Gemelos y relojes

Acabo de cerrar el Magazine de 4 de diciembre de 2005. He leído la portada, su contenido interior y la contraportada, provocándome las siguientes reflexiones:

PORTADA: la inteligencia de los gemelos sigue vinculada siempre al patrón genético que permite desarrollar la vida de cada uno. Importará mucho el entorno, pero las posibilidades están marcadas, tal y como se deduce de los últimos avances científicos.

CONTRAPORTADA (anuncio): la leyenda propia de cada uno se tiene que iniciar al comprar un determinado reloj de marca, con proyección en los hijos: se puede confiar a un reloj que se custodia de generación en generación.

Problema de valores. Ser una gran persona es siempre una posibilidad que viene asociada al patrón genético de todos, sin distinción. Desarrollar la inteligencia, también. Es cuestión de suerte, dicen algunos. Y del verdadero patrón económico de cada cual, elevado al grado de valor distintivo en la sociedad actual, dicen otros, los más. ¿Razones?. Se confunde gen, valor y precio.

Enviada a “Magazine”, 4/XII/05

Por si acaso…

En este contexto he preparado unas palabras no improvisadas, como homenaje a las personas con las que comparto tiempo de mi existencia en el acontecer cotidiano. Anoche, repasaba mis palabras sobre el ciudadano Jesús de Nazareth, escritas el 24 de diciembre de 1984, cuando estaba al frente de un periódico y cuidaba siempre las últimas noticias en las páginas de opinión: “Esta Navidad podía ser algo diferente. No sería bueno entrar en maniqueísmos desfasados, pero sí sería conveniente no malinterpretar el contenido revolucionario del ciudadano Jesús. Con normalidad, con alegría, con coherencia, pero sabiendo de antemano que trabajar en su ideología y actitud de creencia lleva indefectiblemente a encontrarse de lleno con la actitud oceánica de la sociedad actual, donde el oleaje de consumo, violencia y desprecio suele ser el acicate para todo aquel que prescinde de la realidad del compañero”.

En este contexto, os hago una confidencia: me gustaría que estuvieran cerca, aquí o allá, todas las personas que hacen posible la realidad de la vida que habito, en el humilde día a día, sin celebración alguna, y compartir lo más importante: estar como se es.

Por si acaso, preparé estas palabras. De las pocas cosas que tengo guardadas en la caja de la vida, porque por encima de todo prefiero ser y no atesorar nada.

¿Ha sido todo por si acaso?. No, gracias al ciudadano Jesús de Nazareth.

Sevilla, 21 de diciembre de 2005

Mariposas al aire

Casi sin darme cuenta han entrado hoy unas mariposas en mi habitación de estudio y me han sugerido unas ideas sobre la utopía que me gustaría trasladar a las alas de estos seres vivos, que van por el mundo volando, con trajes de fiesta, para que cuando se manifiesten en todo su esplendor a través de la versión actualizada (en otro cine de barrio más próximo a la realidad social del país) de la película de José Luis Cuerda La lengua de las mariposas (TVE – 19-02-2005), permita a los ciudadanos de este país considerar la posibilidad de que otra Europa es posible, en una nueva visión de utopía de las nuevas ideologías tan maltrechas en los tiempos que corren.

Esta posibilidad se hace más digna y alcanzable desde el momento que las mariposas nos llevan de nuevo a considerar que sólo con la colaboración de los más allegados al Samuel Bronston de hoy, es decir, sólo cambiando los decorados, por desgracia, de la ilusión social, podríamos afirmar que el argumento puede tener paralelismos en la situación actual donde los votos de turno hacen que cada uno tome posiciones y se nos vean las indecencias como a aquél sabio, Aristipo de Cirene, al que se le veía su orgullo a través de los agujeros de su traje. Es sólo cuestión de cambiar los títulos de crédito, aunque deberíamos dejar como intocable, a Pardal, el pequeño niño-gorrión.

Y siguiendo con el nudo de la película, hay protagonistas que no se amilanan ante los acontecimientos, existen voluntarios de todo un país nuevo dando un ejemplo de civismo, con su voto, con la ilusión de que otra Europa es posible y que cada uno lleva un pequeño Lula y Manuel Rivas en su corazón. Lo que ocurre es que muchos callan –no votan- porque la fuerza de la vida de las multinacionales de turno, de cualquier producto o idea, hace su agosto cuando no existen ideologías. Y más con las rebajas actuales, en febreros vergonzantes.

Hace sólo unos días, los que defendemos las utopías y, por tanto, las ideologías, cabíamos en un taxi, ya ni siquiera de torero, es decir, sin trasportín, para los más antiguos del lugar. Pero ocasiones como éstas, las de las mariposas, nos permiten entrever a más de treinta y cuatro millones de personas, que la utopía es posible, lo que hace que casi sin darse cuenta el productor, en esta ocasión, nos haya vendido unos billetes hacia alguna parte, hacia la utopía de lo posible. Es lo que el Ché, tan querido para nosotros, nos decía siempre: seamos realistas, exijamos lo imposible…

Y, perdonen, llegamos al final. Yo no quiero callarme, como aquellos lugareños, presa del terror de la indecencia, ante la cordada. Tengo prisa, porque se agotan los billetes de los autobuses de la utopía de Europa, que salen de la estación de Andalucía.

Enviada a “El Pais”, 19/II/05

CIENTO NOVENTA Y UNA RAZONES

Al igual que cuando se comienza a escribir una novela, decía Italo Calvino, hoy, día de comparecencia de la voz de 191 silencios, tenemos la posibilidad de decirlo todo, de todos los modos posibles; y tenemos que llegar a decir algo, de una manera especial. Ciento noventa y una vidas tienen que llevarnos a decirlo todo, pero de una manera especial. Estamos acostumbrados a ver pasar la vida de los demás como si nada ocurriera. Las vidas que se quedaron paradas en Madrid no pueden dejarnos igual. Nunca más. Hasta aquí hemos llegado en el sinsentido de la vida, en la rutina de la costumbre, en el ya pasará…

No me quiero conformar. No quiero consentir con mi silencio altivo, vergonzante, que las muertes de Madrid son la crónica de una muerte anunciada en versos coránicos. No quiero participar de silencios cómplices, no inocentes, que juegan con la posibilidad de la ilusión de mi voto, de nuestros votos. Escuchar a la voz que representa el silencio, en el marco incomparable de la democracia española, el Parlamento, me ha removido de nuevo, al igual que en la oportunidad del voto… ¿Por qué piensa la portavoz que todos somos iguales en la representación ciudadana del Parlamento?. ¡Qué dolor!.

Ciento noventa y una muertes han cambiado Andalucía y España. Y merecen nuestro respeto activo en cualquier parte que estén. Así en el cielo como en la tierra. Quizá en el corazón de los que querían. Personalmente, escuchando a la portavoz de las víctimas del atentado del 11 de Marzo, quiero tenerlos presentes en el presente y futuro de mi comunidad, con una ideología clara y concisa, en el convencimiento de que la revolución de los sentimientos es posible, de que la mejor forma de estar con ellos es, dejándolo muy claro, manifestar por activa y por pasiva que las ideologías nunca son inocentes y que la mejor opción de solidaridad será aquella que no teme a la verdad, por dura que sea y que trabaja para que triunfe en democracia. Aquella que respeta siempre y por encima de todo a las personas. A pesar de mi propio éxito, a pesar de sus propias vidas.

Es por eso que ciento noventa y una vidas merecen que digamos todo, de una manera especial, con nuestro compromiso social para combatir cualquier terrorismo, incluso el que manda callar a las mujeres, el que no te permite ser diferente en tu Instituto, el que no te deja tranquilo en tu legítima diversión, el que se burla de cualquier minusvalía. Cualquiera que sea. Y decirlo con nuestra alma…

En Sevilla, sólo una parte de Andalucía, a 15 de Diciembre de 2004

Enviada a “El País, Andalucía”, 15/XII/2004

Roma: una gran contradicción

El gran poeta Rafael Alberti sintetizó en un poema suyo la gran contradicción de Roma, sugerida una vez más después de leer el último reportaje sobre Roma: para sentir la historia, del pasado Magazine de 15 de agosto.

La visita turística a la basílica de San Pedro, con la lectura de la esperanza en las favelas sugiere recordar al poeta: “Di, Jesucristo, ¿por qué me besan tanto los pies? Soy San Pedro aquí sentado, en bronce inmovilizado, no puedo mirar de lado ni pegar un puntapié, pues tengo los pies gastados, como ves”. La experiencia de Roma te llena de interrogantes profundos ante la situación mundial. Cada vez se comprende menos la realidad de Roma, como gran encuentro de fe, esperanza y caridad. Sentimos la historia de desencuentros y de Iglesia dividida: la de los ricos y la de los pobres.

Es fácil entonces encontrar el camino con la lectura final del poema de Alberti: “Haz un milagro Señor. Déjame bajar al río, volver a ser pescador, que es lo mío”. Lo que debería ser de Roma, de la Iglesia y de cada cristiano, en particular…

Publicada en “Magazine”, 5/IX/04

Ética andaluza

En el Magazine del 10/08 aparecía una frase en el reportaje sobre “El verano a ritmo de rumba” que decía algo importante para Andalucía: las canciones que triunfan cada verano siguen teniendo raíz andaluza. Las Niñas han hecho temblar al poder adulto, al que está en el hipotético Centro del país: ojú! Y como contraste en este verano ardiente ha triunfado también una ética pública andaluza muy poco edificante, en el ámbito de las Marbellas de turno, que emite al país en una frecuencia desvergonzada y que pone en tela de juicio la credibilidad de la política más sencilla y creíble por los ciudadanos. Creo que existe también una ética andaluza, muy arraigada en los estilos árabes, donde la verdad histórica es irrenunciable y compatible con visiones modernas del bien hacer y mirando a quién, con una espera en la verdad y en lo bello y sabiendo que como las alas de las mariposas, que van por el mundo volando, con trajes de fiesta, puede permitir a los ciudadanos de bien de este país considerar la posibilidad de que otro Estado es posible, de que otra Marbella -como símbolo- es alcanzable, en una nueva visión de utopía de las nuevas ideologías tan maltrechas en los tiempos que corren. Es una magnífica ocasión que se nos ofrece para buscar horizontes de salud mental, como ética andaluza que permite pisar suelo firme (así nos la enseñó el profesor López Aranguren) en nuestras convicciones más íntimas y en aquellas que acompañamos al voto municipal. ¡Ojú!.

Enviada a “Magazine”, 10/VIII/05

Paz civil

La lectura de la entrevista a Anthony Beevor (Magazine de 18/IX/2005) me ha sugerido reflexionar sobre la realidad de la guerra civil. Sobre todo por la documentada investigación llevada a cabo a lo largo de novecientas páginas en su última obra: “La guerra civil española”. Y he pensado que quizá en quince líneas, se podría argumentar lo que ha supuesto para la construcción de una nueva España, con sus claroscuros, éxitos y fracasos y, sobre todo, para la memoria perdida y ahora recuperada.

He buscado en el cajón donde guardo recuerdos de lo vivido lejano y he encontrado una foto de mi padre en el frente de Extremadura, a sus dieciocho años, unos meses antes de resultar herido de gravedad y de arrastrar una minusvalía motora y acústica hasta su muerte a los veintisiete años. No he podido interpretarla nunca. Precisamente, por no haber podido cruzar ninguna palabra con él, soy hijo póstumo, me permito darle las gracias por posar con la arrogancia y frescura de quien no entendía nada de lo que estaba pasando pero que lo tenía que pasar para la posteridad, como la foto en color sepia, por la cerrazón de unos y otros.

Y gracias a muchos como él, que han vivido mutilaciones físicas, psíquicas y sociales durante muchos años, se puede reinterpretar por mucho tiempo el nuevo “entendimiento civil” a través de la Constitución, que se puede cambiar, claro que sí, siempre y cuando se construya con el respeto a los demás, a la diversidad y a la posibilidad de que el otro tenga la razón. Paz civil, por supuesto, aunque esta breve historia de la guerra civil española haya necesitado hoy veinte líneas de continuado silencio histórico para entenderla.

Enviada a Magazine, 18/IX/2005

Muchachito

El 6 de agosto de 2005 será un día más en la historia de la humanidad. Para los que recordemos lo que ocurrió hace sesenta años en Hiroshima, la bomba “Little boy” (muchachito) será una metáfora al viento sobre el doble uso de las tecnologías. 140.000 muertos siguen pesando como una losa sobre la historia de hombres y mujeres que trabajan en las tecnologías de vanguardia para que la humanidad entera sepa que la inversión económica que se está haciendo en la actualidad sirve también para fabricar chips que se utilizan lo mismo para la consola Play Station que para los misiles Tomahawk, es decir, de doble uso.

La reacción no se debe hacer esperar. Mientras que la play station permite que niños del mundo entero se entrenen a matar, gracias al chip paradójico, no inocente, ingenieros y militares de los cinco continentes siguen diseñando los misiles más mortíferos, con idéntico chip, en un juego tan peligroso como aquél en el que se forma la conciencia. Por eso, las cinco fotos del reportaje “Hiroshima y Nagasaki in memoriam” (Magazine, 31/07/05), que dejan sobrecogido a cualquier ser humano con sentimiento y pensamiento inteligente, nos permiten pensar que deberíamos proteger el uso racional de las tecnologías y destruir los arsenales mortíferos que día a día, en cualquier rincón del planeta, pueden ofrecernos la imagen dibujada por Saramago en su obra “Ensayo sobre la ceguera”: permanecer ciegos, simbólicamente, a un mundo de caos y desorden que promociona juegos para matar y vivir.

Enviada a “Magazine”, 31/VII/05

Teoría y opinión

Acabo de leer el editorial “Viajes cruzados” (30/X/05) y he recordado una vieja lectura de 1995, del profesor Gustavo Bueno, en la que se resaltaba una propuesta, desde España, para el milenio que vivimos actualmente: “Ahora bien, como canon del nivel óptimo que podrían alcanzar los juicios de los ciudadanos de una democracia real, ponemos la posesión de los conceptos indispensables para formar, no ya tanto opiniones, cuanto teorías críticas o, si se quiere «opiniones sistematizadas»”.

Estamos creciendo en un país de opiniones desbarajustadas, escuchadas en el último programa de televisión o en el mostrador de turno, soltadas por el último de la fila de tertulianos mayores del reino, pero que se erigen en hilo conductor (tonos, politonos…) de la sociedad. Las teorías críticas están abandonadas a su suerte, pendientes de que algún sector de población pueda comercializarlas para editar guías breves de la felicidad. No digamos nada de los efectos devastadores en la opinión política y pública.

Sería interesante que a partir del 2 de noviembre, punto de partida para el debate sobre el Estatuto de Cataluña, cualquier parte de España llamada Comunidad ó País pudiera calentar (no helar) el corazón de niños y niñas, jóvenes, adultos y mayores, de cualquier rincón del país, con teorías críticas de modernización, en homenaje a Machado, porque a través de sus palabras, se podría construir una teoría de la pasión por la verdad constitucional que, en el fondo, buscamos todos. Sería un bello comienzo de un viaje en común, hacia alguna parte.

Enviada a “Magazine”, 30/X/05

Spielberg

Todos los niños del mundo, incluso los que han sufrido el terrorismo de Osetia del Norte, saben cómo es el traje nuevo del emperador actual en el mundo, sin tener que recurrir a Andersen. Spielberg se ha esforzado en llevar esta sabiduría a una edición preciosa –un cuento editado hace años también en España, con el título original de Andersen- que permite ayudar a la financiación de un proyecto extraordinario, descubriendo una nueva faceta de servicio a los niños enfermos a través del proyecto Startbright, en Estados Unidos, auspiciado por una Fundación (www.starbright.org) de la que es presidente emérito el creador de Parque Jurásico, La lista de Schindler e Inteligencia Artificial, entre otros éxitos cinematográficos. Quizá no sepan muchos ciudadanos que admiran a este genial director que, desde hace bastantes años, se conecta desde su casa con niños afectados de cáncer y habla con ellos permitiéndoles que entren en “su casa”, como los invitados de E.T., a través de mundos virtuales de felicidad compartida. Así de sencillo y así de real. Y más allá de lo que comunicaba como rey de Hollywood (no emperador) en el reportaje del pasado 5 de septiembre.

Aquí en España y más en concreto en Andalucía, esta experiencia sirvió como idea base para que todos los niños hospitalizados en el Sistema Sanitario Público de Andalucía, puedan conectarse diariamente entre sí (más de trescientos al mismo tiempo), creando personajes e historias vinculadas con ellos mismos, mediante avatares (personajes de fácil identificación y que les permiten la representación más feliz) y mundos virtuales con videoconferencia y chat, promoviendo la actividad solidaria, compartida, en la creación y recreación de espacios y situaciones libres, de forma compartida, en un proyecto que se llama “Mundo de Estrellas” y que animo que se conozca con detalle (www.juntadeandalucia.es/servicioandaluzdesalud), compartiendo personalmente alguna sesión con ellos desde el voluntariado social y creando redes de intercomunicación y comunidades virtuales con otros niños del país y, por extensión, con Latinoamérica. Sería el mejor homenaje a Spielberg, condecorado recientemente en Francia con la Legión de Honor, desde este rincón del mundo, Andalucía y en justo reconocimiento a un director sensible con los aspectos más duros de la vida de un niño.

En estos días que asistimos perplejos a la realidad de Osetia del Norte, podemos proclamar con el genial director que el emperador no lleva nada, porque va desnudo de humanidad… Ante esta situación, proyectos tan importantes cómo los aquí citados permiten vislumbrar que las nuevas tecnologías, Internet, pueden transferir felicidad permanente a niños con determinadas privaciones de salud, traspasando fronteras. Y Spielberg también ha puesto su grano de arena para ofrecer felicidad a los que menos la poseen. Gracias, por tanto, por esta faceta aleccionadora y desconocida que descubre también la generosidad del ser humano.

Enviada a “El Pais Semanal”, 6/IX/2004