Hacia adelante…

Una nueva imagen para una nueva etapa. Casi cinco meses de presencia activa en la red me exige mirar hacia adelante y mejorar la realización de esta página, cuidarla, mimarla, porque me debo a las personas que están invitadas a entrar, a cualquier persona que tenga interés en conocer el contenido de las palabras de alguien que desea ser en el mundo compartiendo la mayor riqueza que se puede tener: el conocimiento. Como era una deuda por todo lo que he recibido en ese sentido a lo largo de mi existencia, quería devolverlo a la malla humana pensante que se acerca a este medio por el boca a boca. Y gracias a ti, que eres lector o lectora ocasional, que estás cerca de estas experiencias sin más coste que querer entrar. Este cuaderno no se vende. No está en el tráfico mercantil. No es mercancía, sino una oferta para los que desean iniciar un viaje a alguna parte, con programa abierto, en la búsqueda de ser más en el pequeño mundo en el que cada uno tiene que vivir.

Mi hijo Marcos ha sido un colaborador excelente que se prodiga en cuidar muchos detalles. Para él es mi agradecimiento más sentido porque más allá de la tecnología está su sabiduría de lo sencillo. Como a él le gusta ser. Como me indica que debe ser esta página. Como me envuelve, con delicadeza digital, este cuaderno de bitácora al que hace más inteligible, para regalarlo a la humanidad que lo quiera leer. Más inteligente, en definitiva, a pesar de que algunas palabras en inglés sean todavía una barrera que simbólicamente tengo que vencer pensando en todas las personas que acceden a este sitio. Estaré atento a las pequeñas cosas de Tagore y Serrat. Seguro.

Sevilla, 8/V/2006

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