Seguimiento en timelapse de las obras de construcción del puente de la Constitución de 1812, sobre la bahía de Cádiz
Cádiz, 2/II/2025 – 12:15 (CET+1)
En estos días gaditanos, he recordado que escribí un post en 2007, en este cuaderno digital, sobre la realidad social de Cádiz, Canción triste de Cádiz Street, afectada en ese momento por los cambios “climáticos” de Delphi [empresa en proceso de cierre patronal definitivo], arrastrando la dialéctica del dolor y de la alegría para vivir, para su libertad. También me acuerdo (Joe Brainard, dixit), de la polémica absurda e innecesaria incluida, por el gesto maleducado, no inocente, con el alcalde de la ciudad en ese momento, de ideología de izquierda, por no ser tenido en cuenta, a tiempo, en el acto protocolario de la inauguración del nuevo puente de la Constitución de 1812 o, con la denominación popular, de la Pepa, cuestión que la asocié a una idea que aprendí hace ya tiempo de un ingeniero romano excelente, Cayo Julio Lácer, el autor material del puente de Alcántara (al-qantara: el puente, en árabe), en Cáceres, al expresar de forma rotunda que “la grandeza misma del arte es superada por la grandeza de la obra” (ars ubi materia vincitur ipsa sua).
Sería una gran lección en estos días que el mundo político de este país demostrara que la grandeza misma del diálogo en abstracto, que también es arte, puede ser superada por la grandeza del diálogo real, sincero y comprometido con los derechos y deberes ciudadanos de una provincia tan castigada por el paro. Aunque sea en este aquí y ahora por el símbolo arquitectónico de esa gran obra.
Puentes, puentes, puentes. Sería una buena forma de completar hoy una nueva inscripción mundial para los derechos humanos compartidos, que recogiera también en el nuevo puente gaditano las palabras que seguían al primer aserto comentado: el ilustre Lácer, con divino arte, hizo el puente para que durase por los siglos mientras dure el mundo (Pontem perpetui mansvrvm in secula mvndi). O lo que sería lo mismo como símbolo de la buena política: los ilustres mandatarios políticos que hacen posibles estas obras públicas, una vez demostrado que el diálogo supera el arte de hablar y callar, deberían ayudar a construir día a día la democracia para que dure por los siglos en la perpetuidad de nuestro país. Recordando siempre el nuevo puente de Cádiz, por supuesto, como un símbolo de su perpetuidad política al servicio de la ciudadanía.
Al pasar el viernes por este puente emblemático de Cádiz, recordé la necesidad de que la grandeza del arte político , a través del diálogo, sea superada siempre por la grandeza de sus resultados democráticos.
CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.
UCRANIA, GAZA Y ORIENTE MEDIO, REPÚBLICA DEL CONGO, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA, EN GENERAL
Si mi voz muriera en tierra, llevadla al nivel del mar y dejadla en la ribera.
Rafael Alberti, Marinero en tierra
Cádiz, 1/II/2025
Anoche escuché atentamente la mar de Cádiz, la que cantaba siempre Rafael Alberti siendo un marinero en tierra. La he contemplado tal y como él la vivía y sentía:
El mar. La mar. El mar. ¡Sólo la mar! ¿Por qué me trajiste, padre, a la ciudad? ¿Por qué me desenterraste del mar?
En sueños la marejada me tira del corazón; se lo quisiera llevar. Padre, ¿por qué me trajiste acá?
Gimiendo por ver el mar, un marinerito en tierra iza al aire este lamento: ¡Ay mi blusa marinera; siempre me la inflaba el viento al divisar la escollera!
Esta mañana he vuelto a observar con emoción la línea del horizonte en la que teóricamente se separa el mar del cielo, pero donde está el secreto de lo que hay debajo y detrás de ella. Es lo que he aprendido a valorar leyendo asiduamente a Manuel Rivas, que tantas veces la describe con palabras hermosísimas. Es una maravilla observar cómo la línea se pierde en el horizonte al llegar cerca de la catedral de Cádiz en esta ocasión o de La Caleta nocturna o el faro del castillo de San Sebastián, con la misión de devolver a los que recordamos las palabras de Alberti, los valores de la tierra firme, cuando solo nos queda navegar tierra adentro con una misión posible: buscar islas desconocidas, que somos nosotros mismos cuando nos salimos de nosotros y nos contemplamos tal y como somos.
Es lo que tantas veces sigo a pie firme navegando con el cuaderno de bitácora que encontré un día en un pequeño cuento de Jose Saramago, el de la isla desconocida: “todas las islas, incluso las conocidas, son desconocidas mientras no desembarcamos en ellas”, aunque sea la mujer del cuento la que conoce mejor que nadie lo que de verdad quiere decir a los cuatro vientos: “Si no sales de ti, no llegas a saber quién eres, El filósofo del rey, cuando no tenía nada que hacer, se sentaba junto a mí, para verme zurcir las medias de los pajes, y a veces le daba por filosofar, decía que todo hombre es una isla, yo, como aquello no iba conmigo, visto que soy mujer, no le daba importancia, tú qué crees, Que es necesario salir de la isla para ver la isla, que no nos vemos si no nos salimos de nosotros, Si no salimos de nosotros mismos, quieres decir, No es igual…”.
Sé que la gran misión de la vida es salir de nosotros mismos para saber quiénes somos, pero volviendo siempre a tierra. Esa es la única razón para comprender el lamento de Alberti, cuando el devenir de la vida nos desentierra de la mar, porque él quería que cuando un día su voz muriera en tierra, la llevaran al nivel del mar y dejarla en la ribera. Y nombrarla capitana de un blanco bajel de guerra. ¿Saben por qué? Porque cuando se pierde la vida, el tiempo, todo lo que tiramos, como un anillo, al agua o si perdemos la voz en la maleza, lo único que nos queda… es la palabra. Lo aprendí de Blas de Otero.
CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.
UCRANIA, GAZA Y ORIENTE MEDIO, REPÚBLICA DEL CONGO, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA, EN GENERAL
Augusto Monterroso (Tegucigalpa, 21 de diciembre de 1921- Ciudad de México, 7 de febrero de 2003)
Sevilla, 30/I/2025 – 21:25 (CET+1)
Visto lo visto en estos días, sobre todo con la irrupción del terremoto Trump, azote de la democracia mundial, me ha venido a la memoria el cuento precioso y breve, El dinosaurio, de Augusto Monterroso , que por bueno, es dos veces bueno:
Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí.
Al recordarlo y casi sin pensarlo, he hecho un paralelismo con mi sueño permanente de defender la democracia, como pilar básico del entendimiento y del respeto a las personas de este país, del mundo en general, viniéndome a la mente otro relato, breve como el anterior, que lo pensaba así:
Cuando desperté, la democracia todavía estaba aquí.
Ítalo Calvino, el escritor italiano al que debo tanto en mi forma de pensar y escribir, reconoció el valor incalculable de la rapidez y concisión en la literatura y así lo expresó en una conferencia titulada Rapidez, que desgraciadamente nunca llegó a pronunciar porque falleció una semana antes de trasladarse a la Universidad de Harvard (Cambridge, Massachusetts) en septiembre de 1985, para llevar a cabo su compromiso de participar en las Charles Elliot Norton Poetry Lectures, que luego se recopilaron como obra póstuma bajo el título de Seis propuestas para el próximo milenio (1). Esta obra la he citado en numerosas ocasiones en este cuaderno digital porque a lo largo de los casi veinte años de vida que ya tiene, Calvino siempre ha estado presente en él ante el fenómeno de la hoja en blanco, precisamente utilizando el título de la conferencia que se incorporó a aquellos borradores de Harvard con el título de El arte de empezar y el arte de acabar, cuya introducción sigue siendo un norte en mi vida intelectual, procurando siempre que lo que escriba sea algo especial, siguiendo las recomendaciones de Calvino, tantas veces citadas en hojas digitales anteriores: “…es un instante crucial, como cuando se empieza a escribir una novela. Es el instante de la elección: se nos ofrece la oportunidad de decirlo todo, de todos los modos posibles; y tenemos que llegar a decir algo, de una manera especial”.
En este sentido, si traigo hoy también a colación a Ítalo Calvino, es por su cita del relato de Monterroso en la citada conferencia, Rapidez, cuando se refiere a él reflexionando sobre una literatura basada en la concisión, como presagio de que sería una realidad inexorable en el siglo venidero [XXI]: “La concisión es sólo un aspecto del tema que quería tratar, y me limitaré a deciros que sueño con inmensas cosmogonías, sagas y epopeyas encerradas en las dimensiones de un epigrama. En los tiempos cada vez más congestionados que nos aguardan, la necesidad de literatura deberá apuntar a la máxima concentración de la poesía y del pensamiento. Borges y Bioy Casares recopilaron una antología de Cuentos breves y extraordinarios. Yo quisiera preparar una colección de cuentos de una sola frase, o de una sola línea, si fuera posible. Pero hasta ahora no encontré ninguno que supere el del escritor guatemalteco Augusto Monterroso: «Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí”.
Mi relato breve, Cuando desperté, la democracia todavía estaba aquí, me ha alegrado el día y quería compartirlo con la malla pensante de la Humanidad, la Noosfera. Nada más.
(1) Calvino, Ítalo, Seis propuestas para el próximo mileno, 1998, Madrid: Siruela.
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UCRANIA, GAZA Y ORIENTE MEDIO, REPÚBLICA DEL CONGO, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA, EN GENERAL
Luz López y Mario Benedetti / Zenobia Camprubí y Juan Ramón Jiménez
Sevilla, 29/I/2025 – 08:30 h (CET+1)
Dedico hoy estas palabras a una persona que me acompaña en la vida desde hace ya cuarenta y dos años, María José, en su cumpleaños y cumpledías anual, con la calidad en este recuerdo que manifestó Mario Benedetti en su poema Como siempre, en su fondo y forma, sintiendo al mismo tiempo la influencia de Luz López, su compañera de vida, recordándome también que María José ha recorrido ya un camino vital de setecientos sesenta y ocho meses en su cumpledías vital, aplicándole hoy las palabras de su poema en primera persona, porque así lo he leído una y otra vez en lo más íntimo de mi propia intimidad agustiniana, adaptándolo a sus circunstancias, que diría Ortega y Gasset.
Como siempre
Aunque hoy cumplas trescientos treinta y seis meses la matusalénica edad no se te nota cuando en el instante en que vencen los crueles entrás a averiguar la alegría del mundo y mucho menos todavía se te nota cuando volás gaviotamente sobre las fobias o desarbolás los nudosos rencores buena edad para cambiar estatutos y horóscopos para que tu manantial mane amor sin miseria para que te enfrentes al espejo que exige y pienses que estás linda y estés linda casi no vale la pena desearte júbilos y lealtades ya que te van a rodear como ángeles o veleros es obvio y comprensible que las manzanas y los jazmines y los cuidadores de autos y los ciclistas y las hijas de los villeros y los cachorros extraviados y los bichitos de san antonio y las cajas de fósforo te consideren una de los suyos de modo que desearte un feliz cumpleaños podría ser tan injusto con tus felices cumpledías acordate de esta ley de tu vida si hace algún tiempo fuiste desgraciada eso también ayuda a que hoy se afirme tu bienaventuranza de todos modos para vos no es novedad que el mundo y yo te queremos de veras pero yo siempre un poquito más que el mundo.
Es verdad, cambiando lo que hay que cambiar en el poema para adaptarlo a la realidad de ella, porque esta edad que alcanza hoy “no se le nota cuando en el instante en que vencen los crueles entra a diario a averiguar la alegría del mundo, volando gaviotamente sobre las fobias, desarbolando los nudosos rencores. Ha alcanzado una buena edad para cambiar estatutos y horóscopos, dejando que su manantial mane amor sin miseria”. También vuelvo a tener presente a Juan Ramón Jiménez, tan próximo, el poeta con el que compartí su casa de juventud en Moguer durante algún tiempo, junto a ella y nuestro hijo Marcos, que escribió unas palabras hace más de cien años que rescato hoy en la celebración de este cumplevidas, concretamente en una bella introducción a su querido diario (1), recogidas del sánscrito -¡ay, la influencia de Zenobia Camprubí!-, porque resumen perfectamente la atención que debemos prestar a cada día, espacio y tiempo en el que se desarrolla la vida personal e intransferible de cada uno y las compañeras de vida, por ejemplo Luz, Zenobia y María José:
¡Cuida bien de este día! Este día es la vida, la esencia misma de la vida. En su leve transcurso se encierran todas las realidades y todas las variedades de tu existencia: el goce de crecer, la gloria de la acción y el esplendor de la hermosura.
El día de ayer no es sino sueño y el de mañana es sólo una visión. Pero un hoy bien empleado hace de cada ayer un sueño de felicidad y de cada mañana una visión de esperanza. ¡Cuida bien, pues, este día!
En este cumpleaños, cumpledías y cumplevidas, sólo sé que los dos hemos perseguido sueños que hoy no quiero olvidarlos, ni siquiera un momento, porque no quiero dejarme apesadumbrar por la desmemoria, ni dejar de soñar despierto como tantas veces he escrito en este cuaderno digital. Hoy, sólo quiero cantar la canción de los soñadores (Waldo Leyva, poeta cubano), entrando a diario a averiguar la alegría del mundo, volando;gaviotamente sobre las fobias, desarbolando los nudosos rencores (Benedetti), porque sé que el día de ayer no es sino sueño y el de mañana es sólo una visión. Pero un hoy bien empleado hace de cada ayer un sueño de felicidad y de cada mañana una visión de esperanza. Por esas razones, sueños en definitiva, sé que lo que aprendí un día ya lejano de Juan Ramón Jiménez, ¡Cuida bien, pues, este día!, es lo que nos permite seguir viviendo, porque un hoy bien empleado hace de cada ayer un sueño de felicidad y de cada mañana una visión de esperanza. Sé queel fin no es tocarlos, como a las rosas, sino perseguir los sueños de felicidad y esperanza. Sólo eso. ¡Ah!, junto a Benedetti, no olvido tampoco un mensaje para María José que, como siempre, mantengo vivo:
[…] de todos modos para ti no es novedad / que el mundo / y yo / te queremos de veras / pero yo siempre un poquito más que el mundo.
(1) Jiménez, Juan Ramón, Diario de un poeta recién casado (1916), 2005. Madrid: Alianza Editorial.
CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.
UCRANIA, GAZA, REPÚBLICA DEL CONGO, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA, EN GENERAL
Porque vivimos a golpes, porque apenas si nos dejan / decir que somos quien somos, / nuestros cantares no pueden ser sin pecado un adorno. / Estamos tocando el fondo.
Gabriel Celaya, en La poesía es un arma cargada de futuro
Sevilla, 28/I/2025 – 07:40 (CET+1)
Disculpa, querido lector, querida lectora, que recurra a la escritura circular sobre determinados asuntos tratados en los casi más de dos mil quinientos artículos publicados en este cuaderno digital, desde la apertura de sus páginas en 2005, veinte años, que no son nada o mucho, según se mire, como cantaba Carlos Gardel: Sentir que es un soplo la vida, que veinte años no es nada, que febril la mirada errante en las sombras, te busca y te nombra. Lo que ocurre es que en estos tiempos modernos de trumpismo, muskismo, desafección política y ocaso de la democracia, hay que buscar reforzadores éticos, el suelo firme de los actos humanos, de la existencia (como decía el profesor López-Aranguren), para seguir navegando en mares procelosos.
Es la razón de por qué vuelvo a retomar hoy, salvando lo que haya que salvar, la importancia del carpe diem, locución maltratada a lo largo de su historia literaria, manipulada en muchas ocasiones, porque se obvia su texto completo y su contexto.
Todavía resuenan en mi memoria de hipocampo las palabras del profesor John Keating, interpretado por el excelente actor Robin Williams, en la inolvidable película El club de los poetas muertos: Carpe Diem: Vivid el momento. Coged las rosas mientras aún tengan color pues pronto se marchitarán. La medicina, la ingeniería, la arquitectura son trabajos que sirven para dignificar la vida pero es la poesía, los sentimientos, lo que nos mantiene vivos.
Cuando Robin Williams subió a su cielo particular en 2014, escribí unas palabras que estoy seguro que podría compartir hoy con Bertrand Tavernier hablando de su aleccionadora película Hoy empieza todo, porque cuando todo comienza cada día estamos dando rienda suelta a cada “carpe diem” particular, un sentimiento que nunca se refleja en las esferas de los relojes de nuestra vida. Carpe diem era lo que John Keating/Robin Williams intentaba transmitir a sus alumnos desde la primera clase: que amaran el tiempo real de cada uno, cada momento, porque nada se repite, porque nadie se baña dos veces en el mismo río. A través de la poesía, porque siempre que se crea y piensa en algo, se puede dar el énfasis que cada persona necesita en su momento personal e intransferible y así se rompen esquemas. Esa es su verdadera razón, que Juan Ramón Jiménez también nos transmitió de forma excelente en una frase magistral: amor y poesía, cada día. Además, la libertad debe estar presente en esta acción poética, tal y como nos lo transmitió también Miguel Hernández en una conferencia en el Ateneo de Alicante, el 21 de agosto de 1937, con el título “La poesía como un arma”, La poesía […] en la guerra, la escribo como un arma, y en la paz será un arma también, aunque reposada o Gabriel Celaya, a través de la poesía social, en su precioso poema La poesía es un arma cargada de futuro, publicado en 1955: Cuando ya no se espera nada personalmente exaltante […] Tal es mi poesía: poesía–herramienta / a la vez que latido de lo unánime y ciego. / Tal es, arma cargada de futuro expansivo /con que te apunto al pecho.
John Keating lo enseñó a los cuatro alumnos que copiaron su experiencia vital: crear un nuevo Club de los poetas muertos, amando la transgresión de la vida cuando sus pilares se tambalean, tal y como está sucediendo en la actualidad. Ellos decidieron apostar por la libertad personal y colectiva frente a los cuatro pilares de su colegio: tradición, honor, disciplina y excelencia. El desenlace de la película es conocido y doloroso. Al final, como a casi todas las personas que introducen cambios en la vida, en la sociedad, se las expulsa de la misma, con silencios cómplices. No es de extrañar que todos los alumnos firmaran la expulsión del profesor Keating. Un final, salvando lo que hay que salvar, que tiene un parecido extraordinario con los planos finales de La lengua de las mariposas, en el momento que los alumnos tiran piedras a su profesor, D. Gregorio, que tanta felicidad les había proporcionado, en un silencio cómplice desolador ante la cordada de presos.
Hoy, entrando en mi biblioteca, mi clínica del alma, he vuelto a encontrarme con esas palabras del poeta romano Horacio (Venosa, Basilicata, 8 de diciembre de 65 a. C. – Roma, 27 de noviembre de 8 a. C), en su Oda(Carminum) I, 11, dedicada a Leucónoe, contextualizadas en un viaje hacia su lugar querido, un territorio espléndido en la región del Lazio, a unas cuantas leguas de Roma, algo así como el arte de disfrutar del momento en su villa, Licenza, que se conserva para ofrecerla al placer de los sentidos y las emociones de cada persona que quiera descubrirla, completando en primer lugar las cuatro palabras que seguían a las dos más famosas, Carpe diem,quam minimum credula postero, que sólo se recuerdan en contadas ocasiones, descontextualizándolas del sentido pleno que quiso Horacio darles al presentarlas en sociedad. Para ello, he escogido una traducción del latín original que considero impecable, la del filólogo y poeta Luis Alberto de Cuenca, porque es importante saber por qué Horacio las escribió aunque sólo hayan pasado a la posteridad dos, Carpe diem:
No pretendas saber, pues no está permitido, el fin que a ti y a mí, Leucónoe, nos tienen asignados los dioses, ni consultes los números Babilónicos. Mejor será aceptar lo que venga, ya sean muchos los inviernos que Júpiter te conceda, o sea éste el último, el que ahora hace que el mar Tirreno rompa contra los opuestos escollos.
Sé prudente, filtra el vino y adapta al breve espacio de tu vida una esperanza larga. Mientras hablamos, huye el tiempo envidioso. Vive el día de hoy [Carpe diem]. Captúralo. No te fíes del incierto mañana.
Las dos palabras, carpe diem, ya contextualizadas, cobran si cabe todo su esplendor cuando descubrimos en qué contexto las escribió Horacio. Para mí, tienen un sentido especial cuando las recuerdo en el contexto de la película citada, que hizo historia en mi vida a través de sus planos principales, destacando sobre todo los momentos estelares de la forma de entender la vida el profesor John Keating y transmitirla a los demás, fundamentalmente a sus cuatro alumnos especiales por su condición de seguidores de un gran maestro. Desde el comienzo de la película, un nuevo profesor iba a cambiar la vida de alumnos en la mejor tradición de maestría de la vida, que tanto he valorado siempre en mis profesores de diferentes ciclos vitales, tanto académicos como profesionales, porque todos no han sido iguales.
Mi maestra especial, Dª Antonia, me enseñó, por ejemplo, la primera versión del carpe diem infantil casi en un alma adulta, que siempre recuerdo de forma entrañable. Cuidó mucho mis sueños en paraísos perdidos, porque mi vida pequeña no daba para más, porque para ella era muy importante cada momento mío, en definitiva mi tiempo y para que no olvidara nunca que a veces es envidioso, como lo susurraba Horacio a Leucónoe, una mujer con mente blanca, limpia, que podía adaptar al breve espacio de la vida, o de cada momento particular, una esperanza larga. Ahí estaba el secreto, porque cada día lleva siempre el tiempo dentro, su carpe diem, su necesaria captura, porque no vuelve, mucho menos hoy día ante el incierto mañana. Por cierto, es lo que dijo y nos legó el poeta Quinto Horacio Flaco, hace tan solo veintidós siglos. Para que no se olvide, ni siquiera un momento.
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UCRANIA, GAZA, REPÚBLICA DEL CONGO, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA, EN GENERAL
Entrevista al poeta y teólogo nicaragüense Ernesto Cardenal, en la entrega del premio Theodor Wanner en 2015.
Hay hombres y [mujeres] que luchan un día y son buenos, otros [y otras] luchan un año y son mejores, hay quienes luchan muchos años y son muy buenos, pero están los [hombres y mujeres] que luchan toda la vida, y esos son los imprescindibles
Adaptado (corchetes) de un texto de Bertolt Brecht en Elogio a los combatientes
Sevilla, 27/I/2025 – 07:30 h (CET+1)
Ayer leí una tribuna en el diario El País, con respeto reverencial, Cien años de Ernesto Cardenal, de una persona excepcional, Sergio Ramírez (Managua, 1942), escritor, periodista, político y abogado nicaragüense, que recibió el Premio Cervantes en 2017, con triple nacionalidad, española, ecuatoriana y colombiana, por razón de exilio, recordando el centenario del nacimiento de una persona excepcional, Ernesto Cardenal (1925-2020), que me ha conmovido y conturbado, porque también le profeso ese tipo de respeto al formar parte de los maestros ejemplares e imprescindibles en mi vida. Es una reflexión preciosa, cargada de sentimiento que, como decía Alberti, debe escucharse más fuerte que el viento, porque una tribuna sin sentimiento puede quedarse en eso, solo una tribuna: “Para él la elevación mística fue siempre el abandono de la envoltura terrenal, y decía que había aprendido de San Juan de la Cruz que un líquido no puede recibir otro líquido si antes el recipiente no se vacía. Vaciarse, para llenarse de Dios, y viendo a Dios en cada uno de sus semejantes marginados y oprimidos, el reino de Dios en la tierra. Terrenal y místico, creyó en la comunión del espíritu con la materia y en la inmensidad irreal del universo, empeñado en una búsqueda que dejó anunciada en el poema Con la puerta cerrada: “Somos semillas que para nacer tienen que morir / es el precio necesario de la nueva vida…”.
Este cuaderno digital conserva páginas dedicadas a Ernesto Cardenal, motivo por el que he escogido una, la última, que escribí el 2 de marzo de 2020, en plena pandemia, con motivo de su fallecimiento. La vuelvo a publicar íntegra, porque los principios que me llevaron a redactarla siguen inalterables. Son los que tengo y si no gustan, no tengo otros. Lean la tribuna de Sergio Ramírez, porque es impecable y aleccionador en el tiempo de turbación en el que vivimos en la actualidad. Él, también, es necesario e imprescindible en estos momentos.
oooooOooooo
En memoria de Ernesto Cardenal
Sevilla, 2/III/2020
Ernesto Cardenal falleció ayer a los 95 años de edad, persona a la que he admirado siempre por su compromiso activo con la Teología de la Liberación, tan alejada de Roma. Creo que la humanidad ha perdido a una persona de las llamadas imprescindibles, en el sentido que Bertolt Brecht calificaba a las personas singulares como Cardenal, porque luchó toda la vida por un mundo mejor en un pequeño rincón de Nicaragua. En homenaje póstumo a él recupero un post que escribí en 2015 en este cuaderno digital con motivo de la entrega en Alemania del premio Theodor Wanner por la Paz, el Entendimiento entre los Pueblos y el Diálogo Intercultural.
El compromiso revolucionario de Ernesto Cardenal
Siempre he admirado a Ernesto Cardenal. Lo conocí hace más de cuarenta y cinco años, cuando vivía este profeta en Solentiname, un enclave revolucionario de Nicaragua. Eran años muy difíciles para un pueblo desatendido globalmente en plena dictadura del general Somoza. Vivíamos en España una situación crítica, también desatendida por el general Franco, desde la perspectiva democrática a la que aspirábamos vivir un día no muy lejano.
El pasado 20 de enero cumplió 90 años y puse a trabajar la moviola de mi vida, no para hablar de homenajes y panegíricos para celebrar su cumpleaños, porque me consta que no le gusta, sino para agradecerle lo que me aportó en momentos cruciales de mi experiencia vital. La admiración personal se debía a su discurso permanente de no violencia para alcanzar objetivos que hicieran la vida más amable a las personas que vivían con él en Solentiname, en los años setenta, aunque al final fuera necesaria una acción de fuerza del Frente Sandinista para derrocar a Somoza y formar parte del primer gobierno revolucionario nicaragüense como ministro de cultura.
¿Por qué lo he recordado estos días? Fundamentalmente, porque su compromiso me animó un día a querer acompañarle en su lucha, ante una situación en España que se demoraba y que se hacía insoportable en mi persona de secreto, perteneciente a la iglesia católica, apostólica y romana, que a veces no veía a Dios por ningún sitio, como le ocurría a Rafael Alberti en sus paseos por Roma, peligro para caminantes.
Le escribí una larga carta. Le explicaba con ilusión inquebrantable que España y la Iglesia me habían helado el corazón y que quería incorporarme a su lucha porque era un líder creíble, que pertenecía a una iglesia diferente, comprometida con los más débiles.
Nunca recibí respuesta. No sé si la llegó a leer, pero no inicié el viaje hacia esa parte del mundo, tan querida para mí en ese momento. Me quedé para trabajar por un mundo mejor en este país y hoy tengo que reconocer que era necesario que fuera así, porque aquí, con tu quiero y mi puedo de muchas personas, pudimos caminar juntos como compañeros en momentos cruciales para nuestra democracia.
Gracias, Ernesto Cardenal, por tu gran ejemplo. Me consta que estás convencido de que otro dios es posible a través de ese otro mundo, bastante más humano, por el que luchamos todavía muchas personas sin descanso alguno.
Sevilla, 30/I/2015
CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.
UCRANIA, GAZA, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA, EN GENERAL
La ONG Oxfam-Internacional publicó el pasado 20 de enero un informe de actualidad plena, en plena celebración del 55º Foro Económico Mundial en Davos, con un título clarificador y preocupante al mismo tiempo, El saqueo continua. Pobreza y desigualdad extrema, la herencia del colonialismo, cuyo resumen ejecutivo sintetiza bien la profundidad del problema abordado a lo largo del documento. La carta de presentación no ofrece dudas al respecto: “En 2024, la riqueza conjunta de los milmillonarios creció tres veces más rápido que en 2023. Según las previsiones actuales, dentro de una década habrá cinco billonarios. En cambio, el número de personas que viven en la pobreza apenas ha variado desde 1990, debido a las crisis económica y climática, así como a los conflictos mundiales. La mayor parte de la riqueza de los milmillonarios no es fruto del esfuerzo: el 60 % es heredada, o bien está marcada por el clientelismo y corrupción, o vinculada al poder monopolístico. Vivimos en un mundo profundamente desigual. Las personas más pobres, las personas racializadas y las mujeres y los grupos excluidos se han visto sometidos, y continúan siéndolo, a una explotación sistemática que conlleva un elevadísimo costo humano”.
En abril de 1955, representantes de 29 Gobiernos de Estados asiáticos y africanos se reunieron en Bandung, Indonesia, con el objetivo de debatir cuestiones relacionadas con la paz y con la función que debían desempeñar los países del sur global —a los que se hacía referencia con el término “Tercer Mundo”— en la Guerra Fría, el desarrollo económico y la descolonización. La Conferencia de Bandung y su resolución final sentaron las bases del Movimiento de Países No Alineados (MNOAL) durante la Guerra Fría). En ese encuentro, el presidente de Indonesia, Sukarno, pronunció unas palabras premonitorias sobre los efectos del colonialismo, que aún perdura, pero bajo nuevas formas, que el informe rescata por su importancia y perspectiva histórica: “Suelen decirnos que el colonialismo ha muerto. No nos dejemos engañar ni apaciguar por esta idea. El colonialismo está muy vivo, se lo aseguro. Cómo es posible que hagan esta afirmación cuando enormes zonas de Asia y África siguen sin ser libres. Y, les ruego que, cuando piensen en el colonialismo, no lo hagan únicamente en su modalidad clásica, que hemos conocido en Indonesia y que han sufrido también nuestros hermanos y hermanas en distintas partes de Asia y África. El colonialismo también se ha revestido de modernidad, adoptando la forma de control económico, control intelectual o de un poder físico muy real que ejerce una pequeña comunidad extranjera dentro de un país. Se trata de un enemigo hábil y decidido, con múltiples caras. No renunciará fácilmente a su expolio. Independientemente de dónde, cuándo y cómo se presente, el colonialismo es nocivo y debe ser erradicado de la faz de la Tierra”.
El informe resume perfectamente su contenido, que rescato íntegramente para no contaminar su sentido primigenio: “[…] Las personas más pobres, las personas racializadas y las mujeres y los grupos excluidos se han visto sometidos, y continúan siéndolo, a una explotación sistemática que conlleva un elevadísimo costo humano. El colonialismo continúa estando presente en el mundo actual de diversas maneras. El voto de un ciudadano o ciudadana belga promedio en el Banco Mundial vale 180 veces más que el de una persona de Etiopía. El sistema actual sigue extrayendo la riqueza del sur global en beneficio del 1 % más rico de la población, que reside mayoritariamente en el norte global, a un ritmo de 30 millones de dólares por hora. Debemos revertir urgentemente esta situación. Las personas que se han visto afectadas por la brutalidad de la esclavitud y la colonización deben recibir reparaciones por los daños ocasionados. Si queremos acabar con la pobreza, es esencial transformar radicalmente nuestro sistema económico basado en el colonialismo para que sea más equitativo. Los más ricos, que son los principales beneficiarios de este sistema, deben ser quienes asuman el costo relacionado con esta transformación”.
Pertenezco a la escuela del dato, que mata a los relatos plagados de medias verdades, cuando no mentiras escandalosas y manipulaciones no inocentes de proporciones indeseadas. Por esta razón, he extraído del informe los datos más relevantes para comprender el problema real del neocolonialismo que nos invade, una de cuyas manifestaciones se exponen con detalle en una publicación que he comentado en este cuaderno digital, Tecnofeudalismo, con un subtítulo calculado, El sigiloso sucesor del capitalismo, escrito por Yanis Varoufakis.
En el citado informe figura un cuadro con los siguientes ítems, que ayudan a comprender bien el problema denunciado:
CUADRO 1: UN MUNDO, DOS REALIDADES: LAS EVIDENCIAS
• En 2024, la riqueza conjunta de los milmillonarios se incrementó en dos billones de dólares estadounidenses y surgieron 204 nuevos milmillonarios, lo cual supone un promedio de casi cuatro nuevos milmillonarios a la semana.
• En 2024, la riqueza conjunta de los milmillonarios se incrementó tres veces más rápido que en 2023.
• La fortuna de cada milmillonario creció, en promedio, a un ritmo de dos millones de dólares al día y, en el caso de los diez milmillonarios más ricos, a un ritmo de 100 millones de dólares al día.
• El año pasado, Oxfam preveía que, en una década, podríamos tener el primer billonario del planeta. Sin embargo, datos actualizados apuntan a que, de mantenerse las tendencias actuales, dentro de una década podrían ser cinco. Mientras tanto, de acuerdo con el Banco Mundial, el número de personas que viven en la pobreza apenas ha variado desde 1990.
• El 60 % de la riqueza de los milmillonarios bien es heredada, o bien está marcada por el clientelismo y corrupción, o vinculada al poder monopolístico. En 2023, por primera vez en la historia, han surgido más milmillonarios gracias a herencias que como resultado del emprendimiento.
• En 2023, el 1 % más rico de la población del norte global obtuvo 263 000 millones de dólares estadounidenses de los países del sur global a través del sistema financiero; esta cifra equivale a más de 30 millones de dólares cada hora.
• Durante su dominio colonial sobre India, que se prolongó más de un siglo, el Reino Unido extrajo 64,82 billones de dólares estadounidenses, de los cuales 33,8 billones fueron a parar a manos del 10 % más rico de su población. Con esta cantidad se podría empapelar casi cuatro veces la ciudad de Londres con billetes de 50 libras esterlinas.
CUADRO 2
CUADRO 2: TRES DATOS SOBRE LOS DIEZ HOMBRES MÁS RICOS DEL MUNDO
1. En 2024, la riqueza conjunta de los diez hombres más ricos del mundo se incrementó, en promedio, en casi 100 millones de dólares al día.
2. Incluso si cualquier ciudadano corriente hubiera ahorrado 1000 dólares estadounidenses al día desde el principio de los tiempos, hace 315 000 años, seguiría siendo menos rico que cualquiera de estos 10 hombres.
3. Aunque perdiesen un 99 % de su riqueza, cualquiera de las diez personas más ricas del mundo seguiría siendo milmillonaria.
Con estos antecedentes, tan injustos y discriminadores para la igualdad en la Humanidad, el informe resume en pocas palabras su calificación ética: la mayor parte de la riqueza de los milmillonarios es fruto del saqueo, no del esfuerzo. El colonialismo milmillonario tiene una historia clara que se perpetúa en nuestros días, adquiriendo valores vergonzantes, denominándose en el informe como “el fruto del árbol envenenado”: “El colonialismo es un fenómeno tanto histórico como moderno. El denominado colonialismo histórico hace referencia al período de ocupación y dominación formal por parte de los países ricos, que en gran medida llegó a su fin tras las luchas de liberación nacional que tuvieron lugar en las décadas posteriores a la Segunda Guerra Mundial. El colonialismo actual o colonialismo moderno (también llamado neocolonialismo) es el término que se utiliza para definir los distintos mecanismos, en general más informales, que utilizan sobre todo los países ricos del norte global para continuar ejerciendo poder y control sobre los países del sur global, perpetuando así los efectos del colonialismo formal y las prácticas e ideas que lo sostuvieron. En la actualidad, casi 60 años después del fin de la época colonial a nivel histórico, resulta evidente que la economía mantiene una estructura que facilita el trasvase de riqueza desde el sur hacia el norte global y, en particular, de la gente corriente del sur global hacia las personas más ricas del norte global”.
Lo que es evidente es que “Las instituciones globales, los mercados financieros y las grandes empresas multinacionales, todos ellos actores moldeados por el colonialismo y el dominio de los países ricos, continúan facilitando la transferencia diaria de billones de dólares del sur al norte global”. La gran pregunta surge siempre ante estos datos abrumadores, que se pueden conocer con detalle a lo largo del informe. Aún así, se adelantan varias vías de actuación urgente, que en Davos se deberían tener muy presentes en estos días, partiendo de una base urgente y necesaria, descolonizar nuestra economía y destronar a los superricos, mediante acciones concretas:
• Reducir de manera drástica la desigualdad, estableciendo metas a nivel global y nacional para conseguirlo.
• Reparar los daños del colonialismo histórico.
• Acabar con los sistemas que conforman el colonialismo moderno.
• Hacer que los más ricos paguen más impuestos para acabar con la riqueza extrema.
• Promover la solidaridad y la cooperación Sur-Sur.
• Acabar con todas las manifestaciones formales de colonialismo en la actualidad.
Visto lo visto en la ceremonia de toma de posesión del nuevo presidente de los Estados Unidos, el pasado lunes, siendo paradójico que coincidiera con la fecha de publicación de este informe, en la que figuraban en lugar preferente tres milmillonarios del mundo más conocidos, no presagia nada bueno en relación con el llamado neocolonialismo de nuevo cuño, aunque es verdad que casi todos presentes están vinculados al mundo de las tecnologías de la información y comunicación, nativas o aplicadas en negocios de todo tipo: Elon Musk (Tesla y otras empresas, con un patrimonio de 433.900 millones de dólares, según Forbes), Jeff Bezos (Amazon, 239.400 millones), Mark Zuckerberg (Meta, 211.000 millones), seguidos de otros directivos de empresas también tecnológicas, sin olvidar el patrimonio del propio presidente, estimado en 6.700 millones de dólares. Estamos avisados y creo que informados bastante bien con el documento de referencia de Oxfam Internacional, El saqueo continua. Pobreza y desigualdad extrema, la herencia del colonialismo. Es lo que nos permitirá obtenerinformación veraz y contratada para que podamos emitir juicios bien informados.
CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.
UCRANIA, GAZA, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA O LO MÁS PARECIDO A ELLA, EN GENERAL
Con la que está cayendo, a nivel local e internacional, me hago hoy una pregunta urgente y necesaria: ¿quién anima al animador? Estoy convencido de que la persona que anima es una especie en extinción, porque los agoreros mayores de este reino humano están haciendo continuamente de las suyas. Animar es un verbo que admite hasta diez acepciones, según el Diccionario de la lengua española (RAE): infundir vigor a un ser vivo, infundir ánimo o energía moral a alguien, incitar a alguien a una acción, dar vida o animación a una obra de arte, comunicar a una cosa inanimada vigor, intensidad y movimiento, dar movimiento, calor y vida a un concurso de gente o a un paraje; dicho del alma, dar vida al cuerpo, vivir, habitar, cobrar ánimo y esfuerzo, decidirse, determinarse a hacer o decir algo. Son diez interpretaciones que equivalen a una sola, de las que destaco la última sobre las demás: animar es dar vida al cuerpo, vivir en definitiva. Cambiar todo lo que haya que cambiar.
Todo está cambiando en nuestras vidas porque hay muy pocas zonas que nos animen a habitar seguros y de forma estable en el microcosmos que nos rodea. La cantora Mercedes Sosa (cantante es el que puede y cantor el que debe, según Facundo Cabral), cantó Todo cambia (con letra y música del músico chileno Julio Numhauser, fundador de mi querido grupo Quilapayún) para animarnos a continuar siempre hacia adelante mediante su compromiso activo a través de la música, por ejemplo, habiéndolo grabado personalmente en la razón y en el corazón a lo largo de mi vida, en etapas que han quedado registradas en mi memoria de secreto, situada como estructura muy valiosa en una región profunda del cerebro, el hipocampo. La recuerdo en ocasiones como ésta porque era una auténtica animadora, infundiéndonos siempre ánimo o energía moral a todos: Cambia lo superficial / Cambia también lo profundo / Cambia el modo de pensar / Cambia todo en este mundo.
Es bueno que como animadores hablemos de esto, por higiene mental, en el Club de las Personas Dignas, al que pertenezco desde hace bastante tiempo, para reforzar las actitudes cotidianas en lo que vivimos, hacemos y sentimos, aunque reconozcamos que la situación de conformismo e inmovilismo reaccionario nos hace daño, sabiendo que debemos compartir la realidad cambiante, por dura que sea, hasta que al animarnos y respetar a los que animan a los animadores, integremos en nuestra inteligencia de todos y en la de secreto, el hecho de que cambiar no es extraño…, porque no cambiamos el amor a lo que queremos y creemos, por mucho que nos cueste, porque somos coherentes, porque los principios permanecen, aunque tomemos conciencia plena de que para los Tristes y los Tibios, cada uno en su Club, tanto cambio no lleva a nada bueno. Y en los momentos difíciles que estamos atravesando, propiciados por Mr. Trump, por ejemplo, quizás se frotarán las manos, en su presunto triunfo anímico, porque piensan que estábamos advertidos. Me alegra pensar que así no será…, porque el cambio no es ya algo extraño en nuestras vidas: Lo que cambió ayer / Tendrá que cambiar mañana / Así como cambio yo / En esta tierra lejana // Cambia el rumbo el caminante / Aunque esto le cause daño / Y así como todo cambia / Que yo cambie no es extraño.
He dicho anteriormente que hay que respetar a los animadores frente a los agoreros mayores del reino que, instalados en su mediocridad eterna, no hacen nada más que cantar las desgracias propias y ajenas sin mezcla de cambio o progreso personal y social alguno. Es una especie en extinción, aunque el gran espectáculo del mundo continúe.
En un momento histórico de tiempos revueltos, sigo creyendo en el amor como primer motor que anima la vida, aunque siga siendo necesario responder en pocos minutos a la gran pregunta de la vida: ¿qué es el amor? La verdad es que todo se nubla en la mente y en el corazón cuando llueve y se moja el alma, que también sucede, siempre no a gusto de todos, pero tomando conciencia de que ese todo se puede limpiar también con el amor líquido del limpiaparabrisas de la vida, porque al final todo depende del color del cristal con el que se mira cada aquí y ahora de esa turbulenta forma de ser y estar en el mundo que cada uno vive. Juan Ramón Jiménez me lo enseñó hace ya muchos años, cada vez que traspasaba la cancela de su casa en Moguer, en la calle Nueva: “[…] era de hierro y cristales blancos, azules, granas y amarillos. Por las mañanas. ¡qué alegría de colores pasados de sol en el suelo de mármol, en las paredes, en las hojas de las plantas, en mis manos, en mi cara, en mis ojos! […] Yo miraba sucesivamente todo el espectáculo, el sol, la luna, el cielo, las paredes de cal, las flores -jeranios, hortensias, azucenas, campanillas azules-, por todos los cristales, el azul, el grana, el amarillo, el blanco. El que más me atraía era el amarillo. Por el cristal amarillo todo se me aparecía cálido, vibrante, rejio, infinito […] Todo allí acababa bien; era un término como el del beso en el amor, como el de la gloria verdadera e íntima en el arte; después de mirar por el cristal amarillo ya no quería yo más y me quedaba contento”.
Los animadores menores del reino practicamos la defensa a ultranza del “principio esperanza”, que he mantenido en mi vida y que he ido alimentando hasta hoy de lecturas ideológicas no inocentes. El éxito filosófico de Ernst Bloch, por ejemplo, con su teoría de ese “principio esperanza”, fue demostrarnos que tenemos que llegar a ser “ateos” por la gracia de Dios, es decir, hay que creer en la trascendencia de la vida sin un Trascendente alienador. Por ello, hay que rechazar de base la superstición y la mitología de la religión. Sólo así, el ser humano adquirirá su desarrollo pleno. En definitiva, permitirá regar con rocío, todos los días, las esperanzas legítimas que cada uno tiene, animarnos, en una palabra, dando respuesta a la pregunta profunda de Neruda, ¿Es verdad que las esperanzas deben regarse con rocío? (Libro de las preguntas, IV), aprendiendo a ser felices cada día. Una experiencia de esperanza en el amor, entre otras, como hambre cósmica en tiempos revueltos, aprendiendo de una vez por todas que animar nuestra vida y la de los demás es cosa de cuidar el alma, dando vida al cuerpo, vivir y habitar la vida. En definitiva, cobrar ánimo y esfuerzo, decidirse, determinarse a hacer o decir algo que nos permita mantener viva la esperanza de dar respuesta a los problemas de la vida, a sus continuas preguntas. Siendo así, que yo cambie no será ya extraño y como animador…, la verdad es que, hoy por hoy, me siento animado, siguiendo al pie de la letra la definición de la RAE, porque dicho del alma (ánima), doy vida y calor al cuerpo, viviendo y habitando la vida.
CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.
UCRANIA, GAZA, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA O LO MÁS PARECIDO A ELLA, EN GENERAL
Collage del libro ‘Visión de Nueva York’. CARMEN MARTÍN GAITE (EDITORIAL SIRUELA)
La libertad siempre da algo de miedo cuando se ve de cerca, ¿no lo sabías?
Carmen Martín Gaite, en Visión de Nueva York.
Sevilla, 21/I/2025
Hoy, horas después de la toma de posesión del nuevo presidente de los Estados Unidos, de cuyo nombre no quiero ahora acordarme, me aproximo de forma simbólica a su icónica Estatua de la Libertad. Verán por qué. Este año se cumple el centenario del nacimiento de Carmen Martín Gaite (1925-2000), excelente escritora que fue capaz de romper muchos moldes como persona abierta a la modernidad en tiempos difíciles para el país. Reconozco que no es una autora que haya frecuentado en mi lectura im-paciente, porque soy más de ensayos, aunque ella tentó suerte con este género literario y triunfó en él de forma sobrada.
Si escribo hoy sobre ella es en relación a una obra suya que se estrena esta semana en el teatro Abadía, en Madrid, Caperucita en Manhattan, en una cuidada adaptación teatral de Lucía Miranda, en el teatro de la Abadía, cuyo estreno está previsto el 23 de enero, a la que seguirá El cuarto de atrás, también en La Abadía.
Caperucita en Manhattan cuenta la historia de Sara Allen, según la sinopsis oficial, “una niña de diez años que vive en Brooklyn, Nueva York. Su mayor deseo es ir sola a Manhattan para llevarle a su abuela una tarta de fresa. La excéntrica abuela de esta moderna Caperucita ha sido cantante de music-hall y se ha casado varias veces. El lobo es míster Woolf, un pastelero multimillonario que vive cerca de Central Park en un rascacielos con forma de tarta. Pero el hilo mágico de este relato se centra en miss Lunatic, una mendiga sin edad que vive de día oculta en la estatua de la Libertad y que sale de noche para ayudar a que las desgracias humanas sean menos y, si es necesario, regalar un elixir capaz de vencer al miedo. Con maestría y frescura, Carmen Martín Gaite recrea y adapta este clásico de la literatura sobre la iniciación a la vida adulta, y sobre los peligros a los que tenemos que hacer frente con independencia y libertad”.
Leyendo estos días artículos sobre este centenario tan justo y merecido en democracia, he descubierto sus Cuadernos de todo, una serie manuscrita y artística en el modelo contemporáneo de collage, donde la autora volcó su esencia literaria en blocs de la época, años setenta, que su hija Marta le había regalado desde su primera incursión artística en estas composiciones. Fue en uno de esos blocs, Visión de Nueva York, donde Carmen volcó sus impresiones durante su estancia en otoño de 1980, que ahora vuelve a cobrar vida en formato libro y en una cuidada reedición.
Ha sido precisamente en este bloc donde he descubierto un collage con una nota de puño y letra que no me ha dejado indiferente: La libertad siempre da algo de miedo cuando se ve de cerca, ¿no lo sabías? Una reflexión sobre esta pregunta, me lleva de la mano a leer próximamente una obra del profesor José Teruel, que me ayudará a conocer mejor a esta mujer valiente y comprometida con los espacios múltiples de libertad que nos ofrece la vida. Se trata de Carmen Martín Gaite. Una biografía, obra ganadora del reciente XXXVII premio Comillas de la editorial Tusquets. Estás memorias, descubren “con brillantez el contexto social y literario de una narradora que supo conquistar a varias generaciones de lectores, al tiempo que evoca con exquisita sensibilidad las tragedias que condicionaron la personalidad de la autora salmantina”. La recomiendo en tiempos de silencio y para cuidar el alma personal y solidaria (que tanto sufre). Estoy seguro de que no nos defraudará.
Una reflexión más, parafraseando a Carmen Martín Gaite: La libertad siempre da algo de miedo cuando se ve cada vez más lejos…, ¿no lo sabías?
CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.
UCRANIA, GAZA, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA O LO MÁS PARECIDO A ELLA, EN GENERAL
Personalmente, he estado siempre muy cerca de Chile, por las desgraciadas consecuencias que trajo para ese país el golpe de estado de 1973. He vivido cada aniversario de aquel luctuoso suceso, como si hubiera ocurrido ayer. Lo sentí como algo propio en mis años jóvenes, los de Cliff Richard y su más allá. No lo olvido.
Por esta razón de respeto a la memoria histórica de lo sucedido en Chile, me llamó ayer la atención la lectura en el diario El País, de un artículo, Más allá del relato masculino: las chilenas que narraron su exilio durante la dictadura de Pinochet, porque es verdad que también es necesario recordarlo desde una perspectiva de género. Es lo que ha llevado a cabo la periodista y antropóloga Carolina Espinoza Cartes, en una publicación reciente, Exiliadas, publicado ahora en España dentro de la Colección Historia Memoria de La Parcería Edita, con prólogo de la arqueóloga e historiadora Esther López Barceló, que trata las historias personales e intransferibles de 60 mujeres que tuvieron que abandonar el país por el citado golpe de estado de Pinochet, iniciando un exilio como historia interminable de resistencia, a la que hay que agregar un gran olvido desde su rol de género. La publicación “ordena los testimonios de las mujeres alrededor de seis ejes: la llegada al país de acogida, la familia, las relaciones afectivas, trabajo y estudio, militancias y activismo político y la posibilidad —o no— del retorno. Detrás de cada fragmento, explica la autora, hay horas de conversaciones, “mucha observación y escucha”. “En algún momento tienes que preguntar por cosas de las que sabes que va a haber silencios. Pero, a lo mejor, existe una remota posibilidad de que como han pasado 40 o 50 años de esa situación de violencia política, quizá este sea el momento de hablar”, cuenta Espinoza, que aclara que no quería que el tono del libro fuera “victimista” pero tampoco “buenista”, en el sentido de “presentar al migrante como una persona que supera su destino y se sobrepone”.
El problema básico detectado en las entrevistas ha sido el hecho de echar raíces en territorios desconocidos, obra ciclópea para cada mujer en el exilio, todavía más agudizado si el proceso era junto a una familia desorientada desde la perspectiva más profunda y humana: “Ese echar raíces que iba desde colocar un cuadro de Salvador Allende o de Violeta Parra en el piso nuevo, hasta invitar a todo el edificio al cumpleaños de sus hijos, como cuenta en el libro Cristina Alarcón, exiliada en Barcelona: “A mí me criticaban porque cuando hacía el cumpleaños de las niñas invitaba a todos los niños de la escalera y me decían, ¿tú estás loca? Yo digo, no, porque en mi país la gente celebra los cumpleaños más que los santos y mis hijas no tienen familia acá”.
Me ha conmovido también conocer las dos tablas de salvación que narran las mujeres entrevistadas: la palabra, que siempre les queda (Blas de Otero, dixit) y el bordado de arpilleras sobre tela de saco. Un ejemplo recogido en el libro, vale más que mil palabras: “Para algunas, como Nivia Alarcón, exiliada en Francia, las arpilleras supusieron una epifanía. “Todos estos recuerdos amargos habían quedado almacenados en mi mente y no afloraron hasta 2013, un día en el que, estando en Chile, visité el Museo de la Memoria y su colección de arpilleras de la resistencia, hechas por las familiares de detenidos desaparecidos. Estallé en llanto y dije: esto es lo que tengo que hacer, contar todo lo que viví a través de la arpillera, no puedo hablar, no puedo cantar, pero puedo bordarlo”.
La publicación hoy de estas palabras, que aún me quedan, homenajeando siempre a Blas de Otero, es olvidar el olvido de las mujeres exiliadas chilenas que sufrieron y aún sufren las consecuencias del golpe de estado en 1973. Es mi pequeña contribución para ofrecerles visibilidad en su trayectoria ejemplar, de auténticas heroínas y protagonistas de la memoria histórica y democrática de su país.
NOTA: La arpillera entregada por Madame de Menthon al Museo de la Memoria y los Derechos Humanos, que figura en la cabecera de este artículo, “fue un regalo que recibió junto a su marido Pierre en 1975, estando en la ciudad de Chartres (Francia) en un almuerzo organizado con un grupo de familias chilenas refugiadas, entre ellas recuerdan a la familia Garrido. Pierre de Menthon fue embajador de Francia en Chile entre 1972 y 1974, quién acogió en la residencia diplomática a cientos de chilenos luego del golpe de Estado. Esta arpillera está hecha con telas usadas y representa a Pedro y María rodeados de refugiados, a la derecha está Chile rodeado de alambradas, y a su izquierda la Torre Eiffel. Esta arpillera representa el agradecimiento a la solidaridad y acogida humanitaria que recibieron en estos tiempos difíciles miles de chilenos”.
CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.
UCRANIA, GAZA, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA O LO MÁS PARECIDO A ELLA, EN GENERAL