Educación para la ciudadanía, para ESO (III)

Tengo muy presente en mi vida ordinaria una reflexión de Martin Buber que aprendí a los 17 años: las relaciones humanas “son el filo cortante de la existencia”. La he recordado inmediatamente cuando comenzaba la lectura de la segunda Unidad del texto de Santillana que comencé a analizar en esta serie dedicada a la educación para la ciudadanía, un texto universal y constante que deberíamos cursar –valga la expresión- incluso en la fase adulta de la vida. Esta unidad didáctica lleva un título muy sugerente: “La convivencia en el centro escolar”, donde se abordan básicamente las relaciones interpersonales, la organización escolar, la participación en el Centro (con un apartado dedicado al momento trascendental de la “decisión”) y dos situaciones de una actualidad meridiana: el acoso escolar y la disrupción en el aula, es decir, el conjunto de conductas inapropiadas de los alumnos que “obstaculizan la marcha normal de la clase por su falta de cooperación, pasividad, agresividad o continuas faltas al Plan de Convivencia”, al que se le dedica un apartado específico para resaltar la finalidad de la educación: aprender a convivir con los demás.

Sigue el “Debate”, presente siempre en todas las Unidades contempladas en el texto, en el que se plantea el conflicto que siempre se puede dar en una situación ordinaria ó controvertida, en la dialéctica obligada de intereses y opiniones, con cinco roles diferentes para motivar de forma proactiva la participación desde cinco puntos de vista diferentes. A continuación se aborda el núcleo que ha desatado la controversia radical de algunos sectores de la Iglesia, porque sería injusto generalizar, y que ya analicé en el post que llevaba por título Educación para la educación en ciudadanía y derechos humanos. Me refiero al derecho constitucional a la educación, recogido en su Artículo 27 y que se utiliza como arma arrojadiza en el debate actual, en reinterpretaciones que cuando menos no dejan de ser partidistas y con muy poco espíritu democrático en su sentido más primigenio. El planteamiento de quien representa la autoría individual y colectiva del texto no deja lugar a dudas en su página 32: comienza el contenido didáctico, sobre el derecho a la educación, con una referencia universal de la relación educación e igualdad, continúa con una concreción en Europa y finaliza donde debe hacerlo toda referencia democrática: el marco constitucional del derecho a la educación y el marco legal que regula las enseñanzas del sistema educativo español. Nada más. Nada menos, con el corolario del Artículo 26 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos y el ya citado Artículo 27 de la Constitución española. En el apartado de “Solidarios” se pone un ejemplo de una ONG, Entreculturas, que puede ser un buen ejemplo y donde personalmente creo que se podía haber abierto más el espectro hacia otras ONG de gran penetración social en España.

Finaliza la Unidad con el apartado de las “Lecturas”, siempre con el protagonismo de la alumna ó alumno que participa en esta nueva experiencia educativa tan cercana a sus vidas, reflejado en el epígrafe constante de la misma: construir mi visión personal. ¡Qué papel tan trascendental del profesor ó profesora en la ordenación de las lecturas! Se podrían utilizar otras, da igual, pero las que han escogido son un buen ejemplo de respeto a la tarea más noble en la Unidad: la construcción de la forma de ver las cosas desde el prisma de la tolerancia y diversidad de opiniones e intereses. Ya traen el mejor ejemplo para compartir: el de sus vidas mismas, obligatoriamente obligados a convivir en las aulas, sus territorios amables ó comanches durante esta etapa trascendental de la adolescencia, su particular filo cortante de la existencia. Para unas y unos, teniendo a sus creencias personales y colectivas como testigo. Para otras y otros, Dios. Para todas y todos, aprendiendo a convivir en libertad porque se ha decidido democráticamente en España formalizar en un libro iniciático el aprendizaje mejor para ser ciudadanas y ciudadanos responsables en la difícil vida de todos los días.

Sevilla, 6/IX/2007

One Reply to “Educación para la ciudadanía, para ESO (III)”

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s