¿Concejal o concejala?: esa no es la única cuestión

Carmen de Burgos, en Mujeres en la historia (RTVE)

Pero como toda idea de superioridad en sentido genérico es absurda, hay que convenir en que los dos sexos pueden ser completamente iguales

Carmen de Burgos Colombine (1867-1932)

Se ha publicado recientemente una antología, Carmen de Burgos Colombine. Periodista universal (1), que reúne 350 artículos de Carmen de Burgos, Colombine o Perico de los Palotes, “borrada de la historia de la literatura y el periodismo españoles durante la dictadura por su compromiso social”, autora a la que he dedicado ya un artículo en este cuaderno digital: Perico el de los palotes, Colombine. Es una publicación muy cuidada a cargo de Concepción Núñez Rey, experta en la vida y obra de Carmen de Burgos. Me llamó la atención una observación que se recogía en un artículo recientemente publicado en El País, en el que se hacía mención expresa de esta publicación y de la verdadera importancia que Carmen de Burgos dio en su época al lenguaje inclusivo, que no es solo un problema hoy sino de hace más de un siglo en nuestro querido y nunca bien ponderado país: “Lo que más importancia ha tenido hasta ahora, en lo que se llama pomposamente “progreso del feminismo en España”, es discutir si se debe decir concejal o concejala…”, escribía Carmen de Burgos Colombine en Nuevo Mundo, el 5 de diciembre de 1924 en su artículo ¿Concejal o concejala? No, la polémica de usar términos como portavoza o miembra no pertenece a la nueva ola de feminismo, ya hace un siglo se cuestionaban estos asuntos sobre el lenguaje inclusivo en la prensa. Y quien lo señala es una periodista nacida en Almería en 1867, la primera redactora en plantilla en un periódico en España y la primera corresponsal de guerra del país: Carmen de Burgos. Una mujer a quien el franquismo y la Iglesia borraron eficazmente de la historia de las letras españolas”.

He comenzado a leer los dos tomos de la citada publicación, muy cuidada, comenzando por el artículo citado (2) del que entresaco algunas reflexiones dignas de mención hoy y que cobran en este momento especial atención. Lo que deja entrever en su artículo es que la novedad en la palabra concejala hay que analizarla para entender que no se refiere a la mujer del concejal, como la tradición histórica y popular la había comprendido hasta ese momento, sino que tenía que tener su razón de ser a través de la acepción común del sustantivo común “concejal”, en la que la importancia estriba en el artículo que determina a una persona: la concejal, como se acepta hoy día junto a “concejala”, según el Diccionario panhispánico de dudas (RAE), en la única edición que existe hasta la actualidad, publicada en 2005: concejal. ‘Miembro de una corporación municipal’. Por su terminación, puede usarse como común en cuanto al género (el/la concejal; → género2, 1a y 3i): «La concejal y ex dirigente sindical […] anunció que este año se realizarán dos campañas de prevención» (Tiempos [Bol.] 15.2.97). Pero el uso mayoritario ha consolidado el femenino específico concejala: «La concejala del bloque justicialista […] dijo que se cobraría una tasa solidaria» (NProvincia [Arg.] 11.2.97)”. Es importante señalar que el Diccionario de la lengua española (RAE) no recoge hoy día esta acepción, dirigiendo la búsqueda de la palabra “concejala” a la de “concejal”.

Para comprender mejor esta aclaración sustantiva de Colombine, es importante comprender el sentido pleno de estas palabras en el artículo de referencia, al defender básicamente que se debe utilizar solo su forma común, cambiando solo el artículo: “El género común admite a los dos sexos solo con variar el artículo: el mártir y la mártir, el testigo y la testigo; el concejal y la concejal. ¿No es este el caso? Yo creo que sí, salvo que alguien se dé por ofendido al incluirlo en este género”. El absurdo actual de las desinencias en “o” o en “a” pueden llevarnos a derroteros tan ilógicos como los que exponía Carmen de Burgos en su artículo: “Si a las damas concejales se las llama concejalas habrá que denominar a los hombres policías policíos y a los centinelas centinelos, y no hará falta el artículo más que a los que dicen la Pepa o el Paco”.

Como se ve, es un asunto de gran actualidad en su fondo y forma. Para que no se olvide en debates estériles, aunque la Real Academia Española deba estar atenta siempre a las palabras que se utilizan a diario, para limpiarlas, fijarlas y darlas su auténtico esplendor, tal y como lo expresó hace unos años la académica Carmen Riera: “no cuidar una lengua es una aberración y un desastre (…) Nuestro pensamiento -subraya- se expresa a través del lenguaje. La comunicación entre nosotros necesita de la lengua hablada. Hablar bien implica tener bien amueblada no solo la cabeza, sino el alma, todo lo que es el espíritu”. Es justo reconocer que Carmen de Burgos se anticipó a esta grandiosa tarea.

Sevilla, 9/IV/2019

(1) Núñez Rey, Concepción (2018, Estudio y edición). Carmen de Burgos Colombine. Periodista universal (2 Vol.). Sevilla: JUNTA DE ANDALUCÍA. Consejería de Cultura.

(2) de Burgos, Carmen (Nuevo Mundo, 5-12-1924). ¿Concejal o concejala?, en Núñez Rey, Concepción (2018, Estudio y edición). Carmen de Burgos Colombine. Periodista universal, págs. 978-981.