De Profundis

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Desde ayer estoy preparándome para descubrir un tesoro cinematográfico, una película de más de 40.000 pinturas al óleo, animadas, De Profundis, que me entusiasma por segundos. El 19 de enero se estrenó y ya la estoy siguiendo en superficie porque los viajes marinos me agradan y siempre me provocan metáforas mentales que me animan a seguir navegando en diversos mares. Ya lo he expresado en este cuaderno de bitácora muchas veces.

Según la información que he podido recuperar desde el fondo de Internet, el título de la película, De Profundis, que nada tiene que ver con la novela epistolar de Oscar Wilde, alude al lugar donde se sitúa la película: el fondo del mar. El argumento, que apenas sirve de excusa, cuenta que un pintor viaja como marinero en un pesquero. Cuando se desencadena una tormenta, y una ola gigantesca hunde la embarcación, la mujer del pintor, desde la soledad de su casa, intuye y presagia la tragedia. El filme es “un paseo onírico de un personaje a través de una historia de amor alterada por su mundo creativo. Y es un homenaje al mar, nuestra reserva de vida y esperanza, y símbolo de nuestras pesadillas y sueños”. Fascinante.

Espero de forma impaciente poder disfrutar de esta oportunidad de navegar en la corteza cerebral viendo y sintiendo la película, con muchas posibilidades de descubrir islas desconocidas de la nueva forma de ser en el mundo. En estos tiempos de dureza existencial, manifestaciones artísticas como De Profundis vienen a devolver confianza en los cerebros humanos porque se demuestra que son capaces, también, de crear belleza y mensajes de paz y libertad interior.

He estado viendo el making of de la película e imágenes de la misma. Verdaderamente es una obra sinfónica de voluntades creadoras. Desde el gran creador, Miguelanxo Prado, pasando por la música adaptada a la realidad que quiere explicar Nani García, la voz vanguardista de Ainhoa Arteta, la orquesta Sinfónica de Galicia, la Coral Infantil y Juvenil Cantábile, Pancho Casal, como productor, las Instituciones y Organismos que han posibilitado desde el dinero público esta joya gallega para todos, todos merecen nuestro respeto y reconocimiento, en la clave del mensaje a sus paisanos de nuestro poeta Luis Cernuda: “el trabajo, con amor hecho, merece siempre la atención de los otros”. Lo comentaré  más a fondo cuando pueda guardar en el hipocampo (el caballo encorvado), sede de la memoria personal e intransferible, este tesoro rescatado desde el fondo del mar de la poesía integrada. En principio, gracias por esta nueva oportunidad de ser feliz. Invito, además, a quien lea estas páginas, a que disfrute de forma compartida y antecedente de esta maravilla, visitando las páginas dedicadas a sus imágenes y a su video promocional, que permite conocer paso a paso como se concibió la idea principal de la película.

Un aviso para navegantes del propio Miguelanxo: “A quien le aburra contemplar un atardecer durante 10 minutos, le resultará tediosa la película”. Quizás, también lo sea para los que se niegan a navegar en mares que llevan a islas desconocidas para sí mismo, pero que pueden ofrecer la oportunidad de nacer a una nueva vida.

Sevilla, 21/I/2007

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