Yo no pido

A estas alturas de la película de mi vida, no pido casi nada, recordando a Pablo Milanés. Me ha emocionado escuchar a su hija, Haydée Milanés, cantando esta canción preciosa junto a Pablo y Fito Páez. Mientras la escucho, tarareo en voz baja que yo no pido que en este mundo tan convulso me bajen estrellas azules; solo pido que mi espacio se llene con la luz que necesito para seguir viviendo. Yo no pido que me firmen papeles grises para seguir convencido de lo que el mundo necesita, el respeto a las personas dignas, el amor distribuido. Solo pido que los demás quieran las palomas que suelo mirar.

De lo pasado no voy a negar casi nada, convencido de que el futuro mejor algún día llegará y del presente, qué me importa la gente si es que siempre van a hablar (mal, por supuesto). Solo pido que la utopía de un mundo mejor, en este aquí y ahora, siga llenando este minuto -en el que escribo- de razones para respirar. No necesito que la vida me complazca y tampoco pido que se niegue, que no hable por hablar.

Aunque lo necesito, yo no pido que la utopía de ese mundo mejor me baje una estrella azul, solo pido que mi espacio compartido con las personas que quiero se llene con su luz.

Sevilla, a 2 de febrero de 2019, horas antes de estar cerca de Pablo Milanés, a quien tanto aprecio y no olvido. A quien no pido nada, porque todo es agradecimiento hacia él en la intrahistoria de mi memoria de hipocampo.