Canción alegre del Cádiz Bridge

PUENTE CONSTITUCION CADIZ
Seguimiento en timelapse de las obras de construcción del nuevo puente sobre la bahía de Cádiz

Escribí un post en 2007 sobre la realidad social de Cádiz, Canción triste de Cádiz Street, afectada en ese momento por los cambios “climáticos” de Delphi, arrastrando la dialéctica del dolor y de la alegría para vivir, para su libertad. Esta semana, aunque con polémica absurda e innecesaria incluida por el gesto maleducado, no inocente, con el alcalde de la ciudad por no ser tenido en cuenta, a tiempo, en el acto protocolario de la inauguración del nuevo puente de la Constitución de 1812 o, con la denominación popular, de la Pepa, me ha recordado una idea que aprendí un día de un ingeniero romano excelente, Cayo Julio Lácer, el autor material del puente de Alcántara (al-qantara: el puente, en árabe), en Cáceres, al expresar de forma rotunda que “la grandeza misma del arte es superada por la grandeza de la obra” (ars ubi materia vincitur ipsa sua). Sería una gran lección en estos días que el mundo político de este país demostrara que la grandeza misma del diálogo en abstracto, que también es arte, puede ser superada por la grandeza del diálogo real, sincero y comprometido con los derechos y deberes ciudadanos de una provincia tan castigada por el paro. Aunque sea ahora por el símbolo arquitectónico de esa gran obra.

Puentes, puentes, puentes. Sería una buena forma de completar una nueva inscripción mundial para los derechos humanos compartidos que recogiera también en el nuevo puente gaditano las palabras que seguían al primer aserto comentado: el ilustre Lácer, con divino arte, hizo el puente para que durase por los siglos mientras dure el mundo (Pontem perpetui mansvrvm in secula mvndi). O lo que sería lo mismo: los ilustres mandatarios políticos que lo han hecho posible, una vez demostrado que el diálogo supera el arte de hablar y callar, deberían ayudar a construir día a día la democracia para que dure por los siglos en la perpetuidad de nuestro país. Recordando siempre el nuevo puente de Cádiz, por supuesto. Necesario o innecesario: esa es otra cuestión.

Sevilla, 27/IX/2015

Las pequeñas cosas… de Cataluña

Uno se cree
Que las mató
El tiempo y la ausencia.
Pero su tren
Vendió boleto
De ida y vuelta.

Aprendí a amar a Cataluña de un catalán sin ambages, Joan Manuel Serrat, que nos trajo siempre aires de libertad cuando este país te helaba el corazón. Ahora, a escasas horas de unas elecciones que se quieren convertir en plebiscitarias, me gustaría recordar aquellas pequeñas cosas que hoy son muy grandes por la ceguera de unos y la terquedad de otros. Aquellas actitudes catalanas que siempre caracterizaron a este territorio que forma parte de España atendiendo a la Constitución, que es una gran cosa. Siempre decíamos que había que aprender de Cataluña porque a diferencia de Euskadi hablaban democráticamente de sus señas de identidad, de su singularidad, sin recurrir a medios violentos. Nos parecía hasta bien, porque eran demócratas. Sabíamos también, que eran unos maestros en manejar el dinero y sus circunstancias. Otra pequeña cosa que les caracterizaba y de las que incluso hacíamos chistes sin compasión, aunque los admirábamos por los rincones. Cuando visitábamos esa gran ciudad que es Barcelona, decíamos siempre que aquella ciudad sí que nos hacía sentirnos europeos. Y en tiempos pretéritos, Cataluña nos abrió las puertas a la libertad que encontrábamos en Francia, aunque fuera para morir, como Antonio Machado. Pequeñas cosas que hoy son muy grandes. El tren de su forma de ser y sentir, catalanas por supuesto, nos vendió siempre boletos de ida y vuelta. Porque no las mató el tiempo y la ausencia… de cordura política.

Son aquellas pequeñas cosas,
Que nos dejó un tiempo de rosas
En un rincón,
En un papel
O en un cajón.

Aquellas pequeñas/grandes cosas, depende del color del cristal con que se miren, nos han dejado en muchísimas ocasiones tiempos de rosas, de éxitos, de reconocimiento mundial de sus grandes personajes, de su forma de diseñar ciudades mejores, industrias que eran y son locomotora del país, de un mar Mediterráneo al que todo el mundo canta, porque en el que baña a Cataluña muchos han jugado en sus playas y quizá sigue escondido aún su primer amor tras sus cañas. Pero muchos políticos fueron dejándolas en el olvido, en rincones, papeles y cajones de despachos públicos sin hacer concesión alguna al diálogo constructivo para ofrecer respuestas a sus peculiaridades, a sus pequeñas cosas políticas de su gran singularidad. A lo sumo, cambios apresurados constitucionales pero siempre en torno al poderoso caballero don dinero, cuando la auténtica cuestión no era sólo esa precisamente.

Como un ladrón
Te acechan detrás de la puerta.
Te tienen tan
A su merced
Como hojas muertas
Que el viento arrastra allá o aquí,

Y la peor seña de identidad de Cataluña, la intransigencia a cualquier precio, sin miramiento alguno, estaba detrás de la puerta, porque ya no eran pequeñas cosas, ya se convirtieron en grandes. Ahí es donde radica el auténtico problema. La rabieta del que no es escuchado se convierte en grito de independencia de algo y alguien que no te está atando sino que forma parte de una estructura de Estado que con otra decisión de Estado y sólo así, se entiende. No se hicieron los deberes democráticos y así hemos llegado hasta aquí. Ahora, gran parte de Cataluña y de España está a merced de quien estaba detrás de la puerta. Por cierto, los miles y miles de personas que no les gusta su forma de formar parte de España tienen la legitimidad de la discrepancia, pero siempre que respeten las reglas del juego democrático. Las elecciones del 27 de septiembre son unas elecciones democráticas para elegir un Gobierno en la Comunidad de Cataluña, pero no un plebiscito para alcanzar la escisión del país al que pertenecen.

Que te sonríen tristes y
Nos hacen que
Lloremos cuando
Nadie nos ve.

Tengo la impresión que horas antes de este día tan importante para España y Cataluña, por este orden, las pequeñas cosas políticas que ahora son ya demasiado grandes, nos hacen que lloremos cuando nadie nos ve. Muchos catalanes, a los que me uno hoy sintiéndome catalán de razón y corazón, recordamos estas palabras de otro catalán excelente, Serrat, del que tanto hemos aprendido a cantar cosas importantes de la vida cuando casi nadie nos ve.

Sevilla, 25/IX/2015

Érase una vez una librería bella

MICRORRELATO

Guido Orefice, el gran protagonista de La vida es bella, tenía tres grandes proyectos en su vida: distinguir el norte del sur, leer a Schopenhauer por su canto a la voluntad como motor de la vida y abrir una librería. De todo hizo un arte para vivir, para enseñar a leer las señales de la vida, porque hablar es solo cosa de personas. Leer, igual de bello. Es una maravilla constatar que estamos preparados desde la preconcepción y a través del cerebro, para leer, cuando todo está conjuntado para comenzar a unir letras y grabarlas con unas determinadas formas en el cerebro. Agregando, además, sentimientos y emociones en relación con lo que nuestro cerebro lee.

He conocido una historia preciosa que ha sucedido en una librería de Sevilla, La casa tomada, porque una vez una persona tuvo el sueño de Guido Orefice: abrir una librería: “Un microrrelato de Mª José Barrios copiado a mano por Marta González para colocar en nuestra puerta, que seguro que hemos compartido por aquí más de una vez. Una foto improvisada de nuestro amigo Juan Antonio Hidalgo que desde hace una semana nos encontramos por todos lados, con miles de comentarios, “me gusta”, retuiteos y compartidos en redes sociales… y hoy nos topamos con esta noticia. No es la primera vez que el cuento se comparte en Internet, si bien es cierto que en esta ocasión ha tenido una repercusión sin igual. La única nota amarga, que no llega a empañar la alegría de las libreras, es que en la mayoría de los casos no se cita el nombre de la librería ni de la autora del microrrelato. Tampoco el cartel lo incluye, ya que su intención nunca fue la de llegar tan lejos, sino tan solo la de provocar la sonrisa de los clientes”.

María José Barrios nos ha traído una reflexión, abriendo una librería, con nombre y apellidos, al mundo de la Noosfera. Ha cumplido el mejor sueño con una microhistoria del Sur, que también existe, muy bella. Desde La casa tomada… por Internet.

Sevilla, 23/IX/2015

Pepe Mujica: otra política es posible

José Mujica, el expresidente uruguayo, tiene un sitio especial en esta “Isla
Desconocida”, en la amura de babor, porque en su viaje existencial en la política no es nunca inocente el lugar que ocupa. El sábado pasado estuvo en Madrid en un acto promovido por la Fundación Telefónica, en el que se presentaba un libro que refleja muy bien su vida de compromiso activo, Una oveja negra al poder. Pepe Mujica, la política de la gente, que recoge más de cien horas de conversaciones muy cercanas e institucionales, políticas e íntimas, personales y telefónicas.

Conviene escucharle con atención en el vídeo que encabeza este post para aprender su forma de hacer política, tan necesaria en este tiempo. Solo queda agradecerle que siga con la ilusión de ser feliz contando a los demás su propia historia política y su forma de ser y estar en el mundo. No confunde, como todo necio, valor y precio, demostrando con sus hechos, que son amores, que necesitamos su garantía ética y no sólo buenas razones.

Sevilla, 22/IX/2015

El siglo de la revolución digital / 2. El cerebro nos hará más libres

Sigue avanzando en Estados Unidos un compromiso de esta legislatura en relación con la investigación del cerebro, el Proyecto BRAIN (acrónimo en inglés de “Brain Research Through Advancing Innovative Neurotechnologies”, es decir, Investigación del Cerebro a través del Avance de Neurotecnologías Innovadoras), que va a suponer un avance sin precedentes en el conocimiento de su estructura global y de gran impacto para las personas. Lo he manifestado en muchas ocasiones en este cuaderno digital, desde que comencé a escribir en él en 2005: el siglo XXI es el siglo del cerebro, al igual que el XX se dedicó -mutatis mutandis- al corazón: “Este cuaderno, que poco a poco se va configurando, tiene su razón de ser en el cerebro, donde se instala la inteligencia digital y donde está su primer motor inmóvil que permite desde la preconcepción desarrollar capacidades fabulosas de ser en el mundo. Lo que pasa es que siempre se trabaja en la actualidad con una mala noticia: no sabemos casi nada de lo que pasa en la caja fantástica a la que llamamos “cerebro”. De todas formas, hemos comenzado una aventura fascinante porque en este rincón del mundo vamos a hacer un esfuerzo por democratizar lo que vamos sabiendo del mismo y lo vamos a poner a disposición de la comunidad red. Seguro que entre todos vamos a tejer una malla de conocimiento en todas sus posibles manifestaciones. Llegará el día que podamos abrir categorías y páginas (en lenguaje bloguero) divulgativas, especializadas, de investigación democratizada y no solo de la élite del poder que da siempre el conocimiento, con objeto de hacer un homenaje permanente al auténtico patrimonio de la humanidad todavía por descubrir. Cien mil millones de posibilidades (neuronas) para grabar acontecimientos vitales, diferentes, que caracterizan a cada ser humano, me parece algo sorprendente. También, ilusionante”.

El proyecto BRAIN sigue avanzando a pasos agigantados después de dos años de singladura científica, cuando el presidente Barack Obama lo presentó en el Discurso sobre el Estado de la Unión, el 2 de abril de 2013, liderado científicamente por el profesor Rafael Yuste, que le acompañaba en dicho acto, en una tarea ardua de dibujar el mapa del cerebro humano. La Administración de Estados Unidos programó una inversión de más de 120 millones de dólares para iniciar una investigación que permitirá conocer las causas de enfermedades como el Alzheimer, la epilepsia y el Parkinson. Esta inversión se estimó que se llevaría a cabo a un ritmo de aportación de 300 millones de dólares por año durante la vida del proyecto.

Dijo Obama en aquél encuentro que: “Hoy podemos identificar galaxia a años luz, o estudiar partículas más pequeñas que el átomo, pero todavía no hemos desvelado el misterio de las tres libras [unos 1.300 gramos] de materia que tenemos entre las orejas. […] La nuestra es una nación de soñadores, de gente que se arriesga. Los ordenadores, internet y otros avances germinaron con la financiación del Gobierno, y el próximo gran proyecto de Estados Unidos es la iniciativa del cerebro”.

El proyecto tiene un horizonte de quince años, hasta el año 2028 en el que se estima que ya se podrá cartografiar con éxito total el cerebro y los circuitos neuronales, sistema que lidera Rafael Yuste en la Universidad de Columbia. Se sabe que el proyecto nació anecdóticamente en un congreso en Chicheley, un pueblo entre Londres y Birmingham, en septiembre de 2011, en un debate entre Yuste y George Church, genetista del mapa del genoma humano. En ese encuentro científico Yuste afirmó que le gustaría registrar la actividad de todas las neuronas a la vez, capturar todos los impulsos eléctricos con los que se comunican entre ellas, para dibujar el mejor mapa posible del cerebro en movimiento.

En la actualidad, el proyecto tiene un marcado carácter público por su financiación y directrices científicas, aunque la colaboración de grandes empresas es obvia por tener recursos suficientes para el tratamiento ingente de la información que, asombrosamente, procesa el cerebro todos los días: “La obsesión de que el plan sea público es para compartir, sin patentes, el mapa completo de toda la actividad neuronal en la web para que neurólogos, físicos y químicos investiguen. En enero, un grupo de científicos se reunieron con Google, Amazon y otras empresas para asegurarse de que habrá capacidad suficiente para almacenar en “una nube” los datos obtenidos. Cada millón de neuronas puede necesitar tres petabytes (tres millones de gigas) con lo que un cerebro entero puede ocupar hasta 300.000 petabytes. Los expertos californianos en datos ya han tranquilizado a los científicos: no hay problema y menos dentro de 15 años” (1).

A día de hoy existen muchos interrogantes sobre el proyecto, fundamentalmente por su apertura a la investigación mundial, con la participación de Europa por ejemplo y la situación política de la recta final del mandato de Obama, aunque el profesor Yuste afirmaba en el mes de mayo pasado, en una entrevista en el diario El País, que la cultura americana manifiesta siempre un gran respeto político a los proyectos de Estado, augurando la continuidad del mismo: “Sí, soy optimista. Tradicionalmente en Estados Unidos estos proyectos de interés nacional han sido apoyados por los dos partidos: mandar un hombre a la Luna, el genoma humano, las nuevas nanotecnologías… Incluso BRAIN ha sido apoyado por los dos partidos en el Congreso. Los republicanos están muy interesados en entender cómo funciona el cerebro porque creen que el aumento exponencial de los casos de alzhéimer puede llevar el país a la bancarrota. El republicano Newt Ginrich es el abanderado de este argumento económico”.

Habría que recordar la célebre frase en la campaña presidencial de Clinton, de 1992: “es la economía, estúpido” (the economy, stupid), para aprender de la historia cuando se confunde en tiempos de recortes, como le pasa a todo necio, valor y precio. Pero con un sesgo científico radical protegido por el gobierno de Obama que dé la vuelta a aquella infeliz frase, porque se trata de conocer a través de BRAIN la esencia de la inteligencia y por qué a veces enferma y hace sufrir tanto a las personas: ¡Es el cerebro…!. Sin insultar a nadie.

Sevilla, 21/IX/2015

(1) Ramírez, María (2013, 2 de abril). Obama presenta con el español Rafael Yuste su proyecto para estudiar el cerebro. El Mundo, ed. digital.

Gracias, ACNUR

ACNUR

ACNUR está enviando mensajes llenos de solidaridad y cooperación efectiva en el desastre de los refugiados sirios, que quiero compartir con la Noosfera. Adjuntan la foto que antecede estas líneas, así como palabras que conmueven, como llamada a colaborar de muchas formas y no permanecer quietos o tibios ante estas situaciones tan deplorables.

Bajo el epígrafe de UNA SONRISA PARA LA ESPERANZA, quieren mostrar el agradecimiento por los enormes gestos de solidaridad de miles de personas que colaboran con ellos, cuyo resultado es la sonrisa de esperanza de estos niños sirios. La foto es de este pasado lunes en la estación de Roszke, cuando dejaban Hungría rumbo a Austria.

Este pequeño gesto de ánimo, junto a las colaboraciones que se puedan prestar, da fuerza a esta Agencia y les permite seguir ofreciendo ayuda a las miles de familias de refugiados que llegan a los países europeos.

ACNUR está poniendo en marcha campamentos junto a las fronteras afectadas por esta crisis, donde los refugiados reciben asistencia, refugio, agua y artículos de primera necesidad como mantas y esteras.

ACNUR – Agencia de la ONU para los refugiados – Comité de España

Sevilla, 17/IX/2015

La letra es bella

Escribo hoy este post como homenaje a la maestra de mi niñez rediviva, Dª Antonia León, siempre amable, cariñosa y con los bolsillos llenos de caramelos de colores, porque me educó con los famosos cuadernos “Rubio”, donde se depositaban caracteres escritos por una persona, en un momento determinado, con una caligrafía delatora de aprendizajes y vida afectiva que se traduce por rasgos personales e intransferibles. Ella me enseñó a cuidarlos con pulcritud, sobre todo en uno llamado “Diario”, escrito por mí en letra redondilla, forrado con papel azul y con una etiqueta enmarcada y con dientes externos, como los de un sello, que recogía en cada hoja rayada la descripción de la localidad y fecha, así como un dibujo hecho normalmente con plantillas que se llamaban “lapisabio”, troqueladas, del que recuerdo sobre todo el de una pecera multicolor.

Está dando la vuelta al mundo este video en Youtube que muestra la belleza de la caligrafía, con más de 30 millones de reproducciones desde el 12 de septiembre. Es sorprendente el éxito obtenido porque hablar hoy de escribir de puño y letra, como se ha hecho siempre, es una provocación para los nativos digitales, aunque basta no olvidar la historia para comprobar lo que ya Platón advirtió sobre la escritura y sus riesgos implícitos, pero poniendo cada letra en su sitio. Lo encontramos en su obra Fedro, en la que narra una historia preciosa sobre la dialéctica de la palabra escrita, contada por Sócrates, entre un dios antiguo Teut, que se dice que inventó la escritura y el rey de Tebas, Tamus. Un día “Teut se presentó al rey y le mostró las artes que había inventado, y le dijo lo conveniente que era difundirlas entre los egipcios. El rey le preguntó de qué utilidad sería cada una de ellas, y Teut le fue explicando en detalle los usos de cada una; y según que las explicaciones le parecían más o menos satisfactorias, Tamus aprobaba o desaprobaba. Dícese que el rey alegó al inventor, en cada uno de los inventos, muchas razones en pro y en contra, que sería largo enumerar. Cuando llegaron a la escritura dijo Teut:

«¡Oh rey! Esta invención hará a los egipcios más sabios y servirá a su memoria; he descubierto un remedio contra la dificultad de aprender y retener.

–Ingenioso Teut –respondió el rey– el genio que inventa las artes no está en el mismo caso que el sabio que aprecia las ventajas y las desventajas que deben resultar de su aplicación. Padre de la escritura y entusiasmado con tu invención, le atribuyes todo lo contrario de sus efectos verdaderos. Ella sólo producirá el olvido en las almas de los que la conozcan, haciéndoles despreciar la memoria; confiados en este auxilio extraño abandonarán a caracteres materiales el cuidado de conservar los recuerdos, cuyo rastro habrá perdido su espíritu. Tú no has encontrado un medio de cultivar la memoria, sino de despertar reminiscencias; y das a tus discípulos la sombra de la ciencia y no la ciencia misma. Porque, cuando vean que pueden aprender muchas cosas sin maestros, se tendrán ya por sabios, y no serán más que ignorantes, en su mayor parte, y falsos sabios insoportables en el comercio de la vida (Platón, Fedro, 274c-277a)».

Me asombra el interés que ha despertado este video de caligrafía, entendida de acuerdo con la definición de la RAE (del gr. καλλιγραφία) como el “arte de escribir con letra bella y correctamente formada, según diferentes estilos” y en su segunda acepción, como el “conjunto de rasgos que caracterizan la escritura de una persona, de un documento, etc.”. Las letras que se utilizan hoy en el mundo digital distan mucho de aquellas que se escribían con letra bella y correctamente formada, aunque en el fondo traducen la misma problemática que exponía magistralmente Platón, en boca de Sócrates: por sí mismas, no dicen nada, porque necesitan, sobre todo, conocer bien a quien las escribe, cuestión ésta no inocente en el mundo digital donde el anonimato es el rey. Continuaba diciendo Sócrates: “Lo que una vez está escrito rueda de mano en mano, pasando de los que entienden la materia a aquellos para quienes no ha sido escrita la obra, sin saber, por consiguiente, ni con quién debe hablar, ni con quién debe callarse. Si un escrito se ve insultado o despreciado injustamente, tiene siempre necesidad del socorro de su padre, porque por sí mismo es incapaz de rechazar los ataques y de defenderse”. Basta referirse a la escritura actual que aparece en las redes digitales para comprender bien el problema expuesto por Platón, porque la belleza no solo está en escribir bien lo que se pretende decir con palabras, sino en el fondo de las mismas.

Culmina el diálogo con una reflexión extraordinaria: “El discurso que está escrito con los caracteres de la ciencia en el alma del que estudia es el que puede defenderse por sí mismo, el que sabe hablar y callar a tiempo”. Es decir, es importante escribir pero siendo conscientes de lo que escribimos para poder justificarlo posteriormente, como haría siempre un jardinero sabio, que respetaría el conocimiento científico, porque:“…si alguna vez escribe, sembrará sus conocimientos en los jardines de la escritura para divertirse; y formará un tesoro de recuerdos para sí mismo, para que cuando llegue la edad en que se resienta la memoria –y lo mismo para todos los demás que lleguen a la vejez– pueda regocijarse viendo crecer estas tiernas plantas. Y mientras los demás hombres se entregan a otras diversiones, pasando su vida en orgías y placeres semejantes, él recreará la suya con la ocupación de que acabo de hablar”.

Considero imprescindible el respeto histórico de la caligrafía y su consideración actual como arte de reflejar mediante caracteres impresos lo que lleva el alma de cada persona que escribe, incluso utilizando los medios digitales sin secuestrar la morfología y la sintaxis que ofrecen hoy día las palabras escritas con alma. Es lo que Steve Jobs contó un día en su célebre discurso de Stanford: “En aquella época la Universidad de Reed ofrecía la que quizá fuese la mejor formación en caligrafía del país. En todas partes del campus, todos los póster, todas las etiquetas de todos los cajones, estaban bellamente caligrafiadas a mano. Como ya no estaba matriculado y no tenía clases obligatorias, decidí atender al curso de caligrafía para aprender cómo se hacía. Aprendí cosas sobre el serif y tipografías sans serif, sobre los espacios variables entre letras, sobre qué hace realmente grande a una gran tipografía.

Era sutilmente bello, histórica y artísticamente, de una forma que la ciencia no puede capturar, y lo encontré fascinante. Nada de esto tenía ni la más mínima esperanza de aplicación práctica en mi vida. Pero diez años más tarde, cuando estábamos diseñando el primer ordenador Macintosh, todo eso volvió a mí.

Y diseñamos el Mac con eso en su esencia. Fue el primer ordenador con tipografías bellas. Si nunca me hubiera dejado caer por aquél curso concreto en la universidad, el Mac jamás habría tenido múltiples tipografías, ni caracteres con espaciado proporcional. Y como Windows no hizo más que copiar el Mac, es probable que ningún ordenador personal los tuviera ahora. Si nunca hubiera decidido dejarlo, no habría entrado en esa clase de caligrafía y los ordenadores personales no tendrían la maravillosa tipografía que poseen…”

Quizá radique en esa necesidad humana el éxito viral del vídeo de Youtube, porque escribir con el alma, respetando escrupulosamente la mayéutica de Sócrates asimilada de forma especial por Platón, es bello.

Sevilla, 16/IX/2015

El hombre estrella, natural de África

MANOS HOMO NALEDI
Beerger, Lee et alii (2015). Homo naledi, a new species of the genus Homo from the Dinaledi Chamber, South Africa (Figura 6)

He conocido recientemente el descubrimiento del Homo nadeli o lo que es mismo, del hombre estrella (traducido de la lengua Sotho), a 50 kilómetros de Johannesburgo (Sudáfrica), donde se encuentra la cueva Rising Star en la que se han localizado en condiciones extremas restos fosilizados de este antropopiteco erguido, todavía bajito (1,50 cm.), de unos 45 kilos de peso y con un cerebro pequeño (500 gramos), pero que puede ser el descubrimiento más asombroso en la actualidad científica para situar el origen de nuestra especie humana inteligente.

En un artículo publicado recientemente en la revista eLIFE (1), resultado de una investigación dirigida por Lee Berger, paleoantropólogo de la Universidad de Witwatersrandse, se presenta al Homo naledi como “una especie desconocida de homínido extinto descubierto dentro de la Cámara Dinaledi del sistema de cuevas Rising Star, Cuna de la Humanidad, Sudáfrica. Esta especie se caracteriza por la masa corporal y estatura similar a la que se ha encontrado en cuerpos pequeños de las primeras poblaciones humanas, con un pequeño volumen endocraneal similar a los australopitecos. La morfología craneal del Homo naledi es única, pero lo más similar a las primeras especies de Homo incluyendo el Homo erectus, Homo habilis o el Homo rudolfensis. Aunque primitiva, la dentadura es generalmente pequeña y simple en la morfología oclusal. El Homo naledi tiene adaptaciones manipuladoras parecidas a los humanos por la estructura de su mano y muñeca. También muestra un pie semejante al humano, así como los miembros inferiores […] Se han podido representar al menos 15 personas con la mayoría de los elementos esqueléticos repetidos varias veces, constituyendo el conjunto más grande de una sola especie de homínidos descubiertos hasta ahora en África”.

Siempre es una gran noticia descubrir datos científicos del origen de nuestra especie porque nos permite saber más de nuestros antepasados y su forma de ser y estar en el mundo. El continente africano se afianza como la cuna de nuestra especie, aunque sea paradójica esta reflexión en la situación actual. Por esta razón merecería el respeto Internacional desde esta perspectiva meramente científica y, no digamos sobre el reconocimiento de derechos y deberes humanos de la población de este continente tan castigado por la historia humana escrita en su territorio.

He comentado en este blog en repetidas ocasiones que tenemos una deuda con África, porque la inteligencia se formó allí y es lo que permite que hoy podamos demostrar que el Hombre estrella de Sudáfrica aportó un avance significativo en la evolución de la especie: “La inteligencia, hoy por hoy, no tiene color. La conjunción de blancos, grises y algunas veces, negros, atribuida a las materias que conforman el cerebro, sigue dándonos muchos quebraderos de cabeza. Sobre todo, porque tenemos que estar muy agradecidos al continente africano y dolidos al mismo tiempo por la muerte letal que les rodea entre enfermedades (sida [y ébola]), esclavitud histórica y de nuevo cuño en pateras, guerras fratricidas y con una deuda histórica mundial: “hace doscientos mil años que la inteligencia humana comenzó su andadura por el mundo. Los últimos estudios científicos nos aportan datos reveladores y concluyentes sobre el momento histórico en que los primeros humanos modernos decidieron abandonar África y expandirse por lo que hoy conocemos como Europa y Asia. Hoy comienza a saberse que a través del ADN de determinados pueblos distribuidos por los cinco continentes, el rastro de los humanos inteligentes está cada vez más cerca de ser descifrado. Los africanos, que brillaban por ser magníficos cazadores-recolectores, decidieron hace 50.000 años, aproximadamente, salir de su territorio y comenzar la aventura jamás contada. Aprovechando, además, un salto cualitativo, neuronal, que permitía articular palabras y expresar sentimientos y emociones. Había nacido la corteza cerebral de los humanos modernos, de la que cada vez tenemos indicios más objetivos de su salto genético, a la luz de los últimos descubrimientos de genes diferenciadores de los primates, a través de una curiosa proteína denominada “reelin” (2).

Comprendo ahora mejor que nunca la teoría científica de Teilhard de Chardin, armado con su martillo de paleontólogo. Así lo reconocí en un post de 2006, La esfera de la inteligencia (Noosfera), citando un libro recopilatorio de artículos de Tom Wolfe, El periodismo canalla y otros artículos, donde encontré en 2001 una referencia a Teilhard de Chardin (a quien debo mi interés manifiesto por el cerebro desde 1964), que tiene una actualidad y frescura sorprendentes: “Con la evolución del hombre –escribió-, se ha impuesto una nueva ley de la naturaleza: la convergencia”. Gracias a la tecnología, la especie del Homo sapiens, “hasta ahora desperdigada”, empezaba a unirse en un único “sistema nervioso de la humanidad”, una “membrana viva”, una “estupenda máquina pensante”, una conciencia unificada capaz de cubrir la Tierra como una “piel pensante”, o una “noosfera”, por usar el neologismo favorito de Teilhard. Pero ¿cuál era exactamente la tecnología que daría origen a esa convergencia, esa noosfera? En sus últimos años, Teilhard respondió a esta pregunta en términos bastante explícitos: la radio, la televisión, el teléfono y “esos asombrosos ordenadores electrónicos, que emiten centenares de miles de señales por segundo”. La cita es lo suficientemente expresiva de lo que Teilhard intentó transmitir a la humanidad a pesar del maltrato que sufrió por la Autoridad competente del momento, tanto científica, como ética y, por supuesto religiosa. Sabía que la realidad del Homo naledi formaba parte del punto alfa de una revolución científica llamada evolución de la especie humana. Su estrella invitada.

Sevilla, 13/IX/2015

(1) Beerger, Lee et alii (2015, 10 de septiembre). Homo naledi, a new species of the genus Homo from the Dinaledi Chamber, South Africa. eLIFE Sciences.
(2) Cobeña Fernández, J.A. (2007). Inteligencia digital. Introducción a la Noosfera digital, p. 15-28.

Crear videovidas es mejor que consumir sólo videojuegos

Proyectos, compañeros, pasión y juegos. Cuatro palabras que resumen muy bien la conceptualización y puesta en práctica de la inteligencia digital que desarrolla el pensamiento creativo. Juntas tienen un solo identificador o nombre propio: Scratch, un lenguaje de programación que vuelve a estar vigente para nativos (o adultos) digitales, creado en 2007 por Mitchel Resnick, físico, doctor en Ciencias de la Computación y director del Lifelong Kindergarten Research Group del MIT Media Lab (Instituto Tecnológico de Massachusetts), preocupado por la realidad social de esta generación de niños y niñas del nuevo milenio que crecen muy cerca de la tecnología digital, para que sepan utilizarla de forma racional en el lado amable y racional de la misma, porque está demostrado que no es inocente: “Navegan por Internet, juegan o chatean a través de sus móviles, pero no dominan la tecnología. De hecho están muy lejos de hacerlo porque nadie les ha enseñado” (1).

Es probable que ni sepan que el chip de la Play Station es el mismo que llevan las cabezas de los misiles Tomahawk. Tecnología de doble uso que deben conocer desde que son pequeños, tal y como se lo ha propuesto Mitchel Resnick a través del grupo de investigación que ha creado Scratch, centrado “en los procesos de aprendizaje de los niños y la posibilidad de influir en ellos de un modo creativo a través de la tecnología. El nombre del proyecto no puede ser más inspirador: un jardín de infancia que dura toda la vida… cualquiera que haya pisado un aula poblada por niños en edad preescolar se habrá sentido fascinado con su capacidad para investigar y experimentar con un puñado de rotuladores y unos cuantos folios. ¿Dónde va a parar toda esa creatividad poco después? Resolver esa pregunta es lo que ha impulsado la labor de Resnick durante toda su carrera. Y la respuesta es que los niños no dejan de ser creativos de un día para otro, simplemente les obligamos a aprender una serie de habilidades y datos que no les estimulan, hasta que dejan de interesarse por la investigación”.

Es interesante escuchar atentamente en el vídeo adjunto al autor de este proyecto. Creo que se hace patente lo que llevo explicando y construyendo como teoría crítica de la inteligencia digital (2) en los últimos diez años, entendida como:

1. destreza, habilidad y experiencia práctica de las cosas que se manejan y tratan, con la ayuda de los sistemas y tecnologías de la información y comunicación, nacida de haberse hecho muy capaz de ella.
2. capacidad que tienen las personas de recibir información, elaborarla y producir respuestas eficaces, a través de los sistemas y tecnologías de la información y comunicación.
3. capacidad para resolver problemas o para elaborar productos que son de gran valor para un determinado contexto comunitario o cultural, a través de los sistemas y tecnologías de la información y comunicación.
4. factor determinante de la habilidad social, del arte social de cada ser humano en su relación consigo mismo y con los demás, a través de los sistemas y tecnologías de la información y comunicación.
5. capacidad y habilidad de las personas para resolver problemas utilizando los sistemas y tecnologías de la información y comunicación cuando están al servicio de la ciudadanía, es decir, cuando ha superado la dialéctica infernal del doble uso.

Scratch es “un sencillo lenguaje de programación con el que se manipulan audios, gráficos y secuencias de comandos como si fuera un juego de bloques de construcción, permitiendo a los niños aprender código. De esta forma crean sus propias historias o videojuegos que comparten con una comunidad de millones de usuarios como ellos. Dejan de ser consumidores de tecnología para convertirse en creadores” (1).

Los nativos digitales tendrán más confianza en ellos mismos si participan en la creación del mundo en el que desean vivir, porque programarán videovidas [sic] (perdón por el neologismo) más que videojuegos. Crear y no consumir irracionalmente, esa es la cuestión. Mientras, voy a comenzar a programar con Scratch, porque me lo pide el niño que fui y que llevo dentro, en expresión feliz de Jose Saramago, a quien tanto aprecio en el mundo atómico en el que paradójicamente vivo todos los días.

Sevilla, 9/IX/2015

(1) Moneo, Pedro (2015, 9 de septiembre). Mitchel Resnick, del MIT, te presenta Scratch, el lenguaje de programación con el que tu hijo cambiará el mundo. El País.com.
(2) Cobeña Fernández, José Antonio (2007). Inteligencia digital. Introducción a la Noosfera digital. Edición digital de descarga gratuita. La teoría y práctica de la inteligencia digital es el hilo conductor de este blog.

Cuando te acompaña la ideología de Mozart

Hoy he vuelto a tocar en mi piano digital, con registro de clave, el Allegro en Si bemol mayor de Mozart (KV 3), que compuso cuando solo tenía seis años. He tardado un mes en interpretarlo con la ilusión que despierta en mi mente cualquier obra del niño Trazom (Mozart al revés), como a él le gustaba firmar en cartas escritas con la grafía de su alma compleja que nos ha llegado hasta nuestros días. Es asombrosa su obra con tan corta edad, pero su virtuosismo traspasaba fronteras en viajes frenéticos auspiciados por su padre, que pacientemente transcribió en un cuaderno dedicado a su hija Nannerl, en el que figuraba la preciosa obra iniciática del niño prodigio a quien tanto admiro.

En un cuadro extraordinario de Vermeer, La lección de música, se contempla un virginal que toca una joven, en el que figura una inscripción en su tapa, Musica laetitiae comes, medicina dolorum (La música es compañera en la alegría y medicina para el dolor), que es todo un programa didáctico para los que aprendemos a tocar un instrumento tan completo como es el piano. Efectivamente, la música está cerca de la alegría, pero en la dialéctica de la vida siempre está también cerca del dolor, de la tristeza. Así lo siguen reflejando hoy día en este tipo de instrumentos barrocos los artesanos holandeses que fabrican los diferentes modelos de cuerda pulsada con una púa de pluma de ganso, de cuervo o cóndor (llamada plectro), según el patrón artístico reflejado por Vermeer.

VERMEER
La lección de música

Hoy me lo ha recordado Vargas Llosa en un artículo comprometido con la actitud del maestro Daniel Barenboim, el extraordinario pianista y director de orquesta, que desde hace muchos años vive un compromiso activo con el necesario entendimiento palestino-israelí, a través del proyecto West-Eastern Divan Orchestra, con raíces andaluzas, que tanto aprecio también: “Mi admiración por Barenboim no es solo por el gran instrumentista y director; también por el ciudadano comprometido con la justicia y la libertad que, a lo largo de toda su vida, ha tenido el coraje de ir contra la corriente en defensa de lo que cree justo y digno de ser defendido o criticado”.

Cuando estamos asistiendo a un dolor mundial que se amplifica por días a través de las imágenes que recibimos a diario de los que huyen de guerras y luchas encarnizadas sin sentido alguno, he recordado estos testimonios de músicos que están cerca de la alegría y del compromiso social activo, como era el caso de Mozart o el de Barenboim hoy día; pero también del dolor, como demostró el pianista salzburgués a lo largo de sus treinta y cinco años de vida, estrenando su ópera magna, La flauta mágica, en un teatro de barrio y no en los auspiciados por la Corte o la Iglesia, con quienes se enfrentó por su falta de sintonía con la vida real del pueblo austriaco, o siendo boicoteado por su propio país Israel, como es el caso del director argentino, pero de alma israelita, palestina y española.

Abro imaginariamente mi piano y busco la inscripción pintada por Vermeer: Musica laetitiae comes, medicina dolorum. Toco los treinta compases de la obra iniciática de Mozart y pienso en el tren húngaro, con viajeros pakistaníes, afganos, sirios e iraquíes, migrantes hacia alguna parte, que ha sido recibido esta tarde en Salzburgo, camino de Alemania, entre vítores del pueblo austriaco. Como le gustaría a Mozart que hicieran sus paisanos, enseñándome a amar la música como escuela de compromiso con la alegría y el dolor humano. Como me lo recordaría también Barenboim en su próxima visita comprometida con Andalucía.

Sevilla, 6/IX/2015