Teléfonos inteligentes, memorias afectadas

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Steve Jobs, Fundador y Presidente de Apple (recomiendo ver y escuchar atentamente este video: http://video.google.com/videoplay?docid=3014637678488153340)

Todo está preparado para la gran fiesta digital de 11 de julio de 2008, con la presentación y disponibilidad en 22 países del mundo, del teléfono iPhone -la estrella celular de Apple-, entre los que se encuentra España, en este caso de la mano de Telefónica. Según ha manifestado esta operadora en noticias de alcance, “actuará con precios agresivos [sic], y mientras llega el día “D” (de digital también…) de la agresividad del consumo en su máxima expresión, leo con atención esta noticia, que simboliza la dialéctica del quiero y no puedo inteligente con soporte chino: “Desde cuatro pequeñas plantas de montaje en la ciudad sureña en expansión de Shenxhen, Fu vende cientos de teléfonos al mes y cuenta con granjeros, emigrantes y otros usuarios de bajos ingresos para expandir su red de ventas. “No puedes esperar que un granjero que gana unos 930 euros al año se gaste 465 en un teléfono nuevo”, dijo Fu. “Pero el granjero también quiere teléfonos que parezcan buenos, que puedan hacer fotos y reproducir música”.” (1)

Con esta captación del principio de realidad de los mercados sumergidos, de los que venden y compran escondiéndose en el anonimato invertido de Diógenes de Sínope, aquél sabio cínico al que se le veía su orgullo a través de las agujeros de su túnica, sabemos más de algo que está más cerca de nosotros de lo que a veces creemos, es decir, del principio “querer y no poder”, donde las apariencias engañan a todas y todos, empezando por los que compran a bajo precio la supuesta “calidad” de sus vidas, plagadas de marcas fatuas, como la del iPhone falsificado, con H delante, en top mantas y crakeos, porque la etiqueta de pobreza no inteligente se muestra a los cuatro vientos, aunque los protagonistas de la gran brecha digital existente siempre estén alineados y más representados socialmente, etiquetados miserablemente, en la pobreza de los auténticos pobres, aunque los de espíritu y conocimiento demuestren su poder adquisitivo exhibiendo en público su flamante iPhone ó Hi-Phone, dependiendo de la ética (digital, por supuesto) de cada cual, con fecha de fabricación y/ó caducidad humana de 11 de julio de 2008.

Y más dramática es la inversión existencial que se produce en el cerebro humano al utilizarse estos artilugios sin control alguno, porque la inteligencia, que se construye siempre con memoria, necesita ejercitarse a diario, entrando en clara contradicción con la memoria digital de estos teléfonos inteligentes, donde el hecho de que no tengamos que hacer esfuerzo alguno para resolver algunas cuestiones de intendencia diaria, sobre todo de búsqueda y localización de personas ó cosas, aletargan uno de los recursos más maravillosos del cerebro humano, la memoria: “Se ha vuelto fácil olvidar cómo enseñar a los jóvenes a recordar. El ideal victoriano del conocimiento enciclopédico ha desaparecido. Con la actual explosión de información, nadie podría saberlo todo. Además, nadie se siente motivado para saber siquiera un poco, y desde luego no por la vía de memorizarlo. Conforme aumenta el espacio de almacenamiento en los chips del ordenador, el almacenamiento humano de datos mengua. Con los teléfonos móviles, ya nadie se sabe los números de teléfono. Los mecanismos de búsqueda en Internet se multiplican, y las cosas que antes confiábamos a nuestro cerebro, las tenemos ahora en las puntas de los dedos siempre que seamos capaces de recordar las contraseñas.” (2)

Por eso, el caballo encorvado de nuestros cerebros, el hipocampo, deja de percibir los susurros humanos, aunque sean débiles, aunque sean limitados, abandonando el encanto de saber decir en un primer intento “lo que busco, lo que sé, lo que amo, lo tengo en la punta de la lengua” y, desde la inteligencia digital, saber localizarlo en el teléfono inteligente que me acabo de comprar y ajustado a mis necesidades vitales, como mujer, como hombre, como adolescentes, como niñas, como niños, y no como el gadget de última generación del que, probablemente, no saquemos rendimiento existencial para casi nada.

Sevilla, 5/VII/2008

(1) Reuters-Pekín (2008, 24 de junio) Hiphone: un “iPhone de top manta”, El País.com. Tecnología.
(2) Bader, Jenny Lyn (NYT) (2007, 29 de septiembre) En la era digital, la memorización se está extinguiendo. Conforme aumenta el espacio de almacenamiento en los chips disminuye el humano, El País.com. Tecnología.

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