El cumpleaños infeliz del “Guernica”

GUERNICA

El próximo domingo, 4 de junio, celebraremos el cumpleaños infeliz del “Guernica”, porque ese día, en el año 1937, firmó Picasso un símbolo para este país, como obra acabada, que nos recuerda algo muy grave que sucedió en un pueblo vasco de cuyo nombre quiero acordarme siempre, Guernica, que demostró el sinsentido de todas las guerras. Durante muchos años estuvo oculto para millones de personas de este país, porque no sabíamos nada de su existencia, mucho menos si crecías en el discreto encanto de la burguesía de Madrid.

Lo tengo en mi casa y nunca he querido desprenderme de él. Es una litografía que compré en el Casón del Buen Retiro, durante una visita inolvidable en su emplazamiento provisional, donde me recreé en este cuadro original, durante mucho tiempo, para intentar comprender su mensaje, tanto implícito como explícito. Lo que me duele todavía hoy es haber crecido sin conocer nada de su existencia, porque se prefería ignorarlo junto a su autor, proscrito hasta la saciedad por una de las dos Españas, la de toda la vida, mientras la otra seguía teniendo helado el corazón.

Me he acercado a la habitación donde está colgado y lo he recorrido visualmente como un pequeño homenaje en este cumpleaños infeliz de mi moviola de secreto, personal e intransferible. Siempre descubro algo nuevo, porque tiene un mensaje subliminal que recorre el color triste que lo acompaña. Como aprendí de Oliver Sacks, salvando lo que haya que salvar, en el tiempo real de aquél horrible bombardeo nos dejaron ciegos al color, como nos pasa muchas veces en la vida al ver casi todo de un color gris o negro perturbador.

Me alegra volver a leer muchas páginas espléndidas sobre este aniversario, de forma especial en el homenaje que le dedica el que fue mi periódico de cabecera hasta el año pasado, El País, al que vuelvo de vez en cuando porque la realidad de la vida te lleva a caminar, a veces, del timbo al tambo, aunque me sienta cada vez más lejos de su línea editorial.

En este cuadro se representa la verdad expresa de la guerra y el sufrimiento que siempre conlleva. Nos debería servir hoy para convertirnos en militantes de la paz, de cualquier paz que se deba defender en los círculos donde somos y estamos, sobre todo cuando se lucha con dignidad por otro mundo mejor y posible.

Sevilla, 2/VI/2017

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