Mascarón de proa / 8. La Novia

LA NOVIA

Sevilla, 18/VII/2019

Tengo que reconocer que ha merecido la pena localizarla en Isla Negra. Está allí, pero no ha sido fácil descubrirla. Un libro precioso, Una casa en la arena (1), que he recibido hoy del mercado de segunda mano o de segunda oportunidad, con fotografías excelentes de Sergio Larraín, me ha regalado esta imagen de la mascarona La Novia para que la contemple durante mucho tiempo. De esta manera comprenderé mejor su piel de cáscaras y pétalos, rota, pero con una mirada penetrante a la espera de palabras bellas para contrarrestar su sufrimiento en el mar, su eterno silencio.

ES LA MÁS AMADA POR MÁS DOLOROSA

La intemperie le rompió la piel en fragmentos o cáscaras o pétalos. Le agrietó el rostro. Le rompió las manos. Le trizó los redondos acariciados hombros. Acariciados por la borrasca y por el viaje.

Quedó como salpicada por mil espumas. Su noble rostro agrietado se convirtió en una máscara de plata combatida y quemada por la tempestad glacial. El recogimiento la envolvió en una red de cenizas, en un enjambre de nieblas.

Vuelvo a leer algunas estrofas de un poema de Pablo,  Me gustas cuando callas, que recuerdo siempre para ensalzar el arte de mantener silencios:

Me gustas cuando callas porque estás como ausente,
y me oyes desde lejos, y mi voz no te toca.
Parece que los ojos se te hubieran volado
y parece que un beso te cerrara la boca.

Como todas las cosas están llenas de mi alma
emerges de las cosas, llena del alma mía.
Mariposa de sueño, te pareces a mi alma,
y te pareces a la palabra melancolía.

Me gustas cuando callas y estás como distante.
Y estás como quejándote, mariposa en arrullo.
Y me oyes desde lejos, y mi voz no te alcanza:
déjame que me calle con el silencio tuyo.

Déjame que te hable también con tu silencio
claro como una lámpara, simple como un anillo.
Eres como la noche, callada y constelada.
Tu silencio es de estrella, tan lejano y sencillo.

Me gustas cuando callas porque estás como ausente.
Distante y dolorosa como si hubieras muerto.
Una palabra entonces, una sonrisa bastan.
Y estoy alegre, alegre de que no sea cierto
.

(1) Neruda, Pablo. Una casa en la arena. Barcelona: Lumen, 1984 (3ª edición). La imagen de cabecera, La Novia, es de Sergio Larraín, excelente fotógrafo chileno, que acompaña el texto de esta obra.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja para ninguna empresa u organización religiosa, política, gubernamental o no gubernamental, que pueda beneficiarse de este artículo, no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de jubilado.