Preferiría no escucharlo…

OFICINA EN UNA CIUDAD PEQUENA

Despacho en una ciudad pequeña. Edward Hopper, 1953.

Reconozco que la lectura del relato de Herman Melville, Bartleby el escribiente, me marcó durante una etapa de mi vida. Recuerdo en bastantes ocasiones la frase preferida de Bartleby, ante cualquier petición de su patrón: “preferiría no hacerlo”. Es muy difícil en la vida ordinaria tomar este tipo de decisiones, sin llegar al absurdo del protagonista del relato citado, pero en muchas ocasiones habría que copiarle sin temor alguno.

Hoy, debería nacer un nuevo Bartleby, eso sí, lleno de esperanza, que nos ayudara a dar un giro copernicano sobre determinadas realidades hirientes en nuestras vidas y que nos permitiera gritar a los cuatro vientos: ¡preferiría no escucharlo! Y cambiar de canal de vida, si es posible.

Estamos asediados por noticias lamentables desde muchos puntos de vista y de interpretaciones de tertulianos y tertulianas que interpretan la vida como les da la real gana, sin fundamento alguno, en nombre de los demás, intentando sentar cátedra sobre argumentos insostenibles.

He escuchado al fiscal apresurado, Horrach, desacreditando mediante un recurso al juez Castro, instructor del caso Nóos, sobre todo por la imputación de la infanta Cristina, hermana del Rey Felipe VI. Y preferiría no haberlo leído, ni haberle escuchado, porque ofrece una imagen lamentable de la Justicia a secas. Está legitimado para analizar por su oficio y beneficio lo descrito por el juez Castro, después de cuatro años de trabajo incesante en la búsqueda de la verdad, pero no debe prevalecer la suya ni la del juez, sino la que juntos deben buscar, guardándose las suyas en lo que vaya más allá de la técnica jurídica, tal y como nos lo expuso brillantemente Antonio Machado en un poema perdurable en el tiempo que estamos viviendo:

¿Tu verdad? No, la Verdad,
y ven conmigo a buscarla.
La tuya, guárdatela.

Esta es la razón de por qué preferiría no escuchar determinadas afirmaciones. Sobre todo, hoy, las del juez Castro, por lo que significan y por el dolor que supone en una persona honesta como él: “Creo que si el Ministerio fiscal cree lo que escribe, y habría que suponer que sí, lo que tiene que hacer es presentar, tenía que haberlo hecho ya, una querella contra mí por prevaricación”, porque el escrito del fiscal Horrach “contiene claras imputaciones de que yo he cometido un delito de prevaricación”.

Sinceramente, prefiero no comentar nada más y refugiarme junto a una de las ventanas de la vida, la de la lucha por la verdad buscada en común. En mi soledad sonora, porque escuchar y saber determinadas cosas no debería ocupar lugares dignos en el cerebro. Pero el problema radica en que cada vez me queda menos sitio…

Sevilla, 27/VI/2014