Escribo, solo…

libri-id-15042007.jpg

Así comienza un haiku personal e intransferible (1). Después de un esfuerzo de seis meses de trabajo continuado y de recopilación de textos y reflexiones escritas en mi cuaderno de viaje de un ecuador pasado, finalicé en diciembre de 2006 un ensayo sobre Inteligencia digital, de 371 páginas, con el siguiente subtítulo, Introducción a la noosfera digital, que voy a poner a disposición de toda aquella persona que esté interesada en buscar las islas desconocidas del cerebro, de la inteligencia y de la conjunción de ambas realidades, como habilidad para vivir mejor, en otro mundo posible, en el sentido más profundo del constructo. Estoy en las tareas preparatorias de edición por este medio, Internet, envolviendo ya el regalo a la comunidad pensante en el entorno digital, en esta malla inteligente que trabaja día a día por tener señas de identidad propias. Estoy a la espera de obtener el identificador estándar del libro a nivel internacional, es decir, su carné de identidad (ISBN), la constitución del depósito legal del mismo y la protección de cara a que este libro se pueda copiar, distribuir y comunicar públicamente, bajo tres condiciones amparadas por la licencia de Creative Commons:

Reconocimiento. Para que se reconozcan los créditos de la obra de la manera especificada por el autor o el licenciador (pero no de una manera que sugiera que tiene su apoyo o apoyan el uso que hace de su obra).
No comercial. Para que no se pueda utilizar esta obra para fines comerciales.
Sin obras derivadas. Para que no se pueda alterar, transformar o generar una obra idéntica.

Estará editado en formato PDF y se lo podrá bajar gratuitamente cualquier persona que muestre interés por sus contenidos desde esta página principal del blog. Esta es la grandeza del uso inteligente de Internet. A modo de avance, ofrezco a continuación el comienzo del Prólogo:

“Hace doscientos mil años que la inteligencia humana comenzó su andadura por el mundo. Los últimos estudios científicos nos aportan datos reveladores y concluyentes sobre el momento histórico en que los primeros humanos modernos decidieron abandonar África y expandirse por lo que hoy conocemos como Europa y Asia. Hoy comienza a saberse que a través del ADN de determinados pueblos distribuidos por los cinco continentes, el rastro de los humanos inteligentes está cada vez más cerca de ser descifrado (2). Los africanos, que brillaban por ser magníficos cazadores-recolectores, decidieron hace 50.000 años, aproximadamente, salir de su territorio y comenzar la aventura jamás contada. Aprovechando, además, un salto cualitativo, neuronal, que permitía articular palabras y expresar sentimientos y emociones. Había nacido la corteza cerebral de los humanos modernos, de la que cada vez tenemos indicios más objetivos de su salto genético, a la luz de los últimos descubrimientos de genes diferenciadores de los primates, a través de una curiosa proteína denominada “reelin” (3).

Se han estudiado las regiones del genoma humano, una vez establecidas las comparaciones entre los genomas de humanos, chimpancés y otros vertebrados (animales más o menos próximos en la evolución a nosotros) para identificar elementos que hayan contribuido a cambios evolutivos rápidos, que son los realmente importantes, limitándose la investigación a la zona más relevante, la denominada HAR1. Esta zona forma parte de dos genes. Uno de éstos, el HAR1F, es activo en un tipo de células nerviosas, las neuronas Cajal-Retzius, que aparecen pronto en el desarrollo embrionario (entre la séptima y la decimonovena semana de embarazo) y juegan un papel crítico en la formación de la estructura de la corteza cerebral humana. Estas neuronas son las que liberan la proteína “reelin”, que guía el crecimiento de las neuronas y la formación de conexiones entre ellas. El gen identificado (HAR1F) se expresa [sic] junto con la “reelin”, que es fundamental a la hora de formar la corteza cerebral humana, lo que habla más a favor de su importancia en la evolución. En manifestaciones de David Haussler, director del Centro de Ciencia e Ingeniería Biomolecular de la Universidad de California en Santa Cruz e investigador del Instituto Médico Howard Hughes: “No sabemos qué hace, y no sabemos si interactúa con la “reelin”. Pero la evidencia sugiere que este gen es importante en el desarrollo cerebral, y que es emocionante porque la corteza humana es tres veces mayor que la de nuestros predecesores (…) Algo hizo que nuestro cerebro se desarrollara mucho más y que tuviera muchas más funciones que los cerebros de otros mamíferos”.

Con la humildad del investigador que acepta la evidencia científica de que poco sabemos del tiempo transcurrido, de las vivencias de nuestros antepasados, en el año 1997 tuvo lugar un acontecimiento en Europa, en un lugar pequeño de la Noosfera, en mi vida profesional, que supuso un giro copernicano en mi forma de entender y ser en el mundo. Una nueva experiencia de responsabilidad pública en la Administración pública andaluza me obligó a estudiar de nuevo las teorías organizativas y de forma especial el mundo de la informática y de las telecomunicaciones. De esta forma me aproximé a un autor que me ha llevado a enfocar la vida cerebral, integral e integrada, de forma diferente. Me refiero a Nicholas Negroponte, director del Laboratorio de Medios del Instituto Tecnológico de Massachussets (MTI), posiblemente muy discutido en el ámbito de los sistemas y tecnologías de la información y comunicación, pero de indudable prestigio en la visión del nuevo mundo que estaba por venir en la fecha de publicación de su libro “El mundo digital” (4) y sin descontextualizarlo de su momento oportuno.

A partir de aquella lectura he procurado aprender a aprender de la aportación personal y social de los sistemas de información y telecomunicaciones a la inteligencia humana, para transformarla en inteligencia digital. Nueve años después, aún conociendo que no son la panacea para resolver y curar todos los males existenciales y políticos, sigue teniendo una fuerza especial un mensaje que grabé en la memoria histórica personal y que debo a Negroponte, su autor: Los bits no se comen; en este sentido no pueden calmar el hambre. Los ordenadores tampoco son entes morales; no pueden resolver temas complejos como el derecho a la vida o a la muerte. Sin embargo, ser digital nos proporciona motivos para ser optimistas. Como ocurre con las fuerzas de la naturaleza, no podemos negar o interrumpir la era digital.

Explicar el constructo “inteligencia digital”, como una posibilidad más de las múltiples formas de expresarse la citada inteligencia humana, dependiendo siempre de muchos factores genéticos y contextuales, es la gran tarea a desarrollar en estas páginas. He aprendido a convivir con ambos vocablos desde todas las perspectivas científicas posibles y por ello deseo “comprender” bien y hacer accesible en este aquí y ahora, a todas las lectoras y a todos los lectores de este libro, el significado que tienen en la sociedad actual y en nuestra realidad como Estado, donde evolucionamos democráticamente como seres inteligentes. Didácticamente, el concepto “inteligencia”, de acuerdo con el Diccionario Académico de Autoridades, al que profeso gran admiración, se ha definido a lo largo de su pequeña historia a través de ocho acepciones, de gran interés para su análisis en contextos sociales declarados formalmente en el siglo XVIII (reproducidas en facsímil a continuación, figurando por primera vez en la edición de 1734:)”

Iré informando puntualmente de su disponibilidad. Espero que los trámites en los que estoy inmerso faciliten esta voluntad digital. Gracias, de antemano, por saber esperar si estás interesada ó interesado en su lectura. Recuerda: este libro no es mercancía sino un “producto” de la inteligencia compartida ó conectiva, es decir, un deber. Quizá, para ti, un derecho. Como lo prefieras, porque no es lo mismo valor que precio (Machado).

Sevilla, 15/IV/2007

(1) Escribo, solo
porque ya siento, solo
un pensamiento

(2) Shreeve, J. (2006). El viaje más largo. National Geographic, Marzo, 2-15.

(3) Pollard, K.S., Salama, S.L. (2006). An RNA gene expressed during cortical development evolved rapidly in humans. Nature advance online. Recuperado el 16 de Agosto de 2006, de http://www.nature.com.

(4) Negroponte, N. (1995). El mundo digital. Barcelona: Ediciones B. Su lectura es imprescindible para aprehender bien el concepto “digital” y su impacto en la vida ordinaria personal, social y profesional.

6 comentarios en “Escribo, solo…

  1. Perdona que no haya respondido antes a tu pregunta, Raven. No tengo pensado, por ahora, publicar una versión en papel. Sólo en Internet, en formato digital, para libre disposición de todas las personas interesadas en este ámbito de vida y de investigación.

    Gracias por tus palabras,

    José Antonio

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s