El Niño Jesús proletario, según Saramago (II)

JOSE SARAMAGO

Es la segunda vez que escribo en este cuaderno sobre los recuerdos de Saramago de su navidad en el pueblo que lo vio nacer, Azinhaga. Al igual que hice en 2017, dedico especialmente estas palabras sentidas a los niños y a las niñas de los seis barrios más pobres de Sevilla (entre los 15 más pobres de España), por este orden: Polígono Sur, Pajaritos-Amate, Torreblanca, Cerro-Su Eminencia, La Oliva y Polígono Norte-Villegas, donde viven niños y niñas proletarios, como se demuestra en los estudios recientes a nivel europeo y de España, según datos estadísticos irrefutables que publico a continuación, actualizados de acuerdo con el último informe elaborado por la Red Andaluza de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social (EAPN de Andalucía).

Sevilla, 18/XII/2019

Cuando se acerca la Navidad recuerdo siempre lo que contaba Saramago sobre el Niño Jesús de su época (1): “En ese tiempo, los Reyes Magos todavía no existían (o soy yo quien no se acuerda de ellos), ni existía la costumbre de montar belenes con la vaca, el buey y el resto de la compañía. Por lo menos en nuestra casa. Se dejaba por la noche el zapato (“el zapatinho”) en la chimenea, al lado de los hornillos de petróleo, y a la mañana siguiente se iba a ver lo que el Niño Jesús habría dejado. Sí, en aquel tiempo era el Niño Jesús quien bajaba por la chimenea, no se quedaba acostado en la paja, con el ombligo al aire, a la espera de que los pastores le llevasen leche y queso, porque de esto, sí, iba a necesitar para vivir, no del-oro-incienso-y-mirra de los magos, que, como se sabe, solo le trajeron amargores para la boca. El Niño Jesús de aquella época era un niño Jesús que trabajaba, que se esforzaba por ser útil a la sociedad, en fin, un proletario como tantos otros”.

La imagen del niño Jesús proletario no la olvido. Me parece que coincide con la de miles de niños y niñas en Andalucía, que siguen viviendo en umbrales de pobreza, según los datos facilitados por la Red Andaluza de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social (EAPN de Andalucía), en su Informe sobre pobreza en Andalucia (2019), con un título que sobrecoge: La pobreza olvidada.

EAPN 2019

Los datos más relevantes del estudio demuestran la gravedad de la situación en Andalucía: “El 38,2% de la población de Andalucía está en riesgo de pobreza y/o exclusión social en el año 2018. Esta cifra es casi un punto porcentual superior a la del año anterior, lo que supone una ruptura de la tendencia descendente de los últimos dos años, marcando una subida considerable en el número de ciudadanos andaluces que están en riesgo de pobreza y exclusión social”.  Es decir, la tasa de pobreza marca en Andalucía una subida respecto a la tendencia descendente de los dos últimos años (2016-2017), alcanzando a más de 3,2 millones de andaluzas y andaluces, que equivale a un total de crecimiento en 2018 de unas 75.000 personas.

Es importante señalar también en relación con la media estatal que, la llamada tasa AROPE (2) de Andalucía “alcanza 12,1 puntos por encima de la media estatal, siendo la segunda Comunidad con mayor tasa en España, sólo inferior a la de Extremadura, situación que empeora respecto al año 2018, dónde era la tercera comunidad con mayor tasa”. Otro dato de interés es que el incremento del AROPE “se debe exclusivamente al empeoramiento de la situación de las mujeres, cuya tasa crece casi dos puntos porcentuales mientras que la masculina se mantiene”.

La conjunción de riesgo de pobreza y pobreza severa se distribuye de la siguiente forma: “En el año 2018 la Tasa de pobreza severa (medida con un umbral del 30% de la mediana) en Andalucía es del 9,9 %, cifra que es 4,2 puntos más elevada que la media nacional y la más alta de todas las comunidades autónomas. Además, la tasa es 3,7 puntos porcentuales superior a la que tenía en 2008, lo que hace un incremento del 61% en la totalidad del período. Este incremento es consistente con el aumento del número de personas de la región que están entre el 10% más pobre de la población nacional”.

Según datos del citado informe, en relación con la pobreza infantil proletaria, “{…] es decir, aquella que se registra entre los chicos y chicas menores de 18 años, mantuvo hasta hace dos años los valores más elevados de todos los grupos de edad. En 2018, la tasa de pobreza infantil se ha reducido 1,5 puntos; sin embargo, alcanza todavía al 26,8% del grupo, cifra que es 5 puntos, es decir, un 23%, más elevada que la tasa del resto de población adulta (de 18 a 64 años). Todos los hogares con NNA (Niños, Niñas y Adolescentes) tienen tasas de pobreza notablemente más altas con respecto a las de aquellos compuestos sólo por personas adultas”.

Recomiendo leer atentamente en esta navidad este informe para poder evaluar lo que está ocurriendo en Andalucía en este ámbito, porque para evaluar estas situaciones es necesario emitir juicios bien informados. Puede ser un buen ejercicio para tomar conciencia de lo que está pasando en esta tierra y para que se puedan elevar todas las consideraciones posibles mediante propuestas críticas a los responsables políticos que corresponda.

Todas las Navidades vuelvo a abrir el libro de las pequeñas memorias de Saramago por las páginas 107 y 108, buscando el final de esta microhistoria navideña del Nobel portugués, aplicado a nuestra navidad en Andalucía. Y no me sorprende su reflexión de cierre y recuerdo de aquellos días: la ansiada presencia de los ángeles, una recreación de sus mayores, a los que nunca divisó en su cocina real, aunque los adultos que le rodeaban en aquella Nochebuena se empeñaban en demostrar que “lo sobrenatural, además de existir de verdad, lo teníamos dentro de casa”. Y Saramago niño, incluso ya mayor, aun dejándose llevar por el niño que siempre fue, nunca los vio, “ni uno como muestra”, porque el Niño Jesús que llevaba dentro estaba en otras cosas más mundanas, yendo del corazón a sus asuntos proletarios… Los que un día, no muy lejano, atendería como compromisos sociales el Niño-Ciudadano Jesús, un Niño especial que deberíamos recordar siempre en la historia actual y real de Andalucía, la de los niños y niñas, proletarios, en situación de riesgo o viviendo en pobreza extrema. Están, en Sevilla, más cerca de lo que parece.

NOTA: la imagen se ha recuperado hoy de https://www.eldiario.es/cultura/libros/diario-oculto-Saramago_0_828017469.html

(1) Saramago, J. (2008). Las pequeñas memorias. Madrid: Punto de Lectura, p. 107.

(2) El índice AROPE (At Risk Of Poverty and/or Exclusion) mide el porcentaje de la población que se encuentra incluida en al menos una de las tres categorías siguientes (riesgo de pobreza, carencia material severa y baja intensidad laboral).

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja para ninguna empresa u organización religiosa, política, gubernamental o no gubernamental, que pueda beneficiarse de este artículo, no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de jubilado.