No estamos locos, que (no) sabemos lo que queremos

IVAN ILLICH
Ivan Illich

El estribillo modificado de esta canción nos enseña de forma muy didáctica que no todo lo que nos ocurre comienza o termina en una enfermedad mental sino que la adversidad está muy presente en nuestras vidas y no sabemos en muchas ocasiones que hacer con ella, aunque acabemos etiquetando nuestro malestar social con una categoría de enfermedad mental recogida en el prestigioso DSM (Manual diagnóstico y estadístico de los trastornos mentales). Es la pura realidad social que nos rodea, porque hemos abandonando el entrenamiento ante la denominada “adversidad” que es tan consustancial con la existencia humana. Y la industria farmacéutica con su poderosa maquinaria mercantil, acaba generando la respuesta ante una necesidad que en muchas ocasiones puede ser ficticia ante la falta de entrenamiento en el abordaje de muchos malestares individuales y sociales que crean desajustes de “normalidad”.

En 1975 leí un libro, Némesis médica. La expropiación de la salud, que he recuperado hoy de mi biblioteca y que me marcó durante años por varias razones de índole ética. Lo conservo como oro en paño (con la sobrecubierta de plástico en muy buen estado), porque me enseñó grandes reflexiones sobre la realidad de la enfermedad en el siglo XX: “La medicina institucionalizada ha llegado a convertirse en una grave amenaza para la salud. La dependencia respecto a los profesionales que atienden la salud influye en todas las relaciones sociales. En los países ricos ha alcanzado proporciones morbosas; en los países pobres está ocurriendo rápidamente lo mismo. Hay que reconocer el carácter político de este proceso al que denominaré medicalización de la vida”. Illich analiza este fenómeno al que denomina “Némesis médica” como el conjunto de tres acciones yatrogénicas, clínica, social y estructural, que culminan en una indefensión del ser humano a atenderse por sí mismo, sin tener que recurrir a una determinada medicina. Es lo que ocurre en la actualidad con determinados desajustes sociales que son tildados de enfermedades mentales.

ALLEN FRANCES
Allen Frances

El pasado domingo lo comprendí perfectamente, leyendo en la edición digital del diario El País, una entrevista a Allen Frances, Catedrático emérito de la Universidad de Duke, con motivo de la publicación reciente de un libro suyo, ¿Somos todos enfermos mentales? (Ariel, 2014), que leeré con la atención que merece. Ante la pregunta siguiente, “En el libro entona un mea culpa, pero aún es más duro con el trabajo de sus colegas en el DSM V. ¿Por qué?”, Frances responde extraordinariamente también con sus palabras al hilo conductor de este post: “Nosotros fuimos muy conservadores y solo introdujimos dos de los 94 nuevos trastornos mentales que se habían sugerido. Al acabar, nos felicitamos, convencidos de que habíamos hecho un buen trabajo. Pero el DSM IV resultó ser un dique demasiado endeble para frenar el empuje agresivo y diabólicamente astuto de las empresas farmacéuticas para introducir nuevas entidades patológicas. No supimos anticiparnos al poder de las farmacéuticas para hacer creer a médicos, padres y pacientes que el trastorno psiquiátrico es algo muy común y de fácil solución. El resultado ha sido una inflación diagnóstica que produce mucho daño, especialmente en psiquiatría infantil. Ahora, la ampliación de síndromes y patologías en el DSM V va a convertir la actual inflación diagnóstica en hiperinflación”.

Pero lo que verdaderamente me ha causado conmoción es la siguiente reflexión: “Hemos creado un sistema diagnóstico que convierte problemas cotidianos y normales de la vida en trastornos mentales”, con la colaboración de la industria farmacéutica, en una nueva yatrogénesis estructural, del corte ya anunciado hace casi cuarenta años por Ivan Illich.

Aún así, creo que el problema es más de fondo ético y conductual. Me refiero a lo que también analiza Allen Frances, cuando aborda la realidad actual del llamado “malestar” de la vida ordinaria: “Los fármacos son necesarios y muy útiles en trastornos mentales severos y persistentes, que provocan una gran discapacidad. Pero no ayudan en los problemas cotidianos, más bien al contrario: el exceso de medicación causa más daños que beneficios. No existe el tratamiento mágico contra el malestar”. Los llamados “problemas cotidianos”, son los que han tomado una dimensión muy preocupante porque ante la ausencia de referentes sociales que nos escuchen, como ocurría con nuestros padres al recurrir a la familia o la Iglesia, se acude ahora a la única puerta abierta que se anuncia por doquier en el estado del bienestar, ¡qué paradoja!: la consulta médica o psicológica.

Y no estamos locos, lo que nos pasa es que no sabemos lo que queremos al haber perdido el norte de nuestras vidas, ante una sociedad de consumo que se asienta sobre el malestar de todos los días y sobre el que no estamos entrenados para afrontarlo como se debe. Cada vez está más de moda tener un psiquiatra o un psicólogo detrás de la puerta de nuestras vidas, pero la realidad es que no sabemos identificar bien qué significa la “normalidad” y rápidamente queremos soluciones a la carta, a nuestros problemas cotidianos: “Los fármacos son necesarios y muy útiles en trastornos mentales severos y persistentes, que provocan una gran discapacidad. Pero no ayudan en los problemas cotidianos, más bien al contrario: el exceso de medicación causa más daños que beneficios. No existe el tratamiento mágico contra el malestar”.

Hay que abordar de una vez por todas esta realidad, en la trayectoria vital del ser humano, iniciándose este proceso de reconversión ética, en definitiva, desde la infancia, garantizándose la trazabilidad educativa integral ante la adversidad, de los niños y niñas, porque estamos capacitados para ello: “Los seres humanos somos criaturas muy resilientes. Hemos sobrevivido millones de años gracias a esta capacidad para afrontar la adversidad y sobreponernos a ella. Ahora mismo, en Irak o en Siria, la vida puede ser un infierno. Y sin embargo, la gente lucha por sobrevivir. Si vivimos inmersos en una cultura que echa mano de las pastillas ante cualquier problema, se reducirá nuestra capacidad de afrontar el estrés y también la seguridad en nosotros mismos. Si este comportamiento se generaliza, la sociedad entera se debilitará frente a la adversidad. Además, cuando tratamos un proceso banal como si fuera una enfermedad, disminuimos la dignidad de quienes verdaderamente la sufren”.

Es necesario leer la entrevista completa, porque no tiene desperdicio. A mí me ha servido para recordar tiempos en los que teníamos que afrontar una realidad muy difícil en este país, pero que con la lectura de libros como el de Illich aprendíamos que otro mundo era posible, sin necesidad de consultas médicas o fármacos a la carta. Nunca he olvidado unas palabras finales de esperanza, en este libro tan querido: “Obviamente, un mundo de salud óptima y generalizada es un mundo de intervención médica mínima y sólo excepcional. La gente sana es la que vive en hogares sanos a base de un régimen alimenticio sano; en un ambiente igualmente adecuado para nacer, crecer, trabajar, curarse y morir: sostenida por una cultura que aumenta la aceptación consciente de límites a la población, del envejecimiento, del restablecimiento incompleto y de la muerte siempre inminente. La gente sana no necesita intervenciones burocráticas para amarse, dar a luz, compartir la condición humana y morir” (1).

Ser o no ser conscientes ante la aceptación de las limitaciones humanas y disfrutar de cada segundo feliz que nos regale la vida: carpe diem, esa es la cuestión. Y lo explicaba hace tiempo en un post de este blog, Frecuentando la locura: “La locura no es una señora con un gorro de puntas de las que cuelgan cascabeles, en un nuevo acto machista por asignación de este rol pérfido a la mujer. La locura puede ser entendida en su sentido más noble como la capacidad de alternar la crudeza de la vida diaria con el bienestar personal, mediante “lecturas especiales/ideales” de lo que está ocurriendo (2), aunque si la naturaleza humana no responde a las necesidades diarias, la gracia nunca puede presuponer lo que naturaleza no da (gratia non datur, natura dispensatur). El famoso cuento del violín, escrito por Federico el Grande, lo resume muy bien: la vida me pide, a veces, que toque el violín solo con tres cuerdas, luego con dos, luego con una [cada una, cada uno que ponga otro nombre a las cuerdas de su locura…], pero los resultados son obvios, la locura crece:

Os pido, si os place, que este cuento
Os enseñe, queridos amigos,
Que por grande que sea el talento
El arte no se basta sin los medios

Sevilla, 30/IX/2014

(1) Illich, Ivan (1975). Némesis médica. La expropiación de la medicina. Barral Editores: Barcelona, p. 218.
(2) Manguel, Alberto (2006). Nuevo elogio de la locura. Barcelona: Lumen. Manguel define así a un lector ideal, junto a otras muchas definiciones: “Robinson Crusoe no era un lector ideal. Lee la Biblia para hallar respuestas. Un lector ideal [de lecturas especiales] lee para encontrar preguntas” (los corchetes son míos).

El símbolo de los niños y las niñas triquis


Nuestra hambre es nuestra pasión
Lema triqui

Las niñas y los niños de la tribu triqui, en Oaxaca (México), juegan al baloncesto con los pies descalzos. Los llaman Gigantes de la Montaña y responden a una historia preciosa de solidaridad con los más débiles protagonizada por un exjugador profesional de baloncesto mejicano, Sergio Ramírez Zúñiga, que un día pensó que estos niños indígenas podrían ser felices saliendo de su situación de miseria institucionalizada. Fundó la Academia de Baloncesto Indígena Mexicana, con una finalidad: que los niños de esta región de Oaxaca recobren la dignidad humana que les falta para vivir como personas teniendo sueños reales, porque “el amor por lo que hacemos nos hace grandes”:

“Cuando un niño sueña con ser un héroe, sueña con ser una estrella o un gran jugador muchos decimos que los niños siempre están soñando. Hoy estoy con niños indígenas de la región de Oaxaca. Ya no Nada más son indígenas triquis, ya tenemos niños chinantecos y zapotecos, y veo que es la misma hambre y pobreza que se vive en la región triqui, quien les ayudara. La semana pasada les pregunte por sus sueños a los niños chinantecos ellos me dijeron lo mismo que los niños triquis, yo quiero tener una oportunidad de estudiar en una escuela bien, yo quiero tener una casa y ayudar a mi mamá, quiero tener dinero para ayudar a mi mamá, quiero tres comidas al día, que mis hermanitos tengan que comer, cuando escucho eso me rompen el corazón y no falta una lágrima por ellos, pero no son 5 o 20, son 100 o 800 niños por el mismo anhelo, eso es solo en un municipio, imagínate en cada región donde Oaxaca tiene más municipios que cualquier ciudad con sus delegaciones. Hoy me comprometí como hace un año y medio en la región indígena triqui de Oaxaca, voy hacer de que cada sueño se transforme en realidad donde cada niño tenga sueños reales, y que si desde los 3 o 4 años ya trabajan para sobrevivir, hoy por medio del estudio y deporte lograran sus sueños porque hoy un INDIGENA TIENE DERECHO A SOÑAR, PORQUE HE ENTENDIDO QUE Crear es hacer que algo valioso que no existía, EXISTA”.

Felices coincidencias de la vida. Ayer leí un artículo de opinión, excepcional, La vida sin cuerpo, escrito por Jordi Soler, que no me dejó indiferente. Fundamentalmente, porque hace una reflexión acerca de las tecnologías de la información y comunicación, arrancando de la experiencia de estos niños triquis, como ejemplo a tener en cuenta: “estos niños paupérrimos, que estaban condenados a vivir en una de las zonas más pobres de Latinoamérica (con unos índices de pobreza que un europeo no puede, siquiera, imaginar) sin más armas que su esfuerzo y su deseo de salir adelante, han conseguido revertir el destino de generaciones y generaciones de niños, convirtiéndose en campeones internacionales de baloncesto. La decisión y la fortaleza de carácter de estos niños están representadas en sus pies descalzos; a pesar de que juegan todo el tiempo en canchas profesionales, no renuncian a su forma de ser, a su identidad, a su esencia y esto es, seguramente, uno de los fundamentos de su éxito”.

Jordi Soler equipara esta experiencia de los niños triquis con la realidad actual a la hora de escribir, donde hemos olvidado la mano, aunque no los dedos, determinados dedos, que reflejaba siempre una forma de estar en el mundo, situación de la que han dado cumplida cuenta la grafología: “Cuando se escribe a mano se dejan en la hoja de papel un montón de elementos muy valiosos como, por ejemplo, la calidad del trazo, las dudas que ha tenido quién escribe, los pasos atrás, las correcciones, la forma en que va avanzando por la página el flujo de palabras y el dibujo final de la hoja completamente escrita; todos estos elementos nos hablan de la persona que escribe, son un relato paralelo de lo que el escritor nos va contando, y todo esto se pierde cuando se escribe directamente en el ordenador, que de inmediato establece un orden aparente en la pantalla, un texto cuya limpieza visual no siempre se corresponde con la calidad de lo que está escrito, y en cambio, cuando se escribe a mano, se tiene el efecto contrario: el desorden visual de la escritura en la hoja de papel, nos obliga a redoblar la atención sobre lo que se está diciendo”.

Me está pasando hoy. Estoy escribiendo en mi ordenador, pero la uniformidad del texto no deja ver mi letra, que por cierto aprendí de mi maestra querida, Dª Antonia. De todas formas, la dialéctica pensamiento/sentimiento sigue igual de viva, porque a través del procesador de texto dejo entrever también un estado de ánimo, aunque no tuerza la línea hacia abajo, de izquierda a derecha, situación que preocupaba mucho a los grafólogos que citaba antes. O hacia arriba, saliéndome del margen derecho… No está el cuerpo presente, pero sí el cerebro donde radica la raíz de la inteligencia, encargada de procesar los sentimientos a través de determinadas estructuras cerebrales. A pesar de que Jordi Soler es contundente al respecto: “nuestro teclado equivale a las Adidas que los niños de Oaxaca no se han querido poner, y si pensamos que la enorme mayoría de las comunicaciones interpersonales se hacen hoy desde un teclado (mail, SMS, whatsapp, hangouts, twitter y un largo etcétera), podremos hacernos una idea de todo lo que del otro nos perdemos, todo un flanco de la expresión escrita, ha sido amputado de la sociedad en favor de la expansión de las nuevas tecnologías”.

Es verdad que casi siempre a través de índices y pulgares, como manos amputadas virtualmente, escribimos ahora las mejores y peores páginas de nuestras vidas. Es necesario también expresar pensamientos y sentimientos con el cuerpo y quizá es donde está el auténtico problema actual, porque pretendemos sustituir nuestra presencia personal en encuentros y diálogos por mensajes cada vez más crípticos. Lleva razón el autor cuando afirma finalmente: “¿Prescindimos de ordenadores y teléfonos y nos quitamos los zapatos? Por supuesto que no, el teléfono inteligente y las tabletas son un milagro del cual sería insensato prescindir, pero deberíamos evitar que estos aparatos borren la evolución objetual que los precede, que el teclado no sepulte al lápiz ni el zapato al pie descalzo, hay que dejar un rastro que no se borre con un apagón tecnológico, hay que despojarse de los aditamentos y coleccionar cicatrices, hay que matizar el nuevo platonismo, la vida sin cuerpo que nos impone la tecnología, y convertirnos en ese libro que proponen, al principio de estas líneas, los versos del poeta [Gil de Biedma]: el cuerpo en donde el otro pueda leer nuestros misterios”.

Es lo que pretende en definitiva cada niño y cada niña triqui, jugando en su equipo de baloncesto y a través del símbolo de sus pies descalzos, con un mensaje corporal a los cuatro vientos: que cada uno sea feliz (Niaj’Raja, feliz en triqui) con lo que significa su cuerpo, tal y como es, mandando continuamente señales al cerebro, que es quien puede ordenar la vida digna cuando tienes todas las oportunidades que la historia pasada y presente te quita, a veces, a diario: “el cuerpo es el libro en que se leen, no solo los misterios del amor, sino cualquier capítulo de la historia personal de cada uno”. Los pies descalzos, también.

Sevilla, 28/IX/2014

La coherencia final de Saramago

ALABARDAS
«Que quien se calla cuanto me callé no se podrá morir sin decir todo.»
José Saramago, Poema a boca cerrada

El próximo 1 de octubre se van a publicar las últimas páginas escritas por Saramago en su casa de Tías (Lanzarote), cuando ya sentía que le faltaba tiempo para cerrar el testamento vital de su coherencia traducida en palabras no inocentes para los demás. El libro llevará por título Alabardas (Alabardas, albardas, Espingardas, espingardas, en homenaje a un poema extraído de la tragicomedia Exortação da Guerra, del dramaturgo Gil Vicente). El formato es novedoso porque se publica un texto suyo ¿inacabado?, que se completa con textos del periodista y escritor comprometido hasta la muerte por su lucha activa contra la mafia, Roberto Saviano, otros del poeta y ensayista Fernando Gómez Aguilera y una aportación extraordinaria de Günter Grass, a través de sus grabados y reflexiones.

Saviano ha comprendido muy bien la dialéctica perpetua del escritor cuando afirma: “Estas nuevas páginas de Saramago son un criptograma del murmullo continuo de las misteriosas revelaciones que recibimos. Como un manual de traducción de sonidos, percepciones e indignaciones. La historia de Artur Paz Semedo supone una revelación para el lector más distraído, para la lectora más atenta, para el erudito más riguroso, para el filólogo más cínico. Es una orquesta de revelaciones. En Artur las revelaciones que he visto son las de todos los hombres y mujeres que se han defendido de la idiotez al darse cuenta de haber comprendido los dos caminos que existen: quedarse aquí, soportando la vida, charlando con ironía, tratando de acumular algo de dinero y familia y poco más, o bien otra cosa. ¿Otra cosa? Sí, otra cosa precisamente. Otro camino. Estar dentro de las cosas. Dentro de Artur Paz Semedo está el meollo dorado ya expresado en Ensayo sobre la ceguera: «Siempre llega un momento en que no hay más remedio que arriesgarse»”.

Lo leeré con la atención que siempre me ha merecido José, como le gustaba que le llamaran y así lo pude comprobar cuando visité en 2010 su biblioteca de Tías. Es un estímulo para leerlo desde la óptica del compromiso activo, que no tiene vuelta atrás estés donde estés y ocupes el puesto que ocupes en la vida, una vez que tomas esa decisión frente al divertimento reinante, en la más estricta dialéctica pascaliana. Él supo defenderse de la idiotez de muchas vidas superficiales que sobrevuelan todos los días la propia existencia, sin aportar nada a su propia vida y mucho menos a la de los demás. Porque José siempre defendió la coherencia, que tanto estimo: “Y hablaré, con más frecuencia que antes, con la persona de secreto que siempre va conmigo. Y caminaré con los zapatos coherentes que tanto aprecio”.

Sevilla, 26/IX/2014

Jugando… con la joven de la perla

LA JOVEN DE LA PERLA4

Es verdad, parece un juego pero no lo es. Se está celebrando en Londres la exposición Art of Brick, con 80 esculturas creadas con fichas de este juego por el artista Nathan Sawaya: “Me gusta usar estos ladrillos [bloques, piezas rectangulares] de LEGO porque me gusta ver la reacción de la gente a la obra de arte creada a partir de algo con la que están familiarizados. Mi meta es elevar este juguete sencillo a un lugar que nunca ha estado antes. También agradezco la limpieza del ladrillo LEGO. Los ángulos rectos. Las distintas líneas. Pero, desde la distancia, los ángulos rectos y distintas líneas ofrecen nuevas perspectivas, cambiando a curvas”.

He visto algunas y me han sobrecogido, porque es admirable conseguir estas maravillas del ingenio humano. He escogido una de ellas, porque siempre he admirado este cuadro de Vermeer. Y lo he comparado con la obra maestra de Lego. No hacen falta muchos comentarios. Solo me he atrevido a reflexionar que era necesario divulgarlo porque las restantes noticias de hoy sólo nos inquietan el alma. Y la perla es la protagonista hoy según Sawaya, tal y como se lo hubiera susurrado Vermeer al oído.

Sevilla, 25/IX/2014

La mejor interpretación de la actriz Emma Watson

Emma Watson

Hace dos días recibimos en casa una buena noticia. La Fundación Vicente Ferrer nos ofrecía la de nuevo la oportunidad de apadrinar a una niña india de siete años, de nombre Swetha. Una vez más hemos dicho que sí, comprendiendo que esta acción es una gota en un océano, pero la experiencia de esta Fundación en la India, en la región de Anantapur, permite que las niñas y mujeres de la casta dálit, tan denostadas y maltratadas en la actualidad, recuperen la dignidad perdida. Y esta niña puede ser un ejemplo para hoy y mañana, porque estará protegida ante tanta calamidad inhumana y, probablemente, le permitirá ser feliz en un medio tan hostil junto a otros niños y niñas de su entorno. Recibirán formación, uniforme escolar, asistencia médica, tendrán acceso a una cartilla de ahorros y una atención especial en el caso de que tengan alguna discapacidad. Asimismo, su familia participará en las actividades de desarrollo social y económico que organiza la Fundación. Su pueblo se dotará de infraestructuras y se beneficiará de los recursos comunitarios en materia de educación, sanidad, integración social y desarrollo comunitario.

Hoy, he leído dos veces el discurso que la actriz Emma Watson pronunció el pasado domingo en la ONU, como embajadora de buena voluntad de ONU Mujeres, lanzando la campaña HeForShe (Ellos por Ellas), acerca de la imperiosa necesidad de creer que otro mundo es posible cuando los hombres y mujeres deciden trabajar en común con el respeto a la igualdad íntegra en la vida diaria. Lo reproduzco íntegro, según lo ha publicado el diario El País, porque no merece más comentario que reflexionar sobre todas y cada una de sus frases y pasar a la acción, cada uno, cada una, donde crea que puede aportar más a este cambio de aplicación concreta de la inteligencia personal e intransferible a una forma diferente de ser hoy niña o niño, mujer u hombre en el mundo:

“Hoy lanzamos la campaña HeForShe. Me dirijo a vosotros porque necesito vuestra ayuda. Debemos intentar movilizar al mayor número posible de hombres y jóvenes para que sean defensores del cambio. No sólo queremos hablar de ello. Queremos intentarlo y asegurarnos de que es tangible.

Me nombraron Embajadora de buena voluntad de ONU Mujeres hace seis meses. Cuanto más hablaba de feminismo, más me daba cuenta de que luchar por los derechos de las mujeres se ha convertido demasiado a menudo en un sinónimo de odio contra los hombres. Si hay algo que sé con certeza es que esto tiene que finalizar. Para que conste, el feminismo por definición es la creencia de que los hombres y las mujeres deberían tener igualdad de derechos y oportunidades. Esta es la teoría política, económica y social de la igualdad de sexos.

Cuando tenía ocho años, me llamaron mandona porque quería dirigir una obra de teatro que habíamos organizado para nuestros padres. Cuando tenía 14 años, empecé a ser sexualizada por ciertos elementos de los medios de comunicación. A los 15, mis amigas empezaron a dejar los equipos de deporte porque no querían parecer masculinas. A los 18, mis amigos varones no podían expresar sus sentimientos.

Decidí que era feminista. A mí no me resultó complicado, pero mis recientes investigaciones me han mostrado que el feminismo se ha convertido en una palabra poco popular. Las mujeres están eligiendo no ser identificadas como feministas. Aparentemente, esa expresión es percibida como demasiado fuerte, demasiado agresiva, aisladora, anti-hombre, e incluso inatractiva.

¿Por qué esta palabra se ha hecho tan incómoda? Creo que es un derecho que me paguen lo mismo que a mis compañeros hombres. Creo que es un derecho que pueda tomar decisiones sobre mi propio cuerpo. Creo que es un derecho que las mujeres estén involucradas por mí en las políticas y decisiones que afectarán mi vida. Creo que es un derecho que socialmente, se me ofrezca el mismo respeto que a los hombres.

Pero tristemente, puedo decir que no hay ni un solo país en el mundo en el que las mujeres puedan esperar estos derechos. Ningún país del mundo puede decir todavía haber conseguido la igualdad de géneros. Estos derechos están considerados como derechos humanos pero soy una de las afortunadas.
Mi vida es un privilegio porque mis padres no me quisieron menos porque naciera niña. Mi colegio no me limitó porque fuera niña. Mis profesores no asumieron que llegaría menos lejos porque daría a luz a un hijo algún día. Estas influencias son las embajadoras de igualdad de género que me han hecho lo que soy ahora. Pueden no saberlo pero son las feministas involuntarias que necesita el mundo hoy. Necesitamos más de ellas.

Si seguís odiando la palabra, no es la palabra lo que es importante. Es la idea y la ambición que hay detrás de ello, porque no todas las mujeres han recibido los mismos derechos que yo. De hecho, estadísticamente, muy pocas lo han conseguido.

En 1997, Hillary Clinton hizo un famoso discurso en Pekín sobre los derechos de las mujeres. Desafortunadamente, muchas de las cosas que ella quería cambiar siguen existiendo hoy en día. Lo que me llamó la atención es que menos del 30% de la audiencia eran hombres. ¿Cómo podemos lograr el cambio en el mundo cuando sólo la mitad está invitada o se le recibe para participar en la conversación?

Hombres, me gustaría aprovechar esta oportunidad para extenderos una invitación formal. La igualdad de géneros es vuestra cuestión también. Porque hasta la fecha, he visto el papel de mi padre poco valorado por la sociedad. He visto a hombres jóvenes sufrir enfermedades mentales, siendo incapaces de pedir ayuda por miedo a que ello les haga menos hombres. De hecho, en el Reino Unido el suicidio es la mayor causa de muerte de los hombres entre 20 y 49 años, eclipsando los accidentes de tráfico, el cáncer y las enfermedades cardiovasculares. He visto a hombres sentirse frágiles e inseguros por lo que se considera éxito masculino. Los hombres tampoco tienen los beneficios de la igualdad.

No hablamos muy a menudo de los hombres siendo presos de estereotipos de géneros pero puedo ver que existen. Cuando sean libres, las cosas cambiarán para las mujeres como consecuencia natural. Si los hombres no necesitan ser agresivos para ser aceptados, las mujeres no se verán obligadas a ser sumisas. Si los hombres no necesitan controlar, las mujeres no tendrán que ser controladas.

Tanto los hombres como las mujeres deberían sentirse libres para ser sensibles. Tanto los hombres como las mujeres deberían sentirse libres para ser fuertes. Es hora de que veamos los géneros como un espectro en lugar de dos ideales opuestos. Deberíamos dejar de definirnos por lo que no somos y empezar a definirnos por lo que somos. Podemos ser más libres y esto es de lo que trata HeForShe. Es sobre la libertad. Quiero que los hombres acepten la tarea para que sus hijas, sus hermanas y sus madres puedan ser libres de prejuicios pero también que sus hijos tengan el permiso de ser vulnerables y humanos también que reclamen partes de ellos que habían abandonado, y con ello, sean una versión más verdadera y completa de ellos mismos.

Podréis pensar: ¿Quién es esta chica de Harry Potter? ¿Qué hace en la ONU? Yo también me lo he estado preguntando a mí misma. Todo lo que sé es que me preocupa este problema y que quiero mejorarlo. Y habiendo visto lo que he visto, y teniendo esta oportunidad, siento que es mi responsabilidad decir algo. El estadista Edmund Burke dijo que todo lo que necesita para que triunfen las fuerzas del mal es que los hombres buenos y las mujeres buenas no hagan nada.

Mientras me ponía nerviosa por este discurso y pasaba mis momentos de duda, me decía a mi misma firmemente: Si no soy yo, ¿quién? Si no es ahora, ¿cuándo? Si os asaltan dudas cuando una oportunidad se os presenta a vosotros, espero que estas palabras os ayuden. Porque la realidad es que si no hacemos nada, nos llevará 75 ó 100 años antes de que las mujeres puedan esperar ser pagadas lo mismo que los hombres por el mismo trabajo. 15,5 millones de niñas se casarán siendo niñas durante los próximos 16 años. Y al paso que vamos, no será hasta 2086 cuando todas las niñas africanas de zonas rurales puedan tener educación secundaria.

Si creéis en la igualdad, podéis ser una de las feministas involuntarias de las que hablaba anteriormente y por eso os aplaudo. Debemos luchar por un mundo unido, y la buena noticia es que tenemos una plataforma. Se llama HeForShe. Os invito a dar el paso, ser vistos y preguntaros: si no soy yo, ¿quién? Si no es ahora, ¿cuándo? Gracias.”

Sevilla, 24/IX/2014

Los curiosos insaciables

RICHARD DAWKINS

Cuando solo tenía diez años iba al campo de La Campana con mis amigos, en Madrid, justo donde ha crecido el famoso Pirulí y el barrio de La Elipa. La razón era maravillosa: lanzar un cohete “habitado o tripulado” utilizando una funda de aluminio de puro habano, en la que introducíamos una mosca viva en la zona redondeada final, dentro de una cápsula de plástico. En la parte de la tapa enroscable habríamos un agujero central para colocar una mecha en contacto con pólvora mezclada artesanalmente en nuestras casas con los componentes que comprábamos en la droguería de nuestro barrio “Salamanca”, sede del discreto encanto de la burguesía: carbón vegetal, azufre y clorato potásico. Montábamos un trípode de lanzamiento con piezas metálicas del Mecano de casa y encendíamos la mecha en un momento mágico para probar a qué altura éramos capaces de hacer volar aquel artefacto y, cuando caía a tierra, comprobar si la mosca seguía viva. Fueron muchos intentos fallidos, alguno con escaso éxito, otros un auténtico fracaso, pero lo que constato hoy al recordar esta breve historia es que teníamos una curiosidad insaciable, porque si la perra “Laika” (ladradora en ruso) lo había hecho viajando en el Sputnik 2, por qué nuestra mosca querida no podía alcanzar una altura considerable. En cualquier caso, queda acreditado que nos interesaba más aquello que la perra Marilín, de Herta Frankel, famosa en aquellos tiempos. O la mula Francis.

He recordado la historia anterior al leer recientemente la noticia de la última publicación de Richard Dawkins, Una curiosidad insaciable. Los años de formación de un científico en África y Oxford. El autor ha marcado también mi vida por publicaciones extraordinarias desde la perspectiva evolucionista, habiendo sido un auténtico azote de los creacionistas. Crecí en esta última escuela, sin posibilidad de redención temporal alguna por el contexto del régimen en que me tocó vivir, pero tengo que reconocer que Dawkins ha aportado datos científicos que hacen pensar que otro origen del mundo es posible. Su primer libro, El gen egoísta, que empezó a escribir en 1973, fue un revulsivo mundial en defensa de las tesis alojadas en la teoría crítica de Darwin.

Javier Sampedro, a quien respeto y sigo de cerca desde hace ya muchos años y así lo demuestra este blog, ha manifestado recientemente sobre esta publicación que el autor es un “zoólogo anacrónico en la era de la biología molecular, látigo de herejes en materia evolutiva, divulgador afamado y ateo militante que no ha hecho aportaciones primarias a la ciencia, sino solo a su popularización. ¿Qué ha llevado entonces a Dawkins a contar su vida? Seguramente la mejor de las razones: que es un gran escritor, y lo sabe. Esto es justo lo que le ha convertido en uno de los divulgadores científicos más leídos del mundo, y también lo que convierte ahora su vida en una obra literaria” (1). No hay lugar a dudas: tenemos que leerlo, sobre todo los que seguimos luchando día a día por reforzar las tesis evolucionistas en clave de Teilhard, como tantas veces he escrito en este blog, con preguntas sin respuesta que es lo que las hace todavía más atractivas y con un hilo conductor: el mundo sólo tiene interés hacia adelante.

Pero lo que me ha llamado poderosamente la atención ahora ha sido una manifestación suya en una entrevista publicada en el diario El País (Babelia), el pasado 22 de septiembre. A la pregunta realizada por Ricardo de Querol, Redactor Jefe del periódico, en los siguientes términos: “Usted no es un agnóstico, sino un ateo militante. ¿Por qué es necesario movilizarse contra la religión?, Dawkins responde después de haber explicado su proceso de “conversión darwiniana”: “Eso depende de su definición. Agnóstico significa “no sé”. Una definición que yo apoyo dice que es quien no tiene creencias positivas en un dios. El ateo siente una creencia positiva de que no hay Dios. Yo no tengo esa creencia. Lo que tengo es una ausencia de cualquier razón para creer en Dios, como tampoco en las hadas. Como científico, me conmueve la belleza del mundo y del universo. Como educador, veo perverso que a los niños se les eduque en falsedades cuando la verdad es tan hermosa”.

Me ha hecho reflexionar sobre varios pasajes de mi vida en el discreto encanto que dibujó Buñuel en mi infancia y comprendo muy bien que educar de forma monolítica en Dios o las hadas, es limitar las grandes preguntas de nuestro origen, a las que a algunas ya ha dado respuesta la ciencia. Creo que así se comprende mejor por qué en 2009 contrató publicidad en los autobuses de Londres con el lema: “Probablemente no hay Dios. Deja de preocuparte y disfruta de la vida”. Probablemente, buscando justificaciones posibles para ser felices, que es tan legítimo.

Los locos bajitos de Serrat también éramos curiosos incorregibles. Esa es la razón de por qué hoy pensamos muchas veces que otro mundo es posible, porque el que aprendimos a vivir con justificaciones creacionistas se agota por horas. Y eso que nos encantaba Peter Pan, aquél defensor acérrimo del mundo de nunca jamás. O Jesús de Nazaret, cuando se dormía en el cabezal del barco por lo cansado que estaba…, no por sus milagros, tal y como nos lo comentaba en directo el joven periodista Marcos. O Rafael Alberti, que me recordaba que cuando se abre el debate de pensamiento y sentimiento, hay que escuchar siempre el corazón, sencillamente porque es más fuerte que el viento.

Sevilla, 23/IX/2014

(1) Sampedro, Javier (2014, 18 de septiembre). Vida de un buen escritor. El País.com. Babelia.

Homo digitalis: la especie que preocupa a Nicholas Carr

HOMO DIGITALIS

Acabo de leer un artículo de sumo interés en torno a la próxima publicación en España del último libro de Nicholas Carr, Atrapados: cómo las máquinas se apoderan de nuestras vidas, que leeré con la atención que merece. He seguido de cerca las últimas publicaciones y entrevistas a este prestigioso investigador de las nuevas tecnologías y sus consecuencias, estimando que es digno de respeto porque no escribe naderías en el terreno resbaladizo de la mera opinión tecnológica, sino reflexiones de interés científico con gran aparato crítico que las fundamentan. Otra cosa es que comparta sus argumentos de fondo y forma, aun cuando tengo que reconocer que son exponentes de una legítima preocupación humana ante la aparición de las máquinas, por muy pequeño que sea su tamaño, alcanzando hoy la miniaturización sorprendente de los chips que nos permiten utilizar teléfonos inteligentes de última generación con todo tipo de recursos (apps), a coste cero en bastantes ocasiones.

En la entrevista que se hace a Nicholas Carr en el artículo citado, rechaza que se le identifique como tecnófobo, porque “Las innovaciones tecnológicas no se pueden parar. Pero podemos pedir que se designen dando prioridad al ser humano, ayudándonos a tener una vida plena en vez de apoderarse de nuestras capacidades”. Las máquinas, “nos están robando el desarrollo de preciosas habilidades y talentos que solo se desarrollan cuando luchamos duro por las cosas. Cuanto más inmediata es la respuesta que nos da el software diciéndonos adónde ir o qué hacer, menos luchamos contra esos problemas, y menos aprendemos. Nos roba también nuestro compromiso con el mundo. Pasamos más tiempo socializando a través de la pantalla, como observadores. Reduce los talentos que desarrollamos y, por tanto, la satisfacción que se siente al desarrollarlos”. Comparto en principio estas reflexiones, pero creo que infravalora el potencial de la inteligencia digital para controlar estas situaciones, que solo se da en los seres humanos, entendida esta inteligencia bajo cinco acepciones sobre las que vengo trabajando en los últimos años:

1. destreza, habilidad y experiencia práctica de las cosas que se manejan y tratan, con la ayuda de los sistemas y tecnologías de la información y comunicación, nacida de haberse hecho muy capaz de ella.
2. capacidad que tienen las personas de recibir información, elaborarla y producir respuestas eficaces, a través de los sistemas y tecnologías de la información y comunicación.
3. capacidad para resolver problemas o para elaborar productos que son de gran valor para un determinado contexto comunitario o cultural, a través de los sistemas y tecnologías de la información y comunicación.
4. factor determinante de la habilidad social, del arte social de cada ser humano en su relación consigo mismo y con los demás, a través de los sistemas y tecnologías de la información y comunicación.
5. capacidad y habilidad de las personas para resolver problemas utilizando los sistemas y tecnologías de la información y comunicación cuando están al servicio de la ciudadanía, es decir, cuando ha superado la dialéctica infernal del doble uso.

No niego una visión sobre las tecnologías actuales, desde la perspectiva del oscurantismo que encierran muchas veces, sabiendo a priori que no son inocentes, pero existe un fenómeno que muchas veces pasamos por alto cuando iniciamos la descarga compulsiva de un programa informático, cualquiera que sea, algunos de la importancia de twitter y facebook, que reside en teclear -sin pensarlo dos veces- el botón aceptar para la descarga e instalación del mismo en nuestros teléfonos inteligentes y tabletas, cuando se nos hacen las advertencias legales junto a la ininteligible letra pequeña que encierran. ¿No es un fallo lamentable de dejación voluntaria del control de nuestra libertad? Es un ejemplo entre otros muchos, de la excesiva confianza que depositamos en la industria informática, cuando deberíamos ser mucho menos permisivos ante la programación que hay detrás de cada descarga, que nunca es inocente. A esta situación y otras parecidas, las llama Carr complacencia automatizada: confiamos ciegamente en el móvil o la tableta, en todos y cada uno de sus programas favoritos porque lo resolverán todo, nos encomendamos a ella como si fueran dioses todopoderosos y dejamos nuestra atención fuera de control. Todos los problemas que surjan no sabremos resolverlos probablemente y tendremos que buscar de forma enloquecida las famosas FAQ, porque no sabemos cómo reaccionar ante un imprevisto tecnológico. Es cuando nace y perdón por el neologismo, la soledad aumentada, más acentuada si cabe cuando nos encontramos de cara con el llamado “síndrome de la última versión”, dado que no podemos estar permanentemente actualizados con el último gadget tecnológico, más aun cuando casi siempre hay que pasar por caja. Es la eterna dialéctica valor-mercancía, que solo sabe responder adecuadamente el cerebro informado y, además, ético.

Es cierto que la inteligencia digital tiene riesgos inherentes a su desarrollo y consolidación en el cerebro humano, pero es una realidad que no tiene vuelta atrás: el mundo digital solo tiene interés hacia adelante, grabándose en el hipocampo, una maravillosa estructura cerebral que convive muy bien con la información y su retención en zona de memoria a corto, medio y largo plazo, que sabe convertirla en conocimiento cuando se cruza permanentemente con otra estructura próxima, muy amable para la vida de las personas, la amígdala, donde se forjan nuestros sentimientos y emociones.
Decía Vargas Llosa en 2011, que “la robotización de una humanidad organizada en función de la “inteligencia artificial” es imparable. A menos, claro, que un cataclismo nuclear, por obra de un accidente o una acción terrorista, nos regrese a las cavernas. Habría que empezar de nuevo, entonces, y a ver si esta segunda vez lo hacemos mejor”. Y escribí entonces que había que recuperar la reflexión diaria que nos falta acerca de la importancia transcendental de conocer nuestro cerebro y su capacidad de reacción ante estas tecnologías. Fundamentalmente, porque recordaba unas palabras de Hipócrates (Cos, 460 a.C.-Larisa, 377 a.C.), Sobre la enfermedad sagrada (Perì hierēs nousou), que cobran actualidad al reforzar la estructura maravillosa del cerebro, como sede hoy, muchos siglos después, de la información y del conocimiento: “El hombre debería saber que del cerebro, y no de otro lugar vienen las alegrías, los placeres, la risa y la broma, y también las tristezas, la aflicción, el abatimiento, y los lamentos. Y con el mismo órgano, de una manera especial, adquirimos el juicio y el saber, la vista y el oído y sabemos lo que está bien y lo que está mal, lo que es trampa y lo que es justo, lo que es dulce y lo que es insípido, algunas de estas cosas las percibimos por costumbre, y otras por su utilidad…Y a través del mismo órgano nos volvemos locos y deliramos, y el miedo y los terrores nos asaltan, algunos de noche y otros de día, así como los sueños y los delirios indeseables, las preocupaciones que no tienen razón de ser, la ignorancia de las circunstancias presentes, el desasosiego y la torpeza. Todas estas cosas las sufrimos desde el cerebro”.

También, hay que reforzar cada día más la tesis de la importancia y supremacía de la inteligencia digital de los seres humanos, que deberíamos introducir como asignatura en el currículum educativo de niños y adolescentes, cuando acudimos al estudio serio de nuestros antepasados, porque lo más apasionante, mirando hacia atrás, es que toda la realidad tecnológica actual ha sido posible porque hace doscientos mil años que la inteligencia humana comenzó su andadura por el mundo. Los últimos estudios científicos nos aportan datos reveladores y concluyentes sobre el momento histórico en que los primeros humanos modernos decidieron abandonar África y expandirse por lo que hoy conocemos como Europa y Asia. Hoy comienza a saberse que a través del ADN de determinados pueblos distribuidos por los cinco continentes, el rastro de los humanos inteligentes está cada vez más cerca de ser descifrado (1). Los africanos, que brillaban por ser magníficos cazadores-recolectores, decidieron hace 50.000 años, aproximadamente, salir de su territorio y comenzar la aventura jamás contada. Aprovechando, además, un salto cualitativo, neuronal, que permitía articular palabras y expresar sentimientos y emociones. Había nacido la corteza cerebral de los humanos modernos, de la que cada vez tenemos indicios más objetivos de su salto genético, a la luz de los últimos descubrimientos de genes diferenciadores de los primates, a través de una curiosa proteína denominada “reelin” (2).

Estoy convencido que los ordenadores, el software y el hardware inventados por el cerebro humano, es decir, el conjunto de tecnologías informáticas que son el corazón de las máquinas que preocupan y mucho a Nicholas Carr, de forma legítima y bien fundamentada, permiten hoy creer que llegará un día en este “siglo del cerebro”, no mucho más tarde, en que sabremos cómo funciona cada milésima de segundo, y descubriremos que somos más listos que los propios programas informáticos que usamos a diario en las máquinas que nos rodean, porque estoy convencido de que la inteligencia digital desarrolla sobre todo la capacidad y habilidad de las personas para resolver problemas utilizando los sistemas y tecnologías de la información y comunicación cuando están al servicio de la ciudadanía, sobre todo cuando seamos capaces de superar la dialéctica infernal del doble uso de la informática, es decir, la utilización de los descubrimientos electrónicos para tiempos de guerra y no de paz, como en el caso de los drones o de la fabricación de los chips que paradójicamente se usan lo mismo para la consola Play Station que para los misiles Tomahawk. Ese es el principal reto de la inteligencia.

Sevilla, 21/IX/2014

(1) Shreeve, J. (2006). El viaje más largo. National Geographic, Marzo, 2-15.
(2) Pollard, K.S., Salama, S.L. (2006). An RNA gene expressed during cortical development evolved rapidly in humans. Nature advance online. Recuperado el 16 de Agosto de 2006, de http://www.nature.com.

NOTA: la imagen que encabeza este post se ha recuperado de la siguiente URL: http://www.medicocontesta.com/2012_09_01_archive.html.

Otra Andalucía es posible (V). El estado de la Comunidad.

PARLAMENTO DE ANDALUCIA
Vídeo educativo Conoce tu Parlamento

Durante los días 17 y 18 de septiembre se ha desarrollado en el Parlamento andaluz el debate sobre el estado de la Comunidad Autónoma de Andalucía, lugar donde esperamos todos los andaluces que haya respuesta a los múltiples interrogantes actuales sobre lo que está pasando en Andalucía y que tanto preocupa a miles de personas y familias andaluzas afectadas fundamentalmente por el paro e, ideológicamente, por la corrupción. Así lo ha reconocido la propia Presidenta de Andalucía al inicio de su discurso. Se han tratado muchos asuntos que nos atañen a todos, sin distinción y es importante que si ejercemos la posibilidad real de tener el conocimiento adecuado de lo que ocurre en la Comunidad para poder tomar decisiones informadas, en clave del empoderamiento que debemos desarrollar democráticamente, es imprescindible conocer qué ha ocurrido en el citado debate y qué resoluciones se han aprobado finalmente.

Para empezar, dudo mucho que el debate se conozca por la mayor parte de los andaluces. Menos, que le haya quitado el sueño a alguno. Creo que sería imprescindible en estos acontecimientos transcendentales para la Comunidad, invertir creatividad e iniciativa pública, utilizando masivamente las tecnologías digitales, las redes sociales y los medios de comunicación públicos, como la radio y la televisión pública andaluza, para diseñar unas campañas intensivas preparatorias del debate, de seguimiento del mismo y de presentación de las conclusiones finales, llamadas resoluciones. También, actos públicos específicos, donde no es imprescindible invertir necesariamente dinero público, pero sí tiempo y sedes oficiales, así como la disponibilidad de espacios y personas con responsabilidad política para abrir encuentros de debate y presentación de contenidos a la ciudadanía. Nada de esto ocurre o solo lo conocen los exquisitos de la información y solo se conocen las referencias de los medios de comunicación social, muchas veces no inocentes, así como la posibilidad de acceder a la web oficial de la Junta de Andalucía o del Parlamento, que no son todavía un medio cercano para la mayor parte de los andaluces interesados en participar en esta actividad pública.

Si creemos que otra Andalucía es posible, hay que empezar a desarrollar espacios de información y participación ciudadana, a través de medios oficiales que así lo permitan. La experiencia vasca en este sentido, a través del portal IREKIA, es un ejemplo palpable de que es posible alcanzar objetivos claros en la consecución de un Gobierno abierto y transparente, con amplia participación ciudadana, sin necesidad de que haya portales específicos de transparencia dado que debe ser una actitud que permeabilice permanentemente la actividad política correspondiente sin tener que tener un espacio específico para ella, es decir, para la citada transparencia. Es lo que vengo llamando desde hace años, inteligencia pública digital, que expongo a continuación como base de la política de interés público digital, a través del gobierno abierto correspondiente, creyendo firmemente que la ciudadanía debe tener siempre la palabra en estos espacios de debate:

1. La ciudadanía es capaz de adquirir destreza, habilidad y experiencia práctica de las cosas que se manejan y tratan en la relación con el Gobierno correspondiente y a través de la Administración Pública, con la ayuda de los sistemas y tecnologías de la información y comunicación, nacida [la habilidad] de haberse hecho muy capaz de ella [por la voluntad del Gobierno correspondiente], en el marco de lo propugnado por el Artículo 103 de la Constitución al referirse de forma muy breve (afortunadamente) a la Administración.

2. El Gobierno abierto correspondiente, a través de acciones de gobierno propias y de la Administración Pública, decide y aprueba mediante disposiciones, el desarrollo de la inteligencia pública digital propia, generadora de derechos y deberes en cualquier proyección de interés público, para garantizar la capacidad que tienen las personas, profesionales, organizaciones públicas y privadas, y empresas, de recibir información, elaborarla y producir respuestas eficaces, a través de los sistemas y tecnologías de la información y comunicación.

3. El Gobierno abierto correspondiente, a través de acciones de gobierno propias y de la Administración Pública, decide y aprueba que la inteligencia pública digital permite a la ciudadanía, a la que sirve, adquirir conocimiento por empoderamiento, como capacidad para resolver problemas o para elaborar productos que son de gran valor para el contexto comunitario o cultural en el que viva, a través de los sistemas y tecnologías de la información y comunicación.

4. El Gobierno abierto correspondiente, a través de acciones de gobierno propias y de la Administración Pública, debe saber discernir que la inteligencia digital es un factor determinante de la habilidad social, del arte social de cada ser humano en su relación consigo mismo y con los demás, a través de los sistemas y tecnologías de la información y comunicación.

5. El Gobierno abierto correspondiente, a través de acciones de gobierno propias y de la Administración Pública, debe desarrollar la capacidad y habilidad de las personas para resolver problemas utilizando los sistemas y tecnologías de la información y comunicación cuando están al servicio de la ciudadanía, es decir, cuando ha superado la dialéctica infernal del doble uso, con una vigilancia adecuada por parte de la Administración Pública.

En este marco conceptual e ideológico, sería más fácil comprender las tres intervenciones públicas en el debate del estado de la Comunidad, por parte de la Presidenta de la Junta de Andalucía y de los portavoces del Partido Popular y de Izquierda Unida Los Verdes/Convocatoria por Andalucía. Leerlas detenidamente está bien pero no es suficiente. Necesitaría una explicación pública con detalle, una presentación oficial y un seguimiento reglado de los compromisos adquiridos en las 65 resoluciones aprobadas al finalizar el debate, utilizándose los impresionantes medios digitales que ya están al alcance de millones de andaluces, llamándome la atención a priori, la distribución de las mismas: 1 del Grupo Parlamentario Popular, 30 del Grupo Parlamentario IULV-CA y 34 del Grupo Parlamentario Socialista. Se mostraría una actitud diferente y el conocimiento del debate del estado de la Comunidad en toda su extensión, que nos permitiría ser más libres a los andaluces al conocerse toda la verdad buscada, en clave machadiana, de lo que ocurre en este edificio tan relevante para Andalucía. Ese es el auténtico reto del empoderamiento ciudadano.

Sevilla, 19/IX/2014

Otra Andalucía es posible (IV). Elogio de lo sencillo y sublime.

MARIA ANGELES NARVAEZ
Mª Ángeles Narváez Anguita

Dedicado a María Ángeles Narváez Anguita, durante la Bienal de Flamenco que se celebra en la actualidad en Sevilla, ejemplo maravilloso de que otra Andalucía es posible a través de mujeres como ella, porque ha hecho real su sueño sublime lleno de grandeza y sencillez, de transmitir la sensibilidad y la expresión de los sentimientos en el flamenco, a través del lenguaje de signos, superándose en la dificultad tan común, pero tan especial en ella, de la soledad sonora de cada día.

He escrito recientemente sobre el elogio de lo sublime, porque ante tanta “ramplonería manifiesta” que nos invade se hace muy difícil hacer sitio a lo sublime, entendido como lo define excelentemente la Real Academia Española: “Se dice especialmente de las concepciones mentales y de las producciones literarias y artísticas o de lo que en ellas tiene por caracteres distintivos grandeza y sencillez admirables. Se aplica también a las personas. Orador, escritor, pintor sublime”. Personas sublimes son aquellas que tienen una forma de pensar llena de grandeza y sencillez, admirables para los demás, que necesitamos encontrar a pesar de la dificultad simbolizada en Diógenes: buscamos personas sublimes, es más, las necesitamos localizar con urgencia ante tanta mediocridad”.

Es verdad, necesitamos encontrar estas personas y Andalucía es un rincón del mundo donde habitan muchas personas sencillas y sublimes, que necesitamos sacarlas a la palestra para aprender de ellas en un mundo que refleja necesidad manifiesta de su especial forma de ser y estar en el mundo nuestro de cada día. He conocido recientemente la existencia en nuestra tierra de una mujer extraordinaria, Mª Ángeles Narváez Anguita, que obedece al patrón señalado anteriormente, es decir, de una grandeza y sencillez admirables. Es una persona ejemplar en el pleno sentido de la palabra, que debemos promocionar en el boca a boca diario, comentarlo con nuestra familia y con los amigos de todos los días, con los compañeros de trabajo, disfrutarlos en nuestra soledad sonora. Nos transmite valores tales como asunción del principio de realidad en la vida diaria, fortaleza ante la adversidad, templanza ante situaciones extremas, afán de superación, obstinación en lo que se cree, autoestima sentida y amor al trabajo bien hecho (el que respetaba siempre Luis Cernuda cuando se acordaba de sus paisanos sevillanos, en Andalucía).

Es probablemente una historia anónima para muchas personas que viven en Andalucía, porque pesan más otras historias muy tristes y decepcionantes en estos momentos. Su historia es una sucesión de acontecimientos que forman un conjunto de experiencias personales que debemos conocer por ser sencillamente ejemplares. Es una sevillana hija de emigrantes, que nació en Aarau (Suiza), en el año 1975, que con solo 6 años de edad y a causa de un producto farmacológico, se quedó totalmente sorda del oído derecho, conservando algunos restos auditivos en el izquierdo, concretamente, deja de oír sonidos por debajo de los 30 decibelios. Finalizó su carrera de danza española en el año 1999, llegando a ser la primera persona sorda en España graduada en esta disciplina por el Conservatorio de Sevilla y pionera en el cante y baile flamenco en lenguaje de signos, que ella considera como su forma de transmitir la sensibilidad y la expresión de los sentimientos en el flamenco. Alterna en la actualidad la venta de cupones de la ONCE con esta expresión de belleza y sensibilidad paradójicamente sonoras.

Lo decía recientemente en el post que indicaba anteriormente: “Estamos viviendo momentos muy difíciles en nuestro país. Necesitamos hoy más que nunca, sin esperar a que terminen las “vacaciones” (metafóricamente hablando), ordenar y organizar la búsqueda de lo sublime en política, por este orden, legitimando mediante ordenamiento jurídico en todos los frentes necesarios, básicamente los que protegen derechos fundamentales, la nueva forma de organizarse el Estado aunque haya que “tocar” la Constitución, única vía para solucionar los graves problemas actuales de la forma de organizarse territorialmente y financieramente en España, con los desajustes clamorosos que existen en la atención urgente a los citados derechos fundamentales, entre los que se encuentra inexcusablemente el del empleo remunerado dignamente”, que tanto hace sufrir a cientos de miles de personas en nuestra Comunidad, convirtiéndose hoy día en un asunto absolutamente prioritario para la política de nuestro ámbito territorial.

En la situación actual tengo que reivindicar de nuevo que nos sobran en Andalucía objetos sublimes, obras faraónicas, proyectos de catetez arquitectónica suprema, inversiones innecesarias, gasto corriente de carácter público que habría que controlar todavía más, frente a cualidades de personas con sublimidad ética sobre todo, es decir, con la grandeza y sencillez de Mª Ángeles, por ejemplo. Por ello, tanta noticia de la peor factura humana que podemos conocer, tanta guerra intestina, corrupción política y la ausencia sistemática de valores en todos los órdenes de la vida, hacen que proclamemos la necesidad urgente de encontrar personas con perfiles sencillos y sublimes. Y Andalucía es una tierra que acoge en la actualidad a muchas personas que pueden mostrarnos que otra forma de hacer las cosas, de hacer política y de gestionar los derechos fundamentales de la ciudadanía andaluza, es sencillamente posible.

Sevilla, 18/IX/2014

Otra Andalucía es posible (III). Recuperar valores éticos.

SOLERIA

Siempre me ha gustado asimilar la ética a la solería de nuestras casas. Así lo aprendí del profesor López-Aranguren hace ya muchos años, cuando comparaba la ética al suelo firme que justifica todos los actos humanos a lo largo de la vida: es la “raíz de la que brotan todos los actos humanos, o todavía mejor, el suelo firme que justifica dichos actos, en definitiva, una forma de vida”. Y es verdad, porque la ética no debería estar sometida a la moda o al mercado, como una mercancía más, como sucede ahora, porque bien entendida es una actitud permanente ante la vida personal y social, pública y privada, sostenida en el tiempo que corresponda vivir a cada uno, es decir, una forma de vida.

Hay que recuperar la ética con urgencia vital, porque es la única forma de establecer cauces de comprensión humana y de solidaridad ante un mundo que está a veces diseñado por el enemigo. El hartazgo que vivimos en la actualidad está fundamentado en el fracaso de la sociedad española y, lógicamente, andaluza, para abordar el sentido de la vida personal y común. Ha fallado un modelo del capital, de mercado puro y duro, que ahora no sabemos qué hacer con él, porque los gobiernos no saben qué hacer tampoco, dando muchas veces palos de ciego y obedeciendo a las grandes fuerzas políticas europeas y mundiales que se arrogan el papel de salvadores de esta situación, con modelos basados en una austeridad monetaria para los demás y no para todos.

Hemos perdido el norte ético y existen muchas razones para demostrarlo, pero como estoy empeñado en una tarea de contribuir a crear masa crítica sobre la realidad de que otra Andalucía es posible, en convivencia plena con otros pueblos de España, Europa y los diversos mundos que existen sin orden alguno establecido, debemos hablar más de recuperar la ética como suelo firme de la Comunidad Autónoma que de analizar permanentemente las razones del fracaso en el que estamos instalados.

La ética exige una trazabilidad en la historia de cada persona. Esta es la razón de por qué hay que recuperarla en el tiempo didáctico que sea oportuno, en todos los niveles de la enseñanza pública. No hay otra solución, porque la ética no se improvisa como una mercancía más, ni se puede comprar al peso, es decir, hay que sacarla urgentemente del mercado en el que a veces se instala. Por esta razón he defendido tantas veces en este blog la permanencia de educación para la ciudadanía en la enseñanza pública, porque he entendido que la ética de los valores personales y sociales hay que desarrollarla en ciclos formativos diferentes y progresivos, desde las escuelas infantiles, inclusive, para que aprendamos qué significa y porque la solería de la vida ética es contemporánea con el crecimiento de cada persona.

Además, hay que completar esta inmersión en la ética con diseños curriculares en formación profesional y universitaria, incluso en formación postgraduada y máster de todo tipo, para reforzar continuamente la importancia de la conducta humana forjada en valores éticos, que se desarrollarán más tarde de forma práctica en la ocupación o profesión que ejerza cada persona. Así hasta llegar a las personas mayores, alumnos y alumnas de la Universidad de la vida, que también necesitamos volver a recordar principios éticos de solidaridad, respeto y convivencia con los demás.

Estas reflexiones deberían incorporarse en los programas políticos concretos y factibles de los próximos comicios que se inician el año próximo, también en Andalucía, para que podamos elegir aquellos que se comprometan con la ética en todo sus niveles, porque todos los partidos políticos no son iguales. Quien defiende el mercado puro y duro, la austeridad y abrocharse permanentemente el cinturón, defiende normalmente las mercancía en todos los niveles de la vida y la ética no suele aparecer por ningún sitio, porque compromete y mucho. Además, suele convivir mal con el capital. Es más, no se pueden diseñar programas políticos éticos, si no se conoce qué significa esa palabra en las vidas de los que los diseñan.

Ética no es doble moral, por ejemplo. Y esta dualidad en política es muy peligrosa porque casi siempre acaba en corrupción de todo calibre y en todas sus acepciones posibles. El “tú más” debe desaparecer de todo planteamiento político, porque no conduce a sitio alguno y genera hartazgo hasta unos límites insospechados. El éxito de Podemos, por ejemplo, refleja el fracaso de los demás, porque aunque sea con una sola palabra, podemos, ya es una forma de aunar voluntades, en aquella expresión preciosa que aprendí en su día en la Cantata de Santa María de Iquique: “con el amor y el sufrimiento se fueron aunando las voluntades”. Porque son dos valores éticos que llevados hasta su última expresión son capaces de revolucionar el aquietamiento ético mundial en que estamos instalados…

Para empezar esta gestión de lo posible en Andalucía, hay que hacer borrón y cuenta nueva utilizando principios éticos de honestidad y transparencia. En los partidos políticos hay que hacer un inventario radical de miembros activos y pasivos para identificar a quienes no saben lo que es la ética, afecte a quien afecte y caiga quien caiga, aunque los que queden quepan solo en un taxi. Es mejor ir solos en clave de ética ejemplar que mal acompañados. Creo que es un clamor popular esta reflexión. Respecto de la ciudadanía, hay que hacer también inventario y erradicar conductas que no llevan a ningún sitio, como es el fraude fiscal permanente. A quienes defraudan en todos los órdenes, hay que señalarlos públicamente y denunciarlos mediante la inspección pública legalmente constituida, por el daño que hacen. No debemos estar esperando siempre a que los periódicos o los jueces, actúen en consecuencia. Alguna vez tendremos que hablar de un gran valor ético, la responsabilidad personal, profesional o política, por acción u omisión, que hay que reivindicar en todo los órdenes sociales. El fraude sistemático, no solo económico, por el incumplimiento de programas políticos o el abandono de atención a derechos subjetivos fundamentales, como en la educación, salud o políticas sociales, es una de las actitudes que más daño hacen a la sociedad en su conjunto, porque los bienes y servicios públicos no están en el mercado como mera mercancía, sino que son el resultado de compras y generación de servicios con dinero de todos, convirtiéndose en muchos casos en derechos subjetivos de la ciudadanía. Vuelvo a recordar como hice el primer día de esta serie, que los presupuestos de la Comunidad Autónoma de Andalucía, son ya un reflejo de la gestión ética de los poderes públicos y creo que, en general, no estamos muy encima de su elaboración, aprobación y ejecución final.

Creo que existe también una ética andaluza, muy arraigada en los estilos árabes, donde la verdad histórica es irrenunciable y compatible con visiones modernas del bien hacer y mirando a quién, con una espera en la verdad y en lo bello y sabiendo que como las alas de las mariposas, que van por el mundo volando, con trajes de fiesta, puede permitir a los ciudadanos de bien de este país considerar la posibilidad de que otro Estado es posible, de que otra Andalucía es posible, en una nueva visión de utopía alcanzable de las nuevas ideologías cargadas de ética, tan maltrechas en los tiempos que corren. Es una magnífica ocasión que se nos ofrece para buscar horizontes de salud mental, que necesitamos con urgencia, como ética andaluza que permite pisar suelo firme en nuestras convicciones más íntimas y en aquellas que acompañamos al voto que depositamos en la urna que corresponda, reflexionando al mismo tiempo en una verdad ética irrefutable: todos debemos compartir las actitudes éticas siendo conscientes de que todos somos iguales ante la ley y el derecho, no ante el mercado, afortunadamente. Recordarlo, se convierte en un refuerzo para nuevas creencias, fundamentalmente porque necesitamos la ética como una nueva forma de vida, tal y como la definió excelentemente el profesor López-Aranguren en su famoso tratado de Ética, publicado en 1958, como raíz de la que brotan todos los actos humanos. Ahora, como solería hecha en Andalucía.

Sevilla, 17/IX/2014

NOTA: solería árabe con Estrella 8 puntas + crucetas con estrella vidriada. La imagen está tomada de la siguiente URL: http://www.expoalhambra.com/producto.php?a=216