Construir mundos posibles

BELLERBY

Peter Bellerby es un contructor de globos terráqueos, que he conocido a través de un artículo en El País Semanal, El constructor de mundos, y que me ha sugerido reflexionar sobre un oficio de trasfondo ético muy actual: ¿quién no ha pensado en momentos de intimidad bajarse del mundo, en clave marxiana, para crear y contruir uno nuevo, más acorde con el respeto a los derechos humanos esenciales?. También, para dibujarlo y pintarlo de forma diferente, como Bellerby y diseñarlo de forma más acorde con la realidad soñada de cada uno, porque pertenezco al Club de los que pensamos que otro mundo es posible en Andalucía, trabajando día a día para pintar otra realidad en el micromundo donde vivimos y somos.

EL GRAN DICTADOR

Recuerdo siempre aquella imagen de Chaplin, en El gran dictador, con un mundo en sus manos. También, sus palabras finales dirigidas a Hannah en el personaje del entrañable barbero judío/Hynkel: «Hannah, ¿puedes oírme? Donde quiera que estés, mira a lo alto, Hannah! ¡Las nubes se alejan, el sol está apareciendo, vamos saliendo de la tinieblas hacia la luz, caminamos hacia un mundo nuevo, un mundo de bondad, en el que los hombres se elevarán por encima del odio, de la ambición, de la brutalidad! ¡Mira a lo alto, Hannah, al alma del hombre le han sido dadas alas y al fin está empezando a volar, está volando hacia el arco iris, hacia la luz de la esperanza, hacia el futuro, un glorioso futuro, que te pertenece a ti, a mí, a todos! ¡Mira a lo alto, Hannah, mira a lo alto!».

Es probable que se extienda la profesión de Bellerby, porque entre otras razones lo necesitamos. Eso sí, mirando a lo más alto de Andalucía, pintando alas para los andaluces de bien que necesitamos volar a otros mundos posibles, rompiendo silencios cómplices.

Sevilla, 5/V/2013

NOTA: la fotografía la he recuperado del artículo que figura referenciado más arriba, de «El País Semanal».

Andalucía: una realidad positiva (II)

Lucas Macias Navarro2

Estoy empeñado en hablar de Andalucía desde una perspectiva positiva, en unos días difíciles para esta región. El domingo pasado, un andaluz universal, Lucas Macías Navarro, de Valverde del Camino (Huelva) por más señas, llevaba a esta tierra en volandas, en olor de multitud, a través de su maestría con un instrumento complejo, antiguo, el oboe, por una intervención calificada de magistral, en un concierto dirigido en Madrid por Claudio Abbado. Lo decía el cronista del diario «El País», en su edición de 26 de marzo de 2013: «No le gusta a Abbado que le llamen maestro. Prefiere que se dirijan a él como Claudio. Al oboísta Lucas Macías Navarro todos le conocen por Lucas. Claudio y Lucas demostraron ayer la importancia del diálogo intergeneracional en música. Realizaron juntos un Concierto para oboe y orquesta de Mozart verdaderamente antológico. El oboísta de Valverde del Camino nació en 1978 y es solista de su instrumento en la Concertgebouw de Ámsterdam y en la Orquesta del Festival de Lucerna. Es de los músicos más completos que han salido de nuestro país en mucho tiempo. Ayer demostró su musicalidad intachable, su técnica asombrosa, su instinto endiablado tanto cuando tocó como solista como cuando se integró en la orquesta. La comunicación musical entre Claudio y Lucas es absoluta».

He puesto el altavoz digital en funcionamiento ininterrumpido para estas noticias maravillosas de andaluzas y andaluces que demuestran cómo una formación y educación de determinados conocimientos permiten a esta tierra dar un claro ejemplo de excelencia musical, de dignidad personal y profesional.

El Sur musical también existe, a través de una obra de Mozart que con la edad de Lucas, hoy, ya había dejado al mundo una obra perdurable en el tiempo. El domingo pasado, a través de una interpretación prodigiosa de su Concierto para oboe y orquesta, un andaluz muy joven ha marcado un antes y un después junto a la dirección magistral de Claudio Abbado. Un espejo en el que hay que mirarse aquí y ahora, siempre, con actitud positiva.

Sevilla, 30/III/2013

NOTA 1: La fotografía la he recuperado hoy, de la dirección http://www.orchestramozart.com/index.php?page=lucas-macias-navarro-2

Ética digital en Jueves Santo

EL ROTO
Viñeta de El Roto, publicada en el diario El País, el 25 de marzo de 2013

Para reflexionar, en tiempo de silencio o… ¿de denuncia?

Sevilla, 28/III/2013

Andalucía: una realidad positiva

ANDALUCIA

Estamos viviendo momentos muy difíciles en Andalucía. No hay que negar este principio de realidad, pero es necesario aportar luz a un túnel que se prolonga en el tiempo haciendo sufrir a muchas personas, fundamentalmente a los de siempre, a los que menos tienen, no a los que menos son.

Abrimos los periódicos, vemos los informativos de televisión y Andalucía tiene estos días un protagonismo que no es la realidad general de lo que ocurre en el terco día a día de la región de mayor extensión de España, con una población que representa un porcentaje muy relevante en el Estado. Es una región azotada por el paro, que no se comprende bien hasta que no se vive en primera persona y la realidad de las últimas noticias sobre los ERE avergüenza a cualquier persona bien nacida, pero es importante resaltar que gracias a estos fondos más de seis mil trabajadores/familias se han beneficiado de una decisión que en sí misma no es reprochable, aunque la corrupción manifiesta se hace inaceptable desde el primer euro que no se ha entregado a sus legítimos destinatarios.

Siendo esta realidad inapelable, debemos trabajar en una clave diferente, no amplificando continuamente esta realidad amarga. Y lo podemos hacer, por ejemplo, las personas que dedicamos el esfuerzo diario de nuestro trabajo en la Administración para hacer más real y efectivo el servicio a los ciudadanos, bajo el imperativo categórico del interés público. Porque todos no somos iguales y porque la corrupción no está generalizada, pudiendo dar fe de ello las personas, en calidad de empleados públicos, que trabajan en la Administración de la Junta de Andalucía y en sus entidades instrumentales, con dignidad personal e intransferible y que son multitud. También hay que hablar de esta realidad, porque si no se hace, sólo se alimenta el principio de maldad y corrupción colectiva cuando no es real, ni lo debemos aceptar con actitud vergonzante.

Hace quince días estuve en un hospital de Sevilla y los profesionales que me atendieron dieron un ejemplo de servicio público impecable. Y constaté que el Servicio al que acudí funcionaba muy bien. Y debo decirlo a los cuatro vientos. En la sala de espera me acompañaban ciudadanas y ciudadanos andaluces, anónimos entre sí, que esperaban ser atendidos con dignidad, gracias a un Sistema Público que beneficia a todos, sin excepción.

Lo he leído hoy, en palabras del cardiólogo Valentín Fuster: “Yo puedo estar hablando todo el rato del desastre que hay en España. Pero igual podemos sacar unos minutos para saber si algo funciona…” o lo que es lo mismo, puedo estar hablando todo el rato del desastre que hay en Andalucía, pero igual podemos sacar unos minutos para saber si algo funciona…. Y comprobaremos que es verdad, que funcionan muchas cosas en esta maravillosa región.

Sevilla, 24/III/2013

Interés público: público interés

EL PAIS-24022013
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Fotografía recuperada del diario “El País”, el 24 de febrero de 2013, pág. 17

Acabo de leer las cabeceras, reportajes y artículos de varios periódicos y todos abordan hoy la realidad de la marea ciudadana de ayer, de hoy, de mañana, de siempre, porque ésta ya no hay, afortunadamente, quien la pare. Pero no todos lo hacen de la misma manera, porque no existen cabeceras de medios de comunicación inocentes y no es que me parezca mal, porque defiendo en democracia que existan opiniones dispares, pero lo que no debo aceptar es el conformismo o la indiferencia, el eclecticismo feroz que no nos permite a veces reaccionar como es debido ante manifestaciones verbales o a través de pancartas donde parece deducirse que todos somos iguales, sobre todo si trabajas en hacer política digna y al servicio del interés público, público interés, sin fisura alguna.

Lo digo porque la generalización de la violencia verbal y escrita que se está produciendo a marchas forzadas me preocupa mucho. La violencia que se está fraguando en la mera expresión de opiniones, en un país muy poco dado a construir teoría crítica pero si a elevar a la enésima potencia la última opinión de cualquiera (que está legitimado como persona a hacerlo, pero que no debe tener patente de corso para erigirse mediante esa opinión, en cualquier caso, en el diagnóstico de situación más ajustado a la realidad, tal y como lo vamos constatando en el día a día de tertulianos de todo corte y procedencia), nos está llevando a un camino cenagoso del que hoy quiero salir y subirme a una palestra virtual porque no me resigno a adoptar actitudes vergonzantes por el mero hecho de pertenecer a una clase de dirigentes políticos, que considero dignos y de los que hay legión, pero que estamos a veces agazapados ante el silencio cómplice reinante, porque debemos, es más, estamos obligatoriamente obligados a salir en defensa del trabajo político y de trabajadores políticos que lo desarrollan, que luchan, es decir, que luchamos solo y exclusivamente por el interés público, día a día, haciendo hoy público este interés.

Existen en política personas corruptas y sin vergüenza alguna, sin lugar a dudas, pero como en todo ámbito social y profesional, porque estas actitudes también pertenecen a la condición humana, que es a la que pertenecemos, debiendo todos cuidar mucho el análisis personal e intransferible de nuestras actitudes diarias en la familia, trabajo y relaciones sociales, en el ecosistema de cada uno, para saber en qué posición estamos. Tenemos que ser implacables con ellas, denunciarlas en plaza pública, siempre ajustada esta denuncia al Estado de Derecho, no a la anarquía de la incontinencia verbal o ideológica que no protege la presunción de inocencia. Pero los que amamos el interés público, la democracia que lo sustenta, debemos protegerlo y protegernos, mediante acciones celulares de transmisión de actitudes y no solo de palabras, aunque algunos pertenecemos a la escuela de los que sabemos que todavía nos queda ella y a veces solo ella (la palabra) para trabajar y soñar que otro mundo es posible, en la realidad del pequeño mundo de cada uno, de cada una, trabajando por ganar credibilidad pública en cada segundo de nuestra vida personal y profesional, también política en su sentido más auténtico.

Hago público este interés, aunque hoy sea sólo a través de este medio, por la denuncia verbal y escrita de los silencios cómplices ante los ataques universales, sin piedad alguna, contra las personas que hacen política digna, por el reconocimiento que merecen al trabajar única y exclusivamente por el interés público, general, el más público y transparente de todos los intereses que en el mundo existen.

Sevilla, 24/II/2013

Ser grandes y enteros

fernando pessoa

Acudo con frecuencia al Club de las Personas Dignas, sobre todo cuando vuelvo de los asuntos al corazón. Y suelo sentarme en su sala virtual de lectura, para impregnarme de la sabiduría de Saramago, autor que me recuerda siempre que no debo flaquear ante el compromiso social. En diciembre, asistí a un acto enmarcado en el “Día de la Lectura en Andalucía”, en el que se leyeron sus poemas y recuerdo que Pilar del Río, citó en algún momento uno muy querido por él, Para ser grande y entero, de Fernando Pessoa, sabiendo que era su primer motor inmóvil del compromiso personal y social cuando conoció a Ricardo Reis, siendo muy joven: «Entonces me dije: ´Sí, yo voy a vivir así´»:

Para ser grande sé entero.
Nada tuyo exageres o excluyas.
Sé todo en cada cosa.
Pon cuanto eres en lo mínimo que hagas.
Por eso la luna brilla toda en cada lago, porque alta vive.

La verdad es que el libro que me lo ha recordado, una edición muy cuidada, que lleva por título Os mensageros (1), ha sido una oportunidad de reencontrarme con este autor, que tanto supone en mi vida. Y me ha permitido leer a Pessoa en grandes poemas, cantados por voces tan excelentes como Dulce Pontes, Débora Rodrigues, Joaquim de Almeida o Lia Lobato Lopes, que “tiene en sí todos los sueños del mundo”.

En los tiempos que corren es muy importante ser enteros y serlo en cada cosa que hagamos, pensemos o sintamos, aunque sea en el mundo de las pequeñas cosas. La ética de situación, aquella que aprendí en mis años de adolescencia, es imprescindible en la crisis actual, porque demanda siempre actuaciones concretas, enteras, aunque tengamos que aprender a distanciarnos de ellas, para fijar, brillar y dar esplendor a lo que hacemos. Como la luna llena.

Sevilla, 12/I/2013

(1) Sarmento, L.F. et alii (2012). Os mensageros. Antologia de Fernando Pessoa. SevenMuses Music Books.

La lista de 2013

cosas

Me gusta hacer listas, eso sí con diversos nombres: guía, inventario, asuntos relevantes, puntos críticos…, la de la compra de los sábados y así, hasta infinidad de variaciones sobre la misma idea. Leí ayer un artículo precioso, escrito por Justo Navarro (1), El arte de la lista, que me ha cautivado, porque me he sentido identificado con él de principio a fin. Y me he puesto manos a la obra, porque tengo que hacer la lista de 2013, un año que comienza dentro de unas horas y no quiero que se me escape lo que considero fundamental, que será el encabezamiento de este año: cosas que hacer para no perder la dignidad en medio de tanta crisis galopante.

Una vez más, me encuentro con el fenómeno de la página en blanco y tengo la oportunidad de escribirlo todo o nada, pero lo más importante es que sea algo especial. Gracias, Ítalo Calvino, porque me lo enseñaste hace ya mucho tiempo, en tu hermosa conferencia “El arte de empezar y el arte de acabar”.

Dice Justo Navarro, ante una presunta lista de obligaciones como la que necesito escribir, que “[…] tiene algo de redentor, porque uno escribe la lista de lo que debe o quisiera hacer, y es como si ya lo hubiera hecho, como si la lista lo eximiera de hacerlo, por lo menos inmediatamente. El esfuerzo puesto en el inventario de buenos propósitos los da por cumplidos o medio cumplidos, aplazados por lo menos, y de manera semejante las listas de listas que ofrecen los buscadores de Internet sacian o calman la curiosidad y el ansia de saber. La lista tiene un valor sedante, pero es también una forma elemental de conocimiento, método primitivo de análisis y clasificación, un embrión de enciclopedia”.

Hacer la lista para 2013 es una nueva oportunidad de avanzar hacia alguna parte y es bueno poner un cierto orden en la incertidumbre reinante. No lo aplazo para mañana, en el momento de tomar las uvas, porque el sentimiento quiero que prevalezca sobre el pensamiento, es decir, que se escuche el corazón al escribirla, mucho más fuerte que el viento, como me lo enseñó Rafael Alberti, porque “Una lista puede ser un poema, pero también un autorretrato y un ensayo mínimo: las listas que hacen balance del año suponen un ejercicio crítico en el que intervienen la razón pura, la razón práctica y el juicio. Al destinatario le sirven de consejo y de distracción: pueden añadirse a su catálogo de buenos propósitos para el año nuevo, además de invitarlo a hacer su propia lista de cosas preferidas”.

Y vuelvo a leer a Joe Brainard, acordándome de él, porque tengo que organizar mi memoria de secreto para ordenar ideas y pasarlas a la lista de obligaciones anteriormente citada: “la memoria es lo que más nos pertenece, lo verdaderamente personal e intransferible en el cerebro de cada persona, lo irrepetible en el otro. Es lo que nos permite convertirnos permanentemente en nosotros mismos. Solo basta un pequeño ejercicio de parada “técnica” vital, detenernos unos minutos en el acontecer diario y comenzar a pensar bajo la estructura recomendada por Brainard: me acuerdo de…, y así hasta que el bienestar o malestar nos permita disfrutar del recuerdo o comenzar un sufrimiento posiblemente innecesario. Porque de todo hay en la memoria -¿viña?- de cada una, de cada uno”.

Disfrutaré escribiéndola, aunque Borges me ayude a valorar a través de su poema Las cosas, lo verdaderamente importante, para que sepa prescindir de aquello que trasciende mi empeño, porque las listas que escriba,

Durarán más allá de nuestro olvido;
no sabrán nunca que nos hemos ido.

Tampoco sabrán lo que cumpliré, ni lo que he cumplido.

Sevilla, 30/XII/2012

(1) Navarro, Justo (2012, 29 de diciembre). El arte de la lista, El País (Babelia), p. 2.

NB: La imagen la he recuperado el 30 de diciembre de 2012, de la siguiente URL:
http://deamorypedagogia.blogspot.com.es/2010/12/regala-palabras-en-navidad.html

Navidad: una oportunidad de decirlo todo

jose-saramago

Debo muchas cosas a Saramago. Una de ellas, el recuerdo sempiterno del compromiso activo que, en tiempos revueltos, es un acicate para seguir surcando mares en busca de islas desconocidas. He escuchado recientemente a Pilar del Río, su compañera de aventuras existenciales, contar cosas sencillas de José, siempre Saramago. Y de su compromiso con la vida, al que recurro de vez en cuando, cuando voy del timbo al tambo, para saber que cuando era un joven de veinte años, ya expresaba así su soledad sonora:

Solo diré
Crispadamente recogido y mudo,
Que quien se calla cuanto me callé,
No se podrá morir sin decir todo
.

Y él contaba que “La composición más antigua de la colectánea [su obra Poesía completa], cuando el aprendiz de poeta apena pasaba de los veinte años, se llama “Poema a boca cerrada” y contiene, en sus últimos versos, un compromiso y un anhelo que todavía hoy me asombra por la desmesura del desafío que se proponían: Que quien se calla cuanto me callé/No se podrá morir sin decir todo.”

Muchos años después, 39 exactamente, José Saramago escribía estas palabras en el Prólogo de la edición en castellano (Alfaguara, 2005), y refiriéndose al joven impulsivo que escribió estas palabras tan bellas, hacía una auténtica declaración de principios para bocas cerradas: “hoy sé lo que él no podía saber, que sólo cuando se tiene veinte años es posible creer que algún día se llegará a decir todo. La vida, incluso la más prolongada, incluso la de un viejísimo matusalén de barbas fluviales, siempre dejará tras de sí sombras calladas, restos incombustibles, islas desconocidas”.

Hay que pasar de la tristeza a la lucha, “desbravando islas” en expresión suya, porque cuando se tiene muy claro el horizonte del interés público, el personal e intransferible pasa a un segundo plano. La Navidad se puede convertir así, para mi, en oportunidad y fortaleza para asumir el arte de callar, crispadamente recogido y mudo por muchas situaciones de mis alrededores, aunque tengo claro que no puedo, mejor, que no debo morir sin decir todo.

Lo difícil, sin lugar a dudas, es levantarse del suelo, en la clave de Saramago, y seguir haciendo camino público, por qué no digital, al andar. Pero hay que hacerlo, es más, es urgente decirlo a los cuatro vientos navideños.

Sevilla, 23/XII/2012

Perdonen mi tristeza

la lengua de las mariposas1
Fotograma de La lengua de las mariposas (1999)

Lo aprendí leyendo a César Vallejo, en un poema póstumo, Fue domingo en las claras orejas de mi burro, de mi burro peruano en el Perú (Perdonen la tristeza). Llevo bastantes días sin escribir en este blog tan querido, pero los últimos acontecimientos de la Comunidad y las últimas actuaciones desconcertantes del Parlamento andaluz, sede de la política auténtica, en la que creo como expresión necesaria y activa del voto, nunca inocente por cierto, no me dejan escribir sin sentirme atenazado por el desencanto, que exige un compromiso especial en el día a día de mi persona de todos, de mi persona de secreto.

Sobre todo porque lo escribía recientemente en un post declarativo del interés público en tiempos revueltos, por aprecio a la mayoría de personas decentes, que pertenecen al Club de las Personas Dignas: “Por este motivo, no quiero callarme en estos tiempos difíciles, de tanta desazón, como los lugareños de las últimas escenas de una película extraordinaria, La lengua de las mariposas, presa del terror de la indecencia, con silencio cómplice, ante la cordada de personas dignas, que piensan de forma diferente, que creen por encima de todo en el interés público”.

Sevilla, 2/XII/2012

Malala Yousafzai: un ejemplo de compromiso digital

La noticia ha dado la vuelta al mundo. Una niña paquistaní, Malala Yousafzai, Premio Nacional de la Paz por su defensa de los derechos humanos frente a los ataques de los integristas talibanes, recibió dos tiros en el cerebro y en el cuello, el pasado 9 de octubre. Según las noticias de agencias (Reuters/EP), “Malala Yousufzai fue atacada el martes [9/X/2012] cuando regresaba a su casa desde su escuela, ubicada en Mingora, la principal ciudad del valle del Swat. Yousufzai se ha significado por su defensa, desde los once años, del derecho a la educación de las niñas paquistaníes y por su denuncia de la represión talibán en el valle del Swat”.

Junto a la noticia, lo que me ha admirado sobre todo lo ocurrido en su activismo en la Noosfera a través de su blog, donde de forma incansable ha escrito a favor de los derechos de las niñas en Pakistán tan amordazadas por la cultura talibán. Desde los 11 años ha escrito en un blog con la ayuda de la BBC, donde se puede deducir un compromiso activo digital que se convierte en un ejemplo a respetar y seguir.

Sobran muchas palabras. Siempre he creído que este medio tan poderoso es una oportunidad para desarrollar la inteligencia digital, mucho más cuando es inviable vivir como persona en un medio tan hostil como el de Malala. El compromiso intelectual, también digital al escribir en un blog, es una necesidad y esta niña/mujer lo ha demostrado ante la intolerancia talibán donde afirman que lo intentarán de nuevo.

Acompaño a Malala en esta aventura digital, al escribir en un blog, como compromiso activo. Mucho más cuando he visto el video reportaje del videoperiodista Adam Ellick, en un trabajo de investigación con la joven y su familia, porque su padre es maestro y también activista en favor de la educación y de los derechos de las mujeres. Aquí todo es más fácil (Europa/España/Sevilla), pero el compromiso con ella se puede demostrar como el movimiento, haciendo camino digital al andar. Y ante el momento actual de crisis permanente, casi existencial, la revolución digital puede hacer viable otro mundo, porque el conocimiento se enriquece día a día a través de este medio, otorgando la capacidad de ser cada día más responsables, es decir, que podemos tomar mejores decisiones al tener mayor acceso a la información que se torna en conocimiento, y a la libertad para interpretarlo y tomar decisiones con la ayuda de las tecnologías de la información y comunicación.

Inteligencia digital en estado puro, como el que ha demostrado desde hace tres años Malala. Gracias, por tanto, porque es un ejemplo extraordinario para trabajar sin descanso en Política Digital, que nunca debe ser inocente, neutral, por cierto.

Sevilla, 21/X/2012