Andalucía Pública 2.0

ANDALUCIA PUBLICA 20

Fotomontaje realizado con la fotografía cedida por cortesía del Prof. Arturo Toga, neurólogo en la Universidad de California, de Los Ángeles (LONI), y director del Centro para la biología computacional. Esta imagen del cerebro humano utiliza colores y forma para demostrar diferencias neurológicas entre dos personas.

Presumes que eres la ciencia,
Yo no lo comprendo así,
Porque si la ciencia fueras
Me hubieas comprendío a mí;
Porque siendo tú la ciencia
No me has comprendío a mí
.

Soleá de la ciencia, Enrique Morente (Morente sueña la Alhambra, 2005)

Inicio con este post una serie dedicada a la Administración Pública de Andalucía, desde la perspectiva digital. Creo que ha llegado el momento, respetando el principio que aprendí hace muchos años, referido a que cada cosa tiene su tiempo y cada tiempo su momento, de que un miembro de la “cosa pública” dedique ya un tiempo a construir teoría crítica digital, con base científica, de su realidad social en el territorio de Andalucía. Creo que es un proyecto apasionante y desde este foro virtual de Internet, a través de este cuaderno digital, voy a escribir mis reflexiones personales y transferibles sobre una realidad que me pre-ocupa (así, con guión) todos los días, sobre todo en mi tiempo y espacio, públicos, que se sustentan con dinero público.

Es una forma de ejercer el compromiso como empleado público que ejerce tareas directivas desde la realidad digital aplicada, no virtual. Porque el territorio andaluz merece un respeto digital de amplio espectro, en su quehacer diario. Y porque las teorías que sustentan las políticas digitales no son inocentes. La realidad digital, tampoco. Las tecnologías de la información y comunicación deben ser elementos que sustenten a la sociedad del conocimiento, como expresión avanzada de lo que se ha denominado de forma común “sociedad de la información”, constructo que acusa ya el paso de los años. Seguir hablando solo de sociedad de la información, hace que Andalucía no evolucione hacia la auténtica realidad liberadora del conocimiento, a través de la inteligencia digital, en todo el arco posible de formación digital, que no deja ningún espacio atrás: familiar, social, educativo, universitario, laboral y el cada día más acusado: el de los círculos propios de las personas mayores. Sociedad del conocimiento, en definitiva, sociedad que recurre permanentemente al valor más preciado de las personas: la inteligencia creadora, con apoyos digitales: teléfonos móviles, reproductores de música e imágenes, televisión, ordenadores de escritorio y portátiles, organizadores personales, videojuegos, control informático de servicios en el hogar (domótica), etc.

Es un reto, como otros muchos de los que tenemos que acometer a diario. Pero apasionante, porque la inteligencia digital, propiciada por una sociedad del conocimiento, en su proyección en la Administración de la Junta de Andalucía y sus entes instrumentales 2.0, es la que permite:

1. adquirir destreza, habilidad y experiencia práctica de las cosas que se manejan y tratan, con la ayuda de los sistemas y tecnologías de la información y comunicación, nacida de haberse hecho muy capaz de ella.
2. desarrollar la capacidad que tienen las personas en Andalucía de recibir información, elaborarla y producir respuestas eficaces, a través de los sistemas y tecnologías de la información y comunicación.
3. adquirir capacidad para resolver problemas o para elaborar productos que son de gran valor para un determinado contexto comunitario o cultural, el andaluz, por ejemplo, a través de los sistemas y tecnologías de la información y comunicación.
4. saber discernir que es un factor determinante de la habilidad social, del arte social de cada ser humano en su relación consigo mismo y con los demás, a través de los sistemas y tecnologías de la información y comunicación.
5. desarrollar la capacidad y habilidad de las personas para resolver problemas utilizando los sistemas y tecnologías de la información y comunicación cuando están al servicio de la ciudadanía, es decir, cuando ha superado la dialéctica infernal del doble uso, con una vigilancia adecuada por parte de la Administración Pública 2.0.

Hace años escribí lo siguiente en referencia a la percepción pública de los funcionarios y funcionarias: “A Blanca, la protagonista de una novela entrañable de Antonio Muñoz Molina, En ausencia de Blanca, no le gustaba pronunciar la palabra “funcionario”, aludiendo a Mario, su marido. Cuando Blanca quería referirse a las personas que más detestaba, las rutinarias, las monótonas, las incapaces de cualquier rasgo de imaginación, decía: “son funcionarios mentales (1)”. Es muy importante, por tanto, ganar segundos de credibilidad pública digital.

Como decía la soleá que abría este post, la Andalucía Pública 2.0 y la inteligencia digital están obligatoriamente obligadas a entenderse, a comprenderse. Si esta prueba digital que se inicia hoy te convence, podemos seguir avanzando en cada aventura particular de cerebros pensantes, la Noosfera soñada de forma incipiente por Teilhard de Chardin, ilusionándonos con el saber compartido sobre la esencia de este palo: interpretar los puntos cardinales de la existencia: la vida, el amor y la muerte, desde la inteligencia del Sur 2.0, intentando comprender esa inteligencia desde una teoría crítica digital, en definitiva, de una ciencia “presumida” aplicada a la Administración Pública de Andalucía.

Sevilla, 21/II/2010

(1) Funcionarias y funcionarios: inteligencia pública: http://www.joseantoniocobena.com/?p=109

2 comentarios en “Andalucía Pública 2.0

  1. Interesante temática a cuyo diálogo me suscribo aportando un pequeño granito de arena, desde otra perspectiva de Administración Pública, a un nivel desde luego, más humilde.

    Pienso que el entendendmiento de esta Administración Pública para con sus clientes, léase administrados o en general los ciudadanos andaluces, desde un punto de vista de inteligencia digital debe abarcar tres vértices de un mismo triángulo:

    1.- Tenemos ante nosotros el desafío de la ferviente “web participativa 2.0” en la que los usuarios han dejado de ser meros receptores de información a productores y generadores de contenidos. Así, la demanda ha pasado de grandes repositorios de información y metabuscadores a herramientas sencillas pero de un gran potencial colaborativo y participativo. En el fondo, seguimos buscando lo mismo que nuestros más primitivos ancestros: la comunicación. Gracias a ella hemos conseguido construir la Sociedad, y como no podía ser de otro modo, en esta otra vertiente digital de nuestra humanidad perseguimos inconscientemente el mismo objetivo.

    El reto para nosotros, como gestores públicos está en cómo imbricar estas nuevas redes de ciudadanos compartiendo su conocimiento con los engranajes de nuestra Administración de forma que el flujo de información sea productivo en ambos sentidos. Es más, como deber de “servicio público” ir más allá tutelando y ofreciendo infraestructuras y bases para consolidar estas redes a fin de que el conocimiento llegue a todos los ciudadanos y no se diluya entre el ruido tecnológico.

    2.- Me pregunto muchas veces en cómo estas nuevas formas de organizar la información y las comunicaciones impactará en los empleados públicos, si es que lo hace y hasta qué punto y cómo podrían ser útiles para mejorar el servicio prestado. Es un tema complejo dada la vasta infraestructura de personas e instalaciones de la que disponemos, a la hora de extender tecnologías y sobre todo, cómo aportar a los empleados públicos esa rama de conocimientos técnicos imprescindibles para lograr el éxito de cualquier iniciativa. Cómo mejorar las plataformas microinformáticas y redes para “hacerles la vida más facil”, y poder aportar valor añadido a las herramientas de que disponemos o podemos sugerir adquisición, en base al análisis de necesidades observadas en el contacto directo con el usuario, día a día.

    3.- Por último, un capítulo que muchas veces por parecer evidente se subestima, es la capacidad del personal funcionario informático cualificado a disposición de la Administración. Son una pieza fundamental que debe desempeñar un papel de liderazgo en el fomento y conocimiento de estas tecnologías de cara al resto de usuarios, así como para su propia motivación autodidacta. Y me explico: en nuestro departamento intentamos dedicar algunas horas a la semana a lo que llamamos “pequeño I+D personal” con la idea de que esos pequeños progresos reviertan y puedan ser aplicados en nuestro ámbito competencial.
    Como empleado público en esta vertiente digital considero que esto no deja de ser otra forma de avance en el “conocimiento público” compartido.

    Saludos

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  2. Me parece muy interesante y necesaria la puerta que estás abriendo, en cuanto que puede contribuir a aclarar conceptos, antes de que su expresión verbal sea “quemada” como tristemente lo han sido entre otros, la “sociedad de la información”, la “innovación” y a poco que se intente el “gobierno abierto”.
    Con respecto a “la Andalucía Pública 2.0 y la inteligencia digital están obligatoriamente obligadas a entenderse”, apuntaría dos cuestones para mi necesarias: la trasparencia en lo público, la colaboración como fuente de conocimiento, y el interés por conocer como valor social.
    Saludos

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