El alma del cerebro

DICK SWAAB
Dick Swaab

Todo hombre puede ser, si se lo propone, escultor de su propio cerebro

Santiago Ramón y Cajal (1852-1934)

Este cuaderno de inteligencia digital tiene un hilo conductor claro: aproximarnos al conocimiento del cerebro, divulgar sus estructuras y la raíz de muchos comportamientos humanos, por complejos que sean. Sin lugar a dudas, gracias a este siglo esperanzador, al que he llamado “el siglo del cerebro”, que ya presentaba como tal en 2006 en un post dedicado a esta realidad tan próxima, acabaremos descubriéndolo en su sentido más profundo: “Por eso insisto en que este siglo va a ser muy importante para la historia de la humanidad. La inteligencia se va a abrir paso en un mundo hostil que, por ahora, no le interesa mucho descubrir la magia del cerebro, porque dejaría al descubierto la gran mentira de los desajustes sociales, de la indecencia de la pobreza sublime que, por mucho que lo neguemos, la tenemos más cerca de lo que parece. Pobreza mental, sin ir más lejos”.

El siglo XX dedicó todos sus esfuerzos científicos a descubrir el corazón hasta terrenos insospechados, como mantenerlo vivo fuera del cuerpo en intervenciones quirúrgicas específicas, pero en la actualidad estamos muy cerca de conocer la quintaesencia del funcionamiento de las estructuras del cerebro, grandes desconocidas todavía. He recopilado recientemente en una publicación electrónica, Origen y futuro de la ética cerebral, la razón de ser del cerebro, basada en la configuración de las estructuras cerebrales que nos permiten adquirir conocimiento y proyectarlo mediante sentimientos y emociones que justifican todos los actos humanos, la ética real y objetiva.

Hoy he leído un reportaje, Esculpir el propio cerebro (1), centrado en ese “órgano de pensar”, que suscita tanto interés científico, en el que me ha impresionado la síntesis que presenta sobre una publicación reciente de Dick Swaab (2): “La mente es el resultado del funcionamiento de nuestros cien mil millones de neuronas, y el alma, un malentendido. El uso universal del concepto de alma parece estar basado solamente en el temor que el ser humano tiene a la muerte, el deseo de volver a ver a los seres queridos y la errónea y arrogante idea de que somos tan importantes que algo de nosotros debe quedar a nuestra muerte”.

Creo que estamos ante una situación excepcional para descubrir día a día cómo funciona el cerebro, el nuestro y el de las personas más próximas a nosotros, para que un día no muy lejano podamos comprender cómo hemos montado poco a poco el suelo firme (la ética) de nuestra vida, la raíz de la que brotan todos los actos humanos y los justifica. En el cerebro, ya sin lugar a duda alguna, porque como dice Dick Swaab, el alma es solo un malentendido. Y lo dice una persona como yo, que intenta todos los días poner el alma en su sitio, no sobrenatural por supuesto, sobre todo cuando escribo: “Me he enamorado de mis libros y estoy viviendo esos momentos en los que mi alma está pendiente de todo, para que no falte nada a las personas que quieres y, a las desconocidas que van a captar esos sentimientos y emociones que adornan siempre la inteligencia conectiva que escribe, que se expresa desde dentro de cada autor, siendo Internet un medio poderoso y lleno de recursos para difundir este momento mágico, dando la razón a San Agustín cuando escribía en un perfecto latín un constructo que me ha acompañado siempre: bonum est diffusivum sui (el bien, se difunde a sí mismo). O lo que es lo mismo: la buena literatura, escrita con alma, se difunde a sí misma. Todavía más, con la ayuda de las tecnologías y sistemas de información, porque se construye y difunde con la inteligencia digital, cada día más al alcance de muchas personas que saben qué es escribir con el alma de la pasión” (3).

En definitiva, hablo del alma de mi cerebro, tal como yo lo entiendo y siento mientras lo esculpo cada día…

Sevilla, 29/VI/2014

(1) Calvo Boy, Antonio (2014, 29 de junio). Esculpir el propio cerebro, El País (Babelia), p. 12-13.
(2) Swaab, Dick (2014). Somos nuestro cerebro. Cómo pensamos, sufrimos y amamos. Barcelona: Plataforma.
(3) Escribir con el alma: https://joseantoniocobena.com/2014/03/26/escribir-con-el-alma/.

Preferiría no escucharlo…

OFICINA EN UNA CIUDAD PEQUENA

Despacho en una ciudad pequeña. Edward Hopper, 1953.

Reconozco que la lectura del relato de Herman Melville, Bartleby el escribiente, me marcó durante una etapa de mi vida. Recuerdo en bastantes ocasiones la frase preferida de Bartleby, ante cualquier petición de su patrón: “preferiría no hacerlo”. Es muy difícil en la vida ordinaria tomar este tipo de decisiones, sin llegar al absurdo del protagonista del relato citado, pero en muchas ocasiones habría que copiarle sin temor alguno.

Hoy, debería nacer un nuevo Bartleby, eso sí, lleno de esperanza, que nos ayudara a dar un giro copernicano sobre determinadas realidades hirientes en nuestras vidas y que nos permitiera gritar a los cuatro vientos: ¡preferiría no escucharlo! Y cambiar de canal de vida, si es posible.

Estamos asediados por noticias lamentables desde muchos puntos de vista y de interpretaciones de tertulianos y tertulianas que interpretan la vida como les da la real gana, sin fundamento alguno, en nombre de los demás, intentando sentar cátedra sobre argumentos insostenibles.

He escuchado al fiscal apresurado, Horrach, desacreditando mediante un recurso al juez Castro, instructor del caso Nóos, sobre todo por la imputación de la infanta Cristina, hermana del Rey Felipe VI. Y preferiría no haberlo leído, ni haberle escuchado, porque ofrece una imagen lamentable de la Justicia a secas. Está legitimado para analizar por su oficio y beneficio lo descrito por el juez Castro, después de cuatro años de trabajo incesante en la búsqueda de la verdad, pero no debe prevalecer la suya ni la del juez, sino la que juntos deben buscar, guardándose las suyas en lo que vaya más allá de la técnica jurídica, tal y como nos lo expuso brillantemente Antonio Machado en un poema perdurable en el tiempo que estamos viviendo:

¿Tu verdad? No, la Verdad,
y ven conmigo a buscarla.
La tuya, guárdatela.

Esta es la razón de por qué preferiría no escuchar determinadas afirmaciones. Sobre todo, hoy, las del juez Castro, por lo que significan y por el dolor que supone en una persona honesta como él: “Creo que si el Ministerio fiscal cree lo que escribe, y habría que suponer que sí, lo que tiene que hacer es presentar, tenía que haberlo hecho ya, una querella contra mí por prevaricación”, porque el escrito del fiscal Horrach “contiene claras imputaciones de que yo he cometido un delito de prevaricación”.

Sinceramente, prefiero no comentar nada más y refugiarme junto a una de las ventanas de la vida, la de la lucha por la verdad buscada en común. En mi soledad sonora, porque escuchar y saber determinadas cosas no debería ocupar lugares dignos en el cerebro. Pero el problema radica en que cada vez me queda menos sitio…

Sevilla, 27/VI/2014

Los niños y las niñas siempre llevan una persona dentro…

Finalizo esta “pequeña” serie dedicada a la erradicación del trabajo infantil, en una semana de toma de conciencia especial. En este caso, expongo el contenido del documental rodado en Guatemala, Las voces pequeñas, promovido por la Fundación Telefónica Documenta, que trata sobre la experiencia de los talleres audiovisuales que se han realizado con un grupo de niños del departamento de Sololá, en Guatemala, a manera de retrato coral, en cuya realización han participado los propios niños. Los talleres proporcionan el telón de fondo en el que se desarrollan las historias generadas por sus protagonistas: los niños han llevado a cabo el rodaje y exponen sus inquietudes que comunican al mundo que lo quiera escuchar.

Aprendí de Saramago que había que dejarse llevar siempre por el niño que fuimos, un buen consejo de su libro inventado sobre ellos (los consejos…). En este caso, los niños protagonistas de sus propias historias, nos muestran desde su perspectiva de “personas bajitas” cómo es la realidad de su pequeño mundo, nada fácil por cierto en ocasiones y que nunca olvidarán, porque siempre llevan una persona dentro que desea ser feliz en entornos hostiles, porque es un derecho humano que le corresponde. Con el compromiso activo de la sociedad es posible que puedan vivir un mundo mejor que el actual y esa es una obligación solidaria que empieza por la revisión de nuestras actitudes ciudadanas, estando cerca de estas realidades a través de organizaciones que dedican su tiempo a ello.

Ha sido una pequeña experiencia, pero estos documentales pueden ayudarnos a tomar conciencia de un mundo pequeño que necesita hacerse grande, no permitiendo el trabajo infantil, de ninguna manera.

Sevilla, 20/VI/2014

No es una persona más que otra… (2)

Lo ha dicho hoy el Rey Felipe VI en su discurso de proclamación: No es un hombre más que otro, si no hace más que otros. Me ha recordado un post que escribí en 2008 y que reproduzco íntegramente a continuación, acerca del fondo y forma de esta frase del Quijote. Creo que sigue plenamente vigente lo que escribí entonces y he sentido algo especial al escuchar al nuevo Rey, en su discurso programático y traer a colación esta feliz frase. Coincidimos en este hilo conductor de la vida, que para la política puede ser una expresión para grabar a fuego y respetar en las actitudes democráticas de todos, sin excepción alguna.

Sevilla, 19/VI/2014

No es una persona más que otra…

En una época carente de valores, como la actual, el Quijote debe verse como una metáfora relevante. En el mundo en transición en el que vivió, luchó por ideales que consideraba vigentes y nobles. Su idealismo, por distante que estuviese de la realidad, acabó, sin embargo, por transformarlo en una referencia fundamental para la cultura mundial en estos últimos siglos. Don Quijote pone de relieve, con su aparente locura, la importancia de la audacia y de la imaginación en la construcción de otro mundo.

(Fragmento del discurso de agradecimiento pronunciado por el Presidente de Brasil, Lula da Silva, en la ceremonia de entrega del Premio Internacional “Don Quijote de La Mancha”, en Toledo, el 13 de octubre de 2008)

El sábado 11 de octubre leí un texto premonitorio de este post, en un anuncio con motivo de la entrega del Premio Internacional Don Quijote de la Mancha, a dos personas a las que admiro y respeto mucho: Lula da Silva y Carlos Fuentes: no es un hombre más que otro sino [sic] hace mas que otro. Es una frase cervantina, que sugiere muchas reflexiones si no se la saca de su contexto. Veamos. El texto original de Cervantes dice exactamente: “sábete, Sancho, que no es un hombre más que otro sino [sic] hace mas que otro”, en una expresión llena de sentimiento y esperanza por parte de Don Quijote, en un gesto lleno de ternura hacia Sancho porque “todas estas borrascas que nos suceden son señales de que presto ha de serenar el tiempo, y han de sucedernos bien las cosas, porque no es posible que el mal ni el bien sean durables…”. Extraordinaria construcción de la didáctica humana de la comprensión en el alcance que se expresa con la solidaridad ante situaciones que son personales e intransferibles y que por mucho que se quieran cooptar, en auténtica com-pasión [sic], se demuestra que el sufrimiento no es delegable, ni asumible por los demás en su justa medida, porque las personas no son más que otras si no hacen más que otras.

Reproducción facsímil del libro El Ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha. (2 Volúmenes), Miguel de Cervantes Saavedra. Barcelona: Edicions Universitat, pag. 212 (recuperada de Google, el 12 de octubre de 2008).

Pero es una realidad inquebrantable que sí hay personas que hacen más que otras, yendo más allá del reclamo del anuncio. Y por ello, son más importantes en la sociedad, desde una perspectiva ética, unas determinadas personas que otras. En el caso de los personas premiadas, Lula da Silva y Carlos Fuentes, existen sobradas razones para alinearse tanto con Sancho como con Don Quijote, en el reconocimiento del Premio, porque ante ellos es fácil que nos pudiéramos poner “de pechos” sobre nuestras cabalgaduras vitales “con la mano en la mejilla en guisa de personas pensativas”, intentando solidarizarnos con ellos por tanta tristeza que en algunos momentos nos han trasladado, aunque convengamos con Don Quijote que presto ha de serenar el tiempo y han de sucedernos bien las cosas. Así lo aprendí de Lula da Silva cuando leí con pasión el libro de recopilación de sus cinco propuestas para cambiar la historia, con un título que sobrecoge “Lula. Tengo un sueño” (1): “Obstinadamente me digo todo el santo día: tengo que realizar un sueño, que no es sólo mío, sino el sueño de todos vosotros; llegará un día que en este país ninguna criatura se irá a dormir sin un plato e comida, y ninguna criatura se despertará sin ningún desayuno (…) Llegará un día en que la gente tendrá conciencia de que este país que sueño y que vosotros soñáis puede ser construido. Depende de nuestra disposición para realizarlo. Depende de nuestro coraje. Depende de nuestra disposición”.

Utilizando el símil del idealismo de Don Quijote, ayer nos dejó un mensaje para “cabalgantes”: “Solo con imaginación no cambiamos la realidad, pero sin imaginación corremos el riesgo de quedar presos en el conformismo”. Depende de nuestra disposición.

Carlos Fuentes resumió en el acto del Premio un mensaje aleccionador para los que hacen más que otros: “tenemos un porvenir que desear y un pasado que recordar, pero sólo deseamos y recordamos en el presente. Toda gran obra es un llamado a la acción”. Depende de nuestra disposición.

Lula Sancho y Carlos Quijano, cabalgaron ayer juntos al recibir el Premio Internacional Don Quijote, sin descomponer sus figuras. Porque son grandes al enfrentarse a molinos de viento que no son imaginarios, cada uno a su estilo, cada uno a su aire cervantino, a través de las palabras que les quedan, porque saben que en sus respectivos compromisos vitales no es posible que el mal ni el bien sean durables…

Evidentemente, todo depende de nuestra disposición, porque las personas no son más que otras si no hacen más que otras. Como Lula, como Carlos.

Sevilla, 14/X/2008

(1) Luiz Inácio Lula da Silva (2003). Tengo un sueño. Barcelona: Península, p. 52s.

Hay niños en Perú que merecen hoy nuestra atención


“Los hijos de Ayllu”, una coproducción coordinada por los colectivos PDA (España) y La Combi (Perú), rodado en Perú:

Me comprometí el pasado 14 de junio, cuando publiqué “Pescadores de lápices”, que estaba dispuesto a “divulgar a partir de hoy y durante los próximos días, las experiencias más relevantes que he conocido al respecto, a lo largo de una semana dedicada a llamar la atención sobre la necesaria erradicación del trabajo infantil”.

Soy consciente que en este país de bares, fútbol y abdicación, es difícil abrirse paso hoy mediante este medio, publicando experiencias que nos obligan a reflexionar sobre esta situación mundial insostenible. Pero quiero ser consecuente con mi compromiso al respecto.

Hoy, traigo a colación otro de los documentales premiados en el Certamen Internacional de Creación Documental, promovido por la Fundación Telefónica Documenta, “Los hijos de Ayllu”, que intenta reflejar en esta ocasión la situación de determinados niños en Perú, con sus claroscuros, con un hilo argumental didáctico, explicado por sus protagonistas directos y en clave quechua, para comprender mejor los efectos de un determinado progreso social, nada beneficioso para ellos por los medios que se utilizan. Por ejemplo, contra la “ayllu”, la familia.

Es interesante ver este documento con la ilusión de comprender su trasfondo. Debemos comprender que no hay nada más difícil que escribir un cuento, como afirmaba José Saramago y así lo hice patente en este blog, cuando escribí sobre “El regalo más pequeño del mundo”: “Las historias para niños deben escribirse con palabras muy sencillas, porque los niños, al ser pequeños, saben pocas palabras y no las quieren muy complicadas. Me gustaría saber escribir esas historias, pero nunca he sido capaz de aprender, y eso me da mucha pena. Porque, además de saber elegir las palabras, es necesario tener habilidad para contar de una manera muy clara y muy explicada, y una paciencia muy grande. A mí me falta por lo menos la paciencia, por lo que pido perdón. Si yo tuviera esas cualidades podría contar con todo detalle una historia preciosa que un día me inventé […]”.

El problema real radica en que esta historia sobre los hijos de Ayllu habla de niños del revés: son ellos los que intentan contar historias para adultos, desde su desdichada experiencia como niños trabajadores y la mayor parte de las veces no somos capaces de entenderlas. Esa es la tragedia actual, como se demostraría si quisiéramos escribir un cuento sobre su dura realidad, incluso siguiendo los consejos de Saramago.

Sevilla, 18/VI/2014

El Mundial de Brasil y la Ciudad de Dios

CIDADE DE DEUS
Un niño de la favela de Cidade de Deus calza un solo zapato. / Severita / AFP

He conocido un proyecto que el fotógrafo de la Agencia AFP (Agence France-Presse), Christophe Simon, ha desarrollado durante tres meses y medio antes de la celebración del Mundial de Fútbol, en la favela Cidade de Deus (Ciudad de Dios), en Río de Janeiro, en la que 18 adolescentes de edades comprendidas entre 10 y 15 años, han fotografiado con libertad absoluta, imágenes de su mundo mágico del fútbol en su favela, su microcosmos. El proyecto se compartió con Tony Barros, un antiguo habitante de la favela que llegó a ser educador social en la misma, fotógrafo local y director de la Escuela de Fotografía Lentes dos Sonhos (Lentes de los sueños), en Río, una vez que estos niños recibieron las nociones elementales de manejo de diez cámaras donadas por Nikon Francia para este proyecto.

Es testimonio digno de ser analizado en profundidad, en un momento álgido del Mundial. Cuando el sentimiento de derrumbe anímico sacude a todos los amantes de la Roja, viene bien tomar conciencia de cómo viven a unos metros de los magníficos estadios que han exigido una financiación astronómica, los adolescentes que sueñan todos los días con sus ídolos, en un medio hostil marcado por la pobreza y por la tristeza de tener que vivir a pesar de todo. Con sus rostros sorprendentemente alegres…

Christophe Simon ha manifestado que “los jóvenes contaron con la posibilidad de mostrar los lugares donde viven y el origen de su pasión por el fútbol. El resultado no puede ser más sincero”. De todas las fotografías obtenidas se seleccionaron setenta, que se pueden visualizar en la plataforma de difusión fotográfica de AFP, ImageForum. Las fotografías se tienen que comprar y el dinero que se obtenga de estas ventas se entregará a la asociación casa Geração, con el objetivo de que estos jóvenes se formen en el mundo de la moda, en grupos de veinte, para ofrecerles una profesión digna que responda a sus inquietudes llenas de vida y color.

Creo que es una forma diferente de estar presentes en el Mundial de Brasil. He intentado comprar la foto que figura en la cabecera de este post, para contribuir al proyecto de casa Geração, pero no ha sido posible todavía porque me exigía la página oficial ofrecer datos de empresa a la que pertenezco que no puedo facilitar en mi situación actual. Estoy a la espera de respuesta. Hoy, he obtenido la fotografía del informe oficial de prensa de la AFP. Pero he pensado que escribir este post puede ser una forma de que se conozca el proyecto. Lo de siempre, he pretendido no confundir valor y precio. Tony Barros y Christophe Simon lo comprenderán. Igual que los niños protagonistas de esta historia preciosa.

Sevilla, 15/VI/2014

Pescadores de lápices


‘Pescadores de lápices’, de Yeiner Vargas Barlis y Kelly Reyes. Rodado en Colombia.

El pasado 12 de junio se celebró el día internacional contra el trabajo infantil. Cuando se vive en el primer mundo es difícil tomar conciencia de esta situación que afecta a más de 215 millones de niños de este planeta tan convulso. Es probable que alguna prenda de vestir o calzado que llevamos hoy en el llamado primer mundo esté realizado por manos infantiles, expertas en dolor personal y familiar, porque no hay otro medio para subsistir.

Hoy he publicado en Facebook un reportaje que me ha golpeado en mi persona de secreto: La infancia del revés. Lo leí el jueves, el día internacional citado, pero no me ha dejado tranquilo, recordándolo continuamente por su dureza intrínseca. Es verdad que vamos del timbo al tambo y este niño protagonista, Juan, se habrá levantado a las tres de la madrugada, como todos los días, para fabricar ladrillos junto a su familia, mientras que los demás creemos vivir del derecho. Es importante leerlo varias veces y tomar conciencia de que cada persona puede hacer algo por transmitir solidaridad con acciones de atención directa a estos niños que viven del revés. Creo que este medio, el blog, puede ser un altavoz para despertar conciencias dormidas por el trasiego diario. Es difícil permanecer tranquilos, como si no pasara nada.

Por ello, estoy de acuerdo en divulgar a partir de hoy y durante los próximos días, las experiencias más relevantes que he conocido al respecto, a lo largo de una semana dedicada a llamar la atención sobre la necesaria erradicación del trabajo infantil. Y de estas lecturas interesadas e interesantes, he localizado un documento que ha sido premiado por la Fundación Telefónica Documenta el pasado 12 de junio, que lleva un título muy sugerente: <a href="”Pescadores de lápices”. El pequeño mundo que se retrata está situado en Colombia, en Santa Marta, no lejos de Coveñas, en el Caribe que recuerdo siempre por mi apellido en su auténtica grafía, lugar de mis antepasados. Es curiosa la sencillez del premio a los niños ganadores: ver una película con gafas 3D.

Me ha recordado mi infancia difícil en Madrid, cuando me premiaban por sacar buenas notas a mis seis años y así en adelante, con una entrada para el Circo Price y escuchar al director de pista anunciar números cada vez más difíciles, donde la palabra “miedo” era sustituida por “intrepidez”… Pero yo era un niño del barrio de Salamanca, del discreto encanto de la burguesía, que lo tenía aparentemente todo, pero que me unía con estos niños colombianos la ilusión de escribir bien para obtener al final un reconocimiento importante de mi maestra, soñar con su cariño, no tanto con la entrada del circo, porque me motivaba a escribir con lápices de colores que no necesitaba pescar para tenerlos todos los días a mano.

Ahí estaba la diferencia: no tenía miedo y era posible conocer la intrepidez que muchos niños latinoamericanos nos ofrecen todos los días desconociendo el miedo terrible e injusto de vivir del revés.

Sevilla, 14/VI/2014

La luz con el tiempo dentro…

LA LUZ CON EL TIEMPO DENTRO
De izquierda a derecha, Alex O’Dogherty, Tamara Arias y Carlos Ávarez-Novoa, este martes durante el rodaje en Sevilla. / laura león

El sábado pasado, cuando pasaba por Moguer de vuelta a Sevilla, mi querido pueblo de acogida en una etapa transcendental en mi vida de secreto y que ya he recordado en alguna ocasión en este blog, vi un mural en una de sus entradas con la siguiente leyenda: La luz con el tiempo dentro. Me quedé con esta preciosa descripción de ese pueblo encantador, tan maravillosamente retratado siempre por Juan Ramón.

Ayer, conocí mediante una noticia en el diario El País, que se ha iniciado el rodaje en Sevilla de una película sobre la vida de Juan Ramón, que lleva ese título. Es una feliz coincidencia que me ha traído recuerdos de aquél pueblo que recorrí muchos días, rememorando siempre las páginas inolvidables de Platero y yo, paseando sus calles, cuando él era un niñodiós, porque Moguer era:

una blanca maravilla,
la luz con el tiempo dentro.
Cada casa era palacio
y catedral cada templo;
estaba todo en su sitio,
lo de la tierra y el cielo;
y por esas viñas verdes
saltaba yo con mi perro,
alegres como las nubes,
como los vientos, lijeros,
creyendo que el horizonte
era la raya del término

La película tiene una carta de presentación impecable, porque diferencia muy bien valor y precio, algo que alguna vez le comentaría al oído Antonio Machado: “Hemos tomado las riendas de nuestro trabajo. Somos todos emprendedores y hemos creado nuestra propia empresa con un proyecto de alto valor cultural en el que intervienen unos 40 actores y un equipo técnico con más de una treintena de profesionales” […] porque La luz con el tiempo dentro, es “un viaje por la vida y el alma de Juan Ramón Jiménez”, en palabras de su director Antonio Gonzalo, cuyo rodaje comenzó el 1 de junio y se prolongará hasta mediados de julio en medio centenar de localizaciones repartidas entre Moguer (Huelva), Sevilla y Jerez (Cádiz)”.

El título de la película nació en el verso anteriormente citado y corresponde “a un verso muy notable del poema “Cuando yo era el niñodiós”, un romance revivido del tiempo de Moguer de Juan Ramón, publicado en su forma revivida en la revista malagueña, Caracola (núm. 5), en 1953, y posteriormente en el libro titulado sencillamente Moguer, publicado en 1958 por la Dirección General de Archivos y Bibliotecas, con ilustraciones de José R. Escassi, y con una nota muy conmovedora en función de prólogo a la colección entera, en la cual se advierte que “El original de este libro fue enviado por Juan Ramón, pocos días antes de morir, a la Dirección General de Archivos y Bibliotecas para su publicación en beneficio de la Casa ‘Zenobia y Juan Ramón’, a fin de continuar la serie iniciada con “El Zaratán”, que tanto le había complacido”; Sigue la nota añadiendo que “Francisco Hernández-Pinzón, sobrino del autor, recibió de sus manos los trabajos que ahora se publican, algunos con recientes correcciones del poeta” (1).

Me ha alegrado conocer esta pre-ocupación finalista de Juan Ramón Jiménez por su querida casa de adolescencia convertida posteriormente en Casa-Museo, tan querida también por mí, donde preparé tantas clases en mi etapa docente de Huelva, gracias a la sempiterna delicadeza de Pepito, la persona que más ha amado a Juan Ramón y Zenobia en aquella casa llena de recuerdos y que él los presentaba como nadie.

El verso del título no figuraba en la primera edición del poema tal y como lo conocemos hoy: “es un “romance revivido”, versión corregida de una poesía que había aparecido en el libro Almas de violeta, en 1900, y también —con variante en sólo un verso- en Rimas, de 1902, en ambos casos con el título “Remembranzas” y que cincuenta años más tarde se publicó con el título ya comentado de “Cuando yo era el niñodiós”. ¿Qué había pasado? La explicación está en la costumbre de Juan Ramón de repasar continuamente su obra, por su perfeccionamiento extremo, por su mundo de secreto, por la reinterpretación constante de su vida. El verso en “Remembranzas” dice (la negrita es mía):

Recuerdo que cuando niño
me parecía mi pueblo
una blanca maravilla,
un mundo mágico, inmenso;

mientras que en su última versión, con el deseo expreso de que se entregara a su pueblo, deja constancia de un cambio transcendental:

Cuando yo era el niñodiós
era Moguer, este pueblo,
una blanca maravilla,
la luz con el tiempo dentro.

Moguer, con su mundo mágico e inmenso ya es luz con el tiempo dentro. Según Olson: “La blancura de Moguer transciende su condición de color para convertirse en la luz misma -o, mejor dicho, para dejar que transparente la luz- total, única, indivisa y eterna- que es el origen y fondo de todos los colores, como el “ser” es origen y fondo de todos los seres, hacia el cual están siempre orientados aunque sea para ellos un origen perdido u olvidado”.

Me ha pasado algo similar en mi vida respecto de las experiencias de Moguer, cómo lo aprehendía como el amor y la poesía suya, cada día, porque el mundo mágico e inmenso con el que yo vivía aquellas experiencias de finales de los setenta, en el siglo anterior, necesito hoy recordarlo con el tiempo dentro, casi cuarenta años después, como un niñodiós redivivo. Creo que he comprendido perfectamente la experiencia subjetiva de Juan Ramón, porque es una ley de vida.

Sería importante que esta película respetara esa visión de Juan Ramón de su luz y tiempo, porque sería el mejor homenaje que se le podría hacer en el centenario de la publicación de su querido Platero y yo, escrito solo con alma de niño. Sin olvidar nunca a Zenobia, a quien tanto quería cuando ya era un niñodiós.

Sevilla, 11/VI/2014

(1) Olson, P. (1981). La luz con el tiempo dentro: ser y tiempo en la poesía de Juan Ramón Jiménez. Actas del Congreso internacional conmemorativo del centenario de Juan Ramón Jiménez, celebrado en La Rábida durante el mes de junio de 1.981, organizado por la Excma. Diputación Provincial de Huelva y la Universidad de Sevilla, p. 435-443.

El motor de una democracia…

EL MOTOR DE UNA DEMOCRACIA

…es un pueblo educado. El viernes pasado volví a leer esta frase en la casa natal de D. Niceto Alcalá-Zamora, primer presidente de la Segunda República española, en Priego de Córdoba. Son palabras suyas que conviene recordar en estos momentos tan difíciles para España, Europa y el mundo en general.

Estamos atravesando una etapa muy compleja, donde determinados valores están desapareciendo en beneficio de los resultados del mercado a corto plazo. La dialéctica valor y precio está servida, proyectada en una conversión galopante de los derechos y deberes de cada uno en particular y en común, en pura mercancía.

He querido reflejar en la foto que acompaña a este post, el paso del tiempo que impide leer con facilidad el texto del mensaje, en bronce inmovilizado. Es como si la dificultad estuviera del lado de los que piensan que ha pasado ya mucho tiempo desde que en España se pensaba así y que ahora hay que ir a lo práctico. Craso error.

La idea expresada por un republicano prudente como serpiente y sencillo como una paloma, tal y como cita esa virtud el evangelio de San Mateo (él era un católico de cuna), conviene recuperarla hoy más que nunca. En España tenemos un déficit muy importante en educación cívica que es la base de la democracia. Un pueblo educado es un pueblo libre, porque cuida el conocimiento, la inteligencia creadora de las personas, para comprender mejor qué significa vivir.

Los tiempos que corren borran de un plumazo en el Boletín Oficial del Estado la educación para ser mejores ciudadanos en clave de derechos y deberes reconocidos y que nos permiten convivir, coexistir, compartir, sobre la base de una educación garantista con los grandes principios de la democracia real expresados temporalmente en una Constitución, como marco legal de nuestro Estado de derecho. Y muchas personas, tan tranquilas, aunque algo se mueve en España cuando nacen experiencias como la de “Podemos”, ante las que hay que estar muy atentos.

Vuelvo a leer la frase de D. Niceto. Un hombre bueno, en el sentido puro de la palabra bueno, tal y como me lo enseñó hace ya bastantes años, D. Antonio Machado. Y los dos, con su compromiso para la educación, para que en España fuéramos mejores ciudadanos, tuvieron que morir alejados de su país, porque muchos no entendieron nada de lo que decían y escribían. Ni querían entender, ni lo entienden todavía.

Lo malo es que España no es un país de libros que nos ayuden a interpretar mejor el pasado, presente y futuro de nuestra democracia. Ya lo dijo el anuncio de Coca-Cola, “es que España es un país de bares…”.

Y el rey abdica… Un país educado debería comprender bien qué significa esta situación, porque el mundo español, como otros mundos, sólo tiene interés hacia adelante. En democracia.

Sevilla, 2/VI/2014