Un 25 de abril especial para Marcos y Jose Afonso

Hace cuarenta años que la canción “Grandola vila morena” supuso para mí una revolución interior, como ya he escrito en otras ocasiones en este blog. Hoy, renuevo mi confianza en las revoluciones donde se unen amor y sufrimiento, porque se aunan las voluntades, tal y como lo aprendí de la Cantata de Santa María de Iquique interpretada por Quilapayún.

Hoy he vuelto a escucharla completa, en la voz de su autor Jose Afonso y también por un coro de personas muy queridas para mi: Saramago, Pilar del Río, Luis Pastor, Joao Afonso (sobrino del autor) y otras personas reunidas en torno a Jose, uno de mis autores preferidos.

Sé lo que valen las palabras cuando se hacen música, habiendo sido esta canción decisiva para iniciar una revolución en 1974, pero que todavía sigue pendiente en el mundo actual portugués y en el de España, como ejemplos clamorosos que debemos recordar con la pasión histórica que merece, hoy ya sin claveles…

Inserto de nuevo en este post el que escribí en 2007 a tal efecto. Siguen vivos los recuerdos, sobre todo cuando escucho también una canción contemporánea de Luis Pastor, que me marcó desesperadamente, gracias a la composición de fondo creada por Mario Benedetti en su fondo de compromiso activo:

Con tu puedo y con mi quiero
vamos juntos compañero

compañero te desvela
la misma suerte que a mí
prometiste y prometí
encender esta candela

con tu puedo y con mi quiero
vamos juntos compañero

Sevilla, 25/IV/2014

ENTRE MARCOS Y JOSE AFONSO

25 de abril. San Marcos y las santas revoluciones. Mañana celebramos el recuerdo de por qué decidimos en 1984 llamar Marcos a nuestro hijo. Poner nombres. También recuerdo año a año aquella revolución portuguesa de 1974, diez años antes, donde Jose Zeca Afonso jugó un papel trascendental. Me hice con su canción de forma un poco artesanal, pero Grandola, vila morena me ha acompañado siempre en mis revoluciones interiores, donde estuviera o viviese, que ha sido en muchos puntos cardinales del mundo. Marcos y la revolución de Zeca, el cuadro del niño con el fusil y el clavel, las manos anónimas sujetándolo, que compré a un hijo imaginario en Roma, muy cerca de Rafael Alberti, en la Librería Rinascita, edificio emblemático de su casco antiguo, donde hoy vive gente adinerada por la contradicción del comunismo, en la calle de las bodegas oscuras, que tantas veces paseé en busca de la libertad no vigilada por la conciencia insolidaria.

En cada esquina un amigo, en cada rostro igualdad. Maravillosa letra para componer canciones para después de las guerras particulares. Y Marcos creciendo de la mano de soledades sonoras porque la revolución silenciosa seguía adelante en el primer mundo. Sigue el cuadro en su cuarto de sueños y trabajo, como mensaje subliminal de que hay que estar cerca de quienes aportan a la sociedad amistad e igualdad, con letra y música de José Afonso.

Porque el pueblo es quien más ordena, Marcos, a la sombra de una encina de la que yo no sabía su edad, juré tener por compañera a una persona, Marcos, su voluntad. Tu nombre fue un compromiso para el proyecto que mas ordena nuestras vidas, cuando solo tenías segundos de vida real, porque queríamos que fueras un programa de vida compartida en la cultura de Marcos, aquel cronista del siglo I después de Cristo, que nos contó de forma admirable cosas de Jesús de Nazareth, tan humano que a veces le vencía el cansancio y se dormía apoyado en el cabezal del barco, soñando que otro mundo era posible. De un ser que sigue dando que hablar a las multitudes que siguen creyendo en las revoluciones que permiten a cada persona ser feliz con sus proyectos particulares de vida sin estar mediatizados por el consumo de turno.

El pueblo es quien más ordena, Marcos. Te lo recuerdo porque yo lo aprendí de Marcos del siglo I y de Jose Afonso en su pequeño rincón de Grándola.

Sevilla, 24/IV/2007

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