Cosas de estío / 5. Tener tiempo, sin atrapar vientos (Podcast)

Sentimiento, pensamiento.
Que se escuche el corazón
Más fuertemente que el viento.

Libre y solo el corazón,
Más que el viento.

El verso sin él no es nada.
Sólo verso.

Rafael Alberti, Canción 8, en Baladas y canciones del Paraná

Inauguro hoy una nueva forma de relacionarme con la Noosfera, lo que llamo la malla pensante que utiliza Internet. Se llama podcast, que viene a ser algo así como la difusión de contenidos utilizando voz, imagen y sonido, conjuntamente o por separado, primando en este caso la voz como forma de expresarme directamente para quien me quiera escuchar.

Voy a compartirlo con el texto que acostumbro a publicar habitualmente, pero también es una oportunidad para que, como decía Alberti al hablar de pensamiento y sentimiento, se pueda escuchar mi corazón y voz más fuertes que el viento, porque un post, un articulo o un podcast, si no tienen corazón y voz, son solo eso…

Me pueden escuchar directamente leyendo el último post que he escrito, Cosas de estío 5 /. Tener tiempo, sin atrapar vientos. Son oportunidades de este verano tan sugerente por los cambios en el país y por su propio tempo, caminando juntos, con el corazón y la voz de todos más fuertes que el viento.

Sevilla, 15/VII/2018

PODCAST 1: Cosas de estío / 5. Tener tiempo, sin atrapar vientos

PODCAST

NOTA: la imagen se ha recuperado hoy de https://www.inboundcycle.com/diccionario-marketing-online/podcast

Sentido común en La Moncloa, en Cataluña: seny…

Se ha celebrado hoy en La Moncloa el encuentro tan esperado de los presidentes Sánchez y Torra. En ese Espacio Político [sic] hay que intentar dialogar con espíritu machadiano, preguntando ambos y escuchándose, con un objetivo claro: hablar de la nueva y posible configuración territorial y federal de España en la que Cataluña tenga la cabida que busca en alternativas independentistas que hoy día no tienen viabilidad en un Estado de Derecho. Hace falta compartir «seny», algo tan querido por el pueblo catalán, pero en el sentido que aprendí de mi gran maestro Ferrater Mora: «El seny no excluye, sino que muchas veces postula, el atrevimiento y la osadía, todo lo que, desde cierto punto de vista, puede parecer insensato, pero que, visto desde el horizonte de la continuidad, se convierte en una actitud sensata. El auténtico seny no se limita a perseguir lo más accesible, las realidades cotidianas e inmediatas; el auténtico seny, podríamos decir el ideal del seny, es perseguir lo que es justo, conveniente y correcto, aunque esta persecución sea en algunos momentos la acción más insensata que se pueda imaginar». Impecable, sobre todo cuando ambos han contemplado hoy la fuente que tantas veces recordaba Machado en la búsqueda de su sentido de la vida, haciendo camino al andar…

Vuelvo a publicar el artículo que escribí sobre el proceso catalán, entre otros, en tiempos revueltos del año pasado, porque necesitamos recuperar el espíritu de lo que allí expresaba. Para quien lo quiera comprender así. Hoy, más que nunca.

Sevilla, 9/VII/2018

SENY

Aprendí de Henry Bergson, en mis años jóvenes, que el sentido común es la facultad para orientarse en la vida práctica. Lo estudié con la ilusión de un españolito que vino al mundo en el siglo pasado y lo guardó Dios, tal y como lo comprendí textualmente cuando dejé de pensar como niño y leía con pasión a Machado. En este país se ha expresado siempre esta frase con cierto desdén al estimarse que es el menos común de todos los sentidos. Ahora, con los acontecimientos del proceso catalán, se ha recuperado en su versión catalana que, por cierto, es de una profundidad cultural extraordinaria.

En estos tiempos independentistas y revueltos, se ha hecho una continua llamada al seny catalán para poner ribetes de acero a la declaración unilateral de independencia, pero no ha servido de mucho una vez constatado lo que sucedió el pasado viernes en el Parlamento de Cataluña. En esta Comunidad, el lenguaje nunca es inocente y el seny se conoce bien por parte de sus habitantes. Pero pasa lo que pasa cuando se desprecian las palabras, tan sufridas siempre, con una utilización torticera de las mismas.

Cataluña necesita recuperar la seña de identidad del seny. Mi formación en el ámbito de la filosofía está en deuda permanente con José Ferrater Mora, que ahora rescato en lo afirmado por él en su obra Las formas de la vida catalana y referido a esta palabra: «El seny no excluye, sino que muchas veces postula, el atrevimiento y la osadía, todo lo que, desde cierto punto de vista, puede parecer insensato, pero que, visto desde el horizonte de la continuidad, se convierte en una actitud sensata. El auténtico seny no se limita a perseguir lo más accesible, las realidades cotidianas e inmediatas; el auténtico seny, podríamos decir el ideal del seny, es perseguir lo que es justo, conveniente y correcto, aunque esta persecución sea en algunos momentos la acción más insensata que se pueda imaginar». Transcendental para comprender su auténtico significado hoy. Dice también Ferrater Mora que la escuela escocesa que ha estudiado el sentido común se centra en la concepción de Reid cuando afirma este autor que “hay un cierto grado de sentido que resulta necesario para convertirnos en seres capaces de leyes y de gobierno propio” (1). El antecedente del seny demuestra que este sentido (común) es como una especie de facultad regulativa que “nos permite fundar nuestros juicios sin caer en el escepticismo ni en el dogmatismo”.

Seny tiene su antónimo, rauxa, con una traducción impecable, arrebato. Leí hace unos días una referencia a esta dialéctica que me pareció extraordinariamente clarificadora en estos momentos: “La oposición entre ambos conceptos se populariza con Jaume Vicens Vives, quien escribe en Notícia de Catalunya, en 1954, que «Ser arrauxat es, precisamente, andar falto de seny, obedecer a impulsos emocionales, actuar según determinaciones repentinas. En estas circunstancias nos dejamos llevar por la pasión, sin sopesar las realidades ni mesurar sus consecuencias. Somos entonces los hombres de la llamarada y de las actitudes extremistas. Nuestro sentido de la ironía nos falla y salimos a la calle devorados por un exceso de presión sentimental. El arrauxament es la base psicológica de las acciones subversivas catalanas, la justificación histórica del todo o nada, la negación del ideal de compromiso y pacto dictada por la sensatez colectiva» (2).

Hay que recuperar sentido común, seny, para contrarrestar lo ocurrido en Cataluña. No perdamos tiempo. Nos queda esa palabra para comprender que a través de ella nos podemos convertir en seres capaces de leyes y gobiernos propios. Todos, incluso más allá de Cataluña.

Sevilla, 29/X/2017

(1) Ferrater Mora, José (1980, 2ª ed.). Diccionario de Filosofía (4). Madrid: Alianza Editorial, pág. 2985.
(2) https://verne.elpais.com/verne/2017/10/10/articulo/1507620898_691178.html

NOTA: la imagen se recuperó el 29/X/2017 de https://imagessl1.casadellibro.com/a/l/t0/31/9788494325731.jpg

Las Ítacas son también para el verano

ROZYTE MARIANO POZO

Mariano Pozo, Rozyte

Ten siempre a Ítaca en tu mente. Llegar allí es tu destino. Mas no apresures nunca el viaje. Mejor que dure muchos años y atracar, viejo ya, en la isla, enriquecido de cuanto ganaste en el camino sin aguantar a que Ítaca te enriquezca.

Ítaca te brindó tan hermoso viaje. Sin ella no habrías emprendido el camino. Pero no tiene ya nada que darte.

Aunque la halles pobre, Ítaca no te ha engañado. Así, sabio como te has vuelto, con tanta experiencia, entenderás ya qué significan las Ítacas.

Konstantinos Kavafis, Ítaca

El verano es una estación que invita a viajar o a imaginar sueños, que es otra forma de hacer viajes de interior (del alma). Ayer tuve la oportunidad de rememorar viajes hacia alguna parte, Ítacas de mi vida, visitando dos exposiciones en Antequera, muy relacionadas hoy entre sí. Me refiero a una exposición itinerante del fotógrafo malagueño, Mariano Pozo, con un título muy sugerente: Capítulos vividos, colgada en el patio principal de la Biblioteca Municipal, una colección de imágenes que conforman una forma de entender su Ítaca particular. Me emocionó una sobre todas: la de Rozyte, una actriz lituana que enloqueció al morir su marido, también actor y que deambula por las calles de Vilnius hacia ninguna parte en un viaje a su interior tan particular. Para no olvidarla.

LA LLEGADA TORAL

Cristóbal Toral, La llegada, 1989

La segunda experiencia fue en la visita que tenía comprometida en este viaje con Cristóbal Toral, en su tercera planta del Museo de la Ciudad. Una vez más estuvimos a solas, recordando con interpretación laica un poema de Alberti escrito en su Ítaca romana que recuerdo habitualmente, Entro Señor en tus iglesias [siempre vacías], cambiando lo que haya que cambiar al poder decir también hoy “entro Cristóbal en tus salas, siempre vacías…”. Me detuve en esta ocasión en una obra, La llegada, en la que aparece su sempiterna mujer sola, entrando en una habitación llena de vacío. No tiene nombre, pero me sugirió, una vez más, el drama de tantas mujeres que sufren a solas la incomprensión de un mundo diseñado a veces por el enemigo. Para no olvidarlas.

EL VENDEDOR DE GLOBOS

Mariano Pozo, El vendedor de globos

Salí de aquella sala solitaria y recordé otra imagen de Mariano Pozo en la exposición, que me devolvió la esperanza de continuar el viaje hacia las Ítacas de mi vida. Era la de un vendedor de globos, en la Semana Santa de Málaga, que corre por las calles de la ciudad rodeado de la magia suficiente como para alegrar la vida de niñas y niños en Andalucía, en la edad en la que inician sus viajes a sus Ítacas tan diminutas, en momentos en que sería más importante recordarles al Jesús de la mar que al del madero, haciendo caso siempre a Machado, que hizo un camino impecable de dignidad hacia su Ítaca tan particular. Para no olvidarlo.

Sevilla, 4/VII/2018

 

Bye, bye, PowerPoint

No vivas en la tierra
como un inquilino
ni en la naturaleza
al modo de un turista
Vive en este mundo cual si fuera la casa de tu padre
Cree en los granos en la tierra, en el mar
pero ante todo en el hombre

Nazim Hikmet (1902-1963) Tal vez mi última carta a Memet

En un fajín promocional de un libro precioso de Nuccio Ordine, Clásicos para la vida (1), el crítico literario Jordi Llovet dice que este libro es “Una defensa de la literatura contra todas las modas pedagógicas actuales, en las que el Power Point [sic] parece ser un bálsamo peligroso para todo tipo de enseñanzas”. Me he puesto ojos a la lectura y recomiendo que más tarde que nunca lean este libro porque van a comprender bien por qué Ordine defiende a capa y espada la utilidad de lo que hoy se llama “lo inútil”.

En un país como el nuestro, en el que la educación y la cultura brillan por su ausencia, en el que perseguimos solo lo útil contra viento y marea, hablar de estas cosas, repito: educación y cultura, te sitúa fuera del siglo como por ensalmo, siendo arrojado fácilmente por la borda del mercado. Esta es la razón de una de mis ilusiones actuales que deseo compartir con las personas que navegan conmigo en esta “Isla Desconocida” de Saramago, es decir, el cambio de Gobierno puede propiciar un cambio en las políticas de educación y cultura que tanto necesita este país. Sigo de cerca las intervenciones de las dos personas responsables de ambas carteras porque es urgente llevar a cabo pactos de Estado para que España recupere sendas que nunca debió perder en la articulación de la educación integral e integrada en todos los niveles que la imaginación digna pueda hoy soñar despierta. Y canalizar la cultura para compartir todos el arte de vivir.

Cuando se habla de educación hay que hablar necesariamente de sus grandes protagonistas, los profesionales que ejercen esta profesión, educar. Dice Ordine que la formación “requiere plazos largos. Orientarla exclusivamente por las presuntas ofertas del mercado laboral es perder de antemano la partida. No necesitamos reformas genéricas, sino asegurar una buena selección de los docentes. Los jóvenes reclaman sobre todo profesores que vivan con pasión y con verdadero interés la disciplina que imparten. Se trata de una exigencia sacrosanta, cuyos efectos beneficiosos todos nosotros hemos podido experimentar en nuestra vida estudiantil [-…]  No se puede hablar al alumnado sin amar lo que se enseña. O tirar de powerpoint o prezi sin más, repitiendo todo lo que allí se expone sin orden ni concierto, sin alma didáctica alguna a pesar de la modernidad digital.

Finaliza el autor con una referencia a Einstein en el capítulo dedicado a la educación en su libro Mis ideas y opiniones y su canto a la curiosidad innata en los seres humanos, que permite desarrollar la creatividad y la fantasía. Dice Ordine que: “La buena escuela no la hacen ni las pizarras interactivas multimedia, ni las tablets, ni los managers, ni los demagógicos acuerdos a corto plazo con empresas y centros profesionales: la hacen solo los “buenos docentes”, aquellos que, renunciando a las “medidas coercitivas”, logran que “la única fuente de respeto del alumno al profesor sean las cualidades humanas e intelectuales de éste” (pág. 71s del libro de Einstein). Al docente le incumbe la delicada misión de hacer comprender a sus estudiantes que la enseñanza es una gran oportunidad ofrecida por la sociedad para ayudarnos a hacernos mejores, mujeres y hombres libres capaces de saber vivir”.

Vuelvo a leer a Nazim Hikmet, en el poema que encabeza estas líneas, para comprender qué significa luchar por la libertad de vivir a pesar de todo:

Ama la nube, la máquina y el libro
pero ante todo, ama al hombre
Siente la tristeza
de la rama que se seca
del planeta que se extingue
del animal inválido
pero siente ante todo la tristeza del hombre
Que todos los bienes terrestres
te prodiguen la alegría
Que la sombra y la luz
te prodiguen la alegría
Que las cuatro estaciones
te prodiguen la alegría
Pero ante todo, que el hombre
te prodigue la alegría
 

Sevilla, 2/VII/2018

(1) Ordine, Nuccio (2017). Clásicos para la vida. Una pequeña biblioteca ideal. Barcelona: Acantilado.

Los últimos migrantes (no olvidemos al Aquarius)

Todo pasa y casi nada queda. Seguimos viviendo todos los días las tragedias de los migrantes que se acercan a España buscando otro mundo posible. Ayer leíamos la frialdad con la que han sido recibidos los 238 migrantes recogidos por el barco alemán Lifeline, en Malta, porque no les ha quedado más remedio a las autoridades de La Valeta y porque varios países europeos se han ofrecido a recibirlos en un reparto a veces inhumano, malgré tous, en todas las conjugaciones y responsabilidades públicas posibles (la tuya, la mía, la suya, la nuestra, la vuestra y la suya; la de todos, en definitiva). Mientras Europa busca fórmulas para resolver un problema que tenemos muy cerca y a diario en nuestras costas andaluzas, el Aquarius zarpó hace unos días, desde Valencia, a seguir cumpliendo una misión, ofrecer puertos seguros a los migrantes, que se olvida por determinados poderes públicos, para atender a los que naufragan en alta mar, muy cerca del Sur de Europa, que todavía existe en la clave de Benedetti.

Comprendo mejor que nunca un poema suyo dedicado a las últimas golondrinas, recordando a un sevillano universal, evocando el cansancio de tanto alarde migratorio, de tanto y tanto cruce sobre el mar, y retórica, y pretextos, y alcores.

Sabes
gustavo adolfo
en cualquier año de éstos
ya no van a volver
las golondrinas
ni aún las pertinaces
las del balcón
las tuyas

es lógico
están hartas
de tanto y tanto alarde
migratorio
de tanto y tanto cruce
sobre el mar y retórica
y pretextos
y alcores

su tiempo ya pasó
lo reconocen
y a mitad de su ida
o de su vuelta
oscuras
cursilíneas
tiernitas de alas largas
se dejarán caer
como buscando
cada una su ola
terminal.

¡Ojalá llegue el día en que su tiempo de tanto sufrimiento pase, que los reconozcamos en su tierra de origen, sin necesidad de volar tan bajo, para que ya no tengamos que reconocerlos a mitad de su ida o de su vuelta, porque ya no desafiarán al mar como buscando de forma desesperada su ola terminal!

Mientras…, no olvidemos al Aquarius y lo que simboliza junto a otros barcos de rescate para dar respuesta a tanto desajuste social a escala mundial.

Sevilla, 29/VI/2018

 

 

Aquarius, un barco que derrama lágrimas

A BORDO DEL AQUARIUS

Aquarius es un símbolo de las injusticias y desequilibrios sociales de la humanidad. Como le ocurría a Acuario, el héroe de la mitología griega, “las estrellas de la constelación de Acuario pueden conectarse de una forma alternativa, la cual muestra gráficamente un portador de agua corriendo mientras carga una vasija de la cual derrama agua”. En este caso tan sangrante, el barco fletado por Médicos sin Fronteras y SOS Mediterranée, con 629 migrantes a bordo (muchos enfermos, siete embarazadas, una decena de bebés y 123 niños y niñas no acompañados), derrama lágrimas de dolor ante la situación que está viviendo en su interior. Reconozco que al ver las imágenes que nos llegan del barco, se me han caído unas lágrimas, como le ocurriría a María Celeste, el mascarón de proa preferido de Neruda, que lloraba cada vez que el calor del fuego que ardía en la chimenea de su casa, en la Isla Negra, condensaba el vapor en sus ojos de cristal. Porque ante la indignidad y la vergüenza todo llora y nada permanece insensible y quieto.

Me alegra conocer la noticia de que el gobierno de España ha ofrecido un puerto seguro para que desembarquen estas personas con todas las garantías, por razones humanitarias, después del espectáculo ofrecido por Italia y Malta, así como por el silencio cómplice de Europa en general, sin disculpa alguna. Evidentemente, la acogida de migrantes es un problema de hondo calado político, porque todos los países que componen esta realidad que se llama Europa, están mirando de lado a esta situación que ha estallado ahora con la realidad del Aquarius.

En abril escribí un artículo en este cuaderno digital, Refugiados y migrantes, viajeros de la desesperación humana, un título que identifica perfectamente la situación de este barco que derrama hoy lágrimas en el Mediterráneo. Hacía una referencia a un informe magnífico elaborado por UNHCR, Desperate journeys, que recogía la situación actual más próxima a 31 de marzo de 2018, en la que se aprecia que España, junto a Italia y Grecia, es el país al que llegan un gran número de migrantes todavía, a través del Mediterráneo, con especial relevancia y por países de origen (por este orden), desde Marruecos, Argelia, Guinea Conakry, Costa de Marfil, Gambia, Siria, Camerún, Mali, otras nacionalidades subsaharianas y Guinea- Bissau. Hacen un total, desde enero de 2018, de 5.000 personas, 3.385 por mar y 1.615 por tierra, con una distribución proyectada (según datos de 2017) del 14% de niños, 9% de mujeres y 77% de hombres, no disponiéndose en la actualidad de un dato estremecedor en referencia a niños no acompañados y separados de sus padres.

Agregaba en aquella ocasión que los refugiados y migrantes son dos realidades sangrantes para nuestro país, con bases legales de atención diferentes, pero que confluyen en la capacidad de España para atender situaciones inhumanas que claman al cielo. Creo que no somos conscientes del sufrimiento que generan estos viajes desesperados hacia una realidad humana y social diferente, donde se pueda compartir segundos de vida digna. Para tranquilizar sus almas. Vivimos muy ajenos a estas situaciones reales y muy próximas, que utilizan un mar que cantamos históricamente como hermoso y tranquilo, en una contradicción memorable, que ha llevado a Joan Manel Serrat a cantar “Mediterráneo” con sumo cuidado y respeto reverencial a los migrantes y refugiados que pierden con frecuencia su vida en él, porque ese mar maravilloso se ha convertido en la sepultura de miles y miles de personas dignas que escapan también de sus países de origen, en un auténtico sinsentido. Además, porque los que mueren a cientos en ese mar ya no serán desgraciadamente caminos para nadie y tampoco le darán verde a los pinos ni amarillo a la genista.

No debemos olvidar a las personas que viajan en el Aquarius, ni siquiera un momento, en nuestra alma profunda y oscura, porque al conocer esta realidad tenemos ya en nuestra piel el sabor amargo del llanto eterno; las lágrimas de un barco que simboliza el mito de Acuario, que ahora viaja hacia alguna parte de este país, porque ha ofrecido un puerto seguro para acoger a las personas que viajan en él.

Sevilla, 12/VI/2018

NOTA: la imagen, que muestra a un rescatador del Aquarius con un bebé, se ha recuperado hoy de https://politica.elpais.com/politica/2018/06/12/actualidad/1528778012_823509.html

 

 

 

Los cumpledías de Mario Benedetti

mario-benedetti

Reinterpreto el poema Como siempre, de Mario Benedetti, el día que cumplo ochocientos cincuenta y dos meses, aplicando sus palabras en primera persona, porque así lo he leído siempre. Es verdad, porque esta matusalénica edad no se me nota cuando en el instante en que vencen los crueles entro a averiguar la alegría del mundo, volando gaviotamente sobre las fobias, desarbolando los nudosos rencores. He alcanzado una buena edad para cambiar estatutos y horóscopos, dejando que mi manantial mane amor sin miseria.

Soy consciente de que los que me desean hoy un feliz cumpleaños es a veces injusto, porque he tenido la suerte de disfrutar de felices cumpledías, no olvidando tampoco que aunque nada me ha sido fácil en mi vida, eso mismo me ayuda hoy a afirmar mi bienaventuranza diaria.

Para mí no es novedad que mucha gente de este mundo me aprecie, pero sé distinguir muy bien quien me quiere de veras, aunque mi corazón sabe quién me quiere un poquito más que el mundo.

Son palabras que regalo a los que me felicitan por mi cumpledías diario, sintiéndome alguien especial el día que cumplo ochocientos cincuenta y dos meses, entrando a averiguar la alegría del mundo, volando gaviotamente sobre las fobias y desarbolando los nudosos rencores.

Como siempre

Aunque hoy cumplas
trescientos treinta y seis meses
la matusalénica edad no se te nota cuando
en el instante en que vencen los crueles
entrás a averiguar la alegría del mundo
y mucho menos todavía se te nota
cuando volás gaviotamente sobre las fobias
o desarbolás los nudosos rencores
buena edad para cambiar estatutos y horóscopos
para que tu manantial mane amor sin miseria
para que te enfrentes al espejo que exige
y pienses que estás linda y estés linda
casi no vale la pena desearte júbilos y lealtades
ya que te van a rodear como ángeles o veleros
es obvio y comprensible
que las manzanas y los jazmines
y los cuidadores de autos y los ciclistas
y las hijas de los villeros
y los cachorros extraviados
y los bichitos de san antonio
y las cajas de fósforo
te consideren una de los suyos
de modo que desearte un feliz cumpleaños
podría ser tan injusto con tus felices
cumpledías
acordate de esta ley de tu vida
si hace algún tiempo fuiste desgraciada
eso también ayuda a que hoy se afirme
tu bienaventuranza
de todos modos para vos no es novedad
que el mundo
y yo
te queremos de veras
pero yo siempre un poquito más que el mundo.

Sevilla, 7/VI/2018

Ha llegado el momento de declarar una Política Digital de Estado

NUEVO PRESIDENTE

Reconozco que tengo prisa digital. Pienso que el resultado de la moción de censura, con la toma de posesión del nuevo presidente, puede ser una oportunidad extraordinaria para impulsar la política digital de Estado. He escrito en numerosas ocasiones en este blog sobre la necesaria e imprescindible visión de Estado, desde la perspectiva digital, que debe tener un Gobierno progresista y moderno. Vuelvo a hacerlo al considerar que puede ser el momento de declarar las bases estratégicas que deben sustentar esta política.

En principio, creo que ha llegado el momento de proclamar la transformación urgente del Gobierno actual al uso en Gobierno Digital, para que se puedan aplicar políticas digitales de amplio espectro, tal y como he ido desarrollando a lo largo de los últimos años en este blog. Sería extraordinario comenzar a tejer tejido crítico en este momento digital porque hay razones suficientes de urgencia política en un mundo que cada día se mueve más en torno a la transformación digital de todos los ecosistemas en los que vivimos, estamos y, sobre todo, somos. Creo que se puede comprender mi obstinación, en el más correcto sentido de la palabra y tal como la aprendí hace ya muchos años en un libro precioso de Herman Hesse, Obstinación, en torno a esa excelente virtud, entendida como la obediencia a una sola ley, la que lleva al propio sentido (digital, por supuesto).

Esta iniciativa digital que propongo como iniciativa de carácter público, debe contemplar todos los medios y protagonistas de la transformación digital del Gobierno que nazca ya para la nueva legislatura, que planteo como de necesidad y no por azar, es decir, ciudadanos, profesionales del sector, empresas tecnológicas, autoridades públicas y privadas, representantes políticos, medios de comunicación, organizaciones de usuarios, etc., para que la participación sea de abajo a arriba y no al revés. Por una vez, la ciudadanía dejaría de ser “ignorante molesta” cuando se abordan asuntos de su “propio sentido” digital, en palabras de Hans Magnus Enszerberger, ante una realidad de empoderamiento imprescindible para una transformación digital urgente en la que estamos ya instalados. Podría ser una especie de estructura de Estado, obstinada, respetando la necesaria oportunidad política en este momento crucial del país, cuando hay que declarar una nueva estructura de Estado y el Gobierno correspondiente.

De forma concreta, propongo la creación de un Ministerio de Política Digital, con la estructura, dotación de recursos y planificación estratégica y administrativa correspondiente, que concentre los recursos económicos dispersos en la actualidad en diferentes capítulos y secciones del Presupuesto del Estado, así como de la relación coordinada con los Fondos Europeos destinados a tal fin, con una planificación estratégica detallada y con participación real y efectiva en la implantación de políticas digitales de amplio espectro. Existen antecedentes a nivel mundial y basta con conocer con detalle las últimas experiencias de Gobierno Digital tanto en Singapur como en Estonia, sin ir más lejos.

En mi publicación de 2016, Principios de política digital, detallé de forma didáctica y divulgativa los grandes principios de política digital aplicada con visión de Estado, desde diversas perspectivas: el respeto reverencial a un vocabulario digital propio (que hay que conocer en términos tan novedosos como empoderamiento digital, inteligencia digital o equidad digital, entre otros muchos, porque sin lenguaje digital propio es difícil articular diálogo digital al respecto) y su presencia en programas electorales; aclarar definitivamente la diferencia existente entre inversión y gasto digital, que tanto se ha confundido en tiempos de crisis, encubriendo la ineficacia e ineficiencia del Estado y de las diferentes Administraciones Públicas); declarar el empoderamiento digital rompiendo la cuarta pared, sabiendo que las tecnologías inteligentes son para las personas, no solo para las cosas, abrir el mundo de la investigación, desarrollo e innovación digital a supuestos como el grafeno, a título de ejemplo y que nos cambiará la vida, para abordar la revolución digital, pendiente, en España, siempre y cuando se lleve a cabo la misma desde la realidad tan próxima en estos días de la presentación en la sociedad española de un nuevo Gobierno progresista y de transformación digital.

Soy consciente de las prioridades políticas actuales centradas en la generación de empleo y en el blindaje constitucional de derechos y deberes sociales referidos a educación, salud y atención social, sobre todo de los que menos tienen, del envejecimiento y en la realidad inexorable de la dependencia. Pero la realidad digital está ahí, cada día más presente en nuestras vidas, siendo lo más íntimo de nuestra propia intimidad (según el aserto agustiniano) a través de instrumentos digitales tan útiles e imprescindibles ya como los teléfonos inteligentes, tabletas, portátiles y televisiones inteligentes e interactivas.

Vivimos en un mundo digital, tal y como lo aprendí hace casi veinte años de Nicholas Negroponte, que me abrió una perspectiva diferente de la vida, aunque siempre estuve de acuerdo con él en un aserto irreversible, para poner cada cosa en su sitio y no se nos suban las tecnologías de la información y comunicación a la cabeza: “Los bits no se comen; en este sentido no pueden calmar el hambre. Los ordenadores tampoco son entes morales; no pueden resolver temas complejos como el derecho a la vida o a la muerte. Sin embargo, ser digital nos proporciona motivos para ser optimistas. Como ocurre con las fuerzas de la naturaleza, no podemos negar o interrumpir la era digital”.

Se trata de reconocer que somos ya digitales en un mundo digital por excelencia, que nos puede hacer la vida más amable en todas las perspectivas de la vida desde una perspectiva de nueva revolución digital que supere con creces a la industrial que tanto ha beneficiado ya a la humanidad. Por esta razón, creo que la política digital es un asunto de Estado, no una cuestión baladí protagonizada solo por los amantes de las tecnologías de la información y comunicación. Además, cuando sustenta las políticas sociales por excelencia, se troca en un asunto que nos pertenece a todos, sin excepción. El marco de la política digital no es un asunto tecnológico sino constitucional. Esa es su gran fortaleza en el argumentarlo de elevarla a asunto de Estado, máxime cuando tiene que atender a realidades tan inexorables como la salud y la enfermedad o los servicios sociales.

Las tecnologías de la información y comunicación no son inocentes, como no lo son las ideologías políticas subyacentes en su implantación, que no mera instalación tecnológica. Sabia distinción que se constituye en un elemento de gran interés público en la construcción de un nuevo paradigma público de carácter digital. Necesitamos definir los sistemas y aparatos políticos digitales que permitan la toma de decisiones públicas de gran relevancia social, preservando el interés general como raíz de la que deben nacer todos los actos digitales que nazcan en la sabia política digital del Gobierno digital correspondiente.

Por último, aprecio hablar de ética digital de carácter público, que también existe, como la que podría desarrollar un Ministerio de Política Digital, como lo explicaba en las palabras introductorias de este artículo. Su objeto principal es respetar el interés general digital de los ciudadanos, distinguiendo “mercancía” de “valores y derechos humanos” digitales, que se instrumenta por el Gobierno Digital y Abierto correspondiente, mediante la Administración, no al revés, con carácter unificado y no estrictamente disperso en los diferentes departamentos ministeriales e instituciones públicas instrumentales. Además, inteligencia y ética digital son indisolubles, porque son las bases humanas para ser y estar en el mundo de una forma diferente gracias a las tecnologías de la información y comunicación. ¿Por qué? Porque la inteligencia digital es la capacidad que tenemos los seres humanos para adquirir destreza, habilidad y experiencia práctica de las cosas que se manejan y tratan con la ayuda de los sistemas y tecnologías de la información y comunicación; capacidad para recibir información, elaborarla y producir respuestas eficaces, a través de las TIC; capacidad para resolver problemas o para elaborar productos y servicios que son de gran valor para un determinado contexto comunitario o cultural y factor determinante de la habilidad social, del arte social de cada ser humano en su relación consigo mismo y con los demás, a través todo ello de los sistemas y tecnologías de la información y comunicación.

Sevilla, 4/VI/2018

NOTA: la imagen se ha recuperado hoy de http://www.rtve.es/fotogalerias/toma-posesion-pedro-sanchez-como-presidente-del-gobierno/198155/toma-posesion-pedro-sanchez-como-presidente-del-gobierno/6/

La democracia y la esperanza han derrotado a ETA

PRINCIPIO ESPERANZA

He leído el último comunicado de ETA en el que anuncia su disolución. Quiero quedarme con este punto final porque ha triunfado en democracia el principio esperanza del que hablé en un artículo que escribí el 23 de marzo de 2006, cuando solo faltaban tres horas para que se iniciara un alto el fuego de ETA. Entresaco de aquella reflexión algunas ideas que mantienen hoy vigencia plena. Cambio solo tiempos de verbos porque entonces hablaba sobre todo de futuro y hoy, afortunadamente, lo convierto en presente. Cambio de texto y contexto.

Desde que tuve conocimiento de aquella noticia del alto el fuego, sentí la necesidad de aprovechar este foro para contribuir, con mi ilusión personal y mi creencia en el ser humano como factor determinante, a que la paz fuera posible en Euskadi y en los sentimientos y emociones del pueblo español en general y vasco, en particular. A pesar del sufrimiento de casi 900 víctimas, a lo largo de 50 años de desesperanza real, dura, triste, desgarradora, espantosa, en todos sus términos. A pesar de los que tuvieron que incorporar a su vida diaria la rutina de cualquier protección, incluso la más dura: la de sacar fuerzas de flaqueza para seguir viviendo.

Hoy, desde el momento de la difusión del comunicado de disolución, he escuchado voces de toda procedencia y color, posicionándose sobre el anuncio de ETA. En casi todas las intervenciones públicas que he escuchado he podido apreciar una tímida creencia sobre la auténtica razón de ser del comunicado. Y he recordado cómo hace doce años se hablaba, en todas las acepciones posibles, del término esperanza. Efectivamente, era tiempo de esperanza que, con el anuncio definitivo de hoy, se sella como un recurso muy importante en democracia. Aprendí de Ernst Bloch y así lo escribí hace muchos años, que el gran valor de la esperanza es el ofrecimiento de ser activos en la búsqueda de lo que deseamos, porque lo que esperamos todavía no ha llegado y, además, nos interesa, nos hace libres. En cualquier nivel, en cualquier proyecto, en cualquier deseo: frente al principio materialista de Marx de que la realidad social determina la conciencia del hombre, Bloch presenta a la conciencia individual de cada persona como determinante de la historia y de su historia, enfrentándose cotidianamente con la insatisfacción humana vivida en necesidad y negación. Por ello, cada persona lucha por alcanzar su plenitud. El hecho es que todavía no la ha alcanzado. Esta «hambre cósmica» se experimenta en el deseo de alcanzar un sentido pleno de la vida. Es como la ilusión que yo tenía cuando era niño y construía los juguetes en mi pensamiento hasta que llegaba el día señalado y lo alcanzaba. Vivimos en momentos en los que manifestamos siempre que tenemos hambre de paz.

Un escritor del que aprendo permanentemente el lenguaje de la concisión, autor del cuento más breve del mundo, Augusto Monterroso, lo diría así: cuando despertamos, después de conocer la disolución de ETA, la esperanza estaba allí… La realidad actual en España nos permite creer en que la paz duradera, ahora, sí es posible. Porque la esperanza, junto a la democracia, han derrotado a ETA.

Sevilla, 3/V/2018

NOTA: la imagen se ha recuperado de https://elpais.com/elpais/2016/02/15/opinion/1455542289_018135.html

Contra determinados hechos reales no valen determinados argumentos legales

PROTESTA EN PAMPLONA

Concentración de este viernes ante el Palacio de Justicia de Pamplona

Solo se debe dejar de callar cuando se tiene algo que decir más valioso que el silencio
Abate Dinouart. Principio 1º, necesario para callar.

Hoy no me callo. Lo aprendí en latín: contra facta non valent argumenta, contra hechos no valen argumentos, pero hasta un cierto punto (placet, iuxta modum). En un Estado de Derecho, el poder judicial tiene un espacio sagrado que le confiere la Constitución española, aunque no le libra de la discrepancia democrática en su forma de proceder cada día. La sentencia última emitida ayer por la Audiencia Provincial de Navarra (me niego a ponerle el sobrenombre de los culpables directamente implicados), demuestra que hay unos hechos que se juzgan y que, por razones estrictamente jurídicas, se tipifican de una forma que no se comprende por la ciudadanía, porque contra determinados hechos ocurridos, tal y como se han podido ver, no valen determinados argumentos jurídicos. No se falta al respeto de la sentencia si se discrepa de ella o ¿es que ha enloquecido la ciudadanía al estimar de forma masiva que la sentencia tiene un error craso de interpretación de lo ocurrido?

Ante estas situaciones en las que explota el poder popular y se echa a la calle como recurso urgente contra lo que se aprecia como manifiestamente injusto, hay que reflexionar en la medida de lo posible y considerar que la única vía que queda para abordar esta cuestión tan lacerante, la valoración de una sentencia como manifiestamente injusta, es armarse de valores democráticos y ejercer el rol de ciudadanos y ciudadanas hasta las últimas consecuencias. Contra sentencias vividas como injustas, más democracia.

¿Qué hacer ante estas situaciones? Primero, protestar hasta la saciedad, no permanecer callados en silencios cómplices, ocupando espacios públicos de todo tipo, sin más violencia que la de la palabra herida, porque contra determinados hechos reales no valen determinados argumentos legales. Es muy difícil recurrir solo a la técnica jurídica del ámbito penal para hacer distinciones nada sutiles de orfebrería jurídica entre abuso, agresión y violación, porque lo malo de todo esto no es solo lo que se ve en minutos de vídeo, sino lo que hay detrás de todas las secuencias, una violencia ilegítima de hombres mal-educados [sic] para ser ciudadanos, en el sentido más profundo del término educación (la mala, hasta límites insospechados de consentimiento familiar y social, con el aplauso inclusive de muchas personas que jalean estas conductas impresentables), contra una mujer que en una noche de fiesta se adentra con ellos en un portal con un reparto desproporcionado de roles. Es sorprendente que sea ahora la víctima casi la culpable de la “normalidad” de lo allí ocurrido, porque como no hay escenas llamativas de legítima defensa, lo lógico es pensar que aquello se consintió, con resultados -eso sí- desproporcionados y de ahí la leve condena, porque al final “no era para tanto”. Lamentable y de ahí la indignación popular.

En segundo lugar, creo que hay que poner en marcha la división acorazada de la democracia que consiste en desplegar todos los recursos jurídicos disponibles en el Estado de Derecho actual para que instancias superiores valoren de nuevo lo que ocurrió esa fatídica noche de julio de 2016. Contra aquellos hechos no valen solo unos argumentos que, hoy, son solo parciales y eso me reconforta porque mi Estado de Derecho, lo afirmo de nuevo, permite que la sentencia se recurra ante todas las instancias posibles hasta que se llegue al final que siempre se sueña cuando somos demócratas: que se imparta justicia hasta las últimas consecuencias y que se proteja hasta el final al más débil, que en este caso es una chica de dieciocho años, con nombre y apellidos, ciudadana que merece todo nuestro respeto y a la que debemos amparar mañana, tarde y noche de cada día, porque representa a millones de mujeres españolas que desean vivir y caminar por la calle sin temor alguno a sufrir abusos, a ser agredidas o, desgraciadamente, violadas sin consideración alguna a su No.

En tercer lugar, hay que cambiar muchas cosas en este país, para que los hechos sujetos a sentencia no se repitan con la facilidad que ocurre ahora. Me refiero a que se debe firmar un Pacto de Estado para que la educación para la ciudadanía vuelva a las aulas de las que nunca tenía que haber salido. ¡Qué fracaso en democracia desalojar de las aulas la educación en valores humanos, en el comportamiento sexuado, en la relación limpia entre niños y niñas, adolescentes, jóvenes y así, sucesivamente, hasta el final del ciclo vital humano!

Necesitamos también, leyes urgentes que amparen hasta la saciedad la tipificación penal a favor de las víctimas de estos hechos y si hay que cambiarlas, que el Congreso de los Diputados se ponga a la tarea sin dilación alguna. Sin más espera, porque la víctima de estos hechos lamentables de Pamplona, en representación de todas las mujeres que sufren a diario cualquier tipo de abuso, agresión o violación, lo merece.

Sevilla, 27/IV/2018

NOTA: la imagen se ha recuperado hoy de: http://www.diariodenavarra.es/multimedia/galerias-imagenes/navarra/2018/04/27/concentracion-este-viernes-ante-palacio-justicia-pamplona-inigo-gonzalez.html