La memoria, siempre la memoria

REVERSION MEMORIA
Imagen de la portada del último número publicado por The Journal of Neuroscience, que representa la detección de la proteína Crtc1 en neuronas del hipocampo de ratón. La proteína destaca en color rojo.

He escrito en bastantes ocasiones sobre la memoria, sobre todo de la estructura cerebral que controla todos los movimientos para hacerla posible: el hipocampo. Hoy, vuelvo a hacerlo porque me ha sorprendido, en el sentido más pleno de la palabra, la investigación que se hizo pública la semana pasada sobre avances científicos en nuestro país para abordar en un tiempo no muy lejano la reversión de pérdida de memoria en personas afectadas por el Alzheimer, enfermedad que hace sufrir solo en España a más de 400.000 personas en este momento.

Quizá sea una nueva oportunidad para retomar una dedicación especial en este blog a la divulgación científica de las estructuras cerebrales, tal y como llevé a cabo durante casi tres años, salpicada del llamado principio de realidad humana de la inteligencia de cada persona, como un bien que nos pertenece a pesar de la manipulación permanente por parte de la sociedad de mercado, carente en muchas ocasiones de ética social. En mi libro Origen y futuro de la ética cerebral, dedico un capítulo completo a estas estructuras, entre la que se encuentra el caballo encorvado (el hipocampo), que puede ayudar a comprender mejor la importancia vital de esta estructura y sus implicaciones éticas.

La investigación citada, que se hizo pública la semana pasada por parte de la Universidad Autónoma de Barcelona, está centrada en la reversión de la pérdida de memoria en ratones modelos de Alzheimer mediante terapia génica (1): “La terapia consiste en la inyección en el hipocampo, una región del cerebro importante para el procesamiento de la memoria, de un gen que provoca la producción de una proteína bloqueada en los pacientes con la enfermedad, la “Crtc1” (CREB regulated transcription coactivator-1). La proteína restituida por la terapia génica permite desencadenar las señales necesarias para activar los genes implicados en la consolidación de la memoria a largo plazo”.

En la comunicación oficial de este hallazgo, se afirma que “En las personas con la enfermedad, la formación de agregados de placas amiloides, un conocido proceso que desencadena el Alzheimer, impide que la proteína Crtc1 actúe de manera normal. “Cuando se altera la proteína Crtc1 no se pueden activar los genes responsables de la sinapsis o conexiones entre neuronas del hipocampo y el individuo no puede realizar correctamente tareas de memoria”, explica el doctor Carlos Saura, investigador del Instituto de Neurociencias de la UAB y responsable de la investigación. Según el científico “este estudio abre nuevas perspectivas para la prevención y el tratamiento terapéutico de la enfermedad de Alzheimer, ya que hemos demostrado que una terapia génica que activa la proteína Crtc1 es efectiva para prevenir la pérdida de memoria en ratones de laboratorio”.

Es un proceso que supone un paso decisivo en el abordaje de esta enfermedad tan lesiva para las personas que la sufren y para las personas más próximas. Ayer se hizo eco el periódico El País en su página de opinión, resaltando que “La inyección del gen correcto Crtc1 directamente en el hipocampo —la región cerebral más importante para la formación de recuerdos— logra que recuperen la memoria los ratones que ya habían empezado a perderla. Inyectar genes en el cerebro de un enfermo está, por el momento, fuera de las posibilidades de la práctica médica. Sin embargo, tal limitación no resta un ápice de importancia al experimento barcelonés. Es perfectamente posible que esa acción se pueda mimetizar con una pequeña molécula —un candidato a fármaco— que estimule al gen natural del paciente o que corrija sus efectos indeseables. No hay ninguna garantía de que esa estrategia funcione, por supuesto, pero es evidente que merece la pena intentarlo. Lo que está en juego es nada menos que el futuro de la memoria”.

La industria farmacéutica tiene parte de esta palabra de futuro esperanzador para estos procesos de Alzheimer, hasta ahora irreversibles. Esperemos, una vez más, que triunfe la realidad de equilibrar los derechos y deberes de los ciudadanos, a través de una acertada política de investigación, tan maltratada en la actualidad, con los intereses farmacéuticos, tan discutidos hoy en las llamadas enfermedades raras. La enfermedad de Alzheimer no está en ese grupo, pero no sería raro que se pudiera dilatar en el tiempo esta aplicación de la investigación citada por oscuros intereses de mercado.

La memoria queda a la espera de que no se olvide este avance tan espectacular. Verdaderamente sorprendente en este tiempo de crisis, donde la investigación sufre recortes que Matisse nunca hubiera plasmado en un cuadro a través de su memoria de hipocampo.

Mis felicitaciones expresas al equipo investigador.

Sevilla, 28/IV/2014

(1) Parra-Damas A., Valero J., Chen M., España J., Martin E., Ferrer I., Rodríguez-Alvarez J. and Saura C.A. CRTC1 activates a transcriptional program deregulated at early Alzheimer´s disease-related stages (2014). J. Neuroscience. 34(17).

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