Mario, el cartero de Neruda, llora hoy la ardiente ausencia de Antonio Skármeta

El cartero, 1994

Sevilla, 21/X/2024

El martes pasado falleció en Santiago de Chile, el gran escritor Antonio Skármeta (1940-2024), al que tanto debo en el fortalecimiento de mis creencias, sobre todo en mi ideología en defensa de la democracia que defiende y respeta el interés general al servicio de la sociedad, sobre todo el de los que menos tienen, el de los nadies. Lo seguí de cerca durante el exilio y he regalado en más de una ocasión su obra excelsa, “Ardiente paciencia”, convertida más adelante en un éxito cinematográfico de gran calado internacional.

Como pequeño homenaje a su vida y obra, vuelvo a publicar hoy el artículo que escribí el año pasado, en un día previo a las elecciones generales, recordándole expresamente en un contexto delicado y esperanzador para el país, cuyos resultados permitieron formar un gobierno de coalición progresista para una nueva legislatura, con apoyo expreso de otros partidos, incluido Junts, a pesar del precio tal alto que puso a sus escaños.

Sigo hoy agradeciendo la “ardiente paciencia” que aprendí de Neruda, cuando vivo de forma impaciente los ataques furibundos al gobierno actual, legítimo a pesar de la derecha y todas sus ramificaciones ultras, pensando con Salvador Allende, al que tanto defendió Skármeta, pagándolo con el exilio, que tenemos que seguir blindando la conquista compleja en democracia, que nos permite día a día seguir caminando por las grandes avenidas de la libertad.

Cuaderno de campaña / 12. Los empleados de Correos merecen el mismo respeto que Mario, el cartero de Neruda

Si la cultura nos enseña las mejores muestras de lo que significa la interpretación de la vida diaria, sé que Antonio Skármeta lo expresó de forma maravillosa en una obra, Ardiente paciencia, adaptada más tarde en un guion impecable para una película inolvidable, El cartero (de Pablo Neruda), rodada en una playa especial de una isla de nombre Pozzo Vecchio, conocida desde entonces como Playa del cartero, situada en Procida (Nápoles), donde se rodó una de sus escenas de más intensidad humana, en la que el cartero Mario (Massimo Troisi) y Beatriz (Mariagrazia Cucinotta) se encuentran por primera vez y se enamoran, lo que le presta en efecto un halo especial.

Sé que la isla Procida sí se conoce en el mundo del turismo insular de mercado, pero para mí era completamente desconocida, al igual que las islas a las que canta Saramago en un cuento preferido por mi persona de secreto, El cuento de la isla desconocida, hilo conductor de este blog o cuaderno digital, como me gusta nombrarlo: “todas las islas, incluso las conocidas, son desconocidas mientras no desembarcamos en ellas”, aunque sea la mujer del cuento la que conoce mejor que nadie lo que de verdad quiere decir a los cuatro vientos: “Si no sales de ti, no llegas a saber quién eres, El filósofo del rey, cuando no tenía nada que hacer, se sentaba junto a mí, para verme zurcir las medias de los pajes, y a veces le daba por filosofar, decía que todo hombre es una isla, yo, como aquello no iba conmigo, visto que soy mujer, no le daba importancia, tú qué crees, Que es necesario salir de la isla para ver la isla, que no nos vemos si no nos salimos de nosotros, Si no salimos de nosotros mismos, quieres decir, No es igual…”. Por ello, esta búsqueda impaciente se convierte en algo deseado y deseante, sentimiento interno que muestro tal y como lo aprendí, un día ya muy lejano, de Juan Ramón Jiménez.

Antonio Skármeta (1940-2024)

Recuerdo también el canto a la vida ante los silencios cómplices en las dictaduras de cualquier origen que hizo Antonio Skármeta en esa película de fuerte carga ideológica, que me impactó mucho, en una adaptación muy correcta de su novela Ardiente paciencia. Mario Jiménez, el cartero preferido de Neruda, aporta a la vida su deseo de aprender del maestro lo que le enseña en el terreno de la metáfora, valora el amor con la experiencia de Beatriz y lo que supone poner el nombre de Pablo Neftalí a su hijo, en homenaje a quien le llevaba siempre puntualmente las cartas hasta que se trunca su oficio de entregas por culpa del golpe de estado de Pinochet, cuando rodean la casa del escritor, donde apoyaba su antigua bicicleta. Recurre finalmente a la transmisión oral para contarle a Neruda lo que no le puede entregar en modo texto. Una gran metáfora, que he recordado hoy cuando el líder del Partido Popular, Alberto Núñez Feijóo, dijo en un mitin reciente algo verdaderamente impresentable e insultante para los profesionales de Correos: “Le pido a los carteros que trabajen mañana, tarde y noche, y aunque no tengan los refuerzos suficientes que sepan que custodian algo sagrado”, seguido de un mensaje perturbador: “Les pido, con independencia de sus jefes, que repartan todos los votos”. Los profesionales de Correos no necesitan estas recomendaciones, cuando menos maliciosas, porque son profesionales de altura, a los que conozco bien por mis años de trabajo en la Administración Pública, donde siempre encontré en ese Organismo un apoyo incondicional a los servicios públicos.

De nuevo, ante la inquietud sobre lo que pueda ocurrir el próximo domingo, por los presagios de un supuesto triunfo de la alternancia política, me separo unos segundos de Neruda, cuando pronunció una frase gloriosa al finalizar su discurso en el acto de entrega del Premio Nobel: «En conclusión, debo decir a los hombres de buena voluntad, a los trabajadores, a los poetas, que el entero porvenir fue expresado en esa frase de Rimbaud: sólo con una ardiente paciencia conquistaremos la espléndida ciudad que dará luz, justicia, dignidad a todos los hombres». Hoy, no disfruto de ella en su expresión paciente, sino modulada por el prefijo negativo «im», exactamente como “ardiente im-paciencia”, con el significado que a través de los siglos conocemos: intranquilidad producida por algo que molesta o que no acaba de llegar. Reconozco que estoy instalado en ella, en la impaciencia ardiente, en esta recta final antes del Día de la Democracia, a través del voto, el próximo 23 de julio.

Reitero alto y claro que los profesionales de Correos, en toda su extensión, no necesitan estas recomendaciones de Feijóo, porque saben lo que hacen día a día. La metáfora de Skármeta, en su ardiente paciencia, muestra qué papel pueden llegar a jugar en la vida diaria de los ciudadanos y ciudadanas de este país, dignificando esta profesión. Estas palabras simbolizan su excelente desempeño profesional, que llevarán siempre mi reconocimiento y agradecimiento expreso por su trabajo bien hecho. Estoy convencido de que llegado el caso, ¡ojalá no ocurra!, los carteros y carteras de este país emularían lo que hizo Mario con Pablo Neruda, si no pudieran entregarnos las cartas y los documentos tan esperados, transmitiéndonos de forma oral los mejores mensajes que necesitáramos recibir. Esa es la auténtica metáfora de su valía profesional. ¿Saben por qué? Porque nunca se podrá sustituir el encanto de la espera de mensajes llenos de esperanza, cargados de derechos y deberes, como en este caso la documentación para votar, entregados por manos humanas como ejemplo del mejor servicio público que debemos proteger. En el día después de las votaciones, a pesar de la mala política de algunos líderes actuales, siempre habrá personas que esperarán sin descanso a su cartero o cartera de siempre para recibir palabras que nacen del alma, metáforas, que nunca se podrán empaquetar como si fueran una triste mercancía.

Banda sonora original de El cartero, compuesta por Luis Bacalov y Oscar a la mejor banda sonora 1996.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, GAZA, LÍBANO, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

Preocupante informe sobre pobreza y exclusión social en Andalucía, presentado por la Red Andaluza de Lucha contra la Pobreza y Exclusión Social

No te creas si te dicen que ya no sufre mi pueblo, porque aunque los pobres [andaluces] reímos y algunas veces cantamos, la procesión va por dentro.

Ricardo Cantalapiedra (la palabra entre corchetes es mía)

Sevilla, 16/X/2024

Ayer publicó la Red Andaluza de Lucha contra la Pobreza y Exclusión Social (EAPN), el Informe sobre el estado de la pobreza en Andalucía 2023, que recoge datos estadísticos oficiales hasta 2022. Una vez más, considero que es de sumo interés conocerlos, aunque sea de forma abreviada, porque marcan una tendencia que es necesario analizar con detalle, en el sentido de que siguen siendo muy preocupantes en términos absolutos, según se muestra a continuación. Siento una vez más que sólo nos permita hacer hoy una evaluación sumativa de lo ocurrido en 2022, casi dos años después, cuando lo verdaderamente importante sería trabajar siempre con evaluaciones formativas de las diferentes medidas del gobierno correspondiente, Estado y Comunidad Autónoma, para combatir las desigualdades sociales y la pobreza severa en nuestro país, en este aquí y ahora.

Para empezar, el porcentaje de la población en riesgo de pobreza o exclusión social (tasa AROPE en Andalucía, ARisk OPoverty or social Exclusion) disminuyó hasta el 35,8%, desde el 38,7% de 2021, teniendo en cuenta que esta tasa se construye con la unión de la población que se encuentra en riesgo de pobreza, o con carencias materiales o con baja intensidad en el empleo: “Así, se define la población en riesgo de pobreza o exclusión social como aquella población que está al menos en alguna de estas tres situaciones: riesgo de pobreza, carencia material y social severa, y baja intensidad en el empleo”:

Según este informe, “El 35,8 % de la población de Andalucía, es decir, unas 3,04 millones de personas están en riesgo de pobreza y/o exclusión social en el año 2022. La cifra es 2,9 puntos porcentuales inferior a la registrada el año pasado y supone que unas 233.000 personas de la región han dejado de estar en AROPE. […] Andalucía es la comunidad autónoma con mayor población lo que, combinado con la alta tasa AROPE que registra, la sitúa como la región con más personas en AROPE y se mantiene, junto a Extremadura y Canarias, entre las tres con mayor proporción de personas en riesgo de pobreza y/o exclusión” (la negrita es mía). Asimismo, “la mejora desde 2015 tampoco es suficiente para cumplir con la contribución que tiene que realizar Andalucía para conseguir los objetivos marcados por la Agenda 2030 -reducir a la mitad la tasa AROPE que registraba en 2015- y deberían haber salido unas 240.000 personas más del riesgo de pobreza y/o exclusión social”. Desde la perspectiva de género, es importante resaltar que “el AROPE femenino llega al 37,3 %, cifra que se mantiene en 3,0 puntos porcentuales superior a la de los hombres”.

En relación con el Riesgo de Pobreza, el informe destaca que “la tasa de riesgo de pobreza (29,1 %) se mantiene entre las tres más elevadas del país, y supera en 8,7 puntos a la media nacional (20,4 %). Así, en términos absolutos en Andalucía hay 2,5 millones de personas pobres, 134.000 hombres y 128.000 mujeres menos que el año pasado”:

De nuevo, se constata que la tasa de pobreza de las mujeres es, este año, del 30%, 1,8 puntos porcentuales superior a la masculina (28,2%), así como una realidad muy preocupante: a menor edad, mayor riesgo de estar en pobreza. Prueba de ello es que la tasa de pobreza entre los hogares con menores es de 34,1%, con una diferencia de 10,9 puntos porcentuales con respecto al resto de hogares, a pesar de su reducción respecto al año anterior. Otro dato de interés en los tramos de edad opuestos, es decir, mayores, es que “de las 1.626.822 pensiones que se reciben en Andalucía, aproximadamente el 42,1%, es decir, más de dos de cada cinco, reciben una pensión cuyo importe es inferior al mínimo considerado para no ser pobre Finalmente, debe destacarse que para el 16,0 % del total, el importe de su pensión es inferior al umbral de pobreza severa (renta inferior a 480 € en 2022), y la cifra alcanza al 29,1 % en el caso de las prestaciones por viudedad. Para el 16,0 % del total, el importe de su pensión es inferior al umbral de pobreza severa (renta inferior a 480 € en 2022)”.

Otro problema que se resalta en el informe citado es de base estructural, la generación de pobreza con respecto a la vivienda en la que se habita: “En Andalucía, el 28,5 % de la población pobre tiene gastos de vivienda superiores al 40 % de su renta disponible, sin embargo, entre las personas que no lo son la cifra se reduce drásticamente hasta el 1,5 %”. Un dato relevante es que de 2020 a 2022 el gasto en vivienda en las personas en pobreza creció 11,6 puntos, es decir, un incremento del 68%, junto a otro dato que corrobora la preocupante situación actual, porque “en los últimos dos años el porcentaje de personas en hogares con menores y gasto elevado en vivienda prácticamente se ha duplicado: aumentó 5,1 puntos porcentuales, es decir, un 94,4 %”.

En relación con otro indicador de importancia extrema en 2022, es necesario atender con urgencia la tasa de pobreza severa, medida con un umbral del 40 % de la mediana de renta nacional, esto es, el porcentaje de personas que viven en hogares con un ingreso máximo de 560 € mensuales por unidad de consumo, que en Andalucía es del 14,4 %, lo que la sitúa como la región con la cifra más elevada del país: “Tras el importante incremento del año pasado (+4,3 puntos), el valor supone un descenso de 1,5 puntos respecto a 2021. A su vez, debe destacarse la extrema situación de las personas pobres en Andalucía, en la cual cerca de la mitad de ellas están en pobreza severa. Por otra parte, a pesar de la mejora en 3,7 puntos porcentuales sobre el año 2015, que es la fecha de referencia de la nueva Agenda 2030, y en la que se registraron los valores más elevados de pobreza severa de todo el período, es, todavía, 2,8 puntos superior a la registrada en el año 2008, antes de la Gran Recesión”.

En relación con el nuevo indicador de Privación Material y Social Severa (PMSS), las tasas actuales siguen siendo muy elevadas; por ejemplo, “en 2022 era del 11,3 % -cerca de 960.000 personas- lo que la sitúa como la segunda región con mayor PMSS, solo superada por Canarias con un 11,9 %. Respecto a 2015, año base de la Agenda 2030, en 2022 se produjo un incremento de 1,7 puntos porcentuales; sin embargo, calculada con la metodología antigua, la privación material severa es más del doble de la que se registraba en el año 2008”, en la que por sexo, se observa una mayor prevalencia de la tasa femenina, que es del 11,7%, frente a la masculina que es del 10,9%, observándose también el incremento de esta tasa PMSS en el segmento NNA, niños, niñas y adolescentes (13,7%), que en el último año experimenta un aumento de 2,7 puntos, como se puede observar con detalle en el siguiente gráfico:

El documento sigue abordando los siguientes indicadores en la Comunidad, que exigen una lectura rigurosa en todos los términos y gráficos expuestos: baja intensidad de empleo, renta y desigualdad, el papel de las administraciones del Estado, género, vivienda y suministros, infancia y educación, empleo y, por último, fiscalidad. La propia característica de este artículo no permite abordar la exhaustividad de datos en este informe, por lo que recomiendo su atenta lectura, que se puede abordar por capítulos de interés particular o general, que cada persona estime oportuno. Lo expuesto anteriormente son elementos transcendentales del informe, su nudo gordiano.

Lo he manifestado en ocasiones anteriores, concretamente en 2022, en un artículo sobre pobreza y exclusión social que publiqué ese año, referido a datos de 2021, en el que escribí que conocer con datos científicos que 2.738.318 ciudadanos y ciudadanas en Andalucía, es decir un 32,3% del total de población, están viviendo la pobreza en sus vidas y, de forma más aguda, la pobreza severa, en un porcentaje del 8,1% del total, es decir, casi un millón y medio de personas, son cifras lo suficientemente elocuentes que confirman que algo no estamos haciendo bien en esta Comunidad, porque contra datos no valen argumentos. Lo que comprobamos hoy es que se ha incrementado la población con riesgo de pobreza social y exclusión severa en Andalucía y me duele escribirlo así. Lo digo una vez más: ahí están los datos anteriormente expuestos, desnudos, junto a la gran pregunta que nos compromete a todos, qué hacer en una contraescuela del mundo al revés en nuestro país, en mi Comunidad Autónoma. Personalmente, lo tengo claro: compartir datos para poder emitir juicios bien informados, porque sólo con un gobierno de Estado o Comunidad Autónoma, pre-ocupado (así, con guion) por la desigualdad actual económica, laboral y social en la población, no cualquier gobierno, porque todos no son iguales, se  pueden aprobar leyes y disposiciones con urgencia para solucionar esta situación, transformando la sociedad española para avanzar en derechos y libertades que mejoren las condiciones de vida para salir de la pobreza en cualquiera de sus estadios, que afectan a millones de ciudadanos en este país, de andaluces y andaluzas también, niños y niñas sobre todo, los más desfavorecidos, los pobres severos, los nadies

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, GAZA, LÍBANO, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

Hay que aprender de los destellos amables de la vida

Sevilla, 13/X/2024

Amo el cine. En los primeros días de este mes leí una crítica de Carlos Boyero, maestro en estas artes, sobre una película dirigida por Pilar Palomero, de título enigmático, Los destellos, una adaptación de un relato de Un corazón demasiado grande, de Eider Rodríguez, que me conmovió y conturbó, algo que le pasó a él y que contaba en breves palabras: “Ocurre con determinadas y escasas películas. Al menos, a mí. Y es que te transmiten hipnosis mientras que las ves y las escuchas, pero ese alboroto emocional que te provoca, esos personajes que no hablan demasiado de sus problemas ni son impúdicos, pero con los que tienes la impresión de haberlos conocido profundamente y que te han implicado en sus tristes circunstancias, permanecen incrustados en tu memoria y en tus sentimientos”.

Al verla y sentirla anoche, reconozco que me dejó tocado, que no hundido. La sinopsis oficial según Boyero, me había orientado sobre su hilo conductor: “Palomero utiliza virtuosamente la cámara, nada que ver con el exhibicionismo, para describir lo que ocurre en el corazón de esta gente, la implicación de una cría para conseguir que su madre, alguien que dispone de una pareja sólida, la ayude en cuerpo y alma y que la despedida de este mundo de su antiguo y desolado marido (no nos cuentan que pasó entre ellos, cuáles fueron las razones del naufragio, ni falta que hace) sea lo menos solitaria posible, que el terror y la devastación física y mental se vean atenuados por la cercanía de esa hija tan fiel, dulce, natural, pragmática y amada y de una antigua esposa con la que alguna vez debió de haber existido el esplendor en la hierba”.

No mucho más que decir, sólo sentir y reflexionar para hacer el mejor camino posible al andar por esta azarosa vida que compartimos la gente de bien y que amamos el cine, convencidos de que cualquier parecido con la realidad de lo que ayer vi, no es pura coincidencia con la forma de interpretar la vida algunas personas. Eso sí, con su sentimiento dentro. Y gracias a una dirección impecable de Pilar Palomero y a interpretaciones sublimes, destacando, por orden, las de Patricia López Arnaiz, Concha de Plata a la mejor interpretación protagonista, en esta película, otorgada por el jurado oficial en el último Festival de Cine de San Sebastián, la de Antonio de la Torre y el encanto personal de Marina Guerola, expresado de forma magistral en un delicado baile entre padre e hija, abrazados, al son de A tu vera, cantada por Lola Flores.

Excelente película. No se la pierdan. El día después, el que siempre amó Benedetti, voy a mi clínica del alma, mi biblioteca, para leer un capítulo de Platero y yo, la obra sublime de Juan Ramón Jiménez, dedicado a la nostalgia, en uno de los mejores destellos corales, en familia, que pude contemplar y escuchar, extasiado, en esta película:

Platero, tú nos ves, ¿verdad? ¿Verdad que ves cómo se ríe en paz, clara y fría, el agua de la noria del huerto; cuál vuelan, en la luz última, las afanosas abejas en torno del romero verde y malva, rosa y oro por el sol que aún enciende la colina?

Platero, tú nos ves, ¿verdad?

¿Verdad que ves pasar por la cuesta roja de la Fuente vieja los borriquillos de las lavanderas, cansados, cojos, tristes en la inmensa pureza que une tierra y cielo en un solo cristal de esplendor?

Platero, tú nos ves, ¿verdad?

¿Verdad que ves a los niños corriendo arrebatados entre las jaras, que tienen posadas en sus ramas sus propias flores, liviano enjambre de vagas mariposas blancas, goteadas de carmín?

Platero, tú nos ves, ¿verdad?

Platero, ¿verdad que tú nos ves? Sí, tú me ves. Y yo creo oír, sí, sí, yo oigo en el poniente despejado, endulzando todo el valle de las viñas, tu tierno rebuzno lastimero…

La vida está hecha de detalles. Al menos es lo que ha intentado reflejar Pilar Palomero en esta preciosa película: “En este caso, sentía que el guion me pedía un lenguaje diferente, que se relacionaba con estar presente, con ver, con escuchar con los sentidos. Por eso los detalles o las pequeñas cosas son tan importantes aquí, porque te conectan con la vida. Son cuestiones que a menudo no percibimos y quería ponerlas de manifiesto a través de las imágenes, sin verbalizarlas. Era un gran reto, porque me exigía un tempo diferente para los planos, para su duración”.

Salí del cine con el mismo sentimiento de Boyero expresado en su crítica: “Volveré a ver esta película. Es de verdad. Es emocionante”. Es la pura verdad que tanto necesitamos, pequeños detalles que nos hagan la vida más amable, día a día.


CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN
: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, GAZA, LÍBANO, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

Deberíamos ser muy prudentes con las celebraciones de la Fiesta Nacional de España, vinculadas todavía a la Hispanidad (II)

Augusto Monterroso (Tegucigalpa, 1921 – Ciudad de México, 2003 – Eduardo Galeano (Montevideo, 1940 -2015)

El arzobispo Desmond Tutu se refiere al África, pero también vale para América: “Vinieron. Ellos tenían la Biblia y nosotros teníamos la tierra. Y nos dijeron: «Cierren los ojos y recen». Y cuando abrimos los ojos, ellos tenían la tierra y nosotros teníamos la Biblia”.

Eduardo Galeano, en Ser como ellos y otros artículos.

Sevilla, 12/X/2024 (actualizado del original publicado el 9/X/2024)

En el contexto de la Fiesta de la Hispanidad, que sigue de fondo manifiesto, aunque ya no oficial, de la Fiesta Nacional y en pleno debate sobre si los restos depositados en la Catedral de esta ciudad, pertenecen a Cristóbal Colón, en una investigación liderada por el catedrático de Medicina Legal, en la Universidad de Granada, José Antonio Lorente, vuelvo a publicar hoy un artículo mío reciente en la clave de la prudencia histórica que hay que observar en el llamado Descubrimiento de América.

Creo que sería conveniente abordar el redescubrimiento ético de la América actual, desde una perspectiva diferente desde nuestro país, con el hilo conductor de respeto reverencial a la memoria histórica y democrática de lo que verdaderamente ocurrió en aquel acontecimiento de repercusión mundial y con daños colaterales evidentes a lo largo de los siglos. Sobre todo, el papel que jugaron los poderes fácticos reales y gubernamentales de todo tipo, porque el “descubrimiento” allende los mares, no fue inocente en ningún momento.

Cuando nos aproximamos cada año a la celebración de la Fiesta Nacional de España, habiendo desaparecido en 1987 la unión anterior al Día de la Hispanidad, nuestro país debería ser muy prudente a la hora de tratar esta fiesta «nacional», rememorando épocas pasadas que no son precisamente encomiables. Sobre todo en aspectos triunfalistas y nacionalistas que nada tienen que ver con las culturas arrasadas en territorios “conquistados”, que ya estaban allí cuando llegaron nuestros antepasados en el siglo XV. Lo ocurrido recientemente con el litigio que arrastra en estos momentos la relación diplomática entre México y España, es una muestra de que deberíamos asumir las responsabilidades históricas sobre lo que allí ocurrió. Todavía resuenan en mi alma de secreto cómo se trató en este país al Papa Francisco cuando dirigió el 16 de septiembre de 2021, una carta a Monseñor Rogelio Cabrera López, presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano, con motivo del Bicentenario de la declaración de la Independencia del Pueblo Mexicano. La derecha cavernícola de este país, junto a la ultraderecha, se unieron en un ataque sin piedad a Francisco por lo expresado en la citada carta, donde lo único que se explicaba con detalle eran los hilos conductores de la misma: fortalecer las raíces y reafirmar los valores de México como nación, sin menospreciar nada ni a nadie.

Como es habitual en la diplomacia vaticana el lenguaje era exquisito y cuidado hasta la saciedad, la llamada “finezza vaticana”, aunque es bueno reconocer en este tiempo actual que se cometieron muchos errores durante la llamada “conquista de América”, a lo que Francisco llama “purificar la memoria”: “Por eso, en diversas ocasiones, tantos mis antecesores como yo mismo, hemos pedido perdón por los pecados personales y sociales, por todas las acciones u omisiones que no contribuyeron a la evangelización. ¿Es malo y anticristiano o anticatólico, pedir perdón por los errores cometidos? El Rey Felipe VI debería tomar nota de la conducta de Francisco en torno a estas realidades. Además, él insistía en su misiva en que no hay que quedarse en el pasado sino frecuentar el futuro que nos llevará a sanar las heridas, a cultivar un diálogo abierto y respetuoso entre las diferencias, y a construir la tan anhelada fraternidad, priorizando el bien común por encima de los intereses particulares, las tensiones y los conflictos. Para mí, nada que objetar. También, abordaba la necesaria reafirmación de valores que identifican al Pueblo mexicano, –valores por los que tanto han luchado e incluso han dado la vida muchos de vuestros antecesores– como son la independencia, la unión y la religión.

La Hispanidad y sus celebraciones deberían revisarse a fondo con este espíritu. Un ejemplo claro nos lo ofrece Eduardo Galeano, a quien tanto admiro, que lo resumió bien en unas reflexiones suyas sobre el 12 de octubre, fecha que conmemoraremos el sábado próximo con fastos de todo tipo, militares también, por supuesto, de las que entresaco tres, con un epígrafe comúnCinco siglos de prohibición del arco iris en el cielo americano, cuando él sentía en su alma de secreto que en cada cita anual del 12 de Octubre, no hay nada que celebrar:

El Descubrimiento: el 12 de octubre de 1492, América descubrió el capitalismo. Cristóbal Colón, financiado por los reyes de España y los banqueros de Génova, trajo la novedad a las islas del mar Caribe. En su diario del Descubrimiento, el almirante escribió 139 veces la palabra oro y 51 veces la palabra Dios o Nuestro Señor. Él no podía cansar los ojos de ver tanta lindeza en aquellas playas, y el 27 de noviembre profetizó: Tendrá toda la cristiandad negocio en ellas. Y en eso no se equivocó. Colón creyó que Haití era Japón y que Cuba era China, y creyó que los habitantes de China y Japón eran indios de la India; pero en eso no se equivocó.

Al cabo de cinco siglos de negocio de toda la cristiandad, ha sido aniquilada una tercera parte de las selvas americanas, está yerma mucha tierra que fue fértil y más de la mitad de la población come salteado. Los indios, víctimas del más gigantesco despojo de la historia universal, siguen sufriendo la usurpación de los últimos restos de sus tierras, y siguen condenados a la negación de su identidad diferente. Se les sigue prohibiendo vivir a su modo y manera, se les sigue negando el derecho de ser. Al principio, el saqueo y el otrocidio fueron ejecutados en nombre del Dios de los cielos. Ahora se cumplen en nombre del dios del Progreso.

Sin embargo, en esa identidad prohibida y despreciada fulguran todavía algunas claves de otra América posible. América, ciega de racismo, no las ve.

***

El 12 de octubre de 1492, Cristóbal Colón escribió en su diario que él quería llevarse algunos indios a España para que aprendan a hablar («que deprendan fablar»). Cinco siglos después, el 12 de octubre de 1989, en una corte de justicia de los Estados Unidos, un indio mixteco fue considerado retardado mental («mentally retarded») porque no hablaba correctamente la lengua castellana. Ladislao Pastrana, mexicano de Oaxaca, bracero ilegal en los campos de California, iba a ser encerrado de por vida en un asilo público. Pastrana no se entendía con la intérprete española y el psicólogo diagnosticó un claro déficit intelectual. Finalmente, los antropólogos aclararon la situación: Pastrana se expresaba perfectamente en su lengua, la lengua mixteca, que hablan los indios herederos de una alta cultura que tiene más de dos mil años de antigüedad.

***

Para despojar a los indios de su libertad y de sus bienes, se despoja a los indios de sus símbolos de identidad. Se les prohíbe cantar y danzar y soñar a sus dioses, aunque ellos habían sido por sus dioses cantados y danzados y soñados en el lejano día de la Creación. Desde los frailes y funcionarios del reino colonial, hasta los misioneros de las sectas norteamericanas que hoy proliferan en América Latina, se crucifica a los indios en nombre de Cristo: para salvarlos del infierno, hay que evangelizar a los paganos idólatras. Se usa al Dios de los cristianos como coartada para el saqueo. El arzobispo Desmond Tutu se refiere al África, pero también vale para América:

– Vinieron. Ellos tenían la Biblia y nosotros teníamos la tierra. Y nos dijeron: «Cierren los ojos y recen». Y cuando abrimos los ojos, ellos tenían la tierra y nosotros teníamos la Biblia.

Un ejemplo más de esta desafección sobre la celebración silenciosa o ruidosa, según se mire, de la Hispanidad, nos lo ofrece un gran escritor, Augusto Monterroso, maestro por excelencia en expresar la síntesis de la vida a través de sus palabras, a través de un relato que no olvido, El eclipse, que recojo hoy como símbolo de lo que verdaderamente ensombrece la Hispanidad:

Cuando Fray Bartolomé Arrazola se sintió perdido aceptó que ya nada podría salvarlos. La selva poderosa de Guatemala lo había apresado, implacable y definitivamente. Ante su ignorancia topográfica se sentó con tranquilidad a esperar la muerte. Quiso morir allí, sin ninguna esperanza, aislado con el pensamiento fijo en la España distante, particularmente en el convento de Los Abrojos, donde Carlos Quinto condescendiera una vez a bajar de su eminencia para decirle que confiaba en el celo religioso de su labor redentora.

Al despertar se encontró rodeado por un grupo de indígenas de rostro impasible que se disponían a sacrificarlo ante un altar, un altar que a Bartolomé le pareció como el lecho en que descansaría, al fin, de sus temores, de su destino, de sí mismo.

Tres años en el país le habían conferido un mediano dominio de las lenguas nativas. Intentó algo. Dijo algunas palabras que fueron comprendidas.

Entonces floreció en él una idea que tuvo por digna de su talento y de su cultura universal y de su arduo conocimiento de Aristóteles.

Recordó que para ese día se esperaba un eclipse total de sol. Y dispuso, en lo más íntimo, valerse de ese conocimiento para engañar a sus opresores y salvar la vida.

-Si me matáis -les dijo- puedo hacer que el sol se oscurezca en su altura.

Los indígenas lo miraron fijamente y Bartolomé sorprendió la incredulidad en sus ojos. Vio que se produjo un pequeño consejo, y esperó confiado, no sin cierto desdén.

Dos horas después el corazón de fray Bartolomé Arrazola chorreaba su sangre vehemente sobre la piedra de los sacrificios (brillante bajo la opaca luz de un sol eclipsado), mientras uno de los indígenas recitaba sin ninguna inflexión de voz, sin prisa, una por una, las infinitas fechas en que se producirían eclipses solares y lunares, que los astrónomos de la comunidad maya habían previsto y anotado en sus códices sin la valiosa ayuda de Aristóteles.

Los mayas sabían mucho de su pasado presente, igual que los aimaras o los aztecas en México. No les hacía falta la insolencia divina y humana del fraile sabiondo que quiso remedar al sabio sol de aquellas tierras, intentando predecir su futuro personal, cuando los que le rodeaban solo conocían el pasado presente a través de los siglos. Al buen entendedor, pocas palabras bastan, porque la inculturación a la que se refería Francisco en la carta citada, es la que sabemos que ocurrió y no con las mejores artes por parte de la Iglesia del siglo XV y siguientes, es decir, el proceso de integración de muchos territorios “conquistados” para la Hispanidad, en la cultura y en la sociedad de la Iglesia Católica, Apostólica y Romana, con la que entró en contacto desde el descubrimiento de América por los españoles, cuando no se respetaron las culturas y creencias propias que ya estaban allí desde hacía muchos siglos antes de que llegara la evangelización a sus tierras y parentelas. También por reyes que asolaron tierras fértiles y con personas dentro.

Al final, un eclipse acabó con aquella aventura de Guatemala, por la insolencia del poder divino sobre el rey Sol de toda la vida. Nada que celebrar hoy, por tanto, como pedía Galeano en sus bellas palabras de denuncia pública de una Hispanidad muy mal entendida. Francisco dio en 2021 una gran lección al mundo sobre lo que allí ocurrió, en México concretamente, casi un guion a seguir para reyes y gobernantes de este mundo al revés, purificando la memoria histórica de lo allí ocurrido: lo que hay que hacer con urgencia es fortalecer las raíces y reafirmar los valores de México como nación, sin menospreciar nada ni a nadie. Así, con todos y cada uno de los países que forman parte de la celebración encubierta del Día de la Hispanidad, sin dejar a ningún país “conquistado” atrás.

(1) Galeano, Eduardo, Ser como ellos y otros artículos, 1992. México: Siglo XXI Editores.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, GAZA, LÍBANO, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

Petricor en Sevilla

Ludovico Einaudi – Petricor – Live In London 2016

Sevilla, 11/X/2024

En este cuaderno digital el agua tiene un sitio muy especial, sobre todo cuando nos situamos en la simbólica amura de babor, que no de estribor (al buen entendedor con pocas palabras basta), de la carabela imaginaria rotulada en blanco con un nombre sugerente, La isla desconocida, que me susurró un día ya lejano José Saramago, en la que viajo a través del papel o pantallas digitales en blanco o lleno de palabras, con alma también, desde hace ya casi diecinueve años, surcando mares procelosos en busca de islas desconocidas.

Hoy, es una realidad la presencia del «petricor» a través del agua que viene, muy cerca de nuestras vidas y de forma amable, frente a las amenazas de lluvias torrenciales en esta sacrosanta ciudad, con avisos de alarmas permanentes. Petricor no es la marca de un perfume de lujo, ni se la espera en los próximos años. Petricor puede vincularse etimológicamente a la fusión de dos palabras griegas, piedra (πέτρα) e icor (ἰχώρ), sangre de los dioses homéricos que destilan las piedras. Petricor no está en el Diccionario de la Lengua Española, lo que no quiere decir que no sea una palabra de utilización correcta, que proviene del ámbito científico al haber sido utilizada por primera vez en 1964 por dos geólogos australianos, Isabel Joy Bear y R. G. Thomas, en un artículo publicado en la revista NatureNature of Argillaceous Odor (Naturaleza del olor arcilloso).

Se puede definir como el olor que se desprende del suelo mojado por una lluvia fina, lo que de forma común llamamos “olor a tierra mojada” y que proviene, según los autores citados, como “[…] de un aceite exudado por ciertas plantas durante periodos de sequía”, que fundamentalmente se absorbe en la superficie de las rocas arcillosas. Un trabajo de investigación llevado a cabo posteriormente por científicos del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) en 2015, demostró mediante filmación con cámaras de última generación, cómo se introduce en el aire este olor que captamos los seres humanos. Las burbujas que se rompen en el aire son las que contienen la efervescencia de este olor que debido a sus múltiples componentes no se ha podido sintetizar y comercializar todavía, aunque una esencia parecida ya se comercializa en la India bajo el nombre de “Esencia de Lluvia”, porque la economía de mercado casi todo lo puede. No hay que olvidar que los geólogos citados anteriormente ya citaron en su artículo de 1964 que el petricor era capturado para venderse, bajo el nombre de mitti ka attar (esencia de la tierra), en Uttar Pradesh (India).

El petricor auténtico es la combinación perfecta de la naturaleza para regalarnos su aroma natural que todavía no se envasa, afortunadamente, como el resultado de unir tres componentes esenciales en el momento de la lluvia: el ozono, que nos recuerda el olor del cloro, la geosmina, lo más parecido al moho húmedo y el petricor, que es fresco, dulce y suave, emitido principalmente por las rocas arcillosas. El ozono nos envía siempre olores, obedeciendo a su etimología, también el aroma de la tierra, la geosmina y, por último, el petricor (la sangre de los dioses) que destilan las rocas arcillosas, como mensaje de la naturaleza en otoño para que no la olvidemos y sigamos salvando el planeta. Me tranquiliza saber que el petricor en estado puro no se puede envasar para beneficio de unos pocos porque la naturaleza, tan sabia, nos lo regala cada vez que llueve de forma pausada junto a nosotros, sin nada a cambio o sí: probablemente, el respeto de no convertirlo en mercancía. Esa es su grandeza y la de Einaudi intentando captar su verdadera esencia.

Tengo muy claro, al igual que Alberti, que el día que mi palabra se quede sola en la tierra, quiero que la lleven al mar que amo y que la dejen en la ribera, para que ese mar la recoja y la lleve hasta su alma secreta. Hoy, es mi mejor elogio del agua, con su petricor asociado, aprendido de Rafael Alberti, a quien tanto debo:

Si mi voz muriera en tierra,
llevadla al nivel del mar
y dejadla en la ribera
.

Llevadla al nivel del mar
y nombradla capitana
de un blanco bajel de guerra
.

¡Oh mi voz condecorada
con la insignia marinera:
sobre el corazón un ancla,
y sobre el ancla una estrella,
y sobre la estrella el viento,
y sobre el viento una vela!

NOTA: es interesante conocer el contexto artesanal e industrial del petricor en India: https://www.hindustantimes.com/more-lifestyle/mitti-attar-take-home-that-lush-smell-of-the-first-rain-trapped-in-a-bottle/story-rekOv9uFRO4g5pzDIW41dK.html

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, GAZA, LÍBANO, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

Deberíamos ser muy prudentes con las celebraciones de la Fiesta Nacional de España, vinculadas todavía a la Hispanidad

Augusto Monterroso (Tegucigalpa, 1921 – Ciudad de México, 2003 – Eduardo Galeano (Montevideo, 1940 -2015)

El arzobispo Desmond Tutu se refiere al África, pero también vale para América: “Vinieron. Ellos tenían la Biblia y nosotros teníamos la tierra. Y nos dijeron: «Cierren los ojos y recen». Y cuando abrimos los ojos, ellos tenían la tierra y nosotros teníamos la Biblia”.

Eduardo Galeano, en Ser como ellos y otros artículos.

Sevilla, 8/X/2024

Cuando nos aproximamos cada año a la celebración de la Fiesta Nacional de España, habiendo desaparecido en 1987 la unión anterior al Día de la Hispanidad, nuestro país debería ser muy prudente a la hora de tratar esta fiesta «nacional», rememorando épocas pasadas que no son precisamente encomiables. Sobre todo en aspectos triunfalistas y nacionalistas que nada tienen que ver con las culturas arrasadas en territorios “conquistados”, que ya estaban allí cuando llegaron nuestros antepasados en el siglo XV. Lo ocurrido recientemente con el litigio que arrastra en estos momentos la relación diplomática entre México y España, es una muestra de que deberíamos asumir las responsabilidades históricas sobre lo que allí ocurrió. Todavía resuenan en mi alma de secreto cómo se trató en este país al Papa Francisco cuando dirigió el 16 de septiembre de 2021, una carta a Monseñor Rogelio Cabrera López, presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano, con motivo del Bicentenario de la declaración de la Independencia del Pueblo Mexicano. La derecha cavernícola de este país, junto a la ultraderecha, se unieron en un ataque sin piedad a Francisco por lo expresado en la citada carta, donde lo único que se explicaba con detalle eran los hilos conductores de la misma: fortalecer las raíces y reafirmar los valores de México como nación, sin menospreciar nada ni a nadie.

Como es habitual en la diplomacia vaticana el lenguaje era exquisito y cuidado hasta la saciedad, la llamada “finezza vaticana”, aunque es bueno reconocer en este tiempo actual que se cometieron muchos errores durante la llamada “conquista de América”, a lo que Francisco llama “purificar la memoria”: “Por eso, en diversas ocasiones, tantos mis antecesores como yo mismo, hemos pedido perdón por los pecados personales y sociales, por todas las acciones u omisiones que no contribuyeron a la evangelización. ¿Es malo y anticristiano o anticatólico, pedir perdón por los errores cometidos? El Rey Felipe VI debería tomar nota de la conducta de Francisco en torno a estas realidades. Además, él insistía en su misiva en que no hay que quedarse en el pasado sino frecuentar el futuro que nos llevará a sanar las heridas, a cultivar un diálogo abierto y respetuoso entre las diferencias, y a construir la tan anhelada fraternidad, priorizando el bien común por encima de los intereses particulares, las tensiones y los conflictos. Para mí, nada que objetar. También, abordaba la necesaria reafirmación de valores que identifican al Pueblo mexicano, –valores por los que tanto han luchado e incluso han dado la vida muchos de vuestros antecesores– como son la independencia, la unión y la religión.

La Hispanidad y sus celebraciones deberían revisarse a fondo con este espíritu. Un ejemplo claro nos lo ofrece Eduardo Galeano, a quien tanto admiro, que lo resumió bien en unas reflexiones suyas sobre el 12 de octubre, fecha que conmemoraremos el sábado próximo con fastos de todo tipo, militares también, por supuesto, de las que entresaco tres, con un epígrafe comúnCinco siglos de prohibición del arco iris en el cielo americano, cuando él sentía en su alma de secreto que en cada cita anual del 12 de Octubre, no hay nada que celebrar:

El Descubrimiento: el 12 de octubre de 1492, América descubrió el capitalismo. Cristóbal Colón, financiado por los reyes de España y los banqueros de Génova, trajo la novedad a las islas del mar Caribe. En su diario del Descubrimiento, el almirante escribió 139 veces la palabra oro y 51 veces la palabra Dios o Nuestro Señor. Él no podía cansar los ojos de ver tanta lindeza en aquellas playas, y el 27 de noviembre profetizó: Tendrá toda la cristiandad negocio en ellas. Y en eso no se equivocó. Colón creyó que Haití era Japón y que Cuba era China, y creyó que los habitantes de China y Japón eran indios de la India; pero en eso no se equivocó.

Al cabo de cinco siglos de negocio de toda la cristiandad, ha sido aniquilada una tercera parte de las selvas americanas, está yerma mucha tierra que fue fértil y más de la mitad de la población come salteado. Los indios, víctimas del más gigantesco despojo de la historia universal, siguen sufriendo la usurpación de los últimos restos de sus tierras, y siguen condenados a la negación de su identidad diferente. Se les sigue prohibiendo vivir a su modo y manera, se les sigue negando el derecho de ser. Al principio, el saqueo y el otrocidio fueron ejecutados en nombre del Dios de los cielos. Ahora se cumplen en nombre del dios del Progreso.

Sin embargo, en esa identidad prohibida y despreciada fulguran todavía algunas claves de otra América posible. América, ciega de racismo, no las ve.

***

El 12 de octubre de 1492, Cristóbal Colón escribió en su diario que él quería llevarse algunos indios a España para que aprendan a hablar («que deprendan fablar»). Cinco siglos después, el 12 de octubre de 1989, en una corte de justicia de los Estados Unidos, un indio mixteco fue considerado retardado mental («mentally retarded») porque no hablaba correctamente la lengua castellana. Ladislao Pastrana, mexicano de Oaxaca, bracero ilegal en los campos de California, iba a ser encerrado de por vida en un asilo público. Pastrana no se entendía con la intérprete española y el psicólogo diagnosticó un claro déficit intelectual. Finalmente, los antropólogos aclararon la situación: Pastrana se expresaba perfectamente en su lengua, la lengua mixteca, que hablan los indios herederos de una alta cultura que tiene más de dos mil años de antigüedad.

***

Para despojar a los indios de su libertad y de sus bienes, se despoja a los indios de sus símbolos de identidad. Se les prohíbe cantar y danzar y soñar a sus dioses, aunque ellos habían sido por sus dioses cantados y danzados y soñados en el lejano día de la Creación. Desde los frailes y funcionarios del reino colonial, hasta los misioneros de las sectas norteamericanas que hoy proliferan en América Latina, se crucifica a los indios en nombre de Cristo: para salvarlos del infierno, hay que evangelizar a los paganos idólatras. Se usa al Dios de los cristianos como coartada para el saqueo. El arzobispo Desmond Tutu se refiere al África, pero también vale para América:

– Vinieron. Ellos tenían la Biblia y nosotros teníamos la tierra. Y nos dijeron: «Cierren los ojos y recen». Y cuando abrimos los ojos, ellos tenían la tierra y nosotros teníamos la Biblia.

Un ejemplo más de esta desafección sobre la celebración silenciosa o ruidosa, según se mire, de la Hispanidad, nos lo ofrece un gran escritor, Augusto Monterroso, maestro por excelencia en expresar la síntesis de la vida a través de sus palabras, a través de un relato que no olvido, El eclipse, que recojo hoy como símbolo de lo que verdaderamente ensombrece la Hispanidad:

Cuando Fray Bartolomé Arrazola se sintió perdido aceptó que ya nada podría salvarlos. La selva poderosa de Guatemala lo había apresado, implacable y definitivamente. Ante su ignorancia topográfica se sentó con tranquilidad a esperar la muerte. Quiso morir allí, sin ninguna esperanza, aislado con el pensamiento fijo en la España distante, particularmente en el convento de Los Abrojos, donde Carlos Quinto condescendiera una vez a bajar de su eminencia para decirle que confiaba en el celo religioso de su labor redentora.

Al despertar se encontró rodeado por un grupo de indígenas de rostro impasible que se disponían a sacrificarlo ante un altar, un altar que a Bartolomé le pareció como el lecho en que descansaría, al fin, de sus temores, de su destino, de sí mismo.

Tres años en el país le habían conferido un mediano dominio de las lenguas nativas. Intentó algo. Dijo algunas palabras que fueron comprendidas.

Entonces floreció en él una idea que tuvo por digna de su talento y de su cultura universal y de su arduo conocimiento de Aristóteles.

Recordó que para ese día se esperaba un eclipse total de sol. Y dispuso, en lo más íntimo, valerse de ese conocimiento para engañar a sus opresores y salvar la vida.

-Si me matáis -les dijo- puedo hacer que el sol se oscurezca en su altura.

Los indígenas lo miraron fijamente y Bartolomé sorprendió la incredulidad en sus ojos. Vio que se produjo un pequeño consejo, y esperó confiado, no sin cierto desdén.

Dos horas después el corazón de fray Bartolomé Arrazola chorreaba su sangre vehemente sobre la piedra de los sacrificios (brillante bajo la opaca luz de un sol eclipsado), mientras uno de los indígenas recitaba sin ninguna inflexión de voz, sin prisa, una por una, las infinitas fechas en que se producirían eclipses solares y lunares, que los astrónomos de la comunidad maya habían previsto y anotado en sus códices sin la valiosa ayuda de Aristóteles.

Los mayas sabían mucho de su pasado presente, igual que los aimaras o los aztecas en México. No les hacía falta la insolencia divina y humana del fraile sabiondo que quiso remedar al sabio sol de aquellas tierras, intentando predecir su futuro personal, cuando los que le rodeaban solo conocían el pasado presente a través de los siglos. Al buen entendedor, pocas palabras bastan, porque la inculturación a la que se refería Francisco en la carta citada, es la que sabemos que ocurrió y no con las mejores artes por parte de la Iglesia del siglo XV y siguientes, es decir, el proceso de integración de muchos territorios “conquistados” para la Hispanidad, en la cultura y en la sociedad de la Iglesia Católica, Apostólica y Romana, con la que entró en contacto desde el descubrimiento de América por los españoles, cuando no se respetaron las culturas y creencias propias que ya estaban allí desde hacía muchos siglos antes de que llegara la evangelización a sus tierras y parentelas. También por reyes que asolaron tierras fértiles y con personas dentro.

Al final, un eclipse acabó con aquella aventura de Guatemala, por la insolencia del poder divino sobre el rey Sol de toda la vida. Nada que celebrar hoy, por tanto, como pedía Galeano en sus bellas palabras de denuncia pública de una Hispanidad muy mal entendida. Francisco dio en 2021 una gran lección al mundo sobre lo que allí ocurrió, en México concretamente, casi un guion a seguir para reyes y gobernantes de este mundo al revés, purificando la memoria histórica de lo allí ocurrido: lo que hay que hacer con urgencia es fortalecer las raíces y reafirmar los valores de México como nación, sin menospreciar nada ni a nadie. Así, con todos y cada uno de los países que forman parte de la celebración encubierta del Día de la Hispanidad, sin dejar a ningún país “conquistado” atrás.

(1) Galeano, Eduardo, Ser como ellos y otros artículos, 1992. México: Siglo XXI Editores.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, GAZA, LÍBANO, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

No sabemos qué significa África

Dipo Faloyin, África no es un país. Y otros estereotipos que debemos erradicar

Sevilla, 6/X/2024

Reconozco que pertenezco a una generación en la que África era sólo un continente que cantábamos de corrido en mi querido colegio del Sagrado Corazón de Jesús, en Madrid. Mi primera aproximación a ese territorio asombroso fue una frustración por no poder llevar una hucha del Día del Domund, al caer enfermo, que representaba una cabeza de un negro con una ranura en la cabeza para depositar la limosna correspondiente, después de hacerla sonar como un cascabel y repetir hasta la saciedad una frase que encerraba la clave de cómo Occidente, sobre todo la Iglesia, veía a África: ¡Por las misiones, por las misiones, por las misiones! La verdad es que recuerdo aquella hucha de cerámica descascarillada con miedo escénico, cuando la contemplaba de cerca en mi mesilla de noche, una cara muy seria, aunque ya sabía que los negros “no se reían nunca”, a tenor de la frase que se decía en mi casa del discreto encanto de la burguesía madrileña: como no cuides tu juguete, “te va a durar lo que la risa de un negro”. Sin comentarios.

En mi infancia en tierras de Castilla, no le iba a la zaga la representación de África a través del cine, de la mano de Víctor Mature y sus safaris escalofriantes. Además, en sesión continua, donde los negros siempre eran los servidores eternos, porteadores forzudos de los cazadores blancos. La dualidad de color no era inocente y el horror ante la diversidad estaba servido, con un claro vencedor en clave de género: el hombre blanco.

Lo expuesto anteriormente es un ejemplo breve de los estereotipos con los que hemos crecido en este país. Es lo que el periodista nigeriano, Dipo Faloyin, aborda en un libro publicado recientemente, África no es un país. Y otros estereotipos que debemos erradicaren el que explica que en África hay “1.400 millones de personas, más de 2.000 idiomas y 54 países separados, con sus propios deseos, esperanzas, sueños y direcciones diferentes”, junto con un canto a su continente: África es un mundo por descubrir día a día. Así lo explica él: “Si cerramos los ojos y pensamos en África, en el imaginario común existen dos ideas. La primera es la pobreza; la segunda, el safari. Y esas ideas responden a la visión del continente como una misión, como un lugar que necesita ser salvado o un lugar donde puedes interactuar con animales y, luego, salir. No se piensa como una realidad o como un lugar donde –también– pasan cosas mundanas como despertar, ir a la escuela, ir a trabajar, ir a un restaurante o incluso a un bar para reunirse con amigos. Esa es la diferencia fundamental. Porque cuando se escucha la palabra África, se piensa en causas, problemas, un lugar donde ocurre dolor y desastre. En ese sentido, África se convierte en una palabra que representa algo que no está basado en las vidas individuales de las personas. Y eso es lo que creo que debe cambiar”. Para conocer a fondo esta obra de Dipo Faloyin, recomiendo la lectura de la entrevista con él que se publicó recientemente en elDiario.es, porque es un revulsivo ante el comportamiento occidental con ese continente, desconocido por un teórico primer mundo, que lo ha esquilmado durante siglos y ha tratado a sus habitantes como esclavos casi siempre.

Cuando eliminé de mi vida determinados estereotipos de ceguera ante la negritud de la vida, descubrí algo maravilloso por lo que tenemos que estar muy agradecidos al continente africano y dolidos al mismo tiempo por los episodios letales que les rodean entre enfermedades mal atendidas, esclavitud histórica y de nuevo cuño en cayucos y pateras, guerras fratricidas y con una deuda histórica mundial sobre la que tantas veces he escrito en este cuaderno digital: “hace doscientos mil años que la inteligencia humana comenzó su andadura por el mundo. Los últimos estudios científicos nos aportan datos reveladores y concluyentes sobre el momento histórico en que los primeros humanos modernos decidieron abandonar África y expandirse por lo que hoy conocemos como Europa y Asia. Hoy se sabe que a través del ADN de determinados pueblos distribuidos por los cinco continentes, el rastro de los humanos inteligentes está cada vez más cerca de ser descifrado. Los africanos, que brillaban por ser magníficos cazadores-recolectores, decidieron hace 50.000 años, aproximadamente, salir de su territorio y comenzar la aventura jamás contada. Aprovechando, además, un salto cualitativo, neuronal, que permitía articular palabras y expresar sentimientos y emociones. Había nacido la corteza cerebral de los humanos modernos, de la que cada vez tenemos indicios más objetivos de su salto genético, a la luz de los últimos descubrimientos de genes diferenciadores de los primates, a través de una curiosa proteína denominada “reelin” (1)”.

Y una cosa más, transcendental para la Humanidad: el lenguaje nació en África, confirmándose por el descubrimiento del hueso hioides que facilita hablar, habiéndose dado este paso tan importante de la evolución humana en ese continente tan desconocido y al  que tanto debemos: Todavía recuerdo con asombro científico el momento histórico, concretamente en el año 2000, cuando se halló el esqueleto de una niña en Dokika (Etiopía), a la que pusieron por nombre Selam (Paz), confirmándose en ese momento mediante pruebas científicas que cumpliría hoy tres millones, trescientos mil años. Fue un descubrimiento extraordinario porque según manifestó Zeresenay Alemseged, paleoantropólogo etíope del Instituto Max-Planck de Leipzig, en Alemania: “son los restos más completos jamás encontrados hasta la fecha en la familia de los australopitecos”. El esqueleto se ha montó como un puzzle humano, pieza a pieza, hueso a hueso, desde su descubrimiento en el periodo comprendido entre 2000 y 2003, faltando sólo la pelvis, la zona baja de la espalda y parte de las extremidades. Esta niña, de unos tres años de edad, tendría una capacidad cerebral en torno a los 300 centímetros, mientras que la de nuestra especia ronda los 1.400 centímetros cúbicos. Comenzaba a desarrollarse el cerebro. Y lo que me llamó la atención cuando conocí este descubrimiento, desde la anatomía de estos fósiles, fue el hallazgo de un hueso, el hioides (1), auténtico protagonista de este hecho científico, porque su función está vinculada claramente a una característica de los homínidos: el hioides permite fosilizar el aparato fonador, es decir, hay una base para localizar la génesis del lenguaje, aunque tengamos que aceptar que el grito fuera la primera seña de identidad de los australopitecus afarensis.

África y nuestros antepasados en ese continente, nos enseñaron a hablar. Algo tuvo que ocurrir en el nacimiento de la vida humana, trascendental y aún por descubrir, para que nuestros antepasados, a los que en 2000 situamos en una primera referencia, Selam, la niña de Dikika, comenzaran a caminar de forma bípeda y a desarrollar el cerebro. La gran pregunta surge al saber que junto a los fósiles de Selam y de Lucy se han encontrado también restos de hipopótamos y cocodrilos, lo que aventura pensar que Selam fue una niña feliz en un medio fértil y adecuado a sus necesidades. Algo tuvo que ocurrir, cuando sintieron la necesidad de salir de su tierra y de su parentela para buscar comida y una habitabilidad mayor. Para no amargarnos demasiado, desde el punto de vista científico y a las pruebas científicas me remito, media un tiempo impresionante entre Selam y los primeros aventureros, hace doscientos mil años, que empezaron a crear el mundo habitado. La diferencia del cerebro no es tan evidente, si la comparamos con el paso de los millones de años. Ahí está la llave del secreto de esa niña a la que pusieron un nombre simbólico en territorio musulmán: Paz. ¡Qué paradoja actual! Además, también se sabe que la inteligencia humana y el lenguaje no tienen color. A pesar del tiempo transcurrido, millones de años, seguimos sin saber el significado de este hermoso continente. Esa es la cuestión que Dipo Faloyimn nos ayuda s despejar en su libro.

(1) Cobeña Fernández, J.A. (2007). Inteligencia digital. Introducción a la Noosfera digital, p. 15-28.

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UCRANIA, GAZA, LÍBANO, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

Sigo aprendiendo de Luis Cernuda su sentimiento de otoño en octubre

Luis Cernuda Bidón (Sevilla, 21 de septiembre de 1902 – Ciudad de México, 5 de noviembre de 1963) 

Sevilla, 5 de octubre de 2024, un día especial en el que dedico estas palabras a Loli, en el tercer aniversario de la entrada en su cielo particular

Frecuento la obra de Luis Cernuda, porque soy uno de “sus paisanos”, sevillanos por más señas, que cada día reconoce su trabajo con amor hecho, para curar su herida en el exilio, por el comportamiento que tenían con él algunos paisanos suyos (suponemos quienes eran), sentimiento que dejó escrito en Desolación de la quimera, con palabras cargadas con un dolor especial de su alma poética.

Es una de las razones por las que recurro siempre a determinados poetas, entre otras fuentes de inspiración -sobre todo a los que olvidaron durante la dictadura franquista, incluso mataron sin compasión alguna-, para interpretar la vida presente de forma diferente, porque muchas veces, en su cada día, lo que llamamos «vida» es sólo un ensayo personal y colectivo en el gran teatro del mundo y porque nos llevan de la mente, no sólo de la mano, a pensar en símbolos que nos ayudan a soñar en la libertad mental, lejos de la presión de los mercados, a abrir sueños. Conservo también en mi persona de secreto versos de Juan Ramón Jiménez, inquietantes, bajo el nombre de “Octubre”: Pensé arrancarme el corazón, y echarlo, / pleno de su sentir alto y profundo, / al ancho surco del terruño tierno, / a ver si con romperlo y con sembrarlo, / la primavera le mostraba al mundo / el árbol puro del amor eterno. Son palabras profundas que crean desasosiego ante lo que está pasando porque, a veces, lo que sentimos es que nuestro corazón, hecho trizas, puede servir a propios y extraños para descubrir una nueva semilla que transforme la sociedad a pesar de todo. Hecho trizas por la muerte de Loli, también.

Si vuelvo de nuevo a encontrarme hoy con Luis Cernuda en este quinto día de Octubre, en este tercer aniversario íntimo al que dedico estas palabras a una persona querida, mientras avanza el Otoño y como hago siempre a esta altura del año, es para conocer mejor qué pensaba mi “paisano” de este equinoccio, en su mente tan abierta a la vida. Abro Ocnos, título que encontró en Goethe, como “un personaje mítico que trenza los juncos que han de servir como alimento a su asno”, como símbolo del tiempo que todo lo consume, o del público igualmente inconsciente y destructor”, dedicando una reflexión intimista, la tercera, al otoño en su tierra, que la vuelvo a leer de forma pausada con la ilusión y expectativa de la primera vez, porque me aporta otra forma de vivir con encanto esta estación tan mágica y controvertida, enseñoreada por una palabra mágica, Octubre, el octavo mes del calendario romano, con una asignación ordinal y temporal diferente, desde hace muchos siglos, gracias a la “gracia” de la Iglesia de Roma:

Encanto de tus otoños infantiles, seducción de una época del año que es la tuya, porque en ella has nacido.

La atmósfera del verano, densa hasta entonces, se aligeraba y adquiría una acuidad a través de la cual los sonidos eran casi dolorosos, punzando la carne como la espina de una flor. Caían las primeras lluvias a mediados de septiembre, anunciándolas el trueno y el súbito nublarse del cielo, con un chocar acerado de aguas libres contra prisiones de cristal. La voz de la madre decía: “Que descorran la vela”, y tras aquel quejido agudo (semejante al de las golondrinas cuando revolaban por el cielo azul sobre el patio), que levantaba el toldo al plegarse en los alambres de donde colgaba, la lluvia entraba dentro de casa, moviendo ligera sus pies de plata con rumor rítmico sobre las losas de mármol.

De las hojas mojadas, de la tierra húmeda, brotaba entonces un aroma delicioso, y el agua de la lluvia recogida en el hueco de tu mano tenía el sabor de aquel aroma, siendo tal la sustancia de donde aquél emanaba, oscuro y penetrante, como el de un pétalo ajado de magnolia. Te parecía volver a una dulce costumbre desde lo extraño y distante. Y por la noche, ya en la cama, encogías tu cuerpo, sintiéndolo joven, ligero y puro, en torno de tu alma, fundido con ella, hecho alma también él mismo.

Al igual que el año pasado y el otro y el otro, cuando finalizo su lectura, recupero el sentimiento de otoño que tenía Cernuda, expresado también en otro poema con palabras bellas: Llueve el otoño aún verde como entonces / Sobre los viejos mármoles, / Con aroma vacío, abriendo sueños. / Y el cuerpo se abandona. Me consuela saber que puedo abrir sueños, abandonando todo lo que hoy nos sobra para comprenderlos este otoño, este quinto día de octubre tan especial para mí y que comienza hoy, porque el tiempo consume todo lo que ocurre y hay que saber alimentarlo, como sabía hacer Ocnos, el personaje mítico de Goethe que hace muchos años entusiasmó a Cernuda. También, a Juan Ramón Jiménez, cuando pensaba sembrar su corazón hecho trizas para que nacieran árboles puros del amor eterno.

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UCRANIA, GAZA, LÍBANO, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad!

Ochubre, ochubrio, ochubro, otubre, octubre, el mes del corazón dorado

Detalle del Retrato de don Juan Manuel. Retablo de la Virgen de la Leche. Catedral de Murcia.

A la piadosa luz de octubre vuelvo / y entre la tibia cuenca de mis manos / como un niño dormido mi corazón levanto. / Vivir es retornar a cada Octubre / para sentirse el corazón dorado.

Leopoldo de Luis, Poema de Octubre

Sevilla, 4/X/2024 / actualizado del original de 16/X/2023

Damos la razón al Quijote para comprender la razón de ser de este mes, en el que somos y estamos: ¡con la iglesia hemos dado, Sancho! Significante y significado están en juego, porque siempre hablamos de “estar en el mes de octubre”, sin deparar que la palabra ´octubre´ tiene una historia laica, como tantas otras, cuyo significado en roman paladino era muy claro: ochubre era el octavo mes del calendario romano, que comenzaba en marzo. La evolución en el tiempo, es decir siglos, sobre todo por el respeto al latín español consonántico por parte de los cuidadores de los cultismos en el Siglo de Oro, ha llevado a que hoy se sigan reconociendo las tres variaciones sobre el mismo lema, ochubreotubre y octubre, aunque los dos primeros, según el propio diccionario de la lengua española (RAE), están en desuso, manteniéndose hoy sólo como de uso correcto el tercer lema ´octubre´: Del lat. Octōber, -ris, derivado de octo ‘ocho’. Décimo mes del año, que tiene 31 días, sin más explicación histórica en sus raíces romanas. En relación con la acepción “otubre´, la Real Academia dice lo siguiente. “Se recomienda evitar su uso. La variante antigua otubre —en el diccionario desde 1803— hoy se considera vulgar (impropia del habla culta) y está marcada en el DLE como desusada”. Más interesante es revisar la utilización del lema ´ochubre” en el tesoro lexicográfico español, donde aparece en primer lugar en 1846, junto a dos lemas más, ´ochubrio´y ´ochubro´, con la misma acepción: Octubre, en el Nuevo diccionario de la lengua castellana, que comprende la última edición íntegra, muy rectificada y mejorada del publicado por la Academia Española, y unas veinte y seis mil voces, acepciones, frases y locuciones, entre ellas muchas americanas […]. París, publicado por Vicente Salvá. Posteriormente y hasta llegar al diccionario de la Academia Usual, de 1992, última aparición de este lema en el diccionario de la lengua española de la RAE (según el Nuevo Tesoro Lexicográfico de la Lengua Española), se mantuvo en los diccionarios de 1885, de Gaspar y Roig; de 1869, de Ramón Joaquín Domínguez; de 1970, del Suplemento del diccionario de la lengua española (RAE) y de 1984, en el diccionario Usual, también de la Real Academia Española de la Lengua. Finalmente y con este largo camino histórico y lexicográfico, octubre, hoy día, es el ´décimo´ mes del año, no el octavo, como su nombre indica, por la modificación que se introdujo en el llamado calendario gregoriano, promulgado en 1582 por el papa Gregorio XIII que, a su vez, modificó el existente hasta entonces, denominado calendario juliano, que introdujo Julio César en el año 46 a.C.

En este contexto, el infante de Castilla, don Juan Manuel (1282-1348), sobrino del rey Alfonso X el Sabio, que mandó escribir la Estoria de España, comenta en el capítulo ciento veinticuatro (CXXIIII) de la Crónica abreviada, una de sus versiones de la citada Estoria, transcribiendo de forma clara y concisa el origen e intrahistoria de la palabra ‘ochubre’ en el primitivo calendario: “por que los rromanos, quando conquerieron toda la tierra, pusieron le nombre ‘agosto’, que quier tanto dezir commo acrescentador; e al otro, setienbre, porque hera seteno del mes de março; e al otro ochubre por que hera ochauo; e noviembre por que era noveno; e al otro dezienbre por que hera dezeno del mes de março en que solian començar el anno segunt auedes oydo”. La justificación que narra el infante Juan Manuel de por qué el calendario romano constaba de diez meses, tiene un marcado interés de respeto a la naturaleza, porque en marzo se sale de un tiempo de mucho frío (la grant friura del ynvernio) y entra el calor (la grant calentura del verano). Bajo esta premisa, va desgranando posteriormente uno a uno la interpretación de cada mes, que en algunos casos es asombrosa, hasta llegar a octubre, vinculado estrictamente al mero orden cronológico del calendario romano, ´por que era ochavo´.

Procuro ser muy cuidadoso con las palabras que pienso y traslado al papel o a la pantalla en blanco, sobre todo cuando quiero decir algo ´especial´, recordando a Ítalo Calvino, en su arte de saber empezar y acabar en el momento mágico de escribir palabras, precisamente en la semana en la que se cumple el centenario de su nacimiento. No olvido tampoco que el 3 de octubre de 1714, “el rey Felipe V de España, sucesor del último monarca de la Casa de Austria y primer monarca Borbón en el trono español, firmó la cédula real para la constitución de la Real Academia Española (RAE) con una dotación de 60.000 reales anuales para la publicación de obras. El objetivo, recogido en el Estatuto Único, era “cultivar y fijar la pureza y elegancia de la lengua Castellana, defenestrando los errores que, en sus vocablos, en sus formas de hablar o en su construcción, ha introducido la ignorancia”. Si recuerdo bien esta cita es porque propició que se editara por primera vez mi querido Diccionario de Autoridades, que tanto aprecio y aplico: “Entre 1726 y 1739, la RAE publica seis volúmenes en el que se recogen más de 69.000 acepciones. La diferencia respecto a otros diccionarios es la utilización de nombres relevantes de la literatura castellana (sobre todo del Siglo de Oro) para avalar las diferentes descripciones. Por ello, recibe el nombre de “Diccionario de Autoridades”. “Se han puesto los autores que ha parecido a la Academia han tratado la Lengua Española con la mayor propiedad y elegancia”, recoge el Prólogo del Tomo I del Diccionario. Lope de Vega, Luis de Bávia, Luis de Góngora, Santa Teresa de Jesús… son algunas de las firmas que, a través de ejemplos, referenció la RAE para explicar el significado de los más de 69.000 términos recopilados entre los seis volúmenes”. Extraordinario trabajo, que hoy disfrutamos las personas que amamos nuestra lengua.

Hoy, sólo he pretendido limpiar, fijar y dar esplendor a una palabra, octubre, tan aparentemente neutra, aunque no inocente, porque en estos momentos vivimos en ella y porque sólo me queda ella, la palabra en este aquí y en este ahora, en octubre, para expresar lo que pienso, siento y escribo, siguiendo muy de cerca a Blas de Otero: Si abrí los labios para ver el rostro / puro y terrible de mi patria, / si abrí los labios hasta desgarrármelos, / me queda la palabra.

Lo que está ocurriendo en este octubre tan especial, hoy mismo, sobre todo con la guerra de Israel y el brazo armado de Hamás en Gaza, también en Líbano, con otro brazo armado, Hezbolá, pero que lo están sufriendo centenares de miles de personas inocentes, trae a mi alma de secreto una sola palabra: ´paz´, porque en Andalucía somos escuchaores de esta palabra, nunca ´guerra´, que sólo pronunciarla o escribirla produce en sí misma un dolor inmenso. Es nuestra obligación ética en relación con la palabra ´paz´: fijarla, limpiarla y devolverle todo su esplendor. Este es hoy, en octubre, el octavo mes del año, mi mensaje especial.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, GAZA, LÍBANO, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA, EN GENERAL

¡Paz y Libertad

La pequeña mosca de la fruta nos enseña cómo funciona el cerebro humano

Cabeza de la Drosophila Melanogaster

El hombre debería saber que del cerebro, y no de otro lugar vienen las alegrías, los placeres, la risa y la broma, y también las tristezas, la aflicción, el abatimiento, y los lamentos.

Hipócrates, (Cos, 460 a.C.- Larisa, 377 a.C.), Sobre la enfermedad sagrada (Perì hierēs nousou).

Sevilla, 3/X/2024

Ayer se publicó en la prestigiosa revista Nature, un avance científico espectacular para conocer cómo funciona el cerebro humano, gracias al trabajo en laboratorio sobre el cerebro de una “laureada” mosca de la fruta, hembra por más señas, para obtener el primer mapa completo de sus conexiones neuronales. Se ha llevado a cabo por científicos del Consorcio FlyWire, cortando el pequeño cerebro de esta mosca, en unas siete mil rebanadas de 40 nanómetros de espesor y cartografiando después, mediante microscopía electrónica, los 54,5 millones de conexiones de sus 139.255 neuronas. Una vez más, podríamos repetir hoy la frase que nos conmovió al pisar por primera vez la luna un humano, el astronauta Neil Armstrong, el 20 de julio de 1969: “Un pequeño paso para el hombre, un gran salto para la humanidad”. No en vano, no hay que olvidar tampoco que esta mosca fue el primer animal enviado al espacio, una experimentada “astronauta” en toda regla.

En el artículo citado de Nature, su resumen científico aclara los objetivos pretendidos: «Las conexiones entre neuronas se pueden mapear adquiriendo y analizando imágenes cerebrales obtenidas mediante microscopio electrónico. En los últimos años, este enfoque se ha aplicado a fragmentos de cerebros para reconstruir mapas de conectividad local que son muy informativos pero, sin embargo, inadecuados para comprender la función cerebral de manera más global. Aquí presentamos un diagrama de cableado neuronal de un cerebro completo que contiene 5 × 10 sinapsis químicas [54,5 millones de conexiones] entre 139.255 neuronas reconstruidas a partir de una hembra adulta de Drosophila melanogaster. El recurso también incorpora anotaciones de clases y tipos de células, nervios, hemilineajes y predicciones de identidades de neurotransmisores. Los productos de datos están disponibles para descarga, acceso programático y navegación interactiva y se han hecho interoperables con otros recursos de datos de moscas. Derivamos un proyectoma (un mapa de proyecciones entre regiones) a partir del conectoma e informamos sobre el rastreo de las vías sinápticas y el análisis del flujo de información desde las entradas (neuronas sensoriales y ascendentes) hasta las salidas (neuronas motoras, endocrinas y descendentes) a través de ambos hemisferios y entre el cerebro central y los lóbulos ópticos. El rastreo desde un subconjunto de fotorreceptores hasta las vías motoras descendentes, ilustra cómo la estructura puede descubrir supuestos mecanismos de circuitos subyacentes a los comportamientos sensoriomotores. Las tecnologías y el ecosistema abierto que se describen aquí preparan el terreno para futuros proyectos de conectomas a gran escala en otras especies».

El artículo publicado ayer en elDiario.es, Publican el primer atlas completo del cerebro de la mosca, un ‘Google Maps’ de las conexiones neuronales, es una excelente exposición del contenido principal del artículo citado y hace más accesible el lenguaje técnico de la sinopsis expuesta anteriormente.. Ánimo a leerlo para comprender el alcance de sus resultados, en beneficio del conocimiento exhaustivo del cerebro humano, al que personalmente he dedicado centenares de páginas en este cuaderno digital. Se pueden verificar a través del buscador y de una publicación de divulgación científica que hice en 2007, bajo el título Inteligencia digital. Introducción a la Noosfera digital. en el que recogí una cita maravillosa de Hipócrates de Cos, en la que ensalzaba el significado y significante del cerebro, palabras que suenan hoy como actuales y programáticas en el siglo del cerebro: “El hombre debería saber que del cerebro, y no de otro lugar vienen las alegrías, los placeres, la risa y la broma, y también las tristezas, la aflicción, el abatimiento, y los lamentos. Y con el mismo órgano, de una manera especial, adquirimos el juicio y el saber, la vista y el oído y sabemos lo que está bien y lo que está mal, lo que es trampa y lo que es justo, lo que es dulce y lo que es insípido, algunas de estas cosas las percibimos por costumbre, y otras por su utilidad…Y a través del mismo órgano nos volvemos locos y deliramos, y el miedo y los terrores nos asaltan, algunos de noche y otros de día, así
como los sueños y los delirios indeseables, las preocupaciones que no tienen razón de ser, la ignorancia de las circunstancias presentes, el desasosiego y la torpeza. Todas estas cosas las sufrimos desde el cerebro» (Hipócrates, Cos, 460 a.C.- Larisa, 377 a.C.), Sobre la enfermedad sagrada (Perì hierēs nousou).

La participación española en la investigación del cerebro humano ha sido y está siendo esencial en este siglo, al que denomino “siglo del cerebro”. Basta recordar al profesor Rafael Yuste, director actualmente del Centro de NeuroTecnología de la Universidad de Columbia (Nueva York)., cuyo querido proyecto “Brain”, auspiciado por Barak Obama durante su mandato presidencial, ha marcado un hito trascendental en la investigación del cerebro humano. Así lo contaba recientemente el profesor Yuste en unas declaraciones al Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares Carlos III (CNIC): «En septiembre de 2011 enviamos a la Administración Obama (Barak) una propuesta para llevar a cabo un proyecto similar al genoma humano, pero para el cerebro, a larga escala, con una duración de 15 años, y con una financiación parecida o mayor que la del Proyecto Genoma Humano. El objetivo era desarrollar técnicas para medir y mapear la actividad cerebral. Y el mismo día que le mandamos la propuesta, se la leyeron, y nos la devolvieron. ¡Les había encantado! Obama lo escogió como el proyecto estrella de ciencia de su Administración y se lo presentó y vendió al Congreso de Estados Unidos dos años más tarde, en 2013, con el objetivo de desarrollar métodos para avanzar la investigación cerebral, prosperar en la clínica y también para progresar en la economía. Este último argumento fue el que convenció a los congresistas». Personalmente, recuerdo con emoción las palabras que pronunció el presidente Obama, el 2 de abril de 2013, en el Discurso sobre el Estado de la Unión, liderado científicamente por el profesor Yuste, que le acompañaba en dicho acto, en una tarea ardua de dibujar el mapa del cerebro humano. La Administración de Estados Unidos programó una inversión de más de 120 millones de dólares para iniciar una investigación que permitiría conocer las causas de enfermedades como el Alzheimer, la epilepsia y el Parkinson. Esta inversión se estimó que se llevaría a cabo a un ritmo de aportación de 300 millones de dólares por año durante la vida del proyecto. En aquél acto oficial, Obama dijo que: “Hoy podemos identificar galaxias a años luz, o estudiar partículas más pequeñas que el átomo, pero todavía no hemos desvelado el misterio de las tres libras [unos 1.300 gramos] de materia que tenemos entre las orejas. […] La nuestra es una nación de soñadores, de gente que se arriesga. Los ordenadores, internet y otros avances germinaron con la financiación del Gobierno, y el próximo gran proyecto de Estados Unidos es la iniciativa del cerebro”. Brain es un proyecto que cuando nació tenía un horizonte de quince años, hasta el año 2028 en el que se estimaba que ya se podrá cartografiar con éxito total el cerebro y los circuitos neuronales. hecho que se confirma ahora, parcialmente pero como un gran avance sobre el proyecto general, con el cartografiado del cerebro de la mosca de la fruta, expuesto anteriormente. Se sabe que el proyecto nació anecdóticamente en un congreso en Chicheley, un pueblo entre Londres y Birmingham, en septiembre de 2011, en un debate entre Yuste y George Church, genetista del mapa del genoma humano. En ese encuentro científico Yuste afirmó que le gustaría registrar la actividad de todas las neuronas a la vez, capturar todos los impulsos eléctricos con los que se comunican entre ellas, para dibujar el mejor mapa posible del cerebro en movimiento (1).

En la actualidad, el proyecto Brain tiene un marcado carácter público por su financiación y directrices científicas, aunque la colaboración de grandes empresas ha sido siempre obvia, como se decía ya en 2011, por tener recursos suficientes para el tratamiento ingente de la información que, asombrosamente, procesa el cerebro todos los días: “La obsesión de que el plan sea público es para compartir, sin patentes, el mapa completo de toda la actividad neuronal en la web para que neurólogos, físicos y químicos investiguen. En enero, un grupo de científicos se reunieron con Google, Amazon y otras empresas para asegurarse de que habrá capacidad suficiente para almacenar en “una nube” los datos obtenidos. Cada millón de neuronas puede necesitar tres petabytes (tres millones de gigas) con lo que un cerebro entero puede ocupar hasta 300.000 petabytes. Los expertos californianos en datos ya han tranquilizado a los científicos: no hay problema y menos dentro de 15 años” (2). Una muestra de esta voluntad científica de carácter público y privado, es su participación económica y técnica en la investigación llevada a cabo sobre el cartografiado expuesto anteriormente. Lo expuesto hasta aquí es tecnología exponencial digital en estado puro, aunque como manifiesta el profesor Yuste las capacidades del cerebro siguen siendo desbordantes para las maquinas actuales y la inteligencia humana y artificial que las utilizan: los 100.000 mil millones de neuronas que ocupan el cerebro humano, en una superficie que pesa 1 kilo y 300 gramos, aproximadamente, contiene en la actualidad tres Internet mundiales en su capacidad de nodos intercomunicados, sinapsis digitales, podríamos llamar, con un gasto de potencia mínima, unos 20 watios por cerebro que, comparado con el gasto de energía actual de los granes centros de computación, no es ni siquiera imaginable como solución de futuro. ¡Cuánta inteligencia humana y cuánto sufrimiento humano también, en tan pequeña superficie y con un gasto de energía tan bajo! ¡Qué gran misterio por descubrir!. Este ejemplo real, es una gran lección de humildad investigadora ante el gran reto para la ética digital, que también existe y que avalo, en los avances espectaculares de la inteligencia artificial y el peligroso doble uso que la acompaña siempre..

Deseo resaltar, igualmente, que el profesor Yuste ha sido el gran promotor de que España participe de forma activa en el proyecto Brain, hecho que se materializó con la firma de un protocolo en diciembre de 2022, para la creación del Centro Nacional de Neurotecnología, Spain Neurotech, entre el Ministerio de Asuntos Económicos y Transformación Digital, la Comunidad de Madrid y la Universidad Autónoma de Madrid, donde estará ubicado el centro. Entre sus objetivos está avanzar en el entendimiento del cerebro humano, desarrollar métodos diagnósticos y terapias para​ enfermedades del sistema nervioso, fomentar un ecosistema de innovación y emprendimiento, desarrollar reglas éticas y jurídicas necesarias para la aplicación de las nuevas tecnologías centradas en las personas, incorporando a la sociedad en las actividades científicas y, por último, atraer talento y formar nuevas generaciones de líderes en neurotecnología.

Una cosa más…, que decía Steve Jobs al finalizar sus intervenciones públicas. Con este artículo, deseo hacer un pequeño homenaje a la Naturaleza, que tanto maltratamos los humanos, concretamente a una gran protagonista, la mosca de la fruta, con un nombre científico que la engrandece, Drosophila melanogaster, muy conocida en el universo científico, porque ha sido esencial en la entrega de cinco premios Nobel, por diversas investigaciones en las que su participación ha sido crucial. Creo que es de justicia reseñarlos hoy, porque esta pequeña heroína ha entregado a la humanidad grandes avances científicos para el bienestar humano, gracias a investigadores que han entregado su vida para conocerla a fondo y en beneficio de la Humanidad: Thomas Hunt Morganen, premiado en 1933 por demostrar en la mosca de la fruta que los cromosomas son los portadores de los genes; Herman Muller, alumno de Morganen y Nobel en 1946, por descubrir que los genes de la mosca de la fruta podían mutar con la radiación; George Beadly y Edward Tatum, Nobel en 1958, por descubrir que los genes actúan regulando determinados eventos químicos; Edward B. Lewis, Christiane Nusslein-Volhard y Eric F. Wieschaus, también Premios Nobel en 1955, por el descubrimiento del rol de genes clave en el desarrollo del embrión de la drosophila, que también juegan un rol crucial en el desarrollo del embrión humano y, por último, Jeffrey C. Hall, Michael Rosbash y Michael W. Young, en 2017, por la identificación de los mecanismos moleculares que controlan el ritmo circadiano, es decir, nuestro reloj biológico, a través de la investigación llevada a cabo con esa mosca tan laureada.

(1) Cobeña Fernández, J.A., El mundo digital es exponencial.

(2) Ramírez, María (2013, 2 de abril). Obama presenta con el español Rafael Yuste su proyecto para estudiar el cerebro. El Mundo, ed. digital.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, GAZA, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA, EN GENERAL

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