Hay niños en Perú que merecen hoy nuestra atención


“Los hijos de Ayllu”, una coproducción coordinada por los colectivos PDA (España) y La Combi (Perú), rodado en Perú:

Me comprometí el pasado 14 de junio, cuando publiqué “Pescadores de lápices”, que estaba dispuesto a “divulgar a partir de hoy y durante los próximos días, las experiencias más relevantes que he conocido al respecto, a lo largo de una semana dedicada a llamar la atención sobre la necesaria erradicación del trabajo infantil”.

Soy consciente que en este país de bares, fútbol y abdicación, es difícil abrirse paso hoy mediante este medio, publicando experiencias que nos obligan a reflexionar sobre esta situación mundial insostenible. Pero quiero ser consecuente con mi compromiso al respecto.

Hoy, traigo a colación otro de los documentales premiados en el Certamen Internacional de Creación Documental, promovido por la Fundación Telefónica Documenta, “Los hijos de Ayllu”, que intenta reflejar en esta ocasión la situación de determinados niños en Perú, con sus claroscuros, con un hilo argumental didáctico, explicado por sus protagonistas directos y en clave quechua, para comprender mejor los efectos de un determinado progreso social, nada beneficioso para ellos por los medios que se utilizan. Por ejemplo, contra la “ayllu”, la familia.

Es interesante ver este documento con la ilusión de comprender su trasfondo. Debemos comprender que no hay nada más difícil que escribir un cuento, como afirmaba José Saramago y así lo hice patente en este blog, cuando escribí sobre “El regalo más pequeño del mundo”: “Las historias para niños deben escribirse con palabras muy sencillas, porque los niños, al ser pequeños, saben pocas palabras y no las quieren muy complicadas. Me gustaría saber escribir esas historias, pero nunca he sido capaz de aprender, y eso me da mucha pena. Porque, además de saber elegir las palabras, es necesario tener habilidad para contar de una manera muy clara y muy explicada, y una paciencia muy grande. A mí me falta por lo menos la paciencia, por lo que pido perdón. Si yo tuviera esas cualidades podría contar con todo detalle una historia preciosa que un día me inventé […]”.

El problema real radica en que esta historia sobre los hijos de Ayllu habla de niños del revés: son ellos los que intentan contar historias para adultos, desde su desdichada experiencia como niños trabajadores y la mayor parte de las veces no somos capaces de entenderlas. Esa es la tragedia actual, como se demostraría si quisiéramos escribir un cuento sobre su dura realidad, incluso siguiendo los consejos de Saramago.

Sevilla, 18/VI/2014

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