Cuaderno en clave / 4. La soportable levedad del violín

VIOLIN ODEON

Ha sido un descubrimiento especial. Mi violín Odeon, de estudio, con el que he comenzado las clases de este curso, es una maravillosa caja de sorpresas o de sueños, según se contemple, aunque lo que más me llama la atención es su levedad cuando lo tengo en mis manos. La historia le ha sustraído peso, sabiamente, en la clave que aprendí un día de Ítalo Calvino: “he tratado de quitar peso a las figuras humanas, a los cuerpos celestes, a las ciudades; he tratado, sobre todo, de quitar peso a la estructura del relato y al lenguaje” (1). Como él, doy un gran valor a la levedad, aunque junto a Kundera, en su obra “La insoportable levedad del ser”, tenga que admitir la realidad de la Ineluctable Pesadez del Vivir, como condición humana que nos es común, porque estamos rodeados de constricciones públicas y privadas que terminan por envolver toda existencia.

Abrir el estuche que contiene el violín se ha convertido en un rito mágico. Estas maniobras de aproximación a un instrumento musical tan valioso, suponen el punto de partida del aprendizaje que he iniciado. Coger el violín con sumo cuidado, situarlo de forma correcta bajo el mentón, con ayuda de la almohadilla ad-hoc, sujetarlo con la mano izquierda liberando los cuatro dedos que oprimirán las cuerdas que se ordenan en un determinado formato en la partitura y tensar adecuadamente las crines del arco para frotarlas con la técnica y el arte que tengo que aprender, supone un rito fascinante.

He iniciado un viaje apasionante hacia una parte importante de mi vida, recuperando el tiempo que necesitaba para expresarme a través de la música. Sé que el camino que queda por recorrer es muy largo, pero es importante asumir la realidad del aprendizaje de la técnica necesaria para interpretar la música a través del violín y del piano, en un viaje simultáneo. Su levedad me permitirá comprender la Ineluctable Pesadez de Tocar, porque ahora es una constricción de vivir cerca de un instrumento íntimo, como lo he comprendido en la lectura apasionada de los primeros capítulos de un libro iniciático, El violín interior (2), que me ha acercado de forma consciente a este instrumento, tan complejo a pesar de su soportable levedad.

Sevilla, 14/X/2015

(1) Calvino, Ítalo (1989). Seis propuestas para el próximo milenio. Madrid: Siruela.
(2) Hoppenot, Dominique (2000). El violín interior. Madrid: Real Musical.

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