Violencia legal, no de género

No me guía otro interés que el de mostrar que la intolerancia del Estado y la religión son como una idea fija (…) Dejadme cruzar la línea, dejadme saltar

Ramón Sampedro, Cartas desde el infierno, 1.996

Este país enloquece por segundos en idas y venidas directas, indirectas y circunstanciales, yendo del timbo al tambo político con una frecuencia inusual. Acabamos de conocer lo ocurrido en relación con el traspaso del suicidio asistido de María José Carrasco a un juzgado de violencia de género.  Es un despropósito, con todos los respetos que quepan, de tamaño natural, porque la auténtica violencia que se está produciendo en torno a la eutanasia es de carácter legal, con responsabilidad directa del poder legislativo en un Estado de Derecho como es España.

Desde que el mundo es mundo, ya sea desde la perspectiva evolucionista o creacionista, el dolor humano terminal no se comprende bien por quienes lo sufren directamente o quienes lo presencian en una compañía llena de dolor y sufrimiento desgarrador. Durante siglos se ha encauzado el dolor y la muerte con sentido cristiano, católico, apostólico y romano, respetable pero no como remedio universal a enfermedades incurables o situaciones terminales que no deberían eternizarse en el tiempo, sobre todo cuando quien lo sufre no quiere prolongar tiempos incomprensibles de agonía en vida. Como es verdad que es un acontecimiento de causas y efectos múltiples, más allá del ámbito discrecional de quienes lo sufren, hace falta una legislación al respecto, pero ésta no se puede eternizar con argumentos peregrinos, confesionales, paliativos de palabras y no de soluciones que dignifiquen la vida humana de personas que, a veces, tanto sufren.

Vuelvo a publicar el artículo que recientemente he escrito en relación con el bien morir: Eutanasia y muerte digna. La ética antecedente a toda decisión sobre la vida y la muerte debe tener fiel reflejo en la legislación correspondiente, que ampare estas decisiones legítimas de corte individual, humano, ético por encima de todo. Si una persona no quiere seguir viviendo en condiciones infrahumanas, sostenidas en el tiempo solo gracias a fármacos o a la paciencia humana infinita propia o asociada, del que no es creyente en el más allá, debe tener amparo legal para que pueda decidir para no seguir caminando por el suelo firme de su existencia, que al fin y al cabo es la ética en estado puro.

Lo que pasó y conocimos el 4 de abril de 2019 entre la pareja formada por María José Carrasco y Ángel Hernández, es una muestra de respeto y cariño inconmensurable, en el marco del mejor ejemplo de dignidad humana que podamos conocer y que no tiene parangón con nuestros cánones actuales. No fue un caso de violencia de género, no, sino un caso de amor extraordinario, donde Ángel solo fue en un momento especial de sus vidas “las manos” de María José para ser ambos más felices con las decisiones éticas que estaban tomando y que una esclerosis múltiple había mermado para siempre. Un Estado de Derecho no puede ni debe mirar a otro lado. No debe practicar la violencia legal bajo ningún concepto, porque deshonra la democracia. Nada más.

Sevilla, 12/IV/2019

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Eutanasia y muerte digna

Creo que el vídeo que se propagó de forma viral por el mundo el jueves pasado, en el que se mostraba de forma descarnada el suicidio de María José Carrasco, enferma de esclerosis múltiple, ayudada por su marido, «sus manos», ha conmocionado a millones de personas dignas. Huyo del espectáculo de la muerte a cualquier precio, como aprendí de aquella película maravillosa, Muerte en directo, dirigida por Bertrand Tavernier, pero la muerte asistida por su marido, Ángel Hernández, la tengo grabada en las páginas especiales de mi memoria de secreto y me ha llevado a poner en marcha una parte de la moviola de mi vida en la que fui profesor de Ética Médica en las Escuelas de Enfermería de Sevilla y Huelva, durante algunos años. También he recordado mi etapa como alumno del profesor Bernhard Häring, en Roma, en un Curso sobre Ética Médica que hice en la Academia Alfonsiana en los años 1976 y 1977, del que aprendí que la ética es el suelo firme de la vida, la solería moral que uno va adquiriendo a lo largo de la vida para el bien vivir y el bien morir. Así procuré transmitirlo siempre a mis alumnos y alumnas de una etapa maravillosa de mi vida.

Hago esta mención de mi intrahistoria porque en aquellos años descubrí que era imprescindible abordar la ética de situación como guía y camino para el discernimiento humano más digno, de la que me enamoré para siempre, frente al dogmatismo de la Iglesia Católica que hacía estragos en este país. Aquellas clases del Profesor Häring me abrieron los ojos definitivamente sobre la importancia de hacer uso de la libertad en momentos transcendentales de la vida, tanto en la vida como en la muerte. Me lo explicaba Häring en las clases y en su humilde habitación del Alfonsianum, porque había prestado servicios en la aviación alemana de Hitler, como capellán y en Rusia, donde aprendió que tenía que atender siempre a cualquier ser humano aplicando la ética de situación, fuera amigo o enemigo, actitud que le acarreó serios disgustos y la separación final de aquellos servicios militares por ser considerado persona non grata para el ejército alemán. El problema radicaba en que había contemplado mucha muerte indigna en directo y había tenido que ayudar a morir alejado del dogma católico que había aprendido y enseñado en su proceso de evolución ética. Häring sufrió mucho por sus actitudes éticas hasta su fallecimiento, sobre todo por el trato recibido por la iglesia oficial, a la que recordó que cuando era citado en Roma para justificar su doctrina de libertades le recordaba algo tan grave como estar presente ante Hitler en un juicio sumarísimo. Häring me enseñó a defender la vida digna, en cualquier circunstancia, sin más limitación que la aplicación de la ética de situación en su defensa plena y con el amparo de la ley correspondiente.

Ha sido necesaria esta retransmisión en directo para que tomemos conciencia de la urgencia que plantea la necesaria legislación sobre la eutanasia. Es vergonzoso constatar que a pesar del esfuerzo del Partido Socialista para que España abordara definitivamente y desde la perspectiva legal ese problema real como la vida misma, no ha sido posible avanzar hasta el día de hoy por la oposición cerril de partidos de derechas con el telón de fondo de la Iglesia, como muros infranqueables para el libre discernimiento ante la muerte. Aquella proposición de ley relativa a la regulación de la eutanasia fue presentada en el Congreso de los Diputados por la portavoz socialista, Adriana Lastra, el 26 de junio de 2018, como “una cuestión sobre la que el PSOE considera que existe una opinión mayoritaria y “un elevado consenso” en la sociedad española para que se regule este nuevo derecho”.

Como referencia técnica y puntual recojo sus primeras palabras al respecto en aquella sesión: “Señora presidenta, señorías, hoy nuestro grupo parlamentario somete a la consideración de esta Cámara la proposición de ley de regulación de la eutanasia; un nuevo avance legislativo en materia de derechos que, como siempre en la historia de nuestro país, viene de la mano del Partido Socialista. Lo hacemos, como no puede ser de otra manera, recordando a personas como Ramón Sampedro, Inmaculada Echevarría o tantos otros que abrieron camino socialmente a un debate necesario, importante y ahora ya urgente. Presentamos esta ley sobre regulación de la eutanasia desde el respeto a la dignidad, a la libertad y a la autonomía de la voluntad de esas personas cuya única perspectiva actual es sufrir y desean poner fin a su calvario”.

Hasta el jueves pasado aquellas palabras no sirvieron para que se llevara a cabo la regulación que se proponía, a pesar de los esfuerzos de la izquierda en el Congreso. Es simbólico recordar que en la transcripción fiel del Diario de Sesiones de aquella sesión, al finalizar la primera exposición de Adriana Lastra, se recoge entre paréntesis la palabra “(Rumores)”, de sus señorías, a las que tuvo que mandar callar la presidenta de la Cámara, pidiendo silencio. Al final, solo rumores… y silencio.

El 25 de octubre de 2018, el Partido Popular se quedó sólo en defensa de su enmienda de totalidad a la Proposición de Ley Orgánica de regulación de la eutanasia, que el Pleno del Congreso rechazó finalmente por 208 votos en contra y 134 a favor. Sin comentarios, pero con datos exactos para que no se olvide dónde está situado el partido popular, que decía en boca de su presidente, Pablo Casado, que la eutanasia es un debate que no existe en España, que no existe una mayoría social que la reclama y que es un asunto que el Partido Socialista se inventa para dividir a los españoles.

En esta ardiente impaciencia hasta que en el Congreso de los Diputados se apruebe por mayoría la ley que regule definitivamente la eutanasia en el momento actual, finalizo esta reflexión con palabras tomadas de la organización Derecho a morir dignamente (DMD) ante la muerte por decisión libre personal y de pareja de María José Carrasco: “[…] El acto de Ángel Hernández de ayudar a morir a su mujer, a la que ha cuidado durante décadas, sólo puede entenderse como un acto de amor que no debería recibir ningún reproche penal. La asistencia a las personas más vulnerables, como M.ª José, con respeto a sus valores y a sus decisiones, es una medida de la calidad humana de una sociedad civilizada. En ninguna otra cuestión hay tanta distancia entre los deseos de la ciudadanía y la legislación como en el de la regulación de la muerte asistida. Más del 80% de la población está a favor de despenalizar la eutanasia y el suicidio asistido. Sin embargo, el artículo 143 del Código Penal sigue castigándola con penas de prisión. DMD exige a los futuros diputados y diputadas que regulen y despenalicen la eutanasia urgentemente. Hacerlo se ha vuelto ya un imperativo moral”.

Sevilla, 6/IV/2019

Eutanasia y muerte digna

No me guía otro interés que el de mostrar que la intolerancia del Estado y la religión son como una idea fija (…) Dejadme cruzar la línea, dejadme saltar

Ramón Sampedro, Cartas desde el infierno, 1.996

Creo que el vídeo que se propagó de forma viral por el mundo el jueves pasado, en el que se mostraba de forma descarnada el suicidio de María José Carrasco, enferma de esclerosis múltiple, ayudada por su marido, «sus manos», ha conmocionado a millones de personas dignas. Huyo del espectáculo de la muerte a cualquier precio, como aprendí de aquella película maravillosa, Muerte en directo, dirigida por Bertrand Tavernier, pero la muerte asistida por su marido, Ángel Hernández, la tengo grabada en las páginas especiales de mi memoria de secreto y me ha llevado a poner en marcha una parte de la moviola de mi vida en la que fui profesor de Ética Médica en las Escuelas de Enfermería de Sevilla y Huelva, durante algunos años. También he recordado mi etapa como alumno del profesor Bernhard Häring, en Roma, en un Curso sobre Ética Médica que hice en la Academia Alfonsiana en los años 1976 y 1977, del que aprendí que la ética es el suelo firme de la vida, la solería moral que uno va adquiriendo a lo largo de la vida para el bien vivir y el bien morir. Así procuré transmitirlo siempre a mis alumnos y alumnas de una etapa maravillosa de mi vida.

Hago esta mención de mi intrahistoria porque en aquellos años descubrí que era imprescindible abordar la ética de situación como guía y camino para el discernimiento humano más digno, de la que me enamoré para siempre, frente al dogmatismo de la Iglesia Católica que hacía estragos en este país. Aquellas clases del Profesor Häring me abrieron los ojos definitivamente sobre la importancia de hacer uso de la libertad en momentos transcendentales de la vida, tanto en la vida como en la muerte. Me lo explicaba Häring en las clases y en su humilde habitación del Alfonsianum, porque había prestado servicios en la aviación alemana de Hitler, como capellán y en Rusia, donde aprendió que tenía que atender siempre a cualquier ser humano aplicando la ética de situación, fuera amigo o enemigo, actitud que le acarreó serios disgustos y la separación final de aquellos servicios militares por ser considerado persona non grata para el ejército alemán. El problema radicaba en que había contemplado mucha muerte indigna en directo y había tenido que ayudar a morir alejado del dogma católico que había aprendido y enseñado en su proceso de evolución ética. Häring sufrió mucho por sus actitudes éticas hasta su fallecimiento, sobre todo por el trato recibido por la iglesia oficial, a la que recordó que cuando era citado en Roma para justificar su doctrina de libertades le recordaba algo tan grave como estar presente ante Hitler en un juicio sumarísimo. Häring me enseñó a defender la vida digna, en cualquier circunstancia, sin más limitación que la aplicación de la ética de situación en su defensa plena y con el amparo de la ley correspondiente.

Ha sido necesaria esta retransmisión en directo para que tomemos conciencia de la urgencia que plantea la necesaria legislación sobre la eutanasia. Es vergonzoso constatar que a pesar del esfuerzo del Partido Socialista para que España abordara definitivamente y desde la perspectiva legal ese problema real como la vida misma, no ha sido posible avanzar hasta el día de hoy por la oposición cerril de partidos de derechas con el telón de fondo de la Iglesia, como muros infranqueables para el libre discernimiento ante la muerte. Aquella proposición de ley relativa a la regulación de la eutanasia, fue presentada en el Congreso de los Diputados por la portavoz socialista, Adriana Lastra, el 26 de junio de 2018, como “una cuestión sobre la que el PSOE considera que existe una opinión mayoritaria y “un elevado consenso” en la sociedad española para que se regule este nuevo derecho”.

Como referencia técnica y puntual recojo sus primeras palabras al respecto en aquella sesión: “Señora presidenta, señorías, hoy nuestro grupo parlamentario somete a la consideración de esta Cámara la proposición de ley de regulación de la eutanasia; un nuevo avance legislativo en materia de derechos que, como siempre en la historia de nuestro país, viene de la mano del Partido Socialista. Lo hacemos, como no puede ser de otra manera, recordando a personas como Ramón Sampedro, Inmaculada Echevarría o tantos otros que abrieron camino socialmente a un debate necesario, importante y ahora ya urgente. Presentamos esta ley sobre regulación de la eutanasia desde el respeto a la dignidad, a la libertad y a la autonomía de la voluntad de esas personas cuya única perspectiva actual es sufrir y desean poner fin a su calvario”.

Hasta el jueves pasado aquellas palabras no sirvieron para que se llevara a cabo la regulación que se proponía, a pesar de los esfuerzos de la izquierda en el Congreso. Es simbólico recordar que en la transcripción fiel del Diario de Sesiones de aquella sesión, al finalizar la primera exposición de Adriana Lastra, se recoge entre paréntesis la palabra “(Rumores)”, de sus señorías, a las que tuvo que mandar callar la presidenta de la Cámara, pidiendo silencio. Al final, solo rumores… y silencio.

El 25 de octubre de 2018, el Partido Popular se quedó sólo en defensa de su enmienda de totalidad a la Proposición de Ley Orgánica de regulación de la eutanasia, que el Pleno del Congreso rechazó finalmente por 208 votos en contra y 134 a favor. Sin comentarios, pero con datos exactos para que no se olvide dónde está situado el partido popular, que decía en boca de su presidente, Pablo Casado, que la eutanasia es un debate que no existe en España, que no existe una mayoría social que la reclama y que es un asunto que el Partido Socialista se inventa para dividir a los españoles.

En esta ardiente impaciencia hasta que en el Congreso de los Diputados se apruebe por mayoría la ley que regule definitivamente la eutanasia en el momento actual, finalizo esta reflexión con palabras tomadas de la organización Derecho a morir dignamente (DMD) ante la muerte por decisión libre personal y de pareja de María José Carrasco: “[…] El acto de Ángel Hernández de ayudar a morir a su mujer, a la que ha cuidado durante décadas, sólo puede entenderse como un acto de amor que no debería recibir ningún reproche penal. La asistencia a las personas más vulnerables, como M.ª José, con respeto a sus valores y a sus decisiones, es una medida de la calidad humana de una sociedad civilizada. En ninguna otra cuestión hay tanta distancia entre los deseos de la ciudadanía y la legislación como en el de la regulación de la muerte asistida. Más del 80% de la población está a favor de despenalizar la eutanasia y el suicidio asistido. Sin embargo, el artículo 143 del Código Penal sigue castigándola con penas de prisión. DMD exige a los futuros diputados y diputadas que regulen y despenalicen la eutanasia urgentemente. Hacerlo se ha vuelto ya un imperativo moral”.

Sevilla, 6/IV/2019

El hombre, si quiere, no es un lobo para el hombre

Cuando el sábado pasado escuchaba a un niño de 14 años, Jaime Infante, interpretar el tema principal de la película de Spielberg, La lista de Schindler, en el programa Prodigios, comprendí mejor que nunca que el hombre, si quiere, no es un lobo para el hombre, reinterpretando a Thomas Hobbes. Aquella frase fue trending topic, es decir, marcó tendencia en el siglo XVII, copiándola de Plauto (254-184 a. C.): el hombre es un lobo para el hombre (homo homini lupus), aunque en la construcción del comediógrafo latino la frase era más aleccionadora todavía: lobo es el hombre para el hombre, y no hombre, cuando desconoce quién es el otro.

Desde entonces no he dejado de dar vueltas a la posibilidad que existe siempre de arrancar de nuestras personas de secreto el lado más amable, incluso en precampaña electoral. Por esta razón, escuchando a Itzhak Perlman, he vuelto a recordar un artículo que escribí en 2014 refiriéndome a este aserto de Hobbes, pero donde sacaba una conclusión importante: el hombre, si quiere, puede ser una hormiga para el hombre. Entre lobos y hormigas anda el juego.

La especie marca tendencia y la humana de manera especial, aunque nos diferenciemos muy poco de las hormigas. Somos muchos seres vivos sobre la tierra y las hormigas también y los que nos une es que vivimos muchos años y el factor reproductivo funciona hasta determinados límites, fundamentalmente por desórdenes internos sociales y por el cambio de hábitat. Lauren Keller, presidente de la Sociedad Europea de Biología Evolutiva y el mejor amigo de las hormigas, lo ha manifestado en diversas ocasiones: “Sí, las hormigas viven muchos años. El récord lo tiene la hormiga reina de una especie en concreto que vive hasta 28 años, lo cual es muchísimo para ser un insecto, cuya vida suele contarse por días o semanas. Equivaldría a que un primate viviera 4.000 años. En otras especies de hormigas las reinas suelen vivir entre diez y 15 años”.

Precisamente, la longevidad es el resultado de que siendo tantas se organicen perfectamente, “viven como un grupo, trabajan para el grupo, colaboran, se protegen, se ayudan, hasta pueden fabricar medicamentos para evitar que ciertas bacterias se propaguen en el interior de una colonia. Es lo mismo que ha ocurrido con el ser humano”. Fascinante. Así, siglos y siglos, desde que unos africanos salieron a dar una vuelta por el mundo hace millones de años, al igual que las hormigas, que también viajaron y mucho. Hasta que la división del trabajo llegó a la sociedad humana, extrapolada de lo que ya venían haciendo hace millones de años las hormigas, tan pequeñas y laboriosas ellas. Y este descubrimiento trajo soluciones y problemas sociales, porque la unión hace la fuerza, en palabras de Keller: “Todo ello mejora enormemente la productividad, surgen las ciudades modernas y todo esto, unido a las mejoras en la sanidad y la higiene, dispara en muy poco tiempo la población mundial. En 1930 ya había unos 2.000 millones de personas en el mundo, y eso no es nada: hoy hay más de 7.000 millones, y ciudades con más de diez y veinte millones de personas. Como se suele decir, la unión hace la fuerza”.

Y surgen los problemas de convivencia, la dialéctica entre el lobo y las hormigas, por ejemplo: “Y surgen los conflictos, que ya tienen una base genética en las hormigas: “Existen rebeliones internas en las colonias y guerras entre hormigas, cuando combaten por un mismo espacio. Por ejemplo, esto se está dando con las especies invasoras que están llegando a Europa sobre todo de América Latina, y estas especies son muy agresivas y luchan contra las hormigas europeas. Y también hay una base genética para el conflicto”.

Tenemos hormigas para rato, porque a pesar de que intentemos imitarlas hasta la saciedad, cosa que no nos iría mal en principio, tenemos que asumir como la cigarra altiva de la famosa fábula de Esopo que saben más que nosotros, porque saben hacer las cosas muy bien, porque cunde el ejemplo entre ellas del trabajo bien hecho y, curiosamente, se admiran unas a otras. Además, parecen inmortales “como especie prácticamente sí que lo son, han sido capaces de sobrevivir a todo y lo seguirán haciendo”, dice Keller. Y sobrevivirán al ser humano, tan altivo él, porque siguiendo a Plauto el ser humano suele desconocer a los demás con frecuencia, cosa que no hacen las hormigas. Debería cundir su ejemplo hasta hacerse real esta nueva experiencia, es decir, poder gritar a los cuatro vientos: homo homini formica o lo que es lo mismo, las personas son como las hormigas para las mismas personas, porque trabajan, viven, se ilusionan y comparten todo con los demás. A pesar de las castas, por mera necesidad política, en el sentido más puro del término.

He vuelto a escuchar el tema precioso de La lista de Schindler, en una versión extraordinaria por la conjunción de John Williams, el compositor de esta obra maravillosa y la interpretación magistral del que considero uno de los mejores violinistas de la historia de la música que aún comparte vida con nosotros: Itzhak Perlman. Escucharlo y sentirlo al mismo tiempo nos permite comprender que, efectivamente, el hombre, si quiere, no es un lobo para el hombre, porque todo lo humano no nos es ajeno, es más, nos pertenece.

Sevilla, 27/III/2019

 

Elecciones generales 2019 / y 10. Siempre nos quedará la ética del voto

SOLERIA ETICA

Finalizo esta serie dedicada a la quintaesencia de las próximas elecciones generales con un homenaje al suelo firme de la vida, a la solería ética que justifica todos los actos humanos, incluso el de votar. Como los mandamientos de mi infancia, todo lo que se diga en torno a las elecciones generales se encierra siempre en dos decisiones extraordinarias: el voto y el respeto al interés general cuando se lleva a cabo como derecho fundamental en este país. Siempre me ha gustado asimilar la ética a la solería de nuestras casas. Así lo aprendí del profesor López-Aranguren hace ya muchos años, cuando comparaba la ética al suelo firme que justifica todos los actos humanos a lo largo de la vida: es la “raíz de la que brotan todos los actos humanos, o todavía mejor, el suelo firme que justifica dichos actos, en definitiva, una forma de vida”. Y es verdad, porque la ética no debería estar sometida a la moda o al mercado, como una mercancía más, como sucede ahora, porque bien entendida es una actitud permanente ante la vida personal y social, pública y privada, sostenida en el tiempo que corresponda vivir a cada uno, es decir, una forma de vida.

Hace casi 36 años que publiqué un artículo en el diario ODIEL, en Huelva, que llevaba por título “Ética del Municipio” (viernes, 27 de mayo de 1983), en pleno ecuador de mi vida. Hoy, vuelvo a recuperar aquellas palabras, en un contexto diferente, pero he leído entrelíneas lo que desearía reafirmar de nuevo de forma sencilla, cuando nos aproximamos a las elecciones generales, donde como ciudadano que va a votar, con creencias y con una clara conciencia de la ética del voto, cambiaría muy poco de aquellas palabras escritas con pensamiento y sentimiento, con mucha más fuerza que el viento, en la clave de Rafael Alberti, a quien tanto leía y seguía en aquellos días. Estos son mis principios de la ética del voto y si no gustan, no tengo otros.

Esta nueva lectura, actualizada, va a consistir en poner en cursiva las palabras cambiadas por su necesaria actualización de texto y contexto. Nada más.

“Dicen los principios éticos más ortodoxos, que la «cosa», la plata, por ejemplo, sólo sirve cuando es para las personas. La plata en sí no es nada, porque el valor se lo ha dado el ser humano. En este caso, el voto, el «papel» que se utiliza en las papeletas sólo sirve para la persona, porque en sí tampoco vale nada. ¿A qué viene esto? Sencillo. Comenzamos una nueva etapa de Estado y no vendría mal adentrarse en un mundo olvidado con frecuencia: la ética del Estado.

Las bases éticas nacen en cada persona. En cualquier persona en su condición, ahora, de ciudadana. Las raíces de la conducta no son debidas en principio a unas normas establecidas, sino a la posibilidad de ser persona. Luego partimos del ser humano y su conducta. No son las manos las que votan, sino toda la persona la que vota. Y ese ciudadano deposita en un papel su persona «votando». Una persona que, en principio, confía (o debe confiar) en un programa, en unas personas, en una ideología, en un progreso, etc. Y esa persona quiere ser escuchada en su silencio, a veces, de los sin voz. Porque el silencio de la urna existe ante los ruidos propagandísticos. En pocos centímetros de papel una persona se proyecta y proyecta la sociedad. Sueña con unir muchos papeles y así, casi pegados, afirmar conjuntamente que se cree en la posibilidad de ser pueblo y ser escuchado.

El problema ético nace cuando se rompen o pierden los papeles, nunca mejor dicho. El símbolo de la papelera es el fantasma que recorre las mentes de los que votan. Y el recuerdo de ese acto debe estar presente, de forma cautelar, en las mentes de los elegidos democráticamente. Cada voto representa a una persona eligiendo y elegir es la posibilidad más seria de libertad que podemos gozar. La actitud ética del respeto al voto se constituye condición sin la cual no se puede hacer política de Estado.

Otro principio ético en este contexto de elecciones generales es el del respeto a la razón por un sentido de responsabilidad. La razón es humana y no tiene color. Sí, por el contrario, ideología y personas. Ya ha demostrado la historia de forma suficiente que «ninguna ideología es inocente», como señaló Lukács. Y la ideología simbolizada en programas políticos ha perdido su inocencia de base. Pero eso no es «malo», para que nos entendamos. Perder la inocencia para ser responsable, es «bueno». Y ser responsable conlleva, por un lado, conocer la «cosa» política (programa, por ejemplo…), el contenido de la acción y, además, ser libre para decidir en nombre de unos votos.

Conocimiento y libertad, se constituyen así en elementos imprescindibles para ejercer el sentido de responsabilidad, es decir, de «respuestabilidad» (valga la expresión) ante situaciones políticas municipales muy puntuales. Arreglar una calle, poner farolas, o estudiar los impuestos, en si no son nada, sino que conocidos que son «para cada persona», para el ciudadano, valen, en el mejor sentido de la palabra.

Por último, el tema de llevar o no razón política: «La razón misma no es ni puede ser algo que flota por encima del desarrollo social, algo neutral o imparcial, sino que refleja siempre el carácter racional (o irracional) concreto de una situación social, de una tendencia del desarrollo, dándole claridad conceptual y, por tanto, impulsándola o entorpeciéndola» (1). Lo que pretende la razón política es reflejar la situación social de un Estado, una ciudad, de un pueblo; eso sí, teniendo las ideas claras, porque de lo contrario se puede llegar a estropear la construcción de un sentimiento ciudadano de crecimiento, progreso y desarrollo. Tener las ideas claras, también es punto de partida ético imprescindible en la política a ejercer después de unas elecciones generales. ¿Por qué? Sencillamente porque es búsqueda de verdad, criterio ético que, a pesar del paso del tiempo, siempre se sitúa como conquista. Y es que la verdad está en la «cosa», como decíamos al principio, en ese papel alargado con nombres y apellidos, que es mi voto.”

Solo he cambiado algunas palabras para respetar la perspectiva de género y el contexto de las próximas elecciones generales. En aquellos años se utilizaba siempre el vocablo “hombre”, para caracterizar una representación del ser humano.

Las reflexiones que he publicado a lo largo de esta serie deberían tenerse en cuenta en los programas políticos concretos y factibles de las próximas elecciones generales, para que podamos elegir aquellos que se comprometan con la ética en todos sus niveles, porque todos los partidos políticos no son iguales. Quien defiende el mercado puro y duro, la austeridad y abrocharse permanentemente el cinturón, defiende normalmente las mercancías en todos los niveles de la vida y la ética no suele aparecer por ningún sitio, porque compromete y mucho. Además, suele convivir mal con el capital. Es más, no se pueden diseñar programas políticos éticos, si no se conoce qué significa esa palabra en las vidas de los que los diseñan. Y cada voto lo debería tener en cuenta.

Ahora, solo me queda esperar con la ardiente impaciencia de Neruda la jornada electoral de 28 de abril. Nada más.

#IzquierdaJamásVencida

Sevilla, 26/III/2019

NOTA: La imagen representa un fragmento de solería árabe con estrella de 8 puntas más crucetas con estrella vidriada.

(1) LUKACS, G (1976). El asalto a la razón. Barcelona: Grijalbo, pág. 5.

Elecciones generales 2019 / 8. Un enemigo político que acecha: la corrupción de la mente

EMILIO LLEDÓ

La política es la administración de la justicia, de la educación y de la cultura con generosidad

Emilio Lledó

He leído recientemente un artículo precioso de Emilio Lledó, Juan de Mairena, una educación para democracia, en el que hace una advertencia sobrecogedora sobre la corrupción de la mente: “Sorprende que con el enorme y tal vez desmesurado retumbar de las noticias sobre corrupción, no se haya entrevisto la peor de las corrupciones, mucho más grave aún que la de la supuesta apropiación de bienes ajenos o la utilización de la venta de los bienes públicos para engordar los privados. Me refiero a la corrupción de la mente, a la continua putrefacción de la conciencia debida, entre otras monstruosidades de degeneración mental, a la manipulación informativa. Estas corrupciones no son instantáneos desenfoques de la visión. Al cabo del tiempo esos manejos en nuestras inermes neuronas acaban por distorsionarlas, desorientarlas y dislocarlas. Difícilmente podrán hacer ya una sinapsis, una conexión pertinente y correcta” (1).

El daño de la corrupción política se puede convertir en un daño irreparable en la mente de las personas. La ciudadanía es cada vez más consciente de este grave problema y así lo ha manifestado en el último barómetro del CIS de febrero de 2019, que he citado ya en esta serie y en relación con la pregunta respecto de los principales problemas que existen en España, en respuesta espontánea con prelación de los tres principales problemas: “En tercer lugar, en el ranking de problemas en España, está “la corrupción y el fraude”, con un porcentaje del 23,1%, con una distribución entre primer y tercer problema del 9,3%, 9,2% y 4,6%, respectivamente”, unido íntimamente al segundo problema recogido en el mismo: “los/as políticos/as en general, los partidos y la política”, con un total del 29,4%, con la correlación 15,1%, 9,0% y 5,3%, respectivamente.

El daño al denominado principio de confianza debida en democracia representativa, es un ejemplo muy clarificador de la corrupción mental por la manipulación informativa que se pueda recoger en letra impresa en los programas políticos y en las intervenciones públicas de sus líderes en mítines, tertulias, comparecencias en ruedas de prensa y en mensajes explícitos en redes sociales. La manipulación permanente mediante compromisos falsos acaba “distorsionando, desorientando y dislocando” las creencias de los votantes.

Con profundo respeto ciudadano pido que se ponga una especial atención a no corromper la mente de las personas que pertenecen al club ciudadano de las personas dignas, que son millones en este país. Estamos acostumbrados a votar sin conocer con detalle el contenido de los programas políticos y luego vienen los escándalos farisaicos cuando denunciamos que no se cumplen determinados aspectos de los mismos, porque lo que allí se prometía no era verdad, se falseaba su auténtica razón de ser y estar en el programa político correspondiente. Es imprescindible conocerlos al detalle con anterioridad al voto, para conocer la posibilidad real de cumplimiento de su verdad o mentira intrínseca, pero también acusan un desgaste en su formulación, porque la participación real e identitaria en la redacción de los mismos, casi siempre es delegada en las siglas y en representantes que desconocemos. Las nuevas tecnologías y las redes sociales tienen ahora un papel fundamental en estas formulaciones, es decir, en la participación real y efectiva de los militantes y de los llamados “simpatizantes” o personas en general con creencias.

En el marco de lo expuesto anteriormente sobre corrupción de la mente, hago de nuevo una llamada de atención a los partidos de izquierda sobre todo, pero también a todos los que participen en los próximos comicios, sobre la defensa constitucional actual de la democracia representativa que cuida hasta el extremo la participación de la ciudadanía. Para ello, es necesaria la educación en valores ciudadanos, que no se improvisan sino que son el resultado de una educación personal, familiar y social. Por extensión, educación política. La participación ciudadana, organizada, es la respuesta, pero dejando abierta la posibilidad de generar liderazgos que arrastren conciencias humanas bien informadas, a veces en minorías o mayorías silenciosas o ruidosas, que después se llamarán votos. La única fuerza que es capaz de contener la corrupción política de la mente.

Comprendo muy bien por qué Emilio Lledó adjunta una referencia de Juan de Mairena, el heterónimo de Antonio Machado, al texto recogido al comienzo de estas palabras: “Por debajo de lo que se piensa está lo que se cree, como si dijéramos en una capa más honda de nuestro espíritu. Hay personas [hombres, en el original] tan profundamente divididas consigo mismo, que creen lo contrario de lo que piensan. Y casi -me atrevería a decir- es ello lo más frecuente. Esto debieran tener en cuenta los políticos. Porque lo que ellos llaman opinión es más complejo y más incierto de lo que parece. En los momentos de los grandes choques que conmueven fuertemente la conciencia de los pueblos se producen fenómenos extraños de difícil y equívoca interpretación: súbitas conversiones, que se atribuyen a interés personal, cambios inopinados de pareceres, que se reputan insinceros, posiciones inexplicables, etc. Y es que la opinión muestra en su superficie muchas prendas que estaban en el baúl de las conciencias”.

Creo que la opinión de la ciudadanía recogida en el último barómetro del CIS muestra lo que está detrás de esas opiniones sobre los principales problemas de España. Es un atentado contra la ética individual y colectiva hacer caso omiso de lo allí expuesto. Si no se tienen en cuenta estas opiniones, es probable que la corrupción mental crezca de forma bidireccional y el país se sitúe en un disparadero nada recomendable para garantizar la convivencia ciudadana, porque lo que se quiebra directamente es la razón de ser y existir la democracia: la participación en la gestión diaria, conjunta, ordenada y organizada de las cosas de la ciudad, del pueblo.

En los momentos que vivimos de tanta corrupción mental, nos hacen falta personas como Emilio Lledó, que nos recuerden que la palabra es un medio político inalienable para construir nuestras casas, nuestras ciudades, nuestras amistades, nuestras familias, nuestro trabajo, nuestra ideología, tal y como nos lo recuerda siempre Aristóteles en un texto muy querido para este autor: “Pues la voz es signo del dolor y del placer, y por eso la poseen también los demás animales, porque su naturaleza llega hasta tener sensación de dolor y de placer e indicársela unos a otros. Pero la palabra es para manifestar lo conveniente y lo perjudicial, así como lo justo y lo injusto. Y eso es lo propio del hombre frente a los demás animales: poseer, él sólo, el sentido del bien y del mal, de lo justo y de lo injusto, y de los demás valores, y la participación comunitaria de estas cosas constituye la casa y la ciudad” (2).

#IzquierdaJamásVencida

Sevilla, 24/III/2019

NOTA: la fotografía de Emilio Lledó se ha recuperado hoy de https://www.bing.com/search?q=la+corrupci%c3%b3n+mental&form=EDGEAR&qs=HS&cvid=c232b8c26add461b8ed3becd47cd30c3&cc=ES&setlang=es-ES

(1) Lledó, Emilio (2018). Sobre la educación. Barcelona: Penguin Random House Grupo Editorial, p. 127.

(2) Aristóteles (2000). Política. Madrid: Biblioteca Básica Gredos, 1253 a.

Elecciones generales 2019 / 7. La verdad política en los programas electorales

FUEGO Y CENIZAS

Nada te va a causar más problemas en la política que decir la verdad

Michael Ignatieff, Fuego y cenizas

Estamos instalados en las falsas noticias, falsas declaraciones, acusaciones falsas y así sucesivamente sin solución de continuidad, que se amplifican en las redes sociales contaminadas por la mentira despiadada. Ante la próxima campaña electoral acudo a una de mis preguntas habituales en este cuaderno digital que busca encontrar islas desconocidas en la política verdadera: ¿los programas políticos tendrían que incorporar en sus índices, la llamada de atención sobre la ficción que encierran en sí mismos? No quiero pensarlo y por esa razón voy al cine a ver películas basadas en hechos reales que me conmuevan (Green Book) y vuelvo a leer una obra de Vargas Llosa que leí en 2016, La verdad de las mentiras, para comprobar si a través de la palabra literaria puedo encontrar la verdad que no encuentro en la realidad política actual: la ficción literaria, dice él, es por sí sola “una acusación terrible contra la existencia bajo cualquier régimen o ideología: un testimonio llameante de sus insuficiencias, de su ineptitud para colmarnos. Y, por lo tanto, un corrosivo permanente de todos los poderes, que quisieran tener a los hombres satisfechos y conformes. Las mentiras de la literatura, si germinan en libertad, nos prueban que eso nunca fue cierto. Y ellas son una conspiración permanente para que tampoco lo sea en el futuro”. No es que Vargas Llosa sea santo de mi devoción pero suelo separar en mi vida la paja del heno sin demonizar a nadie, porque nada humano me es ajeno. Incluso el neoliberalismo, para analizarlo y denunciar sus pies de barro cuando tiene poco que ofrecer a los que menos tienen.

Si nos dijeran la verdad mentirían”, escribí después de las elecciones generales en España en diciembre de 2015 y finalizaba con una reflexión sobre la que vuelvo a hacer hoy una operación rescate para comprobar si a través de mis palabras encuentro sentido a esta verdad que nos corroe en la película real del día a día: “El problema radica también en que estamos sobrepasados por experiencias políticas pasadas, enmarcadas en mentiras que parecían en el mejor de los casos verdades a medias, muy lejos del interés general. Ahora hace falta altura de miras, sensatez extrema, diálogo donde la búsqueda de la verdad sea un esfuerzo común, guardándose cada uno la suya en aquello que no une, no toda la verdad, aunque comprendamos ahora mejor que nunca algo que experimentó en su experiencia vital el gran político canadiense Michael Ignatieff en su frustrada carrera hacia la presidencia de su nación: “Nada te va a causar más problemas en la política que decir la verdad”. Porque si no, solo nos quedará en nuestro pensamiento y sentimiento una reflexión […] que se podría convertir los próximos días en trending topic popular a todas luces: si nos dicen la verdad (algunos políticos, no todos), mentirían. Aprendiendo con humildad de la paradoja de Epiménides, cuando afirmó que todos los cretenses eran unos mentirosos, porque casualmente…, él también lo era”.

Necesitamos leer programas que contengan verdad verdadera que emerja sobre todas las querellas más o menos criminales en torno a las personas que trabajan en política y elaboran programas electorales, porque muchas personas están convencidas de que en política se miente continuamente: “los políticos, mienten más que hablan” y sus programas, en campaña electoral, dan buena fe de ello. Es una realidad flagrante, que solo se puede combatir si el poder político en todas sus escalas se instala una vez por todas en la verdad, teniendo una clave machadiana contundente al respecto: “¿Tu verdad? No, la verdad. Y ven conmigo a buscarla. La tuya guárdatela”. La izquierda lo sabe y en la próxima campaña debería dar ejemplo segundo a segundo de que se instala definitivamente en la verdad política, en la credibilidad, no en la ficción política, meramente literaria, de la que hablábamos anteriormente y que también existe.

#IzquierdaJamásVencida

Sevilla, 23/III/2019

 

 

Elecciones generales 2019 / 6. Los jóvenes deben ser un claro objeto de atención preferente

INFORMACIÓN JUVENIL 2019

El futuro próximo y lejano, en todas y cada una de sus manifestaciones, está en la juventud de nuestro país. Esto no lo deberían olvidar los partidos que participen en las próximas elecciones y, sobre todo, la izquierda. Deberían ser un claro objeto de deseo político. Atendiendo al último informe oficial del Observatorio de la Juventud en España, referido a 2016 y publicado en marzo de 2017, los jóvenes situados en el tramo de 18 a 29 años, en una proyección aproximada actual, se elevan a más de cinco millones de electores en 2019, con una distribución bastante ajustada entre varones y mujeres y con un peso en relación con la población total del 17%, sobre un censo general cerrado a 1 de febrero de 2019 de 34.702.383 electores en España más 2.088.974 de electores en el extranjero, según datos del INE y refrendados por la Junta Electoral Central. Un dato interesante a considerar es que 1.157.196 jóvenes van a votar por primera vez, ya que han cumplido 18 años desde las elecciones generales de 2016, un porcentaje considerable de personas que decidirán su voto con el apoyo de la información que reciban del entorno político correspondiente y que pueden dar un giro copernicano al país.

Con estos datos por delante creo que es obvio considerar que hay un nicho electoral de la juventud nada desdeñable para su presencia en los programas políticos correspondientes. Pero, una vez más, ¿se preparan los programas suplantado los verdaderos intereses y necesidades de los jóvenes desde los despachos electorales o se refrendan de forma objetiva las verdaderas necesidades de ellos? La izquierda debería ser ejemplar en una visión transformadora e ilusionante de respuestas a las realidades que están viviendo hoy los jóvenes en España y la población de niños y niñas que esperan mucho de nuestros votos en general para que su futuro no sea como el presente actual.

En el último barómetro del CIS (febrero de 2019), en el que ha participado población a partir de los dieciocho años, hay una pregunta que puede resumir muy bien la expectativa de los jóvenes también encuestados: “Pregunta 29. Indíqueme, por favor, hasta qué punto está Ud. muy de acuerdo, de acuerdo, en desacuerdo o muy en desacuerdo con la siguiente opinión: “A través del voto la gente como Ud. puede influir en lo que pasa en la política”, con los siguientes resultados: Muy de acuerdo 23,1%, De acuerdo 46,9%, En desacuerdo 18,7%, Muy en desacuerdo 6,7, N.S. 3,9%, N.C. 0,7%” (sobre una muestra de 2.964 personas encuestadas). De estos resultados se puede deducir que un 17% del censo joven electoral cree que su voto puede influir en lo que pasa en la política, hasta un porcentaje del 70% del total de las respuestas. Es evidente que tomar en consideración estos resultados tan recientes merecen una reflexión profunda sobre las verdaderas expectativas de los jóvenes.

Utilizando este barómetro de febrero de 2019, vuelvo a resaltar determinados resultados ya expuestos en esta serie y referido al porcentaje del 17% de la población encuestada y  referida a los jóvenes que deben ser tenidos en cuenta en la elaboración de los programas que presentarán en los próximos días los partidos de izquierda. Es muy importante conocer que la población encuestada opina mayoritariamente que la situación política en España es “mala” en un 37, 4% que, junto a la respuesta de “muy mala” (32,7%), suma un total de un 70,1% de los encuestados opinando que la situación política es muy preocupante. Este dato permite de verdad partir del llamado “principio de realidad” estremecedor y que debe tenerse en cuenta como punto de partida en relación con la credibilidad hacia los partidos políticos y su forma actual de hacer política.

En relación con la pregunta respecto de los principales problemas que existen en España, en respuesta espontánea con prelación de los tres principales problemas, gana por goleada el “paro”, con un total del 60,6% de los encuestados, en la siguiente correlación de primer problema (39,1%), segundo (15,7%) y tercero (5.8%). Le sigue, a una distancia importante, el problema de “los/as políticos/as en general, los partidos y la política”, con un total del 29,4%, con la correlación 15,1%, 9,0% y 5,3%, respectivamente. En tercer lugar, en el ranking de problemas en España está “la corrupción y el fraude”, con un porcentaje del 23,1%, con una distribución entre primer y tercer problema del 9,3%, 9,2% y 4,6%, respectivamente.

Proyectados estos resultados en los jóvenes de España, podemos concluir que es obvio considerar tres realidades sangrantes: el paro, los/as políticos/as en general, los partidos, la política y la corrupción y el fraude, por este orden. Para que no se olvide. La información veraz de los contenidos de los programas que se utilizarán en la próxima campaña, así como la transparencia y transferencia instantánea y permanente de los mismos, con apoyo esencial de las redes sociales, pueden ser una forma de hacer de la nueva política para y por los jóvenes como elemento diferenciador en la campaña. Basta un botón de muestra desgarrador: la tasa nacional de paro juvenil en España es la segunda más elevada de la UE, con un 35%, sólo por detrás de la griega (43%) y teniendo las peores condiciones laborales para los jóvenes. Escuchando siempre su voz, para no cometer errores con un electorado extraordinario y con potencial de valores tan necesarios e imprescindibles para construir suelo firme en nuestro país. Dando respuestas sobre planes especiales y urgentes para atacar el paro juvenil, la necesaria transformación de los partidos en su forma de hacer política y una declaración programática de lucha armada de ideología activa contra la corrupción. Tres frentes que deberán ser evaluados permanentemente, con ámbitos formativos y sumativos para que la transparencia aflore a diario de forma estratificada para jóvenes y personas mayores, en un tándem evaluativo que permita emitir siempre juicios bien informados sobre el programa político correspondiente.

En plena campaña electoral se celebrará el 17 de abril en Europa el Día Europeo de la Información Juvenil, una jornada que reivindica la importancia de acompañar a los jóvenes en su camino hacia la emancipación y su pleno desarrollo como ciudadanos. Sería extraordinario que los partidos políticos de izquierda pusieran atención especial y prioritaria a la información concreta que dedicarán a los jóvenes en sus programas electorales, para acompañarlos en su largo camino hacia la emancipación y pleno desarrollo como ciudadanos que tienen un trabajo digno, no precario, que confían en el Gobierno correspondiente y que la corrupción está erradicada como acción política de emergencia nacional. Acciones que son amores y no solo buenas razones, que permitirían vivir bajo el principio de confianza en lo que hace solo unos días han reflejado en encuestas que persiguen solo defender el interés general de la ciudadanía desde la verdad que tanto ama la juventud de este país.

#IzquierdaJamásVencida

Sevilla, 17/III/2019

Elecciones generales 2019 / 5. Austeridad en los gastos electorales

GASTO ELECTORAL 2019

Abordo hoy otra cuestión esencial en las próximas elecciones generales, en el marco legal de la Ley Orgánica del Régimen Electoral General (LOREG): la necesaria austeridad, es decir, severidad y ajuste a principios éticos de economía ejemplarizante, que debería contemplarse en los denominados gastos electorales y las subvenciones consustanciales con los mismos, que se cifran en una cuantía cercana a los 150 millones de euros para esta convocatoria. Basta consultar dos grandes apartados de la citada LOREG, los artículos 130 y 131, sobre Gastos Electorales y lo previsto en los artículos 174 y 175, para conocer con detalle la descripción de los citados gastos y subvenciones electorales. Respecto de los Artículos 130 y 131 es importante conocer su contenido para pedir a los partidos políticos el fiel cumplimiento ejemplarizante del principio de austeridad, sobre todo, a los que representan la izquierda:

“Artículo 130

Se consideran gastos electorales los que realicen los partidos, federaciones, coaliciones o agrupaciones participantes en las elecciones desde el día de la convocatoria hasta el de la proclamación de electos por los siguientes conceptos:

a) Confección de sobres y papeletas electorales.

b) Propaganda y publicidad directa o indirectamente dirigida a promover el voto a sus candidaturas, sea cual fuere la forma y el medio que se utilice.

c) Alquiler de locales para la celebración de actos de campaña electoral.

d) Remuneraciones o gratificaciones al personal no permanente que presta sus servicios a las candidaturas.

e) Medios de transporte y gastos de desplazamiento de los candidatos, de los dirigentes de los partidos, asociaciones, federaciones o coaliciones, y del personal al servicio de la candidatura.

f) Correspondencia y franqueo.

g) Intereses de los créditos recibidos para la campaña electoral, devengados hasta la fecha de percepción de la subvención correspondiente.

h) Cuantos sean necesarios para la organización y funcionamiento de las oficinas y servicios precisos para las elecciones.

Artículo 131

  1. Ningún partido, federación, coalición o agrupación puede realizar gastos electorales que superen los límites establecidos en las disposiciones especiales de esta Ley, que se entenderán siempre referidos en euros constantes.
  2. En el supuesto de coincidencia de dos o más elecciones por sufragio universal directo, los partidos, federaciones, coaliciones y agrupaciones de electores concurrentes no podrán realizar gastos electorales suplementarios en cuantía superior en un 25 por 100 de los máximos permitidos para las elecciones a Cortes Generales”.

Más adelante, figura la descripción referida a gastos y subvenciones electorales:

“Artículo 174

  1. Los administradores generales de los partidos políticos, federaciones y coaliciones son designados por escrito ante la Junta Electoral Central por sus respectivos representantes generales antes del undécimo día posterior a la convocatoria de elecciones. El mencionado escrito deberá expresar la aceptación de la persona designada.
  2. Los administradores de las candidaturas son designados por escrito ante la Junta Electoral Provincial correspondiente por sus respectivos representantes en el acto de presentación de dichas candidaturas. El mencionado escrito deberá expresar la aceptación de la persona designada. Las Juntas Electorales Provinciales comunicarán a la Junta Electoral Central los administradores designados en su circunscripción.

Artículo 175. Subvención de gastos en elecciones al Congreso y Senado

1. El Estado subvenciona los gastos que originen las actividades electorales de acuerdo con las siguientes reglas:

a) 21.167,64 por cada escaño obtenido en el Congreso de los Diputados o en el Senado.
b) 0,81 euros por cada uno de los votos conseguidos por cada candidatura al Congreso, uno de cuyos miembros al menos, hubiera obtenido escaño de Diputado.
c) 0,32 euros por cada uno de los votos conseguidos por cada candidato que hubiera obtenido escaño de Senador.

2. Para las elecciones a las Cortes Generales o a cualquiera de sus Cámaras, el límite de los gastos electorales será el que resulte de multiplicar por 0,37 euros el número de habitantes correspondientes a la población de derecho de las circunscripciones donde presente sus candidaturas cada partido, federación, coalición o agrupación.

3. Además de las subvenciones a que se refieren los apartados anteriores, el Estado subvencionará a los partidos, federaciones, coaliciones o agrupaciones los gastos electorales originados por el envío directo y personal a los electores de sobres y papeletas electorales o de propaganda y publicidad electoral de acuerdo con las reglas siguientes:

a) Se abonarán 0,18 euros por elector en cada una de las circunscripciones en las que haya presentado lista al Congreso de los Diputados y al Senado, siempre que la candidatura de referencia hubiera obtenido el número de Diputados o Senadores o de votos preciso para constituir un Grupo Parlamentario en una u otra Cámara.
b) La cantidad subvencionada no estará incluida dentro del límite previsto en el apartado 2 de este artículo, siempre que se haya justificado la realización efectiva de la actividad a que se refiere este apartado.

4. Las cantidades mencionadas en los apartados anteriores se refieren a euros constantes. Por Orden del Ministerio de Economía y Hacienda se fijan las cantidades actualizadas en los cinco días siguientes a la convocatoria”.

El conocimiento del Régimen Electoral General nos permite ser más libres porque tenemos información de Estado. Es lo que he pretendido con este post. Otra cosa es lo que hagan los partidos políticos, pero vuelvo a insistir sobre la necesidad del imperioso cumplimiento del principio de austeridad a la hora de gastar en lo que contempla la Ley: confección de sobres y papeletas electorales, propaganda y publicidad directa o indirectamente dirigida a promover el voto a sus candidaturas, sea cual fuere la forma y el medio que se utilice, alquiler de locales para la celebración de actos de campaña electoral, remuneraciones o gratificaciones al personal no permanente que presta sus servicios a las candidaturas, medios de transporte y gastos de desplazamiento de los candidatos, de los dirigentes de los partidos, asociaciones, federaciones o coaliciones, y del personal al servicio de la candidatura, correspondencia y franqueo, intereses de los créditos recibidos para la campaña electoral, devengados hasta la fecha de percepción de la subvención correspondiente y cuantos sean necesarios para la organización y funcionamiento de las oficinas y servicios precisos para las elecciones. Es en este punto donde la izquierda debería dar ejemplo de austeridad y transparencia desde el primer día de campaña y en sus jornadas preparatorias, porque no todos los partidos son iguales.

Esto solo lo podremos contrastar si funciona también el principio de transparencia acumulativa que nos permita conocer segundo a segundo el gasto real de cada partido en esta campaña electoral y su difusión a través de redes sociales. Sería una acción maravillosa que haría posible una mayor participación democrática en estos comicios, con utilización masiva e intensiva de las redes sociales y las tecnologías de la información y comunicación, porque el conocimiento y la divulgación y participación digital de la ciudadanía ofrece siempre muchos márgenes de información instantánea, veraz y objetiva para emitir juicios y votos bien informados.

En el marco expuesto de austeridad política, defiendo, sobre todo, la regeneración en los encuentros personales, en el boca a boca celular de la realidad social en la que se mueven las ideologías de las personas que van a ser candidatos y candidatas a presidir el gobierno de España, de sus programas, aunque todavía tengamos que contemplar listas cerradas por imperativo categórico legal. Una buena célula hace un tejido, un órgano y un sistema. Si se respeta esta cadena política digna y ética con ayuda de las redes sociales apoyadas por las tecnologías de la información y comunicación, estoy seguro que todo el mundo percibirá que la campaña electoral ha merecido la pena. Un político digno “es un ejemplo siempre de seriedad, gravedad y decoro en la manera de comportarse, es decir, manifiesta pureza, honestidad y recato; se aprecia y defiende su honra, estimación, modestia, mesura y circunspección, entendida ésta como atención, cordura y prudencia ante las circunstancias, para comportarse comedidamente”. Así lo he escrito en este cuaderno al referirme a las personas dignas, porque creo en ellas, en cualquier sitio que ocupen en la sociedad actual.

Lo que tiene más valor es la dignidad política, por mucho que a algunos la desprecien por el alto precio ético que hay que pagar, sin confundir, como todo necio, valor y precio. Si se une a la austeridad, el triunfo ético de la próxima campaña electoral estará asegurado. Esa es la cuestión, porque las campañas electorales nunca son inocentes y la izquierda no debería olvidarlo.

#IzquierdaJamásVencida

Sevilla, 15/III/2019

NOTA: la imagen se ha recuperado hoy de https://st2.depositphotos.com/3003865/6479/i/450/depositphotos_64797421-stock-photo-brown-pencil-near-house-and.jpg

Elecciones generales 2019 / 4. Derecho de sufragio de personas discapacitadas

SUFRAGIO DISCAPACITADOS

En las próximas elecciones generales se va a producir un hecho transcendental en la historia de la democracia en este país: la garantía plena del derecho de sufragio de todas las personas con discapacidad, gracias a la modificación que se llevó a cabo el pasado mes de diciembre de 2018 en la Ley Orgánica del Régimen Electoral General, en su Artículo 3, mediante la Ley Orgánica 2/2018, de 5 de diciembre, para la modificación de la Ley Orgánica 5/1985, de 19 de junio, del Régimen Electoral General para garantizar el derecho de sufragio de todas las personas con discapacidad. El citado Artículo 3 quedó modificado de la siguiente forma:

Artículo único. Modificación de la Ley Orgánica 5/1985, de 19 de junio, del Régimen Electoral General.

La Ley Orgánica 5/1985, de 19 de junio, del Régimen Electoral General, queda modificada en la forma siguiente:

Uno. Se suprimen los apartados b) y c) del punto primero del artículo 3 [que decían lo siguiente:

«1. Carecen de derecho de sufragio:

  1. b) Los declarados incapaces en virtud de sentencia judicial firme, siempre que la misma declare expresamente la incapacidad para el ejercicio del derecho de sufragio.
  2. c) Los internados en un hospital psiquiátrico con autorización judicial, durante el período que dure su internamiento siempre que en la autorización el juez declare expresamente la incapacidad para el ejercicio del derecho de sufragio.»]

Dos. El punto segundo del artículo 3 quedará redactado de la siguiente forma:

«2. Toda persona podrá ejercer su derecho de sufragio activo, consciente, libre y voluntariamente, cualquiera que sea su forma de comunicarlo y con los medios de apoyo que requiera.»

Tres. Se añade una disposición adicional octava con la siguiente redacción:

«A partir de la entrada en vigor de la Ley de modificación de la Ley Orgánica del Régimen Electoral General para adaptarla a la Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, quedan sin efecto las limitaciones en el ejercicio del derecho de sufragio establecidas por resolución judicial fundamentadas jurídicamente en el apartado 3.1. b) y c) de la Ley Orgánica 5/1985, de 19 de junio, ahora suprimidas. Las personas a las que se les hubiere limitado o anulado su derecho de sufragio por razón de discapacidad quedan reintegradas plenamente en el mismo por ministerio de la ley.»

Es un avance extraordinario que ha tardado treinta y tres años en llegar, que se ha materializado durante el último gobierno socialista. Creo que habría que hacer pedagogía electoral de este cambio tan sustancial durante la campaña, donde el apartado 2 modificado garantiza el derecho de sufragio de todas personas en este país en sus cuatro manifestaciones: activo, consciente, libre y voluntariamente. El preámbulo de la citada Ley Orgánica 2/2018, deja meridianamente clara esta imperiosa declaración de derecho a favor de las personas con discapacidad: “El 3 de mayo de 2008 entró en vigor en España la Convención Internacional sobre los derechos de las personas con discapacidad que recoge el derecho de igualdad ante la ley en su artículo 12. Este Tratado internacional tiene el propósito declarado de promover, proteger y asegurar el goce pleno y en condiciones de igualdad de todos los derechos humanos y libertades fundamentales para todas las personas con discapacidad, de acuerdo con lo establecido en su artículo 1. Para ello, garantizar la participación plena y efectiva en la sociedad de las personas con discapacidad se convierte en un elemento esencial para cumplir con los compromisos adquiridos internacionalmente por España. A este respecto, el ejercicio del derecho de sufragio en igualdad de condiciones supone la máxima expresión de participación política de los miembros de una sociedad democrática. Así lo recoge el artículo 29 del Tratado citado, que conmina al Estado a garantizar el derecho al voto en igualdad de condiciones para todas las personas con discapacidad, entre otras formas de participación política y pública.

El texto de la disposición final octava de la LOREG, ya modificado, no deja lugar a dudas y la izquierda debería explicarlo detalladamente en su campaña electoral y colaborar a que las personas discapacitadas puedan emitir su voto «cualquiera que sea su forma de comunicarlo y con los medios de apoyo que requieran: “Las personas a las que se les hubiere limitado o anulado su derecho de sufragio por razón de discapacidad quedan reintegradas plenamente en el mismo por ministerio de la ley”.

Impecable, democráticamente hablando, porque va a significar, por ejemplo, que más de 100.000 discapacitados intelectualmente puedan votar por primera vez en las próximas elecciones generales de este país. Personalmente, lo vivo como un logro excelente de las familias, asociaciones y profesionales que atienden de forma ejemplar a los discapacitados intelectuales. Y la lucha sigue…

#IzquierdaJamásVencida

Sevilla, 14/III/2019

NOTA: la imagen se ha recuperado hoy de https://www.antena3.com/noticias/sociedad/cientos-de-personas-se-manifiestan-para-exigir-el-derecho-a-voto-de-las-personas-con-discapacidad-intelectual_20170208589b2ba20cf207e0964432c2.html

Elecciones generales 2019 / 3. El Partido Abstencionista prepara ya su campaña. Estamos avisados.

Es una evidencia preocupante la abstención que asoló las últimas elecciones generales en 2016 y las de Andalucía, el pasado 2 de diciembre. Los datos son irrefutables y la izquierda debería hacer una reflexión muy seria, con carácter urgente, de esta situación objetiva y tan reciente en el poder decisorio de la ciudadanía.

ELECCIONES GENERALES 1 2016

En las elecciones generales de 2016 triunfó la abstención desde un análisis meramente cuantitativo, no digamos cualitativo, que sigue planteando muchas preguntas que deberían haber tenido ya una respuesta científica y cargada del principio de realidad. Los números son tercos y se pueden contrastar todavía en los resultados de las elecciones generales de 2016, en las que la abstención supuso que más de diez millones de presuntos votantes implicados no lo hicieran (exactamente 10.435.955), habiéndose convertido así en el “primer partido” triunfante en relación con las urnas, ya que del censo total supuso un 30,16 %.

Algo parecido ocurrió en Andalucía el pasado 2 de diciembre de 2018, cuando calló con una abstención clamorosa, 2.602.456 electores, ganando también las elecciones el Partido Abstencionista. Surge de nuevo la gran pregunta democrática en esta última cita electoral: ¿qué pasa en Andalucía para que más de dos millones y medio de andaluces no hablaran ese día si suyo es también el mañana, si con su silencio permiten que otros sean los que intenten solucionar sus problemas o agravarlos, según se mire; si cientos de miles pueden apagar la voz de sus deseos legítimos pero no expresados mediante el voto, porque se guarda silencio de cuatro años, porque al final varios millones de andaluces y andaluzas deciden por ellos?.

ELECCIONES ANDALUCIA 2018

Como en otras ocasiones que me he acercado a esta realidad, vuelvo a hacerme las siguientes preguntas: ¿desencanto, pasotismo, irresponsabilidad, hartazgo?, que deberíamos hacerlas por parte de todos, empezando por los círculos familiares, laborales y de amigos más próximos, porque la realidad es muy terca y la abstención está más cerca de todos de lo que parece y pensamos. Contra hechos no valen argumentos y la realidad es que en las pasadas elecciones generales y en Andalucía, en diciembre pasado, quien ha perdido es la democracia como cultura política inherente a la ciudadanía. Algo grave está pasando en este país y en esta Comunidad Autónoma, entre otras, cuando se está dando este espectáculo antidemocrático, en el sentido etimológico del término «democracia», que conlleva siempre la participación en las cosas de la ciudad, porque los que alardean de que “no son políticos” y no están de acuerdo con la política tal y como está y se ejerce, tienen la posibilidad de hacerlo en blanco, pero no renunciar a un derecho fundamental, constitucional (Art.23.1), de «participar en los asuntos públicos, directamente o por medio de representantes, libremente elegidos en elecciones periódicas por sufragio universal» y a un deber inherente a todo ciudadano responsable.

¿Qué pasa en la izquierda de Andalucía? Hablo en presente porque creo que es necesario hacer un examen profundo de la situación actual de la denominada “izquierda” (para entendernos) y no quedarnos solo en lanzar ataques furibundos sobre todo el espectro del centro y de las derechas, como una mal entendida defensa para justificar lo ocurrido el pasado 2 de diciembre. La democracia nos enseña que hay que respetar de forma casi reverencial el resultado de las urnas. Otra cosa es conformarnos con lo ocurrido y dejar que todo siga igual. Decían los clásicos que evaluar es emitir juicios bien informados. Salvo error por mi parte en el rastreo técnico que he efectuado para evaluar lo ocurrido con la izquierda, creo que todavía no se ha hecho un examen a fondo de las circunstancias de texto y contexto en torno a las pasadas elecciones. La crisis de la izquierda data ya de hace varios años, quizá demasiados, donde se han ignorado continuamente las señales de falta de identidad de la militancia activa y pasiva en torno al espectro de la denominada izquierda. Lo ocurrido el día 2 de diciembre de 2018 en las pasadas elecciones al Parlamento de Andalucía ha sido la crónica de un desastre anunciado por el rebosamiento de la grave fractura de la izquierda. ¿Por qué un absentismo de la izquierda tan abrumador y lejano del derecho a votar?

De nuevo, acudo a mi suelo firme, a la solería ética de mi vida, a mis principios políticos aprendidos de la didáctica de la izquierda ideológica, no inocente, según Lukács, a quien profeso un gran respeto desde mis años jóvenes: “no hay ninguna ideología inocente: la actitud favorable o contraria a la razón decide, al mismo tiempo, en cuanto a la esencia de una filosofía como tal filosofía en cuanto a la misión que está llamada a cumplir en el desarrollo social. Entre otras razones, porque la razón misma no es ni puede ser algo que flota por encima del desarrollo social, algo neutral o imparcial, sino que refleja siempre el carácter racional (o irracional) concreto de una situación social, de una tendencia del desarrollo, dándole claridad conceptual y; por tanto, impulsándola o entorpeciéndola” (1).

Creo que estamos obligatoriamente obligados a votar, por diversas razones. La primera, porque la democracia se construye entre todos y la traducción inmediata para vivir en ella es formar parte activa de su configuración que, hoy por hoy, pasa por participar en procesos electorales y ser consecuentes con lo que cada uno vota. La segunda razón estriba en ejercer la responsabilidad activa de ciudadanía, porque ser responsable es la conjunción de conocimiento y libertad. Conocimiento, porque la inteligencia es el bien más preciado para vivir dignamente, entendida como la capacidad de resolver problemas en el día a día, considerando siempre que es lo más bello que tiene el ser humano. Guido Orefice o Roberto Benigni, tanto monta-monta tanto, el protagonista de La vida es bella, explicaba bien cómo podíamos ser inteligentes al soñar en proyectos: poniendo (creando) una librería, leyendo a Schopenhauer por su canto a la voluntad como motor de la vida y sabiendo distinguir el norte del sur. También, porque cuidaba de forma impecable la amistad con su amigo Ferruccio, tapicero y poeta. Hasta el último momento. Y la libertad, sin ira, libertad, para dar respuestas a las cuestiones cotidianas en las que estamos inmersos en el acontecer diario. Esa es la dialéctica de la responsabilidad, conocimiento más libertad, entendida como respuestabilidad (perdón por el neologismo), quedando probado que se puede librar de convertirse en mercancía cuando se sabe distinguir valor y precio.

En tercer lugar, porque hay que pensar en el día después de las elecciones, porque detrás del voto debe haber siempre un compromiso activo con mi voto fiado a terceros que probablemente ni conozco, a través de un papel de color blanco, alargado como la sombra ética y decente que lo protege. Es decir, tengo que mantener activo el compromiso diario de mi opción a través de la participación activa, como ciudadano o ciudadana que vive en un ámbito local concreto, en la consecución de aquellos objetivos que me han llevado a elegir una determinada opción política volcada en un programa, que nunca se debe entender como flor de un día. El éxito político, como el campo, es para quien lo trabaja y no hay que olvidar que cuando la política se entiende así podemos ser protagonistas de la misma en mi casa, mi barrio, mi trabajo, mi ciudad, mi país o, simplemente, entre mis amigos o familia del alma. Somos, como bien decía Aristóteles, animales políticos queramos o no.

Lo que no se comprende es la abstención masiva, dejar pasar una ocasión mágica de la democracia, no depositando el voto, dejando que el país viaje posiblemente, de nuevo, hacia ninguna parte, como si la cosa política, la res pública, no fuera cosa de todos. El Parido Abstencionista prepara ya estas elecciones generales. Estamos avisados.

#IzquierdaJamásVencida

Sevilla, 13/III/2019

(1) Lukács, G. (1976). El asalto a la razón. Barcelona: Grijalbo, pág. 5.