Sobre Rubiales, ¡disculpen mi ignorancia!

Jugadoras de la selección española de fútbol celebran el triunfo en Australia / SAEED KHAN

Sevilla, 29/VIII/2023

La imagen que encabeza hoy estas palabras lo dice todo: ese fue el auténtico beso de la noche, entre otros similares, el que habría que resaltar por encima de todo y de todos. Aunque lo que debía haber quedado en el imaginario popular del Campeonato Mundial de Fútbol Femenino, en Australia, en torno al éxito incontestable de la selección española, debía ser esta imagen y otras parecidas, los acontecimientos sobrevenidos no permitieron que fuera así. Por esta razón y en torno al llamado ya en medio mundo, “caso Rubiales”, no sé si en el otro medio también, que desgraciadamente ha dado la vuelta a este loco mundo al revés, he recordado algo que escribí en 2020 en este cuaderno digital, con motivo del fallecimiento de Maradona, cuando en cierta ocasión preguntaron a Jorge Luis Borges qué opinaba acerca de Maradona, a lo que el escritor -argentino como él- respondió: ¡Disculpen mi ignorancia! Cuando se lo contaron al jugador, hizo una jugada verbal perfecta y le devolvió la ironía de origen preguntando en qué equipo de fútbol jugaba Borges. Al escritor, todo lo relacionado con el fútbol lo sacaba de sus casillas: “La idea que haya uno que gane y que el otro pierda me parece esencialmente desagradable. Hay una idea de supremacía, de poder, que me parece horrible”. No llego a ese extremo de juicio, pero tengo que reconocer que el fútbol no me apasiona, aunque me asombra el seguimiento que tiene por millones de personas y el dinero que mueve, con frases de asombro vinculadas casi siempre a las cifras astronómicas derivadas de la compraventa de jugadores en los mejores mercados del mundo. Me reafirmo en el aserto de que todo necio confunde valor y precio. En estos días, ha recobrado un impacto mundial con el triunfo de la selección española femenina al ganar el campeonato del mundo y los hechos impresentables protagonizados por el presidente de la Real Federación Española de Fútbol, apartado de su cargo por la FIFA, por unas imágenes que conocimos en directo celebrando el triunfo con una jugadora de la Selección, que se definen por sí mismas.

Tengo que reconocer una vez más que este deporte, junto a la música militar, nunca me supo levantar. Volviendo a Borges, recuerdo ahora que escribió en 1967 un cuento junto a Adolfo Bioy Casares con un título críptico, Esse est percipi (Ser es ser percibido, en Crónicas de Honorio Bustos Domecq), pero evidente en nuestros tiempos modernos del caso Rubiales. He vuelto a leer un fragmento del mismo: “El género humano está en casa, repantigado, atento a la pantalla o al locutor, cuando no a la prensa amarilla. ¿Qué más quiere, Domecq? Es la marcha gigante de los siglos, el ritmo del progreso que se impone”. Porque, agrega: “No hay score ni cuadros ni partidos. Los estadios ya son demoliciones que se caen a pedazos. Hoy todo pasa en la televisión y en la radio. La falsa excitación de los locutores, ¿nunca lo llevó a maliciar que todo es patraña? El último partido de fútbol se jugó en esta capital el día 24 de junio del 37. Desde aquel preciso momento, el fútbol, al igual que la vasta gama de los deportes, es un género dramático, a cargo de un solo hombre en una cabina o de actores con camiseta ante el cameraman”.

Reconozco que en relación con el fútbol soy un espectador ignorante. Ya lo decía Hans Magnus Enszerberger, escritor sobre el que he escrito páginas en este cuaderno digital, cuando hablaba de la ciudadanía “ignorante y molesta”, al referirse a las personas alejadas de las tecnologías de la información y comunicación, que no es mi caso, aunque hace ya mucho tiempo que entré -a juicio de muchas personas- en el colectivo de ovejas descarriadas de lo que está pasando y están viendo a través del fútbol, que ahora se traduce en una pregunta no inocente: ¿No te has enterado de lo de Rubiales?

Sí, me he enterado, ¡como para no hacerlo con el bombardeo mediático, a todas horas, que ha tenido el “caso”! Soy consciente de que lo que ha ocurrido ha dado, efectivamente, la vuelta al mundo, en un momento en que gracias a lo acontecido y a pesar de ello, el feminismo en el deporte en general, no sólo en el fútbol, alcanza ahora el protagonismo que en este país debió haber tenido hace ya muchos años, Percibimos en estos momentos y en torno al caso Rubiales algo de sumo interés, el gran espectáculo del fútbol en un mundo que ya no es lo que era, porque en su vertiente femenina es una ilusión colectiva muy importante y contagiosa, cuando los estadios representan también con ellas, a veces, un género dramático, como fue siempre, donde unos ganan y otros pierden, eso sí, con gran dolor de Borges. Ahora, todo es diferente con lo ocurrido con el caso Rubiales, porque el fútbol tiene la gran oportunidad de reinventarse, hacer que desaparezcan las estructuras machistas sempiternas, como es el caso de la Real Federación Española (yo diría que ahora “y Machista” también) de Fútbol, que debería removerse desde sus cimientos como ejemplo de que otra forma de entender la cultura del fútbol en nuestro país es posible. Si no ocurre esto, el caso Rubiales se quedará en una mera “patraña” que alguien interesado nos ha contado, la que preocupaba tanto a Borges en su cuento Ser es percibido.

Una cosa más sobre el caso Rubiales: ¡perdonen mi ignorancia sobre el oscuro mundo del fútbol en general!, donde los silencios cómplices están a la orden del día, pero hoy que no cuenten con el mío, porque lo digo alto y claro: el comportamiento de Luis Rubiales, como Presidente de la Real Federación Española de Fútbol me pareció impresentable en los minutos que siguieron al triunfo de la Selección Española desde el palco presidencial del Stadium Australia de Sydney, el pasado domingo 20 de agosto, con gestos obscenos de un machismo recalcitrante, un beso no consentido en su esencia y unos comportamientos exculpatorios inadecuados, por parte de un representante del país en el deporte de élite, en todo el proceso que siguió a estos acontecimientos y que se siguen produciendo hasta el día de hoy por parte del citado presidente suspendido, así como por su círculo de allegados.

Perdonen que diga finalmente lo que pienso al respecto por lo sucedido: el fútbol, el llamado “deporte rey”, junto con Rubiales y su equipo al frente, va hoy desnudo, como el protagonista del cuento de Andersen, a pesar del silencio cómplice de los que aplauden a rabiar estos comportamientos indeseables y fuera de lugar.

NOTA: la imagen se ha recuperado hoy de https://cadenaser.com/nacional/2023/08/21/cuanto-ganan-las-jugadoras-de-espana-por-la-victoria-del-mundial-2023-cadena-ser/

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

Mímesis, cuando el arte imita la vida

Sevilla, 12/VIII/2023

Ante el cambio climático, busco interpretaciones de la vida, de la naturaleza, de lo que hacemos con ellas, para aprender sus mensajes y copiarlos, por su histórica sabiduría y porque sé que “la vida imita al arte mucho más de lo que el arte imita a la vida, pero cuando el arte imita a la vida se llama mímesis”. Así lo he escuchado en el vídeo promocional de la exposición que se inauguró el pasado mes de abril en Barcelona, en el Museo Europeo de Arte Moderno, cuya exposición Mímesis | Representational Art 2023, arte figurativo en definitiva, recogió 61 obras en las que destacaban pinturas de Antonio López, Gottfried Helnwein, Guillermo Lorca, Don Eddy, Jeremy Mann, Alex Kanevsky, entre otros.

En la sinopsis de esta exposición se decía que “El arte figurativo ha sido parte integrante de las artes visuales durante siglos, experimentando un enorme resurgimiento en popularidad en los últimos años. Las obras muestran el mundo que nos rodea, a menudo con un enfoque realista o una representación exacta, desde la condición humana, pasando por cuestiones sociales y culturales, hasta la percepción de nuestro entorno. La pintura figurativa se ha utilizado para representar una amplia gama de emociones, historias y temas, convirtiéndose en una poderosa forma de expresión que transmite mensajes de importancia social y política, además de captar la belleza de lo cotidiano. También la cultura popular se ha inspirado a menudo en la pintura figurativa, sobre todo el cine, a través de películas que exploran temas y cuestiones como el romance, la belleza, el miedo y la condición humana”.

Gottfried Helnwein, Los desastres de la guerra, en Mímesis | Representational Art 2023 / Museo Europeo de Arte Moderno

Personalmente es un arte que me emociona al contemplarlo y en España tenemos un gran maestro, Antonio López, entre otros, al que admiro y he dedicado bastantes páginas en este cuaderno digital, que en la exposición también está presente con obras inéditas junto a una de su mujer, María Moreno, gran artista figurativa también, ya fallecida. Para reforzar el hilo conductor de la misma y su realidad contemporánea en un mundo tan convulso, esta muestra tuvo como objetivo “dar visibilidad a la habilidad y creatividad de artistas contemporáneos que están superando los límites del arte figurativo tradicional además de descubrir los estilos artísticos y técnicas actuales, a través de obras que reflejan las diversas visiones y perspectivas, y de la exploración de nuevos temas que estudian la belleza y la relevancia de la experiencia humana. La temática en esta muestra se basa en la propia experiencia del autor o en su interpretación de los acontecimientos del mundo que le rodea. Algunas obras muestran un detallado realismo, capturando las complejidades del mundo natural con notable precisión. Otras son más abstractas y juegan con la forma y el color para crear imágenes dinámicas e impresionistas. A pesar de estas diferencias, todas las obras de la exposición están conectadas por su compromiso con el arte figurativo y su capacidad para atraer al espectador a través de su poderoso uso de la narración visual. Con un carácter vibrante, dinámico y atemporal, esta muestra introduce al espectador en una amplia gama de estilos y técnicas, y proporciona una comprensión más profunda del genio creativo del artista. Explorando esta exposición, se podrá obtener una visión única de las vidas y experiencias de aquello que se representa en las obras, y comprender más profundamente la condición humana en nuestros días. Los artistas de esta exposición han creado obras cautivadoras que desafían las percepciones del espectador y le invitan a mirar el mundo a través de una nueva perspectiva”.

Biomímico. Proyecto del artista mural Eric Okdec, en Sevilla / JA Cobeña

Si algo me admira es la capacidad de muchos artistas figurativos de retratar la condición humana en todas sus manifestaciones posibles. La pintura figurativa, realista, no me es ajena como tampoco lo es nada humano, recordando a Terencio. No la olvido, fundamentalmente porque he entendido su mensaje: La vida imita al arte mucho más de lo que el arte imita a la vida, pero cuando el arte imita a la vida se llama mímesis. Una derivada de ella, la interpreté personalmente en este cuaderno digital como alumno de la Facultad de la Calle, por estar matriculado en la Universidad de la Vida. Los albores de Sevilla ofrecen siempre regalos inesperados, cuando en el paseo del amanecer claro y luminoso de esta ciudad, Sevilla, me encuentro frecuentemente unas palabras inolvidables en una pintura mural del Polígono de San Pablo, una obra esplendorosa del artista Eric Okdec: biomímico no es cosechar los recursos de la naturaleza, pero [sí lo es] el sentarse a sus pies como estudiantes. Así escrito, sin modificar palabra alguna, salvo los corchetes. Junto a este lema tan sorprendente, se encuentra otra acepción no menos aleccionadora: biomímica es la práctica de pedir prestados los diseños principales de la naturaleza para crear más productos y procesos sostenibles. Maravilloso. Tampoco lo he olvidado, sobre todo en los en los tres mundos que tantas veces he estudiado en la Academia y en los que estamos instalados a diario: el mundo propio, el de nuestro alrededor y del de los demás, que dicho de forma petulante en alemán suenan extraordinariamente bien: eigenwelt, umwelt y mitwelt. Las dos definiciones anteriores en torno a la Mímesis son fantásticas si las analizamos con detenimiento. La primera, porque la cosa radica en no explotar los recursos de la naturaleza sin compasión alguna, sino aprender continuamente de ella “como estudiantes sempiternos”. Es lo que nos recuerda a diario el problema recurrente del cambio climático y de la Suciedad Plástica instaurada en la superficie y fondos de los océanos y mares que nos rodean. La segunda acepción, es reveladora de lo que podemos aprender de los diseños de la propia naturaleza, porque si lo hiciéramos podríamos vivir mejor, creando nuevos productos con diseños naturales prestados sin interés comercial alguno y, por tanto, más sostenibles.

Volvemos a lo mismo con esta pintura mural figurativa: la vida imita al arte mucho más de lo que el arte imita a la vida, pero cuando el arte imita a la vida se llama mímesis.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

Nada humano, en este mundo al revés, me es ajeno

RTVE – Túnez, un infierno para los migrantes

Sevilla, 27/VII/2023

Anoche, después de semanas centrado en lo que está ocurriendo en nuestro país, me enfrenté a una noticia dolorosa en sí misma, el problema de la migración subsahariana a su paso por Túnez, en las proximidades con la frontera de Libia. Eran imágenes desgarradoras, de personas, unas tras otras, que llegaban exhaustas a la frontera supuestamente liberadora, una muralla más en un viaje por el desierto casi a ninguna parte, a los que la policía fronteriza tunecina les daba agua con una pequeña botella, apenas para enjuagarse la boca, desplomándose probablemente para morir allí mismo, en una imagen verdaderamente triste y acusadora de un mundo al revés. Una vez más, sentí que nada humano me es ajeno y tengo que reconocer que me deja sin palabras al acercarme hoy a esta página en blanco, recordando a Cremes, el protagonista de una obra del dramaturgo Terencio, El enemigo de sí mismo, cuando pronuncia una frase inolvidable, profunda, que no ha perdido su frescura a pesar de los siglos que han transcurrido desde que se escribió en un texto y contexto muy concretos: Hombre soy; nada humano me es ajeno.

En este reportaje ofrecido por el Telediario2 de la televisión pública (RTVE), apareció la imagen más triste y desgarradora (a partir del minuto 13), de un padre junto a su hijo, sobre la arena del desierto, en medio de la nada, “junto a los restos de una botella de plástico”, ya fallecidos por la tragedia de migrar hacia un mundo teóricamente más justo. Desde anoche no la he podido retirar de mi retina y miles de preguntas se agolpan en mi cerebro, alrededor siempre de las búsqueda de porqués de muy difícil respuesta. Quizás, la constatación de que vivimos en un mundo al revés, es la única que me permite tomar conciencia de la urgente lucha por devolver ese mundo al derecho, darle materialmente la vuelta, cada uno desde donde puede y debe hacerlo. Es lo que siento de fondo cuando me doy cuenta de que lo que ha sucedido en nuestro país el pasado domingo de elecciones generales, es decir, frenar con votos la lectura perversa y torticera que hacen los partidos de derechas extrema y ultra, de la realidad de la migración en nuestras costas y territorio español, blindando con un gobierno progresista la acogida en nuestro país de estas personas migrantes, que lo merecen todo desde la óptica del Estado de Bienestar Solidario, también para ellos. Anoche, comprendí mejor que nunca que todas las políticas migratorias no son iguales. Las de los gobiernos progresistas estarán siempre cerca de las personas más vulnerables, en este caso de las que salen de sus tierras y de su parentela en búsqueda de un mundo mejor y posible, ante un presente en sus países de origen que no les ofrecen nada para vivir dignamente.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

Anita Garbín Alonso, era la miliciana retratada por Antoni Campañá en 1936

Barricada. Calle Hospital. Barcelona, 25 de julio de 1936, según figura en el Arxiu Campañá, en la que aparece Anita Garbín Alonso, identificada posteriormente por su propia familia en 2021.

Sevilla, 5/VII/2023

El 22 de marzo de 2021 publiqué un artículo en este cuaderno digital, Las cajas rojas de Campañá, en el que explicaba que el Museo Nacional de Arte de Cataluña ofrecía desde el 18 de marzo, “una exposición de la obra fotográfica de Antoni Campañá, bajo el título La guerra infinita. Antoni Campañá. Las tensiones de una mirada (1906-1989)”, que expresaba el símbolo de esta obra magna en la fotografía icónica de la miliciana que encabeza estas palabras y que durante muchos años se desconocía quién había sido su autor y hasta hace dos años, el nombre de la citada miliciana, que ha resultado ser una andaluza, almeriense por más señas, Ana Garbín Alonso, Anita, que había nacido en Almería en 1915, hija de emigrantes y con una trayectoria anarquista muy importante. En la instantánea Anita tenía 21 años. Siendo una niña se trasladaron sus padres a Barcelona, como tantos andaluces. Al finalizar la guerra formó parte del éxodo republicano, instalándose en Béziers. Ejerció como modista durante muchos años, muriendo en aquella tierra de acogida en 1977. Está enterrada en el cementario nuevo de la citada localidad.

Vuelvo a publicar hoy el artículo citado, en el que figuraba esa imagen icónica pero ya con el nombre de su protagonista, Ana Garbín Alonso, como un pequeño homenaje a la memoria democrática de este país, gracias al trabajo desarrollado para preparar una exposición en la sala Pavillon Populaire de Montpellier, Icônes cachées. Les images méconnues de la guerre d’Espagne (1936-1939) (Iconos escondidos. Las imágenes desconocidas de la guerra de España), sobre la obra de Antoni Campañá, inaugurada el 29 de junio pasado, en la que se identifica a esta miliciana. Estremece conocer lo que ocurrió «hace dos años, cuando François Gómez Garbín, sobrino de Anita, y su esposa, Liliane Hoffman, visitaron la exposición de Campañà en el MNAC de Barcelona. De golpe, ven el cartel de la exposición en la fachada del MNAC. ¡La tía Anita! […] «Se nos puso la piel de gallina”, describe François. En casa sabían desde hacía tiempo que la miliciana de los pósteres anarquistas y los libros sobre la guerra era Anita, pero nadie más lo sabía. Daba la casualidad de que en aquel momento Toni Monné estaba en el museo. “Es mi tía”, le dijo el sobrino de la miliciana al nieto del fotógrafo. “No me lo podía creer”, confiesa Monné. “Fue un momento de emoción compartida: el reencuentro entre la familia del fotógrafo con la familia de la fotografiada”.

Las cajas rojas de Campañá

Sevilla, 22/III/2021

Dos cajas rojas olvidadas voluntariamente por la memoria de un fotógrafo excepcional, Antoni Campañá (1906-1989),  rotuladas como “copias”, descubiertas por su familia en 2018 al llevar a cabo unas obras en una casa de Sant Cugat del Vallès (Barcelona), a punto de ser derribada, que contenían más de 5.000 fotografías que tomó durante los tres años de la Guerra Civil, son las protagonistas de una historia que no deberíamos hoy olvidar ni silenciar. La sinopsis de la publicación de un libro sobre este relato tan sugerente, explica de forma sucinta este maravilloso descubrimiento: “Un enorme friso de la vida en guerra de uno de los grandes fotógrafos pictorialistas del país se despliega ante nosotros. Republicano, catalanista y católico practicante, Campañà retrata una realidad trágica y contradictoria, rica en matices, con contrastes a menudo dolorosos. Desde arcos de iglesias víctimas de la iconoclastia revolucionaria hasta retratos de ácratas tan atractivos que los propios anarquistas acabaron usándolos para hacer postales. Desde protestas por la falta de alimentos delante de la Pedrera de Gaudí hasta soldados del Tercer Reich desfilando por la Diagonal. Acabada la tempestad, Campañà enterró sus fotografías. No quiso que nadie las viera, pero no las destruyó. Un fotógrafo no puede renunciar a lo que sus ojos han visto e interpretado. ¿Para quién era aquel testimonio? Hoy, afortunadamente, es para todos nosotros” (1).

Una de las claves que quizá nos da luz de una pregunta obligada, ¿por qué han estado tanto tiempo ocultas estas cajas?, se ofrece en la notas de prensa de la exposición: “¿Es equidistancia fotografiarlo todo? Es difícil imaginar cuál podía ser la actitud del fotógrafo cuando unos y otros reinterpretaban sus fotos interesadamente con fines propagandísticos. ¿Qué podía hacer? Encerrarlas en una caja roja de desmemoria convertida en la memoria misma. Porque, quizás contradictoriamente, no somos lo que recordamos, sino lo que, consciente o inconscientemente, olvidamos”. Espléndida reflexión en tiempos de tanta confrontación.

Sus fotografías convierten una vida de testigo excepcional de la guerra civil en un legado para la historia de este país que debemos reconocer y agradecer, para que la memoria se mantenga viva a través de imágenes con un contenido real y conmovedor en muchas ocasiones, que nos ofrecen un testimonio de algo que ocurrió y un profesional de la fotografía inmortalizó para un tiempo posterior de silencio. El Museo Nacional de Arte de Cataluña ofrece desde el pasado 18 de marzo, una exposición de la obra fotográfica de Antoni Campañá, bajo el título La guerra infinita. Antoni Campañá. Las tensiones de una mirada (1906-1989), que expresa el símbolo de esta obra magna en la fotografía icónica de la miliciana que encabeza estas palabras y que durante muchos años se desconocía quién había sido su autor.

Junto a esta imagen icónica me he detenido a observar el dolor expreso en las miradas de madre e hija en una fotografía de la exposición, que es la cubierta del programa de mano, sin título, pero que figura con el siguiente detalle: “Refugiados de Málaga en el estadio de Montjuic, febrero de 1937”, porque he visto representado en Cataluña el dolor de Andalucía en aquella contienda tan absurda y triste, que luego se refrendaría con la emigración andaluza hacia aquella tierra. La obra de Campañá me ha recordado la del fotógrafo Robert Capa, a quien dediqué unas palabras en este cuaderno digital en 2018, con una frase sobre él de John Steinbeck que me conmovió al leerla: “Sus fotografías no son accidentes y la emoción que reside en ellas no es azarosa. Capa podía fotografiar el movimiento, la felicidad, el desengaño. Podía fotografiar el pensamiento”. Es verdad en la realidad de estos fotógrafos de la vida, que acabaron amando el color después de haber inundado sus ojos de blanco y negro, tal y como lo expresé en aquél momento: “se puede descubrir el mundo apasionado del color en un fotógrafo que conocíamos en este país como el maestro del blanco y negro en movimiento, por la célebre foto del soldado republicano, imagen tomada por pura casualidad porque estaba en una trinchera con la cámara alzada sin ver exactamente qué estaba fotografiando en ese momento. Le escuché ayer a él [el 13 de abril de 2018, en una exposición] contando cómo tuvo lugar esa secuencia mágica y trágica al mismo tiempo, que ha pasado a la posteridad como una imagen representativa del sinsentido de las guerras”.

Robert Capa conocía bien esta trastienda humana porque había estado en casi todas las guerras, pero siempre nos transmitió las secuencias de personas que siempre están detrás de cada acontecimiento vital en momentos penosos como los que nos entregó.

Robert Capa, Muerte de un miliciano leal, Frente de Córdoba, 1936 © Robert Capa/International Center of Photography/Magnum Photos

La vida es algo más que el blanco y negro, que los grises, de estos clásicos de la fotografía pictorialista, donde la belleza de las imágenes desean trascender siempre la propia realidad “porque el cerebro está preparado para interpretar todos los matices cromáticos de la vida en libertad, sin dejar ninguno atrás, como reflexionaba en un post que escribí en 2009, Nuevas sonrisas, nuevas lágrimas, dedicado al fotógrafo Erick Lessing: la vida de cada una, de cada uno, que es lo más parecido a una película en blanco y negro, con la acromatopsia ética que corresponda, permite descansos, para recuperar esos momentos que tanto nos reconfortan y que nos devuelven felicidad. Pero también sabemos que la dialéctica de las sonrisas y las lágrimas permite apartarnos junto a una pared de la vida personal e intransferible, sentir el abrazo de los que nos quieren, aunque inmediatamente nos llamen mediante megafonía para seguir rodando, viviendo, en definitiva, en la filmación en color jamás contada.

Las cajas rojas de Campañá nos ofrecen ahora una nueva oportunidad de repasar nuestra historia con imágenes muy duras, pero reales como la vida misma, sabiendo que siempre llevaban dentro la belleza de la vida a pesar del dolor que también estaba allí presente. El silencio oculto de Campañá me ha recordado algo que escribí también en este cuaderno digital, en 2014, sobre una gran fotógrafa, Kati Horna, como “obrera del arte”, que fotografió nuestra guerra civil de forma mágica, por petición expresa del gobierno republicano entre 1937 y 1939, en una mezcla muy interesante de surrealismo y fotorreportaje. Estas fotografías de la guerra civil, tanto tiempo ocultas, merecen la pena verlas y agradecer que se mantenga viva la realidad de la España que nos heló el corazón y que ellos retrataron magistralmente, porque gracias a los trabajos de Campañá, Capa y Horna, entre otros muchos fotógrafos y fotógrafas en aquella contienda, podemos seguir valorando mediante imágenes el sinsentido de una guerra civil que solo aportó dolor y sufrimiento.

Ellos conocieron las dos Españas y sobre todo una, terrible, la de la dictadura, que heló el corazón a los españolitos que vinimos al mundo en aquella época y posterior a la guerra, estando seguro hoy al conocer sus obras, que les hubiera gustado hacer un retrato a Antonio Machado, para la posteridad democrática, en un blanco y negro muy especial, utilizando solo gelatino-bromuro de plata en placa seca. Personalmente, lo incluiría en una caja roja imaginaria, en mi memoria de secreto, que llevara una identificación clara, Caja de Sueños, porque la vida es en el fondo un frenesí, una ilusión, una sombra, una ficción, fotografiadas a diario, sabiendo que el mayor bien es pequeño y teniendo hoy muy claro que toda la vida es sueño, y los sueños, que no se fotografían, sueños son.

 (1) Campañá Bandranas, Antoni (2020). La caja roja. La guerra civil fotografiada por Antoni Campañà. Barcelona: Editorial Comanegra.

NOTA: la imagen de la caja roja de Antoni Campañá se ha recuperado hoy de Antoni Campañà, fotògraf total | Cultura | EL PAÍS Catalunya (elpais.com)

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UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

La jornada de reflexión hermosea la democracia y el voto

Sevilla, 27/V/2023

Mañana, como quien espera el alba de la democracia, se votará en las elecciones municipales y autonómicas, donde corresponda. En tal sentido, hoy está declarada esta jornada antecedente como de reflexión. Por ello, recupero lo que he escrito sobre el fondo y forma de esta jornada, en varias ocasiones, en este cuaderno de bitácora, que guardo en el cuarto de derrota personal, utilizando el lenguaje del mar, salvando lo que haya que salvar. Sobre todo, para comprender este día tan importante en democracia, viviendo en un mundo y en un país al revés. Todo tiene su tiempo y su momento, respetando el fondo y la forma de una reflexión del Eclesiastés (Qohélet), en su extraordinario capítulo 3º, al decirnos alto y claro que tenemos hasta 27 oportunidades para disfrutar de un regalo llamado tiempo a lo largo de la vida: nacer, morir, plantar, arrancar lo plantado, sanar, destruir, edificar, llorar, reír, lamentarse, danzar, lanzar piedras, recogerlas, abrazarse, separarse, buscar, perder, guardar, tirar, rasgar, coser, callar, hablar, amar, odiar, guerra y paz.

Ahora agrego dos más, el tiempo de reflexionar y el de votar en las elecciones que se celebrarán mañana. Vuelvo a leer con detalle las diferentes modalidades del lema “reflexión” y sus derivados en el Diccionario de Autoridades (RAE) que tanto aprecio y en su contexto vuelvo a valorar una palabra vinculada con el adverbio de modo “reflexivamente”, que recupero de nuevo para festejar esta jornada tan democrática. Se trata del verbo “hermosear” que vinculo hoy a la democracia porque ésta se hermosea con la reflexión que podemos llevar a cabo antes de acudir al acto de votar. Votar enriquece la democracia, la hermosea que decían los clásicos, porque mediante el voto responsable se considera y se da una segunda oportunidad a nuestro acto de decidir porque, en definitiva, se piensa más cuidadosamente todo.

Así reflexionaban nuestros antepasados del siglo XVIII en este país y así lo recogió el Diccionario de Autoridades (1734) para la posteridad, enriqueciendo ese acto tan sencillo, aparentemente, de reflexionar. La calidad intrínseca que contiene el verbo «hermosear» también lo recoge el citado diccionario con una acepción preciosa: “Hacer vistosa, perfecta y hermosa una cosa”. Quizá está ahí su encanto, porque si reflexionamos hoy sobre lo que va a ocurrir mañana a través de nuestro voto responsable, con sus consecuencias obvias, hacemos vistosa, perfecta y hermosa la democracia.

Para que no se olvide hoy a los millones de electores en el país, en Andalucía, en mi ciudad, Sevilla, ni siquiera un momento, en esta jornada tan vistosa de reflexión. Mañana…, tampoco. Como me está permitido reflexionar en mi alma de secreto, por ahora, he pensado por un momento que la política elige al que la ama, cuando la decencia es ideología estructural de la persona en su vertiente aristotélica en estado puro. Si la vida elige al que la ama, la muerte no existe, es decir, si la política elige al que la ama, el fracaso político en sí mismo no existe. ¿Acaso borra lo que un hombre político puede hacer en vida, durante una legislatura? ¿Borra sus méritos, su legado, su trabajo bien hecho, que siempre merece la atención de los otros, como nos recordaba admirablemente Luis Cernuda cuando se dirigía con estas palabras a sus paisanos sevillanos? No. Así que… Fracaso político, ¿qué eres? No eres nada. Te gustaría ser tan importante como la Política o Vida de conciencia de clase. Pero la auténtica Política dura una Vida, amiga mía. Y tú, Muerte/Fracaso Político, solo duras un instante, el instante en el que llegas.

En estos días, los líderes políticos de este país, que tienen la responsabilidad (conocimiento de la situación más libertad de decidir) de ponerse al frente de Ayuntamientos y Comunidades Autónomas (las que corresponda), deberían pensar que la verdadera política solo elige al que la ama y no se aprovecha de ella. Eso es lo que esperamos cariacontecidos las personas de buena fe política que hemos crecido con conciencia de clase más que con sentimiento de ella, porque no es lo mismo. La conciencia permanece, pero el sentimiento suele morir porque es pasajero. Es lo que, mañana, llevará mi voto dentro.

NOTA: la imagen se recuperó el 1 de diciembre de 2018 de http://blog.cristianismeijusticia.net/2015/04/10/inmigracion-y-nuevas-encrucijadas-como-ser-profeta-en-un-mundo-diverso

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UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

Las imágenes de Walter Reuter refuerzan la memoria democrática

Miguel Hernández, a la salida del Ayuntamiento de Valencia, al finalizar la sesión de apertura del II Congreso Internacional de Escritores Antifascistas para la Defensa de la Cultura. Domingo 4 de julio de 1937. ©Walter Reuter. FGFZ.

Sevilla, 31/III/2023

En la singladuras continuas que llevo a cabo para descubrir islas desconocidas, saliendo de mí mismo, como me aconsejó hace ya muchos años una mujer de la limpieza de la carabela “La isla desconocida”, protagonista sin par del cuento homónimo de José Saramago, he localizado hoy una muy importante para reforzar la memoria democrática de nuestro país. Me refiero al hallazgo y posterior tratamiento científico de las fotografías encontradas en 2016, en lo que se conoce como “la lata de Walter Reuter”, una lata de película que guardaba celosamente el biólogo Guillermo Fernández Zúñiga “en lo alto de un armario”, creador del llamado “cine científico”, que compartió con el fotógrafo alemán misiones importantes durante la Guerra Civil, en el Comisionado de Propaganda de la República. En ella se encontraron más de cuatro mil negativos que, en un principio, se atribuyeron a Fernández Zúñiga, pero que después de un laborioso trabajo de investigación se sabe que unos dos mil doscientos eran obra indiscutible de Reuter.

Hoy, se ha publicado un artículo muy interesante en relación con este hallazgo, que permite consolidar las primeras atribuciones al fotógrafo alemán, Salen a la luz las fotos del congreso de escritores antifascistas, 80 años perdidas, donde se detalla que la Generalitat Valenciana ha montado una exposición con 60 de las 450 imágenes que realizó Reuter en 1937 durante el evento citado, “que se habían conservado dentro de una lata, escondida en un armario”: “Cuando la viuda de Zúñiga falleció, los herederos entregaron la lata a rebosar a la Asociación Española de Cine e Imagen Científicos (ASECIC), que su padre había creado en 1966. Esa asociación se puso en contacto con la Dirección General del Libro, Archivos y Bibliotecas del Ministerio de Cultura, que por su lado había comprado por 12.000 euros a un coleccionista cerca de 300 fotografías de un autor del que no se tenían noticias. El fondo había aparecido en los archivos del Partido Comunista de España (PCE) y tenían que investigarlo”.

Lograr definir exactamente la identidad de esas fotografías de la lata, distribuidas entre Fernández Zúñiga y Reuter fue un trabajo llevado a cabo por “Aku Estebaranz, conocedor de la obra de un fotógrafo alemán llamado Walter Reuter (1906-2005), todavía más desconocido que Zúñiga. Había visto reproducido en la prensa un retrato de un soldado con un arma y una cámara colgando del cuello. Sabía que esa foto la había hecho Reuter a un amigo suyo de las Brigadas Internacionales. Así empezó el rastreo que llevó, muchos años después, a identificar a Reuter con el contenido de la lata. Había nacido un fotógrafo, pero no era Guillermo Zúñiga, sino Walter Reuter. Al parecer, ambos fueron amigos y por algún motivo uno conservó el archivo del otro. El estudio definitivo ha descubierto 1.500 fotos de Zúñiga y 2.100 de Reuter en la lata aparecida. Reuter marcha al exilio y pasa por el campo de concentración de refugiados de Argelès-sur-Mer, después llega a París y otro amigo le permite usar su laboratorio: Robert Capa. Pero es arrestado por los nazis, que lo mandan a hacer trabajos forzados a Argelia, para construir el ferrocarril. Su mujer consigue pasaportes y billetes para ellos y su hijo y logra escapar a tiempo para subir al barco que lo llevará a México, desde Casablanca”.

Es importante señalar que Reuter vivió en España durante toda la guerra civil, hecho que da un valor incalculable a su trabajo y porque desde 1933 ya trabajó para la República, aunque desde el comienzo del golpe de estado, trabajó también en dos proyectos sociales muy importantes: “[…] las colonias escolares, instituciones educativas que refugiaron a niños afectados por la guerra, y la cartilla escolar, método de alfabetización para soldados de ese bando. «Son la imagen que la República quería dar en el extranjero sobre su lucha y posicionamiento democrático”, relata Aku Estebaranz, experto en fotos históricas. «Cuando el gobierno tenía un gran proyecto y quería difundirlo, al que llamaban era a Reuter. Fue una persona de su absoluta confianza”. Junto a este hallazgo se sabe que rehízo su vida en México con una segunda pareja a partir de 1942 después de enviudar y continuar cerca de su hijo Jasmín, nacido curiosamente en Málaga, siendo México un lugar que lo respetó siempre profundamente, habiendo instituido el Premio Walter Reuter que se entrega desde 2006, porque como se demuestra en la obra que se presenta estos días en Valencia, toda su obra presenta “una cuestión emocional que le impedía a Reuter retratar la pornomiseria y su lástima”.

El fondo fotográfico de Reuter es inmenso, tal y como se expone en el artículo publicado por DW en 2021, Walter Reuter: “El fotógrafo más comprometido con la República y la guerra civil española: «La última fotografía conocida de Reuter es del 16 de enero del 39. Es de un soldado que hace un acto heroico… Más o menos el día 26 de enero cae Barcelona e inicia el exilio. Estuvo trabajando comprometido con el gobierno republicano hasta el último momento: el que el apagó la luz fue Reuter”. Después de eso su obra se perdió. La dejó encargada en una oficina de prensa con la encomienda de mandársela a suelo galo, lo cual no sucedió. El mayor archivo del fotógrafo alemán está en México, donde vivió desde 1942 y murió a los 99 años. Consta de más de 96 mil imágenes y negativos resguardados por su hija menor, Hely Reuter, fruto de su segundo matrimonio con la mexicana Ana María Araujo. Con el hallazgo en España -analizado gracias a una subvención del Ministerio de Presidencia ibérico-, «se podrían alcanzar las 100 mil piezas. Reuter nunca contabilizó ni rastreó sus fotos, las tomaba porque le gustaba”, narra a DW Gilberto Chen, supervisor de la colección mexicana. «También destruyó mucho al final de su vida, decía que no servía. En realidad, había mucho más”.

Cuando preparaba los artículos que he dedicado frecuentemente de mi viaje a Ibiza, “guiado” por el que hicieron Rafael Alberti y María Teresa León en 1936, en los días previos al comienzo de la guerra civil, tuve la oportunidad de leer atentamente la participación de ellos en el II Congreso Internacional de Escritores Antifascistas para la Defensa de la Cultura, organizado por la Alianza de Intelectuales Antifascistas en Valencia, Madrid y Barcelona entre el 4 y el 17 de julio de 1937, del que se han escogido 60 imágenes representativas del mismo para la exposición Letras por la libertad, que se inaugura hoy en el Palacio de las Comunicaciones de Valencia, organizada y patrocinada por el gabinete de Presidencia de la Generalitat Valenciana. Me ha emocionado recordarlos y ver en alguna de ellas a poetas españoles como Miguel Hernández o Manuel Altolaguirre, junto al chileno Pablo Neruda, entre otros y por primera vez, como testimonio gráfico inolvidable que hace justicia a la memoria histórica y cultural de este país durante la Guerra Civil. Memoria Democrática, en definitiva, instantes mágicos para reforzarla anímicamente y para que no se olvide ni siquiera un momento. Mi agradecimiento expreso por esta exposición, por mostrarnos una isla cultural desconocida.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓNJosé Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

Ernesto Che Guevara: una mirada implacable para la historia

Alberto  Diaz Gutierrez, Korda, Guerrillero Heroico – Che Guevara en el funeral de las víctimas de la explosión de La Coubre, 5 de marzo de 1960.

Sevilla, 30/III/2023

En la tarde del 5 de marzo de 1960, durante el acto de homenaje que el pueblo cubano ofreció a las personas que habían fallecido el día anterior en el puerto de La Habana, en la explosión de un barco francés, Le Coubre, que llevaba armas para el ejército cubano, un fotógrafo que trabajaba para el diario Revolución, Alberto Díaz Gutiérrez, conocido como Korda, tomó veintisiete instantáneas, entre las que se encontraba la más famosa que nunca había podido imaginar y por la que tampoco quiso cobrar derechos de autor, aunque cayera posteriormente en manos del mercado hasta unos límites insoportables y muy alejados del espíritu del Che y del fotógrafo que lo inmortalizó. Aparecía, a sus treinta y un años con un rostro serio y la mirada casi perdida, mostrando «absoluta implacabilidad», según Korda, con una boina negra y una estrella bien centrada, con bigote, barba y una cazadora con cremallera cerrada hasta el cuello.

Unos años después y a través de un editor italiano muy cercano a la revolución cubana, Giangiacomo Feltrinelli, en sus avatares ideológicos muy próximos a lo que estaba ocurriendo en Cuba, consiguió la posibilidad de publicar el Diario del Che en Bolivia, tras la entrega de los documentos originales por parte de Fidel Castro, traduciéndolos de forma urgente para devolver el original al mandatario cubano, obteniendo la fotografía citada del Che, entre otras que podrían figurar en el libro, a través de Korda que, de nuevo, le expresó que podía disponer de ellas sin contraprestación alguna. Para Feltrinelli, el pensamiento del Che era “necesario” para la sociedad y su editora ya había iniciado ese camino con otras publicaciones de la revolución cubana.

En este contexto he conocido hoy a través de una entrevista publicada en la edición argentina de elDiario.es, bajo el título El Che fotógrafo, su faceta menos conocida, que sí me ha interesado a mí conocer, al recordarme inmediatamente la fotografía icónica comentada anteriormente, aunque sí conocía su “afición” como faceta artística en su azarosa vida. La entradilla de la entrevista me ha llevado a una lectura atenta de esta aproximación, de nuevo, a la vida y obra de Ernesto Che Guevara: “Casi no hay rincones que no se hayan explorado en la vida del líder guerrillero. Sin embargo, la fotógrafa e investigadora Cora Gamarnik encontró que además de todo lo conocido, Ernesto Guevara tenía también pasión por las fotografías. Esas imágenes son también un acercamiento a la manera en que él miró el mundo”. Ella misma manifiesta que antes que entrar de nuevo en la figura fotografiada de Guevara era importante “[…] saber primero cómo miró el mundo cuando era un joven desconocido y luego, ya como el Che”.

Su trabajo se está centrando en la actualidad en conocer a fondo todo el material en torno a este nuevo hilo conductor y para ello se centró en un primer momento en localizar todas las fuentes posibles, hecho que pudo alcanzar “en el Centro de Estudios Che Guevara de la capital cubana, que funciona en la misma casa donde vivió, luego de la revolución, con Aleida, su esposa, y sus hijos e hijas. Su familia es la que cuida y conserva el material”. La lectura de la entrevista, que recomiendo en cualquier caso, es de gran interés para conocer esta faceta del líder revolucionario. Me ha interesado, sobre todo, conocer “los rasgos de sus imágenes”, que Cora Gamarnik describe con precisión absoluta: “Hay rasgos diferenciados, pero también hay constantes.El Che demuestra con sus fotografías haber sido un gran observador, sensible al esfuerzo humano, a los paisajes bellos. La fotografía le permitió acercarse y conocer lugares y gente. Se ve que disfrutaba de la soledad. La cámara fue un vehículo para comprender la realidad de los países que recorría y en la forma visual de expresar las ideas de un hombre curioso, íntimo, sensible. Las fotos muestran una búsqueda artística, estética. Ensaya planos, ángulos, técnicas diferentes. Saca fotos en color y en blanco y negro. Cuando puede,  revela él mismo en un laboratorio improvisado”. 

La investigadora ha ido descubriendo a Ernesto Che Guevara observando todo su trabajo: “La verdad es que me interesó todo lo que fui viendo a medida que leía sus diarios y sus muchas biografías. Mirar sus fotos es como ver a través de sus ojos, observar lo que él mismo miró. Es apasionante. También merecen un análisis aparte sus autorretratos, tomados en momentos clave. Conocemos su transformación, su paso a la clandestinidad cuando decide salir de Cuba, como cambió su rostro para esquivar a los servicios de inteligencia. El Che dejó para la historia el registro de su vida. De hecho, existen fotos suyas de bebé fotografiado por su padre, junto a su madre y sus hermanos y hermanas, hasta los rollos de fotos sin revelar que le encuentran en su mochila y le sacan sus captores en Bolivia antes de asesinarlo”.

Cuando he finalizado la lectura de la entrevista, he pensado algo de forma instantánea, como lo que ocurre cuando se obtiene una foto, ese instante mágico que queda grabado para la posteridad. La fotografía icónica de Ernesto Che Guevara, titulada oficialmente como “Guerrillero Heroico”, no se tomó por Korda para “decorar apartamentos”, como metáfora clara de su verdadera sentido, no inocente, en aras de defender una revolución, al igual que Picasso dijo de su famoso Guernica que “no estaba hecha para decorar apartamentos…Es un instrumento de guerra ofensiva y defensiva contra el enemigo”. El que quiera entender, que entienda. Efectivamente y salvando lo que haya que salvar, la imagen del Che tomada por Korda, su mirada implacable, no se hizo para decorar apartamentos, ni para beneficio del mercado en todas sus manifestaciones posibles, sino como un instrumento de la revolución cubana al servicio del pueblo. Nada más.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓNJosé Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

La esencia de Hopper según el fotógrafo Andrés Gallego

Sevilla, 16/III/2023

En un mundo en el que debemos manejar con asiduidad el principio de realidad, no viene mal recordar lo que grandes artistas nos han ofrecido con su realismo artístico llevado hasta las últimas consecuencias. Es el caso del fotógrafo melillense Andrés Gallego (Melilla, 1983), que se define de las siguientes formas: “He encontrado en la fotografía una forma de expresión personal, que me permite proyectar mis ideas y proyectos de una manera creativa y diferente. Gran amante de la fotografía en todas sus disciplinas, ha encontrado en el lenguaje visual la forma de crear mundos paralelos en el que se desarrollan diferentes historias que transportan al espectador a diferentes puntos de sus experiencias personales. Recibe sus principales influencias del mundo de la pintura clásica, obteniendo inspiración de grandes maestros como Velázquez, Caravaggio y Vermeer entre otros, así como de pintores más contemporáneos como Edward Hopper, sin olvidar el impacto directo de la obra de artistas como Eugenio Recuenco, LeTurk, Erwin Olaf y Gregory Crewdson”.

Amo la fotografía como la máxima expresión de fijación de instantes que nunca volverán a producirse y esa cápsula de tiempo es lo que embellece el arte de fotografiar la vida. En su obra destaca en estos días la serie dedicada a la esencia de Edward Hopper (1882-1967), en 22 imágenes, preparando una muestra de su arte para la feria de Ámsterdam en las que, al igual que el pintor americano, traslada en la imagen captada por su cámara el resultado de un proceso en el que se encarga de detallar, hasta límites increíbles, los grandes instantes de la vida de las personas corrientes, sobre todo la soledad, algo tan característico en la obra de Hopper. Contemplando las fotografías de Andrés Gallego, se recuerda inmediatamente al gran pintor Hopper, incluso se llega a confundir dónde empieza el arte de uno, la fotografía, cruzándose con el del otro, la pintura.

Cuando se cumplen tres años del comienzo del estado de alarma en nuestro país por la pandemia de la COVID-19, vuelvo a recordar a Hopper por un artículo que escribí sobre él unos quince días después de esta dura experiencia del confinamiento, en el marco de una serie inspirada en las famosas ventanas que figuraban a menudo en su obra, La ventana discreta / 4. Las metáforas se pueden pintar.Vean por qué y cómo lo recordaba en aquel tiempo tan difícil: “Edward Hopper fue el pintor de metáforas existenciales, un adelantado en su tiempo para expresar este recurso excelente de comunicación, fundamentalmente de situaciones humanas de soledad y espera en las que las ventanas, no sé si discretas, son las grandes protagonistas. Durante mi vida profesional, utilicé en alguna ocasión, en las presentaciones oficiales sobre estrategia digital, un cuadro suyo, Oficina en una ciudad pequeña, muy representativo de la estrechez de miras y soledades que a veces tenemos en la vida pública, perfectamente aplicable a la privada de todos los días. En tiempos difíciles de confinamiento, este cuadro es sugerente para interpretar cómo vivimos la soledad ante la realidad de lo que está ocurriendo.

Unos días después, en plena pandemia, volví a recordar a Hopper en una semblanza sobre su realismo mágico que era capaz de retratarnos a todos a través de su obra, Hopper nos retrató a todos: “Edward Hopper nos lleva frecuentemente de los ojos, de la mano también, para situarnos frente a ventanas y puertas de la vida cuando contemplamos sus obras, su realismo de eterna soledad y fría espera. Anoche, la televisión pública, una ventana no inocente, nos ofreció en el cierre del informativo 2 una referencia a un documental que el director Win Wenders ha recreado sobre determinadas obras de Hopper, que actualmente se pueden contemplar en la Fundación Beyeler, situándolo en el contexto tan cercano en el que nos ha instalado el estado de alarma y su largo confinamiento. Es muy interesante recrearse en sus personajes porque nos aportan algo que ya señalé en la serie que dediqué en este blog a la pandemia, en las primeras semanas de confinamiento: todos podemos ser en algún momento modelos de Hopper. Él abordaba con frecuencia la realidad de la espera en muchos cuadros con ventanas y puertas que suponen un respiro en la soledad de cada protagonista y en situaciones personales, familiares, de pareja, a modo de juego existencial en las que cada uno tenemos que buscar la mejor salida al conflicto de vivir confinados con virus o sin él. Los óleos representan muy bien nuestra situación actual, porque son retratos anticipados. Estamos muchas veces solos ante el peligro, en silencio y permitiéndonos algo muy importante: reflexionar, reflexionar, reflexionar y pasar a la acción, porque las ventanas de la vida ofrecen siempre oportunidades. Parando un momento. Estamos viviendo todavía, durante el estado de alarma, en espacios cerrados frente al enemigo único, atrincherados, aunque siempre nos quedan ventanas amplias o pequeñas, desnudas, como invitando a saltar a través de ellas observando los cuadros de Hopper, porque no tienen limitación alguna, solo el vértigo existencial legítimo para trascenderlas y volver a la vida para recorrer las grandes alamedas de la desescalada en libertad”.

Edward Hopper, Sol de la mañana, 1955

En los días de “después” de cumplirse el tercer aniversario del confinamiento vinculado al estado de alarma decretado el 13 de marzo de 2020, Hopper y el fotógrafo Andrés Gallego nos invitan a través de sus óleos y fotografías, respectivamente, a reflexionar sobre nuestra situación actual en marzo de 2023, porque son retratos anticipados, porque como decía anteriormente “estamos muchas veces solos ante el peligro, en silencio y permitiéndonos algo muy importante: reflexionar, reflexionar, reflexionar y pasar a la acción, porque las ventanas de la vida ofrecen siempre oportunidades”. Eso sí, parando un momento, aunque siempre nos queda la palabra para expresarnos cuando, frecuentando la soledad y el silencio, necesitamos la cultura de la pintura, como expresaba Hopper: “Si determinadas situaciones vitales pudiesen contarse con palabras no sería necesario pintar”. Igual, con las fotografías. La voz en off del documental citado de Win Wenders, finaliza con unas palabras inquietantes, que las recreo contemplando de nuevo algunos cuadros que tengo grabados en mi memoria de hipocampo: Hopper nos retrató a todos cuando éramos personajes vivientes de sus cuadros. Esa es, también, la gran lección profesional del fotógrafo Andrés Gallego y merece mi reconocimiento en este cuaderno de inteligencia digital que busca islas desconocidas, a través de sus 22 imágenes vivas de la vida tomadas en su proceso de construcción de instantes impregnados de la magia de su realismo mágico tan particular e íntimo.

Andrés Gallego, Sol de la mañana, 2023

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN:José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

Viaje a la isla de Bes, de Teócrito, a Ibiza / 2. Un paseo por el Puig des Molins y por Dalt Vila

Menos turismo, más futuro! Pintada mural localizada en Ibiza capital / JA COBEÑA

Sevilla, 1/III/2023

Tengo que aclarar que nuestra llegada a Ibiza debía respetar, en la medida de lo posible, la experiencia de la llegada a la isla de Rafael Alberti y María Teresa León, nada más desembarcar del vapor-correo, Jaime II, aquel 28 de junio de 1936. A pesar de fijar nuestro “desembarco” aéreo y terrenal en Santa Eulalia del Río, por imperativos del viaje organizado al que nos habíamos suscrito María José y yo, nos dirigimos al día siguiente a la capital de la isla, Eivissa (Ibiza), en transporte público, porque sabíamos dónde habían tenido su primera residencia, concretamente en Puig des Molins (La Colina de los Molinos), junto al cementerio púnico que tantas veces describieron y mantuvieron en sus recuerdos más íntimos.

Es verdad que nada más llegar a la capital, nos encontramos con una pintada cerca de la estación de autobuses, que manifestaba cierto resentimiento hacia el turismo actual, de un colectivo de lugareños más jóvenes, con una frase que no hemos olvidado: “Menos turismo, más futuro”, con la firma de Juventud Republicana. Nos hizo reflexionar sobre qué significa en la actualidad la sobreexplotación del turismo en aquella isla, a pesar de que brilla por su ausencia en la época en que la hemos visitado, como pudimos comprobar día a día en las diferentes excursiones a las que fuimos, paseando por calles, playas, calas y pueblos prácticamente cerrados a toda actividad humana. Siempre nos decían lo mismo: “si estuviéramos haciendo esta ruta en pleno verano, no podríamos dar un paso…”. Era el presente de casi todas las localidades en las que pudimos, eso sí, observar la belleza del mar, de las innumerables calas, las iglesias-fortaleza, la presencia de la Iglesia en todas y cada una de las localidades visitadas y su toponimia actual, en la que se puede comprobar que cada lugar elevado a la categoría de pueblo, siempre tienen el nombre del santo a la santa bajo la que se organizó la presencia humana en los diferentes puntos de la costa y del interior en la isla, junto a una palabra lugareña que los sitúa en su momento histórico: Santa Eularia del Rius, Sant Antoni de Portmany, Sant Josep de sa Talaia, San Miquel de Balassat, Santa Gertrudis de Fruitera o Sant Carles de Peralta, entre otras muchas localizaciones.

Calles a través nos llevaron en la capital al Puig des Molins, una zona acotada en la actualidad, en la que divisé, sin poder acceder a él, el molino en el que se alojaron nuestros protagonistas y auténticos guías de este viaje, el Molino del Socarrat, que Alberti describió como “un molino de velas oscuras, que no funcionaban, pero de las que quedaba el armazón. Pagábamos nada: cinco pesetas” (1). Lo fotografié a duras penas, dada la lejanía, pero destacaba sobre todos como en aquella época, con una casa adosada en la actualidad. Allí, abrí las páginas de Retornos de lo vivo lejano, una obra preciosa de Alberti y leí los versos siguientes en su retorno a una isla dichosa, Ibiza:

Venid, días dichosos, que regresáis de lejos
teniendo por morada las velas de un molino;
por espejo de luna, la que el sol tiró al pozo,
y por bienes del alma,
todo el mar apresado en pequeñas bahías.

[…] Isla de amor, escúchame, antes de que te vayas,
antes, ya que has venido, de que escapes de nuevo:
Concédeme la gracia de aclarar los perfiles
del canto que a mi lengua le quede aún, poniéndole
esa azul y afilada delgadez de contornos
que subes cuando al alba renaces sin rubores,
feliz y enteramente desnuda, de las olas
.

Se hizo un silencio sepulcral, nunca mejor dicho, cerca del cementerio púnico y nos dispusimos a entrar en la Villa Alta, Dalt Vila, tantas veces transitada por María Teresa y Rafael. Tengo que reconocer que siempre recurrí a la mejor guía que pude encontrar para recorrer aquel enclave tan peculiar, el libro de Antonio Colinas, citado anteriormente, a pesar de que todo cambia y casi nada permanece de lo que describió sobre este enclave aquella pareja de escritores excelsos. Hay que recordar que en los años treinta del siglo pasado, Ibiza fue un lugar escogido por pensadores, escritores y artistas de diverso género, desde el filósofo Walter Benjamin, un miembro de la familia del pintor Gauguin, su nieto Paul-René Gauguin, hasta Albert Camus, el arqueólogo Adolf Schulten o el fotógrafo Man Ray, al que he dedicado determinadas reflexiones en este cuaderno digital, entre otros célebres nombres de la cultura mundial.

De la vida placentera que pudieron tener durante los días previos al comienzo de la guerra civil, tres semanas exactamente, ocuparon sus recuerdos los detalles de la vivienda austera del molino, la higuera y el pozo que la circundaba, todo a modo de atalaya prodigiosa para divisar Alberti siempre el mar, su mar, así como la valla aparentemente protectora para el acceso a su lugar de estancia en la isla que tantas sorpresas les guardaba, un entorno que les permitía, a priori, cumplir el sueño de escribir El trébol florido, aunque el tiempo demostrara posteriormente que no fue posible, porque los albores de la guerra lo impedirían.

Aquel día nos dirigimos a Dalt Vila, para hacer el camino inverso que frecuentaban Rafael y María Teresa desde el Puig des Molins hacia el puerto, para descansar después de casi cuatro kilómetros de camino entre los restos de las sepulturas púnicas, mal protegidas entonces del vandalismo humano, hasta llegar al Paseo de Vara del Rey, la antigua S´Alamera, que facilitaba el acceso a un lugar emblemático en la vida de ellos aquellos días, el Bar la Estrella, muy cerca del monumento dedicado a los corsarios ibicencos, que todavía permanece en el mismo lugar en el que lo frecuentaban nuestros guías virtuales, Rafael y María Teresa, aunque no pudimos disfrutar de más recuerdos interiores del local porque, como nos ha ocurrido en casi todas las visitas de interés, estaba cerrado por final de temporada.

Entramos a Dalt Vila por unos túneles cercanos a los baluartes de Santiago, San Jorge y Santa Tecla, hasta llegar a la Casa del Rey Moro, al antiguo Seminario y a la plaza de la catedral, junto al Museo Arqueológico que, haciendo honor a nuestra experiencia de una Ibiza cerrada en invierno, tampoco pudimos visitar, a pesar de las palabras excelsas de María Teresa León sobre el fondo que pudo contemplar en la visita que describe en Memoria de la melancolía. Otra vez será. Comenzamos el descenso hacia el puerto por la Calle Mayor y allí pude contemplar el acceso a la casa de un gran amigo de Rafael y María Teresa en aquellos días y durante una parte importante de sus vidas, Justo Tur Puget, que conserva su encanto a pesar del paso de los años, un lugar al que dedica palabras hermosas María Teresa León en sus citadas Memorias: “La Vila de viviendas palaciegas, donde vivía mi amigo Justo Tur, en una casa de aljimeces…”. Desde allí bajamos al mirador de la plaza del Soto, para contemplar una panorámica marina excepcional., hasta llegar al arrabal árabe y la majestuosa entrada a la ciudad amurallada conocida como Portal Nou.

Placa conmemorativa y zaguán de entrada de la casa que perteneció a Justo Tur, en la calle Mayor de ibiza, en Dalt Vila / JA COBEÑA

Bajamos por la calle Mayor, recordando la procesión que vivió en primera persona María Teresa, que también cita en las páginas dedicadas a Ibiza, con motivo de la celebración de las fiestas de San Cristóbal, pudiendo tomar unas imágenes del interior del Monasterio de San Cristóbal, de un azulejo conmemorativo, con un texto que no nos dejó indiferentes: “Canonesas [regulares] de San Agustín. Aquí se reza por todos los hombres y mujeres. Todos somos hermanos y hermanas”. Sin comentarios laicos. Finalizamos la visita frente al Mercado de las Verduras, una actividad tradicional multisecular en Ibiza, que todavía perdura, también cerrado como no podía ser menos en este ferrafebrero de Ibiza.

El Bar La Estrella, en la actualidad, junto a la placa conmemorativa colocada por el Ayuntamiento de Ibiza en 2021

Rafael Alberti y María Teresa León sólo llevaban dieciocho días en Ibiza, desde su llegada el 28 de junio, hasta que se produjo el comienzo de la guerra civil, el 18 de julio de 1936. Allí, en el barrio de La Marina, volvimos a leer las páginas dedicadas por ella a esta isla junto al monumento a los corsarios y muy cerca de su querido bar La Estrella, despidiéndonos de todo lo visto como un símbolo de una visita fugaz pero con el tiempo dentro, tal y como lo ha recogido el Ayuntamiento de Ibiza en una placa colocada en ese bar, en homenaje a los dos ilustres visitantes: “¡Adiós, Pau! ¡Adiós, Escandell! ¡Adiós, Justo Tur! Adiós, adorable isla pequeña de Astarté! Nos vamos, pero mucho hemos de hablar de ti, hermosa entre las hermosas… Tenemos que sentarnos en el café de la Estrella -¿Verdad, Pau? ¿Verdad, Escandell?- mirarnos, recordar…».

Caminamos de regreso a Santa Eulalia del Río, para coger el autobús de línea. Al regresar a la estación volvimos a encontrarnos con el mensaje de la pintada que nos saludó nada más comenzar nuestra visita a la capital y pensamos que es verdad: Ibiza debe pensar en su futuro, frecuentarlo, para ir más allá del turismo. La cultura milenaria que desprende la isla puede ser un reclamo para el mundo. Así lo proclamaron a los cuatro vientos cuantos pensadores y artistas vivieron en la isla huyendo del mundanal ruido, a partir de los años treinta del pasado siglo. ¡Qué paradoja en la actualidad!, que también experimentamos cuando en este paseo de regreso a lo conocido, descubrimos el monumento donado en 2016 por el fundador del Grupo Pachá, Ricardo Urgell, a la ciudad de Ibiza, dedicado a los orígenes y las influencias del mundo hippie en la isla de Ibiza, realizado por la escultora Ció Abelli, en una réplica de la fotografía de Toni Riera, “Padre e hija, caminando”, tomada curiosamente en Ámsterdam, no en aquella tierra.

Con la experiencia vivida, constatamos, una vez más, la realidad próxima del mundo al revés, que proclamó a los cuatro vientos Eduardo Galeano: Hace ciento treinta años, después de visitar el país de las maravillas, Alicia se metió en un espejo para descubrir el mundo al revés. Si Alicia renaciera en nuestros días, no necesitaría atravesar ningún espejo: le bastaría con asomarse a la ventana. Al fin del milenio, el mundo al revés está a la vista: es el mundo tal cual es, con la izquierda a la derecha, el ombligo en la espalda y la cabeza en los pies (2). 

(1) Colinas, Antonio, Rafael Alberti en Ibiza, Barcelona: Tusquets, p. 28, 1995.

(2) Galeano, Eduardo, Si Alicia volviera, en Patas arriba. La escuela del mundo al revés. Madrid: Siglo XXI Editores de España, 1998.

NOTA: todas las fotografías de las diferentes composiciones, han sido realizadas por JA COBEÑA.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

Noticias verdaderas de 2022, en la televisión pública

El actor Luis Tosar ha puesto voz a 2022 en el resumen de Telediario

Al comenzar este año, deseo expresar mi reconocimiento y agradecimiento expreso a la radiotelevisión pública de este país, que me viene acompañando a lo largo de mi vida y, concretamente, a Carlos del Amor, un digno representante suyo, guionista y director del resumen del Telediario 2022, a quien tanto respeto y aprecio. Frente a las fake news (noticias falsas) que nos asolan y minan la democracia, es un magnífico resumen de noticias verdaderas de una televisión pública al servicio de la ciudadanía.

Sevilla, 4/I/2023

José Sacristán puso voz a 2019, José Coronado a 2020 y Blanca Portillo a 2021. En esta ocasión ha sido de nuevo un actor, Luis Tosar, quien ha representado al año 2022, con un guion escrito para este nuevo “informe anual”, denominado “resumen de Telediario de RTVE” y dirigido al mismo tiempo por mi admirado Jefe Adjunto del Área de Cultura del Telediario de TVE, Carlos del Amor, sólo con “noticias verdaderas” e iniciando el documental con una metáfora que recomiendo ver en su contexto y pensar en ella: “la Paz se ha jubilado”, así como dos hechos reales en un encuentro ficcionado, el de Francisco, un paciente atendido en ese año por el Hospital Carlos Haya [del Sistema sanitario Público de Andalucía], en Málaga, al que por un grave accidente de automóvil salvaron la vida en una operación extraordinaria de corazón, y el del actor que cuenta cómo fue su experiencia aquejado de COVID, de la que logró salvar su vida, con un canto a la sanidad pública: “gracias a la sanidad pública, que es un tesoro que tenemos en este país, que hay que cuidarlo, que hay que cuidarlo…”.

Creo que unas frases de Luis Tosar/2022, delante del Guernica de Picasso (Museo Reina Sofía, Madrid), elegido como fondo no inocente de este documento televisivo, resumen perfectamente su hilo conductor: “Ponerse delante del Guernica es comprender que hay cosas que no cambian. Errores que se repiten, lágrimas que no dejan de derramarse. La guerra. La guerra. Maldita palabra con la que pasaré a la posteridad. Seré siempre el año de la guerra. Después de una pandemia, una guerra. El hombre sigue matando en nombre de no sé qué. De más poder, de más territorio… De más, siempre más”, nos dejó como mensaje inolvidable este año tan complejo y dramático para todo el mundo, desde que en una fecha fatídica, 24 de febrero de 2022, comenzó la invasión de Ucrania. Sonaron sus palabras de forma especial con ese fondo sobrecogedor del Guernica y todavía resuenan en mi persona de secreto: “Empezaron a caer bombas como las que cayeron en Guernica y a las puertas de Europa asististeis a una danza de dolor”, con la bailaora María Pagés acompañando sus palabras con una danza de expresión plena del dolor humano, Escuchando al Guernica, porque aunque todo cambia “nunca cambian las caras de quien sufre”. Hubo una mención especial al bombardeo del Teatro Dramático en Mariúpol, el 16 de marzo, del que hice una referencia especial en este cuaderno digital, en un artículo en el que recogí un dato escalofriante porque murieron más de trescientas personas, a pesar de que ya se había advertido que albergaba únicamente población civil, mujeres, ancianos y en su mayoría niños, hecho que se había divulgado pintando en grandes letras de color blanco la palabra “niños”, en ruso (дети), en la explanada delantera del edificio para que se pudiera identificar bien en el caso de un bombardeo programado sobre la ciudad. A Rusia le daba y le sigue dando igual todo. Por ejemplo, la navidad es una palabra vacía allí, en Ucrania.

Hubo una mención especial a la violencia machista, al drama de las muertes de mujeres, esposas y madres, por el mero hecho de serlo y dejar de ser ante determinados hombres su propiedad privada, con un lamento vivo por una realidad objetiva, porque “En España, más de 40 mujeres han muerto a manos de monstruos”, “Mujeres con nombre y con historia. Desde María del Carmen, de 71 años, a Claudia, con 17. El horror de todos los años, ante el que hay que seguir gritando”. Luis Tosar o el año 2022, tanto monta monta tanto, hizo muchas preguntas bajo una única introducción: ¿Cómo es posible…?, desgranando cuestiones muy espinosas para la conciencia humana: el talibanismo actual,  la represión en Irán, el atentado contra Salman Rushdie, los miles de obreros muertos en las obras del Mundial de Qatar o el silencio cómplice ante los 23 fallecidos en el intento de saltar la valle de Melilla.

Luis Tosar o 2022, recordó algo muy importante: en este año ha nacido Damián en la República Dominicana que hacía el habitante ocho mil millones del planeta, algo verdaderamente asombroso que plantea retos muy importantes ante el crecimiento de la malla humana en el mundo, como por ejemplo el maltrato a la Naturaleza, tan sabia ella: menos agua, más calor, incendios letales, menos árboles, menos especies animales, más soledad en definitiva aunque sea paradójico. El resumen de noticias verdaderas frente al imperio de las falsas, algo que ennoblece a la televisión pública, también puso el foco en el año político horribilis que se ha vivido en el Congreso de los Diputados y en el Senado. “El tono siguió siendo bronco en ocasiones, irrespetuoso. Vergonzoso me atrevería a decir, en el lugar en el que se deberían encontrar respuestas”, comentó Tosar antes de dar paso a algunas de las frases más polémicas que se escucharon en las cámaras baja y alta durante 2022.

Luis Tosar dijo que le había tocado representar “un año con cara de malo”, aunque también incorporó a su mensaje muchas cosas buenas que han ocurrido y que se han hecho bien en el país: el descubrimiento por parte de científicos españolas de las células malignas que se desprenden del cáncer y la sincronización de un grupo de médicos para salvar a un niño de dos años. Nos dijo también que en su año se vendieron un 25% más de libros que en 2021: “Se lee más. Eso es una muy buena noticia, porque la sinrazón se puede curar leyendo. Bien que le hace falta a muchos y a muchas que tienen en la cultura de los creadores un enemigo”, iniciando un recorrido fúnebre por las personas que fallecieron a lo largo del año y que representaban muy bien el mundo del deporte, la cultura y la sociedad en general. También tuvo palabras precisas y emocionantes sobre la retirada de Joan Manuel Serrat, porque nos enseñó la importancia de “las pequeñas cosas” y de un himno que sigue sonando en la memoria histórica de nuestro país: Mediterráneo. Igualmente, recordó la ausencia sentida de Pablo Milanés o la de Jesús Quintero, porque según leímos, el silencio lloró a su dueño”.

Nos indicó Luis Tosar/2022 algo de mucha entidad: el tiempo, que no nos sobra en la actualidad, ayuda a distinguir lo importante de lo trascendente. Se despidió con un mensaje esperanzador: “Yo me voy, pero empieza un nuevo año en el que todo volverá a estar por hacer. Será un año que empieza en guerra, pero ojalá, y este es mi último deseo, sea paz la palabra que lo termine definiendo”. Nos invitó a recordar una palabras del poeta José Hierro, de su soneto “Vida”: Después de todo, todo ha sido nada, / a pesar de que un día lo fue todo. / Después de nada, o después de todo / supe que todo no era más que nada. En unos de los escenarios escogidos del Museo Reina Sofía, uno de sus vetustos pasillos, el año 2022, en la persona de Luis Tosar, nos invitó a escuchar el Nocturno número 20 de Frédéric Chopin, interpretado por la pianista ucraniana Sonya Zholobova, que tuvo que salir de Ucrania en el mes de febrero de 2022, refugiándose en el mundo más libre, recordando algo que me sobrecogió porque esta obra inolvidable de Chopin fue la que tocó Wladyslaw Szpilman, superviviente del Holocausto, en la última transmisión en directo de la radio polaca en septiembre de 1939.

Me he retirado a mi clínica del alma, mi biblioteca, para leer de forma pausada y en silencio el soneto de José Hierro, Vida, citado por Luis Tosar sólo en su primera estrofa. Lo he leído completo y es verdad que todo no es más que nada en nuestro loco mundo, para sentir la vida digna:

Después de todo, todo ha sido nada,
a pesar de que un día lo fue todo.
Después de nada, o después de todo
supe que todo no era más que nada.

Grito ¡Todo!, y el eco dice ¡Nada!
Grito ¡Nada!, y el eco dice ¡Todo!
Ahora sé que la nada lo era todo.
y todo era ceniza de la nada.

No queda nada de lo que fue nada.
(Era ilusión lo que creía todo
y que, en definitiva, era la nada.)

Qué más da que la nada fuera nada
si más nada será, después de todo,
después de tanto todo para nada.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!