La ventana discreta / 4. Las metáforas se pueden pintar

OFICINA EN CIUDAD PEQUEÑA HOPPER
Edward Hopper, Oficina en una ciudad pequeña, 1953 (Museo Metropolitano de Arte, Nueva York)

Sevilla, 2/IV/2020

Edward Hopper fue el pintor de metáforas existenciales, un adelantado en su tiempo para expresar este recurso excelente de comunicación, fundamentalmente de situaciones humanas de soledad y espera en las que las ventanas, no sé si discretas, son las grandes protagonistas. Durante mi vida profesional, utilicé en alguna ocasión, en las presentaciones oficiales sobre estrategia digital, un cuadro suyo, Oficina en una ciudad pequeña, muy representativo de la estrechez de miras y soledades que a veces tenemos en la vida pública, perfectamente aplicable a la privada de todos los días. En tiempos difíciles de confinamiento, este cuadro es sugerente para interpretar cómo vivimos la soledad ante la realidad de lo que está ocurriendo.

WESTERN MOTEL HOPPER

Edward Hopper, Western Motel, 1957 (Yale University Art Gallery)

Hopper aborda la realidad de la espera en muchos cuadros con ventanas que suponen un respiro en la soledad de cada protagonista y en situaciones personales, familiares, de pareja, a modo de juego existencial en las que cada uno tiene que buscar la mejor salida al conflicto de vivir confinados. En tal sentido, el Museo de Bellas Artes de Virginia (EE. UU), en una exposición reciente sobre Hopper, ha propuesto hacer una experiencia interactiva con un cuadro suyo, Western Motel, al poder revivir una reproducción exacta del mismo y recrear personalmente una noche en una habitación idéntica a la pintada por el autor. Cada persona ha podido vivir dentro del cuadro desde diversos ángulos, siempre con la ventana como testigo de experiencia interior. Lo que ocurra durante la estancia virtual o real en la habitación de Hopper, tras sus amplios ventanales, es la maravillosa metáfora del mismo que podemos aplicar ahora tras nuestras ventanas particulares, personales e intransferibles, viviendo experiencias nuevas, esperanzadoras, llenas de sentido y, a diferencia del cuadro, irrepetibles. Nadie se baña dos veces en el mismo río y lo importante ahora es cruzarlo. Esa es la gran oportunidad que nos ofrece ahora la realidad del confinamiento actual.

Estos óleos representan muy bien nuestra situación actual. Estamos muchas veces solos ante el peligro, en silencio y permitiéndonos algo muy importante: reflexionar, reflexionar, reflexionar, y pasar a la acción, porque las ventanas de la vida ofrecen siempre oportunidades. Parando un momento. Estamos viviendo durante el estado de alarma en espacios cerrados frente al enemigo único, atrincherados, aunque siempre nos quedan ventanas amplias o pequeñas, desnudas, como invitando a saltar a través de ellas observando los cuadros de Hopper, porque no tienen limitación alguna, solo el vértigo existencial legítimo para trascenderlas y volver a la vida para recorrer las grandes alamedas de la libertad.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja para ninguna empresa u organización religiosa, política, gubernamental o no gubernamental, que pueda beneficiarse de este artículo, no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de jubilado.