Amnistía significa esfuerzo coral democrático, comprensión y olvido

 ¿Qué hacer? Comprender (no tenemos nada mejor que hacer). ¿Comprender qué? Comprender la realidad (no tenemos nada más a mano).

Jorge Wagensberg

Sevilla, 26/IX/2023

La democracia es obra de millones de personas en este país. Esa es la razón de la frase de Joseph Brodsky, La verdadera tragedia no es cuando muere el héroe, sino cuando muere el coro, que aparece en la cita introductoria del libro Atenas 403, porque lo peor que puede pasar es que desfallezca el coro de millones de demócratas convencidos de que otro país plural y democrático es posible. Vivimos en un mundo al revés, porque utilizamos las palabras como armas arrojadizas, cuando nos viene en gana y dependiendo del contexto en que se digan. ¿Nos gusta la palabra “independencia” como imperativo categórico tanto personal como colectivamente hablando? Depende, todo depende. ¿Comprendemos qué significa amnistía, aplicado a Cataluña en su justo sentido? No tanto, pero resulta que también hemos evolucionado con otra palabra, fijada, que brilla y dar esplendor social, que se llama democracia, que está regulada por leyes, que no se debe saltar uno a la torera, también cuando nos viene en gana, porque quiero o me gusta ser legítimamente independiente (amparándome, dicen muchos, el derecho internacional que es el único que me vincula como ciudadano del mundo). Las Comunidades Autónomas en España, con una Constitución reguladora, que estoy seguro de que comprenden bien los alcances reales de las políticas independientes que hacen los Gobiernos correspondientes, con una independencia bien entendida, saben que hay una delgada o gruesa línea roja (según como se mire), que se llama soberanía popular que ampara los tres poderes para hacerla posible y que se recogen en la Carta Magna. Es todo el pueblo español el que decide, no solo una parte de él. La Constitución no prohíbe dialogar, ni que nunca se pueda cambiar su articulado, en fondo y forma. Hagámoslo y con urgencia absoluta, en beneficio de todos, porque este gran país lo necesita y porque hay que atender demandas territoriales y sociales muy concretas.

En este marco constitucional, creo que hay que hablar también de lo que significa la palabra amnistía en nuestro país y, concretamente, en el momento actual, referida al proceso independentista de Cataluña, que tuvo su culmen en los acontecimientos de 2017. No es la primera vez y no será la última en la que aborde esta situación tan compleja, pero que se debe tratar desde la estricta política, terreno en el que me quiero expresar a la hora de tratar un asunto tan complejo como la amnistía legal, un “instituto” en el argot jurídico que tiene su origen en un problema estrictamente político que sucedió en Atenas y que no es baladí recordarlo, que tiene un nombre inolvidable: Trasíbulo de Atenas, artífice de la amnistía en su sentido primigenio, cuando en el otoño del 403 a.C., ¡qué feliz coincidencia de equinoccio!, entró en Atenas de forma triunfal y proclamó una amnistía para los derrocados, los Treinta Tiranos, facilitando la concordia, hecho que recomiendo leer con detalle en una obra muy interesante para comprender lo ocurrido, Atenas 403, recogido en su capítulo segundo dedicado al héroe, Trasíbulo, con una sinopsis que lleva un título aleccionador, El año que cambió la historia de Occidente: “A finales del siglo V a. C., la guerra del Peloponeso condujo a la derrota de Atenas. Aprovechando la debacle, una comisión de treinta oligarcas abolió las instituciones democráticas que habían regido la vida política de la ciudad durante un siglo: fue el comienzo de una sangrienta guerra civil que duró algo más de un año. Pero los demócratas no se quedaron de brazos cruzados. A finales del 404, Trasíbulo reunió un ejército de voluntarios y, tras varias victorias contundentes y difíciles negociaciones, en el otoño del 403 se logró la reconciliación y la democracia quedó restablecida”. Quizás sea este origen el que pueda ayudarnos a hablar sin complejos de amnistía, sin demonizar la palabra, porque en esencia se trata de dar una solución política a un problema político y con una profunda carga histórica, democrática y, por tanto, política también.

Cambiando lo que haya que cambiar, ya me pronuncié en su momento sobre los indultos en este proceso. Entre estas aproximaciones al problema catalán, recuerdo especialmente una, cuando surgió en 2021 una nueva palabra en el argot político catalán, embate, que continúa posicionándose en el ranking de los nuevos hilos conductores de la comunicación política en Cataluña y que ahora, con la amnistía, ha pasado a ser una cuestión de Estado. La escuchamos por primera vez a raíz de “las negociaciones entre Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) y la CUP para investir presidente de la Generalitat al vicepresidente del Govern, Pere Aragonès. El 26 de febrero de 2021, tan solo dos semanas después de las elecciones autonómicas, Sergi Sabrià, líder del equipo negociador de ERC, afirmó en Catalunya Ràdio: “Con la CUP hemos hablado de prepararnos para el embate definitivo y desbordar los límites autonómicos” (1).

¿Qué significa esta palabra? Mi apreciado Diccionario de Autoridades ya la definía bien en el siglo XVIII (RAE A, 1732, p. 384,1) : “El ímpetu y golpe de las olas del mar contra los peñascos, ocasionado de las olas del viento. Viene del verbo Batir”. En su segunda acepción, significa también “el viento fresco y suave, que suele correr en el Verano, y se experimenta más en las cercanías del mar”. Por último, hay una tercera acepción, que considero de gran interés, más cuando ya es una palabra de uso cotidiano en los enfrentamientos políticos en Cataluña: “Se llaman [embates] por analogía las repentinas mudanzas, casos y reveses, oposiciones y contrariedades que se suelen experimentar en las cosas del mundo, en sus bienes y honores temporales”. Dije en aquella ocasión y sin temor a equivocarme que “las tres acepciones, de forma escalonada, pueden ser un magnífico escenario para comprender la que se nos avecina en Cataluña y, probablemente en el Estado, con el “embate definitivo y desbordar los límites autonómicos”.

Hasta ahora, los pasos que enuncié en aquella ocasión se han cumplido taxativamente. En primer lugar, se constituyó un Govern, con mayoría independentista, en el que continuamente hemos asistido a ímpetu y golpes de efecto continuos en sede parlamentaria de palabras en discursos y propuestas que suenen a veces como si se rompieran las olas contra los peñascos de la oposición, atendiendo a los vientos a favor que soplaron en las primeras sesiones. Después vino el principio de realidad freudiano que ha llevado su “embate” a suavizar la confrontación, como viento fresco y suave, para finalizar en repentinas mudanzas, casos y reveses, oposiciones y contrariedades, que se suelen experimentar en las cosas políticas de ese mundo catalán, en sus bienes y honores temporales dentro y fuera del Parlamento.

Todo terminará, después de indultos y aproximación a la amnistía, que está todavía por conocer en su fondo y forma constitucional, con la definición que está vigente en la actualidad en el diccionario de la RAE, en su segunda acepción y usado el término en sentido figurado: una acometida [política] impetuosa que, como ocurre en el mar, acabará volviendo a la normalidad democrática, porque no nos engañemos, mientras que el mundo sea mundo, será una terca realidad que volverán a Cataluña esas repentinas mudanzas y reveses políticos, oposiciones y contrariedades que se suelen experimentar en toda vida política que se precie de tal.

Mi sentido del embate ante la presumible amnistía a todas las personas que participaron de una forma u otra en el “proceso”, es el último expuesto, porque creo que es cierto el desconcierto en el que nos estamos moviendo en la actualidad, que necesita con urgencia una reflexión urgente y amable en beneficio de todos. Lo he dicho en este cuaderno digital en varias ocasiones: nada catalán -por humano- me es ajeno y suspiro por una Cataluña integrada en España, cuestión que sigo defendiendo hoy con ardor guerrero y con la ardiente paciencia de Neruda. En ese sentido vuelvo a leer una y otra vez el discurso dedicado a las floristas de La Rambla de Barcelona, que Federico García Lorca leyó en una cena en el hotel Majestic de esa ciudad, el 22 de diciembre de 1935, porque se estaba representando allí su obra “Doña Rosita la soltera o el lenguaje de las flores”, junto a la compañía de Margarita Xirgu. Todo es un símbolo, pero se me antoja necesario pensar en Cataluña, incluso cuando llegue la amnistía, como una calle larga, una Rambla rodeada de flores, “que no se acabara nunca, rica en sonidos, abundante de brisas, hermosa de encuentros y antigua de sangre”. ¡Qué mejor reconocimiento a una extraordinaria Comunidad, con palabras de un andaluz universal que supo cantar la quintaesencia de un pueblo al que tanto amamos!

Parafraseando una frase de Gaudí en relación con un símbolo cultural muy querido en Cataluña, el trencadís, “A puñados se tienen que poner [las piezas rotas de cerámica], si no, no acabaremos nunca”, es decir, una forma de unir piezas rotas de cerámica de forma aleatoria, es urgente recordar de nuevo esta técnica catalana como metáfora, salvando lo que haya que salvar, para unir de una vez por todas a las partes implicadas en el proceso catalán e intentar buscar la mejor argamasa para unir piezas rotas hoy pero que en un futuro pueden brillar en todo su esplendor. Trencadís político en estado puro, porque si no, “no acabaremos nunca” con esta situación política de ruptura civil del pueblo catalán y, por extensión, de este pueblo con España, sin necesidad de “embates definitivos para desbordar los límites autonómicos”.

Vuelvo a insistir que Cataluña usa una palabra de forma cotidiana, seny, que deberíamos rescatar ahora más que nunca en su justo sentido y como seña de su identidad, tal y como lo he expuesto ya en este cuaderno digital en ocasiones anteriores al hablar de esta Comunidad. Mi formación en el ámbito de la filosofía está en deuda permanente con José Ferrater Mora, que ahora vuelvo a rescatar en lo afirmado por él en su obra Las formas de la vida catalana y referido a esta palabra: “El seny no excluye, sino que muchas veces postula, el atrevimiento y la osadía, todo lo que, desde cierto punto de vista, puede parecer insensato, pero que, visto desde el horizonte de la continuidad, se convierte en una actitud sensata. El auténtico seny no se limita a perseguir lo más accesible, las realidades cotidianas e inmediatas; el auténtico seny, podríamos decir el ideal del seny, es perseguir lo que es justo, conveniente y correcto, aunque esta persecución sea en algunos momentos la acción más insensata que se pueda imaginar”. Transcendental para comprender su auténtico significado hoy. Dice también Ferrater Mora que la escuela escocesa que ha estudiado el sentido común se centra en la concepción de Reid cuando afirma este autor que “hay un cierto grado de sentido que resulta necesario para convertirnos en seres capaces de leyes y de gobierno propio” (2). El antecedente del seny demuestra que este sentido (común) es como una especie de facultad regulativa que “nos permite fundar nuestros juicios sin caer en el escepticismo ni en el dogmatismo”.

Seny tiene su antónimo, rauxa, con una traducción impecable, arrebato: “La oposición entre ambos conceptos se populariza con Jaume Vicens Vives, quien escribe en Notícia de Catalunya, en 1954, que «Ser arrauxat es, precisamente, andar falto de seny, obedecer a impulsos emocionales, actuar según determinaciones repentinas. En estas circunstancias nos dejamos llevar por la pasión, sin sopesar las realidades ni mesurar sus consecuencias. Somos entonces los hombres de la llamarada y de las actitudes extremistas. Nuestro sentido de la ironía nos falla y salimos a la calle devorados por un exceso de presión sentimental. El arrauxament es la base psicológica de las acciones subversivas catalanas, la justificación histórica del todo o nada, la negación del ideal de compromiso y pacto dictada por la sensatez colectiva” (3).

Necesitamos recordar siempre que durante las veinticuatro horas del día este país necesita rescatar segundos de preguntas, comprensión y perdón si el acontecer diario abre heridas de amor y muerte, que para unas y unos puede ser avanzar por sendas complejas como las de la amnistía política, y para aquellas y aquellos, entregar lo más querido, alcanzar el sueño mas esperado. Así recuperamos, al mismo tiempo, la dignidad, como cualidad de lo más digno, es decir, aquello que nos hace merecedores de algo tan importante como la comprensión de los demás. Además, sin necesitar el perdón, porque todas y todos aprendemos a comprender nuestras propias limitaciones, llevándonos de la mano al necesario tiempo de silencio nacional preconizado por Azaña: si los españoles habláramos sólo y exclusivamente de lo que sabemos, se produciría un gran silencio que nos permitiría pensar… Y… comprender, para no tener que perdonar tanto.

¡Salud mental y política, para este país!, -utilizando la palabra salud [en cursiva] con la que García Lorca finalizó su discurso de Barcelona- es lo que necesitamos todos cuidar en estos momentos difíciles en relación con la presumible amnistía, desconocida todavía en su planteamiento último legal de base constitucional. Se debe trabajar en la investidura final que persiga constituir un gobierno democrático que nos una a partir de ahora en un proyecto común de convivencia pacífica, sin necesidad de embate alguno, a lo sumo demostración diaria de seny en estado puro para contrarrestar estos ataques de rauxa que ahora y después no serán necesarios si existe voluntad de diálogo permanente. En definitiva, la amnistía debería ser una obra coral de la democracia en este país.

(1) “El embate”, el nuevo mantra del nacionalismo catalán | Cataluña | EL PAÍS (elpais.com)

(2) Ferrater Mora, José,  Diccionario de Filosofía (4). Madrid: Alianza Editorial, pág. 2985, (1980, 2ª ed.).

(3) https://verne.elpais.com/verne/2017/10/10/articulo/1507620898_691178.html

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

En España se habla poco de política

Sevilla, 23/IX/2023

Como decía recientemente en este cuaderno digital, en tiempos de mediocracia absoluta, donde la indiferencia se mezcla de forma explosiva con la mediocridad galopante de determinada clase política ultraderechista o de derecha extrema, junto a la ciudadanía que pregona a los cuatro vientos que “no es política”, por tanto, que no hablan de ello, que “no los llamen para nada”, ni siquiera para votar (más de doce millones de electores no votaron en las últimas elecciones generales de julio en nuestro país), conviene conocer bien la posición de Gramsci ante tanta indiferencia política: “Odio a los indiferentes también por esto: porque me fastidia su lloriqueo de eternos inocentes. Pido cuentas a cada uno de ellos: cómo han acometido la tarea que la vida les ha puesto y les pone diariamente, qué han hecho, y especialmente, qué no han hecho. Y me siento en el derecho de ser inexorable y en la obligación de no derrochar mi piedad, de no compartir con ellos mis lágrimas”.

En este contexto, la Fundación de Cajas de Ahorro, FUNCAS, acaba de publicar un informe, Focus on Spanish Society, en el que aborda asuntos de especial relevancia para nuestro país en su interrelación con Europa. Yo diría que con el mundo extenso también. En la primera sección, se hace un análisis de la carencia material severa en nuestro país, en el que se informa que “una de cada 12 personas en España (8,1%) sufría en 2022 carencia material severa, más del doble que antes de la crisis financiera (2007: 3,5%) e incluso un punto por encima de la cifra de 2014 (7,1%), la más alta registrada hasta ese momento desde que el Instituto Nacional de Estadística (INE) comenzó a realizar la Encuesta de Condiciones de Vida en 2004. Por tanto, […] todas las ganancias de este indicador entre 2014 y 2019, quinquenio en el que la carencia material severa se redujo del 7,1% al 4,7%, se «perdieron» en 2020 (7%). A pesar del crecimiento del PIB y del empleo, la carencia material severa ha seguido aumentando entre 2020 y 2022, situándose por encima de los niveles prepandémicos”. La consulta del informe es obligada para constatar la realidad de la pobreza severa en nuestro país, que tantas veces he analizado en este cuaderno digital y que, una vez más, se demuestra con datos alarmantes. ¿Sigue este país indiferente sobre esta cruda realidad?

Si importante es lo manifestado anteriormente, cuestión de la que seguiré publicando datos para alertar sobre una situación lacerante en nuestro país, me ha llamado poderosamente la atención el apartado 2 de la sección primera del informe, dedicado a una realidad muy preocupante: en España se habla cada vez menos de política y lideramos esta realidad en Europa. Esta situación se detalla en su blog, con un título muy sugerente: Ni hablar de política: “Según el último Eurobarómetro estándar (julio de 2023), más del 40% de españoles adultos reconocen que nunca hablan con familiares o amigos sobre temas de política nacional. Este comportamiento tan extendido puede deberse, bien a que a los interpelados no les interesan esos temas,  bien a que los eluden para evitar discusiones. En todo caso, el dato revela una debilidad del debate público español y sugiere la existencia de una amplia desafección política por indiferencia o por temor a discusiones. De hecho, España es el país de la Unión Europea en el que la proporción de personas que no discuten nunca sobre temas políticos (43%) es mayor, seguido de Francia (35%), Irlanda (33%) y Portugal (32%). En el otro extremo se encuentran Alemania, Países Bajos y Suecia, donde los porcentajes de personas que hablan frecuentemente sobre política nacional con gente cercana superan a los de quienes nunca lo hacen. Por el contrario, en España las personas que nunca hablan de política con familiares y amigos casi triplican a las que lo hacen frecuentemente (gráfico 1)”.

Fuente: FUNCAS – Ni hablar de política

También se hace una incursión en el análisis de esta realidad desde la perspectiva de género: “En general, abstenerse de conversar sobre política es más frecuente entre las mujeres que entre los hombres. En España, aproximadamente una de cada dos mujeres adultas admite no hablar nunca con familiares o amigos sobre temas políticos, una proporción que duplica a la italiana y quintuplica a la alemana (gráfico 2). La educación formal también adquiere particular importancia en esta cuestión: cuanto menor es el nivel educativo, mayor es el porcentaje de personas que permanecen ajenas a las conversaciones sobre política. Seis de cada diez personas con menor nivel educativo reconocen no conversar acerca de asuntos políticos nacionales con personas cercanas. El patrón de desigualdad que evidencia este indicador es muy notable (gráfico 3)”.

Fuente: FUNCAS – Ni hablar de política 

Fuente: FUNCAS – Ni hablar de política

Por último, “La estrecha relación entre educación y frecuencia de las conversaciones políticas haría esperar que la proporción de personas que no hablan sobre política tendiera a disminuir a medida que aumenta el nivel educativo de la población. Sin embargo, los datos no respaldan esta expectativa. Los Eurobarómetros publicados desde 2010, además de mostrar que la proporción de personas que no hablan de política en España se ha mantenido invariablemente por encima de la media de la UE durante este periodo, indican desde 2020 una tendencia al alza (gráfico 4)”.

Fuente: FUNCAS – Ni hablar de política

Es muy interesante constatar que desde hace más de doce años, esta realidad ha cambiado en el tiempo, aunque hemos vuelto a las cifras de 2011. Puede parecer innecesario para muchas mentes conformistas, pero sería necesario entrar en profundidades para conocer cuales son las razones de fondo para abordar una respuesta urgente. Este país necesita que hablemos de política todos los días, porque es la quintaesencia de la democracia y porque estamos cayendo en una desafección, conformismo, indiferencia y polarización política alarmantes. Vivimos unos momentos que exigen mucho rigor en la toma de decisiones que facilita la democracia y no todos los programas políticos son iguales, ni los políticos que los ejecutan tampoco. Ser de derechas, centro o izquierda, de sus extremos, también del arriba o abajo actual, en este país, parece que imprime carácter hasta que la muerte te separe y está mal visto socialmente que haya alternancia en la pertenencia a un determinado partido o a otro. Peor todavía, si se habla de ello, porque una gran mayoría de personas dicen a boca llena “no ser políticos o políticas”.

Es verdad que aparentemente parece una gran contradicción estar defendiendo un día los valores de la socialdemocracia más exigente y al otro los del liberalismo más feroz. Normalmente pasa porque las ideologías son un flanco muy débil en nuestro país dado que los partidos no han estado muy finos a la hora de aceptar militantes en sus filas y la formación en la «creencia» en sus idearios brilla muchas veces por su ausencia. Esta es una realidad que hay que aceptar pero lo que no es normal es que haya unos desplazamientos de pertenencia a partidos o de votos, tan agresivos, como a los que estamos asistiendo en la actualidad. El llamado voto de castigo existe, pero deja detrás una gran incógnita: ¿se conocían bien las ideologías y los programas de los partidos a los que se han votado con anterioridad?, ¿se puede cambiar tan fácilmente de chaqueta por los errores de determinados miembros de un partido?, ¿se conocía bien el ideario de un programa, más allá de acciones concretas de algunos representantes eximios del mismo? ¿Por qué no se habla de ello en la familia, en el barrio, en las escuelas, en la Universidad, en el trabajo, en el ocio y negocio de todos los días? Lo que ocurra en este país es asunto de todos y debemos hablar de ello. El escritor Emilio Lledó (1) nos ha recordado muchas veces que la palabra es un medio político inalienable para construir nuestras casas, nuestras ciudades, nuestras amistades, nuestras familias, nuestro trabajo, nuestra ideología, tal y como nos lo recuerda siempre Aristóteles en un texto muy querido para este autor: “Pues la voz es signo del dolor y del placer, y por eso la poseen también los demás animales, porque su naturaleza llega hasta tener sensación de dolor y de placer e indicársela unos a otros. Pero la palabra es para manifestar lo conveniente y lo perjudicial, así como lo justo y lo injusto. Y eso es lo propio del hombre frente a los demás animales: poseer, él sólo, el sentido del bien y del mal, de lo justo y de lo injusto, y de los demás valores, y la participación comunitaria de estas cosas constituye la casa y la ciudad” (2). En definitiva, la auténtica política, porque al igual que afirma de forma rotunda Emilio Lledó en su obra Sobre la educaciónme preocupa la corrupción mental de determinados representantes políticos, de algunos partidos globalmente o lo que es lo mismo, que un ignorante con poder determine nuestra vida, ante la que hay que vacunarse urgentemente.

Obviamente, en estos tiempos difíciles hay que tomar partido y se debe hablar de ello, como decía Gramsci: “Soy partidista, estoy vivo, siento ya en la conciencia de los de mi parte el pulso de la actividad de la ciudad futura que los de mi parte están construyendo. Y en ella, la cadena social no gravita sobre unos pocos; nada de cuanto en ella sucede es por acaso, ni producto de la fatalidad, sino obra inteligente de los ciudadanos. Nadie en ella está mirando desde la ventana el sacrificio y la sangría de los pocos. Vivo, soy partidista. Por eso odio a quien no toma partido, odio a los indiferentes”.

(1) Lledó, Emilio, Sobre la educación. Barcelona: Penguin Random House Grupo Editorial, p. 127, 2018.

(2) Aristóteles, Política. Madrid: Biblioteca Básica Gredos, 1253 a., 2000.

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UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

Comienzo a otoñar leyendo a Ángel González

Ángel González

Sevilla, 22/IX/2023

Mi escritura es circular y quien frecuenta estas páginas sabe mi aprecio por Ángel González. Estas palabras que siguen las escribí el año pasado y siguen manteniendo su valor cuando se acerca el otoño de este año. Confieso que lo vivo de forma especial al recordarlo hoy de nuevo con emoción y conciencia de clase humana.

Cuando mañana, a primera hora, sean las 8 horas y 50 minutos en horario peninsular (08:50 en Canarias), se igualarán el día y la noche en el hemisferio norte, en una ceremonia temporal y puntual que nunca falla y que los sabios del lugar llaman equinoccio de otoño (aequinoctium, aequus nocte, «noche igual»). Es un aviso para los que nos gusta otoñar, porque también se puede humanizar este tiempo y su momento si somos capaces de aprehenderlo en su justo sentido. Por ejemplo, acudir prestos a compartir esta estación con el poeta Ángel González, aunque él me acompaña siempre a lo largo del año y sus otras estaciones, siendo consciente de que estamos saliendo hoy de un verano obstinado en perpetuarse, / cuya suntuosa cola aún brilla hacia el oeste.

Vuelvo a leer en las horas preparatorias del nuevo equinoccio de otoño sus poemas dedicados a los Otoños, en plural, porque existen millones de otoños, los que vive cada ser humano a su forma y manera: mi otoño, tu otoño, su otoño, nuestro otoño, vuestro otoño, el otoño de ellos, de ellas…, el otoñar de todos. De todas formas, los otoños de González me inspiran otra forma de comprender la vida y me gusta compartirlo para hacer más llevadero ese ser y estar en el mundo de todos y cada uno, otoñando la vida. Comienza su entrega de sentimientos y emociones con un poema precioso, El otoño se acerca, que vuelvo a compartir hoy:

El otoño se acerca con muy poco ruido:
apagadas cigarras, unos grillos apenas,
defienden el reducto
de un verano obstinado en perpetuarse,
cuya suntuosa cola aún brilla hacia el oeste.

Se diría que aquí no pasa nada,
pero un silencio súbito ilumina el prodigio:
ha pasado
un ángel
que se llamaba luz, o fuego, o vida.

Y lo perdimos para siempre.

Lo he manifestado en otoños anteriores y hoy, vuelvo a buscar el ángel que se llamaba luz, fuego, o vida, y no lo encuentro, rodeado de malas noticias por todas partes, en un país con desasosiego permanente desde hace ya varios años, en este otoño tan especial que sigue entrando con el ruido de los malos augurios de desastres climatológicos, guerras y economía maltrecha, estando obligatoriamente obligados a entenderlo. Al menos, podemos encontrar un ángel, en medio de tantos demonios, de apellido González. Lo agradezco una vez más, porque necesitamos momentos amables en esta azarosa vida, en este otoño en el que también estamos obligatoriamente obligados a otoñar, que es soñar de una forma diferente, para no perder para siempre ángeles que necesita este país, que necesitamos todos, con nombres preciosos y que hoy día tienen más valor que nunca: luz, fuego y vida.

Gracias, Ángel González, un otoño más, porque sé que te llamas así por los solsticios y equinoccios que alumbraron con su cambiante luz, su vario cielo, el viaje milenario de tu carne trepando por los siglos y los huesos (1). No te olvido.

(1) González, Ángel. Para que yo me llame Ángel González, en Áspero mundo, 1956. Madrid: Rialp.

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UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

Hacer el canelo o de majo valentón, esa no es la cuestión

Adolfo de Castro y Rossi (1823-1898)

Sevilla, 21/IX/2023

Corría el siglo XIX y un diccionario bastante desconocido en este país tan olvidadizo de su cultura, de sus palabras, de su memoria democrática, concretamente el del historiador y escritor Adolfo de Castro y Rossi (1823-1898), gaditano por más señas, con un título rimbombante, Biblioteca Universal. Gran Diccionario de la Lengua Española […]. Tomo I [único publicado], Madrid, publicado por las oficinas y establecimiento tipográfico del Semanario Pintoresco y de La Ilustración, en 1852 (NTLLE, CAS G 1852, pág.: 488,1), recogía por primera vez el lema “canelo” con la siguiente definición como sustantivo masculino: “Andalucía. Lo mismo que majo valentón”. A partir de ahí me queda claro, desde mi perspectiva andaluza, que la locución que utilizó Borja Sémper, portavoz del grupo popular en el Congreso de los Diputados, el pasado martes, en la sesión plenaria en la que se tomó en consideración la posibilidad de utilizar lenguas cooficiales junto al castellano en esa sede del pueblo, cuando dijo que el Partido Popular “no haría el canelo” y utilizaría siempre el castellano en el Parlamento, salpicando esta frase con otras en euskera, fue la de un auténtico majo valentón, expresión vinculada al cante flamenco, trianero por más señas, según he podido verificar en mi análisis de la locución, de alguien que se las de algo pero que, si escarbas en él, compruebas que no hay nada digno de mención. Curiosamente, es en el año 1983 cuando se incorpora por primera vez el lema “canelo” en el Diccionario manual e ilustrado de la lengua española (Tercera edición revisada, Tomo I. A-Capachero. Madrid: Espasa-Calpe), como frase figurada y familiar, “hacer el canelo”, entendida como “hacer el primo, hacer el tonto”. Desapareció en la edición del nuevo diccionario “Usual” de 1984, recuperándose de nuevo en el “Manual” de 1989 y así hasta la última edición del Tricentenario, en la actualización de 2022, como locución adverbial exclusivamente: hacer el primo. Desde el Gran Diccionario de 1852, citado anteriormente, nunca más se utilizó la expresión de raíces andaluzas asociada a “canelo”: majo valentón.

Me ha quedado claro que hacer el canelo, es decir, el primo o tonto inútil, nada tiene que ver tampoco con el color de la canela, “dícese de los animales y especialmente de los perros y los caballos”, ni con el árbol de Ceilán, cuya segunda corteza es la canela, sino con la comparación andaluza de majo valentón, porque cuando te acercas a él, a esa persona con apariencia de majo, va desnudo, todo es pura apariencia, lo mismo que le ocurría al emperador del cuento de Andersen, rodeado de los admiradores falsos de siempre. El que quiera entender que entienda, porque Sémper, como majo valentón, lo utilizó para sí mismo, nada más, al hablar también en euskera ante sus señorías como si no pasara nada.

Cuando redacto estas palabras, me llega la noticia de que el Congreso ha aprobado que se hablen las lenguas cooficiales en la Cámara, con los votos en contra del PP y Vox. Ayer publiqué los antecedentes de este momento histórico necesario para garantizar la convivencia de las diferentes culturas lingüísticas en este país, como un elogio de las diferentes lenguas para hablar y dialogar en el Congreso de los Diputados. Con esta aprobación se demuestra que los representantes de más de doce millones de votos en las últimas lecciones generales no han hecho el canelo, ni de mozos valentones. Ahí radica el valor de la democracia.

NOTA: la imagen se ha recuperado hoy de https://www.perfil.com/noticias/textum/el-autor-espanol-que-en-1847-lamentaba-la-expulsion-de-los-judios.phtml

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UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

Elogio de las diferentes lenguas para hablar y dialogar en el Congreso de los Diputados

Intervención en catalán del congresista Gabriel Rufián – Sesión de 19 de septiembre de 2023 en el Congreso de los Diputados – España.

Sevilla, 20/IX/2023

Hubiera preferido, al igual que Bartleby el escribiente, no haber tenido que escribir hoy sobre las hablas en el Parlamento, pero lo sucedido ayer en la sede de la soberanía del pueblo español me lleva a ello, por la conducta reprobable en democracia de las señorías de VOX, al ausentarse físicamente del hemiciclo y depositar sus denostados “pinganillos” para la traducción simultánea de los intervinientes en euskera, catalán y gallego, por ahora, en el escaño vacío del Presidente en funciones, junto a la postura obstruccionista del Partido Popular, que claman al cielo por utilizar una expresión castellana sacrosanta que se puede traducir a todas las lenguas cooficiales que se aprobarán mañana en dicha sede. Llevaron a cabo sus actuaciones grotescas en la sesión plenaria en la que figuraba en el Orden del Día la toma en consideración de la proposición de reforma del Reglamento del Congreso de los Diputados, presentada por los Grupos Parlamentarios Socialista, Plurinacional SUMAR, Republicano, Euskal Herria Bildu, Mixto y Vasco (EAJ-PNV), con objeto de que se puedan utilizar diferentes lenguas cooficiales, catalán, euskera y gallego, en la Cámara Baja.

En este contexto, he recordado un diálogo precioso entre Antonio y Damasio, en una obra, El Diálogo de las lenguas, de Damasio de Frías, que fue fuente de inspiración para Cervantes al escribir las preciosas páginas del Quijote y Sancho Panza, ambos por igual, en sus respectivas formas de hablar, donde uno de los participantes, el propio autor, Damasio, se esfuerza ante Antonio en demostrar que una lengua no tiene por qué seguir necesariamente a un Imperio, algo así como ocurre con el castellano en el Parlamento, para entendernos, sintetizado en unas palabras que vienen al caso: “He querido con este breve discurso y con lo que aquí acaso se me ha ofrecido de las lenguas, de su pronunciación y sonido, mostraros cómo cada una gente d’éstas está contenta con el suyo, y le parece aquél sin dubda que el mejor y cualquiera otro no tal […]. Y pensad que esta variedad de pronunciaciones y este diferente sonido de lenguas […] nos muestra con mucha razón y certeza ser los hombres en universal todos los de cada nación, y las naciones todas cada una diferentes de la otra, en condiciones, complexiones, costumbres, afectos de ánimo y al fin ser el mundo todo cuales somos vos e yo. (DLL, fols. 153r-153v).

No sé si se podrá decir mejor y más claro, pero qué curioso es constatar que esta obra iluminó las mentes preclaras de este país en 1579, hace casi cinco siglos, para abrirse a las necesarias mudanzas del idioma, no cerrando puerta alguna a la transición del latín a lenguas romances,  dialectos y lenguas peninsulares, cobrando especial interpretación esta obra en nuestros días a la luz de lo expuesto por Selena Simonatti en un artículo publicado en el Centro Virtual Cervantes acerca de la importancia de la conciencia también política que hay en la obra de Damasio de Frías, resumida en las palabras finales del artículo citado, fundamentalmente porque lo ocurrido ayer en el Parlamento español es, sobre todo, una cuestión política en la que hay que reconocer, sin más dilación, el plurilingüismo de este país, sin daño alguno para la oficialidad del castellano: “Únicamente en el espacio utópico de la literatura, el “libertinaje” de Damasio, amigo de novedades e ynvençiones, aficionado a las mudanças y fervoroso y temerario “italianizante”, puede resultar más razonable que el sueño purista de Antonio, no tan fácilmente cuestionable fuera de esos límites ficticios. Contra una “estandardización” del idioma que promueve criterios de superioridad hegemónica, Damasio no solo acomete un distinto ideal lingüístico, sino que opone un ideal político que rechace el gobierno absoluto del hombre y las leyes infranqueables del poder autoautorizado. Lo sugieren también sus últimas palabras, en las que deja deslizar un italianismo tan emblemático como parlar, operando la más consecuente lección de tolerancia: Yo aquí, como con tan amigo, he holgado de parlar este rato que a solas hemos venido. Que sea lo que digo o lo que vos, va poco. Las disputas no por eso dexan de ser buenas, pues siempre, tractadas con ánimo amigo o sin ambiciosa competencia, se saca d’ellas algún provecho, a lo menos hele yo sacado muy grande en tan buen rato de entretenimiento. (DLL, fol. 155v).

Es lo que ocurrió ayer, cuando después de hablar los portavoces de los partidos en liza por la cuestión de su idioma, cada uno en su lengua nativa, se aprobó la toma en consideración para permitir el uso del catalán, gallego o euskera, como reforma del Reglamento del Congreso, por una mayoría de 179 votos. Damasio tenía razón, operando en la sesión la más consecuente lección de tolerancia.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

El drama de las becas comedor en nuestro país

Sevilla, 17/IX/2023

Una noticia reciente sobre comedores escolares no me ha dejado indiferente: “Un millón de niños y niñas se quedan sin beca de comedor: “Si me tengo que gastar 120 euros no llego a final de mes”, con una entradilla importante en su mensaje explícito sobre derechos subjetivos: “Familias y ONG exigen que este servicio, el único que garantiza a las familias más vulnerables una comida caliente diaria para sus hijos, se considere un derecho subjetivo y que todas las comunidades fijen los mismos umbrales para acceder a él”. Como tantas veces he manifestado en este cuaderno digital, para analizar y enjuiciar esta noticia hay que estar bien informados sobre esta situación, que afecta a millones de familias de este país, donde se observan grandes desequilibrios territoriales al respecto.

En este sentido, he analizado un informe reciente de la ONG Educo, Recetas que educan. Los 10 ingredientes de una buena política de becas y ayudas al comedor escolar (2023), que recomiendo consultar para evitar falsas interpretaciones alejadas de los datos que ofrece, elemento imprescindible para emitir juicios bien informados. De este documento resalto fundamentalmente las citadas diez recetas para llevar a cabo una política equitativa en todo el país:

  1. Las becas y ayudas deben ser un derecho para todo niño o niña.
  2. Los sistemas de becas deben llegar a todos los niños, niñas y adolescentes que se encuentren en riesgo de pobreza.
  3. Los sistemas de becas deben ofrecer gratuidad, una beca del 100 % a todos los niños y niñas en situación de pobreza.
  4. Los sistemas de becas deben contar con ayudas parciales para las familias cercanas a los umbrales de pobreza y exclusión social.
  5. Los sistemas de becas deben cubrir a todos los modelos de familia y hogares.
  6. Los sistemas de becas deben tener en cuenta las situaciones de dependencia o discapacidad en el hogar.
  7. Simplicidad. La tramitación debe ser simple y con los mínimos requisitos posibles.
  8. Transparencia. Las familias deben poder identificar fácilmente qué ayudas corresponden a sus hijos e hijas.
  9. Agilidad. Se debe facilitar la renovación año a año (automatización), generando mecanismos para las situaciones de cambio sobrevenidas.
  10. Los sistemas de becas deben contar con un calendario de tramitación y pago adecuado.

En su introducción resalta ideas que realzan la importancia de la consideración del comedor escolar como un derecho subjetivo en el marco constitucional del país: “El comedor escolar es la actividad educativa del compartir partiendo el pan. De allí vienen las palabras compañera y compañero. Allí se aprende algo muy humano: comer juntos y contarnos nuestras historias. Es un espacio y un tiempo para la alimentación saludable, para aprender a comer y a cuidarse, para compartir y aprender a respetar, para descubrir sabores y saberes, actividades y juegos. El comedor escolar es parte de la escuela. Un espacio que cobra vida durante el tiempo del mediodía y que suena a cucharas, platos, risas, gritos, charlas. Es un tiempo educativo de calidad nutritiva y humana, que impacta en quienes lo viven, en su desarrollo y en su bienestar. […] El comedor escolar es el espacio escolar propicio para la realización efectiva del derecho a la educación y a la alimentación, aunque no todos los niños, niñas y adolescentes tienen acceso a él. En muchos centros educativos faltan comedores o no hay plazas suficientes para todo el alumnado. Y donde hay comedor, para muchas familias el precio se transforma en una barrera” Lo expuesto anteriormente es la implementación por parte el Gobierno y de las Comunidades Autónomas de la Recomendación (UE) 2021/1004 del Consejo de 14 de junio de 2021, por la que se establece la Garantía Infantil Europea que tiene como objetivo romper el ciclo de la pobreza infantil garantizando el acceso de todos los niños, niñas y adolescentes en riesgo de pobreza o exclusión social a diferentes derechos o servicios básicos, entre ellos el derecho a “una alimentación saludable” y “al menos una comida saludable por día lectivo”.

En el apartado final de conclusiones y recomendaciones, se resaltan los diez enunciados citados anteriormente, a titulo de “recetas” imprescindibles para un abordaje efectivo, justo y equitativo ante la situación actual que deja bastante que desear, sobre todo por lo injusto que es el desequilibrio territorial actual en el país, donde en relación con asignación de becas a las familias que se encuentran justo en el umbral de pobreza, se observa el liderazgo absoluto en el País Vasco, Navarra y Galicia, con el cien por cien de su implementación y la realidad de Comunidades como Andalucía, por su población infantil tan alta, donde se da esta realidad de asignación en las situaciones de Familias monoparentales con hijos, hasta 3, pero no en las de 2 adultos/as + 1, 2 o 3 hijos/a, reduciéndose en estos casos la citada asignación de becas comedor tan sólo al 50%: “En las CC. AA. en las que el umbral autonómico es superior al umbral estatal, hemos tomado para construir la infografía [página 23 del informe] el valor más alto, o sea aquel que beneficia a más niños y niñas en situaciones precarias (Aragón, Asturias, Cantabria, Castilla y León, Cataluña, Com. Madrid, Navarra y País Vasco). Desde Educo creemos que debe utilizarse el más alto, es decir aquel que beneficie a más niños y niñas en situaciones precarias. Siempre hay que construir políticas a favor de la infancia”.

Fuente: EDUCO – Recetas que educan. Los 10 ingredientes de una buena política de becas y ayudas al comedor escolar – 2023, p. 23.

Como conclusión por mi parte, insisto en la necesidad del reconocimiento del derecho subjetivo del acceso universal de los niños y niñas de este país a los comedores escolares, en sus variadas fórmulas, en igualdad de condiciones, recogido ya en la vigente legislación educativa y sin que tenga que verse afectado por los vaivenes políticos, no inocentes, que conocemos: “Un derecho no puede depender de presupuesto. Se debe conceder la beca de forma directa a todo niño, niña o adolescente que cumpla los requisitos fijados. En su artículo dedicado a becas y ayudas al estudio, la Ley de Educación establece que “Las convocatorias que se realicen del sistema general de becas respetarán el derecho subjetivo a recibirlas”, esto significa que quienes cumplan las condiciones que se determinen deberán recibir las ayudas sin que se puedan establecer otros límites (presupuesto, cantidad de becas). Si bien la ley no se refiere específicamente a las becas de comedor, este concepto de derecho subjetivo aparece también en las normativas de servicios sociales. Por lo que desde Educo entendemos que debemos aplicar el mismo principio puesto que el comedor escolar es parte de la educación y un instrumento para la equidad educativa. Concebir el sistema de becas fundado en el derecho subjetivo de niños y niñas tiene la dificultad de que el presupuesto necesario debe ser estimado ya que el sistema no sabe a priori el monto económico total de las becas por conceder. Aunque entendemos que esto supone una dificultad para la Administración pública, es posible realizar una estimación en base a datos estadísticos y dotar a los sistemas de partidas presupuestarias complementarias”.


CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN
: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

Sobre Rubiales, ¡disculpen mi ignorancia!

Jugadoras de la selección española de fútbol celebran el triunfo en Australia / SAEED KHAN

Sevilla, 29/VIII/2023

La imagen que encabeza hoy estas palabras lo dice todo: ese fue el auténtico beso de la noche, entre otros similares, el que habría que resaltar por encima de todo y de todos. Aunque lo que debía haber quedado en el imaginario popular del Campeonato Mundial de Fútbol Femenino, en Australia, en torno al éxito incontestable de la selección española, debía ser esta imagen y otras parecidas, los acontecimientos sobrevenidos no permitieron que fuera así. Por esta razón y en torno al llamado ya en medio mundo, “caso Rubiales”, no sé si en el otro medio también, que desgraciadamente ha dado la vuelta a este loco mundo al revés, he recordado algo que escribí en 2020 en este cuaderno digital, con motivo del fallecimiento de Maradona, cuando en cierta ocasión preguntaron a Jorge Luis Borges qué opinaba acerca de Maradona, a lo que el escritor -argentino como él- respondió: ¡Disculpen mi ignorancia! Cuando se lo contaron al jugador, hizo una jugada verbal perfecta y le devolvió la ironía de origen preguntando en qué equipo de fútbol jugaba Borges. Al escritor, todo lo relacionado con el fútbol lo sacaba de sus casillas: “La idea que haya uno que gane y que el otro pierda me parece esencialmente desagradable. Hay una idea de supremacía, de poder, que me parece horrible”. No llego a ese extremo de juicio, pero tengo que reconocer que el fútbol no me apasiona, aunque me asombra el seguimiento que tiene por millones de personas y el dinero que mueve, con frases de asombro vinculadas casi siempre a las cifras astronómicas derivadas de la compraventa de jugadores en los mejores mercados del mundo. Me reafirmo en el aserto de que todo necio confunde valor y precio. En estos días, ha recobrado un impacto mundial con el triunfo de la selección española femenina al ganar el campeonato del mundo y los hechos impresentables protagonizados por el presidente de la Real Federación Española de Fútbol, apartado de su cargo por la FIFA, por unas imágenes que conocimos en directo celebrando el triunfo con una jugadora de la Selección, que se definen por sí mismas.

Tengo que reconocer una vez más que este deporte, junto a la música militar, nunca me supo levantar. Volviendo a Borges, recuerdo ahora que escribió en 1967 un cuento junto a Adolfo Bioy Casares con un título críptico, Esse est percipi (Ser es ser percibido, en Crónicas de Honorio Bustos Domecq), pero evidente en nuestros tiempos modernos del caso Rubiales. He vuelto a leer un fragmento del mismo: “El género humano está en casa, repantigado, atento a la pantalla o al locutor, cuando no a la prensa amarilla. ¿Qué más quiere, Domecq? Es la marcha gigante de los siglos, el ritmo del progreso que se impone”. Porque, agrega: “No hay score ni cuadros ni partidos. Los estadios ya son demoliciones que se caen a pedazos. Hoy todo pasa en la televisión y en la radio. La falsa excitación de los locutores, ¿nunca lo llevó a maliciar que todo es patraña? El último partido de fútbol se jugó en esta capital el día 24 de junio del 37. Desde aquel preciso momento, el fútbol, al igual que la vasta gama de los deportes, es un género dramático, a cargo de un solo hombre en una cabina o de actores con camiseta ante el cameraman”.

Reconozco que en relación con el fútbol soy un espectador ignorante. Ya lo decía Hans Magnus Enszerberger, escritor sobre el que he escrito páginas en este cuaderno digital, cuando hablaba de la ciudadanía “ignorante y molesta”, al referirse a las personas alejadas de las tecnologías de la información y comunicación, que no es mi caso, aunque hace ya mucho tiempo que entré -a juicio de muchas personas- en el colectivo de ovejas descarriadas de lo que está pasando y están viendo a través del fútbol, que ahora se traduce en una pregunta no inocente: ¿No te has enterado de lo de Rubiales?

Sí, me he enterado, ¡como para no hacerlo con el bombardeo mediático, a todas horas, que ha tenido el “caso”! Soy consciente de que lo que ha ocurrido ha dado, efectivamente, la vuelta al mundo, en un momento en que gracias a lo acontecido y a pesar de ello, el feminismo en el deporte en general, no sólo en el fútbol, alcanza ahora el protagonismo que en este país debió haber tenido hace ya muchos años, Percibimos en estos momentos y en torno al caso Rubiales algo de sumo interés, el gran espectáculo del fútbol en un mundo que ya no es lo que era, porque en su vertiente femenina es una ilusión colectiva muy importante y contagiosa, cuando los estadios representan también con ellas, a veces, un género dramático, como fue siempre, donde unos ganan y otros pierden, eso sí, con gran dolor de Borges. Ahora, todo es diferente con lo ocurrido con el caso Rubiales, porque el fútbol tiene la gran oportunidad de reinventarse, hacer que desaparezcan las estructuras machistas sempiternas, como es el caso de la Real Federación Española (yo diría que ahora “y Machista” también) de Fútbol, que debería removerse desde sus cimientos como ejemplo de que otra forma de entender la cultura del fútbol en nuestro país es posible. Si no ocurre esto, el caso Rubiales se quedará en una mera “patraña” que alguien interesado nos ha contado, la que preocupaba tanto a Borges en su cuento Ser es percibido.

Una cosa más sobre el caso Rubiales: ¡perdonen mi ignorancia sobre el oscuro mundo del fútbol en general!, donde los silencios cómplices están a la orden del día, pero hoy que no cuenten con el mío, porque lo digo alto y claro: el comportamiento de Luis Rubiales, como Presidente de la Real Federación Española de Fútbol me pareció impresentable en los minutos que siguieron al triunfo de la Selección Española desde el palco presidencial del Stadium Australia de Sydney, el pasado domingo 20 de agosto, con gestos obscenos de un machismo recalcitrante, un beso no consentido en su esencia y unos comportamientos exculpatorios inadecuados, por parte de un representante del país en el deporte de élite, en todo el proceso que siguió a estos acontecimientos y que se siguen produciendo hasta el día de hoy por parte del citado presidente suspendido, así como por su círculo de allegados.

Perdonen que diga finalmente lo que pienso al respecto por lo sucedido: el fútbol, el llamado “deporte rey”, junto con Rubiales y su equipo al frente, va hoy desnudo, como el protagonista del cuento de Andersen, a pesar del silencio cómplice de los que aplauden a rabiar estos comportamientos indeseables y fuera de lugar.

NOTA: la imagen se ha recuperado hoy de https://cadenaser.com/nacional/2023/08/21/cuanto-ganan-las-jugadoras-de-espana-por-la-victoria-del-mundial-2023-cadena-ser/

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

¿Por qué hablamos cada vez menos entre nosotros?

Sevilla, 28/VIII/2023

Ha llegado de nuevo a mi vida, gracias a una singladura digital, la vida y obra de un filósofo palestino, Theodore Zeldin, profesor emérito de la Universidad de Oxford, aportándome claridad de ideas sobre un hecho incontestable en la sociedad actual: cada vez hablamos menos entre nosotros, los seres humanos. Las obras de Zeldin abordan esta cuestión tan preocupante, que ahora vivimos a diario a la hora de hablar de diálogo político, por ejemplo, que es el padre de todas las batallas que nos acechan a diario, destacando una que se centra en este camino imprescindible para avanzar en la vida propia y con los demás, Conversación. Cómo el diálogo puede transformar tu vida, publicada en 2014 y que ahora cobra una importancia especial, cuya sinopsis oficial nos orienta sobre su aportación a nuestra cultura actual del alejamiento social, sumidos en la era tecnológica que nos aísla de los demás, cada día más: “¿Le gustaría mejorar sus conversaciones con la pareja, sus colegas en el trabajo, su familia, los amigos, las personas a las que no conoce o consigo mismo? Conversación, que comenzó siendo una serie de charlas radiofónicas emitidas por la BBC que alcanzaron una notable popularidad, analiza qué tipo de charla encantaba y excitaba a la gente en el pasado y por qué en la actualidad hablamos de una manera diferente. Explora el arte y la historia de la conversación, y cómo esta puede ser la llave para un futuro más feliz e interesante. Muestra cómo las mujeres han cambiado la manera de hablar de los amantes, cómo las familias evitan el silencio o el aburrimiento, cómo el trabajo puede dañar o mejorar nuestra manera de conversar y qué papel desempeñan en la conversación los tímidos y los callados. Este libro nos permitirá ver con mayor claridad de qué queremos hablar y qué puede hacer la conversación por nuestra vida”.

Conocí sus aportaciones filosóficas hace unos años, en plena pandemia, a través de una entrevista de Juan Cruz, escritor y periodista a quien tanto aprecio, Theodore Zeldin: “La libertad más importante es la libertad del miedo”, que rescato de nuevo hoy porque necesito encontrar luz ante tanto silencio, a veces cómplice, sobre lo que está ocurriendo en nuestra cada día tan particular o social. La entradilla no dejaba ya duda alguna sobre la importancia de conocer a este filósofo hecho a si mismo: “El filósofo, nacido en Palestina, ha dedicado su vida a estudiar las relaciones humanas y a convencernos de que la conversación puede, en efecto, hacernos menos vulnerables y mejores”. Es un hecho incontestable que la pandemia nos enseñó algo que hemos abandonado rápidamente en el llamado, eufemísticamente hablando, nuevo orden social, al relacionarnos teóricamente más por lo aprendido durante el confinamiento: “De ahí la importancia de las relaciones personales. Queremos entender, queremos tener amigos, queremos tener una familia con la que podamos hablar. Las familias no siempre son armoniosas. Y las familias y los amigos es lo que más necesitamos para protegernos de los peligros inevitables del mundo. Cuando dos personas se conocen pueden crear algo; igual que cuando un hombre y una mujer se conocen crean hijos, cuando dos personas se encuentran pueden crear ideas distintas de las que tienen de manera individual. He hecho experimentos juntando a enemigos. Lo importante es que hablen, y lo harán sobre la vida, sobre sus relaciones con otras personas, sobre la educación, sobre las diferencias de sexo, de ricos y de pobres. Pero de la conversación entre ellos pueden surgir novedades positivas. Ustedes los periodistas pueden llamar a cualquiera y establecer una conversación. Sin embargo, para la mayoría de la gente eso no es posible. Todos vivimos en una pequeña burbuja, tenemos miedo. Los ricos, por ejemplo, tienen miedo de hablar con los pobres. Lo que creíamos que era verdad en el pasado ya no es válido… Hemos inventado la agricultura, que puede alimentar a millones de personas, aunque hemos destruido el suelo. Hemos inventado grandes ciudades, pero huelen mal. Nuestro sistema educativo ha fracasado. Por tanto, ¿qué hacemos ahora?”. A esta pregunta propia, responde también con claridad de ideas, teniendo en cuenta que lo dijo en plena pandemia, aunque sigue siendo su respuesta perfectamente válida en el momento actual: “Reinventarnos. La pandemia es un terrible perjuicio, un desastre. Todos los gobiernos intentan preservar el orden actual, pero el orden actual no funciona bien. Nos peleamos mucho por lo que queremos. Hay pobreza, hay desigualdad. Y por esas razones mucha gente sigue sufriendo mucho. Pensar cosas nuevas es una inspiración. No necesitamos una ideología, sino experimentos. Tenemos que buscar en todas partes intentos de resolver los problemas mediante las interacciones personales, como lo que usted y yo podríamos hacer juntos. Fracasaremos muchas veces. No podemos garantizar resultados. Pero creo que la esperanza significa eso. En el pasado tuvimos prosperidad, comodidad, dinero, pero la prosperidad en realidad significa esperanza. Sin embargo, hoy en día hay mucha menos esperanza que hace cincuenta años. Los jóvenes ya no creen que serán mejores que sus mayores, por lo que necesitan más atención. Esta es una época terrible, la disminución del contacto entre la gente ha sido muy dolorosa y nos ha ayudado a darnos cuenta de lo importante que es hablar con la otra persona, no a través de Skype o Zoom sino cara a cara. Y veo que el odio ha sido un gran enemigo; tenemos que reflexionar sobre por qué existe el deseo de querer que el prójimo fracase”.

La libertad del miedo, sobre la que hablamos muy poco, siendo un tema muy interesante para una conversación, la definió muy bien Eduardo Galeano, hace ya unos años, a través de un poema dirigido a almas inquietas, El miedo global (1), fundamentalmente porque en él se dice algo verdaderamente sobrecogedor y porque reconozco que lo que está pasando y estamos viendo en el mundo actual da miedo, sintetizado en uno de sus versos que nos recuerda lo poco que se habla ya en cualquier conversación de la invasión de Ucrania, aunque la hambruna mundial está muy cerca por la falta de grano ucraniano: Las armas tienen miedo a la falta de guerra, porque la realidad es que estamos viviendo en un mundo al revés:

Los que trabajan tienen miedo de perder el trabajo.
Y los que no trabajan tienen miedo de no encontrar nunca trabajo.
Quien no tiene miedo al hambre, tiene miedo a la comida.
Los automovilistas tienen miedo a caminar y los peatones tienen miedo de ser atropellados.
La democracia tiene miedo de recordar y el lenguaje tiene miedo de decir.
Los civiles tienen miedo a los militares. Los militares tienen miedo a la falta de armas.
Las armas tienen miedo a la falta de guerra.
Es el tiempo del miedo.
Miedo de la mujer a la violencia del hombre y miedo del hombre a la mujer sin miedo.
Miedo a los ladrones y miedo a la policía.
Miedo a la puerta sin cerradura.
Al tiempo sin relojes.
Al niño sin televisión.
Miedo a la noche sin pastillas para dormir y a la mañana sin pastillas para despertar.
Miedo a la soledad y miedo a la multitud.
Miedo a lo que fue.
Miedo a lo que será.
Miedo de morir.
Miedo de vivir.

La conclusión es clara: necesitamos hablar entre nosotros, los seres humanos, del miedo que nos aflige tanto a diario, en un mundo diseñado por el enemigo, como decía Juan Cobos Wilkins, excelente escritor y poeta. Falta tener una conversación más pronto que tarde, cada uno la suya, sobre esta realidad y ahí está el reto de este tiempo que Theodore Zeldin nos ayuda a comprender mejor a través del lenguaje, la conversación, la palabra en definitiva, que es lo que más dignifica al ser humano y que, afortunadamente, aún nos queda para superar el miedo a la libertad de vivir.

(1) Eduardo Galeano, Patas arriba. La escuela del mundo al revés. Madrid: Siglo XXI Editores de España, 1998.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

García Márquez ha recibido un premio en “su” biblioteca de Barcelona, la mejor del mundo

Sevilla, 23/VIII/2023

La Biblioteca Gabriel García Márquez, situada en un enclave popular de Barcelona, el Distrito de Sant Martí, ha sido premiada el pasado 21 de agosto como la mejor biblioteca pública del mundo, por la Federación Internacional de Asociaciones e Instituciones Bibliotecarias (IFLA) y Systematic, en una convocatoria que compartía nominación con las bibliotecas Janez Vajkard Valvasor Krskov Public Library (Eslovenia), la City of Parramatta Library (Australia) y la Shanghai Library East (China), junto a otras 12 bibliotecas a escala mundial, representando en total a 11 países. Siguiendo muy de cerca la belleza de sus palabras colombianas, esta Biblioteca, que lleva su nombre, ha recibido una extraordinaria “premiación”. Es la primera vez que una biblioteca pública recibe este galardón en nuestro país, al que se une un premio de 5.000 dólares. Es una noticia que nos debería llenar del llamado “orgullo patrio”, que creo que existe, sin confundir los términos en la clave que gusta a muchos presentar a la patria en sociedad desde una óptica viejuna y trasnochada. Lo dijo en cierta ocasión el eminente cardiólogo Valentín Fuster, catalán por cierto y residente durante muchos años en América, durante una de sus múltiples visitas a España: “Yo puedo estar hablando todo el rato del desastre que hay en España. Pero igual podemos sacar unos minutos para saber si algo funciona…” o lo que es lo mismo, puedo estar hablando todo el rato de lo que hace mal este país, pero igual podemos sacar unos minutos para saber si algo funciona…, si alguien nos representa con dignidad más allá de nuestras fronteras y alegrarnos por ello, rompiendo los silencios cómplices a los que estamos acostumbrados o a desprestigiar a quien tanto lucha por sus ideales y principios. El proyecto explicado anteriormente da la razón, de forma más que suficiente, a lo expresado por el doctor Fuster.

Como se detalla en su página web oficial, “La biblioteca ha sido la ganadora por la buena valoración de los siguientes puntos: la interacción con el entorno y la cultura local, la calidad arquitectónica del edificio, la flexibilidad de los espacios y servicios, la sostenibilidad, el compromiso con el aprendizaje y conexión social, la digitalización y soluciones técnicas de los servicios, el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible que marca a Naciones Unidas y la visión global del servicio que establece la IFLA. Inaugurada el 28 de mayo de 2022, la Gabriel García Márquez es la biblioteca central del distrito de Sant Martí. Se trata de un edificio magnífico de seis plantas con una estructura de madera vista de casi 4.000 m². Un equipamiento cultural y de proximidad para los vecinos y vecinas de un distrito con una gran vitalidad y actividad de la sociedad civil, organizada en entidades del tejido social, cultural y educativo del territorio. El equipamiento incorpora estrategias sostenibles que han permitido obtener la certificación Gold LEED, el sistema internacional de certificación de edificios sostenibles que se basa en la incorporación en el proyecto de aspectos relacionados con la eficiencia energética, el uso de energías alternativas, la mejora de la calidad ambiental interior, la eficiencia del consumo de agua, la selección de materiales, etc.”.

Para comprender el alcance de este magnífico proyecto cultural, recojo datos oficiales sobre el mismo: “Los arquitectos Elena Orte i Guillermo Sevillano, al frente del estudio SUMA Arquitectura, son los responsables del diseño del edificio, que ha sido galardonado con el Premi Ciutat de Barcelona de Arquitectura 2022. La biblioteca, especializada en literatura latinoamericana, lleva el nombre del Premio Nobel de Literatura Gabriel García Márquez. Barcelona honra de esta manera el escritor y periodista colombiano, que vivió en la ciudad de 1967 a 1975. Vista la colaboración entre Biblioteques de Barcelona y Casa Amèrica Catalunya, junto con otras entidades, se organizan propuestas de promoción cultural como el KM América, Festival de Literatura Latinoamericana, que en junio celebró la segunda edición. Las cifras de este nuevo equipamiento son abrumadoras: hasta julio de 2023 la biblioteca ha recibido más de 300.000 visitas, una media de más de un millar de personas al día, y ha llevado a cabo casi 200.000 préstamos. Durante el primer año se han hecho más de 6.000 carnés nuevos y ha acogido más de un centenar de actividades y talleres. Conforman su fondo más de 40.000 documentos. Entre las secciones temáticas habituales en una biblioteca (infantil y juvenil, ficción y no ficción, cómic, hemeroteca, ensayo, cine y música, etc.) destaca un espacio expresamente dedicado a uno de los vecinos ilustres de Sant Martí: Francisco Ibáñez, que moría el julio pasado. Del mítico dibujante de cómics se ha reunido un fondo de cómics de todos sus personajes y de la historia del editorial Bruguera. Desde su muerte, acompaña a sus títulos un libro de pésame y de homenaje”.

Gabriel García Márquez, mi querido Gabo, me ha recordado también hoy la necesidad de volver a leer su prólogo de Doce cuentos peregrinos -obra que recomendaré siempre para las mesillas de noche de las personas que me acompañan en nuestra “Isla Desconocida”-, una obligación ética al escribir palabras que se entregan a los demás, cuando se navega en los mares procelosos atómicos y digitales de la turbación ignaciana. Hoy, cuando me acabo de enfrentar de nuevo a la página en blanco de mi cuaderno digital, resuenan sus palabras con una fuerza especial: “Aquí está, listo para ser llevado a la mesa después de tanto andar del timbo al tambo peleando para sobrevivir a las perversidades de la incertidumbre”. Es verdad. Aquí está listo el artículo de hoy, para ser llevado a tu mesa, lector, lectora, cuando voy permanentemente de mi corazón a mis asuntos, del timbo al tambo particular, personal e intransferible. Cerebro y corazón, básicamente el cerebro, para los que nos acercamos con tanto respeto a él, que nos recuerda permanentemente su papel estelar en la vida, porque diversas estructuras cerebrales todavía atómicas hacen posible escribir la historia jamás contada de vivir de forma controlada para no ir del timbo al tambo. A ser posible, para garantizar que se camina en la búsqueda de asuntos importantes para la felicidad. Y estos días que pasan, pero que en algunas y algunos se quedan, estamos viviendo momentos trascendentales para cada persona, para la sociedad, para la política del país, para la ciudadanía, para las familias, para las amigas y amigos a los que queremos, con los que estamos obligatoriamente obligados a vivir, estar y, lo más difícil, ser.

Escribir hoy sobre este reconocimiento mundial era obligado en este cuaderno digital que busca también islas culturales desconocidas, en este caso, una excelente biblioteca pública, siendo este adjetivo, pública, que además lleva su nombre, algo transcendental en el esfuerzo de las Administraciones Públicas para dotar a la población de equipamientos culturales dignos y creadores de cultura en el sentido primigenio de la palabra “cultura”. Es la misma sensación interna que mostré con palabras cuando en el pasado mes de junio escribí unas palabras de homenaje a la Biblioteca “Fantasía”, de un colegio público de Sevilla, en un barrio con pobreza severa y exclusión social, al recibir el Premio Nacional de Fomento de la Lectura 2023 otorgado por el Ministerio de Cultura y Deporte. El otorgamiento de ambos premios es un triunfo de lo que llamo “tríada capitolina” de los servicios públicos: espacios públicos, levantados con dinero público y destinados a tiempo también público, para todos, sin excepción alguna, reforzando de forma digna lo que se llama a veces “la pariente pobre” o inútil en política, es decir, la cultura.

Mi enhorabuena por el premio concedido a esta biblioteca pública de Barcelona y a los profesionales que trabajan en ella en la actualidad, estando, como estamos, tan necesitados de estos reconocimientos del valor de lo público ante la invasión del mercado privado que, paso a paso y nunca mejor dicho, nos “consume” a diario casi sin darnos cuenta.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

No depende todo del color con el que el mercado nos obliga a mirar la vida

Victoria Finlay, Color

Y es que en el mundo traidor
nada hay verdad ni mentira;
todo es según el color
del cristal con que se mira.

Ramón de Campoamor (1817-1901), en Las dos linternas, 1846.

Sevilla, 20/VIII/2023

Aprendí hace ya muchos años, al aproximarme a la psicología del color, que éste proyecta siempre un acorde cromático, entendido como la asociación del mismo a un determinado efecto, promovido siempre por el sistema límbico, es decir, los sentimientos y las emociones, demostrando que el color no tiene una presencia inocente en nuestras vidas: “Ningún color aparece aislado; cada color está rodeado de otros colores. En un efecto intervienen varios colores -un acorde de colores-. Un acorde cromático se compone de aquellos colores más frecuentemente asociados a un efecto particular. Los resultados de nuestra investigación ponen de manifiesto que colores iguales se relacionan siempre con sentimientos e impresiones semejantes. Por ejemplo a la algarabía y a la animación se asocian los mismos colores que a la actividad y la energía. A la fidelidad, los mismos colores que a la confianza. Un acorde cromático no es ninguna combinación accidental de colores, sino un todo inconfundible. Tan importantes como los colores aislados más nombrados son los colores asociados. El rojo con el amarillo y el naranja produce un efecto diferente al del rojo combinado con el negro o el violeta; el efecto del verde con el negro no es el mismo que el verde con el azul. El acorde cromático determina el efecto del color principal (1). Sin ir más lejos, estamos asistiendo en estos días al efecto «Barbie», en el que el rosa se demuestra que no fue, no es, ni será inocente en la vida de los niños y niñas del globo terráqueo.

Cada año nace un nuevo color gracias al mercado, no al arte, ni a la cultura en general, con una marca que todo lo puede, Pantone, que lo único que hace es adaptar el mercado a estas circunstancias, por llamarlas de alguna forma, convirtiéndose el color, como casi todo, en mercancía. Los colores ya no contienen palabras sino números y códigos complejos, aunque desde 2000 la multinacional Pantone elige un “color del año”, al que siempre le pone un nombre, pero desde una óptica estrictamente mercantil. Sin ir más lejos y al igual que en años anteriores, a los que personalmente he dedicado artículos en este cuaderno digital, Pantone escogió para este año el Viva Magenta (PANTONE 18-1750), que se presentó por parte de Leatrice Eiseman, Directora Ejecutiva del Pantone Color Institute, con palabras “cautivadoras”, eso sí con números por delante para garantizar la gama cromática de sus famosos abanicos de colores: “En esta era de la tecnología, buscamos inspiración en la naturaleza y en lo que es real. PANTONE 18-1750 Viva Magenta desciende de la familia de los rojos y se inspira en el rojo de la cochinilla, uno de los tintes más preciados pertenecientes a la familia de los tintes naturales, así como uno de los más fuertes y brillantes que el mundo ha conocido. Arraigado en lo primordial, PANTONE 18-1750 Viva Magenta nos reconecta con los materiales elementales. Invocando las fuerzas de la naturaleza, PANTONE 18-1750 Viva Magenta cubre nuestro espíritu, ayudándonos a construir nuestra fuerza interior”.

VIVA MAGENTA, Pantone, Color del Año 2023

Tampoco se quedan atrás otras palabras dedicadas por la empresa a esta llegada de este color del año 2023: “Viva Magenta 18-1750, vibra con brío y vigor. Es un tono arraigado en la naturaleza que desciende de la familia del rojo y expresa una nueva muestra de fuerza. Viva Magenta transmite valentía y audacia y es un color palpitante cuya exuberancia promueve una celebración alegre y optimista, que esculpe una nueva narrativa”. Este Color del Año 2023 “es vigoroso y fortalecedor. Es un nuevo rojo animado que se regodea en la alegría pura, que fomenta la experimentación y la autoexpresión sin restricciones, un tono electrizante y sin límites que se manifiesta como una declaración de principios. PANTONE 18-1750 Viva Magenta da la bienvenida a todos con brío por la vida y espíritu rebelde. Es un color audaz, lleno de ingenio e inclusivo”.

Esta dialéctica capitalista, a cada color un número y menos palabras, aunque todas estudiadas por expertos consultores de marketing, es la que ha intentado resolver la escritora Victoria Finlay en una publicación muy interesante, Color, analizando los orígenes de una de sus partes esenciales, la denominación primitiva de los colores, antes de que llegara el poderoso caballero don dinero a ellos y lo convirtiera todo en mercancía pura y dura, cuya sinopsis de la editora nos atrae como por ensalmo: “En este cautivador viaje a través de los colores de la paleta de un artista, Victoria Finlay nos lleva a una apasionante aventura alrededor del mundo y a través de los tiempos, desentrañando cómo los colores que elegimos han determinado la historia de la propia cultura. ¿Cómo viajó el preciado color azul ultramar desde las remotas minas de lapislázuli de Afganistán hasta el pincel de Miguel Ángel? ¿Cuál es la relación entre la pintura marrón y las antiguas momias egipcias? ¿Por qué Robin Hood vestía de verde de Lincoln? Finlay explora los materiales físicos que colorean nuestro mundo, como los minerales preciosos y la sangre de los insectos, así como los significados sociales y políticos que el color ha tenido a lo largo del tiempo. Los emperadores romanos solían llevar togas teñidas de un color púrpura que se fabricaba con un oloroso marisco libanés, lo que probablemente significaba que su olor les precedía. En el siglo XVIII, el tinte negro se hacía con palo de Campeche, que crecía a lo largo de la Tierra Firme. Algunas de las primeras plantaciones de índigo fueron iniciadas en América, sorprendentemente, por una chica de diecisiete años llamada Eliza. Y el popular cuadro de Van Gogh Rosas blancas en la National Gallery de Washington tuvo que ser rebautizado después de que un investigador descubriera que las flores estaban hechas originalmente con una pintura rosa que se había desvanecido hacía casi un siglo. El color está repleto de personas, acontecimientos y anécdotas extraordinarias, pintadas de forma aún más deslumbrante por el atractivo estilo de Finlay”.

Los colores, en definitiva, no son inocentes. En mi matusalénica edad, que diría Mario Benedetti, he conocido la dialéctica existencial del rosa y el azul, que aún pervive. Hace dieciséis años publiqué un artículo en este cuaderno digital, Estereotipo sexista: “Tú rosa, yo azul”, que sigue teniendo una actualidad impecable y en el que afirmaba que “no todo es cuestión del color del cristal con el que mire la vida. El mercado es implacable y con su visión guadianesca proverbial, aprovecha la debilidad del rosa femenino para captar el nuevo público objetivo y vender las mercancías envueltas en el rosa psicológico. En el pulso dialéctico azul-rosa empieza a ganar por goleada el derivado del rojo mezclado con el blanco, en una debilidad básica por hacer la vida más “humana” según las multinacionales de cualquier sector. Muchas veces estoy tentado de soñar en la acromatopsia, la enfermedad maravillosamente descrita por Oliver Sacks en su obra “La isla de los ciegos al color”, tantas veces citada en este cuaderno digital. Aunque tuviera que pasar fragmentos de la película de mi vida en blanco y negro, donde las tonalidades de gris me permitieran soñar que el color es una versión amable de la vida que los seres humanos podemos captar en toda su gama, sin limitaciones. Surge entonces la pregunta del doctor Sacks en su fascinante libro, cuando se refiere a la persona ciega al color: “¿nos considerarían acaso seres singulares, engañados por aspectos irrelevantes o triviales del mundo visual, o insuficientemente sensibles a su verdadera esencia visual?” (2). Esa es la cuestión a dilucidar en la niña o niño “coloreados” de azul o rosa que, todavía, algunas o algunos llevamos dentro…, porque es verdad que no depende todo del color con el que el mercado, más allá del cristal, nos obliga casi siempre a mirar la vida.

(1) Heller, E., Psicología del color. Cómo actúan los colores sobre los sentimientos y la razón. Barcelona: Gustavo Gili, 2004.

(2) Sacks, O., La isla de los ciegos al color. Barcelona: Anagrama, 1999, p. 22.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!