Marcar la vida con el color verde

REAL PARENTS
Real Parents (Traducción en Genial)

Ha sido una noticia de las que pasan desapercibidas para casi todo el mundo. Una experiencia localizada en Facebook, demuestra que cuando a los niños y niñas se les refuerza positivamente diciéndoles lo que hacen bien y no sólo lo que hacen mal, la vida les puede sonreír casi siempre. Además, marcándoselo en verde y no en el rojo tradicional de mi infancia. El rojo es el color asociado a las prohibiciones o a lo que una vez hicimos mal y no lo olvidaremos jamás. Basta con recordar todos los días este color en el semáforo de nuestras rutas de costumbre. El verde siempre es vía libre, el rojo nos para en seco por imperativo categórico, legal, introyectado en todos los planos de la vida desde nuestra infancia.

Una madre rusa, Tatiana Ivanko, ha hecho algo muy sencillo pero rompiendo esquemas históricos: “En el año 2013, la redactora del blog ruso Real Parents publicó una entrada en la que explicaba cómo enseñaba caligrafía a su hijo marcando con bolígrafo verde sus aciertos en vez de utilizar un boli rojo para remarcar sus errores. Traducido al castellano a finales del pasado mes de septiembre por páginas web como Genial o Rolloid, el método no ha parado de circular por Facebook, alcanzando más de 51.000 compartidos en algunas publicaciones (1).

BOLIGRAFO VERDE

Sabemos que los refuerzos positivos son imprescindibles en un mundo diseñado a veces por el enemigo. Las pequeñas cosas, aquellas que todos los días hacemos bien, podríamos marcarlas sobre todo con el color verde, aunque fuera de forma virtual. Los que nos rodean agradecerían siempre que miráramos la vida desde esta óptica, utilizando el color verde como el color maestro para vivir dignamente: “La autora cuenta que marcando con bolígrafo verde las mejores caligrafías “la fuente de motivación es completamente diferente: ya no intentamos evitar los errores, sino que nos esforzamos por repetir lo que está bien”, explica. “Parece lo mismo, pero hay un cambio en la estructura del pensamiento”.

Efectivamente, es un pensamiento estructural en rojo y verde que marca nuestras vidas, como el azul y el rosa que todavía perdura. Podemos intentarlo haciéndonos de un cuaderno de notas en el que destaquemos solo en verde todo lo que hacemos bien cada día. Nos sorprendería ver que no reforzamos o nos refuerzan muy poco lo que hacemos bien, aunque en edad adulta tendríamos que aprender a elegir el color que debería teñir nuestras vidas, sin tener que depender de los demás.

No se ha descubierto ninguna piedra filosofal sobre el refuerzo positivo, pero la noosfera nos ha recordado algo muy importante: no debemos estar ciegos ante el color verde y lo que significa. La dualidad rojo-verde puede a llegar a marcar nuestras vidas y la decisión de optar por reforzar uno de ellos dependerá siempre del color del cristal por el que contemplemos los actos humanos, que no es un acto inocente. Nada más.

Sevilla, 10/X/2015

(1) Cantó, Pablo (2015, 8 de octubre). El método del bolígrafo verde que quiere promover el refuerzo positivo en los niños. Verne (El País).

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