Ideas para una España nueva, en el 125 aniversario del nacimiento de Federico García Lorca

Federico García Lorca junto a su hermana Isabel, con un libro en sus manos (1914) / Archivo Fundación Federico García Lorca – Centro Federico García Lorca

Sevilla, 5/VI/2023

Porque es necesario que sepáis todos que los hombres no trabajamos para nosotros sino para los que vienen detrás, y que éste es el sentido moral de todas las revoluciones, y en último caso, el verdadero sentido de la vida.

Federico García Lorca (1931), en la Alocución al pueblo de Fuente Vaqueros

Estuve en 2016 en Fuente Vaqueros (Granada). Fue un momento mágico la visita a la casa natal de Federico García Lorca, recorriendo los rincones donde nació un poeta de mi persona de secreto y de todos, en determinados momentos muy especiales. Estaban allí sus cosas, su alma. Subí a la primera planta, el antiguo granero, y me encontré una exposición temporal inaugurada el 5 de junio, en conmemoración ritual del día de su nacimiento en 1898, sobre la relación hermosa, personal y profesional, con un pintor de Huelva, José Caballero, al que tuve la oportunidad de conocer personalmente a principios de los años ochenta.

Señalo a continuación mis frases marcadas, sin comentario alguno para no contaminar su auténtico sentido. Las entrego a la Noosfera, en un territorio concreto, España, por si hay alguien interesado en valorar el poder de la educación, de la cultura, de la lectura, que es lo que hace libres a los seres humanos. Un regalo con estela, como tantas veces he escrito, como aprendí de mis antepasados.

Vuelvo a publicar aquellas sensaciones anímicas en una visita emocionante, en un cumpledías muy especial. ¿Qué sentía García Lorca por su pueblo? Recordé la alocución dedicada a sus paisanos, con motivo de la inauguración de una humilde biblioteca pública, probablemente en septiembre de 1931, porque su contenido es una magnífica referencia actual al poder que pueden alcanzar las personas a través de la cultura. Compré una edición muy cuidada de la citada alocución, “barata” en el sentido que el poeta daba a esta palabra, no confundiendo valor y precio, con objeto de volver a leer y releer sus palabras y traerlas al imaginario actual previo a las próximas elecciones generales del 23 de julio. Dicho y hecho.

Ideas para un país nuevo, gracias a García Lorca

1. Siempre todas mis conferencias son leídas, lo cual indica mucho más trabajo que hablar, pero al fin y al cabo, la expresión es mucho más duradera porque queda escrita y mucho más firme porque puesto que puede servir de enseñanza a las gentes que no oyen o no están presentes aquí.
2. Los pueblos que viven solamente apegados a la tierra tienen únicamente un sentimiento terrible de la muerte sin que haya nada que eleve hacia días claros de risa y auténtica paz social.
3. Porque en el mundo no hay más que vida y muerte y existen millones de hombres que hablan, viven, miran, comen, pero están muertos […] porque tiene el alma muerta [… porque no tiene amor, ni un germen de idea, ni una fe, ni un ansia de liberación, imprescindible en todos los hombres para poderse llamar así.
4. Cuando alguien va al teatro, a un concierto o a una fiesta de cualquier índole que sea, si la fiesta es de su agrado, recuerda inmediatamente y lamenta que las personas que él quiere no se encuentren allí. «Lo que le gustaría esto a mi hermana, a mi padre», piensa, y no goza ya del espectáculo sino a través de una leve melancolía. Ésta es la melancolía que yo siento, no por la gente de mi casa, que sería pequeño y ruin, sino por todas las criaturas que por falta de medios y por desgracia suya no gozan del supremo bien de la belleza que es vida y es bondad y es serenidad y es pasión.
Por eso no tengo nunca un libro, porque regalo cuantos compro, que son infinitos, y por eso estoy aquí honrado y contento de inaugurar esta Biblioteca del pueblo, la primera seguramente en toda la provincia de Granada.
No sólo de pan vive el hombre. Yo, si tuviera hambre y estuviera desvalido en la calle no pediría un pan; sino que pediría medio pan y un libro. Y yo ataco desde aquí violentamente a los que solamente hablan de reivindicaciones económicas sin nombrar jamás las reivindicaciones culturales que es lo que los pueblos piden a gritos.
Bien está que todos los hombres coman, pero que todos los hombres sepan. Que gocen todos los frutos del espíritu humano porque lo contrario es convertirlos en máquinas al servicio de Estado, es convertirlos en esclavos de una terrible organización social.
Yo tengo mucha más lástima de un hombre que quiere saber y no puede, que de un hambriento. Porque un hambriento puede calmar su hambre fácilmente con un pedazo de pan o con unas frutas, pero un hombre que tiene ansia de saber y no tiene medios, sufre una terrible agonía porque son libros, libros, muchos libros los que necesita y ¿dónde están esos libros?
¡Libros! ¡Libros! Hace aquí una palabra mágica que equivale a decir: «amor, amor», y que debían los pueblos pedir como piden pan o como anhelan la lluvia para sus sementeras.
Cuando el insigne escritor ruso Fedor Dostoyevsky, padre de la revolución rusa mucho más que Lenin, estaba prisionero en la Siberia, alejado del mundo, entre cuatro paredes y cercado por desoladas llanuras de nieve infinita; y pedía socorro en carta a su lejana familia, sólo decía: «¡Enviadme libros, libros, muchos libros para que mi alma no muera!».
Tenía frío y no pedía fuego, tenía terrible sed y no pedía agua: pedía libros, es decir, horizontes, es decir, escaleras para subir la cumbre del espíritu y del corazón.
Porque la agonía física, biológica, natural, de un cuerpo por hambre, sed o frío, dura poco, muy poco, pero la agonía del alma insatisfecha dura toda la vida.
Ya ha dicho el gran Menéndez Pidal, uno de los sabios más verdaderos de Europa, que el lema de la República debe ser: «Cultura». Cultura porque sólo a través de ella se pueden resolver los problemas en que hoy se debate el pueblo lleno de fe, pero falto de luz.
Y no olvidéis que lo primero de todo es la luz.
5. Ya lo dijo el sagacísimo Voltaire: Todo el mundo civilizado se gobierna por unos cuantos libros: La Biblia, El Corán, las obras de Confucio y de Zoroastro. Y el alma y el cuerpo, la salud, la libertad y la hacienda se supeditan y dependen de aquellas grandes obras. Y yo añado: todo viene de los libros. La Revolución Francesa sale de la Enciclopedia y de los libros de Rousseau, y todos los movimientos actuales societarios comunistas y socialistas arrancan de un gran libro, del Capital, de Carlos Marx.
6. La humanidad empujaba misteriosamente a unos cuantos hombres para que abrieran con sus hachas de luz el bosque tupidísimo de la ignorancia. Los libros que tenían que ser para todos eran por la circunstancias objetos de lujo, y sin embargo son objetos de primera necesidad.
7. Se dice que el dolor de saber abre las puertas más difíciles. Y es verdad.
8. Pero con ser esto magnífico [el Renacimiento], el paso grande lo daba el editor Cristóbal Plantino en Amberes. Era de aquella casita con su patinillo cubierto de hiedras y sus ventanas de cristales emplomados, de donde salía la luz para todos con el libro barato y donde se urdía una gran ofensiva contra la ignorancia que hay que continuar con verdadero calor, porque todavía la ignorancia es terrible y ya sabemos que donde hay ignorancia es muy fácil confundir el mal con el bien y la verdad con la mentira.
9. El libro deja de ser un objeto de cultura de unos pocos para convertirse en un tremendo factor social. […] Porque contra el libro no valen persecuciones. Ni los ejércitos, ni el oro, ni las llamas, pueden contra ellos; porque podéis hacer desaparecer una obra, pero no podéis cortar las cabezas que han aprendido de ella, porque son miles y, si son pocas ignoráis dónde están.
10. Cada día que pasa las múltiples casa editoriales se esfuerzan en bajar los precios, y hoy ya está el libro al alcance de todos en ese gran libro diario que es la prensa, en ese libro abierto de dos o tres hojas que llega oloroso a inquietud y a tinta mojada, en ese oído que oye los hechos de todas las naciones con imparcialidad absoluta; en los miles de periódicos, verdaderos latidos del corazón unánime del mundo.
11. Es preciso […] que los maestros se esmeren en no enseñar a leer a los niños mecánicamente, como hacen tantos por desgracia todavía, sino que les inculquen el sentido de la lectura, es decir, lo que vale un punto y coma en el desarrollo y forma de una idea escrita.
12. Porque es necesario que sepáis todos que los hombres no trabajamos para nosotros sino para los que vienen detrás, y que este es el sentido moral de todas las revoluciones, y en último caso, el verdadero sentido de la vida.
13. Y que es preciso que los pueblos lean para que aprendan no sólo el verdadero sentido de la libertad, sino el sentido actual de la comprensión mutua y de la vida.
14. […] y no olvidéis este precioso refrán de un crítico francés del siglo diecinueve: «Dime qué lees y te diré quién eres» [François Mauriac].

Así lo dijo García Lorca. Para que no se olvide, porque en aquella alocución nos indicó algo transcendental que envuelve el momento crucial de depositar nuestro voto en las próximas elecciones generales del 23 de julio: “no trabajamos para nosotros sino para los que vienen detrás, y éste es el sentido moral de todas las revoluciones, y en último caso, el verdadero sentido de la vida”.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

Manifiesto para antes de votar y para las generaciones venideras

El señor Brecht, después de las elecciones

Sevilla, 4/VI/2023

Dedicado a mis nietos Adrián y Alejandro

A través de mi admirado escritor con compromiso social activo, Manuel Rivas, he conocido un manifiesto precioso publicado en la revista gallega Luzes, El señor Brecht, después de las elecciones, a modo de editorial, en torno a su famoso poema A los que vendrán después, que me ha conmovido por su profundidad en el mensaje expuesto, con una traducción personal del gallego, por la que pido de antemano disculpas si no recoge en alguna de sus palabras y frases el auténtico espíritu gallego con el que está escrito: “Quien vivió la experiencia de la lucha antifascista, al mismo tiempo que Brecht fue, en muchos casos, gente indómita que tuvo el coraje de no sucumbir ante la pesada maquinaria de un terror nunca visto. Por eso el texto dedicado a las generaciones futuras tiene tanta vigencia y utilidad contemporánea. Es el testimonio de alguien que luchó en las circunstancias más adversas, sí, pero que tiene el doble coraje de darle la vuelta al espejo y ver el lado oscuro. Esa zona de sombra que malogró y, malogra, tantas experiencias que nacen con un propósito liberador y son destruidas por la práctica sectaria. Y no hay excusas. Pedir indulgencia a los que van a nacer después es la forma más inteligente de decirles: no hagáis lo mismo. O para decirlo con la ironía de un brechtiano gallego: «No vuelvas a cometer errores equivocados».

Le devuelvo la palabras a Bertolt Brecht, para leer con detalle su poema y no sólo interpretarlo (En Poemas – 1913–1956, trad. de A. Marcos)

A los que vendrán después

1

Realmente vivo en tiempos sombríos.
La inocencia es locura. Una frente sin arrugas
denota insensibilidad. El que ríe
es porque todavía no ha oído
la terrible noticia.
¡Qué tiempos son estos, en que
hablar sobre árboles es casi un crimen
porque implica silenciar tanta injusticia!
Ese, que cruza tranquilamente la calle,
¿será encontrado cuando los amigos
necesiten su ayuda?
Es verdad que todavía me gano el sustento,
pero creedme: es por casualidad.
Nada de lo que hago justifica
que yo pueda comer hasta hartarme.
Las cosas todavía me van bien
(si la suerte me abandonase, estaría perdido).
Me dicen: “¡Come, bebe, alégrate por lo que tienes!”
Pero… ¿cómo puedo comer y beber
si estoy arrebatando al hambriento su comida,
y mi vaso de agua le falta al sediento?
Y sin embargo continúo comiendo y bebiendo.
Me gustaría también ser sabio.
Los libros antiguos nos hablan de la sabiduría:
consiste en apartarse de los problemas del mundo
y, sin temores,
dejar que transcurra tranquilamente
el tiempo de nuestra breve vida en la tierra,
pagar el mal con el bien,
no satisfacer nuestros deseos, sino desecharlos.
He aquí lo que llaman sabiduría.
Pero yo no consigo hacer tales cosas.
Verdaderamente vivo en tiempos sombríos.

2

Llegué a las ciudades en tiempos conflictivos
cuando reinaba el hambre,
me mezclé entre los hombres en época turbulenta
y me rebelé con ellos.
Así fue transcurriendo el tiempo
que me fue concedido en la tierra.
Comí mi pan en medio de batallas,
dormía entre asesinos,
traté despreocupadamente los asuntos amorosos,
y fui impaciente con la naturaleza.
Así fue transcurriendo el tiempo
que me fue concedido en la tierra.
En mi época todos los caminos conducían al fango,
mis palabras me traicionaban ante el verdugo,
yo era poca cosa. Pero pienso que los gobernantes
se sentían más seguros sin mí.
Así fue transcurriendo el tiempo
que me fue concedido en la tierra.
Nuestras fuerzas eran escasas, la meta
se hallaba distante
y aunque podía distinguirse claramente, me parecía
que yo tal vez no la alcanzaría.
Así fue transcurriendo el tiempo
que me fue concedido en la tierra.

3

Vosotros, que surgiréis del marasmo
en que nosotros nos hemos hundido,
acordaos también,
cuando habléis de nuestras flaquezas,
de los tiempos sombríos
de los que os habéis librado.
Cambiábamos más frecuentemente de país
que de zapatos,
a través de las guerras de clases, desesperados,
porque reinaba la injusticia y nadie se indignaba.
Bien sabemos que el odio contra la ruindad
deforma el rostro
y la rabia contra la injusticia
enronquece la voz. ¡Ah!, nosotros,
que queríamos preparar el terreno para la bondad
no pudimos ser bondadosos.
Pero vosotros, cuando llegue el momento
en que el hombre sea bueno para el hombre,
acordaos de nosotros con comprensión.

Junto con la lectura completa del Manifiesto citado y publicado en Luzes, volviendo de esta lectura a nuestros asuntos, de forma destacada a las próximas elecciones generales del 23 de julio, invito a repasar algunas ideas de este poema de Brecht, porque creo que tienen una actualidad extraordinaria de principio a fin. Ante los resultados obtenidos por la izquierda el pasado 28 de mayo, podemos tener la tentación, como expresa Brecht, de hacer “algo verdaderamente sabio”, apartarnos “de los problemas del mundo / y, sin temores, / dejar que transcurra / tranquilamente / el tiempo de nuestra breve vida en la tierra, / pagar el mal con el bien, / no satisfacer nuestros deseos, sino desecharlos. / He aquí lo que llaman sabiduría. / Pero yo no consigo hacer tales cosas. / Verdaderamente vivo en tiempos sombríos». Tal cual, siento en la actualidad nuestro estado del arte político de la izquierda en nuestro país. Por si nos quedaban dudas, en la segunda parte del poema aborda con un estribillo recurrente, Así fue transcurriendo el tiempo / que me fue concedido en la tierra,  los avatares de la vida diaria, que pueden ser los nuestros, los tuyos, los míos, los de todos, incluso los que a algunas personas nos han llevado a lo largo de la vida a soñar en que el mundo puede transformarse, no sólo cambiarse, como decía Feuerbach, en beneficio del interés general de todos, de su bienestar con mayúscula, reconociendo a estas alturas de la película social, de miedo, que “Nuestras fuerzas eran escasas, la meta / se hallaba distante / y aunque podía distinguirse claramente, me parecía / que yo tal vez no la alcanzaría». Tal cual.

De estos antecedentes viene las hermosas palabras del Manifiesto que he conocido a través de Manuel Rivas, dichas en gallego también y que traduzco de nuevo, referidas a versos de la tercera y última parte del poema: “No, no se puede «preparar al mundo para la cordialidad» con intransigencia, odio y política de facciones. Antes de luchar por el poder, conviene preguntarse para qué se quiere el poder. Sea en el ámbito que sea. No se puede ganar la confianza del electorado cuando el campo propio está lleno de gente herida por la desconfianza. Las elecciones siempre son buenas para aprender. En Galicia existen hoy depósitos de esperanza que permiten vislumbrar un nuevo ecosistema político, más inclusivo, democrático y de autogobierno eficaz. El nacionalismo supo hacerse más cordial, ampliando sus coordenadas sociales y su presencia geográfica. La herencia de las mareas, allí donde prevalecía el espíritu de unión. Y la imprescindible reanimación del espacio socialista en Galicia, con la responsabilidad de «preparar el país para la cordialidad», frente a la «guerra fría» en que la extrema derecha está convirtiendo la política. En la incertidumbre, está el peligro cierto de que prevalezca el retroceso y la descivilización. La mejor respuesta es tejer un pacto alternativo de sociedad decente, de cordialidad democrática”.

Me encantaría transmitir hoy a las generaciones que nacen ahora, a los más jóvenes del país, que en esa tercera parte del poema hay un sentimiento de esperanza fundada en que no se repita la parte más triste de la democracia, la del desencuentro humano llevado hasta límites que tenemos cerca, en Europa, en África, con sus guerras intestinas, y ante el ocaso de la democracia por múltiples factores, con un avance imparable de las derechas más extremas, como ya está ocurriendo en nuestro país, donde las descalificaciones groseras, los bulos más insultantes e infames, junto a las noticias continuamente falsas, inundan los medios de comunicación y las redes sociales, ante un sentimiento generalizado de que “a mí que no me llamen”. Sabemos que muy cerca de nosotros, en nuestros barrios, en nuestra ciudad, en nuestra provincia, en nuestra Comunidad, en nuestro país, reina muchas veces la injusticia y como decía Brecht “nadie se indigna”, se sigue votando a quienes nos hacen daño personal y social, abandonando los cuidados mínimos del Estado de Bienestar. Los que estamos preocupados sabemos que nos pasa: “Bien sabemos que el odio contra la ruindad / deforma el rostro y la rabia contra la injusticia / enronquece la voz”. También, la tentación de abandonar el barco del desencanto y la desafección en el momento más delicado para seguir navegando hacia el Bien Común.

Es en estos momentos cuando Brecht finaliza su poema dejándonos un mensaje para pensarlo detenidamente, sobre todo cuando estamos ante la cuenta atrás de las elecciones generales del 23 de julio, algunos seguimos pensando que hay que preparar el terreno para la bondad, para la cordialidad, que dice el mensaje gallego y porque sabemos que si finalmente no pudiéramos conseguir vencer en las citadas elecciones desde una posición de progreso, de izquierda unida, para que no sea vencida, nunca se debería abandonar esa bondad humana, porque los que vendrán después, deben saber que llegará el día en que personas caminarán por las anchas alamedas de libertad, que decía Salvador Allende, o lo que es lo mismo desde la óptica de Brecht: “cuando llegue el momento / en que el hombre sea bueno para el hombre”, los que vienen después de nosotros deberán acordarse de nosotros con comprensión. Porque lo intentamos. Ese es nuestro reto, nuestro deber político pendiente a la hora de votar el 23 de julio de 2023. Para que no se olvide, ni siquiera un momento.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

España, al revés

Eduardo Galeano  (1940-2015)

Si Alicia renaciera en nuestros días, no necesitaría atravesar ningún espejo: le bastaría con asomarse a la ventana. Al fin del milenio, el mundo al revés está a la vista: es el mundo tal cual es, con la izquierda a la derecha, el ombligo en la espalda y la cabeza en los pies.

Eduardo Galeano, en Patas arriba. La escuela del mundo al revés.

Sevilla, 2/VI/2023

Es verdad que si Alicia renaciera en nuestros días, no necesitaría atravesar ningún espejo: le bastaría con asomarse a la ventana de este país. En junio de 2023 y unos días después del resultado de las elecciones municipales y locales de mayo, cambiando lo que he estimado oportuno cambiar de la frase original de Galeano (1), España al revés está a la vista: es el país tal cual es, con la izquierda a la derecha, el ombligo en la espalda y la cabeza en los pies. Sería la visión de una gran mujer, tal y como nos lo cuenta la historia y para aprender siempre de ella. Acabo de leer el editorial que ha publicado hoy el diario El País, Azul oscuro en Andalucía, por un lado, así como los datos del mercado laboral actual que “alcanza el récord de 20,8 millones de ocupados tras sumar 200.000 nuevos afiliados en mayo”, mientras que “el desempleo cae en 49.260 personas hasta los 2,74 millones de parados, el menor nivel en este mes desde 2008”. Estas dos lecturas me llevan a pensar que este país ha entrado en una senda imparable de ejemplos del mundo al revés, porque los resultados de las elecciones “premian” a quienes han estado obstaculizando todo el progreso de este país en esta XIV legislatura o simplemente lo ningunean, en un olvido colectivo cómplice, que da miedo, de los grandes logros sociales que me he molestado en analizar, paso a paso, en el citado ciclo legislativo que culmina con estas elecciones.

He acudido a la base de datos del Senado, como cámara representativa que aprueba finalmente las leyes que regulan el ordenamiento jurídico del país, porque se puede analizar con detalle el largo recorrido de las diferentes disposiciones y los resultados de las votaciones, para que sepamos quienes las han votado a favor o en contra, algo muy importante a considerar porque no es inocente, llevando a cabo una selección de aquellas que bajo mi opinión representan avances incontestables en el Estado de Bienestar, colectivo e individual, que ha supuesto un espaldarazo a la atención preferente de los que menos tienen, de los que más sufren los avatares contextuales de todo tipo, destacando la pandemia, la guerra de Ucrania y sus efectos colaterales, así como el paro endémico,  pero que en general, han permitido salir de una pandemia que ha hecho estragos en el país, sobre todo, otra vez lo digo, de los que sufren la pobreza severa, la exclusión y el olvido social, como hecho que ha llevado al país a una situación de la que se va saliendo poco a poco con resultados extraordinarios como los que citaba anteriormente del mercado laboral. De ahí, mi consternación actual por los resultados del domingo pasado, donde la llamada izquierda, que por su representación en las Cámaras legislativas ha obtenido grandes logros de bienestar social y económico, ha sido golpeada duramente y sin compasión alguna por el frente de las derechas de todo tipo, incluida obviamente la del flanco más extremo.

En esta legislatura XIV (03/12/2019-30/05/2023), se han aprobado 117 leyes, de las cuales destaco las siguientes, por orden cronológico de aprobación, por su impacto en el Estado de Bienestar y que afecta a millones de ciudadanos de este país, aunque se pueden verificar todas, una a una, por orden cronológico, en el hiperenlace que indico:

2020

2021

2022

2023

He elegido 36 botones de muestra de disposiciones que afectan a millones de personas en nuestro país, para el bien de todos, entregándonos derechos y deberes de gran calado. Es un reconocimiento a este Gobierno actual de coalición, con sus luces y sus sombras, de muy difícil gestión, porque todos los gobiernos no son iguales y las políticas que se aprueban tampoco. Creo que era una obligación por mi parte este reconocimiento democrático porque hay que olvidar el olvido y este trabajo de recopilación legal me ha vuelto a recordar cuatro años muy difíciles de gestión pública, marcados por la pandemia y los daños colaterales de la invasión de Ucrania. Para que no se olviden.

Creo que queda claro que, personalmente, no logre entender el resultado de las últimas elecciones generales, sin entrar en muchos detalles que me han conturbado y conmovido, como pudo ser la muerte de miles de personas mayores en las residencia de mayores durante la pandemia y, especialmente, en Madrid, pendiente de sentencias finales por las demandas que obviamente se interpusieron. Tampoco entiendo que no se reconozcan los logros de medidas sociales de amplio espectro, por simplificar, como las de medidas urgentes de prevención, contención y coordinación para hacer frente a la crisis sanitaria ocasionada por el COVID-19, el establecimiento de la garantía del poder adquisitivo de las pensiones y de otras medidas de refuerzo de la sostenibilidad financiera y social del sistema público de pensiones, la de protección de los consumidores y usuarios frente a situaciones de vulnerabilidad social y económica, el establecimiento del Ingreso Mínimo Vital, la Reforma Laboral, la reducción de la temporalidad en el empleo público; la regulación de la eutanasia, de la Memoria Democrática, la igualdad real y efectiva de las personas trans y para la garantía de los derechos de las personas LGTBI, la garantía integral de la libertad sexual, a pesar de sus controvertida redacción antecedente, así como la ordenación y regulación del derecho a la vivienda, no dejando atrás las leyes sustantivas de Presupuestos que permiten llevar a cabo las políticas públicas de un país.

Dicho lo anterior, creo que vivo en un país al revés, que estoy obligatoriamente obligado a entenderlo, como tantas veces he expresado en este cuaderno digital y lo expresaba ayer en pocas palabras: “en el álbum musical de mi vida ocupa un sitio privilegiado una canción muy breve interpretada por Aguaviva, Ni yo tampoco entiendo, con letra del poeta malagueño Rafael Ballesteros, que procuro aplicarla todos los días por su mensaje final [“De este mundo los dos sabemos poco. / Y sin embargo, estamos aquí, obligatoriamente obligados a entenderlo”]. El domingo finalizó el nuevo proceso de elecciones municipales y locales en el que nos hemos visto inmersos y que, por sus resultados, muestra de forma clarividente que todos, sin excepción, estamos obligatoriamente obligados a entenderlos: partidos políticos y ciudadanía, casi por igual, teniendo muy claro que la derecha no es igual a la izquierda, ni al revés, porque los votos son de los ciudadanos que votan con una determinada ideología, muchos siguiendo a pies juntillas el «todo vale». Pretendemos, con nuestro voto, ser dueños de nuestro destino, algunos con más ensoñación democrática que otros”.

En este país al revés, en mi Comunidad Autónoma, al Sur, que también la veo al revés, traigo a colación una pregunta que Eduardo Galeano plantea en su escuela famosa de ese mundo al revés: En el siglo doce, el geógrafo oficial del reino de Sicilia, Al-Idrisi, trazó el mapa del mundo, el mundo que Europa conocía, con el sur arriba y el norte abajo. Eso era habitual en la cartografía de aquellos tiempos. Y así, con el sur arriba, dibujó el mapa sudamericano, ocho siglos después, el pintor uruguayo Joaquín Torres García. Nuestro norte es el sur, dijo. Para irse al norte, nuestros buques bajan, no suben. Si el mundo está, como ahora está, patas arriba, ¿no habría que darle vuelta, para que pueda pararse sobre sus pies? Excelente pregunta, expectante como estoy sobre lo que pueda pasar en las próximas elecciones del 23 de julio. Ojalá podamos dar la vuelta a lo ocurrido el pasado 28 de mayo y parar sobre nuestros pies este país, para que continúe como hasta ahora en esta última legislatura, con sus luces y sombras, pero defendiendo siempre el interés general, que no lo ponga la derecha patas arriba, sobre todo descuidando voluntariamente a los más necesitados de atención individual y colectiva. De esta forma y con una política progresista, de izquierdas, se podrían alcanzar de nuevo los resultados pretendidos en defensa de un país más justo, con una forma de hacer política que cuide a la ciudadanía hasta las últimas consecuencias porque, visto lo visto, todos los políticos y todas las políticas que representan, está muy claro que no son iguales.

Tampoco olvido a mi paisano Luis Cernuda cuando escribió en 1931 unas palabras preciosas sobre mi Comunidad, Andalucía, también al revés, en un artículo publicado sobre “José Moreno Villa o los andaluces en España”: “Andalucía, ya se sabe, es el Norte de España; pero no la busquéis en parte alguna, porque no estará allí. Andalucía es un sueño que varios andaluces llevamos dentro”. Es una metáfora preciosa basada en la actitud transformadora del aquel poeta malagueño, olvidado por muchas personas instaladas en el síndrome del Sur o que sufren el complejo territorial español de nuevo cuño, por mucho que Mario Benedetti se esforzara en resaltar las virtudes de esta localización privilegiada. Porque el Sur, a la izquierda, no al revés, también existe.

(1) Eduardo Galeano, Patas arriba. La escuela del mundo al revés, Madrid: Siglo XXI Editores de España, 1998.

NOTA: la imagen se recuperó el 2/I/2021 de Eduardo Galeano, la voz de América Latina – Blog (edufors.com)

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓNJosé Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

‘Enlorquecidas’, en un teatro de barrio en Sevilla

Sevilla, 31/V/2023

La semana pasada asistí en un teatro de barrio de esta ciudad, Távora, en el Cerro del Águila, a una representación especial por parte de la Compañía Hartateatro, de una obra excelente en su producción, dirección e interpretación, con un título que tiene muy presente la vida y obra de Federico García Lorca, Enlorquecidas. Una obra original de Marta Ocaña basada en textos del poeta granadino en los que la presencia de sus mujeres tenía un sentido especial. Su sinopsis oficial no deja lugar a dudas sobre su fondo y forma: “Siete mujeres vienen a darle voz a aquellas nacidas de manos de Lorca a través de palabras, cante, baile y música en vivo de la mano del flamenco. Mujeres que, como todas nosotras, han nacido en un entorno de opresión con marcados roles de género. Como dijo Juan en Yerma, “las ovejas en el redil y las mujeres dentro de sus casas”. Cada una de ellas atraviesa un mismo camino lleno de vidas condicionadas por el deber de una mujer, la felicidad de una boda, la crítica de un pueblo o el latido de unos caballos con un deseo que no se apaga. Celos, juicio y opresión que despiertan la necesidad de un cambio hacia la comprensión y la libertad de la mujer”.

También presentan en síntesis su puesta en escena: “Enlorquecidas hace un recorrido desde una energía sombría, llena de colores oscuros, hasta la aparición de colores vivos, como símbolo de libertad. Bernarda Alba ya dijo “Ojalá tardéis muchos años en pasar el arco de mi casa” y Julieta en El Público “No he tropezado con una amiga en todo el tiempo, a pesar de haber cruzado más de tres mil arcos vacíos”. Esta obra invita, precisamente, a un viaje a través del “arco”. Un arco que nos llama hacia el cambio. Un camino que se muestra a través de las mujeres y sus ropas, y de sillas en movimiento, que forman parte de ese mundo sin luz. Elementos que ayudan a estas mujeres atemporales en su transformación a lo largo de la obra. Todo ello acompañado en directo por el flamenco con música en vivo”.

Me pareció una representación excelente, conjuntada y reivindicativa de principio a fin, utilizando el quejío de siete mujeres en diferentes roles que llevaban a Lorca dentro. Procuré experimentar sensaciones especiales como escuchaor de sus palabras, de su cante, de su baile, de su danza, de sus lamentos, de sus gritos, de sus quejíos. Un ambiente especial se respira en el Teatro Távora, un teatro de barrio de los que amaba Mozart, como lo expresó de forma rotunda al estrenar en uno de Viena su ópera maravillosa La Flauta Mágica, frente a otras posibilidades de haberlo hecho en teatros reales, de la Corte, que en Viena eran tan importantes.

Me sentí escuchaor de esta obra extraordinariamente representada por el elenco de la Compañía Hartateatro, porque las personas que vivimos en Andalucía, que respetamos su identidad, es decir, su extraordinaria «superficie espiritual», que decía García Lorca, sobre todo porque llevamos la luz con el tiempo dentro, como Juan Ramón Jiménez definía a Moguer, su pueblo y las personas que vivían en él, hemos aprendido a escuchar la vida de nuestro alrededor y llevarla a la poesía, al cante, al baile, al sentir cotidiano y Enlorquecidas rescata a García Lorca en su reivindicación del papel de la mujer en el mundo desde Andalucía. Luis Cernuda, contemporáneo suyo, hizo un retrato precioso del andaluz porque somos un enigma a pesar de la luz interior que el dolor de nuestra historia no olvida, siempre con el tiempo dentro, amor desbordante, pasión en nuestra música que acompaña siempre la alegría y calma el dolor, que compartimos hasta buscar la luz con el tiempo fuera, como escuchaores y escuchaoras de todo lo que se canta con el dolor de esta tierra, como como le gustaba decir a Antonio Mairena: ¨[…] la actitud experimental , la búsqueda, la inquietud y la curiosidad, son cualidades imprescindibles para ser y hacer flamenco. La cantaora y el bailaor, la guitarrista o el fotógrafo que intenta captar el duende inaprensible, así como el oyente o escuchaor que diría Antonio Mairena- buscan -o deberían buscar- no salir indemnes de la experiencia. Quiero decir con ello que el flamenco no resbala por la piel, sino que la modifica para siempre. Es un elogio de la caricia o, si quieren, una exaltación del impacto” (1). Con las letras de su cante jondo, desgarrado, como el que se cantó durante la representación de esta obra de raíces lorquianas, que escucho siempre con atención reverencial para seguir luchando y viviendo en pleno siglo XXI, porque el quejío del flamenco, como escuchaor, no resbala por mi piel, sino que la modifica para siempre. He comprendido bien que escuchar el dolor actual de esta tierra, de las mujeres “enlorquecidas”, es un elogio de la caricia o, si quieren, una exaltación de su impacto en mi alma de secreto, para honra de Andalucía y sus gentes, tal y como lo aprendí de las palabras de García Lorca pronunciadas hace tan solo cien años, en el primer Concurso de Cante Jondo, “canto primitivo andaluz”, tal y como rezaba en el cartel promocional del evento, celebrado en Granada en los días 13 y 14 de junio de 1922.

Escuché durante la representación, dos veces, una canción sefardí que García Lorca rescató en una letra que se hizo muy popular: La Tarara, sí; / la tarara, no; / la Tarara, niña, / que la he visto yo. // Lleva la Tarara / un vestido verde / lleno de volantes / y de cascabeles […] Con esta canción, tan querida por el pueblo, se demostró de forma sencilla que no hay fronteras ni murallas cuando abrimos el corazón a la cultura. Una sencilla canción rememoró en nuestra memoria de hipocampo el contenido de una letra cuya melodía se la debemos a músicos árabes que vivieron durante siglos en Andalucía, en Sevilla. La letra era otra cuestión, aunque todos coincidíamos en la versión que nos regaló García Lorca en 1931, en su andar de compromiso activo, del timbo al tambo, por estas tierras españolas de Dios: La Tarara, sí; / la tarara, no; / la Tarara, niña, / que la he visto yo. // Luce mi Tarara / su cola de seda / sobre las retamas / y la hierbabuena. // Ay, Tarara loca. / Mueve, la cintura / para los muchachos / de las aceitunas.

Cuando salí del Teatro Távora, saboreando lo que allí había escuchado y visto, recordé mi viaje a Viena en 2007, a través de la mirada de Papageno en su puerta del teatro sobre el río Viena, mi querido Teatro de barrio, libro que publiqué en 1987, en cuya contraportada figuraba Papageno, como homenaje a este protagonista excelso de La flauta mágica, sintiéndose cómplice del movimiento de la Secesión, A cada época su arte, al arte su libertad, situado personalmente a escasos metros de su deteriorada figura, cubierto de plumas y con su inseparable jaula para meter/sacar los pájaros encantados sin saber nunca a qué tipo de pájaros –uccellaci o uccellini, pasolinianos- se estaba refiriendo en su larga andanza desde el siglo XVIII hasta nuestros días. Lo contemplé en aquel viaje durante bastantes minutos y cerrando los ojos imaginé el día del estreno de su maravillosa ópera, el 30 de septiembre de 1791, dos meses antes del fallecimiento de Mozart, dirigiéndola en un teatro muy sencillo, de un barrio alejado del Anillo Real y de la Iglesia Oficial de Viena. Así, hasta contemplarlo hoy de nuevo en mi mente, cuando vuelvo con Enlorquecidas a un teatro de barrio, el Távora, muy especial y querido en Sevilla.

(1) Ordóñez Eslava, Pedro, Flamenco y vanguardia. En un instante, un quejío y un anhelo, en Andalucía en la historia, 74, 2022, p. 41.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓNJosé Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

¡Cuidemos bien el voto en este día!

Sevilla, 28/V/2023

Hoy, un día clave para la democracia en nuestro país, en el que se vota para elegir a representantes políticos en 12 autonomías y 8.131 ayuntamientos, he recordado de nuevo unas palabras preciosas de Juan Ramón Jiménez, poeta al que tanto admiro, a modo de introducción a su querido diario como poeta recién casado (1), recogidas del sánscrito -¡ay, la influencia de Zenobia!-, porque resumen perfectamente el cuidado extremo que debemos observar con nuestras responsabilidades individuales y colectivas en este día grande para la democracia:

¡Cuida bien de este día! Este día es la vida, la esencia misma de la vida. En su leve transcurso se encierran todas las realidades y todas las variedades de tu existencia: el goce de crecer, la gloria de la acción y el esplendor de la hermosura.

El día de ayer no es sino sueño y el de mañana es sólo una visión. Pero un hoy bien empleado hace de cada ayer un sueño de felicidad y de cada mañana una visión de esperanza. ¡Cuida bien, pues, este día!

Es difícil encontrar un prontuario de cómo actuar de forma responsable en tiempos difíciles para la política digna, pero estas palabras de Juan Ramón Jiménez descubren todos los ámbitos de la vida de cada persona que ahora, más que nunca, deberíamos tener en cuenta mediante actos responsables, personales e intransferibles. Un día como hoy, en el que se vota, como debería ser al fin y al cabo cada día, encierra también todas las realidades y todas las variedades de la existencia, proyectadas en tres situaciones que nos llenan de esperanza en momentos que necesitamos reforzar ilusiones y oportunidades para seguir adelante, políticamente hablando: crecer caminando siempre hacia adelante, actuar de forma saludable de tal forma que ennoblezca cada acto humano y descubrir la belleza de la hermosura de todo aquello que se hace bien respondiendo a la ética personal y colectiva, atendiendo al suelo firme (la solería de nuestra vida) que justifica todos los actos humanos, algo sobre lo que escribo con frecuencia en este cuaderno digital.

Este principio de realidad freudiano nos permite a su vez reflexionar sobre lo que ha ocurrido hasta ahora en la política general y municipal en este país, a veces algo más que un mal sueño, mientras que no se sabe cómo será el mañana. Juan Ramón Jiménez aborda esta dialéctica con una recomendación muy sabia: si hoy hacemos bien las cosas, votando de forma responsable, puede convertirse el tiempo transcurrido hasta ayer en un sueño y cada mañana en una visión de esperanza. Esa es la razón y no otra, de cuidar bien el voto de hoy, de este día mío, que es también tuyo, de los demás, de todos, porque encierra todas las realidades y todas las variedades de nuestra existencia: el goce de crecer, la gloria de la acción y el esplendor de la hermosura de la vida digna, viviendo la libertad que nos entrega hoy, de nuevo, la democracia.

(1) Jiménez, Juan Ramón, Diario de un poeta recién casado (1916-1917), Madrid: Visor Libros, 2011.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓNJosé Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

La jornada de reflexión hermosea la democracia y el voto

Sevilla, 27/V/2023

Mañana, como quien espera el alba de la democracia, se votará en las elecciones municipales y autonómicas, donde corresponda. En tal sentido, hoy está declarada esta jornada antecedente como de reflexión. Por ello, recupero lo que he escrito sobre el fondo y forma de esta jornada, en varias ocasiones, en este cuaderno de bitácora, que guardo en el cuarto de derrota personal, utilizando el lenguaje del mar, salvando lo que haya que salvar. Sobre todo, para comprender este día tan importante en democracia, viviendo en un mundo y en un país al revés. Todo tiene su tiempo y su momento, respetando el fondo y la forma de una reflexión del Eclesiastés (Qohélet), en su extraordinario capítulo 3º, al decirnos alto y claro que tenemos hasta 27 oportunidades para disfrutar de un regalo llamado tiempo a lo largo de la vida: nacer, morir, plantar, arrancar lo plantado, sanar, destruir, edificar, llorar, reír, lamentarse, danzar, lanzar piedras, recogerlas, abrazarse, separarse, buscar, perder, guardar, tirar, rasgar, coser, callar, hablar, amar, odiar, guerra y paz.

Ahora agrego dos más, el tiempo de reflexionar y el de votar en las elecciones que se celebrarán mañana. Vuelvo a leer con detalle las diferentes modalidades del lema “reflexión” y sus derivados en el Diccionario de Autoridades (RAE) que tanto aprecio y en su contexto vuelvo a valorar una palabra vinculada con el adverbio de modo “reflexivamente”, que recupero de nuevo para festejar esta jornada tan democrática. Se trata del verbo “hermosear” que vinculo hoy a la democracia porque ésta se hermosea con la reflexión que podemos llevar a cabo antes de acudir al acto de votar. Votar enriquece la democracia, la hermosea que decían los clásicos, porque mediante el voto responsable se considera y se da una segunda oportunidad a nuestro acto de decidir porque, en definitiva, se piensa más cuidadosamente todo.

Así reflexionaban nuestros antepasados del siglo XVIII en este país y así lo recogió el Diccionario de Autoridades (1734) para la posteridad, enriqueciendo ese acto tan sencillo, aparentemente, de reflexionar. La calidad intrínseca que contiene el verbo «hermosear» también lo recoge el citado diccionario con una acepción preciosa: “Hacer vistosa, perfecta y hermosa una cosa”. Quizá está ahí su encanto, porque si reflexionamos hoy sobre lo que va a ocurrir mañana a través de nuestro voto responsable, con sus consecuencias obvias, hacemos vistosa, perfecta y hermosa la democracia.

Para que no se olvide hoy a los millones de electores en el país, en Andalucía, en mi ciudad, Sevilla, ni siquiera un momento, en esta jornada tan vistosa de reflexión. Mañana…, tampoco. Como me está permitido reflexionar en mi alma de secreto, por ahora, he pensado por un momento que la política elige al que la ama, cuando la decencia es ideología estructural de la persona en su vertiente aristotélica en estado puro. Si la vida elige al que la ama, la muerte no existe, es decir, si la política elige al que la ama, el fracaso político en sí mismo no existe. ¿Acaso borra lo que un hombre político puede hacer en vida, durante una legislatura? ¿Borra sus méritos, su legado, su trabajo bien hecho, que siempre merece la atención de los otros, como nos recordaba admirablemente Luis Cernuda cuando se dirigía con estas palabras a sus paisanos sevillanos? No. Así que… Fracaso político, ¿qué eres? No eres nada. Te gustaría ser tan importante como la Política o Vida de conciencia de clase. Pero la auténtica Política dura una Vida, amiga mía. Y tú, Muerte/Fracaso Político, solo duras un instante, el instante en el que llegas.

En estos días, los líderes políticos de este país, que tienen la responsabilidad (conocimiento de la situación más libertad de decidir) de ponerse al frente de Ayuntamientos y Comunidades Autónomas (las que corresponda), deberían pensar que la verdadera política solo elige al que la ama y no se aprovecha de ella. Eso es lo que esperamos cariacontecidos las personas de buena fe política que hemos crecido con conciencia de clase más que con sentimiento de ella, porque no es lo mismo. La conciencia permanece, pero el sentimiento suele morir porque es pasajero. Es lo que, mañana, llevará mi voto dentro.

NOTA: la imagen se recuperó el 1 de diciembre de 2018 de http://blog.cristianismeijusticia.net/2015/04/10/inmigracion-y-nuevas-encrucijadas-como-ser-profeta-en-un-mundo-diverso

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UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

Necesitamos la ideología no inocente, mediante el voto, para transformar la sociedad

Ideología, en una nube de palabras de este artículo

Sevilla, 26/V/2023

Quedan dos días para votar en las elecciones municipales en esta Comunidad, también en el país. Percibo una clamorosa ausencia de ideologías en las conversaciones cercanas, trufadas de una superficialidad “política” que espanta. Las ideologías existen, sobre todo con el reconocimiento de la primera vez que se recoge en un Diccionario Nacional o Gran Diccionario Clásico de la Lengua Española (1846-47), editado en Madrid-París en 1847 y elaborado por Ramón Joaquin Domínguez, en el que se desarrolla esta palabra, no circunscribiéndola exclusivamente a «la ciencia de las ideas», sino a algo muy importante: «Ciencia que tiene por objeto describir y manifestar el modo de formarse las ideas, las combinaciones que con ellas hacemos en la mente, las operaciones todas del entendimiento, en fin de las admirables facultades del alma».

Las elecciones del próximo 28 de mayo suponen siempre convertirse en una prueba objetiva para medir la madurez democrática en nuestro país, en nuestra Comunidad, en mi ciudad, Sevilla, en un año especialmente complejo por la situación política mundial, destacando la pertinaz guerra de Ucrania y sus daños colaterales, que son muchos, junto a la recuperación de este país, tan dual y cainita como demuestra la historia reciente. Vuelve a ser una oportunidad para calibrar la oferta política actual ante el panorama preocupante que nos ofrecen las encuestas en relación con la fragmentación real de los votos de la izquierda, porque la derecha de centro y extrema está convencida de que la lealtad de sus electores se volverá a demostrar con el nuevo reguero de votos provenientes de partidos en caída libre como Ciudadanos, por ejemplo y en su trabajo de zapa permanente para socavar la auténtica democracia a través de diferentes supremacías nacionalistas de nuevo cuño, tanto ideológicas, de raza, creencia o de religión. Lo que verdaderamente es un clamor popular, es que hay un denominador común de desconcierto ciudadano ante el desencanto por hechos irrefutables de corrupción política y por el paro que, aunque ha mejorado en sus cifras globales, sigue azotando sin piedad a los jóvenes de mi Comunidad, de mi ciudad.

Ante este panorama tan complejo y preocupante, es necesario reflexionar en voz alta, como en ocasiones anteriores, sobre las actuaciones que pueden ayudar a despejar las incógnitas electorales que nos abruman en estos días que anteceden al 28 de mayo. Hay que considerar, en primer lugar, una base política, como ciudadanos de a pie, como punto de partida para preparar un voto razonable y que lo sustente. Se resume en una sola palabra, ideología, porque cuando existe la ideología, que forja siempre una creencia, la política se hace virtud ciudadana, porque es consecuente, porque somos ciudadanos políticos, en la clave que enseñó Aristóteles. Las ideologías no son inocentes, como tantas veces he explicado en este blog. Solo me refiero en la situación actual a las ideologías democráticas, las que pueden considerarse por su contenido de respeto a las personas y a la sociedad en general, en el largo camino que existe desde la izquierda a la derecha del arco político actual.

La ideología es una proyección fantástica de la inteligencia, entendida ésta como la capacidad que tiene todo ser humano para resolver problemas, gran objetivo de la política a través de programas electorales. La inteligencia que vehiculizamos a través de la ideología podemos llamarla inteligencia social o inteligencia política, porque es evidente que ésta no es ni puede ser algo que flota por encima del desarrollo social, algo neutral o imparcial, sino que refleja lo que está pasando en el mundo que nos rodea y cómo se reacciona ante estos momentos electorales donde se decide cómo se van a abordar los problemas reales y actuales en Andalucía, por ejemplo, a través de los programas de los partidos que participen en esta primera etapa anual de participación ciudadana mediante el voto. Es lo que aprendí hace ya muchos años del pensador neomarxista Georg Lukács, cuando decía que “no hay ninguna ideología inocente: la actitud favorable o contraria a la razón decide, al mismo tiempo, en cuanto a la esencia de una filosofía como tal filosofía en cuanto a la misión que está llamada a cumplir en el desarrollo social. Entre otras razones, porque la razón misma no es ni puede ser algo que flota por encima del desarrollo social, algo neutral o imparcial, sino que refleja siempre el carácter racional (o irracional) concreto de una situación social, de una tendencia del desarrollo, dándole claridad conceptual y; por tanto, impulsándola o entorpeciéndola” (1).

El cerebro necesita claridad conceptual, ideología, para comprender lo que ocurre y ahí está la clave de la no inocencia. Mientras unos o muchos entorpecen el conocimiento de la verdadera dimensión social de lo que ocurre, otros desean introducir cordura en la comprensión y vías de salida a la misma. Es decir, la ideología que está detrás de los partidos no es inocente y el cerebro necesita ordenar ideas fundamentales para llegar a caracterizar el pensamiento y proyectarlo en la realidad social económica, educativa, de salud y bienestar social que cada persona debe elegir para ser y existir todos los días, de acuerdo con el programa político que mejor responde a la ideología de cada persona, a su creencia. Así lo ha fijado, limpiado y dado esplendor a través del lema ideología, el Diccionario de la Lengua Española, en su segunda acepción (texto en cursiva). Por algo será. Y los Gobiernos, los partidos, los representantes políticos lo saben, es decir, tampoco son inocentes y no vale cualquier respuesta a las ideas fundamentales, mediante el voto, en unas elecciones, porque todos no son ni somos iguales en el país, en Andalucía, en mi ciudad. Afortunadamente.

Creo que ante la convocatoria de las próximas elecciones municipales, estamos obligatoriamente obligados a votar, por diversas razones. La primera, porque la democracia se construye entre todos y la traducción inmediata para vivir en ella es formar parte activa de su configuración que, hoy por hoy, pasa por participar en procesos electorales y ser consecuentes con lo que cada uno vota. La segunda razón estriba en ejercer la responsabilidad activa de ciudadanía, porque ser responsable es la conjunción de conocimiento y libertad. Conocimiento, porque la inteligencia es el bien más preciado para vivir dignamente, entendida como la capacidad de resolver problemas en el día a día, considerando siempre que es lo más bello que tiene el ser humano. Guido Orefice o Roberto Benigni, tanto monta-monta tanto, el protagonista de La vida es bella, explicaba bien cómo podíamos ser inteligentes al soñar en proyectos: poniendo (creando) una librería, leyendo a Schopenhauer por su canto a la voluntad como motor de la vida y sabiendo distinguir el norte del sur. También, porque cuidaba de forma impecable la amistad con su amigo Ferruccio, tapicero y poeta. Hasta el último momento. Y la libertad, sin ira, libertad, para dar respuestas a las cuestiones cotidianas en las que estamos inmersos en el acontecer diario. Esa es la dialéctica de la responsabilidad, conocimiento más libertad, entendida como respuestabilidad (perdón por el neologismo), quedando probado que se puede librar de convertirse en mercancía cuando se sabe distinguir valor y precio. En tercer lugar, porque hay que pensar en el día después de las elecciones, porque detrás del voto debe haber siempre un compromiso activo con mi voto fiado a terceros que probablemente ni conozco, a través de un papel de color blanco, alargado como la sombra ética y decente que lo protege. Es decir, tengo que mantener activo el compromiso diario de mi opción a través de la participación activa, como ciudadano o ciudadana que vive en un ámbito local concreto, en la consecución de aquellos objetivos que me han llevado a elegir una determinada opción política volcada en un programa, que nunca se debe entender como flor de un día. El éxito político, como el campo, es para quien lo trabaja y no hay que olvidar que cuando la política se entiende así podemos ser protagonistas de la misma en mi casa, mi barrio, mi trabajo, mi ciudad, mi país o, simplemente, entre mis amigos o familia del alma. Somos, como bien decía Aristóteles, animales políticos queramos o no decirlo o sentirlo en lo más íntimo de nuestra intimidad.

Lo que no se comprende es la abstención masiva, dejar pasar una ocasión mágica de la democracia, no depositando el voto, dejando que los Ayuntamientos de la Comunidad Autónoma de Andalucía, por ejemplo, viajen posiblemente, de nuevo, hacia ninguna parte, como si la cosa política, la res pública, no fuera cosa de todos, a pesar de lo que muchas personas piensan en la actualidad, que la política es uno de los principales problemas de este país. El Partido Abstencionista prepara ya, apasionadamente, estas elecciones en todo el país, en Andalucía. Estamos avisados.

Y una cosa más. A diferencia de la famosa frase atribuida dudosamente a Groucho Marx, “Estos son mis principios. Si no le gustan tengo otros”, siempre escribo y no me escondo sobre mis principios éticos para vivir dignamente, interpretando la política e intentando transformar la sociedad salvando siempre el interés general. Si estos principios ideológicos no gustan a los demás, no tengo otros. Sé que las personas que lean estas palabras pensarán con nostalgia en días ya lejanos para algunos, en los que con orgullo, conciencia y sentimiento de clase no nos importaba sentirnos parte de lo que todo el mundo conocía como “la izquierda” y que te identificaran como integrante de sus formaciones políticas que no ocultaban con actitud vergonzante sus siglas e ideologías implícitas. Tampoco importaba que los que no estaban en este espacio ético de la izquierda se burlaran de nuestras «utopías», como la de los ideólogos de siempre, porque para tranquilizar sus conciencias han llamado y siguen llamando hoy a toda pre-ocupación por los demás desde las políticas de izquierda, la de los “comunistas”, sobre todo cuando se centran en el beneficio del interés general, de los nadies de Eduardo Galeano, de los que menos tienen (por cierto, no solo en relación con el dinero). Esa ideología es la que hay que recuperar en beneficio de todos, la que permita devolver el interés de vivir a los hijos de nadie, los dueños de nada. / Los nadies: los ningunos, los ninguneados, / corriendo la liebre, muriendo la vida. Si se consigue con una ideología concreta, porque todas no son iguales, podremos ser felices por nuestra responsabilidad electoral llevada a feliz término a través del voto, basado en una ideología, no inocente, gracias al alma política de cada uno, que también existe, tal y como se entendía en nuestro país la ideología desde el siglo XIX y expresado de forma sorprendente en el Diccionario Clásico de la Lengua Española (1846-47), elaborado por Ramón Joaquín Domínguez. Ideología, ¡qué palabra tan hermosa! Recuperémosla.

(1) Lukács, G. , El asalto a la razón. Barcelona: Grijalbo, pág. 5, 1976.

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UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

Queremos Ayuntamientos más justos y que cuiden a las personas

Sevilla, 25/V/2023

Dentro de tres días votaremos en nuestros país en las elecciones municipales o de Comunidades y Ciudades Autónomas, según corresponda. Sé que hablar de justicia y cuidados, como pilares básicos, entre otros, del Estado de Bienestar, suena a muchas personas como música celestial, pero creo que es importante romper silencios cómplices y destacar algunas acciones sociales que son dignas de reconocimiento personal y social, como es la que está llevando a cabo la ONG Intermón-Oxfam en España, con un trabajo silencioso pero eficaz sobre la necesidad de definir políticas de justicia y cuidado social, como figuran en su último informe elaborado a tal efecto, El país justo que queremos. Justo el país que queremos. Elecciones generales 2023. Documento de trabajo que, finalmente, serán atendidas también por los Ayuntamientos en su recta final de concreción.

Es verdad que el citado informe es un documento de trabajo que se completará en el mes de junio próximo con propuestas concretas acerca de la justicia y cuidado sociales en este país, pero también esperamos que los municipios y las Comunidades Autónomas trabajen en sus programas políticos desde ya en las líneas expuestas en el citado informe: “Durante el último año, Oxfam Intermón ha trabajado en un amplio conjunto de propuestas para las próximas elecciones generales, medidas enfocadas a combatir las desigualdades tanto en España como en el resto del mundo. En los próximos meses seguiremos recogiendo y debatiendo ideas y experiencias con numerosas organizaciones de la sociedad civil, con el objetivo de presentar, en junio de 2023, una batería de medidas concretas que deseamos ver reflejadas en los programas electorales”. En concreto son “14 iniciativas relacionadas con las cuatro transiciones que sintetizan nuestra mirada: un país que pone en el centro los cuidados, la justicia global, climática y socioeconómica”:

Visto lo visto, conocer los programas que muestren una sensibilidad especial con las cuatro “transiciones” expuestas y las 14 iniciativas señaladas, que las complementan, sería una forma de trasladar a nuestros votos la fuerza del compromiso social para participar en esta necesaria transformación del país, de nuestras Comunidades y de los Ayuntamientos que lo conforman. El informe merece la pena leerlo completo, porque comprenderíamos mejor que el país podría transformarse en un país más justo y que cuida, si fuéramos capaces de desarrollar acciones socioeconómicas concretas, llevando a cabo una transición que apueste por un sistema integral de cuidados, una transición geopolítica que apueste por la justicia global, continuando con una transición ecológica que implique justicia climática y una última que permita avanzar como una sociedad menos desigual a través de la justicia socioeconómica.

Sé que leer estos informes puede ser una tarea compleja, porque necesitan de nuestro tiempo, aunque creo que también pueden ser una clínica del alma en tiempos difíciles. Sé también que quedan las palabras en los libros y en este tipo de informes que llaman a nuestra conciencia social. Una vez más, recuerdo que en estos momentos tan delicados para la humanidad por los múltiples problemas que nos acucian a diario, tenemos la obligación ética de hacer una operación rescate de placeres útiles como el de la lectura, proclamándola como medio de descubrimiento de la palabra articulada en frases preciosas, cuando lo que se lee nos permite comprender la capacidad humana de aprehender la realidad de la palabra escrita o hablada. Maravillosa experiencia que se convierte en arte cuando la cuidamos en el día a día, aunque paradójicamente tengamos que aprender el arte de leer cuando vamos siendo mayores, porque la realidad amarga es que no lo sabemos hacer, ni hay un compromiso de Estado para que España lea: “¿Pero qué queremos decir con “saber leer”? Conocer el alfabeto y las reglas gramaticales básicas de nuestro idioma, y con estas habilidades descifrar un texto, una noticia en un periódico, un cartel publicitario, un manual de instrucciones… Pero existe otra etapa de este aprendizaje, y es ésta la que verdaderamente nos convierte en lectores. Ocurre algunas afortunadas veces, cuando un texto lo permite, y entonces la lectura nos lleva a explorar más profunda y extensamente el texto escrito, revelándonos nuestras propias experiencias esenciales y nuestros temores secretos, puestos en palabras para hacerlos realmente nuestros” (1). El informe de Intermón-Oxfam El país justo que queremos. Justo el país que queremos. Elecciones generales 2023, puede ser una oportunidad y un buen ejemplo de lo expuesto por mi admirado Alberto Manguel.

(1) Manguel, Alberto (2015, 18 de abril). Consumidores, no lectores. El País, Babelia, p. 7.

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UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

La atención humana es para el capital pura mercancía

Las damas de la noche, atentas en el silencio

Nada es para siempre.

Por eso debemos estar atentos, listos para el cambio, preparados para toda circunstancia porque la vida es como es, no como debería ser.

Facundo Cabral, en No estás Deprimido, estás Distraído

Sevilla, 24/V/2023

La Fundación Juan March dedica esta semana una atención especial a una cuestión que me preocupa mucho, el mercado de la atención, sobre la que he escrito recientemente un artículo en este cuaderno digital, Hay que prestar especial atención a la atención, que vuelvo a publicar hoy por su feliz coincidencia con los planteamientos de la Fundación a través del evento de esta semana, que lleva un título muy sugestivo, Mercaderes de la atención: “El profesor Tim Wu publicó en 2016 este libro canónico [Comerciantes de atención. La lucha épica por entrar en nuestra cabeza] que Capitán Swing tradujo al español cuatro años después. Como explica muy bien esta reseña, Comerciantes de atención es un relato prolijo de cómo publicistas, anunciantes y magnates de medios han aprovechado los cambios tecnológicos para ir colonizando cada vez más ámbitos de nuestra atención. Este artículo de Derek Thompson reflexiona sobre algunas de las premisas del libro, reseñado también aquí por Emily Bell”. Asimismo, el lunes pasado se celebró una conferencia, La lucha por nuestra atención, que recomiendo escuchar atentamente, nunca mejor dicho, para comprender el momento actual de esta cuestión palpitante.

A tan sólo cuatro días de las próximas elecciones municipales de este año, creo que cobra especial importancia la atención que podamos prestar a las candidaturas y programas de los partidos políticos en liza, porque el voto nunca es inocente. La atención ideológica al acto de votar, tampoco.

Johann Hari, El valor de la atención. Por qué nos la robaron y cómo recuperarla

Hay que prestar especial atención a la atención

Sevilla, 17/I/2023

Navegando por el mar proceloso de cada día, he descubierto un libro para llevar en la mochila virtual, mental por supuesto, para guiar los pasos a la próxima isla por descubrir en nosotros mismos, tantas veces recordada gracias a Jose Saramago en su Cuento de la isla desconocida. Se trata de una obra publicada hace tan solo unos días, en la editorial Península, con un título atractivo en sí mismo: El valor de la atención. Por qué nos la robaron y cómo recuperarla, escrito por Johann Hari, cuya sinopsis oficial nos orienta en su contenido: “La atención ha entrado en una profunda crisis. ¿Cuáles son los motivos?, ¿quién nos la está robando?, y, más importante aún, ¿cómo podemos recuperar nuestra capacidad de concentración? Un demoledor ensayo que indaga en una de las grandes epidemias del momento y en sus posibles soluciones. Según algunos de los últimos estudios publicados, los adolescentes solo son capaces de concentrarse en una tarea durante sesenta y cinco segundos, mientras que los adultos apenas pueden aguantar tres minutos. Como muchos de nosotros, Johann Hari es consciente del peligro que supone la omnipresencia de las pantallas, así como de esa imperiosa necesidad que nos asalta de pasar constantemente de un dispositivo a otro sin levantar la vista. Hoy en día, lograr el estado de concentración necesario para acometer labores intelectualmente complejas y exigentes es casi una quimera. Hari decidió entrevistar a los principales expertos en concentración humana para identificar las causas de esta crisis. En El valor de la atención desglosa los doce factores que la generaron –desde nuestra incapacidad de dejar fluir la mente hasta la contaminación en las ciudades–, y denuncia a las poderosas empresas que nos están robando el foco. Además, nos da las herramientas para entender la situación, defendernos y recuperar nuestra capacidad de vivir con atención”.

Tengo que reconocer que la atención es algo que, me preocupa dese hace ya muchos años, quizás porque estoy educado en la necesidad de admirarme de las personas y de casi todas las cosas, como tantas veces he explicado en este cuaderno digital. Siempre he sentido curiosidad por todo, en un mundo plagado de cotilleo y cotillas, aunque bautizado últimamente como “el universo del entretenimiento” donde todo cabe y en el que la cultura digna brilla por su ausencia. Siempre he sentido la necesidad de comprender qué es admirarse ante lo que ocurre en nuestras vidas, prestándole mucha atención, por muy intranscendente que sea o supuestamente inútil, algo que solo se consigue a través de la admiración, actitud que simbolizó para Aristóteles el comienzo de la filosofía, entendida como la capacidad que tiene el ser humano de admirarse de todas las cosas, de las personas, de sentir curiosidad diaria de por qué ocurren las cosas, de cómo pasa la vida, tan callando. Mi profesor de filosofía lo expresaba en un griego impecable, con un sonido especial, gutural y sublime, que convertía en un momento solemne de la clase esta aproximación a la sabiduría en estado puro: jó ánzropos estín zaumáxein panta (sic: anímese a leerlo conmigo tal cual y pronunciarlo como él). Es uno de los asertos que me acompañan todavía en muchos momentos de mi vida, en los que la curiosidad sigue siendo un motivo para la búsqueda diaria del sentido de ser y estar en el mundo, de admirarme todos los días de él.

El placer de la atención, de la curiosidad sabia, no es transmisible automáticamente a los demás, sino que es imprescindible adquirir el conocimiento liberador, trabajarlo internamente a través del esfuerzo de cada persona a la hora de plantearse gozar de los que algunos llaman placeres inútiles para alejarlos del poderoso caballero don dinero. Así lo reconocía hace ya muchos siglos Sócrates en su diálogo Banquete: “Estaría bien, Agatón, que la sabiduría fuera una cosa de tal naturaleza que, al ponernos en contacto unos con otros, fluyera del más lleno al más vacío de nosotros. Como fluye el agua en las copas, a través de un hilo de lana, de las más llena a la más vacía”, porque siempre está presente en almas atentas, curiosas, la dialéctica del valor y precio de lo que se descubre, de lo que se admira y de lo que se goza a cambio de nada. Es lo que Hari ha manifestado en un artículo reciente, publicado en elDiario.es, en torno a su nueva obra: “Hay que entender que no tenemos que sentirnos mal porque nos cueste prestar atención. Tampoco si le ocurre a nuestros hijos. Ni ellos ni nosotros tenemos nada malo, tiene que ver con la forma en que vivimos. Si lo comprendemos, podemos empezar a reordenar las cosas”, anima, “hemos llegado hasta aquí sin ser conscientes de cómo nos iba a afectar”. Por ello, insiste en aprovechar la oportunidad que se abre: “Tenemos que decidir qué queremos y luchar por ello. Podemos hacer muchas cosas para defendernos”. “La atención es nuestro superpoder”.

Este mundo en el que vivimos, diseñado a veces por el enemigo, me recuerda una canción que recupero ahora de la banda sonora de mi vida, El tiempo que te quede libre, como homenaje a la atención que puede ser de aplicación selectiva para aquellas personas a las que queremos y que a veces hemos plagado de ausencias múltiples en la vida compartida, como el mejor ejemplo de la necesaria atención que debemos recuperar en nuestras vidas, de la que nos alejan intereses mercantiles no inocentes. Para devolverles, si es posible, la dedicación que merecen siempre durante todos los días y meses del año, durante toda la vida, conjugando todos los tiempos posibles del tiempo que nos queda libre para dedicarlo a la atención plena de él, de ella, de vosotros y… de ellos, de los que sabemos que más lo necesitan, porque muchas veces nos han pedido la atención, el tiempo al que se refiere la canción, a veces solo dos minutos o un minuto nada más: El tiempo que te quede libre / si te es posible, dedícalo a mí / a cambio de mi vida entera / o lo que me queda y que te ofrezco yo. // Atiende preferentemente / a toda esa gente que te pide amor; / pero el tiempo que te quede libre / si te es posible, dedícalo a mí. // No importa que sean dos minutos / o si es uno sólo, yo seré feliz; / con tal de que vivamos juntos / lo mejor de todo dedicado a mí. / El tiempo que te quede libre / si te es posible, dedícalo a mí.

NOTA: la imagen de cabecera la he recuperado de mi salvapantallas actual, que me recuerda todos los días la presencia de la filosofía en mi vida a través de la lechuza (Tyto Alba), el símbolo de la filosofía, entendida como la capacidad de admirarse a diario de las personas y de todas las cosas.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓNJosé Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

Elecciones Municipales 2023 / 4. ¡Cuidado con la corrupción de la mente en la campaña electoral!

Me preocupa la corrupción mental, que un ignorante con poder determine nuestra vida, ante la que hay que vacunarse urgentemente.

Emilio Lledó

Sevilla, 19/V/2023

No es la primera vez que abordo el grave problema de la corrupción en general y en todos los ámbitos posibles, aunque la referencia sobre la que escribo hoy es acerca de una de las modalidades que más me preocupa, la de la mente, algo que también ocurre en política, citando al filósofo y paisano Emilio Lledó, autor de un libro, Sobre la educación, en el que figura un artículo precioso, Juan de Mairena, una educación para democracia, en el que hace una advertencia sobrecogedora sobre esta dura realidad: “Sorprende que con el enorme y tal vez desmesurado retumbar de las noticias sobre corrupción, no se haya entrevisto la peor de las corrupciones, mucho más grave aún que la de la supuesta apropiación de bienes ajenos o la utilización de la venta de los bienes públicos para engordar los privados. Me refiero a la corrupción de la mente, a la continua putrefacción de la conciencia debida, entre otras monstruosidades de degeneración mental, a la manipulación informativa. Estas corrupciones no son instantáneos desenfoques de la visión. Al cabo del tiempo esos manejos en nuestras inermes neuronas acaban por distorsionarlas, desorientarlas y dislocarlas. Difícilmente podrán hacer ya una sinapsis, una conexión pertinente y correcta”.

Como ya he manifestado en otras ocasiones, todo lo que expresa Emilio Lledó sobre la corrupción, es aplicable a la política actual, obviamente. El contrato social de cada ciudadano con la política que impera nos recuerda la conveniencia de estar vacunados contra la epidemia de intromisión en nuestra inteligencia social, que también existe, porque la mente sufre con esta falta de ejemplaridad por la corrupción política. Comprendo mejor que nunca la reflexión de Emilio Lledó que abre estas palabras y que tampoco olvido: Me preocupa la corrupción mental, que un ignorante con poder determine nuestra vida, ante la que hay que vacunarse urgentemente. Sencillamente, porque no somos idiotas, ni nos conformamos con que nos entreguen una flor en plena discordia. Creo que ha llegado el momento de entrar con un buldócer ético en la sociedad y remover los grandes planteamientos sociales en los que estamos instalados. Es necesario, por tanto, comenzar a hablar de legalizar nuevos contratos sociales donde la responsabilidad política del Gobierno correspondiente y de la ciudadanía tengan un papel protagonista en los cambios copernicanos y prioritarios que se tienen que abordar con urgencia ética y social. Todo lo demás es seguir normalizando lo indeseable e imposible que no beneficia a nadie.

Cuando hablo de corrupción de la mente, algo que se amplifica mucho en las campañas electorales, porque se miente más que se habla, me refiero a la continua putrefacción de la conciencia debida, entre otras monstruosidades de degeneración mental, a la manipulación informativa. Estas corrupciones no son instantáneos desenfoques de la visión. Al cabo del tiempo esos manejos en nuestras inermes neuronas acaban por distorsionarlas, desorientarlas y dislocarlas. Difícilmente podrán hacer ya una sinapsis, una conexión pertinente y correcta” (1). El daño al denominado principio de confianza debida en democracia representativa, que se simboliza en la emisión de mi voto en las urnas correspondientes, es un ejemplo muy clarificador de la corrupción mental por la manipulación informativa que se pueda recoger en letra impresa en los programas políticos y en las intervenciones públicas de los líderes en mítines, debates, tertulias, comparecencias en ruedas de prensa y en mensajes explícitos en redes sociales, como podemos constatar ya en la etapa electoral en la que estamos inmersos en estos días. La manipulación permanente mediante compromisos falsos acaba “distorsionando, desorientando y dislocando” las creencias de los votantes. Es por lo que pido, con profundo respeto ciudadano, que se ponga una especial atención a que los líderes políticos actuales no corrompan la mente de las personas que pertenecemos al club ciudadano de las personas dignas, que somos millones en este país. Es verdad que estamos acostumbrados a votar sin conocer con detalle el contenido de los programas políticos y luego vienen los escándalos farisaicos cuando denunciamos que no se cumplen determinadas actuaciones que consideramos necesarias y vinculadas a determinadas siglas, porque se constata que lo que allí se prometía no era verdad, se falseaba su auténtica razón de ser y estar en el programa político correspondiente. Es imprescindible conocerlos al detalle con anterioridad al voto, para conocer la posibilidad real de cumplimiento de su verdad o mentira intrínseca, pero también hay que reconocer que acusan un desgaste en su formulación actual bajo la denominación de programas-marco, porque la participación real e identitaria en la redacción de los mismos, casi siempre es delegada en las siglas y en representantes que desconocemos. Las nuevas tecnologías y las redes sociales deben y pueden tener ahora un papel fundamental en estas formulaciones, es decir, en la participación real y efectiva de los militantes y de los llamados “simpatizantes” o personas en general con creencias en la redacción de los programas políticos correspondientes.

En el marco de lo expuesto anteriormente sobre “corrupción de la mente”, hago de nuevo una llamada de atención a los partidos de izquierda sobre todo, pero también a todos los que participan en estos comicios, que lo hacen gracias a la democracia, porque hasta que cambien las leyes actuales hay que blindar la defensa constitucional actual de la democracia representativa que la participación de la ciudadanía debe cuidar hasta extremos insospechados. Para ello, es necesaria la educación en valores ciudadanos, que no se improvisan sino que son el resultado de una educación personal, familiar y social, constantes en el tiempo. Por extensión, educación política. La participación ciudadana, organizada, es la respuesta, pero dejando abierta la posibilidad de generar liderazgos que arrastren conciencias humanas bien informadas, a veces en minorías o mayorías silenciosas o ruidosas, que después se llamarán votos. La educación política es la única fuerza capaz de contener la corrupción política de la mente.

Comprendo muy bien por qué Emilio Lledó adjunta una referencia de Juan de Mairena, el heterónimo de Antonio Machado, al texto recogido al comienzo de estas palabras: “Por debajo de lo que se piensa está lo que se cree, como si dijéramos en una capa más honda de nuestro espíritu. Hay personas [hombres, en el original] tan profundamente divididas consigo mismo, que creen lo contrario de lo que piensan. Y casi -me atrevería a decir- es ello lo más frecuente. Esto debieran tener en cuenta los políticos. Porque lo que ellos llaman opinión es más complejo y más incierto de lo que parece. En los momentos de los grandes choques que conmueven fuertemente la conciencia de los pueblos se producen fenómenos extraños de difícil y equívoca interpretación: súbitas conversiones, que se atribuyen a interés personal, cambios inopinados de pareceres, que se reputan insinceros, posiciones inexplicables, etc. Y es que la opinión muestra en su superficie muchas prendas que estaban en el baúl de las conciencias”.

En los momentos que vivimos de tanta corrupción mental, nos hacen falta personas como Emilio Lledó, que nos recuerden que la palabra es un medio político inalienable para construir nuestras casas, nuestras ciudades, nuestras amistades, nuestras familias, nuestro trabajo, nuestra ideología, tal y como nos lo recuerda siempre Aristóteles en un texto muy querido para este autor: “Pues la voz es signo del dolor y del placer, y por eso la poseen también los demás animales, porque su naturaleza llega hasta tener sensación de dolor y de placer e indicársela unos a otros. Pero la palabra es para manifestar lo conveniente y lo perjudicial, así como lo justo y lo injusto. Y eso es lo propio del hombre frente a los demás animales: poseer, él sólo, el sentido del bien y del mal, de lo justo y de lo injusto, y de los demás valores, y la participación comunitaria de estas cosas constituye la casa y la ciudad” (2). En definitiva, la auténtica política, porque al igual que afirma de forma rotunda Emilio Lledó, me preocupa la corrupción mental de determinados representantes políticos, de algunos partidos globalmente o lo que es lo mismo, que un ignorante con poder determine nuestra vida, ante la que hay que vacunarse urgentemente.

(1) Lledó, Emilio, Sobre la educación. Barcelona: Penguin Random House Grupo Editorial, p. 127, 2018.

(2) Aristóteles, Política. Madrid: Biblioteca Básica Gredos, 1253 a., 2000.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

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