Charanga y pandereta

Estamos pasando momentos muy difíciles en España que recuerdan el contenido del poema de Machado dedicado a Roberto Castrovido, El mañana efímero, cuando se cumplen cien años de su publicación. Basta repasar las noticias del día de hoy, entre las que se encuentra la restauración del “Ecce Homo” de Borja (Zaragoza), para traer a colación fragmentos de un poema grabado a fuego en mi juventud, La España de charanga y pandereta, y publicado en el libro citado anteriormente: “esa España inferior que ora y embiste / cuando se digna usar de la cabeza, / aun tendrá luengo parto de varones / amantes de sagradas tradiciones / y de sagradas formas y maneras;…”, “El vano ayer engendrará un mañana / vacío y ¡por ventura! pasajero….” y la definición multisecular por excelencia, “La España de charanga y pandereta / cerrado y sacristía, / devota de Frascuelo y de María, / de espíritu burlón y de alma quieta…”). Ante este panorama bastante desolador, Machado grita también a los cuatro vientos, pautas de actuación basadas en su propia historia: “Mas otra España nace, / la España del cincel y de la maza, / con esa eterna juventud que se hace / del pasado macizo de la raza. / Una España implacable y redentora, / España que alborea / con un hacha en la mano vengadora, / España de la rabia y de la idea.”.

La mera lectura completa del poema permite sacar hoy bastantes ideas fuerza para actuar, conociendo a fondo la estructura del mismo, no inocente por cierto. Así lo he encontrado en la noosfera, como respuesta muy actual a un requerimiento de compromiso activo sabiendo donde estamos, de dónde venimos y hacia dónde vamos: “Esta composición estrófica (libre, no coaccionada por una estructura fija) ayuda al poeta a ese carácter de exhortación rabioso, de sermón intenso, que quiere comunicar contra la postración del país. Se podrían constituir tres partes: En los primeros 6 versos (primer punto y aparte) representa una España sumida en los tópicos y ahogada por la religión qué algún día habrá de desaparecer. Una segunda parte, comprendida por diferentes puntos y aparte y que abarca los 19 versos siguientes. En ella, Machado piensa que la España que venga posteriormente no será mejor que la anterior porque todavía queda mucho tiempo para que cambie, e insiste en algunos de sus vicios. Por último, en la tercera parte del poema (los últimos 8 versos), el poeta andaluz concluye con que, por fin, algún día, llegará una España fuerte y redentora con ideas nuevas”.

La Parábola cantada por Juan Manuel Serrat, que tengo grabada en mi memoria de hipocampo y que abre este post, en una actuación especialmente entrañable que he localizado, gracias a Internet, en Santiago de Chile (1969), me permite seguir pensando que otro mundo es posible, descubriendo islas desconocidas por doquier, que somos nosotros cuando nos salimos de nosotros mismos para encontrarnos a nosotros y también a los demás, haciendo jardines junto al mar, porque nos hacemos jardineros, aunque cuando llega el momento nos tenemos que ir por esos mares de Dios, en busca de las islas desconocidas que todavía nos quedan por descubrir.

Sevilla, 25/VIII/2012

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