La hora de los indecisos

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Dice el Diccionario de Autoridades que indecisión es la “falta de determinación o resolución en alguna materia que se controvierte”. El adjetivo “indeciso” viene a cerrar el círculo del desasosiego ético por excelencia en dos acepciones del citado diccionario: “no decidido o resuelto”, aunque “vale también, dudoso o indeterminado en lo que se debe hacer”. Hoy, el día de las elecciones generales de 2019 en este país, estamos en la cuenta atrás a la hora que escribo este artículo para el cierre de las urnas a las 20:00 horas. La situación política de España es de tal transcendencia que hoy es el Día [así, con mayúscula] de los que deciden en democracia en el acto más significativo de la misma, la emisión del voto.

Es urgente tomar decisiones a la hora de votar. Depositar nuestra decisión política en las urnas es imprescindible para el buen gobierno del país, con determinación o resolución en el partido que se elige a través de sus legítimos representantes. Más preocupante es cuando a la indecisión se une la tibieza política, que ya he comentado en otras ocasiones en este cuaderno digital: Dios lo tuvo claro hace ya centenares de años, tal y como nos lo transmitió el Apocalipsis, en versículos fáciles de recordar (número pi): conozco tus obras; sé que no eres ni frío ni caliente. ¡Ojalá fueras lo uno o lo otro! Por tanto, como no eres ni frío ni caliente, sino tibio, estoy por vomitarte de mi boca (Ap. 3, 14-16). Así de claro, sin tapujos.

Tengo grabadas también en mi persona de secreto las escenas de la cuenta atrás del reloj, en El último tren de Gun Hill o en Solo ante el peligro. Son momentos estelares que han marcado la historia del cine, que podemos traer a nuestra realidad presente, salvando lo que haya que salvar, en un día tan especial como hoy. Son escenas de hora límite. Hoy buscaré una vez más, esperando a las 20:00 horas, cuando se cierren las urnas, las razones que todos deseamos tener para escudriñar mejor el revés y el derecho de nuestra vida política, solos y solas ante el peligro del silencio cómplice de determinadas personas (todos no somos iguales), por la indecisión paralizante y por el absentismo clamoroso y dañino en momentos cruciales de la democracia en este país, en las elecciones generales. De ahí la importancia de votar con determinación, resolución, decisión y convencimiento, alejados del oscuro objeto de la indecisión o del absentismo.

Sevilla, 28/IV/2019