Las Reinas Magas

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En 2008 escribí, tal día como hoy, un relato impregnado de realismo mágico que he vuelto a leer con el sentimiento y la emoción de aquél día, en el que se produjo la liberación de dos cooperantes en Somalia. Era un homenaje a dos mujeres extraordinarias, como tantas otras que día a día, como por arte estrictamente humano, no de magia, nos demuestran que ese otro mundo existe, a veces más cerca de lo que parece, donde la vida deja de ser un regalo para ser feliz, demostrando con su trabajo anónimo que las mujeres son también auténticas reinas magas del contrato social más digno y desinteresado que podamos imaginar. Aquí y allí, da lo mismo. Un gran ejemplo que vuelvo a compartir hoy, la noche de los sueños cumplidos y para que no se olvide ni siquiera un momento.

Sevilla, 5 de enero de 2018

Las reinas magas (Cuento)

Érase una vez tres mujeres que vivían en una región del planeta alumbrada, de forma privilegiada, por el sol. Acababa de amanecer un día cargado de contenido histórico: 5 de enero. Salieron por la mañana temprano de sus casas, dejando sus hijas e hijos al cuidado de sus parejas. Eran tres mujeres trabajadoras: una, en la limpieza de calles; otra, enfermera en un hospital y, la última, trabajadora social para un mundo mejor. Se encontraron en la parada del autobús, el de todos los días, aunque hoy, sin saberlo, las iba a llevar a alguna aventura desconocida.

Llegaron a sus destinos, el de todos los días. Al abrir sus taquillas, algo sorprendente las hizo coincidir en un sueño: ¡por un día podrían ser reinas magas! Las tres soñaron que un día no muy lejano podrían ir a Somalia con la médico leonesa Mercedes García y la enfermera argentina Pilar Bauza y estar cerca de aquella realidad donde las personas han dejado de ser algo importante para su Gobierno y para una gran parte del mejor mundo. Y regalarles posibilidades para vivir. Y comenzaron su jornada ordinaria, como si no pasara nada. Pero en su interior, cada una había buscado su oro, incienso y mirra especial para una aventura que acababa de empezar en sus conciencias, arrebatando protagonismo a una creencia de hombres que a través de sus nombres propios, Melchor, Gaspar y Baltasar, tejían una nueva historia de hombres reyes frente a una remota posibilidad de que la mujer pudiera ser reina maga para siempre.

Soñaron despiertas y volvieron a sus palacios reales. Ya, los regalos, no eran lo mismo. Habían tocado un sueño hecho realidad, porque el mensaje durante muchos días de las dos mujeres secuestradas en Somalia –ya felizmente liberadas- había sido el mejor regalo soñado por unas reinas magas en la rutina del día a día.

Así sucedió y así lo he contado…

Sevilla (Occidente), 5/I/2008

NOTA: la fotografía de las cooperantes de Médicos Sin Fronteras, Mercedes García y Pilar Bauza, se recuperó de http://es.noticias.yahoo.com/fotos/diapositivas/fotos-somalia.html, el 5 de enero de 2008.

Las damas de la noche en silencio

TYTO ALBA

Se llaman Filosofía y Tyto Alba, dos estrellas invitadas al gran teatro del mundo, aunque bastantes ignoradas en este país, que tienen detrás una historia preciosa. En los tetradracmas de plata que circulaban en el siglo V a.C., figuraba la lechuza (Tyto Alba) de Minerva, diosa de la sabiduría, como símbolo de la filosofía que Aristóteles llegó a concebir como “la capacidad que tiene el ser humano [él decía el hombre y por eso no nos debemos ofender…] de admirarse de todas las cosas”. Mi profesor de filosofía, en años jóvenes, lo expresaba en un griego impecable, con un sonido especial, gutural y sublime, que convertía en un momento solemne de la clase esta aproximación a la sabiduría en estado puro: jó ánzropos estín zaumáxein pánta (sic: anímese a leerlo conmigo tal cual y pronunciarlo como él). Es uno de los asertos que me acompañan todavía en muchos momentos de mi vida, en los que la curiosidad sigue siendo un motivo para la búsqueda diaria del sentido de ser y estar en el mundo, de admirarme todos los días de lo que pasa en él.

Por los curiosos avatares de la vida, he conocido el difícil momento existencial que está atravesando la especie Tyto Alba en España, la lechuza común, el símbolo por definición de la capacidad de admirarse el ser humano, coincidente con la desaparición paulatina de la asignatura de Filosofía en los planes de estudios actuales: “Hasta hace una década, era fácil ver y oír lechuzas en los campanarios y graneros de los pueblos españoles. Esta elegante rapaz nocturna, protagonista de cuentos y mitos, anida en las oquedades de edificios rurales y caza pequeños roedores. Pero la lechuza común (Tyto alba) cada vez lo es menos. Aunque todavía se considera una especie de menor preocupación en la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), la realidad es que las poblaciones españolas se han desplomado en los últimos años. Por eso la organización científica y conservacionista SEO/BirdLife ha nombrado a esta especie la estrella de su campaña Ave del Año en 2018. Con esta elección se pone el foco en los problemas de conservación de las especies asociadas al medio agrario” (1).

Ha sido la ciudadanía la que ha declarado a la lechuza común Ave del año en España, según informa en la página oficial de SEO/Birdlife su directora ejecutiva, Asunción Ruiz: “La ciudadanía ha decidido que pongamos el foco en la lechuza común. En silencio, como cuando vuela, esta especie nos avisa, desde hace años, sobre la paulatina pérdida de vida en el campo. Se la ve menos, se la oye menos. Ocurre lo mismo con los insectos. Con los roedores. Con los paisajes y con el paisanaje”.

Al igual que esta ave preciosa, la filosofía también se ha desplomado en España en los últimos años y me gustaría que pudiera ser declarada también la asignatura del año 2018, a través de la ciudadanía, porque la capacidad de admirarnos de todo lo que ocurre a nuestro alrededor es la única forma de aprender a preguntarnos muchas cosas e intentar comprenderlas en su justo sentido. La asignatura de valores éticos compite ahora con la religión y así nos van las cosas en diferentes Comunidades Autónomas, puesto que su desaparición en 2º de bachillerato es algo potestativo en cada Comunidad. Emilio Lledó, profesor de Filosofía a mucha honra, lo decía en 2015: “Lo que está ocurriendo está dentro de esa misma tendencia pragmatoide, de obsesión con lo inmediato”, […] Eso significa la muerte de la riqueza más grande de un país, que es la cultura, porque ahí reside su libertad. La filosofía ocupa una función esencial, porque nos obliga a pensar sobre la lengua, sobre el bien, sobre la justicia, sobre lo que somos, sobre la verdad. Desde los griegos, los filósofos siempre han sido la conciencia crítica de una época” (2).

Deseo que este año que comienza devuelva a su legítimo sitio a ambas damas de la noche en silencio, porque son grandes desconocidas y, ambas, desarrollan un trabajo extraordinario. Solo necesitan la noche en silencio para cumplir su cometido (el que quiera entender que entienda).  Lo necesitamos urgentemente, porque estamos obligatoriamente obligados a filosofar y a crear conciencia crítica de lo que nos pasa, porque de lo que estamos cada vez más seguros es que no sabemos lo que nos pasa. El auténtico problema de los curiosos que nos admiramos de las preguntas que nos hacemos en vida, es que cuando nos aproximamos a ellas y las interiorizamos para aprender de las respuestas que vislumbramos, la vida ordinaria nos las cambia. Es lo que aprendí un día de Mario Benedetti: “Cuando creíamos que teníamos todas las respuestas, de pronto, cambiaron todas las preguntas”. Y vuelta a empezar, porque la curiosidad -en expresión genuina del escritor Alberto Manguel – es “el motor de nuestras vidas”, en un mundo que se agota en la mediocridad ruidosa de lo cotidiano.

En Sevilla, a 5 de Enero de 2018, como regalo de Reyes a la Noosfera.

(1) https://elpais.com/elpais/2017/12/29/ciencia/1514557519_840516.html
(2) https://politica.elpais.com/politica/2015/10/02/actualidad/1443800282_346551.html. Es un artículo muy interesante con un título sugerente: Platón, expulsado de clase.