Cuaderno de campaña / 3. ¡Cuidado con la corrupción de la mente en algunos partidos y programas políticos!

Me preocupa la corrupción mental, que un ignorante con poder determine nuestra vida, ante la que hay que vacunarse urgentemente.

Emilio Lledó

Sevilla, 9/VII/2023

Una vez más abordo en esta campaña electoral el grave problema de la corrupción en general y en todos los ámbitos posibles, aunque la referencia sobre la que escribo hoy es acerca de una de las modalidades que más me preocupa, la de la mente, algo que también ocurre en política, citando al filósofo y paisano Emilio Lledó, autor de un libro, Sobre la educación, en el que figura un artículo precioso, Juan de Mairena, una educación para democracia, en el que hace una advertencia sobrecogedora sobre esta dura realidad: “Sorprende que con el enorme y tal vez desmesurado retumbar de las noticias sobre corrupción, no se haya entrevisto la peor de las corrupciones, mucho más grave aún que la de la supuesta apropiación de bienes ajenos o la utilización de la venta de los bienes públicos para engordar los privados. Me refiero a la corrupción de la mente, a la continua putrefacción de la conciencia debida, entre otras monstruosidades de degeneración mental, a la manipulación informativa. Estas corrupciones no son instantáneos desenfoques de la visión. Al cabo del tiempo esos manejos en nuestras inermes neuronas acaban por distorsionarlas, desorientarlas y dislocarlas. Difícilmente podrán hacer ya una sinapsis, una conexión pertinente y correcta”.

Como ya he manifestado en otras ocasiones, todo lo que expresa Emilio Lledó sobre la corrupción, es aplicable a la política actual, obviamente, porque puede acabar con la democracia auténtica. El contrato social de cada ciudadano con la política que impera nos recuerda la conveniencia de estar vacunados contra la epidemia de intromisión en nuestra inteligencia social, que también existe, porque la mente sufre con esta falta de ejemplaridad por la corrupción política. Comprendo mejor que nunca la reflexión de Emilio Lledó que abre estas palabras y que tampoco olvido: Me preocupa la corrupción mental, que un ignorante con poder determine nuestra vida, ante la que hay que vacunarse urgentemente. Sencillamente, porque no somos idiotas, ni nos conformamos con que nos entreguen una flor en plena discordia. Creo que ha llegado el momento de entrar con un buldócer ético en la sociedad y remover los grandes planteamientos sociales en los que estamos instalados. Es necesario, por tanto, comenzar a hablar de legalizar nuevos contratos sociales donde la responsabilidad política del Gobierno correspondiente y de la ciudadanía tengan un papel protagonista en los cambios copernicanos y prioritarios que se tienen que abordar con urgencia ética y social. Todo lo demás es seguir normalizando lo indeseable e imposible que no beneficia a nadie. De ahí la importancia del voto en las próximas elecciones generales.

Cuando hablo de corrupción de la mente, algo que se amplifica mucho en las campañas electorales, porque se miente más que se habla, me refiero a la continua putrefacción de la conciencia debida, entre otras monstruosidades de degeneración mental, a la manipulación informativa sin escrúpulo alguno: “Estas corrupciones no son instantáneos desenfoques de la visión. Al cabo del tiempo esos manejos en nuestras inermes neuronas acaban por distorsionarlas, desorientarlas y dislocarlas. Difícilmente podrán hacer ya una sinapsis, una conexión pertinente y correcta” (1). El daño al denominado principio de confianza debida en democracia representativa, que se simboliza en la emisión de mi voto en las urnas correspondientes, es un ejemplo muy clarificador de la corrupción mental por la manipulación informativa que se pueda recoger en letra impresa en los programas políticos y en las intervenciones públicas de los líderes en mítines, debates, tertulias, comparecencias en ruedas de prensa y en mensajes explícitos en redes sociales, como podemos constatar ya en la etapa electoral en la que estamos inmersos en estos días. La manipulación permanente mediante compromisos falsos acaba “distorsionando, desorientando y dislocando” las creencias de los votantes. Es por lo que pido, con profundo respeto ciudadano, que se ponga una especial atención a que los líderes políticos actuales no corrompan la mente de las personas que pertenecemos al club ciudadano de las personas dignas, que somos millones en este país o, al menos, que estemos atentos ante esta lacra política que nos invade por tierra, mar y aire. Es verdad que estamos acostumbrados a votar sin conocer con detalle el contenido de los programas políticos y luego vienen los escándalos farisaicos cuando denunciamos que no se cumplen determinadas actuaciones que consideramos necesarias y vinculadas a determinadas siglas, porque se constata que lo que allí se prometía no era verdad, se falseaba su auténtica razón de ser y estar en el programa político correspondiente. Es imprescindible conocerlos al detalle con anterioridad al voto, para conocer la posibilidad real de cumplimiento de su verdad o mentira intrínseca, pero también hay que reconocer que acusan un desgaste en su formulación actual bajo la denominación de programas electorales, porque la participación real e identitaria en la redacción de los mismos, casi siempre es delegada en las siglas y en representantes que desconocemos. Las nuevas tecnologías y las redes sociales deben y pueden tener ahora un papel fundamental en estas formulaciones, es decir, en la participación real y efectiva de los militantes y de los llamados “simpatizantes” o personas en general con creencias en la redacción de los programas políticos correspondientes.

En el marco de lo expuesto anteriormente sobre “corrupción de la mente”, hago de nuevo una llamada de atención a los partidos de izquierda sobre todo, pero también a todos los que participan en estos comicios, que lo hacen gracias a la democracia, porque hasta que cambien las leyes actuales hay que blindar la defensa constitucional actual de la democracia representativa que la participación de la ciudadanía debe cuidar hasta extremos insospechados. Para ello, es necesaria la educación en valores ciudadanos, que no se improvisan sino que son el resultado de una educación personal, familiar y social, constantes en el tiempo. Por extensión, educación política. La participación ciudadana, organizada, es la respuesta, pero dejando abierta la posibilidad de generar liderazgos que arrastren conciencias humanas bien informadas, a veces en minorías o mayorías silenciosas o ruidosas, que después se llamarán votos. La educación política es la única fuerza capaz de contener la corrupción política de la mente.

Comprendo muy bien por qué Emilio Lledó adjunta una referencia de Juan de Mairena, el heterónimo de Antonio Machado, al texto recogido al comienzo de estas palabras: “Por debajo de lo que se piensa está lo que se cree, como si dijéramos en una capa más honda de nuestro espíritu. Hay personas [hombres, en el original] tan profundamente divididas consigo mismo, que creen lo contrario de lo que piensan. Y casi -me atrevería a decir- es ello lo más frecuente. Esto debieran tener en cuenta los políticos. Porque lo que ellos llaman opinión es más complejo y más incierto de lo que parece. En los momentos de los grandes choques que conmueven fuertemente la conciencia de los pueblos se producen fenómenos extraños de difícil y equívoca interpretación: súbitas conversiones, que se atribuyen a interés personal, cambios inopinados de pareceres, que se reputan insinceros, posiciones inexplicables, etc. Y es que la opinión muestra en su superficie muchas prendas que estaban en el baúl de las conciencias”.

En los momentos que vivimos de tanta corrupción mental, nos hacen falta personas como Emilio Lledó, que nos recuerden que la palabra es un medio político inalienable para construir nuestras casas, nuestras ciudades, nuestras amistades, nuestras familias, nuestro trabajo, nuestra ideología, tal y como nos lo recuerda siempre Aristóteles en un texto muy querido para este autor: “Pues la voz es signo del dolor y del placer, y por eso la poseen también los demás animales, porque su naturaleza llega hasta tener sensación de dolor y de placer e indicársela unos a otros. Pero la palabra es para manifestar lo conveniente y lo perjudicial, así como lo justo y lo injusto. Y eso es lo propio del hombre frente a los demás animales: poseer, él sólo, el sentido del bien y del mal, de lo justo y de lo injusto, y de los demás valores, y la participación comunitaria de estas cosas constituye la casa y la ciudad” (2). En definitiva, la auténtica política, porque al igual que afirma de forma rotunda Emilio Lledó, me preocupa la corrupción mental de determinados representantes políticos, de algunos partidos globalmente o lo que es lo mismo, que un ignorante con poder determine nuestra vida, ante la que hay que vacunarse urgentemente.

(1) Lledó, Emilio, Sobre la educación. Barcelona: Penguin Random House Grupo Editorial, p. 127, 2018.

(2) Aristóteles, Política. Madrid: Biblioteca Básica Gredos, 1253 a., 2000.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

Cuaderno de campaña / 2. Hay que votar al mejor programa para el pueblo español

Programas electorales de Partido Popular, Partido Socialista Obrero Español, Sumar y VOX

Nada te va a causar más problemas en la política que decir la verdad

Michael Ignatieff, Fuego y cenizas. Éxito y fracaso en política

Sevilla, 8/VII/2023

Desde la perspectiva constitucional, el Artículo 1 de nuestra carta magna, que afortunadamente todavía nos queda, dice en su apartado 2 que “La soberanía nacional reside en el pueblo español, del que emanan los poderes del Estado”. Sabiendo que hoy por hoy esto es así y no solo palabras, pienso que los programas políticos de los diferentes partidos en liza deben presentar un proyecto de país, de pueblo español, utilizando la terminología citada. De ahí que me interesen mucho determinados programas, no todos, aunque me sobran dedos de la mano para elegir los que al menos pueden etiquetarse como democráticos, porque algunos no lo son, al atacar frontalmente derechos fundamentales, cuando se pone en solfa la propia Constitución, que es por donde he empezado a escribir estas líneas.

Con esta declaración de principios, abordo la oportunidad real de que los programas políticos, que tan poco se leen, craso error, son una oportunidad para poner orden y concierto en la democracia de este país, en el pueblo español, vuelvo a repetir, para salvaguardar el interés general de la ciudadanía. No es la primera vez que abordo la importancia de los programas políticos para conocerlos a fondo y poder emitir después juicios bien informados. Quien siga de cerca este cuaderno digital sabe que es un clásico popular que abordo siempre en tiempos electorales de cualquier ámbito en el país, porque ahora más que nunca partimos de un principio de realidad que asola nuestras vidas: estamos instalados en las falsas noticias, falsas declaraciones, acusaciones falsas, insultos desmedidos, pactos impresentables, y así sucesivamente sin solución de continuidad, que se amplifican en las redes sociales de cualquier marca, contaminadas por la mentira despiadada, caiga quien caiga y cueste lo que cueste a nivel personal y familiar.

Ante la campaña electoral que comenzó ayer, acudo a una de mis preguntas habituales en este cuaderno digital que busca encontrar islas desconocidas en la política verdadera: ¿los programas políticos tendrían que incorporar en sus índices, la llamada de atención sobre la ficción que encierran en sí mismos? Vuelvo a leer una obra de Vargas Llosa que leí en 2016, La verdad de las mentiras, para comprobar si a través de la palabra literaria puedo encontrar la verdad que no encuentro en la realidad política actual: la ficción literaria, dice él, es por sí sola “una acusación terrible contra la existencia bajo cualquier régimen o ideología: un testimonio llameante de sus insuficiencias, de su ineptitud para colmarnos. Y, por lo tanto, un corrosivo permanente de todos los poderes, que quisieran tener a los hombres satisfechos y conformes. Las mentiras de la literatura, si germinan en libertad, nos prueban que eso nunca fue cierto. Y ellas son una conspiración permanente para que tampoco lo sea en el futuro”. No es que Vargas Llosa sea santo de mi devoción, pero suelo separar en mi vida la paja del heno sin demonizar a nadie, porque nada humano me es ajeno. Incluso el neoliberalismo, para analizarlo y denunciar sus pies de barro cuando tiene poco que ofrecer a los que menos tienen.

Si nos dijeran la verdad mentirían”, escribí después de las elecciones generales en España en diciembre de 2015 y finalizaba con una reflexión sobre la que vuelvo a hacer hoy una operación rescate para comprobar si a través de mis palabras encuentro sentido a esta verdad que nos corroe en la película real del día a día: “El problema radica también en que estamos sobrepasados por experiencias políticas pasadas, enmarcadas en mentiras que parecían en el mejor de los casos verdades a medias, muy lejos del interés general. Ahora hace falta altura de miras, sensatez extrema, diálogo donde la búsqueda de la verdad sea un esfuerzo común, guardándose cada uno la suya en aquello que no une, no toda la verdad, aunque comprendamos ahora mejor que nunca algo que experimentó en su experiencia vital el gran político canadiense Michael Ignatieff en su frustrada carrera hacia la presidencia de su nación: “Nada te va a causar más problemas en la política que decir la verdad”. Porque si no, solo nos quedará en nuestro pensamiento y sentimiento una reflexión […] que se podría convertir los próximos días en trending topic popular a todas luces: si nos dicen la verdad (algunos políticos, no todos), mentirían. Aprendiendo con humildad de la paradoja de Epiménides, cuando afirmó que todos los cretenses eran unos mentirosos, porque casualmente…, él también lo era”.

Necesitamos leer programas que contengan verdad verdadera que emerja sobre todas las querellas más o menos criminales en torno a las personas que trabajan en política y elaboran programas electorales, porque muchas personas están convencidas de que en política se miente continuamente: “los políticos, mienten más que hablan” y sus programas, en campaña electoral, dan buena fe de ello. Es una realidad flagrante, que solo se puede combatir si el poder político en todas sus escalas se instala de una vez por todas en la verdad, teniendo una clave machadiana contundente al respecto: “¿Tu verdad? No, la verdad. Y ven conmigo a buscarla. La tuya guárdatela”. La izquierda lo sabe y en esta campaña debería cundir el ejemplo, segundo a segundo, de que se instala definitivamente en la verdad política, en la credibilidad, no en la ficción política, meramente literaria, de la que hablábamos anteriormente y que también existe.

En el contexto expuesto anteriormente y para que se aplique el principio de realidad sobre las verdades políticas, adjunto los programas de los cuatro partidos más representativos en estas elecciones generales, sin interpretación alguna por mi parte para no contaminar a quien lea estas reflexiones “políticas”, figurando por estricto orden alfabético de su denominación: Partido Popular, Partido Socialista Obrero Español, Sumar y VOX. De todas formas, me van a permitir que exprese algo muy claro en relación con mis principios porque, de verdad, no tengo otros, a diferencia del eufemismo de Groucho Marx: todos los programas no son iguales, ni todos respetan el interés general del “pueblo español”, ¿recuerdan?, con especial atención al Estado de Bienestar o, dicho de forma más cercana, a la Comunidad Andaluza del Bienestar. Por tanto, creo que es una obligación ética leerlos en todas y cada una de sus páginas para poder emitir un voto bien informado, para poder profundizar posteriormente en datos concretos de cada campaña local.

Leídos por mi parte los programas citados, a excepción del de VOX, me reafirmo en algo que es hilo conductor en mi vida “política”, como ciudadano que habita una ciudad, la “polis” griega: los nadieslos hijos de nadie, los dueños de nada. / Los nadies: los ningunos, los ninguneados, / corriendo la liebre, muriendo la vida, a los que siempre defendió Eduardo Galeano, están siempre en su sitio y pocos partidos los representan y escriben sobre ellos, porque todos no son ni somos iguales.

No los olvidaré a la hora de votar el próximo 23 de julio, navegando en mi patera ética por la memoria histórica y democrática de Andalucía, porque todos los programas políticos no son iguales, ni los representantes de los mismos tampoco. Llegado a puerto, la amarraré al noray ético de mi vida, que también existe. Hasta el próximo viaje hacia alguna parte de la nueva política en el ámbito del “pueblo español”, de país, en estas elecciones generales, transcendentales para seguir avanzando en derechos, deberes y libertades, que espero con la ardiente paciencia de Neruda a pesar de su fragilidad extrema.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

La escritora ucraniana Victoria Amelina no será un olvido

Sergio Jaramillo, Victoria Amelina y Héctor Abad Faciolince / AGUANTA UCRANIA

Sevilla, 6/VII/2023

El pasado martes 27 de junio ocurrió una tragedia más, de amplia repercusión mundial, por el ataque con misiles a un restaurante italiano en la ciudad de Kramatorsk, en Ucrania, donde fallecieron en el acto una decena de personas y más de sesenta resultaron heridas de consideración. El alcance de la noticia ha tenido una relevancia especial al haber sido testigo directo del mismo el escritor colombiano Héctor Abad Faciolince, autor de una obra extraordinaria, El olvido que seremos, a la que he dedicado varios artículos en este cuaderno digital, eligiendo hoy uno por su especial sentido en relación con lo acontecido: Cuando guardamos el alma en un bolsillo. El escritor celebraba un encuentro amistoso y de trabajo, propiciado por el movimiento ¡Aguanta Ucrania!, junto a Sergio Jaramillo, excomisionado de Paz durante el gobierno del expresidente colombiano Juan Manuel Santos, la periodista y reportera de guerra Catalina Gómez, que sólo sufrieron heridas leves, participando también en el citado encuentro la escritora ucraniana Victoria Amelina, que resultó herida de extrema gravedad, según narran en un comunicado conjunto: “En la noche de hoy {27 de junio], mientras cenábamos en el restaurante RAI pizzería de Kramatorsk con Victoria Amelina, una extraordinaria escritora ucraniana, y la gran periodista Catalina Gómez, fuimos objeto de un ataque de Rusia con un misil crucero lanzado contra el restaurante». El restaurante era “el lugar de reunión habitual de los corresponsales internacionales y de la sociedad en Kramatorsk”.

Se encontraban allí para recoger material para el movimiento “¡Aguanta Ucrania!”, en solidaridad de América Latina con el pueblo de Ucrania. Finalmente, Victoria Amelina falleció el sábado 1 de julio en un hospital de la ciudad de Dnipro, donde había sido evacuada por sus gravísimas lesiones en el cerebro: “Victoria nos acompañó en la presentación del movimiento latinoamericano ¡Aguanta Ucrania! ante un numeroso público en la feria del libro de Kyiv [Kiev] el sábado 24 de junio. Y cuando esa noche en un restaurante georgiano supo que al día siguiente viajaríamos al Donbas, tomó la decisión de unirse para mostrarnos ella misma el sufrimiento de su pueblo ante la bárbara invasión rusa, y su extraordinaria capacidad de resistencia”, contaba también el comunicado citado.

Fue precisamente Sergio Jaramillo quien lanzó la iniciativa de este movimiento en el mes de febrero pasado, durante el Hay Festival en Cartagena (Colombia). Un comunicado último de este movimiento en las redes sociales se hacía eco del fatal desenlace: “Amigas y Amigos de ¡Aguanta Ucrania!, el PEN Club de Ucrania [organización ucraniana para la defensa de los derechos humanos], que nos ha apoyado en todo momento, acaba de informar que desafortunadamente perdimos a Victoria, como consecuencia de las heridas que le causó el misil ruso. Pasamos dos días mágicos y tristes en el Donbas, con Victoria como guía. Tenía solo 37 años y era una escritora con un futuro brillante, que entregó todo por su país. Que descanse en paz. Honor a una patriota ucraniana. ¡Aguanta Ucrania!”. 

En un video de adhesión al movimiento ¡Aguanta Ucrania!, Héctor Abad Faciolince manifestó que “Putin invadió a Ucrania; Ucrania nunca agredió a Rusia. Esta es una invasión imperial en pleno Siglo XXI que es inaceptable. Ucrania tiene todo el derecho a defenderse; por eso digo ‘Aguanta Ucrania'». La sensibilidad del escritor colombiano la conozco bien a través de su obra, cuando descubrí una historia que merece ser leída con detalle a través de un extenso artículo suyo, protagonizada por una nota encontrada en el bolsillo de la chaqueta de su padre, el doctor y activista de derechos humanos Héctor Abad Gómez, el día que lo asesinaron (probablemente a manos de paramilitares), el 25 de agosto de 1987, en la calle Argentina de Medellín (Colombia), donde figuraba un poema de Borges, tal y como lo describió meses después en el Magazín Dominical de El Espectador. Fue el momento en el que dijo que el poema era de Borges. Lo que sucedió después, a lo largo de los años, es una historia muy larga de contar que propició la publicación de un libro, El olvido que seremos (1), citado anteriormente, que a su vez fue la base del guion de una película dirigida por Fernando Trueba de título homónimo, El olvido que seremos, por el que recibió un premio Goya en 2021 como reconocimiento a un trabajo del cine iberoamericano, en este caso con la fusión de Colombia y España. Era una prueba más del llamado realismo mágico y trágico que tan bien trató siempre Gabriel García Márquez, aunque en esta ocasión con visión plena y triste de una gran realidad vivida y sentida en primera persona por Héctor Abad Faciolince.

Creo que lo sucedido en el restaurante de Kramatorsk, por la muerte de la escritora Victoria Amelina, cobra todo su sentido ahora en la mente de Héctor Abad Faciolince, su compañero en aquella cena terrible, porque nunca será un olvido, recordando en estos momentos tan especiales el poema atribuido desde el primer momento a Borges, que lo tiene grabado el autor del artículo en su alma de secreto. Muestra de su creencia en la auténtica autoría, tan controvertida después, es que sirvió como epitafio en la tumba de su padre, recogiendo las iniciales JLB que recordaba haber visto en aquella nota que encontró en el bolsillo de su padre: “[…]el poema ahora también está impreso en mi memoria y espero recordarlo hasta que mis neuronas se desconfiguren con la vejez o con la muerte”:

Ya somos el olvido que seremos.
El polvo elemental que nos ignora
y que fue el rojo Adán y que es ahora
todos los hombres y los que seremos.

Ya somos en la tumba las dos fechas
del principio y el término. La caja,
la obscena corrupción y la mortaja,
los ritos de la muerte, y las endechas.

No soy el insensato que se aferra
al mágico sonido de su nombre.
Pienso, con esperanza, en aquel hombre

que no sabrá que fui sobre la tierra.
Bajo el indiferente azul del cielo
esta meditación es un consuelo.

Hoy, el mejor epitafio para recordar a Victoria Amelina, podría ser también las iniciales de Jorge Luis Borges de nuevo, porque insisto en que ella no será ya el olvido que seremos, sino el recuerdo vivo de un alma especial y porque estas palabras, hoy, son también un consuelo para las personas dignas, muy lejos de la barbarie humana y del sinsentido de las guerras.

NOTA: la imagen se ha recuperado hoy de Con sentido mensaje, Aguanta Ucrania despidió a Victoria Amelina: “fue víctima de un crimen de guerra, no puede quedar impune” (elcolombiano.com)

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

Una triste noticia: cierran tres librerías en Sevilla

Sevilla, 4/VII/2023

Una vez más, como Bartleby el escribiente, no me gustaría hacerlo hoy, es decir, escribir sobre el cierre de tres librerías en Sevilla casi simultáneamente: Yerma, La isla de papel y Panella. Se acumula mi tristeza por estas realidades tan sonoras y que pasan tan desapercibidas para muchas personas. Cada vez que se cierra una librería se cierran también muchas posibilidades de crecer en conocimiento y cultura por parte de la población que la rodea. Sé que hay alternativas, pero la esencia de los profesionales que las atienden, libreros y libreras, como es el caso de estas tres librerías, no la sustituye Amazon ni las realidades virtuales más avanzadas. Quien lee este cuaderno digital sabe que sus páginas están impregnadas de un amor profundo a las librerías, porque alguna vez he escrito que estos espacios, con el tiempo dentro, son la atención primaria del alma, siendo este el motivo por el que cuido la mía con la lectura de libros. Recuerdo que sobre las estanterías o nichos (bibliotecas, en griego) donde se colocaban los rollos de papiros que se podían leer en la Biblioteca de Alejandría, figuraba siempre un letrero sobrecogedor: lugar del cuidado del alma o más exactamente “Clínicas del alma”, tal y como nos lo ha transmitido el historiador siciliano Diodoro de Sículo en el siglo I a.C. Amo la lectura, los libros, los libreros y libreras, las librerías y tengo un respeto casi reverencial a las personas que están detrás de cada página bien escrita, sobre todo con alma. De los que critican cada publicación y aconsejan su lectura. De cada persona que está detrás de este círculo virtuoso del libro en todas sus proyecciones posibles, librerías incluidas y sobre las que, repito, he escrito en muchas ocasiones en este cuaderno digital porque las admiro.

Las librerías son una antesala de las bibliotecas, a modo de atención primaria del alma, si consideramos lo manifestado anteriormente al considerar las citadas bibliotecas como lugares del cuidado del alma o más exactamente “Clínicas del alma”. Nunca olvido el mensaje de Guido Orefice, el protagonista de La vida es bella, por su ilusión de poner una librería (que también tuve yo en una época de mi vida), que le jugaría al final una mala pasada por la invasión nazi en Italia, teniendo que explicar a su hijo Josué, de nombre hebreo, qué cartel van a poner en la librería para prohibir determinadas entradas como la que han leído al detenerse en un escaparate para ver un posible regalo para su madre: prohibida la entrada a hebreos y perros. Para quitar hierro a la dramática situación que está viviendo con su hijo, lo resuelve con una respuesta genial:

Josué: – Pero nosotros dejamos entrar a todo el mundo en la librería.
Guido: – ¡No, mañana mismo también pondremos un cartel! A ver dime algo que te caiga mal.
Josué: – Las arañas. ¿Y a ti?
Guido – ¡A mí, los visigodos! A partir de mañana vamos a poner un cartel que diga. “prohibida la entrada a las arañas y a los visigodos”. Me tienen frito los visigodos. Se acabó.

Guido era un judío pobre que tenía tres ilusiones en su vida humilde: abrir una librería, comprender bien a Schopenhauer (por su canto a la voluntad como motor de la dialéctica pendular de la vida) y saber distinguir el norte del sur (que también existe). Todo quedaría en nada excepto su dignidad humana y el ejemplo para su hijo en el campo de concentración, sin libros ya, casi sin nada. En un día triste pata esta ciudad por el cierre de las tres librerías citadas,  estas palabras son un pequeño homenaje a los libros con alma y a Guido Orefice, un librero digno, como tantos miles que en este país, en esta Comunidad, que intentan abrir sus puertas todos los días, para una comprensión de la vida diferente, porque casi todo está en los libros, hasta la posibilidad de ser más felices en tiempos de dolor y mudanzas del alma.

Hay silencios al leer que hablan por sí solos y que cuidan con mimo nuestra alma. Es el motivo principal de por qué se hace imprescindible proclamar la necesidad de la lectura como medio de descubrimiento de la palabra articulada en frases preciosas, cuando lo que se lee nos permite comprender la capacidad humana de aprehender la realidad de la palabra escrita o hablada. Maravillosa experiencia que se convierte en arte cuando la cuidamos en el día a día, aunque paradójicamente tengamos que aprender el arte de leer siendo mayores, porque la realidad amarga es que muchas veces no lo sabemos hacer. El alma busca siempre refugio en la dignidad humana, un cortafuegos que suele encontrar su sitio en libros preciosos para comprender la imprescindible condición humana de la libertad. Para que no se olvide en un día tan importante como hoy.

Las librerías son la atención primaria del alma y la lectura de los libros que compramos es un acto de libertad intelectual que se modula a lo largo de la vida, convirtiéndose poco a poco en arte que casi todo lo cura, porque casi todo está en los libros. Desde la escuela infantil y hasta los últimos días de la vida, tenemos millones de posibilidades de leer todo lo que se pone por delante para invitarnos a dar forma a unos caracteres que en sí mismo no son nada sin nuestra intervención personal e intransferible porque, aunque alguna vez leamos algunas palabras junto a alguien, lo que se graba en cada cerebro es irrepetible. Como si fuéramos bibliotecas ambulantes conteniendo siempre lecturas diferentes de textos llenos de palabras sueltas o frases que hemos acumulado en ellas a lo largo de la vida. Maravilloso, porque en tiempos de silencio ético y cultural es necesario acudir a las librerías y a las bibliotecas (incluidas las nuestras), salvando lo que haya que salvar, porque es verdad que a lo largo de nuestra vida necesitamos acudir al librero o librera de atención primaria o al especialista… en las clínicas del alma.

Creo que este cierre anunciado es una triste noticia. En junio de 2015 escribí en este cuaderno digital unas palabras sobre sobre esta crónica anunciada de la muerte de las librerías, en un post muy explícito sobre esta realidad tan preocupante, que hoy se hace visible a través del cierre de Yerma, La casa de papel y Panella: “Esta mañana lo he comprobado de nuevo: Sevilla no es de librerías, sino de bares. Mi camino del amanecer tenía hoy un objetivo concreto: entrar en las benditas librerías de la ruta escogida que, al igual que las iglesias vacías del poema Entro Señor en tus iglesias, de Rafael Alberti, estaban llenas del arte de enhebrar palabras, pero a los presuntos compradores no se les veía por ningún sitio. Y mi corazón anonadado ha gemido durante unos minutos, en una auténtica soledad sonora”.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

Edward Hopper pintó la soledad humana

Edward Hopper, Oficina en una ciudad pequeña, 1953 (Museo Metropolitano de Arte, Nueva York)

Sevilla, 29/VI/2023

A lo largo de mi vida he comprobado, no sin cierta desazón, que posicionarse o tomar partido por una ideología genera a veces un efecto halo de soledad existencial. Una soledad no querida, pero que inunda nuestras vidas día a día, viendo de forma alarmante que la sociedad camina por derroteros de indiferencia, mediocridad y desafección ética, como estamos viendo en este país, al revés, en estos últimos tiempos políticos tan convulsos. En este contexto, he recordado hoy al pintor americano Edward Hopper, a través de la publicación de una conferencia inédita de Carmen Martín Gaite en Madrid sobre su obra, en 2006, porque nadie mejor que él ha pintado las metáforas existenciales, un adelantado en su tiempo para expresar este recurso excelente de comunicación, fundamentalmente de situaciones humanas de soledad no deseada y espera, en las que las ventanas, no sé si discretas, así como habitaciones de hoteles y despachos vacíos, en los que los protagonistas de cada cuadro están solos también, son las grandes metáforas visuales en gran parte de su excelente obra pictórica. Durante mi vida profesional, utilicé en alguna ocasión, en las presentaciones oficiales sobre estrategia digital, un cuadro suyo, Oficina en una ciudad pequeña, muy representativo de la estrechez de miras y soledades que a veces tenemos en la vida pública, perfectamente aplicable a la privada de todos los días. En los tiempos difíciles de la política en nuestro país, este cuadro es sugerente para interpretar cómo vivimos la soledad ante la realidad de lo que está ocurriendo.

Hopper aborda la realidad de la espera en muchos cuadros con ventanas que suponen un respiro en la soledad de cada protagonista y en situaciones personales, familiares, de pareja, a modo de juego existencial en las que cada uno tiene que buscar la mejor salida al conflicto de cada persona en particular. Estos óleos de soledades representan muy bien nuestra situación actual. Estamos muchas veces solos ante el peligro, en silencio y permitiéndonos algo muy importante: reflexionar, reflexionar, reflexionar, y pasar a la acción, porque las ventanas de la vida ofrecen siempre oportunidades, lo que nos in vita a «parar» un momento. Estamos viviendo momentos difíciles en cada espacio particular de soledad, muchas veces acompañada, aunque siempre nos quedan ventanas amplias o pequeñas, desnudas, como invitando a saltar a través de ellas observando los cuadros de Hopper, porque no tienen limitación alguna, solo el vértigo existencial legítimo para trascenderlas y volver a la vida para recorrer las grandes alamedas de la libertad.

La escritora Carmen Martín Gaite, en la conferencia citada anteriormente, que pronunció sobre la obra de Hopper el 14 de diciembre de 1996 en el Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid, dentro del programa El cuadro del mes, en el que la Fundación Thyssen convertía en protagonista, cada mes, a uno de sus cuadros, contó semblanzas suyas durante una de sus estancias en Nueva York, como profesora visitante de la Universidad de Columbia, recogidas en un cuaderno en el que, según sus propias palabras, “se apuntan ya dos de las primeras impresiones que me han acompañado siempre en posteriores visitas a los Estados Unidos, una de ellas puramente visual relacionada con las ventanas y otra con el sentimiento de soledad que se te cuela en el alma como una lluvia fina, y que el pintor a que voy a referirme transmite desde todos sus cuadros”. Era así porque “New York —apunté allí— es una ciudad que no se puede captar ni transferir solo con la pluma, se necesitan imágenes. Ha empezado a llover, es de noche, tengo la radio puesta, la lluvia se ha convertido en tormenta. Casi todas las luces de las casas están apagadas, pero aún queda alguna encendida. Desde la soledad de mi cuarto las dudosas figuras de los demás, a la luz de las lámparas, son siluetas fugaces de la gente desconocida que se mueve detrás de sus ventanas: parecen interiores de Edward Hopper. Yo misma ahora soy como la mujer de un cuadro de Hopper, mientras pienso en él y siento un poco de melancolía y desarraigo, comiéndome una manzana en soledad”.

Edward Hopper, Habitación de hotel (1931), Museo Thyssen-Bornemisza

Esta conferencia, inédita hasta hace muy poco tiempo, aparece ahora en una recopilación de conferencias de la escritora, De viva voz, llevada a cabo por José Teruel, publicada ayer en la editorial Siruela, donde centra su intervención en un cuadro concreto, Habitación de hotel, pintado en 1931, que contempló en 1980 durante su visita a una exposición retrospectiva sobre la obra de Hopper, celebrada para conmemorar el cincuenta aniversario del Whitney Museum de Nueva York: “En cuanto al cuadro de 1931, quiero decir de antemano que fue el que más me impresionó de toda aquella exposición, hasta el punto de que a la mujer recién llegada a la habitación de un hotel desconocido, le llegué a inventar una historia, a la cual iban dando sustento diferentes figuras femeninas distribuidas por las calles en cuyo rostro y actitudes creía adivinar el desconcierto, el extravío y la necesidad de esconderse o de huir a alguna parte, tal vez a un lugar cuya inexistencia se conoce de antemano. Así nació, poco más tarde, mi poema Todo es un cuento roto en Nueva York, donde una mujer inconcreta, buscada acaso por la policía y que va convirtiéndose sucesivamente en otra a lo largo del poema, acaba refugiándose en un cuadro del Museo Whitney, se sienta en la cama de una pensión anónima y ya no espera nada: “[…] Con los brazos caídos y la mirada estática, clavada eternamente de cara a una ventana que de tan bien pintada parece de verdad”.

Edward Hopper despejó estas dudas existenciales cuando afirmó que “si determinadas situaciones vitales pudiesen contarse con palabras no sería necesario pintar”, a pesar de que Blas de Otero hizo un canto precioso a esas palabras que, en la soledad no deseada en la que a veces estamos inmersos, aún nos quedan: Si abrí los ojos para ver el rostro / puro y terrible de mi patria, /si abrí los labios hasta desgarrármelos, / me queda la palabra. Reconozco que, junto a ella, también me queda Hopper.


CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN
: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

Me preocupan los indiferentes

Antonio Gramsci (1891-1937)

Sevilla, 28/VI/2023

Me lo recordó recientemente Nuccio Ordine en “Los hombres no son islas”, al escoger una lectura de Antonio Gramsci, Odio a los indiferentes, tal y como lo expresó de forma rotunda el 11 de febrero de 1917: “Odio a los indiferentes. Creo, como decía Friedrich Hebbel, que “vivir quiere decir tomar partido”. Quien verdaderamente vive, no puede dejar de ser ciudadano y partisano. La indiferencia y la abulia son parasitismo, son cobardía, no vida. Por eso odio a los indiferentes”.

Seguía Gramsci desarrollando su tesis: “La indiferencia es el peso muerto de la historia. La indiferencia opera potentemente en la historia. Opera pasivamente, pero opera. Es la fatalidad; aquello con que no se puede contar. Tuerce programas, y arruina los planes mejor concebidos. Es la materia bruta desbaratadora de la inteligencia. Lo que sucede, el mal que se abate sobre todos, acontece porque la masa de los hombres abdica de su voluntad, permite la promulgación de leyes, que sólo la revuelta podrá derogar; consiente el acceso al poder de hombres, que sólo un amotinamiento conseguirá luego derrocar. La masa ignora por despreocupación; y entonces parece cosa de la fatalidad que todo y a todos atropella: al que consiente, lo mismo que al que disiente, al que sabía, lo mismo que al que no sabía, al activo, lo mismo que al indiferente. Algunos lloriquean piadosamente, otros blasfeman obscenamente, pero nadie o muy pocos se preguntan: ¿si hubiera tratado de hacer valer mi voluntad, habría pasado lo que ha pasado?

En tiempos de mediocracia absoluta, donde la indiferencia se mezcla de forma explosiva con la mediocridad galopante de determinada clase política ultraderechista o de derecha extrema, junto a la ciudadanía que pregona a los cuatro vientos que “no es política”, por tanto, que “no los llamen para nada”, ni siquiera para votar, conviene conocer bien la posición de Gramsci al respecto: “Odio a los indiferentes también por esto: porque me fastidia su lloriqueo de eternos inocentes. Pido cuentas a cada uno de ellos: cómo han acometido la tarea que la vida les ha puesto y les pone diariamente, qué han hecho, y especialmente, qué no han hecho. Y me siento en el derecho de ser inexorable y en la obligación de no derrochar mi piedad, de no compartir con ellos mis lágrimas”.

Obviamente, en estos tiempos difíciles hay que tomar partido: “Soy partidista, estoy vivo, siento ya en la conciencia de los de mi parte el pulso de la actividad de la ciudad futura que los de mi parte están construyendo. Y en ella, la cadena social no gravita sobre unos pocos; nada de cuanto en ella sucede es por acaso, ni producto de la fatalidad, sino obra inteligente de los ciudadanos. Nadie en ella está mirando desde la ventana el sacrificio y la sangría de los pocos. Vivo, soy partidista. Por eso odio a quien no toma partido, odio a los indiferentes”.

Está muy claro. Ante las próximas elecciones generales, hay que tomar partido y no hacerlo de forma vergonzante. Este país lo necesita. El que quiera entender, que entienda, porque nada de cuanto pueda suceder en la España futura, sucederá “por acaso, ni será producto de la fatalidad”, sino por la “obra inteligente de los ciudadanos” de este país, tomando partido y votando en beneficio de todos, no olvidando jamás a los nadies de Galeano. Y ya sabemos que todos los partidos no son iguales, ni sus representantes tampoco. Ahí está el secreto de la elección, no inocente por cierto.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

Ahora, necesitamos juntarnos con la gente que nos gusta

Juan Genovés, El abrazo (1976)

Sevilla, 27/VI/2023

1. A veces, falta mar para recoger a todos los que se tiran ahora del barco político…
2. A veces, después, faltará barco para recoger a todos los que se tiraron a ese mar…

Aforismos

En estos tiempos de tanta desazón política y a pesar de que sabemos, como ciudadanos responsables, que la política y sólo ella es la que va a ofrecer las formas de ser y estar en la mejor democracia posible en este país, a partir del 23 de julio próximo, un día clave para la democracia bien entendida, recurro a leer pausadamente unas palabras preciosas que pertenecen al acervo popular, aunque se han atribuido falsamente a Mario Benedetti, como en tantas otras ocasiones. Llevan por título, La gente que me gusta, porque es verdad que las personas creyentes en democracia necesitamos rearmarnos anímicamente y juntarnos con la gente que dignifica la vida a diario, salvando siempre el interés general, que también afecta al propio. No voy a comentar o reinterpretar nada, sólo a leer estas palabras, compartirlas e intentar caminar con esa gente que tan maravillosamente se describe como que sabe lo que hay que hacer y lo hace. Aún mejor, gente sincera y franca, capaz de oponerse con argumentos razonables a las decisiones de cualquiera […] gente fiel y persistente, que no desfallece cuando de alcanzar objetivos e ideas se trata.

La gente que me gusta

Me gusta la gente que vibra, que no hay que empujarla, que no hay que decirle que haga las cosas, sino que sabe lo que hay que hacer y que lo hace. La gente que cultiva sus sueños hasta que esos sueños se apoderan de su propia realidad. Me gusta la gente con capacidad para asumir las consecuencias de sus acciones, la gente que arriesga lo cierto por lo incierto para ir detrás de un sueño, quien se permite huir de los consejos sensatos dejando las soluciones en manos de nuestro padre Dios.

Me gusta la gente que es justa con su gente y consigo misma, la gente que agradece el nuevo día, las cosas buenas que existen en su vida, que vive cada hora con buen ánimo dando lo mejor de sí, agradecido de estar vivo, de poder regalar sonrisas, de ofrecer sus manos y ayudar generosamente sin esperar nada a cambio.

Me gusta la gente capaz de criticarme constructivamente y de frente, pero sin lastimarme ni herirme.

La gente que tiene tacto.

Me gusta la gente que posee sentido de la justicia.

A estos los llamo mis amigos.

Me gusta la gente que sabe la importancia de la alegría y la predica. La gente que mediante bromas nos enseña a concebir la vida con humor.

La gente que nunca deja de ser aniñada.

Me gusta la gente que con su energía, contagia.

Me gusta la gente sincera y franca, capaz de oponerse con argumentos razonables a las decisiones de cualquiera.

Me gusta la gente fiel y persistente, que no desfallece cuando de alcanzar objetivos e ideas se trata.

Me gusta la gente de criterio, la que no se avergüenza en reconocer que se equivocó o que no sabe algo. La gente que, al aceptar sus errores, se esfuerza genuinamente por no volver a cometerlos.

La gente que lucha contra adversidades.

Me gusta la gente que busca soluciones.

Me gusta la gente que piensa y medita internamente. La gente que valora a sus semejantes no por un estereotipo social ni cómo lucen. La gente que no juzga ni deja que otros juzguen.

Me gusta la gente que tiene personalidad.

Me gusta la gente capaz de entender que el mayor error del ser humano, es intentar sacarse de la cabeza aquello que no sale del corazón.

La sensibilidad, el coraje, la solidaridad, la bondad, el respeto, la tranquilidad, los valores, la alegría, la humildad, la fe, la felicidad, el tacto, la confianza, la esperanza, el agradecimiento, la sabiduría, los sueños, el arrepentimiento y el amor para los demás y propio son cosas fundamentales para llamarse GENTE.

Con gente como ésa, me comprometo para lo que sea por el resto de mi vida, ya que por tenerlos junto a mí, me doy por bien retribuido.

Sabiendo de esta forma popular cómo es posible identificar con urgencia la gente que nos gusta, sé también la que le gustaba a Benedetti, a través de su recomendación de que no actuemos solos, que vayamos juntos con la gente digna, como nos lo explicó en su precioso poema, No te salves (este sí es auténtico), del que elijo sólo los versos finales, por el contexto de desazón política que estamos viviendo en estos días: «[…] pero si / pese a todo / no puedes evitarlo / y congelas el júbilo / y quieres con / desgana / y te salvas ahora / y te llenas de calma / y reservas del mundo / sólo un rincón tranquilo / y dejas caer los párpados / pesados como juicios / y te secas sin labios / y te duermes sin sueño / y te piensas sin sangre / y te juzgas sin tiempo / y te quedas inmóvil / al borde del camino / y te salvas / entonces / no te quedes conmigo». O lo que es lo mismo, ahora, falta mar para recoger a todos los que se tiran del barco político; en el día después, estoy seguro de que faltará barco para recoger a todos los que antes del 23 de julio se tiraron a ese mar. Esos, no se deben quedar con nosotros, porque con el debido respeto que merecen como personas, es gente que no nos gusta.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

La Biblioteca “Fantasía”, de un colegio público de Sevilla, en un barrio con pobreza severa y exclusión social, recibe el Premio Nacional de Fomento de la Lectura 2023

Sevilla, 23/VI/2023

La noticia es una bocanada de aire fresco para esta ciudad y para uno de sus barrios, las Tres Mil Viviendas, en el que la pobreza severa y la exclusión social son señas de su identidad desde hace ya muchos años, demasiados en esta perpetuidad como nadies, hijos de nadies, al haber conseguido el Colegio Público (C.E.I.P.) Andalucía de Sevilla, situado en aquella barriada, el Premio Nacional al Fomento de la Lectura 2023, en el que el jurado ha valorado “el espíritu de lucha de una comunidad educativa que apuesta decididamente por el fomento de la lectura como antídoto contra las desigualdades en un entorno difícil como es el barrio sevillano de las Tres Mil Viviendas. Por convertir la biblioteca en el centro de atención y educación, así como en la pieza fundamental de un trabajo en las aulas y fuera de ellas, abriendo su puerta a toda una comunidad en riesgo de exclusión social, para que tengan la oportunidad de tener otra vida a través de los libros». Además el jurado ha valorado la candidatura de este colegio público »como reconocimiento a toda la comunidad educativa, por su enorme esfuerzo para impulsar la actividad lectora y creer en el poder transformador de la lectura».

No es la primera vez que resulta premiado su proyecto en torno a su Biblioteca “Fantasía”, porque en 2011 ya fue reconocida especialmente por el Ministerio de Educación: “Uno de los pilares de nuestra Comunidad es la biblioteca de Centro, la biblioteca «Fantasía». Gestionada a través de la Comisión de biblioteca, es el núcleo de numerosas actividades en torno al libro, teniendo el honor de haber sido premiada en el año 2011 por el Ministerio de Educación. Nuestra biblioteca es un espacio de compensación de las desigualdades, por ello entre sus objetivos además de la promoción y el fomento de la lectura, está: el apoyo al currículum ordinario, el desarrollo y fomento del estudio e investigación, y la dinamización y extensión cultural”. A continuación describen algunas de las actividades que se organizan desde la biblioteca:

  • Formación de usuarios, realizamos actividades específicas para aprender a usar una biblioteca.
  • Apadrinamiento lector, actividad en pareja que involucra a todo el alumnado durante una hora. El alumnado de mayor edad hace de padrino/madrina leyendo un cuento al alumnado de menor edad. Todo el Centro se transforma en una sala de lectura y cualquier rincón es aprovechado para leer
  • Cartelera de cuentos, similar a una cartelera de cine, pero de cuenta cuentos. El alumnado tiene que elegir entre diversos cuentos que se van a contar a la vez en diferentes espacios del centro. Las carteleras siempre son temáticas, algunas de los temas tratados: el amor, amistad, la diversidad, la música, etc.
  • Encuentros con autores/as
  • Tertulias literarias, es una de las actividades educativas de éxito. Todo el alumnado participa de las tertulias literarias adecuadas a su nivel de competencia lectora. Para ello la biblioteca dispone de numerosos volúmenes de algunos títulos literarios.

El argumento del jurado del Premio expresa perfectamente la importancia del proyecto en ese Colegio Público tan dignamente reconocido porque a través de los libros de su Biblioteca “Fantasía”, se abre la puerta “a toda una comunidad en riesgo de exclusión social, para que tengan la oportunidad de tener otra vida a través de los libros”. He entrado en el blog de la Biblioteca y reproduzco a continuación su última publicación, Leer da sueños, que resume perfectamente el proyecto y justifica de forma sobrada la concesión del Premio citado:

“Así es. A lo largo de nuestra vida hemos escuchado frases como «si no tienes sueño, ponte a leer que seguro te entra…» Y puede que sea cierto, pero no más cierto que la misma frase en plural…«leer da SUEÑOS». Así, en mayúscula y bien grande.

Y es que los SUEÑOS tienen mucho que ver en nuestro cole, y LEER, también. Es por eso que desde la comisión de biblioteca se ha organizado la XVII Semana del libro que ha tenido lugar desde el 27 al 31 del pasado mes de marzo.

Entre otras actividades el alumnado y las familias han podido disfrutar de:  cuento teatralizado por parte de los más pequeños del cole, visita de nuestra mascota Cangulibro, encuentro con el narrador Pepepérez, mercadillo de libros, tertulias intergeneracionales, Jornadas literarias, apadrinamiento-amadrinamiento lector…

Como podéis ver, ha sido una semana muy entretenida en la que todas y todos hemos podido disfrutar de la magia y el encanto de la lectura. Y es que esta «nos abre las puertas del mundo que te atreves a imaginar».

A continuación os dejamos un enlace para que podáis disfrutar de algunos momentos de esa semana: XVII SEMANA DEL LIBRO.

Me ha emocionado conocer esta excelente noticia y he recordado mi participación en 2021, en la Feria del Libro de Sevilla, en un acto organizado por la Asociación Iniciativa Sevilla Abierta, ISA LEEcon la participación ese año de niños de la barriada de La Candelaria, una de las tres que conforman Los Tres Barrios-Amate, un conglomerado urbanístico donde, al igual que en las Tres Mil Viviendas, se da uno de los mayores índices de pobreza severa en la ciudad de Sevilla, sostenida en el tiempo, desde que personalmente los conocí en los años sesenta del siglo pasado. El programa del acto cumplió su objetivo, en el que se pudo comprobar que el gran poder de la lectura estaba en el alma de La Candelaria, a través de los niños y niñas del barrio, también de los pedagogos de la Asociación Educativa y Social (AES Candelaria), que leyeron textos de Albert Camus, Eduardo Galeano, Carmen Laforet y Federico García Lorca, a los que acompañé con un texto mío, La lectura enseña el arte de vivir, que reproduzco a continuación, del que se leyó un fragmento: “Personalmente, considero la lectura como el arte para vivir, para aprender a leer las señales de la vida, porque hablar y escribir es solo cosa de personas. Leer, igual. Es una maravilla constatar que estamos preparados desde la preconcepción y a través del cerebro, para leer, cuando todo está conjuntado para comenzar a unir letras y grabarlas con unas determinadas formas en el cerebro. Agregando, además, sentimientos y emociones, de forma indisoluble, en relación con lo que nuestro cerebro lee. La lectura es un acto de libertad intelectual que se modula a lo largo de la vida, convirtiéndose poco a poco en arte. Desde la escuela infantil y hasta los últimos días de la vida, tenemos millones de posibilidades de leer todo lo que se pone por delante para invitarnos a dar forma a unos caracteres que en sí mismo no son nada sin nuestra intervención personal e intransferible, porque aunque alguna vez leamos algunas palabras junto a alguien, lo que se graba en cada cerebro es irrepetible. Como si fuéramos bibliotecas ambulantes conteniendo siempre lecturas diferentes de textos llenos de palabras sueltas o frases que hemos acumulado en ellas a lo largo de la vida.[…] Nos quedan las palabras… en los libros. En estos momentos tan delicados para la humanidad por los estragos de la pandemia, tenemos la obligación ética de hacer una operación rescate de placeres útiles como el de la lectura, proclamándola como medio de descubrimiento de la palabra articulada en frases preciosas, cuando lo que se lee nos permite comprender la capacidad humana de aprehender la realidad de la palabra escrita o hablada”.

Mi enhorabuena a la comunidad educativa de las Tres Mil Viviendas al haber obtenido el Premio Nacional al Fomento de la Lectura 2023, por su trabajo incansable por ofrecer una ventana abierta al mundo a través de su Biblioteca “Fantasía “, en el Colegio Público “Andalucía”, que merece toda nuestra atención hoy y cada día en el presente y futuro de este barrio, de esta ciudad y de esta Comunidad. Son los imprescindibles, que tanto necesitamos en estos momentos difíciles en el país, a los que definió perfectamente Bertolt Brecht en su Elogio a los combatientes (los corchetes son míos): “Hay hombres y [mujeres] que luchan un día y son buenos, otros [y otras] luchan un año y son mejores, hay quienes luchan muchos años y son muy buenos, pero están los [hombres y mujeres] que luchan toda la vida, y esos son los imprescindibles”.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

Hay que amar a la naturaleza, de la que formamos parte

NASA: Visualización de cómo ha subido el mar desde 1993

Solo nos queda gozar lo creado y cuidarlo para el que vendrá, que es una continuación nuestra como nosotros somos continuadores de nuestros padres, de nuestros abuelos, de nuestros bisabuelos y así hasta Adán, el rojo Adán, como le gustaba decir a Borges; que cometió el peor de los pecados, no fue feliz.

Facundo Cabral, en No estás Deprimido, estás Distraído

Sevilla, 22/VI/2023

Hemos entrado en el verano, con avisos sobre lo que nos espera de olas de calor extremo, como consecuencia directa del traído y llevado cambio climático, del que los negacionistas están haciendo su verano en este país, en el contexto de las elecciones generales, por ejemplo. Esta situación, acompañada por otras como se puede verificar en el último informe de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) y el Servicio de Cambio Climático Copernicus de la Unión Europea: El estado del clima en Europa 2022, en el que se puede constatar la evidencia de que Europa es el continente que más rápido se calienta en el mundo -el doble que la media mundial- desde la década de los 80, nos debería ofrecer la oportunidad de interesarnos sobre qué está pasando realmente y como puede contribuir cada persona en la contención de este cambio.

En este contexto y cuando estamos escribiendo esta reflexión en este mes de junio de 2023 de los cristianos, el 1401 de los musulmanes, el 5136 de los mayas y el 5784 de los judíos, es decir, después de tantas vicisitudes en el mundo climático pasado, presente y futuro, vuelvo a recordar lo que en este sentido escribió Eduardo Galeano en su obra Patas arriba. La escuela del mundo al revés, tantas veces comentada en este cuaderno digital, refiriéndose en concreto a la oportunidad que nos ofrecía el cambio de milenio para el abordaje ético de los grandes problemas del mundo: “Milenio va, milenio viene, la ocasión es propicia para que los oradores de inflamada verba peroren sobre el destino de la humanidad, y para que los voceros de la ira de Dios anuncien el fin del mundo y la reventazón general, mientras el tiempo continúa, calladito la boca, su caminata a lo largo de la eternidad y del misterio. La verdad sea dicha, no hay quien resista: en una fecha así [la llegada en 2000 del nuevo Milenio] por arbitraria que sea, cualquiera siente la tentación de preguntarse cómo será el tiempo que será. Y vaya uno a saber cómo será. Tenemos una única certeza: en el siglo veintiuno, si todavía estamos aquí, todos nosotros seremos gente del siglo pasado y, peor todavía, seremos gente del pasado milenio”.

Por tanto, ante las evidencias científicas del cambio climático, debemos pedir de nuevo lo imposible en “un mundo diseñado por el enemigo” (en frase de mi admirado escritor y poeta Juan Cobos Wilkins), dado que “aunque no podemos adivinar el tiempo que será, sí que tenemos, al menos, el derecho de imaginar el que queremos que sea. En 1948 y en 1976, las Naciones Unidas proclamaron extensas listas de derechos humanos; pero la inmensa mayoría de la humanidad no tiene más que el derecho de ver, oír y callar. ¿Qué tal si empezamos a ejercer el jamás proclamado derecho de soñar? ¿Qué tal si deliramos, por un ratito? Vamos a clavar los ojos más allá de la infamia, para adivinar otro mundo posible”, enumerando sucesivos delirios para los que creemos que transformar este mundo tan afectado por el cambio climático y, sobre todo, por los problemas sociales que custodia el Estado de Malestar, que tanto daño hacen a millones de personas, nos pueden ofrecer un camino de esperanza en el ser humano, del que entresaco hoy dos por su relación con la naturaleza:

  • la Iglesia también dictará otro mandamiento, que se le había olvidado a Dios: Amarás a la naturaleza, de la que formas parte;
  • serán reforestados los desiertos del mundo y los desiertos del alma;

Es sólo un ejemplo, una proposición que diría Pablo Milanés cantando. Lo que nos queda es informarnos adecuadamente, bien, alejados de las falsas noticias e informes prefabricados por el Mercado, con objeto de poder emitir juicios bien informados. Por ejemplo, conociendo los diez mensajes clave del informe citado, El estado del clima en Europa 2022, del que destaco tres como ejemplo de su importante mensaje:

  • Europa es el país con el calentamiento más rápido de todos los países integrados en la Organización Meteorológica Mundial (WMO), el doble que el promedio del planeta desde la década de 1980. En 2022, la temperatura promedio anual fue entre la segunda y la cuarta más alta registrada, dependiendo del conjunto de datos utilizado, y el verano fue el más cálido. En muchos países del oeste y suroeste de Europa, 2022 fue el más cálido año registrado.
  • La precipitación estuvo por debajo del promedio en gran parte de la región en 2022. Fue el cuarto seco año consecutivo en la Península Ibérica, y el tercer año seco consecutivo en las Regiones de los Alpes y Pirineos.
  • La información climática es un elemento importante para mejorar la resiliencia y las operaciones a llevar a cabo por los sistemas energéticos. Mientras que el 80% de los miembros de Europa están proporcionando información climática para el sector energético, menos del 50% proporciona predicciones climáticas estacionales a dicho sector, lo que demuestra el desaprovechamiento del potencial apoyo de los Servicios Meteorológicos e Hidrológicos Nacionales (SMHN) en la transición energética y mayor resiliencia climática del sector energético.

Hoy, no olvido el “delirio” expresado por Galeano: debemos amar a la naturaleza, de la que formamos parte; será la única forma de que sean reforestados los desiertos del mundo y los desiertos del alma, por el cambio ético mundial, que también existe.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

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Romanza para un verano complejo y diferente

Romanza, segundo movimiento del Concertino para guitarra y orquesta en La menor, Salvador Bacarisse, 1952 / Orquesta de la Universidad de Granada. Guitarra: Marcos Victora Wagner, 2011

Sevilla, 21/VI/2023

Hoy, a las 16:58, hora peninsular, comienza oficialmente la estación del verano, acompañada de una celebración especial, también en este día, dedicada a la Fiesta Europea de la Música. Desde hace años tengo asociada esta fecha con el recuerdo de una obra memorable de Salvador Bacarisse, el Concertino en La mayor, sobre todo en su sobrecogedor segundo movimiento, Romanza (con un tempo Andante), partitura completa que forma parte del legado de su obra a la Fundación Juan March, porque siempre me transmite paz en medio de tanta turbación y mudanzas del alma, sentimiento que deseo compartir hoy, de nuevo, con la Noosfera.

Tal día como hoy, hace exactamente tres años, decía en este cuaderno digital que “la conjunción de las tres realidades expuestas [comienzo de la «normalidad» en la pandemia, la entrada del verano y la celebración del Día Europeo de la Música], ofrecen hoy la oportunidad de creer que otro mundo es posible, sobre todo cuando se aúnan esfuerzos y voluntades en torno a la música en un tiempo tan abierto a la vida como es la estación del verano y con un denominador común sobre la ciclópea tarea de reconstruir la vida en otro mundo diferente. Como no podía ser de otra forma, he elegido una obra que conjugara estas realidades y que guardo en mi banda sonora vital: el Concertino citado, interpretado por la orquesta de la Radiotelevisión francesa, actuando Narciso Yepes como solista a la guitarra y bajo la dirección de Ataúlfo Argenta. Lo he vuelto a escuchar con profundo respeto y admiración gracias al fondo que figura en la Fundación Juan March (1), como legado que su hijo cedió a la citada Fundación y al que se puede acceder para conocer en profundidad la vida en el exilio y la obra de Bacarisse. En concreto, en la página dedicada al fondo radiofónico en su etapa como productor en numerosos programas en lengua española de la RTF (Radiodiffusion-Télévision Française), A propósito de Salvador Bacarisse (1964). Programa-homenaje a Bacarisse con entrevistas a personalidades de la cultura. Presentador: Narcís Bonet”.

Como en aquella ocasión, reinterpreto hoy el título como Romanza para un verano complejo y diferente, donde los sentimientos y emociones pueden volar muy alto, cambiando también lo que ya hay que cambiar. Eso espero en la esperanza de que creamos en la forma de ser nuevas personas en España, acompañados por la música y cantando, como diría Alberti: Creemos el hombre nuevo cantando, / el hombre nuevo de España cantando, / el hombre nuevo del mundo cantando. / Canto esta noche de estrellas / en que estoy solo y desterrado. / Pero en la tierra no hay nadie / que esté solo si está cantando. […] Nada hay solitario en la tierra / creemos el hombre nuevo cantando. También, porque la música es compañera en la alegría y medicina para el dolor (Musica laetitiae comes, medicina dolorum).

La Romanza tiene un tempo de andante (ejecutado con dulzura, poco a poco), al que he dedicado palabras llenas de sentimiento en este cuaderno digital, fundamentalmente en una modesta operación rescate de un músico excelente que tuvo que salir de España en condiciones lamentables con motivo de la guerra civil. Esta obra completa de Bacarisse, el Concertino en La menor, a través de sus tres movimientos, Entrada (Allegro), Romanza (Andante lento) y Scherzo (Allegretto), en su particella original para clavecín y orquesta (que conservo), me entrega siempre paz interior y me permite viajar por sueños posibles. Hoy, más que nunca, necesitamos escuchar romanzas, porque son composiciones de aire tierno y sencillo, que solo quieren transmitir sentimientos y paz interior. Una vez más y después de una pausa temporal bastante prolongada, he vuelto a abrir mi piano, experimentando una emoción especial tocando la Romanza de Bacarisse, en concreto el andante, segundo movimiento de su precioso Concertino. De alguna forma vuelvo a recordar con profundo agradecimiento, en este difícil aquí y ahora (hic et nunc), a mis profesoras de piano y violín que en su momento hicieron los arreglos necesarios, porque la versión original de 1952 era exclusivamente para guitarra y orquesta. Sigo creyendo que hicieron un trabajo espléndido, que retomo cuando busco en la música compañía en la alegría y medicina en el dolor de la vida.

Cada vez que me aproximo a esta partitura busco comprender mejor qué quiso transmitir el autor en ella. Hace años dediqué unas palabras especiales a Ataúlfo Argenta, gran amigo de Bacarisse y creo que me acerqué a su verdadero sentido: “Buscando esta verdad de Ataúlfo Argenta, he seguido de cerca a Fernando Argenta en mi vida nómada, escuchándolo siempre con enorme respeto en la radio del coche, en viajes siempre hacia alguna parte. El mismo que él tenía hacia su padre cuando nos presentaba el Concertino para guitarra y orquesta en La menor, de Salvador Bacarisse (sobre todo su Romanza), nada apreciado por el Régimen franquista por su deriva republicana y que dirigió en un concierto memorable en París el día de su estreno [15-X-1953, París (Théátre des Champs-Élysées), interpretado por Narciso Yepes (guitarra) y L’Orchestre National, en un concierto público organizado por la Radio Televisión Francesa)], del que guardo un recuerdo entrañable en mi memoria de hipocampo, de secreto”. Recomendaba en aquella ocasión, como hago hoy de nuevo, que escuchen esta versión de la Romanza con la pasión de músicos muy jóvenes de la Orquesta de la Universidad de Granada, que recogen el testigo de lo que quiso transmitir Bacarisse desde el exilio en París. El Sur también existe en el Día Europeo de la Música a través de jóvenes intérpretes, el futuro musical y más amable de nuestra Comunidad y de nuestro País.

Guardo también en mi persona de secreto un tesoro musical: la obra compilada de Salvador Bacarisse en la Fundación Juan March, con un prólogo emocionante de su único hijo, Salvador Bacarisse Cuadrado, con quien tuve la oportunidad en 2018 de cruzar un mensaje en el que me autorizó a disponer de una copia del manuscrito original del Concertino para clavecín y orquesta, op. 72 bis (a través de la Fundación Juan March) y en los que me agradecía la cercanía a su padre: “Yo me fui a vivir a Inglaterra pero mis padres siguieron en París, en el pisito del 7 de la rue Cassette que ocuparon más de treinta años. Cuando murió mi madre en 1976, trece años después que mi padre, yo quité el piso de la rue Cassette, y me llevé a Escocia todos los papeles y libros de mi padre. Desde aquel día permanecieron a salvo, y yo creía olvidados, hasta la fecha memorable en que llamó a la puerta de mi casa Emilio Casares, quien venía a pedirme autógrafos y otros materiales para una exposición de “La música en la Generación del 27” que estaba organizando y que tuvo lugar en Granada en julio de 1986. Esa exposición y el magnífico catálogo que publicó el Ministerio de Cultura fue el primer reconocimiento de aquellos músicos olvidados durante el franquismo, entre los que figuraba mi padre. En Granada, durante la exposición y hablando con Rodolfo Halffter, que había venido de Méjico, y con otros, decidí hacer lo que en realidad ya sabía que tenía que hacer: mandar los manuscritos de Salvador Bacarisse a su tierra, a España. Por muy hijo de francés, emigrado a España, que fuera mi padre, nunca se sintió sino español. Vivió treinta años en París, desarraigado y triste lejos de su querido Madrid”.

Conocí su extensa y desconocida obra a través de esta publicación extraordinaria, que está al alcance de quien desee conocer de cerca a este gran compositor olvidado durante la dictadura franquista. Fue un hallazgo que me permitió acercarme a Bacarisse, a su vida y a su preciosa obra. En la Fundación está el legado completo del compositor, llevado a cabo por su hijo en 1987, que incluía todas las partituras que obraban en su poder.

Cuando escribo estas palabras, deseo compartir de nuevo este sentimiento de respeto y agradecimiento a un autor muy desconocido en su querido país, pero que tuvo el reconocimiento mundial fuera de él alternando su labor de composición y de dirección de orquesta con el trabajo que desarrolló en el exilio en París, en la Radiodifusión-Televisión Francesa, como productor de programas en español para Hispanoamérica. Es la razón de por qué lo he buscado hoy en el fondo de programas de radio en los que trabajó Salvador Bacarisse.

Es necesario conocerlo y escucharlo, compartiéndolo de nuevo con el club virtual, con sede social en la Noosfera, de las personas dignas y libres. Disfruten de esta maravillosa composición en el Día Europeo de la Música, cuando entra el verano con el sol quieto, que me sigue emocionando como la primera vez que decidí conservarla en mi memoria de secreto.

(1) El concierto fue emitido por la Radiodiffusion-Télévision Française en 1964, en un programa en homenaje a Bacarisse con el título “A propósito de Salvador Bacarisse (1964)”. Durante dos programas fue entrevistado Narciso Yepes y el Concertino en la menor fue emitido íntegro. Los dos programas completos están disponibles en la web de la Fundación en “Bacarisse y la radio”. No he podido localizar grabación alguna comercial de este evento y la referencia me ha sido proporcionada, amablemente, por la citada Fundación. De ahí la importancia de esta referencia, verdaderamente sobrecogedora, escuchando también a Narciso Yepes, su amigo e intérprete preferido y a quien dedicó Bacarisse esta obra excepcional.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!