Nuestra Señora del Mundo

Ver el incendio veloz de Notre Dame de París, es contemplar cómo desaparecen en horas siglos de historia de la humanidad. Nuestra Señora de París se convierte en Nuestra Señora del Mundo, de las Lágrimas, ante un desastre que la pericia de los vigilantes del fuego (preciosa denominación de los bomberos en italiano)  han logrado contener para salvar obras de arte y la propia estructura de piedra medieval con diseños casi imposibles.

Escucho ahora el órgano principal, que se ha salvado y siento su sonido como un regalo de la intrahistoria de la catedral de París, del Mundo, con sus cinco teclados, 109 teclas y 8.000 tubos. También escucho las voces del coro titular y recorro sus naves con la luz multicolor de sus rosetones, algunos de ellos milagrosamente salvados, fundamentalmente los de los siglos XII y XIII. Para no olvidarlo, sobre todo viendo llorar a Nuestra Señora del Mundo, acompañada por la música celestial de un órgano que suena ahora mejor que nunca.

Sevilla, 16/IV/2019