Escribo unas palabras con sentimiento y respeto profundo a la vida y obra del fotógrafo brasileño Sebastião Salgado, al conocer su fallecimiento hoy, en su país natal, un experto en mostrar el mundo tal y como es, en blanco y negro, preferentemente en las guerras y la deforestación salvaje en la selva amazónica.
He recordado especialmente que hace veinte años publiqué una carta en la revista dominical de La Vanguardia, Magazine, El Génesis de Salgado, que la premiaron con una estilográfica Montblanc, y que recuerdo con especial cariño:
“Existe un versículo en el Génesis que ha marcado la existencia humana: el 1, 31. El narrador que recogió la tradición oral de la creación agregó un adverbio hebreo no inocente: muy (meod). Mientras que en el relato de la creación, las sucesivas creaciones eran “solo” buenas, los cielos, la tierra, las aguas, los animales, las semillas, cuando se creó al hombre y a la mujer el texto hebreo recoge literalmente: “y vio Dios que muy bueno”. La lectura del “viaje a las raíces del ser humano”, texto de Sebastião Salgado publicado en el Magazín e de 5/VI/2005, me ha recordado este gran matiz, mucho más al fijar el objetivo principal de su proyecto “Génesis”: “volver a conectarnos con cómo era el mundo antes de que la humanidad lo dejase prácticamente irreconocible”. Sebastião Salgado ha iniciado una obra encomiable. Aun así, le pediría que hiciera un esfuerzo a sus 61 años por encontrar y fotografiar algún lugar o momento de la humanidad que siguiera engrandeciendo la lectura del Génesis. Aunque sólo fuera para creer, en el desconcierto actual, que el ser humano es lo mejor que le ha podido ocurrir al mundo en siete días mágicos: algo muy bueno” (1).
En 2014, ocho años después, se inauguró una exposición en Caixaforum de Madrid sobre 245 imágenes de aquella aventura, como resumen excelente de la experiencia, en un reportaje que publicó el diario El País, con un título muy similar a aquella carta citada anteriormente: Sebastião Salgado, libro del Génesis, donde el autor intentaba explicar el para qué de esta inmensa obra: “¿Para qué? Para emular el ojo de Dios pero ser fiel a Darwin, para dar testimonio de los orígenes de la vida intactos, para certificar que corre el agua, que la luz es ese manantial mágico que penetra como un pincel y muta las infinitas sugerencias en blanco y negro que Salgado nos muestra del mundo. Para experimentar pegado a la tierra y los caminos aquello que relatan los textos sagrados pero también seguir la estela de la evolución de las especies; para comprobar que los pingüinos se manifiestan; para comparar la huella con escamas de la iguana y el monumental caparazón de las tortugas en Galápagos; para explicar que los indígenas llevan en la piel tatuado el mapa de su comunión con la de los ríos y los bosques; y que los elefantes y los icebergs emulan fortalezas de hielo y piel; y que la geología diseña monumentos y que todavía quedan santuarios naturales a los que aferrarnos”.
Lo que más me impresionó de los comentarios de Salgado es que su único interés fuera descubrir cómo podía ser el mundo narrado en el Génesis, donde una cosa estaba clara: no era necesario el dinero para descubrir la grandiosidad del ser humano. Así lo escribí también, el año pasado en un post, Dios no tiene dinero, en el que defendía la tesis de que a Dios no le hacía falta dinero para hacer obras maravillosas, como un guiño sobre una frase desafortunada del tristemente célebre Mr. Adelson: “Las Vegas es más o menos como lo haría Dios si tuviera dinero” (2). En algo sí acierta este poderoso caballero: Dios no tiene dinero” […] Sé que Salgado no se pasó por Las Vegas, y que a Adelson no le interesan estos relatos, sino trabajar en lo irreconocible para Dios, pero creo que muchas personas, a través de las religiones y de diversas culturas, saben a ciencia cierta que ese Dios del desafío no tiene dinero, ni lo tuvo, ni lo tendrá, pero que sigue orgulloso de haber creado al hombre y a la mujer, a pesar de la crisis mundial en la que estamos instalados, pendientes, eso sí, del rescate ético para comprender mejor los asuntos mundanos que tanto gustan a Mr. Adelson”.
Han pasado muchos años y como se puede comprobar a lo largo de los casi veinte años de existencia de este cuaderno digital, algo me queda claro junto a Sebastião Salgado repasando y visualizando de nuevo su proyecto Génesis, la misma sensación anímica que tuve cuando conocí por primera vez aquél texto del libro del Génesis, a través de un adverbio, muy, no inocente por cierto: las personas que ha conocido Salgado saben en su tradición oral que lo mejor que le pudo ocurrir al mundo era la creación del ser humano: “y vio Dios que muy bueno”. Y Sebastião Salgado lo ha fotografiado…, muchos siglos después, siendo muy fiel a Darwin, emulando el ojo de Dios “para dar testimonio de los orígenes de la vida intactos, para certificar que corre el agua, que la luz es ese manantial mágico que penetra como un pincel y muta las infinitas sugerencias en blanco y negro” que él nos mostró del mundo. De ahí mis palabras de admiración hoy. No lo olvido.
(1) Cobeña Fernández. J.A. (2005). El Génesis de Salgado, post publicado en el blog “El mundo sólo tiene interés hacia adelante”, el 17 de diciembre de 2005.
CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.
UCRANIA, GAZA, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA, EN GENERAL
El famoso cuadro “Salvator Mundi”, atribuido erróneamente a Leonardo da Vinci, cumple este mes veinte años de su “descubrimiento” en 2005, con una trayectoria de dudas sobre su autoría, ventas y subasta final de película. Es importante recordar hoy, de nuevo, que fue en 2022 cuando se publicaron los resultados de la primera conferencia internacional sobre esta pintura, un original del Salvator Mundi, concretamente la que tanta disputa trajo en el momento de su subasta por la galería Christie´s de New York, el 15 de noviembre de 2017, por 380 millones de euros, adjudicada su venta al príncipe heredero saudí Mohamed Bin Salmán (MBS), con un objetivo muy claro por parte del citado encuentro: demostrar que no era un original de Leonardo da Vinci sino de su taller. Según Frank Zöllner (Alemania, 1953), coordinador de esta Conferencia, es cierto que este cuadro es el resultado de una obra colectiva de Leonardo y su taller, aportando datos muy interesantes para afirmarlo de forma rotunda: «el Salvator Mundi saudita tan Leonardo como La Virgen de las Rocas (1491), de la National Gallery de Londres, se hizo con la mayoritaria participación del taller. Su aportación está en el dibujo de las vestiduras de Cristo. Cree que son los únicos elementos de la imagen que podrían relacionarse con la mano de Leonardo. En la Biblioteca real del castillo de Windsor se conservan dos dibujos del maestro en los que aparecen la túnica, los pliegues y la manga que viste Cristo. Son estudios que conservó su albacea y ayudante, Francesco Melzi». Ante cualquier aproximación científica a la autoría real de este cuadro, la realidad es que permanece «desaparecido» desde su compra en 2017 y nunca llegó a exhibirse en el Louvre Abu Dhabi, tal y como se había anunciado tras la compra del mismo por el príncipe heredero saudí Mohamed Bin Salmán (MBS), que incluso llegó a figurar en un catálogo oficial del museo citado y que sólo se conoció en formato .pdf. Esta situación debería llevar a los museos, galerías de arte y empresas de subastas artísticas a considerar que el arte no es sólo una mercancía, por mucho que se recurra a estas prácticas desde la antigüedad y los Estados deberían proteger determinadas obras artísticas como patrimonio de la humanidad, antes de que el mercado y el capital las conviertan en pura mercancía.
En este contexto de controversia y desaparición controlada de la obra, vuelvo a publicar el artículo que escribí en 2021 sobre la subasta multimillonaria del cuadro atribuido a Leonardo, Si el Salvador del Mundo levantara la cabeza… , al que ahora le agrego una reflexión profunda sobre el valor del dinero en esta relación con el profundo significado del cuadro, sobre el que se manejan cifras mareantes: Dios no tiene dinero, algo así como una metáfora actual sobre lo que manifestó el todopoderoso magnate de Las Vegas, Sheldon G. Adelson, cuando buscaba en 2012 el mejor sitio para reproducir ese sueño americano en España, algo que no es inocente en los tiempos que corren: “Las Vegas es más o menos como lo haría Dios si tuviera dinero” (1). En algo sí acierta este poderoso caballero: Dios no tiene dinero. Adelson lo simbolizó muy bien, a su manera: tener dinero te permite rivalizar con Dios, aunque las crónicas de más de treinta siglos, dicen que Él no lo tiene, que es pobre. Y esa realidad lo deja tranquilo, en su intranquilidad monetaria perpetua. Pero, francamente, utilizar el modelo del imperio del juego y de la diversión, como para semejante desafío, creo que fue el colmo de la desfachatez. Ahora, recordar el pago de 380 millones de euros por un cuadro del Salvador del Mundo, no deja de ser una triste ironía también, entre otras cosas, del mal gusto social en una sociedad tan pobre como la actual. Y Dios, afortunadamente, no está para estas bagatelas. Probablemente, estará ocupado ahora con el rescate ético de la humanidad para salvar el mundo de los que conservan esa creencia.
La historia del arte está llena de sorpresas y polémicas. Se ha conocido ahora con más detalle lo que ha ocurrido con el cuadro atribuido a Leonardo da Vinci, Salvator Mundi, pero que para los expertos del Museo del Louvre no es tal la autoría aunque sí reconocen la posible intervención profesional de su taller. La historia es breve pero rocambolesca. El cuadro se subastó en la galería Christie´s de New York, el 15 de noviembre de 2017 por 380 millones de euros, convirtiéndose en ese acto en el cuadro más caro de la historia del arte, siendo la única obra del pintor que se mantenía hasta esa fecha en manos privadas. Se ha sabido posteriormente que fue adquirido por el príncipe heredero saudí Mohamed Bin Salmán (MBS), que ha mantenido una disputa de Estados, simbolizada entre Riad y París, al haber sido excluido a última hora de la exposición sobre Leonardo que organizó en 2019 el Museo del Louvre con motivo del 500º aniversario de la muerte del gran pintor renacentista. Sorprende también conocer que este cuadro, fechado con aproximación entre 1490-1500, se había redescubierto en 2005 en muy mal estado, siendo adquirido por 1.175 dólares (unos 986 euros) por un marchante de arte de Nueva York que lo restauró en Estados Unidos.
En un interesante artículo publicado por el diario El País, La autoría del “Salvator Mundi”, un secreto de Estado, se analiza con detalle la intrahistoria de esta disputa que tiene matices geopolíticos de gran envergadura. El Salvator Mundi estaba dentro de una macrooperación de lavado histórico de culturas, salvando lo que haya que salvar, que es poco, al intentar Riad aproximar la cultura árabe y la occidental con la inclusión de esta pintura en la exposición anteriormente citada, pero a cambio de dádivas no muy claras: “Al comprar [el príncipe saudí Mohamed Bin Salmán, MBS] ese cuadro, un cuadro europeo, una imagen de Cristo, quería enviar también un mensaje a Occidente demostrando su modernidad y occidentalización”, según Antoine Vitkine [periodista y autor del documental Da Vinci a subasta: la historia del Salvator Mundi]”, documental que se estrenará en Francia el próximo martes 13 de abril. ¿Qué hay detrás de esta operación? Parece ser que sólo el presidente francés Emmanuel Macron y el príncipe heredero saudí Mohamed Bin Salmán, tienen la respuesta que algún día se sabrá, pero que hoy permanece oculta. La principal es la más que dudosa autoría del cuadro que los expertos del Louvre, como se manifiesta anteriormente, no se la atribuyen a Leonardo da Vinci, aunque reconocen que la técnica utilizada procede de su taller.
Vídeo promocional de la Galería Christie´s, de la venta del Salvator Mundi
Este relato de película vuelve a plantearme la amarga historia de las religiones y las culturas que les son propias y agregadas a lo largo de los siglos. El “Salvador del Mundo”, que tiene nombre propio, Jesús de Nazareth, está inmerso de nuevo en una guerra política y económica de fondo, aunque oculta tras la magnificencia del gran pintor renacentista y su grandiosa obra, muy lejos de lo que significa la vida del personaje representado, al que recordamos todos los años en dos acontecimientos cruciales de su vida, el nacimiento y la muerte, para “salvar al mundo”. Es lo que comprendió un día su amigo Pedro, que le conocía bien y que Rafael Alberti lo sintetiza de forma magistral en un poema precioso que no olvido, Basílica de San Pedro (1), palabra a palabra, que nos ayuda a no confundir en momento alguno el valor y precio de Su mensaje:
Di, Jesucristo, ¿Por qué me besan tanto los pies?
Soy San Pedro aquí sentado, en bronce inmovilizado, no puedo mirar de lado ni pegar un puntapié, pues tengo los pies gastados, como ves.
Haz un milagro, Señor. Déjame bajar al río; volver a ser pescador, que es lo mío.
Si el Salvador del Mundo levantara la cabeza, observándonos cara a cara con la mirada que he recortado como precioso detalle del famoso cuadro, con lo que está pasando ahora en el mundo y con su precio de 380 millones de euros por su representación y efectos colaterales de su compraventa al mejor postor, en el Gran Mercado del Mundo, sentiría sin duda alguna lo que le sugería al oído el mismo Alberti en otras palabras inolvidables del libro citado: Confiésalo, Señor, solo tus fieles / hoy son esos anónimos tropeles / que en todo ven una lección de arte. / Miran acá, miran allá, asombrados, / ángeles, puertas, cúpulas, dorados… / y no te encuentran por ninguna parte (de Entro, Señor, en tus iglesias).
(1) Alberti, Rafael (1968). Roma, peligro para caminantes. México: Joaquín Mortiz.
CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.
UCRANIA, GAZA, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA, EN GENERAL
Ejerciendo plenamente la bendita abuelidad, tengo desde hace tiempo una misión posible, iniciar singladuras para localizar islas de literatura infantil, desconocidas por mí en mi matusalénica edad. Dicho y hecho hoy, porque he descubierto a un autor, Oliver Jeffers, de perfil extraordinario para aprender de él cómo se cuenta a un nieto, como es mi caso, qué significa el Planeta Tierra, a través de un libro, Estamos aquí, cuya sinopsis ayuda a comprender bien tamaña empresa, porque es un “libro imprescindible, que consigue tratar un tema de gran complejidad con una gran sencillez y maestría. Y cuando un álbum ilustrado consigue ese resultado, estamos ante un gran libro. Este álbum ilustrado responde a una de los grandes retos a los que se enfrentan madres, padres, maestras y maestros: explicar a los pequeños qué es el Planeta Tierra, el lugar donde van a vivir su vida. Y ante estas preguntas, Jeffers consigue crear un libro magnífico que nos descubre que la importancia de este mundo reside en las cosas sencillas. Para explicarlo, Jeffers parte de lo más general, la Vía Láctea, y va descendiendo hasta la cotidianidad de nuestro día a día. Nos explica las partes del cuerpo humano y descubre a los más pequeños que este planeta está poblado por muchas especies de animales, con las que compartimos nuestro espacio —por cierto, esta doble página llena de animales encantará a los más pequeños—. Este planeta está habitado por «personas que pueden ser de muchos tamaños, formas y colores. Todos podemos tener un aspecto diferente, hacer cosas diferentes y sonar diferentes… pero que esto no te engañe, todos somos personas», nos recuerda Oliver Jeffers en el texto de este cuento infantil. Y, finalmente, el libro invita a los nuevos niños y niñas que llegan a este mundo a mantener viva la curiosidad para hacer un mundo mejor”.
El niño que siempre llevo dentro, tal como lo aprendí en su día de Juan Ramón Jiménez, Pablo Neruda y José Saramago, ha llegado hoy a este autor y a éste libro, convencido de que otro mundo es posible respetando al Planeta Tierra, sobre todo a las personas que lo habitan. Leyéndolo antes, aprendo cómo explicárselo a Adrián y Alejandro de la mano artística de Oliver Jeffers. Una maravilla en tiempos de turbación y mudanzas de ideologías que tanto inquietan a mi alma.
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UCRANIA, GAZA, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA, EN GENERAL
Paseando el sábado pasado por un pueblo con intrahistoria del Andévalo onubense, de raíces celtas indudables, me sorprendió un cartel escrito a mano, colgado en un pomo-tirador de una puerta cerrada a cal y canto, con un mensaje claro, conciso y rotundo: Hoy no quiero pan. La verdad es que en pleno siglo XXI me pareció de un valor incalculable el mensaje y el medio utilizado. La interlocución entre proveedor y cliente no necesitaba los medios digitales habituales, mensajería o telefonía fija/móvil, bajo el denominador de “alta disponibilidad” (24x7x365). Presumo que hay un contrato verbal del que los dos interlocutores tienen muy clara la relación comercial existente entre ambos, sin necesidad de nada más.
Me quedó la duda de si dándole la vuelta al cartel, decía lo contrario, porque entonces el contrato citado anteriormente tendría más cláusulas condicionantes, número de piezas diarias o en días alternos, tipos de pan, horarios, etcétera, etcétera. No sé por qué pero pensé inmediatamente en los hermanos Marx, en una situación hilarante en la famosas escenas de Una noche en la ópera, sobre un contrato en el que Groucho Marx lee con su voz engolada, ante un Chico expectante: “la parte contratante de la primera parte será considerada como la parte contratante de la primera parte y la parte contratante de la primera parte será considerada en este contrato… Oiga ¿por qué hemos de pelearnos por una tontería como esta? La cortamos”. En este caso, todo queda resuelto en un cartel con un texto acordado. No hace falta nada más en este enrevesado mundo al revés, digital por supuesto.
Algo así, imaginariamente hablando, sería lo que de fondo hay detrás de esa puerta. Sólo queda la palabra, a las “partes contratantes”, cuatro nada más: hoy no quiero pan. Gran lección de comunicación práctica y directa para los tiempos digitales que corren, tan prepotentes y ufanos ellos.
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UCRANIA, GAZA, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA, EN GENERAL
Reunión de León XIV con el presidente de Ucrania, Volodímir Zelensky, después de la celebración de la misa de inicio del pontificado
Sevilla, 19/V/2025 – 12:05 h (CET+2)
En tiempos de turbación mundial, estoy atento a todos los movimientos sociales del mundo, de nuestro país, que pueden transformarlo, no sólo cambiarlo, resaltando hoy la declaración de intenciones manifestada ayer por León XIV en la homilía de inicio de su pontificado.
La he leído completa, porque creo que en democracia necesitamos conocer lo que piensan y cómo actúan líderes mundiales de grandes organizaciones como puede ser la Iglesia Católica, porque en este caso hablan de una pertenencia a ella de casi mil quinientos millones de personas, entre las que se encuentran algunos en nuestro país y porque conviene saber cómo van a influir en el mundo determinados pronunciamientos papales, Urbi et Orbi,por cierto no inocentes, como ocurre con las ideologías en general, siguiendo el pensamiento de Georgy Lukács. Trascendiendo, eso sí, la pomposidad y el atrezzo vaticano.
Queridos hermanos cardenales, hermanos en el episcopado y en el sacerdocio, distinguidas autoridades y miembros del Cuerpo diplomático, Un saludo a los peregrinos que han venido con ocasión del Jubileo de las Cofradías.
Hermanos y hermanas,
los saludo a todos con el corazón lleno de gratitud, al inicio del ministerio que me ha sido confiado. Escribía san Agustín: «Nos has hecho para ti, [Señor,] y nuestro corazón está inquieto hasta que descanse en ti» (Confesiones, 1,1.1).
En estos últimos días, hemos vivido un tiempo particularmente intenso. La muerte del Papa Francisco ha llenado de tristeza nuestros corazones y, en esas horas difíciles, nos hemos sentido como esas multitudes que el Evangelio describe «como ovejas que no tienen pastor» (Mt 9,36). Precisamente en el día de Pascua recibimos su última bendición y, a la luz de la resurrección, afrontamos ese momento con la certeza de que el Señor nunca abandona a su pueblo, lo reúne cuando está disperso y lo cuida «como un pastor a su rebaño» (Jr 31,10).
Con este espíritu de fe, el Colegio de los cardenales se reunió para el cónclave; llegando con historias personales y caminos diferentes, hemos puesto en las manos de Dios el deseo de elegir al nuevo sucesor de Pedro, el Obispo de Roma, un pastor capaz de custodiar el rico patrimonio de la fe cristiana y, al mismo tiempo, de mirar más allá, para saber afrontar los interrogantes, las inquietudes y los desafíos de hoy. Acompañados por sus oraciones, hemos experimentado la obra del Espíritu Santo, que ha sabido armonizar los distintos instrumentos musicales, haciendo vibrar las cuerdas de nuestro corazón en una única melodía.
Fui elegido sin tener ningún mérito y, con temor y trepidación, vengo a ustedes como un hermano que quiere hacerse siervo de su fe y de su alegría, caminando con ustedes por el camino del amor de Dios, que nos quiere a todos unidos en una única familia.
Amor y unidad: estas son las dos dimensiones de la misión que Jesús confió a Pedro.
Nos lo narra ese pasaje del Evangelio que nos conduce al lago de Tiberíades, el mismo donde Jesús había comenzado la misión recibida del Padre: “pescar” a la humanidad para salvarla de las aguas del mal y de la muerte. Pasando por la orilla de ese lago, había llamado a Pedro y a los primeros discípulos a ser como Él “pescadores de hombres”; y ahora, después de la resurrección, les corresponde precisamente a ellos llevar adelante esta misión: no dejar de lanzar la red para sumergir la esperanza del Evangelio en las aguas del mundo; navegar en el mar de la vida para que todos puedan reunirse en el abrazo de Dios.
¿Cómo puede Pedro llevar a cabo esta tarea? El Evangelio nos dice que es posible sólo porque ha experimentado en su propia vida el amor infinito e incondicional de Dios, incluso en la hora del fracaso y la negación. Por eso, cuando es Jesús quien se dirige a Pedro, el Evangelio usa el verbo griego agapao —que se refiere al amor que Dios tiene por nosotros, a su entrega sin reservas ni cálculos—, diferente al verbo usado para la respuesta de Pedro, que en cambio describe el amor de amistad, que intercambiamos entre nosotros.
Cuando Jesús le pregunta a Pedro: «Simón, hijo de Juan, ¿me amas?» (Jn 21,16), indica pues el amor del Padre. Es como si Jesús le dijera: sólo si has conocido y experimentado el amor de Dios, que nunca falla, podrás apacentar a mis corderos; sólo en el amor de Dios Padre podrás amar a tus hermanos “aún más”, es decir, hasta ofrecer la vida por ellos.
A Pedro, pues, se le confía la tarea de “amar aún más” y de dar su vida por el rebaño. El ministerio de Pedro está marcado precisamente por este amor oblativo, porque la Iglesia de Roma preside en la caridad y su verdadera autoridad es la caridad de Cristo. No se trata nunca de atrapar a los demás con el sometimiento, con la propaganda religiosa o con los medios del poder, sino que se trata siempre y solamente de amar como lo hizo Jesús.
Él —afirma el mismo apóstol Pedro— «es la piedra que ustedes, los constructores, han rechazado, y ha llegado a ser la piedra angular» (Hch 4,11). Y si la piedra es Cristo, Pedro debe apacentar el rebaño sin ceder nunca a la tentación de ser un líder solitario o un jefe que está por encima de los demás, haciéndose dueño de las personas que le han sido confiadas (cf. 1 P 5,3); por el contrario, a él se le pide servir a la fe de sus hermanos, caminando junto con ellos. Todos, en efecto, hemos sido constituidos «piedras vivas» (1 P 2,5), llamados con nuestro Bautismo a construir el edificio de Dios en la comunión fraterna, en la armonía del Espíritu, en la convivencia de las diferencias. Como afirma san Agustín: «Todos los que viven en concordia con los hermanos y aman a sus prójimos son los que componen la Iglesia» (Sermón 359,9).
Hermanos y hermanas, quisiera que este fuera nuestro primer gran deseo: una Iglesia unida, signo de unidad y comunión, que se convierta en fermento para un mundo reconciliado.
En nuestro tiempo, vemos aún demasiada discordia, demasiadas heridas causadas por el odio, la violencia, los prejuicios, el miedo a lo diferente, por un paradigma económico que explota los recursos de la tierra y margina a los más pobres. Y nosotros queremos ser, dentro de esta masa, una pequeña levadura de unidad, de comunión y de fraternidad. Nosotros queremos decirle al mundo, con humildad y alegría: ¡miren a Cristo! ¡Acérquense a Él! ¡Acojan su Palabra que ilumina y consuela! Escuchen su propuesta de amor para formar su única familia: en el único Cristo nosotros somos uno. Y esta es la vía que hemos de recorrer juntos, unidos entre nosotros, pero también con las Iglesias cristianas hermanas, con quienes transitan otros caminos religiosos, con aquellos que cultivan la inquietud de la búsqueda de Dios, con todas las mujeres y los hombres de buena voluntad, para construir un mundo nuevo donde reine la paz.
Este es el espíritu misionero que debe animarnos, sin encerrarnos en nuestro pequeño grupo ni sentirnos superiores al mundo; estamos llamados a ofrecer el amor de Dios a todos, para que se realice esa unidad que no anula las diferencias, sino que valora la historia personal de cada uno y la cultura social y religiosa de cada pueblo.
Hermanos, hermanas, ¡esta es la hora del amor! La caridad de Dios, que nos hace hermanos entre nosotros, es el corazón del Evangelio. Con mi predecesor León XIII, hoy podemos preguntarnos: si esta caridad prevaleciera en el mundo, «¿no parece que acabaría por extinguirse bien pronto toda lucha allí donde ella entrara en vigor en la sociedad civil?» (Carta enc. Rerum novarum, 20).
Con la luz y la fuerza del Espíritu Santo, construyamos una Iglesia fundada en el amor de Dios y signo de unidad, una Iglesia misionera, que abre los brazos al mundo, que anuncia la Palabra, que se deja cuestionar por la historia, y que se convierte en fermento de concordia para la humanidad.
Juntos, como un solo pueblo, todos como hermanos, caminemos hacia Dios y amémonos los unos a los otros.
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UCRANIA, GAZA, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA, EN GENERAL
Hoy es el día grande la democracia en Portugal, donde culmina en las urnas el proceso de elecciones generales en el país. Después del atronador machaque en nuestro país con la participación en el Festival de Eurovisión de este año, con una canción que exalta a una diva valiente, poderosa / su vida es un jardín lleno de espinas y rosas, escuchada por tierra, mar y aire hasta el hartazgo, he recordado una canción presentada por Portugal en el festival de Eurovisión celebrado en Brighton en abril de 1974, E depois do adeus, que interpretó Paulo de Carvalho, aparentemente inocente, con una letra centrada en una ruptura sentimental, obteniendo el último puesto compartido en votos con otros tres países.
Si traigo a colación esta canción en el entorno del festival de este año, es porque en el contexto de las elecciones generales de hoy, donde Portugal va a decidir su presente y futuro próximo, fue la eurovisiva E despois do adeus la señal planificada por el Movimiento de las Fuerzas Armadas (MFA), para el comienzo de la llamada revolución portuguesa conocida como “de los claveles”, a la que seguiría horas después otra canción Grândola, Vila Morena, interpretada por José Zeca Afonso, recordada siempre, momento en que parte del ejército desarmado, junto la población, tomó las calles para consolidar de forma pacífica un cambio de gobierno, pasando de la dictadura férrea de Salazar a la democracia.
¡Qué símbolo hoy! Portugal ha pasado en estos cincuenta y un años desde el día de la revolución de los claveles a un gobierno breve de coalición de centro-derecha representando a Alianza Democrática (AD), que se tuvo que enfrentar a la decisión de gobernar o no con la ultraderecha representada por Chega, optando finalmente por compartir gobierno con el partido socialista, decisión que se tendrá que volver a revisar hoy con el resultado que se obtenga en las urnas. ¿Dirá Portugal hoy adiós, al espíritu de la revolución de los claveles iniciada en 1974 y mantenido muchos años después con vaivenes políticos de todo tipo? Esta noche se sabrá, pero la contención o cordón sanitario practicado en las últimas elecciones fue un aviso para navegantes del ocaso de la democracia a nivel mundial y ésta es una oportunidad, al igual que recientemente en Alemania, de contener a la ultraderecha en el arco parlamentario y su correspondiente gobierno, porque avanza sin compasión alguna, volando los pilares fundamentales de la democracia no sólo en Portugal, sino en territorios próximos a su demarcación geográfica y en el más allá de Europa y Ultramar que todos conocemos.
Me quedo hoy con algunas estrofas de E despois do adeus y Grândola, Vila Morena, que no olvido en el día grande de la democracia en Portugal, aunque participo con el pueblo portugués del desconcierto político actual, quién soy, qué hago aquí, pero convencido de que el pueblo es el que más ordena:
E despois do adeus: Quiero saber quién soy / ¿Qué hago aquí? / ¿Quién me abandonó? / A quien olvidé.
Grândola, Vila Morena: País de la fraternidad / El pueblo es el que más ordena / ¡Dentro de ti, ciudad! / Dentro de ti, oh ciudad / El pueblo es el que más ordena.
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UCRANIA, GAZA, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA, EN GENERAL
El problema de nuestro tiempo es que el futuro ya no es lo que era. El futuro es preparar al hombre para lo que no ha sido nunca.
Paul Valéry
Sevilla, 16/V/2025 – 14:02 h (CET+2)
La semana pasada se estrenó en la 1 de RTVE un programa dirigido y protagonizado por Andreu Buenafuente bajo un título, Futuro imperfecto, a quien le deseo lo mejor en su trayectoria profesional, que me ha recordado el título homónimo de una serie de diez artículos que publiqué en 2021 cuando iniciábamos la famosa “desescalada” del coronavirus y dábamos los primeros pasos para iniciar el mejor camino en la Reconstrucción colectiva del país. Han pasado casi cuatro años y puede ser un buen momento para analizar su contenido e intentar juzgar si el futuro que se avecinaba en las postrimerías de la pandemia ha sido al final imperfecto o no. La imagen de Chaplin en El gran dictador (¿les suena?), simboliza muy bien el estado del arte político y democrático actual, su presente imperfecto, más que su futuro predictivo implícito, donde cualquier parecido con la realidad actual ya no es pura coincidencia. Juzguen ustedes.
La sinopsis oficial del programa de Buenafuente nos puede situar en el hilo conductor del proyecto televisivo: «Buenafuente, con su reconocida marca de sarcasmo y agudeza, reflexiona sobre las preocupaciones sociales, políticas y culturales que atraviesan nuestra vida cotidiana, acompañado de invitados y colaboradores que aportan miradas diversas y provocadoras. El programa alterna monólogos, entrevistas y piezas audiovisuales, creando un formato dinámico y participativo que hace reír al espectador sin renunciar a la crítica ni a la reflexión. Con un tono cercano y sin ofrecer respuestas fáciles, ‘Futuro Imperfecto’ invita a cuestionar el rumbo del mundo contemporáneo y ofrece una nueva propuesta televisiva donde el humor se convierte en herramienta para el pensamiento crítico». En este contexto, creo que la lectura renovada de mi serie, con nuevos ojos y nueva mente en este tiempo que ha transcurrido, puede ser un buen ejercicio de crítica sobre algo que intuí en su planteamiento: el futuro nunca volverá a ser lo que era, sin que necesariamente tengamos que juzgarlo como peor de lo anteriormente conocido.
Pasen hojas o pantallas y vean o lean. No voy a competir con los sabios monólogos y mensajes sarcásticos de Buenafuente, pero de lo que estoy convencido es que parte de los “derechos de autor” de la imperfección humana en el devenir de cada día, a lo que llamamos futuro, me “corresponde” desde una perspectiva ética, nada más, porque aprendí en su día de Antonio Machado que no hay que confundir nunca el valor y el precio, bien sean de objetos o productos humanos. Eso sólo lo hacen los necios.
En este contexto, vuelvo a señalar las referencias de los diez artículos escritos bajo el epígrafe citado: Futuro imperfecto. Lo que significan hoy, en el presente actual, corresponde discernirlo a las personas que los lean y analicen su contenido. Nada más.
Vuelvo a publicar el tercer artículo de la serie, porque creo sinceramente que no ha perdido actualidad en nuestro futuro imperfecto actual. Juzguen ustedes.
Todo futuro imperfecto que se precie expresa siempre un deseo. Hoy elijo uno en estos tiempos modernos de coronavirus, vendrán tiempos mejores, porque necesitamos poner letras de oro a aquellas situaciones que deseamos que ocurran más pronto que tarde. Los pesimistas, que se precian de ser optimistas bien informados, suelen ver el horizonte negro casi siempre, aunque el haiku 123 de Benedetti, Un pesimista / Es sólo un optimista / Bien informado, escrito en 1999 (1), tiene una carga de profundidad ética que siempre recuerdo amablemente. Esto nos lleva indefectiblemente a recordar una pintada en un muro de la ciudad de Bogotá, ¡Dejemos el pesimismo para tiempos mejores!, que escribió alguien, quién sabe quién, tal y como lo cuenta Eduardo Galeano en su obra Patas arriba. La escuela del mundo al revés, a la que acudo con frecuencia en este ir del timbo al tambo de la vida.
Vamos despejando incógnitas en esta serie, dos en concreto, el amor es el mejor camino para vivir en el futuro y todo va a depender del color con el que miremos ese futuro simple o imperfecto, porque así lo podemos llamar con profundo respeto a la gramática española, aunque la verdad radica en que tomamos conciencia, cada día que pasa, de que el futuro, por simple o imperfecto que sea, ya no es lo que era, sin que esta reflexión sea negativa en principio, porque sabemos que hay una toma de conciencia popular de que vendrán, efectivamente, tiempos mejores, porque el mundo sólo tiene interés hacia adelante. Así lo comprobamos en el contador mundial de población, que nos facilita la información en tiempo real sobre cada persona que nace o muere en cualquier parte del mundo, siendo conscientes de que a esta hora, constituimos una población mundial de casi siete mil novecientos millones de personas, tantas como deseos tenemos o tendrán, atendiendo a la edad, los que formamos parte del presente y futuro de este loco mundo al derecho y al revés.
En este contexto de recordado una experiencia que conocí en 2013, sobre un constructor de globos terráqueos, Peter Bellerby, que me sugirió en su momento reflexionar sobre un oficio de trasfondo ético muy actual: ¿quién no ha pensado en momentos de intimidad bajarse del mundo presente, en clave marxiana, para crear y construir uno nuevo, un nuevo futuro en definitiva, un tiempo mejor, más acorde con el respeto a los derechos humanos esenciales y con las expectativas para ser y estar en el mundo de la forma más digna, solidaria y humana posible? También, para dibujarlo y pintarlo de forma diferente, como Bellerby y diseñarlo de forma más acorde con la realidad soñada de cada uno, porque pertenezco al Club de los que pensamos que otro mundo es posible, trabajando día a día para pintar otra realidad y otro futuro más amable con todo y todos, en el micromundo donde vivimos, estamos y somos.
Recuerdo siempre aquella imagen de Chaplin, en El gran dictador, con un mundo en sus manos. También, sus palabras finales dirigidas a Hannah en el personaje del entrañable barbero judío/Hynkel: “Hannah, ¿puedes oírme? Donde quiera que estés, mira a lo alto, Hannah! ¡Las nubes se alejan, el sol está apareciendo, vamos saliendo de la tinieblas hacia la luz, caminamos hacia un mundo nuevo, un mundo de bondad, en el que los hombres se elevarán por encima del odio, de la ambición, de la brutalidad! ¡Mira a lo alto, Hannah, al alma del hombre le han sido dadas alas y al fin está empezando a volar, está volando hacia el arco iris, hacia la luz de la esperanza, hacia el futuro, un glorioso futuro, que te pertenece a ti, a mí, a todos! ¡Mira a lo alto, Hannah, mira a lo alto!”.
En 2018, con motivo de la celebración de la exposición ARCO en Madrid, se divulgó el lema de la misma, “El futuro no es lo que va a pasar, sino lo que vamos a hacer”, como declaración programática de lo que tenemos que hacer a diario sobre el futuro imperfecto de todos y cada uno, no inocente, porque es verdad, el futuro, que ya es parte del presente inmediato, depende de lo que queramos hacer en los tres mundos en los que tenemos que hacer deberes todos los días: el mundo de alrededor o ecosistema en el que vivimos, el mundo con los demás y el mundo personal e intransferible con en el que caminamos a diario haciendo camino al andar. Pero, ¿qué es lo que hay que hacer en cada uno de esos mundos de cara al futuro?, o de forma más abreviada (para no andarnos con rodeos): ¿qué hacer? (de trasfondo cultural leninista). Es verdad que cuando solemos acometer respuestas tomamos conciencia de que nos cambian constantemente las preguntas, pero la diferencia planteada por la pregunta citada de la exposición estriba en que cuando esperamos sólo lo que va a pasar, estamos quietos, paralizados en cualquier tipo de respuesta a los interrogantes de la vida, mientras que si pasamos al terreno de la acción escribimos páginas extraordinarias en el libro vital de cada uno. Si lo compartimos así, mejor, porque comprenderemos mejor que nunca que el amor y el sufrimiento es la única fuerza que no se equivoca al construir el futuro propio y el de los demás que lo buscan apasionadamente, porque aúna voluntades, como cantaba Quilapayún en su preciosa “Cantata de Santa María de Iquique”, tantas veces citada en este cuaderno digital y que no olvido. Sin tener que esperar a que el futuro imperfecto nos lo diseñen otros.
Cuando dicen esos otros que estamos saliendo de cualquier crisis, ahora de la pandemia, uno de los eufemismos más duros que hemos conocido en su efecto halo negativo, nos encontramos con la frialdad o bienestar de nuestro suelo firme, el ético, sobre el que se asientan todas nuestras verdades, nuestras respuestas a la vida personal e intransferible, al que le cambian el guion continuamente, porque cambian constantemente las preguntas de la vida: quiénes somos, por qué estamos, por qué vivimos a veces desesperadamente, por otras muy duras: qué somos, qué tenemos, por qué perdemos el norte del futuro que nos corresponde vivir y por qué morimos en vida cuando sufrimos cualquier revés no esperado.
Seguimos buscando las mejores respuestas para preparar a diario el futuro con lo que hacemos todos los días. Las que nos proporciona la inteligencia personal e intransferible, aquella que nos reconduce permanentemente a la búsqueda de la felicidad, porque intentamos solucionar los problemas que nos invaden. Aquella que supone aceptar que la infelicidad también existe, aunque traduce algo muy claro en la dialéctica derivada del uso de la razón y del corazón, porque debería figurar en el catálogo humano de las mejores respuestas al genérico qué hacer: la respuestabilidad (perdón por el neologismo) en estado puro, entendida como la capacidad para responder a las preguntas de la vida, presentes y futuras, con inteligencia y libertad, sabiendo que el mal y los hijos e hijas de las tinieblas también existen. Aunque nos las cambien constantemente.
Es curioso, pero es verdad: el futuro sigue siendo muchas veces lo que era porque no nos empeñamos en comprender que todo depende de lo que queramos hacer y en pensar que debemos salir del encierro cultural en una frase popular que nos deja inmóviles: cualquier tiempo pasado fue mejor. No es eso, no es eso. Está demostrado que el mundo sólo tiene interés cuando va hacia adelante, compartiendo entre todos tiempos mejores y posibles. Futuro imperfecto y simple, como deseos legítimos y necesarios en estado puro. Ante las sofisticadas dictaduras que todavía existen y se propagan en la política, en la mala y aviesa educación, en determinados trabajos, en las guerras, en el mercado y sus mercancías, en el poderoso caballero de negro «don dinero», Chaplin nos ofreció la mejor visión del futuro imperfecto: «¡al alma del hombre le han sido dadas alas y al fin está empezando a volar, está volando hacia el arco iris, hacia la luz de la esperanza, hacia el futuro, un glorioso futuro, que te pertenece a ti, a mí, a todos!
(1) Benedetti, Mario (2001). Haiku 123 en Rincón de haikus. Madrid: Visor Libros.
CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.
UCRANIA, GAZA Y ORIENTE MEDIO, REPÚBLICA DEL CONGO, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA, EN GENERAL
En el día en el que oficialmente culminan los actos de despedida institucional del expresidente de Uruguay, José Pepe Mujica, fallecido el pasado martes, creo que cobra un sentido metafórico muy especial escucharle en su discurso de despedida y renuncia a su escaño en el Senado de Uruguay, el 20 de octubre de 2020, en el que resalto -por nuestro aquí y ahora- sus palabras contra el odio y la necesidad de conocer qué significa hoy la libertad para la Política con mayúsculas, con una tarea que está por encima de otras: luchar por la felicidad humana, aunque parezca hoy una quimera, según sus propias palabras.
Igualmente, en ese acto presentó su carta de renuncia al escaño en el Senado del Congreso, con el siguiente texto, que adjunto de nuevo en este cuaderno digital para conocer el fondo y forma de lo que suponía su decisión y de sus palabras:
Señora Presidente de laCámara de Senadores
Beatriz Argimón
Presente
De mi mayor consideración:
La función de Senador impone entre otras cosas una fuerte y una permanente relación directa con actores y colectivos sociales. Supone recibir a ciudadanos y visitarlos a veces en sus lugares de trabajo para recibir sus problemáticas y sus peripecias.
Para un anciano que además padece una enfermedad inmunológica estos tiempos de pandemia que duraran demasiado no son recomendables si se valora el milagro de vivir.
Esta situación me obliga con mucho pesar por mi honda vocación política a solicitar que gestione mi renuncia a la banca que me otorgó la ciudadanía.
Esto no significa el abandono de la política sino el abandono de la primera fila por entender que un buen dirigente es el que deja gente que lo supera con ventaja.
Me voy agradecido con hondos recuerdos y mucha nostalgia, me ha echado la pandemia.
Saluda a Usted atentamente,
José Mujica
Lo más importante de este acto fueron las palabras que pronunció, en un breve discurso, donde dijo frases que calan muy hondo en las almas democráticas y a las que deberían estar muy atentos los Políticos de este país por su trazabilidad ética. He respetado el tempo de Mujica, su tempo, de principio a fin, incluso sus silencios tan elocuentes, transcribiendo personalmente para las hojas de este cuaderno digital, el texto íntegro de su discurso:
– Señora presidenta. En realidad, genio y figura hasta la sepultura. Les tengo que agradecer tanto reconocimiento. Quiero agradecer porque hay un tiempo para llegar y un tiempo para irse en la vida. Le tengo que agradecer a los funcionarios que en estos 26 años, en esta casa, me han soportado. Sé que algunos ya no están. Quiero también a muchos colegas, diputados y senadores, con los que he compartido también horas duras y otras, hasta jocosas».
– Lo quiero simbolizar en uno, que se sentaba en esta butaca: Atchugarry. Un liberal de marca mayor, no un liberal en la economía. En la humanística supimos ser adversarios sin una ofensa. A lo largo de los años y cuando me tocó ser ministro me llamó por ahí, en un boliche y me dijo: “Pepe ten cuidado con esto, esto y esto y cuando vayas a firmar un papel fíjate que lo haya revisado algún abogado de oficio. Y cuando se enteró que teníamos contradicciones en nuestro gobierno me llamó: ¡Pepe!… Un hombre de categoría superior que no está entre nosotros y lo quiero nombrar como un símbolo de algo perdurable que hay que conservar, que es la bonhomía, a pesar de las rispideces del sistema político de este país que, siendo pequeño, tiene que huir de las grietas y tiene que lograr una medida de cosa común que se mantenga en el tiempo, a lo largo de los años.
– Sinceramente, me voy porque me está echando la pandemia. Ser senador significa hablar con gente y andar por todos lados. El partido no se juega en los despachos y estoy amenazado por todos lados, por doble circunstancia: por vejez y por padecer una enfermedad inmunológica crónica. Si mañana aparece una vacuna, yo no me puedo vacunar.
– Han sido ustedes muy elogiosos, demasiado elogiosos. Yo tengo mi buena cantidad de defectos, soy pasional, pero en mi jardín hace décadas que no cultivo el odio, porque aprendí una lección que me puso la vida: el odio termina estupidizando, porque nos hace perder objetividad ante las cosas, el odio es ciego como el amor, pero el amor es creador y el odio nos destruye. Una cosa es la pasión y otra el cultivo del odio.
– El tiempo impone cambios, estamos entrando en ora época, la época digital, ni mejor ni peor, distinta, y creo han aparecido problemas, problemas tecnológicos que son capaces de predecir cómo es el carácter y como son esencialmente las líneas motrices de la conducta humana, a veces sin hablar con nosotros por el mundo digital. Este va a ser un dilema que van a tener los Estados y los sistemas políticos y futuros: ¿hasta dónde es violable la intimidad humana y hasta dónde es la libertad, porque hasta hace poco creíamos con pasión en una definición de la libertad y ahora la ciencia nos dice que si por libertad se entiende seguir los deseos y las inclinaciones, la libertad existe. Si por libertad se entiende que somos capaces nosotros de gestar esas inclinaciones y esos deseos, la libertad no existe. He vivido con una definición y me cambiaron todas las letras. Ahora, este problema lo tienen las nuevas generaciones. La política tendrá que hacerse cargo, porque la política es la lucha por la felicidad humana aunque suene a quimera. Y por eso, vaya mi agradecimiento.
-Y, finalmente, mucha gente nos ha dado el apoyo estos años, veinte y pico de años, tengo que estarle agradecido a ellos, los que deciden, anónimos, por ahí, en el seno del pueblo. En política no hay sucesión, en política hay causas y los hombres pasamos y las mujeres pasamos, todos pasamos, algunas causas sobreviven y se tienen que transformar y lo único permanente es el cambio. La biología impone cambios, pero también tiene que haber una actitud de cambio, de dar oportunidad a nuevas generaciones. Construir, ayudar a construir el porvenir, ya que la vida se nos va y es inevitable pero las causas quedan. Por eso, he pasado de todo en la vida: estar 6 meses atado con alambre con las manos en la espalda, irme de cuerpo por no poder aguantar en un camión, ni estar dos días o tres, estar dos años sin que me llevaran a bañarme y tener que bañarme con un frasco, con una taza de agua, con un pañuelo. He pasado de todo, pero no le tengo odio a nadie y le quiero transmitir a los jóvenes que hay que darle gracias a la vida, triunfar en la vida no es ganar, triunfar en la vida es levantarse cada vez que uno cae.
– Gracias, gracias, señora presidenta.
Sobran comentarios. Lo ideal es escuchar atentamente, de nuevo, las palabras de Mujica directamente, en su texto íntegro y contexto. La grabación que adjunto en este enlace es la que se hizo directamente en el Senado y es interesante escucharla desde el inicio. También adjunto el enlace oficial del Diario de Sesiones de la Cámara de Senadores, de 20 de octubre de 2020, de la República Oriental del Uruguay, para poder leer también las palabras de reconocimiento a Mujica por parte de los senadores que representaban a los diferentes grupos políticos presentes en la Cámara, en ese acto de renuncia a la banca que le otorgó la ciudadanía, según sus palabras textuales.
No te olvido, José Pepe Mujica. Mereces bien, como tú mismo decías, el descanso del guerrero.
CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.
UCRANIA, GAZA Y ORIENTE MEDIO, REPÚBLICA DEL CONGO, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA, EN GENERAL
No me voy, estoy llegando, me iré con el último aliento y donde esté estaré por ti, estaré contigo, porque es la forma superior de estar con la vida. Gracias, querido pueblo.
José Mujica, en su discurso de despedida presidencial en 2015.
Sevilla, 14/V/2025 – 08:52 h (CET+2)
Sigo conmovido y conturbado por el fallecimiento de José Mujica, a quien siempre he dedicado páginas especiales en este cuaderno digital. Repasándolas hoy, he escogido las que escribí el año pasado recordando la necesaria e imprescindible necesidad de regeneración política en nuestro país, de la que Mujica fue siempre un auténtico maestro.
Son palabras de elogio a su vida y obra. Un modelo a seguir. En este contexto de duelo basado en el principio esperanza de Bloch, no olvido tampoco las que pronunció de su discurso final de gobierno en febrero de 2015, convertido en palabras de agradecimiento al pueblo uruguayo, que hoy cobran un sentido especial: “No me voy, estoy llegando, me iré con el último aliento y donde esté estaré por ti, estaré contigo, porque es la forma superior de estar con la vida. Gracias, querido pueblo”.
oooooOOOooooo
Sevilla, 30/IV/2024
José Pepe Mujica, expresidente de Uruguay, anunció ayer que tiene un tumor en el esófago: Es un referente en mi vida desde hace muchos años y siento su situación actual, aunque leyendo su comunicación oficial sobre lo que le acontece en estos momentos, tomo conciencia de que sigue con una lucidez encomiable, como ejemplo de una auténtica regeneración política de la que deberíamos aprender en nuestro país, en este tiempo político actual tan complejo. Reproduzco a continuación su intervención en la conferencia de prensa de ayer, en la sede del Movimiento de Participación Popular, en Montevideo (Uruguay), del que es líder en la actualidad:
“Necesito informarles que el viernes pasado concurrí al Casmu a hacerme un chequeo. Resultado del cual se descubrió que tengo un tumor en el esófago, que es algo obviamente muy comprometido y que es doblemente complejo en mi caso, porque padezco una enfermedad inmunológica hace más de 20 años que me afectó, entre otras cosas, los riñones.Lo cual crea obvias dificultades para técnicas de quimioterapia o de cirugía. Todo eso lo están evaluando los galenos, haciendo análisis celular, para ver cómo sigue esta historia.
Yo les quiero transmitir que, en mi vida, más de una vez anduvo la parca rondando el catre. Pero me siguió pastoreando todos estos años.Seguramente que, por obvias razones, esta vez me parece que vengo con la guadaña en ristre. Veremos lo que pasa. Mientras tanto, mientras pueda, yo voy a seguir militando con mis compañeros, fiel a mi manera de pensar. Entretenido con mis verduras, con mis gallinas. Porque no se cambia de matungo [caballo] al final del río. Siempre he sido un terrón con patas y amo a la tierra. Y mientras el rollo aguante, voy a estar.
Quiero sí agradecerles y, además, transmitirles a las pibas y pibes de este país, a los jóvenes, que la vida es hermosa, que se gasta y se va. El quid de la cuestión de triunfar en la vida es volver a empezar cada vez que uno cae. Y que, si hay bronca, que la transforme por la esperanza.Que luchen por el amor. No se dejen engatusar por el odio. Si los llega a atrapar la droga, no se queden solos. Nadie se salva solo. Pidan colaboración, luchen. La única libertad está en la cabeza y se llama voluntad. Y si no la utilizamos, no somos libres. Esto hay que entenderlo.
Este desafío lo tienen las próximas generaciones. La vida es tan hermosa que no tiene sentido que la sacrifiquen por estupideces.
Por lo demás, estoy agradecido. Y al fin y al cabo, que me quiten lo bailado”.
En el buscador de este cuaderno digital se puede verificar que José Pepe Mujica es un referente para mí por su forma de entender y vivir la política digna. En este contexto, he elegido para publicarlo de nuevo hoy, el último artículo dedicado a él en 2023, Noam Chomsky y Pepe Mujica sobreviven en un mundo al revés, en el que intenté reflejar el elogio a su dignidad política, porque resaltaba la auténtica misión de un mandatario político. La vida es una dialéctica en la acción de cada día, que tiene su poso en la condición humana, centrada siempre, según Mujica, entre la defensa de la solidaridad frente al egoísmo. Sorprendente, pero estoy de acuerdo con Mujica en que nada de lo humano nos debe ser ajeno. Todavía resuena en mi alma de secreto la frase final de su discurso final de gobierno en febrero de 2015, convertido en un discurso de agradecimiento al pueblo uruguayo: “No me voy, estoy llegando, me iré con el último aliento y donde esté estaré por ti, estaré contigo, porque es la forma superior de estar con la vida. Gracias, querido pueblo”.
7 de diciembre de 2023
Por último, deseo compartir hoy, en un tiempo nuevo de regeneración política, una lección imprescindible en la escuela del mundo al revés, la de Galeano, a través de un mensaje a la militancia de su querido Movimiento de Participación Popular, que pueden escuchar atentamente a través del vídeo que acompaña a estas palabras. Me ha emocionado escuchar la palabra de Mujica que, afortunadamente, aún nos queda.
Siempre busco alternativas de salida en este mundo al revés y en esta ocasión he encontrado una interpretación de búsqueda de sentido vital y esperanza en un mundo mejor a través de la reciente publicación de un libro muy recomendable, Chomsky y Mujica. Sobreviviendo al siglo XXI, en un encuentro personal en la casa del expresidente uruguayo, donde los dos entablan una conversación transcrita posteriormente por el documentalista mejicano Saúl Alvídrez. Las teorías de Chomsky sobre significante y significado tuve que estudiarlas a fondo en mis años jóvenes, después enseñé sus teorías en la Universidad oficial y en la de la calle y, más tarde, las asumí en mi persona de secreto y en la de todos, en pocas palabras, integré su eterna dialéctica en mi vida, hasta que comprendí bien aquel ejemplo fantástico de que “una pipa no es una pipa” (de Magritte) sólo por el mero hecho de verla. Por otra parte, me preocupa desde mis años jóvenes algo que Michel Foucault tradujo en una reflexión impecable: “La razón política no está al lado del poder, sino en su límite, en su borde” o lo que es lo mismo, el poder no se posee sino que se ejerce y la política no es solo una cuestión de poder, sino también de resistencia y lucha contra el poder. Esta es la razón principal de por qué Mujica, sobre todo, está muy presente en estas páginas y, también, por qué leo y escucho siempre sus palabras, porque expresan qué significan poder y política en el siglo XXI, en un auténtico mundo al revés, el que expuso magistralmente Eduardo Galeano en sus clases virtuales de la escuela de este mundo tan inhóspito.
La sinopsis oficial del libro deja abiertas las puertas de la esperanza para muchas personas, jóvenes sobre todo, que la buscan desesperadamente: “Dos referentes mundiales del pensamiento contemporáneo se reúnen en este libro para conversar acerca de temas trascendentales que afectan a la humanidad y debatir alternativas de cara al futuro. Por un lado, José Pepe Mujica, un expresidente y exguerrillero que ha logrado una enorme popularidad internacional por su mensaje de austeridad, sabiduría y sentido común. Por otro lado, Noam Chomsky, el intelectual que revolucionó la lingüística para luego abordar una amplia gama de temas humanísticos y filosóficos de profunda actualidad. El documentalista mexicano Saúl Alvídrez logró reunirlos y generar el clima propicio para el intercambio fecundo de ideas. Del encuentro de estas voces surgen reflexiones que permiten un acercamiento a los grandes temas que el mundo actual está afrontando: las consecuencias del cambio climático, los males de la política, la corrupción, los populismos, la crisis del capitalismo y sus sucesivas mutaciones, la lógica de la economía de mercado y los problemas de la producción, entre muchos otros. Frente a la amenaza de un colapso civilizatorio, y ante las contradicciones de las alternativas de izquierda, Chomsky y Mujica apuntan a los valores que deben tenerse en cuenta para avanzar hacia un cambio sostenible. La democracia, la libertad, la vida con propósito, el amor y la amistad, como pilares desde los que construir un nuevo rumbo. Convencido de que las generaciones millennial y centennial han heredado una civilización ecológica, económica, política y socialmente insostenible, Alvídrez afirma que su misión es intentar amplificar la conversación pública entre los jóvenes y enfocarla a la solución de problemas globales”.
En el ánimo de que esta referencia sirva exclusivamente para leer el libro, sin adelantar por mi parte más contenido que el expuesto por la editora, cumpliendo una norma ética de protección intelectual de todos los participantes en la citada publicación, comparto con la Noosfera mi pensamiento sobre la estrecha relación entre razón y política, expuesta ya por mi parte en estas páginas, pero que no me pertenecen sólo a mí desde la perspectiva de conocimiento compartido. Esto es así porque determinados mensajes éticos se pueden descubrir en la Universidad de la Calle. En un viaje que hice en 2010 a la sierra de Cádiz, descubrí en un pueblo muy querido por mí la preciosa frase de Foucault, LA RAZÓN POLÍTIKA NO ESTÁ AL LADO DEL PODER [así, con K], en una pintada mural, sobre la que sentí en esas fechas la necesidad de escribir desde la perspectiva de la ética de la razón política, que hoy rescato en su fondo y forma a la hora de enfrentarme a la lectura de la conversación entre Chomsky y Mujica. ¿Qué quiso expresar el autor o autora de la pintada, en la vertiente de significantes y significados en este aquí y ahora, de ambos protagonistas de la historia, supervivientes de este siglo XXI? Me pareció muy sugerente el planteamiento reflejado en aquella tapia de la Universidad de la Calle, con unas reflexiones que escribí en los siguientes términos y que, hoy, trece años después, comparto de nuevo porque creo que no han perdido su valor:
– La razón es una oportunidad para el poder, no para cualquier poder, pero a veces éste huye de ella, porque poder y razón son contrarios que están obligatoriamente obligados a entenderse en determinadas ideologías. A desentenderse, en otras, cuando el poder está fundado en la manipulación del conocimiento, de la ciencia, de la política y de la religión. En la sinrazón (Chomsky).
– La razón política suele vivir desesperadamente junto al poder autoritario, porque es irreconciliable para determinadas poderes fácticos con gran ausencia de valores (a pesar de que ostenten el poder).
– La razón política de determinados ciudadanos hace crisis con determinados poderes. Es cuestión de principios y de valores, porque no todo vale.
– La democracia suele estar muy atenta a la razón política, pero no a cualquiera. Esta es la razón de los partidos. Y por qué hay que elegir a uno en concreto (todos no son iguales).
– La inteligencia política es la capacidad de ser ciudadanos aun estando rodeados del poder.
– La auténtica razón política puede hacer libres a las personas que no buscan estrictamente cualquier poder, porque sabe que es mal consejero en determinadas ideologías, dado que ninguna es inocente, afortunadamente (pero no todas son iguales, afortunadamente).
– La auténtica razón política suele viajar en patera, al lado de los yates en los que suelen viajar siempre los que dicen que todas y todos viajamos en el mismo barco.
– El poder es necesario para cambiar la sociedad forjada en valores humanos y sociales, construidos de forma responsable con razones políticas.
Hace tan sólo cinco meses recordé a José Pepe Mujica en este cuaderno digital, a través de unas palabras escogidas del discurso que pronunció en la entrega del título de Doctor Honoris Causa de la Universidad Nacional de Quilmes (Argentina), el 10 de abril de 2023: “La vida es hermosa porque es la aventura, pero como es algo cotidiano no le damos valor y no nos hacemos la pregunta de si la vida tiene un sentido y si debemos vivir detrás de un sueño o si debemos vegetar, dejando que el mercado la maneje. La disyuntiva de las almas jóvenes es elegir o no un rumbo. Y esa es una decisión”. Por esta razón y por muchas más estoy atento siempre a la relación de razón política y poder que transmite en cada una de sus palabras el expresidente de Uruguay. Excelente maestro que, junto a Chomsky, nos aseguran reflexiones en este libro preparado por Saúl Alvídrez, que no nos dejarán indiferentes en este mundo al revés que hay que transformar sin dilación alguna, navegando a diario por mares procelosos y cada uno con su razón política, su poder, en yate o en patera y que, afortunadamente, no es lo mismo.
CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.
UCRANIA, GAZA Y ORIENTE MEDIO, REPÚBLICA DEL CONGO, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA, EN GENERAL
Lo que pido es que me dejen tranquilo. Que no me pidan más entrevistas ni nada más. Ya terminó mi ciclo. Sinceramente, me estoy muriendo. Y el guerrero tiene derecho a su descanso.
José Mujica, en un encuentro en su chacra, el pasado 9 de enero de 2025
Sevilla, 13/V/2025 – 14:52 h (CET+2) – Actualizado a las 22:15 h (CET+2)
Como una premonición, publiqué hoy a las 14:52 h el artículo que sigue, cuando todavía estaba con nosotros. Hace tan sólo unos minutos, he conocido su fallecimiento en su chacra querida. Una vez más, manifiesto mi profundo respeto a su vida y obra política. Todo lo que expreso a continuación es un canto a su ejemplo como persona y político digno. Me queda su palabra. Nos debería quedar su palabra… Siento su fallecimiento y acompaño imaginariamente a Lucía Topolansky, su compañera de vida, en su vacío humano. Nos lo dijo recientemente: todo guerrero tiene derecho a su descanso.
Me entristece conocer la situación actual del expresidente José “Pepe” Mujica, a través de la información que ha facilitado Yamandú Orsi, investido el pasado 1 de marzo como nuevo presidente de Uruguay, acto que contó con su valedor político principal, Mujica, acompañado -como siempre- por Lucía Topolansky, su compañera de vida y compromiso político, exvicepresidenta, senadora y diputada, comprometidos con su país desde la izquierda que representaban y todavía lo siguen haciendo, con una entrega sin límites hacia los nadies, los ningunos, los ninguneados, los dueños de nada (su paisano Galeano, así lo dijo), desde que ambos fueron puestos en libertad en 1985, después de una década encarcelados y sufriendo torturas.
Yamandú Orsi lo anunció el pasado domingo, después de una breve visita a Pepe Mujica en su chacra, a las afueras de Montevideo: “está delicado de salud y no puede moverse. Estamos tratando de cuidarlo y que no haga cosas que lo pueden perjudicar. No hay que enloquecerlo, hay que dejarlo tranquilo. Él sigue siendo muy útil para esas conversaciones de media hora, una hora, dos horas, donde te traés un paquete de ideas y de sensibilidades que nos vienen muy bien y las precisamos mucho”.
He abierto este cuaderno digital y he leído todas mis palabras de profundo respeto hacia él a lo largo de los años, recordando mensajes suyos inolvidables, porque lo sigo considerando necesario para salvar la dignidad de la buena política, como uno de los “imprescindibles” de Bertolt Brecht, que sigue luchando en favor de los demás y hasta los últimos segundos de su vida. Por este motivo, vuelvo a publicar, en un nuevo acto de escritura circular en este blog, el último artículo que escribí sobre su grave situación personal, el pasado mes de febrero. Además, veo y escucho en bucle, las palabras que le dedicó el presidente Lula, junto a su inseparable compañera de vida, Lucía, en las imágenes que presiden este pequeño homenaje por mi parte a Mujica, el citado día de la investidura del nuevo presidente de Uruguay, porque reflejan el cariño y respeto hacia un mandatario digno, excelso, ejemplar y maestro de vida política: “Llevo a Mujica en lo más profundo de mi corazón“.
Lo que pido es que me dejen tranquilo. Que no me pidan más entrevistas ni nada más. Ya terminó mi ciclo. Sinceramente, me estoy muriendo. Y el guerrero tiene derecho a su descanso.
José Mujica, en un encuentro en su chacra, el pasado 9 de enero de 2025
Sevilla, 3/II/2025 – 18:30 (CET+1)
Anoche me regaló la vida un nuevo encuentro con José Mujica, expresidente de Uruguay, a quien tanto admiro y aprecio, un maestro en el buen sentido de la palabra maestro. Fue a través del espacio televisivo Lo de Évole, en el que se proyectó la charla que mantuvo Jordi Évole con Pepe Mujica en julio de 2024, en su chacra, unos días después de finalizar el tratamiento del cáncer que padece.
Es difícil sintetizar los múltiples mensajes que enviaba en cada intervención de su charla amigable con Évole. Cada reflexión fue una enseñanza vital y solidaria con la humanidad, siendo consciente de que su último día “va a llegar en algún momento», aunque dio muestras de un optimismo proverbial: «Soy optimista, vale la pena comprometerse con la vida, porque hay semilla, vendrán otros detrás». Así lo comprendí, porque lo aprendí de Benedetti en su justo sentido, de un haiku, el 123, escrito en 1999: Un pesimista / Es sólo un optimista / Bien informado.
Dio un repaso profundo a la sociedad de consumo, un clásico en su vida personal y política: “Consumimos el tiempo para comprar cosas, en lugar de gastar el tiempo para vivir». Dijo también que “estamos construyendo una civilización de gente que se autoexplota”, explicándolo por la ansiedad que produce tener siempre “lo último” de cualquier producto de la sociedad de consumo.
Dedicó también unas palabras al cambio climático y la tozudez humana en sus actuaciones negacionistas o conspiranoicas, porque se sabe lo que está pasando, a pesar de que estamos avisados por la ciencia sobre el cambio climático.
El encuentro con Mujica finalizó de la mejor forma posible, al incorporarse a la charla amistosa su entrañable compañera de viaje vital y de compromiso político, Lucía Topolansky, compartiendo su preciosa historia de militancia vital e ideológica, así como su envejecimiento compartido y sentido, una conmovedora historia actual de vida, enfermedad grave y decisión de José de afrontar de la forma más digna el final de su largo viaje, un digno descanso del guerrero que lleva dentro.
Una cosa más, como decía Steve Jobs en sus presentaciones. No se pierdan ver y, sobre todo, escuchar a José Mujica. Es un bálsamo reconfortante en estos tiempos trumpistas y muskianos tan desconcertantes para las personas dignas. Extraordinarias palabras que, afortunadamente, aún nos quedan.
CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes para su interés personal, aparte de su situación actual de persona jubilada.
UCRANIA, GAZA Y ORIENTE MEDIO, REPÚBLICA DEL CONGO, SAHEL Y PAÍSES EN GUERRA, EN GENERAL
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