Defendamos el principio de confianza en la sanidad pública

CORONAVIRUS MSCSC INFORMACIÓN ACTUALIZADA SOBRE EL BROTE

Sevilla, 13/III/2020

Es imprescindible en estos días estar atentos a lo que se nos comunica sobre el brote de coronavirus en el país. Recuerdo en estos momentos unas palabras de Mónica Bradford, directora ejecutiva de la revista Science, premio Príncipe de Asturias de Comunicación en 2007, sobre el papel que debe desempeñar la ciencia a la hora de transmitir datos científicos, que me enseñó en un determinado momento la importancia de saber comunicarlos a través de un blog como éste: “[…] Sin buenos comunicadores para ayudar a informar sobre lo que nos dicen los datos científicos, la sociedad sería más vulnerable a tomar decisiones malinformadas” (1). De ahí la responsabilidad de los poderes públicos al respecto o de espacios de divulgación social como son hoy los medios de comunicación social, blogs y redes sociales.

Estamos viviendo situaciones extremas en torno a la atención profesional al coronavirus y las cifras, en aumento, anuncian ya un desbordamiento de la atención de este grave problema de salud en la sanidad pública. Creo que no opera de la misma forma la información pública sobre este posible desbordamiento, también, en la sanidad privada, cuestión que se debería conocer para comprobar cómo el tejido de atención sanitaria del país, público/privado, está funcionando en estos momentos. Sobre todo por el trasvase que se pueda estar produciendo desde la atención privada a la pública por el reconocimiento social que tiene en este país el dicho de que “si tienes algo importante hay que acudir al sistema público, porque en este seguro que lo solucionan”. Por algo será.

Un problema real que se está produciendo ya es el desabastecimiento de material sanitario y de protección, con especial repercusión en los respiradores: “Fernando Simón, director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias, alertó el miércoles [11 de marzo] de que “el riesgo de desabastecimiento podría ser inminente en los próximos dos o tres días”. Añadió que los envíos a las comunidades “van a solucionar el problema durante un periodo de tiempo, unos días, una semana o 15 días”, pero que hay que seguir buscando material. “A nivel global la producción está limitada y todos los países están aprovisionándose”, dijo” (2).

Lo verdaderamente preocupante, junto a la carencia de medios materiales, es que ahora se están descubriendo de forma amarga los rotos y descosidos del Sistema Público por la carencia de profesionales. La sanidad pública está hecha unos zorros desde todas las perspectivas posibles porque los últimos doce años han sido demoledores por el recorte económico sin compasión (tupida alfombra sobre la que se ha escondido mucha ineficacia y mediocridad en las autoridades políticas correspondientes, que ha ido por barrios, es decir, por Comunidades Autónomas), no cobertura de plazas necesarias e imprescindibles, bajos salarios, escasez de material, problemas graves de gestión profesional directiva, turnos imposibles y lo que es peor, falta de reconocimiento diario al esfuerzo de millones de profesionales que dejan la piel a diario para sobrevivir en este caos silencioso y oculto, pero real como la vida misma. La “joya de la corona” no es tal, en determinados lugares, porque muchos responsables en diversos ámbitos de decisión tratan de forma indigna al Sistema Nacional de Salud como “bisutería” de la citada corona, por cierto cada vez más desvirtuada.

La situación actual del coronavirus en el momento que escribo estas líneas, publicada en la página oficial del Ministerio, con datos a las 18 h. de ayer y en continua revisión es que en España hay ya 2.965 casos confirmados, con las siguientes áreas de transmisión: las Comunidades Autónomas de Madrid y de La Rioja; los municipios de Labastida-Bastida y Vitoria-Gasteiz (País Vasco) y Miranda de Ebro (Castilla y León), pudiéndose leer un interesante resumen en la página destinada al resumen epidemiológico de casos confirmados oficialmente y notificados a las autoridades sanitarias. Esta es la información de la que debemos disponer en cada momento para conocer con exactitud qué está pasando realmente en el país, junto a medios de comunicación fiables que saben contar con objetividad plena lo que está pasando a pie de calle.

Quiero defender, una vez más, el principio de confianza en la sanidad pública. A pesar de los males que está sufriendo desde tiempo atrás, es innegable lo que hacen todos los días sus profesionales para atender a la población que la elige como principal recurso de atención a su salud. Fundamentalmente, la de aquellos que menos tienen y que gracias a un Sistema Público tienen garantizada la atención en cualquier caso. Ahora es cuando debemos recordar la importancia de nuestra contribución con impuestos al sostenimiento de estos servicios públicos y a la denuncia sin compasión alguna de la economía sumergida que pasa de largo en este tipo de contribución constitucional, legal y obligada.

Después de la tempestad vendrá la calma y será el momento de poner muchas cosas en su sitio. Ahora toca trabajar en unión y acatando las pautas de comportamiento social responsable ante una pandemia que nos afecta a todos, sin excepción alguna, sin olvidar que millones de profesionales del Sistema Nacional de Salud están en este momento entregando lo mejor que tienen, conocimiento, aptitudes y actitudes, de forma heroica y con una generosidad extrema en muchas ocasiones, para mitigar un virus desbordante y del que todavía se sabe muy poco, para atacarlo con la rotundidad que todos esperamos que se alcance, en su fase actual y futura, en el menor plazo de tiempo posible.

(1) https://joseantoniocobena.com/2007/10/28/blogs-y-mision-cientifica/

(2) https://elpais.com/sociedad/2020-03-12/la-falta-de-mascarillas-y-respiradores-pone-en-tension-a-los-hospitales-espanoles.html

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja para ninguna empresa u organización religiosa, política, gubernamental o no gubernamental, que pueda beneficiarse de este artículo, no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de jubilado.

¿Qué es lo que está pasando?

MSCBS-CORONAVIRUS

INFORMACIÓN ACTUALIZADA SOBRE EL BROTE DE CORONAVIRUS

Sevilla, 10/III/2020

Estamos viviendo momentos difíciles con la expansión del coronavirus y los blogueros también tenemos una responsabilidad social ante esta situación. Es un aviso para navegantes actuales la importancia que tiene estar bien informados, con una responsabilidad transcendental de los poderes públicos en este caso. Necesitamos disponer de un plan de comunicación a nivel de Estado mediante el que se pueda disponer de la información exacta, veraz y objetiva hasta los límites que sea necesario conocer sin mezcla de mentira alguna. ¡Es el interés general!, tan cuidado por nuestra Constitución. Es la mejor vacuna en estos momentos porque la proliferación de noticias, algunas de ellas falsas e interesadas, está creando un tejido crítico de alta preocupación y desasosiego.

Un Estado moderno es un Estado bien informado. La evaluación continua en una situación como la del impacto real del coronavirus, es una obligación de Estado. Esta evaluación continua es la única que permite emitir juicios basados en datos bien informados. Deberíamos disponer ya de un calendario divulgado por redes sociales de comparecencias oficiales técnicas y políticas para ir conociendo sin fisura alguna lo que verdaderamente está pasando y evitar los múltiples canales de información que crean tanta confusión e imagen de desconcierto como la que vivimos anoche en la doble comparecencia, a la misma hora, del Ministro de Sanidad y de la Presidenta de la Comunidad de Madrid para informar sobre situaciones idénticas y de un enorme impacto excepcional.

Ante esta situación necesitamos también recibir información periodística verdadera y objetiva, para convertirlas en noticias válidas, desterrando las falsas que se puedan identificar. Ante estas situaciones extremas recuerdo siempre una frase que leí en 2014 en un artículo de Juan Cruz, citando a Eugenio Scalfari, el fundador de La Repubblica de Roma, en una intervención suya ante estudiantes españoles en la Escuela de EL PAÍS: “Periodista es gente que le dice a la gente lo que le pasa a la gente”, de una forma especial, con compromiso social y navegando el desvío que nos impone la vida a cada uno.

Necesitamos con urgencia vital saber qué está pasando realmente con el coronavirus en nuestro país. Lo necesitamos urgentemente, porque estamos obligatoriamente obligados a participar, como ciudadanos de plenos derechos y deberes, para crear conciencia crítica de lo que nos pasa, porque de lo que estamos cada vez más seguros es que, en la actualidad, no sabemos lo que nos pasa. El auténtico problema de los curiosos de la verdad es que nos admiramos de las preguntas que nos hacemos en vida, porque cuando nos aproximamos a situaciones tan excepcionales y delicadas como la actual y las interiorizamos para aprender de las respuestas que vislumbramos como verdaderas, la vida ordinaria nos las cambia con la última noticia del coronavirus. Es lo que aprendí un día de Mario Benedetti: “Cuando creíamos que teníamos todas las respuestas, de pronto, cambiaron todas las preguntas”. Y vuelta a empezar, porque la curiosidad de saber que está pasando -en expresión genuina del escritor Alberto Manguel – es “el motor de nuestras vidas”, en un mundo que se agota en la mediocridad ruidosa de la cotidianidad de la mentira.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja para ninguna empresa u organización religiosa, política, gubernamental o no gubernamental, que pueda beneficiarse de este artículo, no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de jubilado.

Dolores Montoya, Lole, nos indicó el camino

HOMENAJE A LOLE

Sevilla, 9/III/2020

Ayer se celebró un homenaje a Lole, aquí en Sevilla, con motivo del Día Internacional de la Mujer, con un título emblemático para esta efeméride: “Mujeres cantan a Lole”, “concierto homenaje a Lole Montoya, mujer, gitana y madre de una generación, indudablemente una de las pioneras de la renovación del flamenco. Reconocimiento a la trayectoria vital y profesional de una mujer que, en el ámbito de la música en España, se atrevió a romper viejos esquemas para tender nuevos puentes» (1).

Asistí con la idea de que necesitamos celebrar estos homenajes, en vida, de mujeres y hombres de este país que trajeron viento fresco de libertad a la España que tenía helado el corazón en las postrimerías del franquismo. Creo que comprendí bien qué significaba el flamenco cuando conocí a Manuel Gerena en los años finales de la dictadura, sobre todo en una frase dedicada por el poeta Rafael Alberti a este cantor (cantante es el que puede y cantor el que debe, según Facundo Cabral),que todavía recuerdo como si fuese ayer: “Te llamas Manuel Gerena, qué bien consuena tu nombre con la pena”. Es verdad porque la pena siempre es un trasunto en el flamenco. Ayer lo volví a comprender en muchas intervenciones, excelentes y llenas de sentimiento, de las mujeres que dedicaron lo mejor de su arte a Lole: Alba Molina, Angelita Montoya, Diana Navarro, Estrella Morente, La Mari de Chambao, María Toledo, Niña Pastori, Pasión Vega, Pastora Galván y Rocío Márquez, aunque me voy a detener en esta última, a quien quería escuchar por su trayectoria de cante flamenco transgresor y siempre lleno de sorpresas agradables e innovadoras en este arte de cantar la pena.

Rocío Márquez cantó a capella, sola ante el peligro de llevar en volandas su dedicatoria personal a Lole. No logro recordar todas las palabras que dejó en el ambiente tan próxima a la protagonista del evento, aunque sus palabras estaban hilvanadas de textos del poeta moguereño, Antonio Orihuela, con su tiempo y compás dentro, sobre dos composiciones que hay que interiorizar bien para dar el valor a la cotidianidad de lo que en verdad interesa saber por qué nos pasa lo que nos pasa: «Entre los momentos buenos del día» (La piel sobre la piel, 2005, Ed. La mano digital) y «Cómo se puede en comer bien» (Narración de la llovizna, 2003, Ed. Baile del Sol).

Entre los momentos buenos
de este arte del no hacer
destacaría el primero:
el despertar a tu lao
mientras aún profundo duermes,
mirando al techo, al regalo
que fue un mandala de plumas
que evitan los sueños malos,
en él giran fotos tuyas
disfrutando del verano.
Libros de derviches suman.
El silencio no es alerta.
Días de fuerte tormenta
y el río que cruza el patio.
Corazón fuera de venta
lo estremece el calorazo.
Qué feliz, no siento losa
y a mi lao respiras mientras
y a los pies la perra goza
y tumbá se despereza
y nada quiebra.

Y es porque nada está herío,
todo vive dentro casa,
peces, pájaros y hormigas
y hasta el cactus de la casa
ha sido siempre uno más
y por más que miro y miro
me parece puro y limpio,
sin heridas está el nío,
o son heridas pequeñas.
Que me cuesta a mí entender
qué tan difícil saber
Qué hacen hombres y mujeres
negándose a conquistar
estos plácidos quereres.
Vaya coche, vaya casa,
cómo se puede pensar
en una autocontención,
sobriedad y austeridad
con tanta plata,
con tanta plata en acción.

Cómo se puede pensar
en conversar y en hablar
si ahora todas las palabras
son de la publicidad.
Cómo se puede pensar
en confiar en los sueños
si hace tiempo que los sueños
dejaron de ser ya nuestros,
y cómo se puede pensar
en poner las flores en alto
si las pobres siempre están
escondidas en el asfalto,
Cómo se puede pensar
que es igual bajo que alto,
pues ya ves,
si todo sigue un precio por día,
cómo se puede pensar
en ser uno mismo
si nadie hoy reconocería
quién se esconde en cada papelón.
Cómo se puede pensar
hasta en el comer bien
si los transgénicos reinan
de la cabeza a los pies.
El agua ya es de botella
y el animal vive en jaulas
y los bebés en las aulas
durmiendo sobre carpetas.

Cómo se puede pensar
en disfrutar de la paz
si caen tres cada segundo,
pensar en filosofar
sin un sustento seguro.
Cómo se puede intentar
admirar alguna estrella
si su luz no va a llegar
con tanta bombilla intensa
rompiendo la oscuridad.
Cómo se puede pensar
en ser feliz algún día
si el capital en la brecha
no para de provocar
más almas insatisfechas.
Cómo se puede pensar
en pensar y hacer conciencias
si es frenético el andar,
si no importa el caminar,
solo llegar a la meta.

Sabía que el poeta Orihuela, nacido en Moguer, lugar que tanto aprecio, estaba detrás de la última canción, Llegar a la meta, que aparece en el disco de Rocío Márquez publicado recientemente y de tanto sabor sevillano: Visto en El Jueves.

Lole cantó de forma prodigiosa con la calidad de lo que siempre quiso transmitir, las respuestas a la pena a través de la belleza de la vida en su acontecer diario. Sola o acompañada en el acto de ayer, Lole sigue siendo Lole, flotando en el ambiente la presencia de Manuel, al que dedicó el acto porque aquello era un asunto de los dos. Con elegancia y sensibilidad en estado puro, nos invitó a acompañarla en canciones básicas de su repertorio que, en mi caso, sonaron mejor que nunca: Río de mi Sevilla, Romero verde o Todo es de color: Todo el mundo cuenta sus penas / pidiendo la comprensión / quien cuenta sus alegrías / no comprende al que sufrió // Señor de los espacios infinitos / tú que tienes la paz entre las manos / derrámala Señor te lo suplico / y enséñales a amar a mis hermanos.

Lole nos regaló el triunfo de pensar y hacer conciencias a través de espacios infinitos en su forma de cantar, aunque para el mundo que la rodea todavía hoy sea frenético el andar y no le importe el caminar sino solo llegar a la meta. Ella nos indicó el camino.

(1) https://cartujacenter.com/show/mujeres-cantan-a-lole-homenaje-a-lole-montoya/

NOTA: la imagen ha sido recuperada hoy de https://cartujacenter.com/show/mujeres-cantan-a-lole-homenaje-a-lole-montoya/

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La fábula de los sabiondos

FILOSOFÍA LECHUZA

Sevilla, 7/III/2020

Las personas sabiondas son las que presumen de ser sabias sin serlo o quieren introducirse en la resolución de cualquier dificultad, “con arrojo y poco conocimiento” (según el Diccionario de Autoridades de la RAE), lo que equivale a que se las califique como muy sabias. Estamos viviendo momentos transcendentales para la humanidad y afloran los sabiondos y sabiondas por doquier, en cualquier plano de la vida. Normalmente son mediocres integrales de los que hay que huir como de la peste. Suelen acudir a programas de televisión como tertulianos de pro o como colaboradores de opinión, permitiéndose hablar de lo divino y de lo humano como si sus proclamas fueran oráculos de Delfos.

Estamos instalados en el reino de la mediocridad. Por esta razón, no hay tiempo que perder y hay que desenmascarar a los sabiondos mediocres con urgencia vital, dondequiera que estén, porque viven en un carnaval perpetuo. Este país no logra sacar distancia a esta lacra que nos pesa desde hace bastantes años porque ahora, en el país de los tuertos desconcertados, el mediocre es el rey. Es una plaga que se extiende como las de Egipto casi sin darnos cuenta. Los encontramos por doquier, en cualquier sitio: en la política, en las artes, en los medios de comunicación social, en la educación, en los mercados, en las religiones y en las tertulias que proliferan por todas partes en el reino de la opinión. Los mediocres suelen meter la mano en todos los platos de las mesas atómicas y virtuales, en las que a veces nos sentamos, con total desvergüenza. Son personas de “calidad media, de poco mérito, tirando a malo”, como dice el Diccionario de la Real Academia Española. También, tóxicos o tosigosos, que suelen complicar la vida a los demás por su propia incompetencia.

Augusto Monterroso, publicó en 1969 una fábula, Los otros seis, que no he olvidado en momentos de mudanzas del alma con necesidad de llegar a conocer la verdad verdadera de lo que pasa, porque una vez identificado un Sabio del País (el que quiera entender que entienda), todavía andan buscando en el mundo para completar la lista, también en este país, a seis sabios mediocres de no sabemos qué, porque no aparecen por ningún sitio:

Dice la tradición que en un lejano país existió hace algunos años un Búho que a fuerza de meditar y quemarse las pestañas estudiando, pensando, traduciendo, dando conferencias, escribiendo poemas, cuentos, biografías, crónicas de cine, discursos, ensayos literarios y algunas cosas más, llegó a saberlo y a tratarlo prácticamente todo en cualquier género de los conocimientos humanos, en forma tan notoria que sus entusiastas contemporáneos pronto lo declararon uno de los Siete Sabios del País, sin que hasta la fecha se haya podido averiguar quiénes eran los otros seis.

Así me lo enseñó Monterroso y así lo he contado. Al buen fabulador con pocas palabras basta, porque lo breve, si bueno, dos veces bueno.

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1.059: una odisea en España

INE JACF

Sevilla, 3/III/2020

He entrado en el Instituto Nacional de Estadística para averiguar datos interesantes en relación con la fecha de mi nacimiento, 4 de junio de 1947, aunque oficialmente figura en el Registro Civil el 7 de junio. Como la estadística es una ciencia seria y objetiva no he querido analizar el día de mi nacimiento con datos erróneos sino ciertos y la certeza la confío a mi madre que siempre me habló de este día con datos concretos de lugar, hora y situación familiar en ese momento. Esta es la razón por la que utilizo la cifra de 1.059, constatando que somos menos los españolitos que vinimos al mundo ese día a diferencia del 7, un total de 1.139.

La imaginación vuela al pensar que 1.059 españolitos y españolitas vinimos al mundo en esa fecha exacta con el deseo de Antonio Machado de que nos guardara Dios (1), porque una de las dos Españas iba a helarnos el corazón. Me queda la seguridad de que el presagio de Machado en 1912 se hizo patente cuando antes del aviso planteaba de forma magistral la situación de este país en 1947, porque el 4 de junio, casi sin saberlo, yo era un español que quería vivir y así empecé a hacerlo entre una España que moría y otra España que bostezaba a los cuatro vientos.

Sevilla, como casi todo el país, estaba en plena reconstrucción, porque era una odisea vivir dignamente. 1.059 niños y niñas, probablemente la mayoría, teníamos poco pero quizá nos consolaba el apoyo de la familia, con sus escasos recursos, que le permitían traernos por Reyes, como en mi caso, un caballo de cartón que recuerdo perfectamente, el de la parábola del mismo paisano, Machado, a continuación del presagio en el día de mi nacimiento:

Era un niño que soñaba
un caballo de cartón.
Abrió los ojos el niño
y el caballito no vio.
Con un caballito blanco
el niño volvió a soñar;
y por la crin lo cogía…
¡Ahora no te escaparás!
Apenas lo hubo cogido,
el niño se despertó.
Tenía el puño cerrado.
¡El caballito voló!
Quedose el niño muy serio
pensando que no es verdad
un caballito soñado.
Y ya no volvió a soñar.
Pero el niño se hizo mozo
y el mozo tuvo un amor,
y a su amada le decía:
¿Tú eres de verdad o no?
Cuando el mozo se hizo viejo
pensaba: Todo es soñar,
el caballito soñado
y el caballo de verdad.
Y cuando vino la muerte,
el viejo a su corazón
preguntaba: ¿Tú eres sueño?
¡Quién sabe si despertó!

Esta herramienta del INE me ha ayudado a recordar momentos difíciles de este país, de mi familia y de mi infancia, una odisea, en un día en el que vinimos a este mundo 1.059 personas, pero me ha devuelto el consuelo a través de las palabras sabias de Antonio Machado, que no he olvidado nunca y que quizá hubiera sido emocionante celebrar con él en un cumpleaños conjunto e imaginario. Él era un poeta nacido también en Sevilla, cerca de un patio que conozco y de un huerto claro donde siguen madurando limoneros.

(1) Machado, Antonio, Poesías completas, 1984 (10ª ed.). Madrid: Espasa Calpe, p. 229.

NOTA: deseo expresar mi agradecimiento a la autora del artículo publicado en Verne (El País), Descubre cuántas personas nacieron el mismo día que tú, que me ha iluminado estas palabras.

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En memoria de Ernesto Cardenal


Entrevista al poeta y teólogo nicaragüense Ernesto Cardenal, en la entrega del premio Theodor Wanner en 2015.

Hay hombres y [mujeres] que luchan un día y son buenos, otros [y otras] luchan un año y son mejores, hay quienes luchan muchos años y son muy buenos, pero están los [hombres y mujeres] que luchan toda la vida, y esos son los imprescindibles

Adaptado de un texto de Bertolt Brecht en Elogio a los combatientes

Sevilla, 2/III/2020

Ernesto Cardenal falleció ayer a los 95 años de edad, persona a la que he admirado siempre por su compromiso activo con la Teología de la Liberación, tan alejada de Roma. Creo que la humanidad ha perdido a una persona de las llamadas imprescindibles, en el sentido que Bertolt Brecht calificaba a las personas singulares como Cardenal, porque luchó toda la vida por un mundo mejor en un pequeño rincón de Nicaragua. En homenaje póstumo a él recupero un post que escribí en 2015 en este cuaderno digital con motivo de la entrega en Alemania del premio Theodor Wanner por la Paz, el Entendimiento entre los Pueblos y el Diálogo Intercultural.

El compromiso revolucionario de Ernesto Cardenal

Siempre he admirado a Ernesto Cardenal. Lo conocí hace más de cuarenta y cinco años, cuando vivía este profeta en Solentiname, un enclave revolucionario de Nicaragua. Eran años muy difíciles para un pueblo desatendido globalmente en plena dictadura del general Somoza. Vivíamos en España una situación crítica, también desatendida por el general Franco, desde la perspectiva democrática a la que aspirábamos vivir un día no muy lejano.

El pasado 20 de enero cumplió 90 años y puse a trabajar la moviola de mi vida, no para hablar de homenajes y panegíricos para celebrar su cumpleaños, porque me consta que no le gusta, sino para agradecerle lo que me aportó en momentos cruciales de mi experiencia vital. La admiración personal se debía a su discurso permanente de no violencia para alcanzar objetivos que hicieran la vida más amable a las personas que vivían con él en Solentiname, en los años setenta, aunque al final fuera necesaria una acción de fuerza del Frente Sandinista para derrocar a Somoza y formar parte del primer gobierno revolucionario nicaragüense como ministro de cultura.

¿Por qué lo he recordado estos días? Fundamentalmente, porque su compromiso me animó un día a querer acompañarle en su lucha, ante una situación en España que se demoraba y que se hacía insoportable en mi persona de secreto, perteneciente a la iglesia católica, apostólica y romana, que a veces no veía a Dios por ningún sitio, como le ocurría a Rafael Alberti en sus paseos por Roma, peligro para caminantes.

Le escribí una larga carta. Le explicaba con ilusión inquebrantable que España y la Iglesia me habían helado el corazón y que quería incorporarme a su lucha porque era un líder creíble, que pertenecía a una iglesia diferente, comprometida con los más débiles.

Nunca recibí respuesta. No sé si la llegó a leer, pero no inicié el viaje hacia esa parte del mundo, tan querida para mí en ese momento. Me quedé para trabajar por un mundo mejor en este país y hoy tengo que reconocer que era necesario que fuera así, porque aquí, con tu quiero y mi puedo de muchas personas, pudimos caminar juntos como compañeros en momentos cruciales para nuestra democracia.

Gracias, Ernesto Cardenal, por tu gran ejemplo. Me consta que estás convencido de que otro dios es posible a través de ese otro mundo, bastante más humano, por el que luchamos todavía muchas personas sin descanso alguno.

Sevilla, 30/I/2015

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No hay nadie que no sepa que hoy es domingo

ANGEL GONZALEZ

Sevilla, domingo 1/III/2020

Recurro con frecuencia a la poesía de Ángel González para intentar comprender la cotidianidad amable de la vida. Hoy es domingo, primer día de marzo, según el calendario gregoriano que convirtió al romano en homenaje al dios Marte, el dios de la guerra. Veo imágenes de la guerra en Siria y el terrible dolor de los exiliados hacia Turquía para alcanzar un supuesto mundo mejor y sigo sin comprender en este domingo a los dioses de las guerras. Busco un refugio en un poema de Ángel González, Domingo, para dar sentido a este día, con lectura pausada, comprendiendo que sus palabras pueden ayudarme a inaugurar un día y un mes de forma singular, diferente.

Domingo, flor de luz, casi increíble
día. Bajas sobre la tierra
como un ángel inútil y dorado.
Besas
a las muchachas
de turbia cabellera,
vistes de azul marino
a los hombres que te aman, y dejas
en las manos del niño
un aro de madera
o una simple esperanza. Repartes
golondrinas, globos de primavera,
te subes a las torres
y giras las veletas
oxidadas. Tu viento agita faldas
de colores, estremece banderas,
lleva lejos canciones
y sonrisas, llena
las estancias de polvo plateado.

Los árboles esperan
tu llegada
para cubrirse de gorriones. Sabe más fresca
el agua de las fuentes.
Las campanas dispersan
palomas imprevistas
que vuelan
de otro modo.
No hay nadie que no sepa
que es domingo,
domingo.
Tu presencia
de espuma lava,
eleva,
hace flotar las cosas y los seres
en un nítido cielo que no era
—el lunes— de verdad:
apenas desteñido papel, vidrio olvidado,
polvo tedioso sobre las aceras.

Es verdad que no hay nadie en este país, con su huso horario, que no sepa que hoy, 1 de marzo de 2020, es domingo. En las antípodas ya sabían antes que nosotros que hoy era domingo. Otro continente va con cierto retraso, pero lo que es indudable es que todos saben cuándo es domingo, un día increíble. Lo más importante es comprender a Ángel González cuando nos lleva de la mano al lunes, porque descubrimos que vuelve la rutina de la vida, porque no existen los nítidos cielos del ayer imaginario. Nos enfrentamos a páginas y trabajos en blanco, donde tenemos la oportunidad de decir nada o todo sobre desteñidos papeles, vidrios olvidados que ayer estaban limpios, intentado quitar el polvo tedioso sobre las aceras de nuestro caminar diario.

Ítalo Calvino nos indicó antes de morir un camino ante el dilema de la página en blanco, como me ha pasado hoy, domingo 1 de marzo, al escribir estas palabras: “…es un instante crucial, como cuando se empieza a escribir una novela… Es el instante de la elección: se nos ofrece la oportunidad de decirlo todo, de todos los modos posibles; y tenemos que llegar a decir algo, de una manera especial” (1).

(1) Cobeña Fernández, J. A. (2014). ¿Por qué escribo?

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Ideología para transformar la sociedad: ¿por qué te vas?

Sevilla, 29/II/2020

Estamos atravesando una crisis importante de ideologías. No son inocentes y cualquiera no sirve para transformar el mundo y hacerlo más habitable, más amable y más confortable para todos. Sé que cuando se habla de esta realidad interior, personal o colectiva, rápidamente se nos tacha de utópicos equivocados de siglo. No lo percibo así, más aún cuando defiendo una ideología de marcado carácter social que ayuda a cambiar ese mundo que no nos gusta, a veces tan próximo que incluso nos asusta.

Navegando en esta patera frágil de la vida, en la que suelo embarcar a diario, suelo recurrir a un recurso barato (no está en el mercado), que es soñar despierto, creando historias imaginables e incluso reales como la vida misma. Vivo rodeado de personas que sueñan con un mundo diferente, porque no les gusta el actual, porque hay que cambiarlo. A mí me gusta ir más allá, es decir, el mundo hay que transformarlo. Pero surge siempre la pregunta incómoda, ¿cómo?, si las eminencias del lugar, cualquier lugar, dicen que eso es imposible, una utopía, un desiderátum, como si ser singular fuera un principio extraterrestre, un ente de razón que no tiene futuro alguno. No me resigno a aceptarlo y por esta razón sigo yendo con frecuencia de mi corazón y sueños a mis asuntos, del timbo al tambo, como decía García Márquez en sus cuentos peregrinos, buscando como Diógenes personas con las que compartir formas diferentes de ser y estar en el mundo, que sean capaces de ilusionarse con alguien o por algo. De soñar creando, porque los ojos, cuando están cerrados, preguntan.

Estas razones anteriores me han recordado una pregunta que hice en un post que escribí en este cuaderno digital en 2015, Ideología, ¿por qué te vas?, que vuelvo a publicar a continuación. Creo que mantiene su vigencia en su fondo y forma. Tenemos derecho a soñar despiertos y las ideologías de izquierda siguen siendo imprescindibles para transformar este mundo que a muchos no nos gusta.

Ideología, ¿por qué te vas?

Tengo asociada esta pregunta a la escena de Cría cuervos, excelente película de Carlos Saura, que se estrenó el año que murió Franco, en la que Ana (Ana Torrent) la bailaba con sus hermanas. Es probable que los censores no comprendieran el trasfondo de la película que jugaba con el retrato político de España en esos momentos. La he recordado hoy al conocer la investigación científica que se ha desarrollado por la Universidad de Washington en la que se ha descubierto que los cuervos aprenden cuando a un miembro de su especie no le van bien las cosas: “La presencia del cuervo muerto podía decir a los otros pájaros que un lugar es peligroso y debería visitarse con precaución. Los graznidos ruidosos que emiten los pájaros podrían ser una forma de compartir información con el resto del grupo”.

Me ha parecido una metáfora que se puede aplicar a las personas y sus creencias políticas que se ausentan de nuestras vidas y de nuestros proyectos vitales e ideológicos, donde nadie es imprescindible, aunque a veces sí necesarios, porque los seres humanos pertenecemos a ese club selecto de atención a lo que ocurre alrededor de la muerte y sólo nosotros sabemos qué ocurre cuando desaparecen las ideologías. Deberíamos aprender de esta situación y de sus circunstancias, por qué no están, por qué se fueron o los echaron, por qué les corrompió la política y murieron para la decencia y la dignidad y por qué no dejan pasar a personas más jóvenes, más dignas, que saben cambiar las cosas en este momento en el que hay muchas cosas que cambiar. Así podríamos compartir la información veraz con los miembros de nuestros grupos humanos más queridos, para no volver a pisar caminos que no se deben andar.

Cualquier parecido de esta reflexión política con la realidad actual, no es como en el cine pura coincidencia. Aunque recuerde ahora a Carlos Saura escuchando esta canción de Jeannette como telón de fondo de una situación de España que como a él, en 1975, me agrada cada vez menos. Es la ideología, pero ¿por qué se va?

Sevilla, 20/X/2015

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja para ninguna empresa u organización religiosa, política, gubernamental o no gubernamental, que pueda beneficiarse de este artículo, no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de jubilado.

Andalucía es un sueño que varios andaluces llevamos dentro

cernuda

Pero no es más andaluz quien de andaluz se disfraza, sino quien lleva intacto dentro de sí, límpido y seductor, el reflejo de esta tierra misteriosa, perezosa y activa, vívida y soñadora.

Luis Cernuda, en Divagación sobre la Andalucía romántica, 1936

Sevilla, 27/II/2020, horas antes del Día de Andalucía

Luis Cernuda, el poeta universal nacido en Sevilla, dijo en 1931 en un artículo publicado sobre “José Moreno Villa o los andaluces en España”, que “Andalucía, ya se sabe, es el Norte de España; pero no la busquéis en parte alguna, porque no estará allí. Andalucía es un sueño que varios andaluces llevamos dentro”. Es una metáfora preciosa basada en la actitud transformadora del aquel poeta malagueño, olvidado por muchas personas instaladas en el síndrome del Sur o que sufren el complejo territorial español de nuevo cuño, por mucho que Mario Benedetti se esforzara en resaltar las virtudes de esta localización privilegiada.

Mañana se cumple el 40º aniversario de la celebración del referéndum sobre la iniciativa del proceso autonómico de Andalucía del año 1980 que dio autonomía plena a la comunidad andaluza. Me reitero en la idea ya expresada en este cuaderno digital al recordar otra fecha memorable, el 4 de diciembre de 1977, para reivindicar la identidad de Andalucía en el nuevo escenario que se abría en el país después de tantos años de dictadura, recordando esta idea preciosa de Cernuda para acabar de una vez por todas con el complejo del Sur, para salir de las trincheras de la ignominia histórica que pesa como una losa en el ideario de esta tierra. Porque a pesar de lacras como el paro, la pobreza infantil y familiar, escasez de tejido industrial, problemas crónicos de sus agricultura y ganadería o los abandonos tempranos en educación, Andalucía puede ser el Norte de España en muchos caminos que se hacen hoy al andar.

La razón es clara y es la que deberíamos celebrar mañana en una fecha muy importante: Andalucía es un sueño que varios andaluces, no todos, llevamos dentro. Esta apreciación de algunos y no todos no era inocente para Cernuda porque él, mejor que nadie, sabía del comportamiento de sus paisanos en muchas manifestaciones sociales, culturales y políticas, porque todos los andaluces no somos iguales. En 2017 recordé en este día de celebración a Juan Ramón Jiménez, otro poeta andaluz en el exilio como tantos otros, porque tenemos la suerte de comprobar que aunque ligeros de equipaje llevaban en sus maletas luz y sueños dentro: “[…] como Juan Ramón Jiménez entendía su pueblo y las personas que vivían en él; que somos nobles porque sabemos perdonar y comprender tanto a los que nos ofenden con el paro y la corrupción que a veces no hay nada que perdonar.

También, porque somos un enigma a pesar de la luz interior que el dolor de nuestra historia no olvida, siempre con el tiempo dentro, amor desbordante, pasión en nuestra música que acompaña siempre la alegría y calma el dolor, que compartimos hasta buscar la luz con el tiempo fuera. Nos tratamos como hermanos, cuando a veces no sabemos si somos amigos o seres lejanos, porque lo único que sabemos, en tiempos políticos, es que unos de otros -no inocentes- lejos estamos, como Manuel Gerena me enseño personalmente en un poema suyo muy querido. Con la esperanza de que el dios que corresponda comprenda qué significa hoy ser andaluz en Andalucía, más allá de los que nos llevan al diccionario de uso del andaluz corriente como una sola palabra, cuando lo que necesitamos es una definición urgente como personas con luz interior, pero con un enigma de fuego y nieve dentro. Como Cernuda soñó un día esperando el alba de su tierra”.

Son mis principios andaluces y no tengo otros. Es verdad, porque Andalucía es un sueño que varios andaluces llevamos con su luz y su tiempo dentro.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja para ninguna empresa u organización religiosa, política, gubernamental o no gubernamental, que pueda beneficiarse de este artículo, no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de jubilado.
 

Predilección y medallas alternativas en Andalucía

Sevilla, 26/II/2020

Se acaba de publicar la relación de hijos predilectos y de personas a las que se les ha concedido la medalla de Andalucía 2020. Vaya por delante que cada vez que ocurre esta acción pública soy consciente de que no están todos los que son ni son todos los que están, causando estupor, a veces, cómo se han elegido determinadas personas y personajes para tal reconocimiento. Obras son amores y no solo buenas razones. Tengo que reconocer que este año me cuesta aceptar que la Comunidad tenga predilección, entendida como “cariño especial con que se distingue a alguien o algo entre otros” según la RAE, respecto de determinadas personas premiadas en esta ceremonia institucional.

Dicho lo anterior, a modo de declaración de principios, creo que habría que crear un medallero alternativo y un listado de hijas e hijos predilectos de Andalucía, también alternativo, que ocuparían en primer lugar los miles de personas anónimas que trabajan todos los días para y por Andalucía y no los identificamos en los medios de comunicación, porque hacen una labor sorda y eficaz en pro de las personas más débiles y que menos tienen en esta sacrosanta tierra que, por cierto, son cientos de miles de personas. También, para reconocer a los trabajadores y trabajadoras de los servicios públicos que velan diariamente por la mejor atención para todos, en un anonimato que merece nuestro respeto y atención, nuestra predilección o «cariño especial» según la RAE.

Recuerdo ahora los últimos estudios sobre la realidad social en Andalucía de los que he ofrecido datos objetivos en este cuaderno digital. Empezando por los niños y niñas andaluces que en número aproximado de casi cuatrocientos mil son pobres según lo expresaba un informe reciente de la OCDE: “Según la OCDE un niño o niña que nazca hoy en una familia pobre en España va a necesitar cuatro generaciones, el equivalente a 120 años, para alcanzar el nivel de renta medio de la sociedad en la que vive. Esta es, ciertamente, una situación profundamente injusta para los más de dos millones de niños y niñas en España que viven en hogares pobres, así como para sus padres y madres, que movilizan todos sus recursos para evitar esta herencia y dar a sus hijos las mejores oportunidades, y se enfrentan a las grandes dificultades que tiene criar a un niño en un país que no invierte lo suficiente en familia y en infancia” (1).

Ante esta situación, muy representativa de que esta Comunidad no está para muchas medallas en el momento actual, con un paro que asola a centenares de miles de familias, propongo que en un hipotético medallero y relación de hijos e hijas predilectos de Andalucía, virtuales, figuraran al menos por una vez los centenares de miles de padres, madres, abuelos, parientes próximos y lejanos, amigos y organizaciones no gubernamentales, entre otros actores solidarios, que hacen la vida un poco más amable a estos niños, niñas y familias andaluzas que no tienen lo imprescindible para vivir cada día dignamente y viven en la pobreza más absoluta.

Como no pretendo amargar la fiesta a nadie, pongo también un ejemplo, solo un ejemplo, revelador de cómo tratamos a veces a nuestros paisanos andaluces a través de la cultura, en concreto en su expresión musical. He presentado en este blog en varias ocasiones a un oboísta de fama mundial, Lucas Macías Navarro, nacido en Valverde del Camino (Huelva), que no acaba de ser reconocido como merece en nuestra Comunidad (no hablo de medallas, por supuesto, sino de más «presencia» en el pleno sentido de la palabra). Pasea nuestro país por el mundo entero a través de conciertos en los que se le reconoce su enorme valía, habiendo obtenido premios de un alcance extraordinario a nivel mundial. Es un ejemplo, nada más, pero traduce un problema en el reconocimiento de Andalucía a sus paisanos, en vida, que ya lo dejó claro Luis Cernuda cuando se dirigía con cierto dolor íntimo desde el exilio a sus paisanos sevillanos, andaluces en definitiva, con estas palabras: “Más el trabajo humano, con amor hecho, merece el reconocimiento de los otros”.

Esta es la razón por la que incorporo a partir de hoy en la cabecera del blog y para quien lo quiera escuchar y llenarse de un espíritu diferente de predilecciones y medallas honoríficas, una interpretación preciosa de Lucas Macías, de una obra de J.S. Bach, Concierto para oboe en La mayor (BWV 1055R), con el sonido mágico de su oboe d´amore. Mi reconocimiento virtual y predilección ya los tiene desde hace muchos años.

De eso de trata al final, que reflexionemos por qué y cómo se otorgan reconocimientos de predilecciones y medallas con motivo del 40º aniversario de la celebración del referéndum sobre la iniciativa del proceso autonómico de Andalucía del año 1980 que dio autonomía plena a la comunidad andaluza. Ese día, 28 de febrero de 1980, tampoco estuvieron determinados partidos políticos a la altura de lo que se decidía en un día tan trascendental para Andalucía. No olvido ese día tan especial, ni sus circunstancias.

 

NOTA: la imagen de la cabecera se ha recuperado del informe Familias en riesgo, un análisis de la situación de pobreza en los hogares con hijos e hijas en España, publicado recientemente por la ONG Save the Children.

(1) OECD (2018), A Broken Social Elevator? How to Promote Social Mobility (Spain), OECD Publishing, Paris, http://www.oecd.org/spain/social-mobililty-2018-ESP-EN.pdf

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