Atocha sigue siendo una verdad incómoda

11M
Monumento dedicado a las víctimas del 11 de marzo de 2004 / Madrid.

Hoy se cumple el 14º aniversario de la tragedia de Atocha. Reproduzco a continuación el post que escribí en 2007, recordando que la verdad de lo ocurrido sigue estando todavía allí y aquí.

Dedicado hoy, de nuevo, a los familiares de las víctimas y a las personas que confían siempre en la búsqueda de la verdad y la paz, en cualquier ámbito de la vida, siendo conscientes de que el yihadismo está todavía aquí y allí, tal y como comprobamos el verano pasado en Barcelona. Para que no olvidemos a los que lo siguen sufriendo, buscando desesperadamente refugio en países de acogida que les entreguen solidariamente una forma diferente y digna para ser y estar en el mundo.

Es verdad, Atocha sigue siendo una verdad incómoda. Allí y aquí. Para que no lo olvidemos ni siquiera un momento.

Sevilla, 11/III/2018

Atocha, una verdad incómoda

Cuando me he despertado esta mañana, la verdad estaba todavía allí (y aquí: en una sentencia ejemplar, en un juicio modélico, en la muerte sin sentido, real, en quienes lucharon por devolver vida a quienes se les escapaba en segundos de terror, en las personas y organizaciones que quisieron saber siempre la verdad machadiana, es decir, aquella que se busca en común, guardándose cada una, cada uno, la propia; en el Estado de Derecho, en aquellas personas afectadas por el atentado, que todavía no comprenden nada del absurdo de las creencias en algunos responsables del más allá que –paradojas del destino- hacen la vida imposible a los del más acá; en los silencios de los dioses a favor de la inteligencia humana, y en la democracia que se construye con las pequeñas acciones y cosas del día a día).

Cuando me he despertado esta mañana, la verdad estaba todavía allí (y aquí: he decidido cuidarla porque he crecido en las contradicciones de un país lleno de oportunidades en los últimos treinta años, que está más cerca de las culturas desconcertadas que de la educación para la ciudadanía).

Cierto.

Cuando me he despertado esta mañana, una verdad incómoda estaba todavía allí.

Sevilla, 4/XI/2007

La aventura de saber educar

ESCUELA UNITARIA

Creo que la televisión pública cumple su función cuando presenta programas tan excelentes como el que he podido ver hoy en un programa, La aventura del saber, que se puede visualizar completo en la dirección que figura en la nota final de este post. En concreto, recomiendo la segunda “aventura”, en torno a la experiencia que se lleva a cabo actualmente en la única escuela unitaria (CEIP Carlos Ruiz) de la Comunidad de Madrid, situada en Rozas de Puerto Real, con una población de poco más de quinientos habitantes.

Desarrollan un programa fantástico de aprendizaje integral e integrado que recomiendo ver y escuchar atentamente. Si traigo esta experiencia es por una razón evidente en un día como hoy dedicado íntegramente a la mujer. Las niñas y los niños de esta escuela aprenden otra forma de ser en el mundo, basada en el principio de igualdad en su aventura particular. La educación juega un papel insustituible en la educación de iguales y diferentes. Me ha recordado mensajes excelentes que aprendí de películas dedicadas a este tipo de experiencias en nuestro país vecino, Francia (Ser y tener), que también podemos encontrar en el nuestro. Un botón de muestra ya lo recogí en una página de este cuaderno digital que busca siempre islas desconocidas, en un post que llevaba por título La educación, ese claro objeto de deseo público: “Tres palabras escritas en carteles sobre la alfombra en la que los niños se sientan a primera hora de la clase, “no, ¿por qué? y elegir”, resumen bien las expectativas educativas en este país, porque son cuestiones no imposibles para los niños de la escuela unitaria de San Miguel de Valero (Salamanca), que aprenden a tratar y responder en el contexto necesario: “No”, para que los niños sepan que nadie les obliga a participar en aquello que no desean, dentro o fuera de la escuela. “¿Por qué?”, para que los niños se esfuercen en conocer el origen de las cosas. Y “elegir”, para que conozcan la importancia de sus decisiones”. Entristece conocer que el cierre de escuelas rurales es una realidad inexorable en este país: “El cierre de una escuela rural duele, porque se pierde un lugar de referencia. Pero no olvidemos que el fin de estas escuelas es solo una metáfora de un sistema de administración política que apenas cree en el entorno rural. Se trata de un sistema que ha perdido de vista nuestra relevancia para el equilibro de todas las cosas: de la biodiversidad, de las aguas, de los alimentos, del aire, de la vida en su conjunto…”.

En un día como hoy me ha emocionado visualizar imágenes de integración plena en los aprendizajes diarios de la escuela de Rozas de Puerto Real, con maestras y maestros excelentes en su función pública. No se lo pierdan. Comienza esta aventura de saber en el minuto 15:06 y es una forma sencilla de comprender que este país puede cambiar gracias a experiencias anónimas de igualdad de género como la que se desarrolla en esta escuela rural. Impecable.

Sevilla, 8 de marzo de 2018, Día Internacional de la Mujer.

NOTA: la imagen es un fotograma tomado hoy del programa La aventura del saber: http://www.rtve.es/alacarta/videos/la-aventura-del-saber/aventura-del-saber-08-03-18/4510463/

Género y vida

EL CUARTO PODER
Giuseppe Pellizza da Volpedo (1901). El Cuarto Estado.

Estamos siendo testigos de una campaña de amplio calado internacional en defensa de la igualdad de género para ser y estar en el mundo, que adquiere especial visibilidad en el llamado Día Internacional de la Mujer, que se celebra mañana. No quiero pasarlo por alto en este cuaderno, sensible con el acontecer diario y en permanente búsqueda de islas desconocidas que, al final, somos nosotros mismos -hombres y mujeres- cuando salimos de nuestra persona de secreto para encontrarnos con nuestra realidad más próxima.

Quiero colaborar con el trasfondo de este día, que debe ser de todos los días, publicando de nuevo un artículo, Cerebro y género, con el que inicié hace más de diez años una búsqueda científica sobre la relación del cerebro humano con el género, porque me parecía necesario conocer bien cuál es la razón de ser de tanto desequilibrio de los hombres en su relación ordinaria con las mujeres, de forma mayoritaria, como el que se constata día a día. También, de la sociedad en general.

Posiblemente, llegará el día, como dijo Saramago en el acto de nombramiento como hijo adoptivo de Granada, el 3 de febrero de 2006, en el que las mujeres aplaudirán desde las aceras una manifestación de hombres -y solo hombres- proclamando la nueva realidad de las mujeres libres de la esclavitud ética, psíquica y social del machismo ibérico, demostrada por una violencia de género que suma y sigue como si no pasara nada en el cálculo de la muerte.

A partir de este post pueden enlazarse otras reflexiones en este blog que ayuden a generar tejido crítico para construir un mundo diferente, donde hombres y mujeres vayamos de la mano a diario y en momentos especialmente críticos como el actual, en referencia a la violencia silenciosa de género, tal y como lo representó Giuseppe Pellizza da Volpedo en su obra «El cuarto estado». Un ejemplo para manifestarse mañana de todas las formas posibles.

Sevilla, 7/III/2018

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Cerebro y género

Llevo dando vueltas en mi corteza cerebral a la idea de escribir un post sobre el cerebro de la mujer. He estudiado a fondo esta realidad incuestionable y ayer se disparó la necesidad de entregar este conocimiento conectivo a la Noosfera digital al leer un artículo de Maruja Torres que me dejó muy intranquilo. Llevaba por título Almas, cerebros y ferretería y reflexionaba con su proverbial ironía sobre un “pequeño calendario de cartera –puede así acompañarte a todas partes– para el año 2007 que está siendo repartido graciosamente a sus clientes por la importante firma Bonaire Ferretería, con delegaciones en Denia, Benissa, Calpe y Benitachell (firma que dispone de una página web bastante minuciosa, muchas entradas en Google y hasta un jefe de Recursos Humanos), en cuyo revés figura el dibujo de un cerebro con sus correspondientes compartimientos e indicaciones… El Calendario Bonaire 2007 está específicamente dedicado a “El cerebro de la mujer”, y si quiere usted ponerse en contacto conmigo le facilitaré una fotocopia, pues sin duda abismará sus conocimientos”. La verdad es que reproduce los estereotipos machistas de viejo y nuevo cuño que no deberíamos permitírnoslo una parte de la sociedad que lucha a diario por no dejar ni un segundo de respiro a las conductas trasnochadas e impresentables hacia la mujer por el mero hecho de serlo. Y además, atacando a la sede de su inteligencia, el cerebro, donde según este calendario nos cuenta Maruja Torres lo siguiente: “Por ejemplo, ¿sabía usted que una parte nada desdeñable de nuestra masita encefálica –femenina, insisto– la dedicamos a pensar en Zapatos? ¿Que la zona central la ocupa el apartado Generador de Dolores de Cabeza? ¿Conoce nuestros sectores Compras Compulsivas, Sensores para detectar Oro y para obsesionarnos con Aniversarios y Cumpleaños? ¿Ignoraba que tenemos el Centro limpieza de Inodoros tan reducido, pobrecillas, como el de Conducción de Vehículos y como la Glándula de iniciativa en el Sexo? Por fortuna nuestro cerebrín –siempre según el gabinete del doctor Bonaire– dedica gran espacio al Centro del Rumor y el Cotilleo, a Habla, Habla, Habla; muestra bastante buen olfato para Todo lo que Brilla y goza de un buen reducto de Memoria para Telenovelas. Del tamaño de la glándula Ya te lo dije tampoco nos podemos quejar”.

Pasada la primera dosis de indignación, me he puesto manos a la obra y hoy voy a empezar una serie de publicaciones en este cuaderno para exponer las principales características diferenciadoras del cerebro humano que el estado del arte de las neurociencias nos aportan en nuestros días y que seguro pueden ayudar a contrarrestar con el conocimiento lo que desgraciadamente traduce una forma de estar en el mundo machista e impresentable que siempre ha atacado a la quintaesencia de la mujer a través de almanaques y calendarios, grandes y pequeños, cuestión por cierto digna de estudio.

La primera cuestión a dilucidar es que nos encontramos ante una realidad anatómica que es irrefutable: no existen dos cerebros iguales, ni existen cerebros de hombres y mujeres iguales, es decir, de las mayores maravillas que nos ha transferido la historia del primer ser humano que pensaba y hablaba, hace casi cincuenta mil años, es que cada cerebro es una realidad distinta y programable, digna de ser conocida en su individualidad, generador de derechos y negación incuestionable de ser tratado con la etiqueta de mercancía (peligrosa, por supuesto). Las posibilidades de cada cerebro humano, son multimillonarias en generación de grabaciones de la realidad interna y externa a través de un mecanismo complejísimo y que pertenece tanto al hombre como a la mujer. Los africanos, que brillaban por ser magníficos cazadores-recolectores, decidieron entonces, en ese marco temporal, aproximadamente, salir de su territorio y comenzar la aventura jamás contada. Aprovechando, además, un salto cualitativo, neuronal, que permitía articular palabras y expresar sentimientos y emociones. Había nacido la corteza cerebral de los humanos modernos, de la que cada vez tenemos indicios más objetivos de su salto genético, a la luz de los últimos descubrimientos de genes diferenciadores de los primates, a través de una curiosa proteína denominada “reelin”. Reelin de hombre, reelin de mujer, idéntica posibilidad de ser inteligentes. Cien mil millones de posibilidades de ser personas, en igualdad.

Se han estudiado las regiones del genoma humano, una vez establecidas las comparaciones entre los genomas de humanos, chimpancés y otros vertebrados (animales más o menos próximos en la evolución a nosotros) para identificar elementos que hayan contribuido a cambios evolutivos rápidos, que son los realmente importantes, limitándose la investigación a la zona más relevante, la denominada HAR1. Esta zona forma parte de dos genes. Uno de éstos, el HAR1F, es activo en un tipo de células nerviosas, las neuronas Cajal-Retzius, que aparecen pronto en el desarrollo embrionario (entre la séptima y la decimonovena semana de embarazo) y juegan un papel crítico en la formación de la estructura de la corteza cerebral humana. Estas neuronas son las que liberan la proteína «reelin», que guía el crecimiento de las neuronas y la formación de conexiones entre ellas. El gen identificado (HAR1F) se expresa [sic] junto con la «reelin», que es fundamental a la hora de formar la corteza cerebral humana, lo que habla más a favor de su importancia en la evolución. En manifestaciones de David Haussler, director del Centro de Ciencia e Ingeniería Biomolecular de la Universidad de California en Santa Cruz e investigador del Instituto Médico Howard Hughes: “No sabemos qué hace, y no sabemos si interactúa con la «reelin». Pero la evidencia sugiere que este gen es importante en el desarrollo cerebral, y que es emocionante porque la corteza humana es tres veces mayor que la de nuestros predecesores (…) Algo hizo que nuestro cerebro se desarrollara mucho más y que tuviera muchas más funciones que los cerebros de otros mamíferos.

Además, este salto cualitativo que intentaremos descifrar en sucesivas “entregas digitales”, ensalza a la mujer como la auténtica portadora de la viabilidad del cerebro humano, sabiendo además que alcanza su desarrollo más perfecto en los meses de gestación en el vientre materno y que ya viene “programado” para su existencia particular. Leía recientemente en National Geographic, en un reportaje sobre La Mente, de James Shreeve (1), al abordar las circunstancias que rodeaban una intervención en el cerebro de una paciente (Corina) con un tumor cerebral en el lóbulo frontal izquierdo que: “Por lo que se refiere al crecimiento cerebral, los nueve meses que pasó en el vientre materno fueron una hazaña de desarrollo neuronal de dimensiones épicas. Cuatro meses después de la concepción, el embrión que iba a convertirse en Corina estaba produciendo medio millón de neuronas por minuto, que a lo largo de las semanas siguientes migraron al cerebro, hacia destinos específicos determinados por señales genéticas e interacciones con las neuronas adyacentes. Durante el primero y el segundo trimestre de su gestación, las neuronas comenzaron a tender tentáculos entre sí, estableciendo sinapsis (puntos de contacto) a un ritmo de dos millones por segundo”. Sigue narrando, posteriormente, esta apasionante aventura del cerebro humano: “Tres meses antes de su nacimiento, Corina tenía más células cerebrales de las que volvería a tener en toda su vida: una sobrecargada jungla de conexiones. Muchas más de las que necesita un feto en el ambiente cognitivamente poco estimulante del útero, muchas más incluso de las que necesitaría de adulta”.

Con esta introducción al rol de la mujer como creadora de cerebros humanos, se empiezan a despejar dudas sobre su importante función en la generación de calidad humana. Por eso estoy convencido de que si comenzamos a divulgar conocimiento científico sobre la realidad de la mujer como portadora y creadora de conocimiento y de corteza cerebral, es probable que los humos machistas comiencen a aflorar los silencios del desconocimiento e ignorancia supina que muchos hombres tienen sobre la auténtica capacidad del cerebro de la mujer. Extraordinario aprendizaje.

Hasta el mañana próximo, compartiendo el conocimiento cerebral de género.

(1) Shreeve, J. (2005). La Mente. National Geographic, Marzo, 2-27.

Sevilla, 19/XII/2006

Género y vida

Los aforismos lloran la ausencia de Jorge Wagensberg

JORGE WAGENSBERG

Hoy ha fallecido Jorge Wagensberg, un divulgador de la ciencia muy necesario para este país. Últimamente lo he seguido de cerca en una tarea muy inteligente de aprehender el mundo a través de los aforismos. Me gusta comprenderlos en el sentido que ya se definió por primera vez, en el siglo XVIII, en el Diccionario de Autoridades, tan querido por mí: “Sentencia breve y doctrinal, que en pocas palabras explica y comprehende la esencia de las cosas” (RAE A 1726, pág. 338,1). Y vuelven a estar de moda, quizá porque la velocidad que se imprime a la vida diaria necesita de estos “pretextos para textos fuera de contexto”, como lo definió Jorge Wagensberg en un artículo de opinión, extraordinario, que se publicó en el suplemento Babelia, de El País, en 2012 (1).

Esta definición última, en términos de ciencia, lo fundamentaba en tres argumentos: la objetividad, la inteligibilidad y la dialéctica. Objetividad, porque el sujeto de conocimiento debe distorsionar lo menos posible al objeto de conocimiento. La inteligibilidad, porque hay que despejar a la esencia de todos sus matices, alcanzando la mínima expresión de lo máximo compartido. Ejemplo: Vivir envejece. Y, por último, la dialéctica, como tensión continua entre sujeto y objeto: La realidad es inteligible porque no hay bosques con más árboles que ramas.

Como pequeño homenaje a su ausencia de este mundo, vuelvo a publicar el último post que escribí el año pasado, con un precioso aforismo suyo en el que recogía unas respuestas inteligentes para tiempos de crisis: ¿Qué hacer? Comprender (no tenemos nada mejor que hacer). ¿Comprender qué? Comprender la realidad (no tenemos nada más a mano). Espero que sirvan estas palabras para construir una forma diferente de ser en el mundo en este país tan intransigente y maleducado. Fundamentalmente, porque necesitamos tiempo de silencio para pensar y comprender la realidad tal y como es. Para transformarla y no solo cambiarla.

Sevilla, 3/III/2018

NOTA: la imagen se ha recuperado hoy de http://miesbcn.com/project/tandem-creative-process/

(1) Wagensberg, Jorge (2012, 12 de mayo), Pretexto para un texto fuera de contexto, en Babelia (El País).
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No hay nada mejor que comprender

Siempre adelante
Siempre hacia adelante – DAR YASIN (AP) | 25-11-2011
El ciclista, en medio de una espesa niebla, mira a cámara mientras no detiene su avance por una de las calles de Srinagar (India)

Me gusta leer aforismos, sobre todo los de un maestro como Jorge Wagensberg, sabiendo que ya en el siglo XVIII se definía por primera vez el lema “aforismo”, en el Diccionario de Autoridades, como “Sentencia breve y doctrinal, que en pocas palabras explica y comprehende la esencia de las cosas” (RAE A 1726, pág. 338,1). Hoy he leído con especial atención uno, entresacado entre otros dedicados a la interdisciplinariedad (1), que lo considero de especial interés para los que necesitamos viajar imaginariamente a islas desconocidas y no tener problemas al elegir qué llevarnos para meditar en la persona de secreto que se queda sola. Dice exactamente así: ¿Qué hacer? Comprender (no tenemos nada mejor que hacer). ¿Comprender qué? Comprender la realidad (no tenemos nada más a mano).

Es verdad. Sobre todo, cuando la comprensión es fruto del perdón por lo que no acabamos de comprender, en una tautología de términos que se confunden casi siempre en estos tiempos tan modernos. Porque perdonar es comprender y a veces comprendemos tanto que no hay nada que perdonar.

Vivimos momentos desconcertantes, porque no sabemos lo que nos pasa a los de alma inquieta. Nos rodea una mediocridad galopante y una desvergüenza de lo corrupto que casi todo lo invade de forma silente. Solo nos queda comprender el comportamiento humano que nos rodea, porque nada nos puede ni debe ser ajeno, tomando conciencia de que no tenemos nada mejor que hacer si queremos comprender lo que nos pasa. Y lo que pasa es que la realidad nos rodea, porque la tenemos a mano en cualquier ámbito en el que nos movemos al despertar cada día. Y hay que comprenderla, caminando por las aceras de la vida que nos llevan al interesante Club de las Personas Dignas.

Un aforismo de Jorge Wagensberg precioso y útil, sobre todo en una sociedad de mercado que en este aquí y ahora de la comprensión no necesita recurrir al poderoso caballero don dinero. Es el deber de vivir con los demás y el derecho a comprenderlo para aprender a perdonar a los que hacen cosas que no nos gustan y seguir luchando por transformar la sociedad (la que no es digna, justa y equitativa). Aunque, repito, estamos advertidos: perdonar es comprender y a veces comprendemos tanto que no hay nada que perdonar.

Necesitamos recordar siempre que durante las veinticuatro horas del día este país necesita rescatar segundos de preguntas, comprensión y perdón si el acontecer diario abre heridas de amor y muerte, que para unas y unos puede ser entregar por cansancio existencial lo más querido y para aquellas y aquellos, alcanzar el sueño más esperado. Ir siempre hacia adelante. Así recuperamos, al mismo tiempo, la dignidad, como cualidad de lo más digno, es decir, aquello que nos hace merecedores de algo tan importante como la comprensión de los demás. Además, sin necesitar el perdón, porque todas y todos aprendemos a comprender nuestras propias limitaciones, llevándonos de la mano al necesario tiempo de silencio nacional preconizado por Azaña: si los españoles habláramos sólo y exclusivamente de lo que sabemos, se produciría un gran silencio que nos permitiría pensar. También, comprender la realidad para no tener que perdonar tanto.

Sevilla, 30/IV/2017

(1) Wagensberg, Javier (2017, 26 de abril). La interdisciplinariedad en aforismos, en Babelia (El País.com).

Enigma al trasluz, al alba, el andaluz

cernuda

Sombra hecha de luz,
que templando repele,
es fuego con nieve
el andaluz.

Enigma al trasluz,
pues va entre gente solo,
es amor con odio
el andaluz.

Oh hermano mío, tú.
Dios, que te crea,
será quién comprenda
al andaluz.

Luis Cernuda, El andaluz, en Como quien espera el alba, 1947

Celebramos hoy el Día de los andaluces, de las andaluzas, el día de los que vivimos en Andalucía y respetamos su identidad, que llevamos la luz con el tiempo dentro, como Juan Ramón Jiménez entendía su pueblo y las personas que vivían en él. Cernuda hace un retrato precioso del andaluz porque somos un enigma a pesar de la luz interior que el dolor de nuestra historia no olvida, siempre con el tiempo dentro, amor desbordante, pasión en nuestra música que acompaña siempre la alegría y calma el dolor, que compartimos hasta buscar la luz con el tiempo fuera.

Nos tratamos como hermanos, cuando a veces no sabemos si somos amigos o seres lejanos, aunque lo único que sabemos, en tiempos políticos, es que unos de otros -no inocentes- lejos estamos.

Con la esperanza de que el dios que corresponda comprenda qué significa hoy ser andaluz o andaluza en Andalucía, más allá de los que nos llevan al diccionario de uso del andaluz corriente como una sola palabra, cuando lo que necesitamos es una definición urgente como personas con luz interior, pero con un enigma de fuego y nieve dentro. Como Cernuda soñó un día esperando el alba de su tierra que, muchos años después, seguimos esperando para todos, sobre todo para los que menos tienen y no pueden salir a día de hoy de las jaulas de pobreza en que viven. Casi un millón de parados y otro millón de pensionistas en el umbral de pobreza, sin ir más lejos, que están entre los andaluces que llevan la soledad dentro, tal y como lo expresó Cernuda, nuestro paisano, que siempre soñó con el despertar del alba de la libertad y dignidad en Andalucía.

Sevilla, 28 de febrero de 2018, Día de Andalucía

La llamada del liberalismo

VARGAS LLOSA

He leído con atención la entrevista de Maite Rico, subdirectora de El País, a Mario Vargas Llosa, publicada en El País Semanal del 25 de febrero. La entradilla me pareció muy sugerente y me puse manos a la obra o lo que es lo mismo, la leí detenidamente en dos ocasiones porque descubrí inmediatamente que no era inocente y que abordaba cuestiones que me pre-ocupan (sic) mucho últimamente. Dicha entrada era triunfal interpretando lo que venía después, pero una vez concluida la tarea de lectura reposada, deseo compartir con la Noosfera mi valoración en sus aspectos centrales.

El resumen introductorio decía exactamente lo siguiente: “Además de crear ficciones memorables, el Nobel de Literatura se ha batido incansable por la defensa de la sociedad libre. Con su nuevo ensayo, ‘La llamada de la tribu’, quiere reivindicar el pensamiento liberal y rendir homenaje a siete autores que lo marcaron. Con él hablamos del liberalismo, de la ceguera de los intelectuales con los totalitarismos y de los peligros que acechan hoy a la democracia”. Era obvio que Vargas Llosa venía “a hablar de su libro” (Umbral dixit), pero me interesaba mucho adentrarme en su análisis del pensamiento liberal, de sus contrarios y de la conclusión del encuentro bajo el ropaje de los peligros de la democracia. Hasta ahí, todo en su sitio.

No he leído el libro, pero me ha pre-ocupado (en el buen sentido de las dos palabras) la vertiente cuasi autobiográfica en la que se manifiesta el premio Nobel, “su evolución desde el marxismo y el existencialismo a la revalorización de la democracia y el descubrimiento del liberalismo”, sobre todo porque la lectura de la entrevista deja entrever un camino tortuoso hacia el liberalismo más radical que podamos pensar, con apreciaciones para mí discutibles, partiendo de un supuesto elemental en su giro copernicano personal, es decir, la apreciación progresiva de lo individual y la cuasi desaparición de los otros, en el sentido más plural de “otros”. Veremos el porqué de esta pre-ocupación.

Para empezar, es difícil comprender en pocas palabras el análisis telegramático del nacimiento del liberalismo y de los ataques sufridos a lo largo de su dilatada historia. Es una historia personal que también han escrito muchas personas y muchos intelectuales, pero las cosas no se deben sacar de quicio porque, aun siendo verdad lo que expone sobre estos procesos de conversión de izquierda a liberalismo, no es el modelo por excelencia que permita a la sociedad avanzar unida y pretender también que nunca sea vencida por la sinrazón. Siento que determinados ejemplos de su entrevista, desde el principio de ésta y hasta el final, se tomen como referencia de la necesaria deriva hacia el liberalismo. No lo comparto y, además, no es verdad que esta opción intelectual sea la que pueda dar cauce al desencanto personal y social que existe en la actualidad.

Es curioso explorar el nacimiento del liberalismo y su asunción por la filosofía, con ejemplos tan significativos como el expuesto en el Diccionario de Filosofía de José Ferrater Mora. Es una experiencia muy peculiar porque cuando se desea consultar la entrada dedicada a liberalismo, directamente remite en una escueta referencia a que se vea “anarquismo”. Me sorprendió siempre esta referencia, pero leyendo la voz de anarquía, según Ferrater Mora, comprendí bien uno de los riesgos básicos del alcance del liberalismo: la libertad sin referencias se puede alcanzar con el único culto al individuo como ser soberano y responsable.

En la entrevista, Vargas Llosa aborda asuntos muy fronterizos que es muy difícil aceptar sin más. Quizá, el que me ha llamado más la atención es cuando se refiere a la esencia del liberalismo: “[…] … no solo admite, sino que estimula la divergencia. Reconoce que una sociedad está compuesta por seres humanos muy distintos y que es importante preservarla así. Es la única doctrina que acepta la posibilidad de error. Por eso insisto mucho: no es una ideología; una ideología es una religión laica. El liberalismo defiende algunas ideas básicas: la libertad, el individualismo, el rechazo del colectivismo, del nacionalismo; es decir, de todas las ideologías o doctrinas que limitan o cancelan la libertad en la vida social”.

No es verdad. El liberalismo es una ideología más, concreta, con todos los bagajes que se esperan de ella, con un matiz esclarecedor consistente en la negación y olvido de “los otros” como artífices de la democracia en favor del individualismo soberano, con un suelo firme enraizado en la economía pura y dura que debe beneficiar siempre al individuo y con escasa regulación e intervención del Estado. Como todas las ideologías, ésta tampoco es inocente, aunque diferente según las bases de creencias que las sustentan y de que ataquen o no a la razón: “no hay ninguna ideología inocente: la actitud favorable o contraria a la razón decide, al mismo tiempo, en cuanto a la esencia de una filosofía como tal filosofía en cuanto a la misión que está llamada a cumplir en el desarrollo social. Entre otras razones, porque la razón misma no es ni puede ser algo que flota por encima del desarrollo social, algo neutral o imparcial, sino que refleja siempre el carácter racional (o irracional) concreto de una situación social, de una tendencia del desarrollo, dándole claridad conceptual y; por tanto, impulsándola o entorpeciéndola” (1).

Cuando aborda el papel de los intelectuales en relación con la democracia hace una manifestación muy dura e irreal sobre el papel que juegan en la acción política: “Los intelectuales, con una ceguera enorme, han visto siempre la democracia como un sistema mediocre, que no tenía la belleza, la perfección, la coherencia de las grandes ideologías”. Con todos los respetos, es muy injusta esta valoración porque basta leer la historia pasada y presente del mundo para reconocer con orgullo humano el papel desempeñado por miles de personas que pusieron y ponen su inteligencia al servicio del bien común. Es un asunto que me ha preocupado siempre y he escrito en varias ocasiones en este blog sobre el compromiso intelectual hasta las últimas consecuencias: “Un intelectual es concebido como un ser alejado de la realidad que se suele pasar muchas horas en cualquier laboratorio de la vida y de vez en cuando se asoma a la ventana del mundo para gritar ¡eureka! a los cuatro vientos, palabra que no suele afectar a muchos porque nace del egoísmo de la idolatría científica, social y política correspondiente. Por eso hay que rescatar la auténtica figura de las personas inteligentes que ponen al servicio de la humanidad lejana y, sobre todo, próxima, su conocimiento compartido, su capacidad para resolver problemas de todos los días, los que verdaderamente preocupan en el quehacer y quesentir diario. Cada intelectual, hemos quedado en “cada persona”, que toma conciencia de su capacidad para responder a las preguntas de la vida, desde cualquier órbita, sobre todo de interés social, tiene un compromiso escrito en su libro de instrucciones: no olvidar los orígenes descubiertos para revalorizar continuamente la capacidad de preocuparse por los demás, sobre todo los más desfavorecidos desde cualquier ámbito que se quiera analizar, porque hay mucho tajo que dignificar. Si esa militancia es independiente, otra cuestión a debatir, es solo un problema más a resolver, pero no el primero”.

El liberalismo es una ideología incompleta. Intenta flotar por encima de la sociedad en general en favor del individuo porque es soberano, contemplando solo el Estado como testigo de cargo, pero con intervenciones mínimas, cosméticas tan solo, porque casi no es necesaria su presencia. La razón liberal es incompleta siempre porque el individualismo limita la posibilidad de transformar el mundo sin dejar a nadie atrás. Lo estudié en su día en la obra de Ferrater Mora y no lo he olvidado.

Sevilla, 27/II/2018

(1) Lukács, G. (1976). El asalto a la razón. Barcelona: Grijalbo, pág. 5.

 

El futuro es lo que vamos a hacer

ARCO 2018 GENOVES

Juan Genovés, ARCO 2018 (Galería Marlborough)

Es una pena que este año nos hayamos acercado muchas personas a la exposición ARCO 2018 a través del espectáculo penoso al que hemos asistido por la retirada antidemocrática y a destiempo de una obra del artista Santiago Sierra, cuando el lema de la exposición, que es precioso, auguraba mejores propósitos individuales y colectivos: “El futuro no es lo que va a pasar, sino lo que vamos a hacer”. Junto a esta declaración programática de lo que tenemos que hacer, no inocente, he recordado ahora una frase de Groucho Marx que en principio es muy enigmática también: el futuro ya no es lo que era. Entre una y otra me quedo con la de ARCO, porque es realista sin tener que creer necesariamente en lo imposible. Es verdad, el futuro, que ya es parte del presente inmediato, depende de lo que queramos hacer en los tres mundos en los que tenemos que hacer deberes todos los días: el mundo de alrededor o ecosistema en el que vivimos, el mundo con los demás y el mundo personal e intransferible con en el que caminamos a diario haciendo camino al andar.

La pregunta que está detrás del lema de ARCO 2018 es de corte eminentemente leninista: ¿qué es lo que hay que hacer en cada uno de esos mundos de cara al futuro? o de forma más abreviada (para no andarnos con rodeos): ¿qué hacer? Es verdad que cuando solemos acometer respuestas solemos tomar conciencia de que nos cambian constantemente las preguntas, pero la diferencia planteada por ARCO estriba en que cuando esperamos solo a lo que va a pasar, estamos quietos, paralizados en cualquier tipo de respuesta a los interrogantes de la vida, mientras que si pasamos al terreno de la acción escribimos páginas extraordinarias en el libro vital de cada uno. Si lo compartimos así, mejor, porque comprenderemos mejor que nunca que el amor y el sufrimiento es la única fuerza que no se equivoca al construir el futuro propio y el de los demás que lo buscan apasionadamente. Sin tener que esperar a que nos lo diseñen otros.

Cuando dicen esos otros que estamos saliendo de la crisis, uno de los eufemismos más duros que hemos conocido en su efecto halo negativo, nos encontramos con la frialdad o bienestar de nuestro suelo firme, el ético, sobre el que se asientan todas nuestras verdades, nuestras respuestas a la vida personal e intransferible, al que le cambian el guion continuamente, porque cambian constantemente las preguntas de la vida: quiénes somos, por qué estamos, por qué vivimos a veces desesperadamente, por otras muy duras: qué somos, qué tenemos, por qué perdemos el norte del futuro que nos corresponde vivir y por qué morimos en vida cuando sufrimos cualquier revés no esperado.

Seguimos buscando las mejores respuestas para preparar a diario el futuro con lo que hacemos todos los días. Las que nos proporciona la inteligencia personal e intransferible, aquella que nos reconduce permanentemente a la búsqueda de la felicidad, porque intentamos solucionar los problemas que nos invaden. Aquella que supone aceptar que la infelicidad también existe, aunque traduce algo muy claro en la dialéctica derivada del uso de la razón y del corazón, porque debería figurar en el catálogo humano de las mejores respuestas al genérico qué hacer: la respuestabilidad (perdón por el neologismo) en estado puro, entendida como la capacidad para responder a las preguntas de la vida, presentes y futuras, con inteligencia y libertad, sabiendo que el mal y los hijos e hijas de las tinieblas también existen. Aunque nos las cambien constantemente… Es curioso, pero es verdad: el futuro sigue siendo muchas veces lo que era porque no nos resignamos a comprender que todo depende de lo que queramos hacer.

Sevilla, 24/II/2018

A la Virgen, solo el silencio de la noche

EL RECIEN NACIDO-LA TOUR
Georges de La Tour – “El recién nacido” (h. 1648, óleo sobre lienzo, 76 x 91 cm, Museo de Bellas Artes de Rennes, Rennes)

Es urgente que entre las reformas a abordar en la Constitución de 1978 se acepte definitivamente la laicidad como seña de identidad del Estado español. Recientemente, hemos conocido cómo se ha pronunciado el Tribunal Supremo sobre el largo proceso judicial en relación con la medalla de oro al mérito policial que el Ministerio de Interior dio a la Virgen de Nuestra Señora María Santísima del Amor, en Málaga, en febrero de 2014. Como no podía ser de otra forma en este sacrosanto país, el fallo ha sido a favor de dicha entrega, simplemente porque no se ha admitido a trámite el recurso de revisión correspondiente, quedándose todo como estaba. Punto final. No tenemos remedio y ya sé que este fallo pasará sin pena ni gloria en un país objetivamente muy descreído e inmerso en problemas muy graves, pero simboliza una vez más que la laicidad es una palabra hueca en millones de conciencias a pesar de lo propugnado en el artículo 16 de la Constitución.

Ante este hecho, me reafirmo en todas las palabras que escribí en 2015 en referencia a este esperpento. Las reproduzco a continuación y sigo esperando una respuesta del dios en el que creo, como nos lo recordaba Alberti en su precioso poema “Entro Señor en tus iglesias”, para decirme lo que posiblemente a nadie le diría, aunque sé a ciencia cierta que su corazón anonadado gime por estas noticias. También, por lo que transmite en su poema El platero, publicado en El alba del alhelí, que siempre he sentido como la gran paradoja de la creencia descreída en el dios que nos conmueve y en la Virgen que solo acepta el regalo de un beso a su Niño, mucho más allá de medallas, collares y anillos, porque nos puede servir para comprender la quintaesencia de la religión bien entendida y no mezclada con decisiones que nunca debería tomar un Estado laico que, tal y como como se ha conocido a través del expediente, alegó en un momento de este largo proceso que la Virgen no era «funcionaria» y que, por tanto, no podía ser juzgada en el Juzgado Central de lo Contencioso Administrativo, sino que era obligatorio que la causa fuera tramitada y fallada por una sala compuesta por cinco jueces. Sin comentarios.

En este momento, vuelvo a contemplar el óleo de Georges de La Tour, El recién nacido, un pintor desconocido durante siglos para la historia del arte. Sobrecoge el silencio y austeridad en este cuadro tan realista en los últimos años del pintor: “Sus célebres “noches”, de aparente simplicidad, silenciosas y conmovedoras, dan vida a personajes que surgen con magia en espacios sumidos en el silencio, de colorido casi monocromo y formas geometrizadas. La total inexistencia de halos u otros atributos sacros, así como los tipos populares empleados, justifican la lectura laica que a veces se ha hecho de sus nocturnos en obras como La Adoración de los pastores del Louvre o El recién nacido de Rennes“ (1).

Sin medallas, sin atributos laicos ni sacros. Sin collares o anillos. Sin nada, solo con el regalo precioso del silencio sonoro de la noche y contemplando a su niño.

Sevilla, 23/II/2018

(1) https://www.museodelprado.es/actualidad/exposicion/georges-de-la-tour/369d61b8-c430-4c43-9f51-8ed8995aa949
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A la Virgen, un collar…

RAFAEL ALBERTI

Di, Jesucristo, ¿Por qué
me besan tanto los pies?
Soy San Pedro aquí sentado,
en bronce inmovilizado,
no puedo mirar de lado
ni pegar un puntapié,
pues tengo los pies gastados,
como ves.

Haz un milagro, Señor.
Déjame bajar al río;
volver a ser pescador,
que es lo mío.

Rafael Alberti, Basílica de San Pedro

Ha saltado a los medios de comunicación una noticia que tiene que ver mucho con el esperpento de un Estado que no se resigna a no ser confesional, en un país que tiene cada día las iglesias más vacías, como nos recordaba Rafael Alberti en Roma peligro para caminantes: Entro Señor en tus iglesias… Se trata de la revisión que está haciendo la Audiencia Nacional sobre la medalla de oro al mérito policial que el Ministerio de Interior dio a la Virgen de Nuestra Señora María Santísima del Amor, en Málaga, en febrero de 2014, con motivo de un recurso presentado por la asociación Europa Laica, por considerar que esta actuación es «arbitraria» e «irracional» desde todos los puntos de vista, considerando que tiene un contenido imposible al atribuir a un «ente impersonal», “como es una «figura religiosa», la máxima condecoración de la Policía Nacional, la cual está concebida para premiar actuaciones «concretas» de «personas» que hayan prestado servicios extraordinarios”.

He recordado también un poema precioso de Rafael Alberti, El platero, publicado en El alba del alhelí, que siempre he sentido como la gran paradoja de la creencia descreída en el dios que nos conmueve y en la Virgen que solo acepta el regalo de un beso a su niño, mucho más allá de medallas, collares y anillos, porque nos puede servir para comprender la quintaesencia de la religión bien entendida y no mezclada con decisiones que nunca debería tomar un Estado laico:

A la Virgen, un collar
y al niño Dios, un anillo,
Platerillo,
no te los podré pagar,
¡Si yo no quiero dinero!
¿Y entonces qué? di.
Besar al niño es lo que yo quiero.
Besa, sí

Espero que la Audiencia comprenda que leyendo a Alberti en el libro sobre Roma citado anteriormente, se puede entender muy bien por qué San Pedro, sentado en bronce inmovilizado en la Basílica que lleva su nombre, pide a Dios todos los días que le dejen de besar sus pies gastados, para bajar al río y volver a ser pescador, que “es lo mío”. Como la Virgen del Amor, que es madre solo para quienes la comprenden así, sin necesidad de medalla alguna. Como el papa Francisco en estos días, sin ir más lejos, que quiere cambiar el Vaticano para que sea una casa auténtica de Dios, una Iglesia, pero bajando al río, porque al fin y al cabo, como él lo aprendió de San Pedro, “es lo suyo”.

Sevilla, 10/XI/2015

Forges, siempre Forges

FORGES

Forges se ha ido a los cielos que siempre dibujaba en trazos laicos. Con él, los funcionarios fuimos noticia en muchas ocasiones, no por el trabajo digno diario, mayoritario en todo el país, sino por una forma de estar en el mundo que no gusta en determinadas ocasiones a la ciudadanía.

Existe una corriente popular sobre funcionarios y funcionarias de este país, altivos, que he recordado en varias ocasiones en este blog: “A Blanca, la protagonista de una novela entrañable de Antonio Muñoz Molina, En ausencia de Blanca, no le gustaba pronunciar la palabra “funcionario”, aludiendo a Mario, su marido. Cuando Blanca quería referirse a las personas que más detestaba, las rutinarias, las monótonas, las incapaces de cualquier rasgo de imaginación, decía: “son funcionarios mentales”. Cuando en una ocasión vi aquel chiste de Forges, brillante humorista español, en el que aparecían tres presuntos funcionarios echados hacia atrás en sus sillones, con las manos cruzadas en la nuca y diciendo: “se me abren las carnes cada vez que me dicen que me tengo que ir de vacaciones…”, me pregunté el porqué de estas interpretaciones de la calle. Sin comentarios. Pasados los años y ante la noticia del fallecimiento de Forges, tomo conciencia otra vez de que los funcionarios no sabemos muchas cosas que los ciudadanos y ciudadanas de este país sospechan en la relación diaria con la Administración correspondiente.

Lo digo hoy como exempleado público, porque he crecido junto a la reiterada referencia a Larra, ¡vuelva usted mañana!, en todos los años de dedicación plena a la función pública: educativa, sanitaria, tributaria y económico-financiera, construyendo día a día y, en contrapartida, lo que llamaba “segundos de credibilidad pública”. Me ha pesado mucho la baja autoestima, ¿larriana?, que se percibe en el seno de la Administración Pública por una situación vergonzante que muchas veces no coincide con la realidad, porque desde dentro de la misma Administración hay manifestaciones larvadas, latentes y manifiestas (valga la redundancia) de un “¡hasta aquí hemos llegado!” por parte de empleadas y empleados públicos excelentes, que tienen que convivir a diario con otras empleadas y empleados públicos que reproducen hasta la saciedad a Larra (a veces, digitalizado) y que hacen polvo la imagen auténtica y verdadera que existe también en la trastienda pública. Y muchas empleadas y empleados públicos piensan que la batalla está perdida, unos por la llamada “politización” de la función pública, olvidando por cierto que la responsabilidad sobre la Administración Pública es siempre del Gobierno correspondiente, y otros porque piensan que el actual diseño legislativo de la función pública acusa el paso de los años y que la entrada en tromba de las diferentes Administraciones Públicas de las Comunidades Autónomas, obligan a una difícil convivencia de la legislación sustantiva sobre la particular con las llamadas “peculiaridades” de cada territorio autónomo”.

El chiste de Forges que encabeza estas líneas sirve hoy para agradecerle que removiera con sus viñetas sabias las conciencias quietas de personas en su función diaria en la Administración. Supongo que en los cielos sabrá dibujar el día a día del otro mundo posible. Espero con emoción la fecha de su publicación. Celestial, por supuesto.

Sevilla, 22/II/2018

Pensiones: hoy es el tiempo que puede ser mañana

He participado recientemente en una charla-coloquio promovida por la Asociación de Vecinos Santa Clara y el Club del mismo nombre. Por petición expresa de los asistentes, cumplo el compromiso de entregar el documento que recoge lo que allí expuse de la mejor forma que supe hacerlo en ese momento. Muchas veces he dicho que nadie se baña dos veces en el mismo río. Por tanto, lo que allí ocurrió es irreproducible en conocimiento, sentimientos y emociones vividas en ese momento. Pero las palabras se las lleva el viento y es un compromiso social entregar información para que todas las personas interesadas en estas cuestiones podamos ser más libres a través del conocimiento informado. También, por un principio de transparencia.

Adjunto el documento que preparé para la citada charla-coloquio, pensando que pueda ser útil en el largo recorrido que queda a los pensionistas en este país, en el que debemos movilizarnos con carácter inmediato para que se escuche nuestra voz. No olvido lo que aprendí un día ya lejano de Quilapayún, en su Cantata de Santa María de Iquique: “con el amor y el sufrimiento se fueron aunando las voluntades”. Ha llegado el momento de actuar. Con independencia de lo que puedan hacer los partidos de izquierda o de abajo, los de toda la vida al final, en relación con las pensiones, deberíamos aunar voluntades con el amor y el sufrimiento, desde las bases ciudadanas y populares, para luchar por un futuro digno de las pensiones, propio y ajeno, como aprendimos en la Cantata que no me avergüenza citarla todavía hoy. Deberíamos celebrar encuentros en la calle, tomarla en el sentido más democrático del término, inundar las redes de mensajes solidarios, publicar artículos en blogs y mensajes cortos en redes sociales, plantear debates en el tejido asociativo en el que estemos insertos, estar presentes en todos los medios de comunicación y celebrar actos en foros públicos y abiertos, entre otras muchas actividades, para demostrar y demostrarnos que todavía hay una solución a la situación actual de las pensiones en este país sin tener que esperar pacientemente y en silencio cómplice a un cambio que no está próximo. Es imprescindible la movilidad social y las redes sociales son esenciales para organizarnos y encontrarnos en lugares abiertos, en la Noosfera (la piel pensante que envuelve el mundo), para demostrar que otro país es posible.

Aprendí de Víctor Jara que “hoy es el tiempo que puede ser mañana”. La mejor forma de no olvidarlo es atender estas palabras en su hoy, que ahora es el nuestro, porque no han perdido valor alguno al recordarlas en estos momentos cruciales para este país. Sería una forma de salir del silencio cómplice en el que a veces estamos instalados para complicarnos la vida en el pleno sentido de la palabra. Merece la pena porque en la izquierda digna se sabe que mucho más temprano que tarde, se abrirán las grandes alamedas por donde pase el hombre libre para construir una sociedad mejor. Palabra de Allende y ¿por qué no?, nuestra.

Sevilla, 21/II/2018