Política Digital en Andalucía (III): inteligencia pública digital

POLITICA DIGITAL2

El 2 de mayo de 2010 inicié una serie de nueve post bajo el título de Inteligencia Pública Digital, sobre los que vuelvo a recomendar su lectura atenta. A lo largo de estos años he reforzado en fondo y forma este constructo, volviendo a leer y actualizar científicamente en muchas ocasiones estas reflexiones, intentando siempre establecer la línea delgada roja entre construcción y defensa de los intereses públicos digitales en su proyección de derechos y deberes de la ciudadanía, tan extraordinariamente expuestos en lo que denomino Paradigma 29, de la Ley 11/2007 de acceso electrónico de los ciudadanos a los servicios públicos, frente a la mercancía digital de productos y servicios TIC a tratar por las empresas del sector. Con esta perspectiva de mejora continua, he desarrollado el constructo a lo largo de estos años a través de cinco acepciones:

LA BASE DE LA POLÍTICA DE INTERÉS PÚBLICO DIGITAL, A TRAVÉS DEL GOBIERNO ELECTRÓNICO CORRESPONDIENTE:

1. La ciudadanía es capaz de adquirir destreza, habilidad y experiencia práctica de las cosas que se manejan y tratan en la relación con la Administración electrónica, con la ayuda de los sistemas y tecnologías de la información y comunicación, nacida [la habilidad] de haberse hecho muy capaz de ella [por la voluntad del Gobierno correspondiente], en el marco de lo propugnado por el Artículo 103 de la Constitución al referirse de forma muy breve (afortunadamente) a la Administración.

2. El Gobierno electrónico correspondiente, a través de la Administración Pública, decide y aprueba mediante disposiciones, el desarrollo de la inteligencia pública digital propia, generadora de derechos y deberes en cualquier proyección de interés público, para garantizar la capacidad que tienen las personas, profesionales, organizaciones públicas y privadas, y empresas, de recibir información, elaborarla y producir respuestas eficaces, a través de los sistemas y tecnologías de la información y comunicación.

3. El Gobierno electrónico correspondiente, a través de la Administración Pública, decide y aprueba que la inteligencia pública digital permita a la ciudadanía, a la que sirve, adquirir conocimiento por empoderamiento, como capacidad para resolver problemas o para elaborar productos que son de gran valor para el contexto comunitario o cultural en el que viva, a través de los sistemas y tecnologías de la información y comunicación.

4. El Gobierno electrónico correspondiente, a través de la Administración Pública, debe saber discernir que la inteligencia digital es un factor determinante de la habilidad social, del arte social de cada ser humano en su relación consigo mismo y con los demás, a través de los sistemas y tecnologías de la información y comunicación.

5. El Gobierno electrónico correspondiente, a través de la Administración Pública, debe desarrollar la capacidad y habilidad de las personas para resolver problemas utilizando los sistemas y tecnologías de la información y comunicación cuando están al servicio de la ciudadanía, es decir, cuando ha superado la dialéctica infernal del doble uso, con una vigilancia adecuada por parte de la Administración Pública 3.0.

Soy consciente de que entro en arenas movedizas por tratar este constructo en profundidad y más por la responsabilidad pública que desempeño en la actualidad, pero a tenor de lo dispuesto en el Decreto 156/2012 y, más en concreto, en su artículo 9, estoy especialmente interesado, es más, obligatoriamente obligado, a dejar las cosas muy claras en este ámbito, para que no haya confusión al respecto. Hay que trabajar en profundidad en crear un Centro de Generación y Transferencia Digital, de la Administración de la Junta de Andalucía y de sus entidades instrumentales, integrando los dos portales que existen en la actualidad en la Junta de Andalucía (http://www.juntadeandalucia.es/repositorio/ y https://ws024.juntadeandalucia.es/ae/) y con una revisión integral de los mismos. También, cuidando al máximo la protección de la citada inteligencia pública digital en los Pliegos de Prescripciones Técnicas de todo tipo de contratos, incluidos los menores, que se lleven a cabo en esta Administración, introduciendo cláusulas tipo al respecto. No es admisible que lo que se ha elaborado gracias al conocimiento que transfieren Centros directivos y empleados públicos en la recogida de datos y pagado con dinero público, se traten posteriormente como mercancía digital, sin conocimiento ni autorización alguna garantista de derechos y deberes públicos de la Administración que tiene la responsabilidad de mantener el principio de tutela de la inteligencia pública digital, en las cinco acepciones que se han expuesto anteriormente. No se debe ni puede pagar dos veces por el mismo desarrollo o servicio, si se respetan los criterios corporativos respecto de implantación y financiación de proyectos públicos. En ningún caso, pero mucho menos si determinados proyectos se declaran como corporativos, respetando el espíritu y la letra de lo dispuesto en el Decreto 156/2012, citado anteriormente, para generar también ahorro sustancial en el gasto público digital.

A partir del momento en que sea posible, pero a corto plazo, se debería publicar una disposición necesaria sobre el nuevo paradigma público de la inteligencia pública digital y su proyección en sistemas y tecnologías de origen público, que llevará siempre un Manual de Instrucciones, para entendernos, con el objetivo claro y preciso de respetar lo dispuesto en la actualidad en disposiciones de la Junta de Andalucía y en los artículos 45 y 46 de la Ley 11/2007 de acceso electrónico de los ciudadanos a los servicios públicos y la analogía que sea necesaria para su aplicación directa en esta Administración y en aquellas que estén interesadas en utilizar las plataformas y servicios digitales desarrollados por la Administración de la Junta de Andalucía.

Sevilla, 7/X/2012

¡Marx [Groucho], la broma ha terminado!

GROUCHO Y CHICO

Hoy comienza una nueva etapa muy dura para el país. Rastreando en Internet he encontrado este texto de mi querido Groucho Marx, que no tiene desperdicio. Sirve para comprender muy bien el fondo de uno de los síntomas de la crisis actual, aún cuando se refiere, obviamente, a la del 29. Pronuncia frases ingeniosas, como siempre. Para no alterar nada de su relato, extractado de su obra Groucho y yo, no quiero interpretar una sola de sus palabras. Creo que la frase que da título a este post, pronunciada por Max Gordon, se explica por sí sola.

«Muy pronto un negocio mucho más atractivo que el teatral atrajo mi atención y la del país. Era un asuntillo llamado mercadeo de valores. Lo conocí por primera vez hacia 1926. Constituyó una sorpresa agradable descubrir que era un negociante muy astuto. O por lo menos eso parecía, porque todo lo que compraba aumentaba de valor. No tenía asesor financiero. ¿Quién lo necesitaba? Podías cerrar los ojos, apoyar el dedo en cualquier punto del enorme tablero mural y la acci6n que acababas de comprar empezaba inmediatamente a subir. Nunca obtuve beneficios. Parecía absurdo vender una acción a 30 cuando se sabía que dentro del año doblaría o triplicaría su valor.

Mi sueldo semanal en Los Cuatro Cocos era de unos dos mil, pero esto era calderilla en comparación con la pasta que ganaba te6ricamente en Wall Street. Disfrutaba trabajando en la revista pero el salario me interesaba muy poco. Aceptaba de todo el mundo confidencias sobre el mercado de valores. Ahora cuesta creerlo pero incidentes como el que sigue eran corrientes en aquellos días.

Subí a un ascensor del hotel Copley Plaza en Boston. El ascensorista me reconoció y dijo:

-Hace un ratito han subido dos individuos, señor Marx, ¿sabe? Peces gordos, de verdad. Vestían americanas cruzadas y llevaban claveles en las solapas. Hablaban del mercado de valores y. créame amigo, tenían aspecto de saber lo que decían. No se han figurado que yo estaba escuchándoles pero cuando manejo el ascensor siempre tengo el oído atento. iNo voy a pasarme toda la vida haciendo subir y bajar uno de estos cajones! El caso es que oí que uno de los individuos decía al otro: “Ponga todo el dinero que pueda obtener en United Corporation”.

-¿Cómo se llaman esos valores? -pregunté.

Me lanzó una mirada burlona.

-¿Que le ocurre, amigo? ¿Tiene algo en las orejas que no le funciona bien? Ya se lo he dicho. El hombre ha mencionado la United Corporation.

Le di cinco dólares y corrí hacia la habitación de Harpo. Le informe inmediatamente acerca de esta mina de oro en potencia con que me había tropezado en el ascensor. Harpo acababa de desayunar y todavía iba en batín.

–En el vestíbulo de este hotel están las oficinas de un agente de Bolsa -dijo-. Espera a que me vista y correremos a comprar estas acciones antes de que se esparza la noticia.

–Harpo -dije- ¿estás loco? ¡Si esperamos hasta que te hayas vestido, estas acciones pueden subir diez enteros!

De modo que con mis ropas de calle y Harpo con su batín, corrimos hacia el vestíbulo, entramos en el despacho del agente y en un santiamén compramos acciones de la United Corporation por valor de 160.000 dólares, con un margen del 25 por ciento.

Para los pocos afortunados que no se arruinaron en 1929 y que no estén familiarizados con Wall Street, permítanme explicar lo que significa ese margen del 25 por ciento. Por ejemplo, si uno compraba 80.000 dólares de acciones, solo tenía que pagar en efectivo 20.000. El resto se le quedaba a deber al agente. Era como robar dinero.

El miércoles por la tarde, en Broadway, Chico encontró a un habitual de Wall Street, quien le susurró:

-Chico, ahora vengo de Wall Street y allí no se habla de otra cosa que del Cobre Anaconda. Se vende a ciento treinta y ocho dólares la acción y se rumorea que llegará hasta los quinientos. ¡Cómpralas antes de que sea demasiado tarde! Lo sé de muy buena tinta.

Chico corrió inmediatamente hacia el teatro con la noticia de esta oportunidad. Era una función de tarde y retrasamos treinta minutos el alzamiento del tel6n hasta que nuestro agente nos aseguró que habíamos tenido la fortuna de conseguir seiscientas acciones. ¡Estábamos entusiasmados! Chico, Harpo y yo éramos cada uno propietario de doscientas acciones de estos valores que rezumaban oro. El agente incluso nos felicitó: -No ocurre a menudo que alguien entre con tan buen pie en una compañía como Anaconda.

El mercado siguió subiendo y subiendo. Cuando estábamos de gira, Max Gordon, el productor teatral, solía ponerme una conferencia telefónica cada mañana desde Nueva York, solo para informarme de la cotización del mercado y de sus predicciones para el día. Dichos augurios nunca variaban. Siempre eran “arriba, arriba, arriba”. Hasta entonces yo no había imaginado que se pudiera hacerse rico sin trabajar.

Max me llamó una mañana y me aconsejó que comprara unos valores llamados Auburn. Eran de una compañía de automóviles ahora inexistente.

–Marx -dijo- es una gran oportunidad. Pegará más saltos que un canguro. Cómpralo ahora, antes de que sea demasiado tarde.

Luego añadió:

-¿Por qué no abandonas Los Cuatro Cocos y olvidas esos miserables dos mil semanales que ganas? Son calderilla. Tal como manejas tus finanzas, aseguraría que puedes ganar más dinero en una hora, instalado en el despacho de un agente de valores, que los que puedes obtener haciendo ocho representaciones semanales en Broadway.

–Max -contesté- no hay duda de que tu consejo es sensacional. Pero al fin y al cabo tengo ciertas obligaciones con Kaufman, Ryskind, Irving Berlin y con mi productor, Sam Harris.

Lo que por entonces no sabía era que Kaufman, Ryskind, Berlin y Harris compraban también con margen y que finalmente iban a ser aniquilados por sus asesores financieros. Sin embargo, por consejo de Max, llamé inmediatamente a mi agente y le instruí para que me comprara quinientas acciones de la Auburn Motor Company.

Pocas semanas más tarde, me encontraba paseando por los terrenos de un club de campo con el señor Gordon. Grandes y costosos cigarros habanos colgaban de nuestros labios. El mundo era una delicia y el cielo asomaba en los ojos de Max. (Así como también unos símbolos del dólar.) El día anterior las Auburn habían pegado un salto de treinta y ocho enteros.

Me volví hacia mi compañero de golf y dije:

-Max ¿cuánto tiempo durará esto?

Max repuso, utilizando una frase de Al Jolson.

-Hermano, ¡todavía no has visto nada!

Lo más sorprendente del mercado, en 1929, era que nadie vendía una sola acción. La gente compraba sin cesar. Un día, con cierta timidez, hablé a mi agente en Great Neck acerca de este fenómeno especulativo.

-No sé gran cosa sobre Wall Street -empecé a decir en tono de disculpa-, pero, ¿qué es lo que hace que esas acciones sigan ascendiendo? ¿No debería haber alguna relación entre las ganancias de una compañía, sus dividendos y el precio de venta de sus acciones?

Por encima de mi cabeza, miró a una nueva víctima que acababa de entrar en su despacho y dijo:

-Señor Marx, tiene mucho que aprender acerca del mercado de valores. Lo que usted no sabe respecto a las acciones serviría para escribir un libro.

-Oiga, buen hombre -repliqué-. He venido aquí en busca de consejo. Si no sabe usted hablar con cortesía, hay otros que tendrán mucho gusto en encargarse de mis asuntos. Y ahora, ¿qué estaba usted diciendo?

Adecuadamente castigado y amansado, respondió:

-Señor Marx, tal vez no se dé cuenta, pero éste ha dejado de ser un mercado nacional. Ahora somos un mercado mundial.

Recibimos órdenes de compra de todos los países de Europa, de América del Sur e incluso de Oriente. Esta mañana hemos recibido de la India un encargo para comprar mil acciones de tuberías Crane.

Con cierto cansancio, pregunté:

-¿Cree que es una buena compra?

-No hay otra mejor -me contestó-. Si hay algo que todos hemos de usar son las tuberías.

(Se me ocurrieron otras cuantas cosas más, pero no estaba seguro de que aparecieren en las listas de cotizaciones.)

-Eso es ridículo -dije-. Tengo varios amigos pieles rojas en Dakota del Sur y no utilizan las tuberías.

– Solté una carcajada para celebrar mi salida, pero él permaneció muy serio, de modo que proseguí-. ¿Dice usted que desde la India le envían órdenes de compra de tuberías Crane? Hummm. Si en la lejana India piden tuberías, deben de saber algo sensacional. Apúnteme para doscientas acciones; no, mejor aún, serán trescientas.

Mientras el mercado seguía ascendiendo hacia el firmamento, empecé a sentirme cada vez más nervioso. El poco juicio que tenía me aconsejaba vender, pero, al igual que todos los demás primos, era avaricioso. Lamentaba desprenderme de cualquier acción, pues estaba seguro de que iba a doblar su valor en pocos meses.

En los diarios actuales leo con frecuencia artículos relativos a espectadores que se quejan de haber pagado hasta un centenar de dólares por dos entradas para ver My Fair Lady.

(Personalmente, opino que vale esos 100 dólares.) Bueno, una vez pagué 138.000 dólares por ver a Eddie Cantor en el Palace.

Todos sabemos que Eddie es un cómico estupendo. Incluso él lo reconoce sin ningún inconveniente. Tenía una revista maravillosa. Cantaba Margie, Ahora es el momento de Enamorarse y Si conociesen a Sussie. Mataba de risa al público con sus bromas características, y terminaba cantando Whoope. En resumen, era un exitazo. Tenía ese algo magnético que hace destacar a una estrella del montón anónimo.

Cantor era vecino mío en Great Neck. Como era viejo amigo suyo, cuando terminó la representación fui a verle a su camerino. Eddie es un conversador muy persuasivo, y antes de que yo pudiera decirle lo mucho que había disfrutado con su actuación, me hizo sentar, cerró rápidamente la puerta, miró a su alrededor para cerciorarse de que nadie le escuchaba y dijo:

-¡Groucho, te adoro!

No había nada de peculiar en aquel saludo. Así es como la gente del teatro habla entre sí. En el teatro existe una ley no escrita respecto a que cuando dos personas se encuentran (actor y actriz, actriz y actriz, actor y actor, o cualquier otra de las variaciones y desviaciones del sexo) deben evitar cuidadosamente los saludos habituales de la gente normal. En cambio, deben abrumarse mutuamente con frases de cariño que, en otros sectores de la sociedad, suelen estar reservadas para el dormitorio.

-Encanto -prosiguió Cantor-, ¿qué te ha parecido mi espectáculo?

Miré hacia atrás, suponiendo que habría entrado alguna muchacha. Desdichadamente, no era así, y comprendí que se dirigía a mí.

-Eddie, cariño -contesté con entusiasmo verdadero-, ¡has estado soberbio!
Me disponía a lanzarle unos cuantos piropos más cuando me miró afectuosamente con aquellos ojos grandes y brillantes, apoyó las manos en mis hombros y dijo:

-Precioso, ¿tienes algunas Goldman-Sachs?

-Dulzura -respondí (a este juego pueden jugar dos)-, no sólo no tengo ninguna, sino que nunca he oído hablar de ellas. ¿Qué es Goldman-Sachs? ¿Una marca de harina?

Me cogió por ambas solapas y me atrajo hacia sí. Por un momento pensé que iba a besarme.

-¡No me digas que nunca has oído hablar de las Goldman-Sachs! -exclamó incrédulamente-. Es la compañía de inversiones más sensacional de todo el mercado de valores.

Luego consultó su reloj y dijo:

-Hum. Hoy es demasiado tarde. La Bolsa está ya cerrada. Pero, mañana por la mañana, muchacho, lo primero que tienes que hacer es coger el sombrero y correr al despacho de tu agente para comprar doscientas acciones de Goldman-Sachs. Creo que hoy ha cerrado a ciento cincuenta y seis… ¡y a ciento cincuenta y seis es un robo!

Luego Eddie me palmoteó una mejilla, yo le palmoteé la suya y nos separamos.

¡Amigo! ¡Qué contento estaba de haber ido a ver a Cantor a su camerino! Figúrate, si no llego a ir aquella tarde al teatro Palace, no hubiese tenido aquella confidencia. A la mañana siguiente, antes del desayuno, corrí al despacho del agente en el momento que se abría la Bolsa. Aflojé el 25% de 38.000 dólares y me convertí en afortunado propietario de doscientas acciones de la Goldman-Sachs, la mejor compañía de inversiones de América.

Entonces empecé a pasarme las mañanas instalado en el despacho de un agente de Bolsa, contemplando un gran cuadro mural lleno de signos que no entendía. A no ser que llegara temprano, ni siquiera me era posible entrar. Muchas de las agencias de Bolsa tenían más público que la mayoría de los teatros de Brodway.

Parecía que casi todos mis conocidos se interesaran por el mercado de valores. La mayoría de las conversaciones sólo hablaban de la cantidad que tal y tal valor habían subido la semana pasada, o cosas similares. El fontanero, el carnicero, el panadero, el hombre del hielo, todos anhelantes de hacerse ricos, arrojaban sus mezquinos salarios -y en muchos casos, sus ahorros de toda la vida- en Wall Street. Ocasionalmente, el mercado flaqueaba, pero muy pronto se liberaba de la resistencia que ofrecían los prudentes y sensatos, y proseguía su continua ascensión.

De vez en cuando algún profeta financiero publicaba un artículo sombrío advirtiendo al público que los precios no guardaban ninguna proporción con los verdaderos valores y recordando que todo lo que sube debe bajar. Pero apenas si nadie prestaba atención a estos conservadores tontos y a sus palabras idiotas de cautela. Incluso Barney Baruch, el Sócrates de Central Park y mago financiero americano, lanzó una llamada de advertencia. No recuerdo su frase exacta, pero venía a ser así: “Cuando el mercado de valores se convierte en noticia de primera página, ha sonado la hora de retirarse”.

Yo no estaba presente en la Fiebre del Oro del 49. Me refiero a 1849. Pero imagino que esa fiebre fue muy parecida a la que ahora infectaba a todo el país. El presidente Hoover estaba pescando y el resto del gobierno federal parecía completamente ajeno a lo que sucedía. No estoy seguro que hubiesen conseguido algo aunque lo hubieran intentado, pero en todo caso el mercado se deslizó alegremente hacia su perdición.

Un día concreto, el mercado empezó a vacilar. Unos cuantos de los clientes más nerviosos cayeron presas del pánico y empezaron a descargarse. Eso ocurrió hace casi treinta años y no recuerdo las diversas fases de la catástrofe que caía sobre nosotros, pero así como al principio del auge todo el mundo quería comprar, al empezar el pánico todo el mundo quiso vender. Al principio las ventas se hacían ordenadamente, pero pronto el pánico echó a un lado el buen juicio y todos empezaron a lanzar al ruedo sus valores, que por entonces sólo tenían el nombre de tales.

Luego el pánico alcanzó a los agentes de Bolsa, quienes empezaron a chillar reclamando los márgenes adicionales. Esta era una broma pesada, porque la mayor parte de los accionistas se habían quedado sin dinero, y los agentes empezaron a vender acciones a cualquier precio. Yo fui uno de los afectados. Desdichadamente, todavía me quedaba dinero en el banco. Para evitar que vendieran mi papel empecé a firmar cheques febrilmente, para cubrir los márgenes que desaparecían rápidamente. Luego, un martes espectacular, Wall Street lanzó la toalla y se derrumbó. Eso de la toalla es una frase adecuada, porque por entonces todo el país estaba llorando.

Algunos de mis conocidos perdieron millones. Yo tuve más suerte. Lo único que perdí fueron 240.000 dólares. (O ciento veinte semanas de trabajo, a 2.000 por semana.) Hubiese perdido más, pero ese era todo el dinero que tenía. El día del hundimiento final, mi amigo, antaño asesor financiero y astuto comerciante, Max Gordon, me telefoneó desde Nueva York. En cinco palabras, lanzó una afirmación que, con el tiempo, creo que ha de compararse con las citas más memorables de la historia americana. Me refiero a citas tan imperecederas como “No abandonéis el barco”, “No disparéis hasta que veáis el blanco de sus ojos”, “¡Dadme la libertad o la muerte!”, y “Sólo tengo una vida que dar por la patria”. Estas palabras caen en una insignificancia relativa al ponerlas junto a la frase notable de Max. Pero charlatán por naturaleza, esta vez ignoró incluso el tradicional “hola”. Todo lo que dijo fue: ”¡Marx, la broma ha terminado!”. Antes de que yo pudiese contestar, el teléfono se había quedado mudo.

En toda la bazofia escrita por los analistas de mercado, me parece que nadie hizo un resumen de la situación de una manera tan sucinta como mi amigo el señor Gordon. En aquellas cinco palabras lo dijo todo. Desde luego, la broma había terminado. Creo que el único motivo por el que seguí viviendo fue el convencimiento consolador de que todos mis amigos estaban en la misma situación. Incluso la desdicha financiera, al igual que la de cualquier otra especie, refiere la compañía.

Si mi agente hubiese empezado a vender mis acciones cuando empezaron a tambalearse, hubiese salvado una verdadera fortuna. Pero como no me era posible imaginar que pudiesen bajar más, empecé a pedir prestado dinero del banco para cubrir los márgenes que desaparecían rápidamente. Las acciones de Cobre Anaconda (recuerda que retrasamos treinta minutos la subida del telón para comprarlas) se fundieron como las nieves del Kilimanjaro (no creas que no he leído a Hemingway), y finalmente se estabilizaron a 2 ,7/8. La confidencia del ascensorista de Boston respecto a la United Corporation se saldó a 3,1/2. Las habíamos comprado a 60. La función de Cantor en el Palace fue magnífica y de tanta calidad como cualquier actuación en Broadway. Pero, ¿Goldman-Sachs a 56 dólares? Eddie, cariño ¿cómo pudiste? Durante la máxima depresión del mercado, podía comprárselas a un dólar la acción».

Sevilla, 1/IX/2012

Armstrong, niño de la luna


Dedicado a Neil Armstrong, aquél americano en la luna, que hizo posible creer en la innovación y en el progreso, en una España que tenía helado el corazón.

Pertenezco a la generación que escuchó a Jesús Hermida la narración de la llegada de Neil Armstrong a la luna. Era de noche y mi abuela desconfiaba de todo lo que estaba viendo: ¡Hermida es así de fantástico!, decía tan tranquila. Y todos nos deshacíamos en esfuerzos para entender aquello que nos superaba, más que a mi abuela a decir verdad, todavía en una película de blanco y negro. España vivía un mes de julio muy caluroso desde el compromiso político. A lo más que aspirábamos a mi edad era a no estar en la luna y, sobre todo, a no pedirla, como se decía en mi casa si algo era desproporcionado.

Yo no estaba en la luna, porque al día siguiente me iba a atender a los familiares de enfermos del Hospital de las Cinco Llagas, para invitarlos a dormir y asearse, en una habitación limpia, de un piso que había alquilado la asociación a la que pertenecía, para entregarles dignidad como personas, a pesar de que fueran pobres de solemnidad, como se decía en aquella época. Estaba de vacaciones, y cogía un autobús desde de Valencina de la Concepción a Sevilla, ida y vuelta, con una misión posible, muy terrenal por cierto.

Aquella noche de 20 de julio de 1969, la voz trémula y engolada de Hermida, muy americano él, nos hizo muy cercana la llegada del primer hombre a la Luna, algo que se nos escapaba a los que estábamos muy cerca de la Tierra, en su difícil día a día, luchando por cambiar un país que vivía aquello como el mundo del nunca jamás.

Y al cabo de los años, recordábamos a la luna con una canción que Ana Torroja, del grupo Mecano, nos dejó para la posteridad, haciéndonos comprender que la Luna, a pesar de la visita de Amstrong, estaba sola, «quería ser madre», y no respondía, muy celosa ella, cuando se le preguntaba, de forma más desafiante que el astronauta lo pudo hacer, aquello de:

Luna quieres ser madre
y no encuentras querer
que te haga mujer.
dime, luna de plata,
qué pretendes hacer
con un niño de piel.

Y la luna lo tenía muy claro. Un día no muy lejano, ese niño estaría muy cerca de ella porque nadie entendió el conjuro de una gitana, desafiante ella, ya estuviera en fase menguante o llena, o detectara una atrevidas huellas humanas de un tal Armstrong en su suelo:

Y en las noches
que haya luna llena
será porque el niño
esté de buenas.
y si el niño llora
menguará la luna
para hacerle una cuna.

Sevilla, 26/VIII/2012

Charanga y pandereta

Estamos pasando momentos muy difíciles en España que recuerdan el contenido del poema de Machado dedicado a Roberto Castrovido, El mañana efímero, cuando se cumplen cien años de su publicación. Basta repasar las noticias del día de hoy, entre las que se encuentra la restauración del “Ecce Homo” de Borja (Zaragoza), para traer a colación fragmentos de un poema grabado a fuego en mi juventud, La España de charanga y pandereta, y publicado en el libro citado anteriormente: “esa España inferior que ora y embiste / cuando se digna usar de la cabeza, / aun tendrá luengo parto de varones / amantes de sagradas tradiciones / y de sagradas formas y maneras;…”, “El vano ayer engendrará un mañana / vacío y ¡por ventura! pasajero….” y la definición multisecular por excelencia, “La España de charanga y pandereta / cerrado y sacristía, / devota de Frascuelo y de María, / de espíritu burlón y de alma quieta…”). Ante este panorama bastante desolador, Machado grita también a los cuatro vientos, pautas de actuación basadas en su propia historia: “Mas otra España nace, / la España del cincel y de la maza, / con esa eterna juventud que se hace / del pasado macizo de la raza. / Una España implacable y redentora, / España que alborea / con un hacha en la mano vengadora, / España de la rabia y de la idea.”.

La mera lectura completa del poema permite sacar hoy bastantes ideas fuerza para actuar, conociendo a fondo la estructura del mismo, no inocente por cierto. Así lo he encontrado en la noosfera, como respuesta muy actual a un requerimiento de compromiso activo sabiendo donde estamos, de dónde venimos y hacia dónde vamos: “Esta composición estrófica (libre, no coaccionada por una estructura fija) ayuda al poeta a ese carácter de exhortación rabioso, de sermón intenso, que quiere comunicar contra la postración del país. Se podrían constituir tres partes: En los primeros 6 versos (primer punto y aparte) representa una España sumida en los tópicos y ahogada por la religión qué algún día habrá de desaparecer. Una segunda parte, comprendida por diferentes puntos y aparte y que abarca los 19 versos siguientes. En ella, Machado piensa que la España que venga posteriormente no será mejor que la anterior porque todavía queda mucho tiempo para que cambie, e insiste en algunos de sus vicios. Por último, en la tercera parte del poema (los últimos 8 versos), el poeta andaluz concluye con que, por fin, algún día, llegará una España fuerte y redentora con ideas nuevas”.

La Parábola cantada por Juan Manuel Serrat, que tengo grabada en mi memoria de hipocampo y que abre este post, en una actuación especialmente entrañable que he localizado, gracias a Internet, en Santiago de Chile (1969), me permite seguir pensando que otro mundo es posible, descubriendo islas desconocidas por doquier, que somos nosotros cuando nos salimos de nosotros mismos para encontrarnos a nosotros y también a los demás, haciendo jardines junto al mar, porque nos hacemos jardineros, aunque cuando llega el momento nos tenemos que ir por esos mares de Dios, en busca de las islas desconocidas que todavía nos quedan por descubrir.

Sevilla, 25/VIII/2012

Palabras para Samia

SAMIA
Samia Yusuf Omar

La verdad es que desconocía su existencia. Pero la noticia de su muerte en el mar, dada oficialmente en estos días como desaparecida al zozobrar el cayuco en el que viajaba desde Libia a Italia hacia una parte soñada, que buscaba Occidente para alcanzar una vida diferente, no me ha dejado tranquilo.

He leído hoy un post, La atleta somalí que corrió entre todos los infiernos, que me ha ayudado a conocerla mejor, aunque es una experiencia desgarradora leer su joven trayectoria inhumana. Me imagino cómo le sonarían los aplausos en su carrera en Pekín (2008), a pesar de llegar la última y diez segundos después que sus competidoras.

No era ni la más alta, ni la más fuerte, ni la más rápida, es decir, corría por las antípodas del espíritu olímpico en estado puro. Pero demostró que el afán de superación es capaz de permitirte participar en muchas carreras de la vida, aunque llegues tarde. Y triunfar, finalmente, aunque en este caso es estremecedor leer e interiorizar lo ocurrido. Por eso sigo luchando para construir otro mundo, que es posible, aunque a veces llegue también tarde en determinadas carreras existenciales que otros preparan mejor.

Gracias Samia por tu ejemplo, impresionante, demoledor, con un sentimiento de culpa si no hacemos, no hago, todos los días algo más por los emigrantes aquí en Sevilla, sin ir más lejos, que también sueñan como tú en alcanzar orillas legítimas, en la clave que escribí un día como top mente. No te olvidaré cuando tenga que interiorizar el espíritu de lucha sin descanso y superar la carrera en la calle que me corresponda correr en mi mundo público, de todos, y en el de secreto.

Sevilla, 21/VIII/2012

Las buenas ideas: innovación y creatividad

STEVEN JOHNSON
Steven Johnson

He finalizado la lectura de un libro de verano, Las buenas ideas, de un autor al que sigo atentamente en los últimos años, Steven Johnson, después de haber conocido su obra extraordinaria sobre la sociedad emergente y sobre la que ya escribí un post en 2006. Estoy muy preocupado, como miembro del Club de las Personas Dignas, en la construcción de una sociedad próxima basada en la regeneración ética de los valores característicos de las personas, comenzando con el conocimiento básico de la inteligencia, como superestructura humana determinante y alojada en el cerebro, que se desarrolla a través de estructuras cerebrales de las que todavía sabemos más bien poco.

El libro es extraordinario para quien quiera conocer cómo se generan las buenas ideas y cómo todos estamos implicados en la innovación y en la creatividad, demostrando que es un motor imprescindible para que las personas comprendamos bien cómo nos podemos mover en el terreno de las ideas que nos permiten hoy ser más felices y aprender sobre todo de la naturaleza sabia, poniendo cada cosa en su sitio. Las referencias permanentes del autor a los arrecifes y atolones coralinos, son una muestra que no voy a desvelar ahora, pero que le invito a conocerla porque disfrutarán al menos tanto como yo lo he hecho.

Steven Johnson propone siete pautas para conocer bien el misterio de la innovación y de la co-creación: lo posible adyacente, las redes líquidas, la corazonada lenta, la Serendipia o el hallazgo feliz, el error, la exaptación [sic] y las plataformas. Cada una de ellas se exponen con una lucidez que te embauca en su lectura. Posteriormente, concluye el autor con una reflexión bajo el título “El cuarto cuadrante” que les sorprenderá, con una calidad sublime, al abordar la necesaria libertad de las ideas y de su permeabilidad social, con motivo de una discusión sobre patentes, es decir, las ideas con barreras. Cuenta Steven Johnson un episodio ocurrido en Boston, sobre una presunta violación de una patente de un molino mecanizado. Ocurría en verano de 1813. El demandante se dirigió a Thomas Jefferson, ya en situación de retiro político, como inspector de patentes, respondiendo el 13 de agosto con una contundencia técnica, jurídica y filosófica que no tiene desperdicio. Pero lo que me ha llamado poderosamente la atención, son las palabras de Jefferson sobre la libertad de las ideas, el conocimiento libre, que reproduzco literalmente a continuación:

“La propiedad estable es un don de la ley social, que se concede ya muy avanzado el progreso de la sociedad. Sería por tanto curioso el que una idea, la fermentación de un cerebro individual, se quisiera reclamar, por derecho propio, como propiedad exclusiva y estable. Si algo es, por naturaleza, menos susceptible que las demás cosas a la propiedad exclusiva, es la acción del poder pensante que llamamos idea, que el individuo puede poseer en exclusiva mientras se la guarde para sí, pero que, en el momento que la divulga, fuerza a ser posesión de todos, e impide que su receptor se deshaga de ella. Su carácter peculiar reside asimismo en que nadie la posee menos, porque todos la poseen en su totalidad. Aquél que recibe de mí una idea, recibe una instrucción que en nada merma la mía; de igual modo que quien se ilumina gracias a mi idea, toma esa luz sin oscurecerme a mí. Parece peculiar y benevolentemente diseñado por la naturaleza el que las ideas se expandan en libertad, de uno a otro, por todo el globo, para la instrucción moral y mutua del hombre y para mejorar su condición, y de ahí que la naturaleza las haya creado, como el fuego, expandibles sin límites por el espacio, sin que en ningún momento pierdan densidad; y, como en el aire que respiramos, nos movemos y mantenemos nuestro ser físico, incapaces de quedarse confinadas o de someterse a una apropiación exclusiva. Las invenciones, por naturaleza, no puedes ser sujetos de propiedad”.

Finaliza el libro con la exposición de 189 innovaciones principales, en una cronología que comienza en 1400 y finaliza en 2000, es decir, a lo largo de siete siglos. Cualquiera de ellas producen admiración, en el sentido más primigenio dado por Aristóteles en un griego impecable, cualidad que solo es atribuible a los seres humanos: el hombre, hoy diríamos “el ser humano”, solo él, es capaz de admirarse de todos las cosas. Creo que es una razón de estado para generar ecosistemas de innovación.

He tomado muchas notas, siguiendo su recomendación, en mi cuaderno de citas, para su aplicación práctica en la Administración Pública que tiene que implantar una determinada Política Digital, sobre la privacidad y la vertiente pública, abierta, dado que se puede nutrir muy bien de esta ideas expuestas por Steven Johnson: “[…] la vertiente que más me interesa es la pública, porque los gobiernos y demás instituciones no mercantiles han sufrido mucho por culpa de esa lacra para la innovación que son las burocracias verticales. Hoy, esas instituciones tienen la oportunidad de alterar radicalmente la forma en que promueven y cultivan las buenas ideas. Cuanto de más se considere a sí mismo un gobierno como una plataforma abierta, y no como un organismo burocrático centralizado, mejor para todos: para los ciudadanos, para los activistas y para los emprendedores”.

Sevilla, 16/VIII/2012

Dios no tiene dinero

EDWARD HOLLIS

Sheldon G. Adelson, el poderoso magnate de Las Vegas, que ahora busca el mejor sitio para reproducir ese sueño americano en España, dijo en una ocasión algo que no es inocente en los tiempos que corren: “Las Vegas es más o menos como lo haría Dios si tuviera dinero” (1). En algo sí acierta este poderoso caballero: Dios no tiene dinero.

¿Qué es el dinero? Existen dos acepciones del lema en el Diccionario usual de la Real Academia Española, la primera y la última (ed. 22ª, 2001), que comprendemos bien hoy: moneda y medio de cambio de curso legal. Sin lugar a dudas, se sabe qué es y en qué consiste tenerlo o no. Quevedo ya lo declaró como poderoso caballero. Pero Adelson lo ha simbolizado muy bien, a su manera: tener dinero te permite rivalizar con Dios, aunque las crónicas de más de treinta siglos, dicen que Él no lo tiene, que es pobre. Y esa realidad lo deja tranquilo. Pero, francamente, utilizar el modelo del imperio del juego y de la diversión, como para semejante desafío, es el colmo de la desfachatez. Entre otras cosas, del mal gusto. Y Dios, afortunadamente, no está para estas bagatelas. Probablemente, estará ocupado ahora con el rescate ético de la humanidad.

Lo he contado en este cuaderno en muchas ocasiones, por respeto a la escuela creacionista, en el análisis de la inteligencia humana, buscando siempre comprender por qué existen estructuras cerebrales que nos permiten hablar y pensar sin la intervención de una deidad. Dios hizo el mundo a su imagen y semejanza, sin hablar de dinero, que es de mala educación, como dicen algunos ricos, sin pensar en Las Vegas, entre otras cosas porque no era necesario, dado el ajetreo de los primeros días de la Creación: “Existe un versículo en el Génesis que ha marcado la existencia humana: el 1, 31. El narrador que recogió la tradición oral de la creación agregó un adverbio hebreo no inocente: muy (meod). Mientras que en el relato de la creación, las sucesivas creaciones eran “solo” buenas, los cielos, la tierra, las aguas, los animales, las semillas, cuando se creó al hombre y a la mujer el texto hebreo recoge literalmente: “y vio Dios que muy bueno”. La lectura del “viaje a las raíces del ser humano”, texto de Sebastião Salgado publicado en el Magazine de 5/VI/2005, me ha recordado este gran matiz, mucho más al fijar el objetivo principal de su proyecto “Génesis”: “volver a conectarnos con cómo era el mundo antes de que la humanidad lo dejase prácticamente irreconocible”. Sebastião Salgado ha iniciado una obra encomiable. Aún así, le pediría que hiciera un esfuerzo a sus 61 años por encontrar y fotografiar algún lugar ó momento de la humanidad que siguiera engrandeciendo la lectura del Génesis. Aunque sólo fuera para creer, en el desconcierto actual, que el ser humano es lo mejor que le ha podido ocurrir al mundo en siete días mágicos: algo muy bueno” (2).

Sé que Salgado no se pasará por Las Vegas, y que a Adelson no le interesan estos relatos, sino trabajar en lo irreconocible para Dios, pero creo que muchas personas, a través de las religiones y de diversas culturas, saben a ciencia cierta que ese Dios del desafío no tiene dinero, ni lo tuvo, ni lo tendrá, pero que sigue orgulloso de haber creado al hombre y a la mujer, a pesar de la crisis mundial en la que estamos instalados, pendientes, eso sí, del rescate ético para comprender mejor los asuntos mundanos que tanto gustan a Mr. Adelson.

Sevilla, 13/VIII/2012

(1) Hollis, E. (2012). La vida secreta de los edificios. Del Partenón a Las Vegas en trece historias. Madrid: Siruela.
(2) Cobeña Fernández. J.A. (2005). El Génesis de Salgado, post publicado en el blog “El mundo sólo tiene interés hacia adelante”, el 17 de diciembre de 2005.

Educación para la Ciudadanía: insustituible (III)

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Fotograma de Billy Elliot (2000). Recuperado de http://www.billyelliot.com/pages/image3.html, el 29 de septiembre de 2007

La coherencia no es flor que adorne a la sociedad actual, pero estoy personalmente muy comprometido con esta actitud para vivir como ciudadano. Ayer se aprobó en el Consejo de Ministros, el Real Decreto por el que se modifican el Real Decreto 1513/2006, de 7 de diciembre, por el que se establecen las enseñanzas mínimas de la Educación Primaria, y el Real Decreto 1631/2006, de 29 de diciembre, por el que se establecen las enseñanzas mínimas correspondientes a la Educación Secundaria obligatoria. Por este motivo, vuelvo a la acción de aprovechar el potencial de las minorías y mayorías silenciosas o ruidosas de la Noosfera, en el espacio llamado Internet, para proclamar esta realidad legal, que hay que acatar democráticamente, pero nunca aceptarla personalmente mediante silencios cómplices.

Como respeto siempre las fuentes de las que provienen los datos a comentar en este blog, transcribo a continuación la referencia exacta del Consejo de Ministros, aunque no acepto las tres bases textuales que sustentan estos cambios, como ya me he pronunciado en diversas ocasiones en este blog (la cursiva, entre corchetes, es mía):

– “suprimir las cuestiones controvertidas y susceptibles de caer en el adoctrinamiento ideológico” [la controversia en sí misma introduce siempre higiene mental y no es perversa en el sentdo estricto del término. Además, se demostró mediante sentencias, mayoritariamente impecables, que no existía en la formulación curricular anterior el denominado “adoctrinamiento ideológico].
– “que ha sido un tema de conflicto desde su origen, por entender un sector importante de la población española que su contenido atentaba contra ciertos principios constitucionales” [el conflicto tuvo un ciclo temporal muy corto, intenso sin lugar a dudas, y no respondía a un sector importante de la población española, sino estrictamente la alineada con principios ortodoxos y fundamentalistas de la religión católica. La mayoría, afortunadamente, cristiana también, es muy respetuosa con la educación para la ciudadanía].
– “Este Gobierno [¿el Gobierno anterior no?] defiende el respeto a la libertad de enseñanza y, consiguientemente, al derecho de los padres a educar a sus hijos conforme a sus convicciones filosóficas, religiosas o morales (artículo 27 de la Constitución)” [la educación para la ciudadanía, tal y como se ha podido evaluar por expertos, en profundidad, a través de sus cinco Cursos académicos de implantación, no entra en colisión con el derecho citado, es más, es complementario con el mismo, porque el Gobierno correspondiente tiene también otros compromisos políticos muy importantes, es más, indelegables, como es promover desde la equidad de la formación, porque ser ciudadano para vivir con los demás, incluso los diferentes, es un derecho, pero también un deber de carácter individual y público, que trasciende muchas veces a la familia].

Antes de reproducir exactamente lo acordado en el Consejo de Ministros, finalizo este post con las palabras que escribí el 20 de mayo de 2012, Educación para la Ciudadanía: insustituible (II), en este cuaderno que toma notas de singladuras muy importantes en su búsqueda de islas desconocidas, como puedes ser tú, lector o lectora, entre otras muchas experiencias:

“Una vez más, vuelvo a manifestar mi profunda preocupación por los cambios que he conocido que se van a plantear esta semana y me gustaría que aquellas personas que comparten estos principios, porque a diferencia de la prodigiosa frase de Groucho Marx, “no tenemos otros”, ayudemos a crear tejido crítico digital, divulgando, para lo que sirva, la publicación de una serie que hice en 2007, en este cuaderno de bitácora, en los momentos difíciles en los que echaba a andar la asignatura, que he recopilado recientemente y que te puedes descargar pulsando aquí.

Divulga esta publicación, si la consideras adecuada y que responde a las expectativas de personas que día a día creemos que otro mundo es posible a través de la educación para la ciudadanía, porque las personas diferentes, y los derechos y deberes personales y colectivos, en clave de ciudadanía responsable porque se adquiere conocimiento y se ejerce la libertad, son más importantes que las mercancías, las primas de riesgo, la deuda, los recortes, el desánimo colectivo que llega a ser enfermizo, los desahucios sin compasión y el paro extendido como mancha de aceite, que genera tanta infelicidad en nuestros alrededores, en nuestra atalaya privilegiada de personas que tenemos trabajo fijo y que creemos que tenemos que luchar desde nuestra posición celular, cualquiera que sea.

Gracias anticipadas por leer estas líneas y por contribuir a que no caigan en saco roto. Lo van a agradecer las personas de bien, que aunque cueste creerlo a muchas personas, son multitud.“

MODIFICADOS LOS CONTENIDOS DE LA ASIGNATURA DE EDUCACIÓN PARA LA CIUDADANÍA

El Consejo de Ministros ha aprobado un Real Decreto por el cual se modifican otros Reales Decretos del 7 de diciembre de 2006, por el que se establecían las enseñanzas mínimas de la educación primaria; y del 29 de diciembre de 2006, por el que se establecían las enseñanzas mínimas correspondientes a la educación secundaria obligatoria.

La aprobación de este Real Decreto tiene como objetivo reformar la asignatura de Educación para la Ciudadanía, mediante la modificación de los currículos de Educación Primaria y Secundaria Obligatoria para suprimir las cuestiones controvertidas y susceptibles de caer en el adoctrinamiento ideológico.

El nuevo diseño de la asignatura de Educación para la Ciudadanía prevista en este Real Decreto entrará en vigor en el curso 2012-2013.

La asignatura Educación para la Ciudadanía ha sido un tema de conflicto desde su origen, por entender un sector importante de la población española que su contenido atentaba contra ciertos principios constitucionales.

Este Gobierno defiende el respeto a la libertad de enseñanza y, consiguientemente, al derecho de los padres a educar a sus hijos conforme a sus convicciones filosóficas, religiosas o morales (artículo 27 de la Constitución).

El Estado tiene la obligación de asegurar que los ciudadanos conozcan:

• La Declaración Universal de los Derechos Humanos, que se desarrolla a su vez en:
– los Pactos Internacionales de Derechos Civiles y Políticos,
– el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales de Naciones Unidas,
– la Convención Europea de Derechos Humanos y Libertades Fundamentales,
– y la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea;
• La Constitución, como norma fundamental del ordenamiento jurídico español: derechos, deberes y libertades, forma política y estructura de España, funcionamiento de las instituciones públicas, principios rectores de la política social y económica.

De esta manera, los contenidos de la asignatura se organizan de la siguiente manera:

PRIMARIA

• Se concretan los planteamientos metodológicos para promover:
– el afán de saber,
– el conocimiento de las normas jurídicas y de los reglamentos de convivencia de los centros escolares,
– el buen funcionamiento de las instituciones políticas constitucionales la necesidad de la ética en la dirección de los asuntos públicos,
– y el espíritu de auto superación y de mejora de la sociedad.
• Se aproximan los contenidos a la realidad más cercana a los alumnos de esta edad.
• Se mantienen los bloques de conocimiento:
– Individuo y relaciones interpersonales.
– La vida en comunidad.
– Vivir en sociedad.
• Se mantienen y/o concretan la mayoría de los objetivos y se introducen tres objetivos nuevos.
– Conocer y respetar las normas básicas que regulan la circulación, especialmente aquellas que tienen que ver con la seguridad. Tomar conciencia de la situación del medio ambiente y desarrollar actitudes de responsabilidad en el cuidado del entorno próximo.
– Describir la organización, la forma de elección y las principales funciones de algunos órganos de gobierno del municipio, de las Comunidades Autónomas, del Estado y de la Unión Europea. Identificar los deberes más relevantes asociados a ellos.
– Educar en salud integral, conocer las habilidades y valores necesarios para actuar positivamente respecto a la salud.
• Se relacionan los contenidos con las distintas normas jurídicas, desde las más cercanas a las de carácter universal, por las que se rigen los sistemas democráticos.
• Se concretan y amplían contenidos como:
– La promoción de la corresponsabilidad de mujeres y hombres, sobre todo en las tareas domésticas y de cuidado de la familia.
– Los hábitos de vida saludables relacionados principalmente con la alimentación, la actividad física y deportiva.
– La convivencia en los ámbitos más cercanos familia, colegio, barrio, localidad.
– La importancia de la iniciativa privada en la vida económica y social.
– Derechos y deberes en la Constitución.
– Servicios públicos y bienes comunes, y la contribución de los ciudadanos a través de los impuestos.
– Hábitos cívicos: espacios públicos y el medio ambiente.
• Se amplían los criterios de evaluación para contemplar estos contenidos.

SECUNDARIA

• Se profundiza en los principios de ética personal y social y se incluyen, entre otros contenidos, los relativos a la condición social del ser humano, que no se agota en la mera ciudadanía, e involucra elementos afectivos y emocionales que no siempre pueden regularse por la normativa legal ni son competencia fundamental de un Estado.
• Se presta una especial atención al conocimiento y respeto de las instituciones jurídico-políticas y de los símbolos propios de España y de la Unión Europea.
• Se aproximan los contenidos a la realidad más cercana a los alumnos de esta edad, haciendo una aproximación a la Filosofía en la materia del 4º curso.
• Los contenidos abordarán especialmente:
– la promoción de los derechos, deberes y libertades que garantizan los regímenes democráticos,
– la creación de las normas jurídicas según la Constitución,
– el funcionamiento del sistema electoral y de los partidos políticos,
– las teorías éticas y los derechos humanos, como referencia universal para la conducta humana, así como los aspectos relativos a la superación de conflictos la igualdad de derechos y oportunidades entre hombres y mujeres,
– las características de las sociedades actuales,
– o la tolerancia y la aceptación de las minorías y de las culturas diversas.
• Se mantienen los bloques de conocimiento en las dos materias.
• En la línea de lo expuesto, se concretan contenidos que se pueden englobar en los siguientes epígrafes:
• La Constitución Española. Derechos y deberes fundamentales en la Constitución. Los valores fundamentales de la Constitución Española. Derechos civiles, políticos, económicos y sociales. La justicia. La noción de ciudadanía. Los criterios jurídicos de adquisición de la nacionalidad española.
• La protección de los derechos humanos frente a sus violaciones. La extensión de los derechos humanos: un reto del mundo actual.
• Educación cívico-tributaria.
• El deber de transparencia en la gestión pública.
• La dimensión económica de la sociedad humana. Libertad política y libertad económica. El papel de la iniciativa económica privada en la generación de la riqueza y el fomento del espíritu emprendedor. Las ONG y la Sociedad Civil.
• Globalización e interdependencia: El uso de las tecnologías de la información y la comunicación, nuevas formas de relación y ocio. Derecho a la privacidad y respeto a la propiedad intelectual. Poder y medios de comunicación.
• Los criterios morales y la noción de valor. El bien y la justicia como valores fundamentales de la acción personal y social humana.
• Desarrollo de factores de protección frente a las enfermedades, las adicciones y el consumismo.
• Los deberes hacia la naturaleza y el medio ambiente.
• Los criterios de evaluación contemplan los contenidos anteriores.

Sevilla, 4/VIII/2012

Inteligencia rápida, inteligencia tranquila

PENSAR RAPIDO

Cuando se va del timbo al tambo, en palabras del maestro García Márquez, se añora en el tiempo revuelto que nos rodea, dedicar una parte del mismo a la opción tranquila de la vida, en todas sus vertientes. Vivimos en unos momentos en los que hay que buscar con linterna, como Diógenes a las personas, un tiempo de tranquilidad en un contexto revuelto de compulsión global. Y creo que es posible, es más, imprescindible, porque el cerebro lo necesita, entre otras recomendaciones propias y asociadas, para unos días de supuesto descanso programado en el marco de las vacaciones.

El cerebro está programado y entrenado para organizar la vida propia de cada persona. Y necesita descansar, siendo el sueño un momento de acoplamiento de todas las entradas diarias que necesitan alojarse en compartimentos que todavía las neurociencias no han logrado descifrar, aunque estemos cerca de ello. Y durante la etapa de vigilia de cada persona, el cerebro obedece normalmente a entrenamientos personales e intransferibles a lo largo de la vida, tomando decisiones a cada momento. Aquí es donde se produce todos los días la temible disociación entre las decisiones rápidas y las tranquilas. Más lo primero que lo segundo, aunque hay que reconocer que los juicios y las decisiones rápidas se toman además en un contexto de incertidumbre total, como nos ocurre en la crisis actual. Esta es la tesis a descifrar que plantea de forma excelente el Premio Nobel de Economía 2002, Daniel Kahneman, psicólogo de profesión, al que admiro desde que tuve conocimiento de él hace bastantes años.

Se ha publicado recientemente un libro suyo excelente, Pensar rápido, pensar despacio (1), que recomiendo para la lectura tranquila [sic]en las próximas vacaciones de cada uno, de cada una, sobre todo de quien tenga el privilegio de disfrutarlas porque no esté en el peor paro –vacación permanente- que se pueda estar cuando se dispone de salud física, psíquica y social suficiente: el mental, afectado por no poder disfrutar del trabajo remunerado que es el que permite a cada persona, por el mero hecho de serlo, tener señas de identidad y construir día a día la legítima autoestima, por tener la posibilidad de alcanzarla por medios propios, a través del dinero, aunque no solo de él, porque poderoso caballero es. En mi casa se interpretaba así, como el peor de los augurios, salvando lo que hay que salvar (mutatis mutandis), ante cualquier seña de aburrimiento personal y/ó familiar, y así lo aprendí: cuando el demonio no tiene nada que hacer, con el rabo mata moscas…

Kahneman describe la vida mental “con la metáfora de dos agentes. El Sistema 1, que produce pensamiento rápido, intuitivo y con apenas esfuerzo, y el Sistema 2, lento, perezoso, no siempre activado y que requiere cálculos complejos y atención. El Sistema 1, por ejemplo, no sabe resolver automáticamente el problema de multiplicar 28×53. El Sistema 2, en cambio, con ciertas limitaciones, es el único que puede seguir reglas, comparar objetos en varios de sus atributos y hacer elecciones deliberadas entre opciones. Esta división del trabajo es muy eficiente, pero siempre hay que tener en cuenta que en el Sistema 1 hay sesgos y no se puede desconectar a voluntad. Así tenemos dificultad de apreciar nuestros errores, aunque nos resulta más fácil detectar los ajenos. En este libro, en definitiva, se muestra que el Sistema 1 es más influyente de lo que nuestra experiencia nos dice, y es “el secreto autor de muchas de las elecciones y los juicios que hacemos” (2).

Espero aprender despacio lo que la vida y mi cerebro me ordenan como decisión rápida, inmediata, imprescindible. Probablemente, después de leer este libro con la atención que merece, aprenda que el mundo de secreto de cada persona hay que pararlo momentáneamente o dejarlo en ralentí, para que en la próxima toma de decisiones no se deje convencer, a través de las decisiones de mi inteligencia, por el secreto autor de la última elección y decisión que tomé en un tiempo revuelto, muy próximo. Y lo mejor. Que no me vuelva a suceder en el aquí y ahora que me acompaña siempre, porque ya estoy entrenando a mi inteligencia creativa y ejecutiva, para que las próximas órdenes decisorias estén garantizadas por mi cerebro al buscar en el almacén de grabaciones tranquilas. Como las que podré llevar a cabo en estas vacaciones que pueden ser, desde ahora, muy diferentes a las demás, gracias a Daniel Kahneman, que en un momento de ataque de autosuficiencia de la sociedad mundial le puede llegar a preguntar ¿qué hace un psicólogo como tú en un mundo como éste, de la economía, tan sabia ella…?. Probablemente tuviera razón Enrique Morente cuando cantaba aquella soleá de la ciencia, avanzando en nuestra aventura particular de cerebros pensantes, tranquilos, ilusionándonos con el saber compartido sobre la esencia de este palo: interpretar los puntos cardinales de la existencia: la vida, el dolor, el amor y la muerte, desde la inteligencia del Sur:

Presumes que eres la ciencia
Yo no lo comprendo así
Cómo siendo tú la ciencia
No me has comprendido a mí

Sevilla, 29/VII/2012

(1) Kahneman, D. (2012). Pensar rápido, pensar despacio. Barcelona: Debate.
(2) Perdices de Blas, Luis, (2012, 28 de julio), Las limitaciones de la racionalidad, en Babelia (El País), pág. 9

Política digital en Andalucía (II): el arte de empezar

ITALO CALVINO
Ítalo Calvino (1923-1985)

Inicié esta serie el pasado 17 de junio. Tengo que agradecer la acogida que tuvo el post que dará título genérico a esta serie. Hoy, y cada vez que me enfrento al fenómeno de la pantalla en blanco, que no solo el del soporte papel o al comenzar una conferencia, recuerdo a un escritor al que tanto debo, Ítalo Calvino, porque aprendí de él en su obra póstuma “Seis propuestas para el próximo milenio”, que este momento “… es un instante crucial, como cuando se empieza a escribir una novela … Es el instante de la elección: se nos ofrece la oportunidad de decirlo todo, de todos los modos posibles; y tenemos que llegar a decir algo, de una manera especial” (Ítalo Calvino, El arte de empezar y el arte de acabar).

El 13 de junio de 2012, tras la publicación del Decreto 156/2012, de estructura orgánica de la Consejería de Hacienda y Administración Pública y de mi nombramiento como Director General de Política Digital, tomé conciencia de que comenzaba una etapa apasionante, donde hay oportunidades y fortalezas, así como amenazas y debilidades, para hacerlo todo, de todos los modos posibles, es decir, todo lo que figura en el marco de competencias confiadas por un Gobierno, el Gobierno correspondiente [sic], que cita el Legislador en la exposición de motivos de la Ley 30/1992, de Régimen Jurídico de las Administraciones Públicas y del Procedimiento Administrativo Común, y que no es inocente, estando encargado además de dirigir la Administración que le corresponda. Y hay que decir algo a lo largo de una Legislatura y de una manera especial.

Por ello es importante traer a colación el arte de empezar. Porque hay que saber hacerlo y poner empeño en ello. Personalmente, lo tengo muy claro: hay que analizar la realidad con la que se va a trabajar, para no equivocarnos en el proceso de diagnóstico de la situación que hay que transformar hacia un nuevo mundo digital que, además, es posible. Y se debe empezar con la metodología “Tres P” para no cometer errores: análisis y diagnóstico de la situación actual de personas, es decir, de los directivos y profesionales TIC en la Administración de la Junta de Andalucía, que son las que van a permitir, bajo su dirección, gestión y evaluación, prestar los mejores servicios digitales a las personas de dentro y fuera de la Administración y de sus entidades instrumentales; análisis y diagnóstico de la situación actual de los procesos a digitalizar de acuerdo con las competencias atribuidas a las 11 Consejerías y a las entidades instrumentales dependientes de las mismas (que conllevan expedientes administrativos de contratación de bienes corrientes y servicios, que también hay que conocer de forma exhaustiva) y, por último, análisis y diagnóstico de la situación actual de los presupuestos asignados para desarrollar desde la perspectiva digital los proyectos que digitalizan las competencias citadas.

Además, hay prisa pública digital, lo tengo muy claro también, es decir, hay que hacerlo en un plazo muy breve de tiempo, porque el contexto social en el que se desenvuelve la acción pública encomendada a través del Decreto citado anteriormente, no admite esperas ni demoras en el paso a la acción. Pero para que se pueda evaluar la situación actual, necesitamos emitir juicios bien informados, sin paliativo alguno, porque si no sabemos de dónde partimos y hacia dónde tenemos que ir, corremos el peligro de perdernos. Ahí está el arte de empezar y acabar. Y si podemos hacerlo de una forma especial, daremos la razón a Calvino, aunque esta evaluación corresponderá siempre a nuestro claro objeto de deseo: la ciudadanía, a la que corresponde obtener el acceso electrónico a los servicios públicos en las mejores condiciones posibles. Y también, a los empleados públicos que utilizan las tecnologías de la información y comunicación en su trabajo diario. Necesarios y, en algunos casos, imprescindibles. Lo aprendí durante el tiempo que trabajé en el ámbito de Salud.

También voy a verificar la percepción ciudadana de la prestación de los servicios digitales que se prestan en la actualidad. Existen estudios, encuestas y publicaciones a las que hay que prestar mucha atención, para no cometer errores. También, Asociaciones y colectivos que representan a los ciudadanos y a las que hay que escuchar con mucha atención, para practicar sobre todo el principio de proporcionalidad y equidad en el acceso electrónico a los servicios públicos. Necesitamos verificar esos datos para no tropezar dos veces sobre la misma piedra digital. Esta información es necesaria también para conocer la calidad percibida y sentida en este ámbito.

Nos veremos pronto. Para empezar, escribiendo en la pantalla digital que concretará planes de acción ajustados al principio de realidad, reconociendo que es un instante crucial.

Sevilla, 22/VII/2012