Europa se levanta

Solo faltan unas horas para saber si Europa se puede levantar con nuevos programas políticos que llevarán a cabo las personas que tendrán el encargo, por mayoría, de ejecutarlos. Es una oportunidad de iniciar ahora un camino diferente al actual, donde tenga cabida el cumplimiento de objetivos para una Europa diferente, donde los valores educativos y sociales, con el denominador común de trabajo para todos, permita vislumbrar una forma diferente de ser en Europa, en España, en Andalucía.

Ayer pude contemplar una película maravillosa, El viento se levanta, dirigida por Hayao Miyazaki, un maestro de la animación, que culmina su carrera con el Oscar que le otorgaron en la última edición de estos grandes premios. Está basada en una obra homónima del escritor japonés Kaze Tachinu (The Wind Has Risen (風立ちぬ?), 1936–37), que da vida a un poema de Paul Valéry que comienza con esta frase:

“Le vent se lève! . . . il faut tenter de vivre!
L’air immense ouvre et referme mon livre,
La vague en poudre ose jaillir des rocs!
Envolez-vous, pages tout éblouies!
Rompez, vagues! Rompez d’eaux réjouies
Ce toit tranquille où picoraient des focs!”

Paul Valéry, Le cimetière marin / El cementerio marino

El mensaje de la película se centra en la posibilidad que tiene el ser humano de lograr que se cumplan los sueños, siempre que se actúe de forma consecuente con tales deseos, a base de constancia, con esfuerzo diario, sorteando dificultades, pero sobreponiéndose a las mismas, en una dialéctica permanente de amor/odio, alegría/tristeza, superación, caídas… Es lo que ocurre al ingeniero Jirō Horikoshi, el niño protagonista de esta bella historia que sueña con ser piloto, pero ante la miopía que sufre y que le impedirá serlo, busca la alternativa a su realidad física, utilizando su inteligencia para construir aviones, no pilotarlos. Y aviones para un doble uso, donde el ser humano tiene que decidir sobre su función final, con la paradoja de que también pueden destinarse para hacer la guerra, no el amor, como le sucedió a él.

Ya se lo dijo en sueños un día Giovanni Battista Caproni, el gran diseñador italiano de aviones: “Escúchame, muchacho japonés. Los aviones no son una herramienta para la guerra, ni un negocio para ganar dinero. Los aviones son hermosos sueños y los ingenieros hacemos realidad esos hermosos sueños”.

Me gustaría hoy soñar con una Europa diferente, porque es posible, siempre que seamos conscientes de que el voto particular de cada europeo, siendo más de 400 millones de votantes, es necesario para que se pueda seguir construyendo un mosaico de dignidad humana, en el que tengan cabida los sueños de cada uno, superando terremotos, trabajo diario, contrapuntos en el amor y en la familia, fracasos personales y colectivos, equivocaciones y mezquindad humana. De esta forma, hoy, 25 de mayo de 2014, día de las elecciones europeas, podríamos entender mejor el poema de Valéry y el hilo conductor de la película de Miyazaki y la vida de su estrella invitada: Jirō Horikoshi:

¡Europa se levanta…! ¡hay que intentar vivir en ella!
El viento de la crisis ha abierto y cerrado muchas páginas
en los libros de nuestras vidas.

¡Aprovechemos la fuerza del viento de las elecciones, en esta nueva etapa, para levantarnos e iniciar una nueva vida!

Sevilla, 25/V/2014

NOTA: en el cine estábamos solo nueve personas, en un aforo de 258 butacas. Cada día soy más consciente de que España no es un país de cines, librerías o bibliotecas. Es un país de bares, de fútbol, como nos lo recordó no hace mucho tiempo una campaña de Coca-Cola… Por este motivo, tengo mayor interés en cumplir un sueño: ser andaluz en Europa, no sin ella, construyendo un mundo local diferente, basado en el respeto a los derechos sociales para compartir educación, salud, servicios sociales e ilusiones íntimas en igualdad, es decir, sueños. Con la ayuda de Europa, a la que Andalucía debe tanto, porque con el dinero europeo compartido hemos podido construir, por ejemplo, la historia de salud mejor contada.

José Mujica: una reflexión antes de votar el 25 de mayo

JOSE MUJICA1

“Un puñado de sueños”. Anoche tuve la oportunidad de ver y sentir interiormente la entrevista de Jordi Évole a José Mujica, presidente de Uruguay, que recomiendo ver las veces que sea necesario en el enlace oficial del programa Salvados. Tengo que verla de nuevo, sobre todo escucharla atentamente, para comprender bien todas y cada una de las respuestas dadas sobre las cuestiones tan diversas que trató, aunque ahora quiero quedarme con lo que considero imprescindible en esta antesala de las próximas votaciones europeas.

Sobre Europa se empleó a fondo, cuando manifestó que la palabra “austeridad” estaba prostituida en Europa, porque es mejor trabajar en términos de sobriedad dado que la austeridad está destruyendo puestos de trabajo y, sobre todo, ilusiones: Europa “tiene la pasión de haber sido un epicentro de la civilización y tener la tragedia de percibir que se le está escapando”. Pero no perdió un segundo en divagaciones porque todo era muy importante en cada segundo de la entrevista: el entorno, los enfoques, los silencios y las preguntas intercambiadas.

No quiero reinterpretar nada, pero creo que si todos hiciéramos una reflexión sobre el fondo y la forma, que también es importante, del discurso del presidente, podríamos ir a votar con una perspectiva diferente porque la necesitamos con urgencia. El encanto de José Mujica reside en principios éticos tan fundamentales como la expresión sobre la honradez intelectual, cuando hay que asumir fracasos: “El primer requisito en la política es la honradez intelectual. Si no existe honradez intelectual, todo lo demás es inútil”.

Es la segunda vez que escribo sobre José Mujica en este blog y creo que no será la última. Voy a seguir aprendiendo de él y de su mensaje y actitud de compromiso vital, antes de depositar el domingo próximo mi voto, porque cuando se comprende bien la afiliación a un partido se entiende mejor el mensaje del presidente al respecto: “¿Qué sería de este mundo sin militantes?, ¿Cómo sería la condición humana si no hubiera militantes? No porque los militantes sean perfectos, porque tengan siempre la razón, porque sean superhombres y no se equivoquen… No, no es eso. Es que los militantes no vienen a buscar la suya, vienen a dejar el alma por un puñado de sueños. Porque, al fin y al cabo, el progreso de la condición humana requiere, inapelablemente, que exista gente que se sienta en el fondo feliz en gastar su vida al servicio del progreso humano. Porque ser militante no es cargar con una cruz de sacrificio, es vivir la gloria interior de luchar por la libertad en el sentido trascendente”.

Por eso creo en la política, por eso hay que votar, para que quienes nos representan y creemos que son los mejores, luchen por la libertad para hacernos más felices en la igualdad social, legitimados por mi decisión del domingo también, entre otras, para tener autoridad ética a la hora de aplicar con carácter inmediato las reflexiones del presidente, un ciudadano imprescindible hoy, porque todos no somos iguales.

Por cierto, he localizado las últimas reflexiones del presidente en la página web de afiliación de Izquierda Unida. Todo un símbolo.

Sevilla, 19/V/2014

E Alfaguara va…

ALFAGUARA

Ayer se celebró un encuentro en Madrid, para recordar los cincuenta años de vida de la editorial Alfaguara. En mi vida supone mucho, porque algunos de sus libros me han acompañado en el descubrimiento de la vida, como manantial que siempre me daba agua ética para sobrevivir en un mundo diseñado por el enemigo. La propia palabra Alfaguara, es un programa de vida: manantial copioso que surge con violencia (del ár. hisp. alfawwára, y este del ár. clás. fawwārah ‘surtidor’).

Con tal motivo de fondo, la editorial reunió a tres iconos predilectos, Mario Vargas Llosa, Julián Marías y Arturo Pérez-Reverte, en un acto muy sencillo. Y contaron historias muy breves, muy humanas: “Mientras Marías de muy niño casi odiaba los libros porque le quitaban espacio para jugar, Pérez-Reverte jugaba con ellos creando barricadas y Vargas Llosa, que aprendió a leer a los cinco años, le pedía cada 25 de diciembre al niño Dios que le regalara libros y más libros”. Y se hicieron más imprescindibles todavía.

Me enteré que una parte de la editorial ha sido vendida a la multinacional Penguin Random House en el mes de marzo y ya no es un recurso cultural de España. Uno menos, porque ya dije en su momento que España no es un país de librerías, ni de editoriales por tanto, sino de bares. Espero que no se confunda el valor y el precio que lleva dentro. Y he descubierto simbólicamente que hay un movimiento para que esta palabra rara, Alfaguara, como determinadas enfermedades, se estudie y se salve de su probable desaparición del diccionario de la Real Academia Española, su hospital actual. Al menos, nos debe quedar esa palabra, como homenaje silencioso a Blas de Otero.

Las justificaciones para su permanencia son preciosas, ejerciendo un padrinazgo efectivo. No añado nada, solo que si fuera posible me gustaría que el trío Alfaguara, compuesto por Vargas Llosa, Marías y Pérez-Reverte, leyeran con atención las razones de ser de esta palabra de soledad sonora que debe seguir manando cultura a los cuatro vientos, educándonos en ciudadanía, ejerciendo como padrinos de la misma, de su editorial, mientras vivan. Por su valor, no por su precio:

ALFAGUARA

“Motivos para apadrinar: Porque significa manantial y suena a tierra y puede ser el comienzo de un río y es herencia su presencia. (Desde España)

Motivos para apadrinar: Torrente que mana, palabra constante y limpia, transparente como el lenguaje mismo. Como el propio pensamiento. Porque pertenece a un pedazo de historia nuestra que es también árabe, o viceversa. Por un periodo donde los hombres vivieron en paz a pesar de tener religiones diferentes, pensamientos distintos, razas dispares. A pesar de eso, la alfaguara manaba para darles de beber esa parte íntima del individuo que nos hace ser hombres. (Desde España).”

Desde Sevilla, 13/V/2014

Valor y precio del corazón

Todo necio confunde valor y precio
Antonio Machado, Proverbios y cantares (LXVIII)

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Foto: EFE.

El próximo 21 de mayo, la casa Christie’s subastará en Londres la canción “El corazón de un hombre es como una mina” (Das Menschen Herz ist ein Schacht), de Felix Mendelssohn, que llevaba 140 años perdida y que se interpretó ayer por primera vez en público, contra la voluntad del compositor alemán. Esta composición escrita en 1842, de 29 compases para voz de contralto y piano, que fue un encargo privado de Valentin Teichmann, coordinador del Teatro de la Corte de Berlín, al compositor alemán (1809-1847), se ha encontrado ahora en Estados Unidos.

Esta pieza ya entró en la realidad del mercado al subastarse por última vez en 1872 y se desconocía su paradero hasta ahora, al saltar la noticia de su subasta. “La canción se acompaña de una carta del propio Mendelssohn dirigida a Teichmann en la que le pide que no publique la obra, lo que parece ser la razón por la que esos compases nunca vieron la luz”, según relata la BBC, que por primera vez estrenó ayer la obra en un programa radiofónico.

La canción tiene como letra parte de un poema de Friedrich Ruckert que cuenta cómo el corazón de las personas es una mina que puede producir oro y plata, pero que sólo puede dar lo que ya contiene, es decir, tiene el valor intrínseco que le da la vida a cada uno, con independencia de lo que los demás puedan pensar del corazón de secreto de cada uno.

Una vez más, el valor de mercado es el que destroza la quintaesencia del corazón de las personas. Desde la presentación de ayer, ya se ha dejado de cumplir con el encargo manuscrito de Mendelssohn. Como ocurre tantas veces cuando confundimos valor y precio. Aprendí del profesor de ética Adolfo Sánchez Vázquez que la plata tiene valor solo porque se lo han dado los seres humanos, es decir, en sí mismo no era nada. A partir de ese momento, pasó a ser mercancía, abandonando su riqueza intrínseca. Algo así sentí cuando hace un año y medio compré un objeto de plata en México D.F. Para el mercado era muy barato encontrarlo en cualquier sitio de aquél país. Para las manos aztecas que lo trabajaron, era otra cosa, probablemente lo más auténtico al recibir una forma que es lo que se aprecia, porque la plata en sí mismo, para ellos, no vale nada. Una gran lección de la dialéctica valor y precio.

Hoy, la doy a conocer también fuera del mundo de la mercancía como un pequeño homenaje, porque es un autor que muchas personas conocen a través de su famosa “Marcha nupcial”, donde han podido descubrir a través de esta composición, en las ceremonias de boda, que el corazón de los que se casaban, así como el suyo propio, podía ser como una mina que solo puede dar lo que contiene. Y en ese momento, como la encina, lo único que puede dar es corazón.

Sevilla, 7/V/2014