Geena Davis o cómo renacer a una nueva vida

Geena Davis, Dying of Politeness, 2022 / Thelma (dcha.), en Thelma y Louise, 1991, junto a Susan Sarandon.

Sevilla, 4/XI/2022

En mi búsqueda incesante de islas desconocidas sigo siempre, atentamente, la recomendación de José Saramago en su cuento homónimo, porque lo más importante a la hora de emprender un viaje a cada Ítaca íntima, es que no olvidemos que esa isla somos nosotros mismos, escuchando atentamente también a la mujer de la limpieza en las dependencias del rey: “Si no sales de ti, no llegas a saber quién eres, El filósofo del rey, cuando no tenía nada que hacer, se sentaba junto a mí, para verme zurcir las medias de los pajes, y a veces le daba por filosofar, decía que todo hombre es una isla, yo, como aquello no iba conmigo, visto que soy mujer, no le daba importancia, tú qué crees, Que es necesario salir de la isla para ver la isla, que no nos vemos si no nos salimos de nosotros, Si no salimos de nosotros mismos, quieres decir, No es igual…”.

En una nueva singladura, saliendo de mí, he descubierto la soledad sonora de la actriz americana, Geena Davis, “oscarizada” en dos ocasiones, que recordaremos siempre por su papel de Thelma en una película extraordinaria, Thelma y Louise, que probablemente forme parte de muchas filmotecas del almas errantes por este difícil mundo que nos rodea a diario. Ha sido con ocasión de la publicación de Dying of politeness, algo así como Morir de buena educación, en un artículo, El teorema de Geena Davis: cómo se libró de todos los ‘pesados’ de Hollywood para proteger la tensión sexual de sus personajes, del que recomiendo su lectura completa para comprender el título de una vida, más que el del propio libro, en la que Geena Davis cuenta el sufrimiento por las barreras de acero que le impuso siempre la “buena educación”, aprendida e introyectada desde su infancia y que la marcó para siempre.

Aborda fundamentalmente los problemas que su género le planteó siempre y que llegada a la madurez cinematográfica le permitió dar un giro copernicano a su vida y dedicarla a lo que es su gran empeño desde hace veinticinco años, el Instituto Geena Davis de Género en los Medios de Comunicación, aportando datos de sumo interés para identificar la brecha digital en el mundo del cine, por ejemplo: “Un día llevó a su hija, que tenía entonces dos años (la actriz tuvo una hija, Alizeh, a los 46 años, y gemelos, Kaiis y Kian, a los 48) a una obra de teatro infantil y se dio cuenta de que aparecían más personajes masculinos y femeninos. Empezó a preguntar a todo el mundo por eso, con el estilo inquisitivo que había aprendido de su amiga Susan Sarandon aunque aún con los “perdones” y los “porfavores” de Nueva Inglaterra. “Me di cuenta de que estábamos enseñando a los niños desde el minuto uno a tener un sesgo de género si ven a los chicos hacer todas las cosas interesantes e importantes y a las chicas a un lado animándolos o acompañándolos”, dice en la misma entrevista. Empezó a contarlo por Hollywood y, al parecer, todo el mundo le decía: no, pero eso ya está arreglado. Entonces, financió un informe de gran alcance sobre los roles de género en las series y las películas infantiles y los datos le dieron la razón. Por cada 16 personajes masculinos en los productos para niños, aparecía uno femenino y solo el 29% de los personajes con diálogos se identifican como mujeres. Es así como empezó a tomar forma el Geena Davis Institute on Gender in Media, que se dedica solo a la investigación y es ahora una fuente de datos primordial en estudios de género. En su siguiente gran informe contabilizaron que solo el 8% de directores son mujeres, el 19% de los productores y el 13, 6% de los guionistas, aunque los números han ido mejorando lentamente. También han sufragado estudios específicos sobre la representación en la comedia o en las profesiones relacionadas con la ciencia y las tecnologías. En 2020 volvieron a repetir el análisis original, sobre el cine infantil y descubrieron que, al menos en cuanto a los personajes protagonistas, se había alcanzado algo parecido a la paridad, tras dos décadas impregnadas de Frozen, Brave, Inside Out y Peppa Pig –pero con solo una perrita en la equipación titular de La patrulla canina–. Este mismo año, la actriz recibió un Emmy honorario por su contribución a la industria del espectáculo en ese campo”.

Ella sabía qué significaba ser mujer en ese mundo de Hollywood tan dual, farisaico y machista, aún en sus años dorados. Lo aprendió de un consejo de Dustin Hoffman, muy revelador por cierto: “Consiguió su primer papel como actriz, en Tootsie, gracias a eso, a que necesitaban a una modelo que pudiera decir algunas frases y se presentó al casting como le dijeron, con un bikini debajo de la ropa. En aquel rodaje, Dustin Hoffman, que no es precisamente conocido por ser una presencia fácil en un plató (porque practica su versión particular del Método, que puede implicar comportarse como un capullo con sus compañeros si así lo exige el papel), la acogió bajo su ala y le dio algunos consejos para moverse por Hollywood, entre ellos el de no enrollarse jamás con sus compañeros de reparto. Si le entraban, le aconsejó Hoffman, debía decirles que no “porque arruinaría la tensión sexual de los personajes” (al parecer decir solo que no si no le apetecía no le parecía suficiente a Hoffman). Cuando aplicó las enseñanzas con Jack Nicholson, este le dijo: “Vaya, ¿quién te ha enseñado eso?”. Al buen entendedor con pocas palabras basta.

No es la primera vez que cito a Geena Davis en este cuaderno digital. La elegí por primera vez en un “casting ético”, cuando en momentos importantes de mi vida profesional tuve la oportunidad de acercarme a un proyecto digital muy importante para los niños hospitalizados en los centros públicos del Sistema Sanitario Público de Andalucía, con un nombre mágico, Mundo de Estrellas. En el año 2000 estuve preparando un encuentro con Steven Spielberg, por un proyecto dirigido por él, Starbright (hoy Starlight), del que aprendí muchas cosas. Pero en aquella ocasión me llamó la atención la publicación de un cuento, El traje nuevo del emperador (1), editado por la Fundación del mismo nombre y con el prólogo de Spielberg, que servía para financiar una parte de los gastos de los diferentes Proyectos de la entidad, que recomiendo en su versión al castellano y por sus magníficas ilustraciones, que suelo leer a menudo, sobre todo para refrescar siempre una recomendación del afamado director: ¡Cuidado con los tejedores espabilados!

La nueva versión del cuento de Andersen, no tiene desperdicio. Pero una interpretación de una de sus autoras, la actriz Geena Davis, sobre el espejo imperial en el que tantas veces se debe mirar un “emperador” de hoy que se precie de serlo, me ayuda a entender lo que humanamente no hay por donde cogerlo. En aquella ocasión dije que lo transcribía tal cual, esperando que me perdonara Geena y la Fundación si hacía un uso indebido del mismo, aunque sólo cumplía, como hoy de nuevo, una misión tradicional y consustancial con los contadores de cuentos: utilizar solo la palabra, el boca a boca o el bit a bit, para transmitirlo.

El espejo imperial

Como lo cuenta Geena Davis

Soy PERFECTO

No bromeo, soy perfectísimo. Reflejo las cosas exactamente como son. Soy incapaz de cometer un error.

Es cierto que el emperador y yo hemos discutido a menudo por unos cuantos kilos o por la progresiva extensión de su calva, pero por lo general termina aceptando mi punto de vista. Por esta razón me había divertido tanto con la farsa de los tejedores. Estaba seguro de que una vez que el emperador se contemplara en mi luna el día de la gran prueba final vería la verdad: los ladrones quedarían en evidencia, y al final todos nos desternillaríamos de risa.

Pero no: el emperador se plantó delante de mí y nos miramos el uno al otro. Con los ojos buscaba el reflejo de su persona pero no podía dejar de mirar los de sus consejeros, que seguían el “ensayo general” desconcertados. Estoy convencido de que Su Majestad vio lo que yo, sin dejar lugar a dudas, reflejaba: un emperador prácticamente desnudo, enmarcado en un espejo; un par de nerviosos “tejedores”; el transparentemente siniestro primer ministro, y todo el cabeceo aprobatorio de la corte imperial de tontos.

Sin embargo, no dijo esta boca es mía. Nadie dijo una palabra. Yo casi me hago añicos por la frustración. Había creído que el emperador era un hombre sensato. ¡Por mi gloria! ¿Es que no se daba cuenta?

Y colorín, colorado, este cuento, por desgracia, todavía no se ha acabado… Así finalizaba esa cita de Geena Davis, porque me impresionó su forma de interpretar el cuento de Andersen, llevándolo a la realidad actual. Por esa razón he comprendido bien las palabras finales del artículo citado en el suplemento S Moda del diario El País: “En las entrevistas promocionales que ha dado por el libro [Dying of politeness], asegura que ahora tiene en mente un papel jugoso para el que busca financiación y que está lista para el Geenacimiento”, para renacer a una nueva vida como mujer libre y feliz, a pesar de que siga rodeada a veces de los “nerviosos tejedores” que nos acompañan a diario al contemplarnos en el espejo de nuestras vidas.

(1) The Starbright Foundation (1998). El traje nuevo del emperador. Barcelona: Ediciones B.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓNJosé Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

No quiero ser cliente, sólo paciente o usuario del Sistema Sanitario Público de Andalucía

Portal Web de la Consejería de Salud y Consumo / JUNTA DE ANDALUCÍA

Sevilla, 3/XI/2022

Hace tres meses participé por indicación médica en una campaña de un programa de salud pública, en la que me tenía que someter a una analítica voluntaria. El resultado fue positivo y era necesario que me realizaran una prueba para indagar la causa de este resultado. Llevo dos meses esperando esta prueba, en lista de espera, sin norte alguno sobre cuándo la llevarán a cabo. Personalmente respondí, como usuario y paciente registrado, a una llamada interesada del Sistema Sanitario Público de Andalucía, en dos ocasiones, encontrándome a día de hoy en una incertidumbre que va más allá del propio resultado. Intuyo que la sobrecarga que sufren en la actualidad los profesionales que me tendrán que atender cuando corresponda, es la causa de esta demora, aunque los responsables actuales, gestores políticos sobre todo, siguen diciendo a bombo y platillo que los resultados del Sistema son excelentes. ¿Por qué llamar sobrecarga cuando lo que deberían decir es que faltan recursos en determinados ámbitos de la Sanidad Pública en Andalucía y que asisten a un desorden funcional generalizado, digitalizado por supuesto?

Ante lo expuesto anteriormente, quiero hacer una declaración de principios en relación con mi situación de paciente y usuario del Sistema Sanitario Público de Andalucía, con un hilo conductor: no quiero ser tratado como cliente, es decir, no “compro” nada al Sistema Público, su aseguramiento, sino sólo quiero ser reconocido de forma digna como sujeto de derechos y deberes por mi condición de paciente y usuario del Sistema, en el que llevo inscrito desde hace muchos años por mi realidad laboral. Quiero decir con ello que no me basta tener a mi disposición hojas de reclamaciones y múltiples teléfonos de atención a usuarios, con voces automatizadas que no acaban de comprender lo que planteo, sino que como sujeto de derechos y deberes en el ámbito de la salud, me asiste en este momento el derecho constitucional a ser atendido convenientemente, incluso con especial celo porque he respondido a una campaña del propio Sistema, no por demanda propia. Si existe un determinado interés público por detectar problemas importantes de salud pública entre la población, ¿es de recibo la larga lista de espera en la que me encuentro?

No quiero ningún tratamiento de privilegio, no, sino como paciente, sólo una participación consecuente con lo que han pedido y yo personalmente he entregado, en un tiempo razonable y porque está en juego conocer si existe un problema por el que deba preocuparme a tenor del resultado ya obtenido. Me asiste el derecho como paciente, consolidado en la Ley 41/2002, de 14 de noviembre, básica reguladora de la autonomía del paciente y de derechos y obligaciones en materia de información y documentación clínica, en la que define mi situación como “la persona que requiere asistencia sanitaria y está sometida a cuidados profesionales para el mantenimiento o recuperación de su salud”. Junto a esta definición, aparece también en la ley la de “usuario”, “la persona que utiliza los servicios sanitarios de educación y promoción de la salud, de prevención de enfermedades y de información sanitaria”. En mi caso y por lo expuesto anteriormente, escribo en esta doble condición. Tengo muy claro que la definición de “cliente” no aparece por sitio alguno en la Ley, porque es un término vinculado con la mercantilización absoluta de la relación médico-paciente en la economía de mercado. No es lo mismo, no es lo mismo, porque no quiero ser cliente, sólo paciente o usuario del Sistema Sanitario Público de Andalucía. No “compro” la salud o un programa específico de salud, ni la relación con los profesionales que me atienden, porque no es una “oferta” a la que me apunto, dado que la “cartera de servicios es pública” para salvaguardar siempre el interés general, sino que como paciente me asiste el derecho constitucional a ser atendido dignamente por médicos responsables, que pertenecen a servicios sanitarios situados en centros sanitarios (las cursivas son los enunciados de las definiciones enunciadas en la Ley citada) del Sistema Sanitario Público de Andalucía, que utilizo como usuario y al que pertenezco exclusivamente a mucha honra y con gran respeto democrático a su memoria histórica, que no olvido.

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Freud resucita el valor de Fidias, el gran escultor de la Democracia

Un robot en Carrara (Italia) talla el mármol para obtener la réplica de la cabeza de caballo de Selene / LAURA VESCHI

Sevilla, 2/XI/2022

Navegando por los mares procelosos de las noticias verdaderas, que procuro buscar apasionadamente entre tanta mentira, mediocridad y necedad humana, he avistado una que simboliza la dialéctica entre la investigación digital más avanzada y la historia de la humanidad, en su vertiente de inteligencia artística. Me refiero a la noticia que ha comunicado el Museo Freud de Londres, sobre “una copia meticulosamente tallada en mármol pentélico de la cabeza del caballo de Selene, perteneciente al grupo escultórico del Partenón”, de la original que se muestra desde el siglo XIX en el Museo Británico, obra maestra del escultor griego Fidias (Atenas, hacia 500 a. C.-Olimpia o Atenas, h. 431 a. C.), que ha sido tallada por robots en Carrara (Italia). Desde ayer, se puede contemplar en la sede del Museo de Freud, sitio elegido -no de forma inocente- por la teoría de la relación objetal que el padre del psicoanálisis elaboró a la largo de su dilatada carrera científica y por la visita de Freud a Atenas en 1904 y el relato de su experiencia, según figura en un ensayo epistolar con el escritor francés Romain Rolland en 1936.

Para valorar el impacto real de esta noticia es necesario conocer el contexto histórico de este logro científico en el ámbito digital. Es conocido por parte de muchas personas que muchos países tienen el interés legítimo de recuperar restos y piezas arqueológicas que a lo largo de los siglos han sido expoliadas por terceros países en diversos contextos, desde guerras hasta investigaciones y compensaciones por determinados hallazgos, habiendo sido literalmente arrancadas estas piezas valiosísimas de sus lugares de origen para figurar finalmente en Museos de todo el mundo, cuando no en sus almacenes, siendo el Museo Británico uno de los más claros exponentes de este expolio artístico sin piedad. Este es el caso de la cabeza original del caballo de la Diosa Selene, la Diosa Luna, que figuraba en el frontón oriental del Partenón, símbolo mundial de la democracia, que tanto necesitamos reivindicar en su origen y en su memoria histórica al servicio de la Humanidad: “La cabeza de esta historia corresponde a uno de los dos caballos que tiraban del carro de la diosa Selene, la Diosa Luna. Aparece surgiendo de las aguas, como símbolo del amanecer, en el frontón oriental del Partenón, el templo dedicado a la diosa Atenea. Es la cabeza de caballo más conocida universalmente en toda la historia del arte. Y forma parte del botín que Thomas Bruce, el séptimo conde de Elgin, logró trasladar desde Atenas hasta Londres. Casi la mitad de las estatuas del Partenón, que Bruce llegó, en algunos casos, a ordenar serrar violentamente para separarlas del edificio. Era entonces embajador del Imperio Británico ante el Imperio Turco-Otomano, bajo cuyos dominios estaba Atenas. Acabó vendiendo las esculturas al Museo Británico en 1816 (BM, en sus siglas en inglés) por 35.000 libras, unos tres millones de euros al valor actual. El Gobierno democrático griego lleva décadas peleando por la reunificación de los mármoles, que se han convertido en un símbolo de orgullo nacional herido” (1).

La solución a esta larga lucha de intereses contrapuestos entre el Reino Unido y Grecia parece tener fin con la reproducción obtenida mediante técnicas de 3D comentada anteriormente, utilizando potentes robots que esculpen con una cabeza de diamante el mármol Pentélico, procedente del monte Pentélico cercano a Atenas, el que utilizó para esta obra el escultor Fidias por encargo de Pericles, hace más de 2.500 años. Gracias a la utilización de cámaras en las últimas versiones del iPhone, que incorporan tecnología Lidar, permitiendo obtener fotografías, datos y distancias milimétricas, se ha podido llevar a cabo esta gesta “escultórica” por parte del Instituto de Arqueología Digital (IDA), con sede en Oxford, obteniendo una reproducción exacta del original, sólo con la carencia obligada de la pátina que solo la ofrece el tiempo y sus siglos dentro. En sólo cinco días, varios robots lograron “copiar” la cabeza del caballo de Selene, con una gran ausencia: la inteligencia de Fidias para expresar algo que lo expresa muy bien este artículo en el diario El País: “La cabeza de esta historia corresponde a uno de los dos caballos que tiraban del carro de la diosa Selene, la Diosa Luna. Aparece surgiendo de las aguas, como símbolo del amanecer, en el frontón oriental del Partenón, el templo dedicado a la diosa Atenea. Es la cabeza de caballo más conocida universalmente en toda la historia del arte”.

La vinculación con Freud me parece muy significativa y el director del Instituto de Diseño Arqueológico lo manifestó ayer en el acto de la presentación de la copia del caballo de Selene: “Freud desarrolló la teoría de las relaciones objetales. Por eso hemos elegido este entorno” […] “Los objetos, decía, eran espejos de nuestra alma. Cuando los observamos, vemos en ellos lo que nosotros mismos incorporamos” […] “Los propios romanos tenían miles de copias de obras griegas, que hicieron suyas. El BM [Museo Británico] tiene más de 10.000 réplicas por todas sus salas, que ayudan a explicar convenientemente en qué consistía el pasado. La cabeza de este caballo puede contar su propia historia, y si ayuda a resolver la disputa, convertirse en sí misma en un monumento con un significado nuevo”, afirma”.

La revolución digital también es miembro activo de la revolución social al servicio de la reconstrucción de un nuevo orden mundial. Este ejemplo es prueba evidente de que también es posible un mundo mejor gracias a la inteligencia digital, la que tantas veces he definido en este cuaderno, tambiuén digital, a través de cinco acepciones, a modo de diccionario para un mundo nuevo, teniendo en cuenta que inteligencia es la capacidad para resolver problemas o para elaborar productos que son de gran valor para un determinado contexto comunitario o cultural y un factor determinante de la habilidad social, del arte social de cada ser humano en su relación consigo mismo y con los demás:

1. Destreza, habilidad y experiencia práctica de las cosas que se manejan y tratan, con la ayuda de los sistemas y tecnologías de la información y comunicación, nacida de haberse hecho muy capaz de ella.

2. Capacidad que tienen las personas de recibir información, elaborarla y producir respuestas eficaces, a través de los sistemas y tecnologías de la información y comunicación.

3. Capacidad para resolver problemas o para elaborar productos que son de gran valor para un determinado contexto comunitario o cultural, a través de los sistemas y tecnologías de la información y comunicación.

4. Factor determinante de la habilidad social, del arte social de cada ser humano en su relación consigo mismo y con los demás, a través de los sistemas y tecnologías de la información y comunicación.

5. Capacidad y habilidad de las personas para resolver problemas utilizando los sistemas y tecnologías de la información y comunicación cuando están al servicio de la ciudadanía, es decir, cuando ha superado la dialéctica infernal del doble uso.

Lo que valoro sobre todo es que con este acto cultural Freud resucita simbólicamente el valor de Fidias, el gran escultor de la Democracia, ofreciendo a través de la inteligencia digital su “restauración” urgente para garantizar un orden nuevo mundial, un claro objeto de deseo en beneficio de todos.

(1) Una cabeza de caballo para resolver la eterna batalla por los mármoles del Partenón | Cultura | EL PAÍS (elpais.com)

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Los Presupuestos Generales del Estado para 2023, al alcance de todos

CIVIO. Proyecto presupuestos generales 2023

«Cuanto vale se ignora y nadie sabe / ni ha de saber de cuánto vale el precio»

Antonio Machado (1875-1939), Nota manuscrita en unos papeles perdidos

Sevilla, 1/XI/2022

De nuevo recurro a la Fundación CIVIO, a la que admiro y respeto por su excelente trabajo profesional de divulgación y transparencia, cuando ha hecho pública su plataforma para comprender en su justa dimensión el proyecto de los Presupuestos Generales del Estado para 2023, poniéndolos al alcance de todos. Así me lo han manifestado como socio de la citada entidad, invitándome a que mientras pasa el filtro de las Cortes, pueda consultar la actual propuesta de ingresos y gastos del Gobierno y comparar con presupuestos anteriores. Es por ello que también participo en esta campaña de divulgación para general conocimiento de esta realidad económica, como instrumento que hacen viables la políticas públicas que, además, no son inocentes, porque todas no son iguales.

El Proyecto de Presupuestos Generales del Estado para 2023 parte de una complejidad técnica que no es asumible sin ayuda como la que ofrece la Fundación a través de su plataforma digital donde el acceso visual ayuda de forma determinante a entrar partida a partida en función de los intereses de cada persona interesado en ello: “Y, como año tras año, su complejidad y el formato de publicación no facilitan que cualquiera pueda explorarlos para hacerse una idea propia (más allá de las interpretaciones de los medios, según su tendencia editorial). La Fundación muestra este proyecto de presupuestos de forma visual e interactiva para que se pueda explorar fácilmente, “incluso sin conocimientos previos. Aquí no solo podrás explorar en detalle cada partida de la propuesta de ingresos y gastos del Gobierno. También comparar con todos los presupuestos anuales desde 2007, para comprobar la evolución de cada programa de gasto y de cada partida. Por ejemplo, para saber si las prestaciones a desempleados suben o bajan”. La plataforma ofrece información exhaustiva a través de las políticas de Estado en estos Presupuestos: la de ingresos, en qué se gasta y cómo se gasta el dinero público.

Animo a entrar en esta plataforma visual e interactiva que no defrauda sino que pone al servicio de la inteligencia conectiva que ofrece la Noosfera, la malla pensante en nuestro país o Comunidad, por ejemplo, aunque hace una serie de observaciones previas que recomiendo leer con atención para garantizar los accesos citados:

  1. Recuerda que esto es el proyecto de presupuestos, y que aún tiene que pasar el filtro de las Cortes, lo que no es sencillo -a tenor de lo que hemos visto en los últimos años-.
  2. Además, en caso de que se acaben aprobando, se trataría de la previsión del gasto, y no se corresponde con lo que finalmente se acabará gastando. Eso último se denomina ejecución presupuestaria. Y es que, entre el gasto presupuestado y lo que finalmente se gasta, existen grandes desviaciones: por ejemplo, Defensa gasta más de lo presupuestado, mientras que no todo lo asignado a I+D se acaba gastando.
  3. No resulta fácil explorar los Presupuestos Generales del Estado. Por eso, te recomendamos consultar antes nuestra Visita guiada y conocer antes los errores más comunes que se cometen cuando buceamos en las partidas presupuestarias. Por ejemplo, pensar que las partidas de Educación o Sanidad de los presupuestos reflejan todo el año en España. Y no: eso es lo que gasta el Gobierno, pero el gasto más relevante en Educación o Sanidad está en las comunidades autónomas, que tienen transferidas esas competencias.
  4. Puedes explorar en detalle cada partida, e incluso comparar con los presupuestos anuales desde 2007. Una pista: puedes usar el buscador para encontrar partidas muy concretas sin tener si quiera que saber dónde se encuentran.
  5. Puedes insertar tanto la visualización general del proyecto de presupuestos como la de una partida concreta en cualquier página web. Tan solo tienes que pulsar en este icono que hay debajo de cada gráfico e insertar en el editor de tu web el código que se genere. 
  6. Como en años anteriores, no podremos comparar los Presupuestos Generales con su ejecución mientras el Ministerio de Hacienda no publique los datos de ejecución de forma completa y con la misma estructura, como hemos alertado en infinidad de ocasiones. La ejecución sigue siendo un gran punto ciego, como hace años que denunciamos. Si tuviéramos acceso a los datos de ejecución bien desglosados, podríamos exigir más transparencia sobre los desvíos presupuestarios. Por ejemplo, los del Ministerio de Defensa, que todos los años gasta millones por encima de lo presupuesto, muchas veces mediante partidas “sin tipificar”.

Como en años anteriores, vuelvo a expresar mi reconocimiento a la Fundación y a su codirector, David Cabo, así como a todos los miembros de la misma, que es continuo, público y notorio desde que tuve la oportunidad de entrar en contacto con él en 2013 para preparar la transparencia del presupuesto de la Comunidad Autónoma de Andalucía para el año siguiente y la accesibilidad digital al mismo, preocupado como administrador público por la transparencia pública digital. Lo he manifestado en muchas ocasiones a lo largo de mi vida profesional como administrador público: la transparencia es el resultado siempre de una estrategia digital que nace de una política digital adecuada de las Administraciones Públicas. La política digital transparente es aquella que transmite las acciones de gobierno de forma “clara, evidente, que se comprende sin duda ni ambigüedad”, tal y como define la Real Academia Española la cualidad de transparente, es decir, la transparencia. Es verdad, porque el marco en el que se tiene que desenvolver la política digital de los Gobiernos progresistas que la desarrollen, es el de la transparencia que se comprende en sí misma, que algunos viven (sin hacer esta política) como un castigo divino, cuando debía ser la quintaesencia de cualquier acción política democrática. No solo es el resultado final de un camino legal, que también lo es, sino una actitud política de gobernanza que ampara los datos públicos masivos que posee en sus servidores gracias a la interrelación con la ciudadanía, a quien sirve y de la que se retroalimenta. La transparencia no es solo el objeto de una ley o un portal específico, sino una actitud pública mantenida en el tiempo, para que la accesibilidad a los datos digitales sea una constante en alta disponibilidad, gracias a una clara y rotunda política digital de carácter sustantivo, con visión de Estado y con una proyección hacia el Estado de las Autonomías, cruzada permanentemente por una transversalidad digital de amplio espectro que solo se consigue con políticas y estrategias digitales progresistas, avanzadas, que trabajan siempre en clave de interoperabilidad integral, sin fronteras atómicas que lo impidan.

La situación actual en nuestro país es una muestra de que el acceso al conocimiento real y sustantivo de lo que nos ocupa hoy, el Proyecto de Presupuestos Generales del Estado para 2023 y una vez más, no es tarea fácil, es más, la considero de una dificultad extrema. Es sorprendente constatar que la infraestructura digital instalada en la actualidad a lo largo y ancho del país, que no implantada, por las diferentes Administraciones, con idénticas finalidades aunque no es lo mismo, forman a veces una torre de babel digital de imposible interrelación y acceso. No solo es un claro derroche de dinero público, sino algo mucho peor. Se dilapida cada segundo la interrelación e interoperabilidad de datos masivos compartidos y transparentes que podrían suponer una información y servicios a la ciudadanía de un valor incalculable y solo porque no se toman medidas de política digital compartida, sustantiva, desde la perspectiva legal de Estado. Es lo que permitiría llevar a cabo la evaluación de las políticas públicas por parte de la ciudadanía, entendida como la capacidad que tiene y se le transfiere mediante empoderamiento digital para emitir juicios bien informados. Así aprendí de Carol Weiss (1) la importancia y transcendencia de la evaluación de los programas y las políticas públicas cuando tienen un marco de transparencia esencial que se encuentra en los datos públicos masivos que obran en su poder, llamado “servidores oficiales”.

Lo manifesté en 2016 en este cuaderno digital y lo reitero hoy con ocasión de la transparencia que nos ofrece CIVIO para comprender bien el Proyecto de Presupuestos Generales del Estado para 2023: “Un ejemplo de transparencia que tiene el sustento de los datos públicos masivos, vale más que mil palabras. Sé que el Presupuesto del Estado y de las Comunidades Autónomas maneja términos diseñados a veces por el enemigo, pero conozco casos muy emblemáticos y didácticos para comprenderlo. Pongo el ejemplo del trabajo que realiza actualmente en España la Fundación CIVIO con algunas Comunidades Autónomas que se están situando cada vez más en clave de Gobiernos abiertos y transparentes, a través de la herramienta basada en la aplicación de los Presupuestos Abiertos de Aragón que Aragón Open Data ha abierto al uso público y que recomiendo analizar con detalle respecto de Andalucía, por ejemplo, donde se muestra y demuestra con creces que cuando hay voluntad política de difundir un Presupuesto es posible hacerlo”. Conozco a David Cabo, trabajador incansable a favor del conocimiento accesible y libre, Patrono Fundador y codirector de la Fundación, porque como manifesté anteriormente, en 2013 trabajé con él con mucha ilusión por incorporar esta herramienta en Andalucía, solución que finalmente no se llevó a cabo, con gran decepción por mi parte.

Es muy importante entrar en esta página web de la Fundación CIVIO para comenzar a comprender bien las bases presupuestarias que asientan o no la democracia en este país y los pilares económicos, no inocentes por cierto, que la sustentan a partir de una pregunta transcendental, ¿Dónde van mis impuestos?, con tres proyecciones políticas esenciales, Ingresos, ¿Cómo se gasta? Y ¿En qué se gasta? Acceder a todos los datos es posible y CIVIO nos ofrece esta oportunidad de emitir juicios bien informados, la base de toda evaluación que debemos hacer como ciudadanos responsables. Creo que se comprende bien por qué la transparencia basada en los datos públicos masivos correctamente utilizados, como este Proyecto de Presupuestos Generales del Estado para 2023, se convierte en un claro objeto de deseo que se puede alcanzar si se implantara en este país una política digital con visión de Estado y con una proyección democrática y de coparticipación en el ecosistema público digital de las Comunidades Autónomas.

Entren y vean, porque ya están los datos en el salón virtual de la Noosfera sin tener que esperar nada más, solamente la aprobación definitiva de estos Presupuestos, a los que se podrá entrar de nuevo una vez consolidados para 2023 por las Cortes de este país. Les aseguro que les encantará haberlo hecho. Comprobarán a partir de ahora que el Presupuesto de este país, como el de la Comunidad en la que cada uno reside, puede y debe ser cosa de todos. Gracias CIVIO, gracias a David y a su equipo profesional, por hacerlo posible con vuestro esfuerzo encomiable y digno de alabanza pública.

(1) Weiss, C.H., Evaluation. Methods for studying programs and policies, 1998. New Jersey: Prentice Hall.

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Luiz Inácio “Lula” da Silva, el presidente de los pobres

Tribunal Superior Electoral de Brasil. Resultados elecciones en Brasil 2022

Sevilla, 31/X/2022

Luiz Inácio “Lula” da Silva, ya es el presidente de Brasil, el padre de los pobres de su país, como millones de personas le atribuyen este título de tanta honra y dignidad humana. Anoche, con profunda emoción, fui siguiendo el recuento de los votos en la página oficial del Tribunal Superior Electoral, segundo a segundo y gracias a las urnas digitales, alcanzando cerca de las once de la noche el resultado final: Lula. Elegido presidente con el 50,90% de los votos, un total de más de 60 millones de votos (60.345.999), con el 100% del escrutinio. Es un nuevo país, en la historia reciente de Latinoamérica, que sigue formando el cinturón actual de la izquierda en aquél continente y alberga mucha esperanza en la justicia social distribuida para todos, sobre todo para los que menos tienen, que son millones de personas.

La historia personal de Lula es un auténtico tratado de militancia y resistencia. Recientemente, no se pueden olvidar los 580 días que estuvo detenido de forma injusta y arbitraria en la prisión de Curitiba, desde 2018, donde nunca le faltó el calor humano de la calle, de las personas que sabían cómo había sido su tiempo presidencial, a través de programas como “Hambre 0” y “Bolsa Familia!”, mediante los que se garantizaban tres comidas al día de la población más desfavorecida, con especial preferencia sobre los niños y niñas en pobreza severa, en un país con tantas desigualdades sociales, tan rico en recursos pero tan pobre por los millones de nadies explotados días a día por una sociedad derechizada hasta extremos insoportables, injusta y despiadada. Fue el Comité de Derechos Humanos de la ONU el que manifestó en abril de este año que “la investigación y el enjuiciamiento del expresidente brasileño Luiz Inácio Lula da Silva violaron su derecho a ser juzgado por un tribunal imparcial, su derecho a la privacidad y sus derechos políticos”, respaldando la decisión que ya se había tomado en su país, a través del juez de la Corte Suprema, Edson Fachin, en marzo de 2021, determinando que el juez que había instruido la causa contra Lula, Sergio Moro, nombrado posteriormente Ministro de Justicia en el Gabinete del presidente Jair Bolsonaro, había actuado con “parcialidad” durante el proceso, ordenando la liberación inmediata del expresidente. Lula recuperó todos sus derechos políticos, situación que le llevó a presentarse en agosto de este año como candidato en estas elecciones, en las que ha resultado vencedor.

Durante esta campaña no ha olvidado la esperanza que depositó en él parte del pueblo del brasileño, sobre todo los más pobres, recordando en todos sus discursos aquellas promesas que se esfumaron cuando Lula dejó la presidencia del país, reflotando ahora la democracia y sacándola de su ocaso, diciéndoles alto y claro que quería volver y que era un sueño posible, porque deseaba “volver a incluir a los pobres en el presupuesto y que todos los brasileños hagan tres comidas al día”. Y ha vuelto, escribiendo una sola palabra en las redes, Democracia, acompañada de una fotografía de la bandera de su país en la que apoya su mano izquierda, con el dedo meñique amputado en sus años jóvenes cuando trabajaba como tornero. Una sola palabra basta.

Anoche, al conocer el resultado de su nueva elección, recordé unas reflexiones suyas para cambiar la historia, en un libro con un título que sobrecoge “Lula. Tengo un sueño”, que guardo con respeto reverencial en mi biblioteca, en mi clínica del alma (1): “Obstinadamente me digo todo el santo día: tengo que realizar un sueño, que no es sólo mío, sino el sueño de todos vosotros; llegará un día que en este país ninguna criatura se irá a dormir sin un plato de comida, y ninguna criatura se despertará sin ningún desayuno (…) Llegará un día en que la gente tendrá conciencia de que este país que sueño y que vosotros soñáis puede ser construido. Depende de nuestra disposición para realizarlo. Depende de nuestro coraje. Depende de nuestra disposición”. Lula, el presidente de los pobres ahora, sigue soñando lo mismo gracias a una sola palabra: democracia.

(1) Lula da Silva, Luiz Inácio, Tengo un sueño, 2003. Barcelona: Península, p. 52s.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓNJosé Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

Nos quedan palabras para recordar hoy el nacimiento del niño Miguel Hernández

Llegó con tres heridas: / la del amor, / la de la muerte, / la de la vida.
Con tres heridas viene: / la de la vida, / la del amor, / la de la muerte.
Con tres heridas yo: / la de la vida, / la de la muerte, / la del amor.

Miguel Hernández, Cancionero y romancero de ausencias (1938-1941)

Sevilla, 30/X/2022

Hoy se cumple el centenario del nacimiento de Miguel Hernández en su querida Orihuela y he vuelto a leer varias veces un poema precioso, Llegó con tres heridas, en el que aprendí qué significa caminar a diario con un sentimiento de tres heridas de ausencias: la de la vida, la del amor, la de la muerte (como las Suyas). Lo localizo en su Cancionero y romancero de ausencias (1938-1941), en el que logro comprender bien lo que significa dignificar la vida cada día, donde el sentimiento se debe escuchar siempre mucho más fuerte que el viento (Alberti, dixit). Porque todos los días convivimos con heridas de vida, muerte y amor…, en ese orden, porque así lo exige la dignidad de la existencia. La que vivió Miguel Hernández en días de ausencias, desde que llegó a la vida, la vida y… al amor, como nos dijo él mismo en un mensaje precioso con la esperanza dentro. Es lo que tengo claro desde su nacimiento: nació para eso, pero siento su ausencia.

He repasado páginas de este cuaderno digital y he comprobado que lo he tenido presente en 37 artículos, entre los que he escogido el primero que escribí, en 2006, El niño Mozart, porque aunaba mi pasión por la poesía y la música, en el que me refería también a las primeras composiciones del niño que siempre fue Mozart que, años después, he podido interpretar en mi clave y violín. Me he emocionado al leerlo por lo que significa hoy al conmemorar el nacimiento del niño Miguel Hernández, al que no olvido, porque él también llegó a mi vida con tres heridas, la del amor, la de la muerta y la de la vida.

El niño Mozart

He cumplido un sueño histórico: después de muchos años de espera, de búsqueda, de asombro, de ilusiones fraguadas en el descubrimiento de la inteligencia musical, de acuerdo con el profesor Gardner (Howard), he escuchado, vivido, sentido, seis creaciones de Mozart cuando solo tenía cinco años. Son seis manifestaciones de un maestro del clavecín, que suman tan solo tres minutos y cincuenta y cuatro segundos, como introducción a una clase magistral de inteligencia aplicada.

El catálogo Köchel, recoge estas seis piezas como las iniciáticas del ciclo Mozart a lo largo de sus treinta y cinco años de vida, en los que se recopilan 626 obras maestras, a las que se podría calificar así, cualquiera de ellas. Estas pequeñas composiciones son: un andante, dos allegro y tres minuetos. Si alguien me pidiera una elección de las seis obras, me decanto por el Minueto para piano en fa mayor (K. 1d), que deja una estela de encanto melódico en un tiempo récord: un minuto y veintidós segundos, en los que con los ojos cerrados he visualizado al niño Mozart rodeado de su padre y maestro, Leopold y su hermana Nannerl.

W. A. Mozart, Minueto en Fa mayor, Kv 1, d., interpretado al clave por Guy Penson, 1991

La versión que he escuchado es la del maestro Guy Penson, grabada en 1991, utilizando el clavicordio, con un sonido más próximo a la realidad mozartiana del año 1761. Prefiero el sonido del clavecín, mucho más cuando busco comprenderlo después de haber leído, hace muchos años, su diferencia del piano tradicional y próximo a nuestros días. El clavecín o clavicémbalo es, de acuerdo con el DRAE, un “instrumento músico de cuerdas y teclado que se caracteriza por el modo de herir dichas cuerdas desde abajo por picos de pluma (de cuervo…) que hacen el oficio de plectros”. Difícil nos lo ponía el diccionario: herir, picos de pluma, plectros… Estos últimos son “palillos o púas que usaban los antiguos para tocar instrumentos de cuerda”. Su origen griego (pléctron), decanta una especial orientación hacia la sabiduría, así como la segunda acepción de este vocablo cercano a la poesía: inspiración, estilo. La versión que escucho en momentos de búsqueda de la razón de ser de la inteligencia predictiva, es una ejecución sobre clavicordio, una variante de este tipo de instrumentos de la segunda mitad del siglo dieciocho, que se caracteriza también por las cuerdas y teclados, siendo “heridas” estas cuerdas (sic), por debajo, por una palanca que lleva un trozo de latón en la punta.

Esta música del niño Mozart ha llegado a mi vida, a mi investigación actual, como el conjunto de las tres “heridas” por las que clamaba Miguel Hernández, la de la vida, la del amor y la de la muerte, al igual que los plectros del clavecín de Mozart hacían sentirse más cerca de la vida auténtica al mundo cortesano, al mundo real de una persona que demostró en 626 variaciones sobre un mismo tema vital, que se había equivocado de siglo y que estaba herido de muerte por los plectros interesados en la música de encargo.

Es un pequeño homenaje que debía al niño que llevaba dentro Mozart. Eso sí, sin el encanto que él imponía a cada “fuga” de su propia vida, simbolizado en Papageno, con su jaula y carillón ambulantes, el protagonista de “La Flauta Mágica”, sin que haya logrado entender todavía a qué “pájaros” quería encantar en el frenesí impuesto por la Reina de la Noche… 

Sevilla, 18/IV/2006

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

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La Feria del Libro siempre deja huella en Sevilla

José Luis Ágreda, Libros que dejan huella (detalle del cartel de la Feria del Libro 2022, en Sevilla)

Sevilla, 29/X/2022

Estamos viviendo en esta ciudad, en la que Stefan Zweig dijo hace ya muchos años “que se podía ser feliz”, un acontecimiento que me entusiasma en cada celebración anual y que sé que, socialmente hablando, entrega felicidad a raudales en formato libro. Me refiero a la Feria del Libro 2022, una apuesta por el otoño literario según los organizadores, que este año se ha presentado con un cartel oficial que simboliza perfectamente el fenómeno de la mente en blanco cuando nos acercamos a un libro, porque desconocemos su contenido, aunque es posible que nos deje huella para siempre, con un lema muy atractivo propuesto por el autor del mismo, José Luis Ágreda, artista nacido en esta ciudad “que plantea en su creación “un juego” para lectoras y lectores, bajo un lema Libros que dejan huella”. Me ha recordado inmediatamente algo que me ocurre cada día al acercarme también a la pantalla en blanco del ordenador cuando redacto estas líneas, siguiendo la recomendación literaria que un día ya lejano aprendí de Ítalo Calvino, en El arte de empezar y el arte de acabar: “…es un instante crucial, como cuando se empieza a escribir una novela… Es el instante de la elección: se nos ofrece la oportunidad de decirlo todo, de todos los modos posibles; y tenemos que llegar a decir algo, de una manera especial”. Cuando nos acercamos a la lectura de un libro nos puede suceder algo parecido, porque estamos ante una página escrita que nos puede decir todo o nada, pero lo importante es cuando sentimos que su lectura nos deja una huella indeleble, probablemente para toda la vida, algo esencial, que decía Calvino.

Tengo que confesar que mis visitas a la Feria, acompañado siempre de mi inventario de lecturas pendientes para posibles compras en este paseo imaginario por la librería más importante de Sevilla por unos días, suelen acabar con algunas adquisiciones y muchas imágenes impresas en mi memoria de secreto, huellas, alejándome bastante de la mercadotecnia que suele rodear este acontecimiento. En esta ocasión, llevo anotadas dos obras que ocupan un sitio preferente: El lugar (1), de Annie Ernaux, Premio Nobel de Literatura 2022 y Salvo mi corazón, todo está bien (2), de Héctor Abad Faciolince, escritor colombiano al que profeso admiración y respeto. A ambos he dedicado algunas páginas de este cuaderno digital y estoy ávido de leer estas obras porque me han inspirado búsquedas de palabras hermosas que dejen huella en un mundo diseñado a veces por el enemigo. En el caso de Annie Ernaux, porque ella misma ha calificado El Lugar como su mejor libro, del que está más orgullosa de haberlo escrito, a título individual, incluso colectivo, y así lo recogí en el artículo citado, con motivo de la entrega del Nobel de Literatura de este año: “Me ha conmovido conocer el momento en que abandonó la ficción. Fue con motivo del fallecimiento de su padre, según contaba en una entrevista de 2016 en la que manifiesta qué es lo que ocurrió realmente para abrazar su propia vida y publicarla por entregas: “Fue cuando escribí El lugar (1983), a partir de la muerte de mi padre. Utilizar la ficción me pareció una especie de traición. Sentí que no tenía derecho a transformar su experiencia real en una novela. Su fallecimiento fue brutal. Murió cuando yo tenía 26 años, me había casado con un hombre de otra clase social y me había distanciado del núcleo familiar. Con su muerte, despertó mi conciencia de clase, que hasta entonces siempre había logrado reprimir… […] Desde mi adolescencia, había reprimido todo lo que no me gustaba de mi familia. Por ejemplo, que no éramos intelectuales, sino proletarios. Nunca me reconcilié del todo con el mundo de mi padre, ni tampoco con él. No por haber escrito ese libro se solucionó el problema, aunque era lo mejor que podía hacer. Pero era mejor que limitarme a olvidar. Creo que El lugar es el libro del que estoy más orgullosa, a título individual y colectivo. Mucha gente que vivió ese mismo luto [al cambiar de clase social] se dijo que no estaba sola, puede que por primera vez…”. Creo que ella misma nos ofrece una seña de identidad a través de El lugar, lo que significa que es un buen motivo para comenzar a conocer bien su sociobiografía”.

En el caso del libro de Héctor Abad Faciolince, porque vuelvo con frecuencia al reencuentro con la dialéctica pascaliana entre razón y corazón, sabiendo lo que trata su tercera novela, Salvo mi corazón, todo está bien, una historia del corazón y porque ese órgano me importa mucho, sobre todo cuando lo dirige la inteligencia, en armonía con todas las estructuras del cerebro: “todo lo que se puede escribir sobre el corazón se convierte en imagen y metáfora” que ayuda a conocer con todas “sus razones que la razón no conoce”, como dijo Pascal, centrándose sobre todo en el Amor. En el artículo que le dediqué recientemente a este autor me preguntaba algo esencial en la lectura: ¿Saben por qué he descubierto este libro hasta ahora desconocido, como una isla entre las que busco a diario? Porque aprecio la escritura sentida, con alma, de este autor colombiano, sobre todo después de haber leído una obra suya emblemática, El olvido que seremos (3).

Ambas obras me han dejado huella al conocerlas. Ahora, al leerlas, creo que ratificaré esa impronta que siempre dejan lecturas que llegan al cerebro y al corazón. La Feria del Libro me lo ha recordado y lo agradezco. En este sentido, no olvido a Guido Orefice, el protagonista de La vida es bella, que tenía tres grandes proyectos en su vida: distinguir el norte del sur, leer a Schopenhauer por su canto a la voluntad como motor de la vida y abrir una librería. De todo hizo un arte para vivir, para enseñar a leer las señales de la vida, porque hablar es solo cosa de personas. Leer, igual de bello. Es una maravilla constatar que estamos preparados desde la preconcepción y a través del cerebro, para leer, cuando todo está conjuntado para comenzar a unir letras y grabarlas con unas determinadas formas en el cerebro. Agregando, además, sentimientos y emociones en relación con lo que nuestro cerebro lee, en una dialéctica permanente de razón y corazón. Ahí reside el encanto de la huella de la lectura, la que dejan precisamente algunos libros.

(1) Ernaux, Annie, El lugar, 2020. Barcelona: Tusquets.

(2) Abad Faciolince, Héctor, Salvo mi corazón, todo está bien, 2022. Madrid: Alfaguara.

(3) Abad Faciolince, Héctor, El olvido que seremos, 2017. Madrid: Alfaguara.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

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La realidad de la inversión social en Sanidad, Educación y Servicios Sociales, en España y Andalucía

Asociación de Directoras y Gerentes de Servicios Sociales de España: Inversión social por CCAA. Sanidad, Educación y Servicios Sociales en nuestro país

Sevilla, 28/X/2022

Cada vez que se publican datos sobre las inversiones sociales en Andalucía, que no opiniones ni refriegas políticas de baja estofa, que cada vez hacen más estragos en la sociedad democrática, me estremece conocer la posición que ocupamos en el país, siendo la Comunidad más poblada y la que se debería cuidar al máximo en esta financiación pública por sus datos en relación con la pobreza y exclusión social, verdaderamente lacerantes. Una vez más, se observa que la aplicación de las políticas sociales en el Estado y, sobre todo, en esta Comunidad en la que vivo democráticamente, no son inocentes, como vengo publicando desde hace años en este cuaderno digital y tiene responsables públicos de su gestión política y administrativa, cuyo objetivo principal y claro es además constitucional: salvaguardar el interés general de la población a la que hay que atender y servir. La última referencia técnica viene del Informe que ha elaborado la Asociación de Directoras y Gerentes de Servicios Sociales de España, sobre la Inversión social por CCAA. Sanidad, Educación y Servicios Sociales en nuestro país, realizado con un esfuerzo encomiable de transparencia para la transformación social, presentado el pasado 20 de octubre y que refleja datos muy esclarecedores en relación con los presupuestos generales en cada Comunidad Autónoma y su relación con el gasto social aplicado desde la pandemia, a pesar del “importante aumento de las transferencias estatales, que alcanza 23.701,7 millones de euros en este periodo [2019-2021]. Los datos nos indican que este incremento de financiación estatal no se ha visto reflejado en la misma medida en un incremento en el gasto social en las Comunidades” (la negrita es mía). Importantísima aportación objetiva, porque traduce que dinero público ha habido, otra cosa es cómo se ha repartido en cada Comunidad de acuerdo son sus prioridades políticas.

Las conclusiones más importantes del Informe son que “el gasto social de la Comunidades Autónomas solo ha aumentado un 7% respecto al nivel previo a la pandemia, mientras el gasto en otras áreas aumenta un 34%” y que “han tenido que pasar 10 años y una pandemia para recuperar el gasto social. pero su incidencia en los presupuestos autonómicos es cada vez menor […] Pero desde 2010 el porcentaje que representa este gasto sobre el total de los presupuestos autonómicos marca una clara tendencia descendente, tendencia rota ligeramente en los años 2015 y 2016. En 2010 representaban el 67,4% del presupuesto autonómico, mientras que 12 años después este porcentaje ha caído 9 puntos y se sitúa en 58,3%, en una tendencia claramente decreciente. . Analizando en profundidad los datos se observa que Madrid, Andalucía, Cataluña y Murcia, están a la cola de gasto por habitante en Sanidad y Servicios Sociales, como un nuevo ejemplo de la injusta desigualdad social territorial que se está viviendo en España.

Es muy interesante la aportación de los siguientes datos en el informe: “La evolución del gasto en políticas sociales por CCAA ha sido muy desigual:

  • En cuantía: Todas las Comunidades salvo Cataluña, Madrid y Murcia han superado en 2021 el gasto social por habitante que tenían en 2019, destaca Castilla La Mancha con un aumento de 514,9 € y La Rioja con 487,3 €. En negativo sorprende Cataluña que lo reduce en 134,5€, Madrid en casi 119€ y Murcia en 64,9 €.
  • En porcentaje: Un escenario diferente nos muestra el peso específico que estas políticas tienen en el escenario general. Si observamos el porcentaje de su presupuesto que destinan a cubrir las políticas sociales, vemos que 12 de las 17 Comunidades han reducido este porcentaje, siendo especialmente acusado este descenso en la Comunidad de Madrid (-10,18%) y Asturias (-6,72%), seguido de Extremadura (-5,93%) y Cataluña (-5,55%)”.

Fuente: Inversión social por CCAA. Sanidad, Educación y Servicios Sociales en nuestro país. Nota de Prensa.

Para concretar de forma más cercana este gasto autonómico en políticas sociales, se puede observar lo ocurrido en 2021 (de mayor a menor), también muy significativo en relación con la sempiterna desigualdad territorial.

Fuente: Inversión social por CCAA. Sanidad, Educación y Servicios Sociales en nuestro país.

Tengo que señalar que Andalucía, en referencia a lo expuesto anteriormente, comenzando por la inversión en Sanidad en 2021, figura en la situación que se detalla en el grafico siguiente, en el que se observa que las desigualdades territoriales son clamorosas, donde esta Comunidad ocupa un lugar nada favorable en gasto por habitante, 1.372,69€, la tercera por la cola, por debajo incluso de la media en España, con una diferencia negativa de 558,54€, respecto de Asturias y de 524,97€, en relación con el País Vasco:

Fuente: Inversión social por CCAA. Sanidad, Educación y Servicios Sociales en nuestro país. Anexo a la Nota de Prensa (la “p” minúscula indica que en esas Comunidades el Presupuesto anual estaba prorrogado).

En relación con el gasto en Educación, la situación es más favorable para Andalucía, aunque se repite de nuevo un mal endémico en el país: la desigualdad territorial. También es importante resaltar que a pesar de que Andalucía figura en tercer lugar en relación con el esfuerzo inversor, 23,5% sobre el presupuesto total de la Comunidad, por encima ligeramente de la media en España, 20,3%, queda todavía mucho por hacer cuando se analiza el gasto por habitante, 995, 81€, lo que significa 32,7€ por encima del gasto medio en el país, pero con un diferencial negativo de 370,68€ frente al gasto del País Vasco.

Fuente: Inversión social por CCAA. Sanidad, Educación y Servicios Sociales en nuestro país. Anexo a la Nota de Prensa (la “p” minúscula indica que en esas Comunidades el Presupuesto anual estaba prorrogado).

Por último, se aborda en el informe citado el gasto en Servicios Sociales mostrando, como se puede comprobar una vez más, lo que verdaderamente tiene importancia en el gasto público de ámbito social, junto a las cuantías económicas, evidentemente, es la desigualdad territorial como un problema omnipresente que requiere un urgente abordaje de Estado sobre financiaciones finalistas. Andalucía con un porcentaje del 7,3%, está ligeramente por encima de la media, 7%, pero con un dato nada favorable en relación con el gasto por habitante, 308,55€, por debajo de la media de España, 332,80€ y con un diferencial negativo y clamoroso sobre Navarra, 309,25€, prácticamente la mitad de lo que se dedica en esa Comunidad a esta finalidad o respecto de La Rioja y Asturias, que ocupan el segundo y tercer lugar de la tabla.

Fuente: Inversión social por CCAA. Sanidad, Educación y Servicios Sociales en nuestro país. Anexo a la Nota de Prensa (la “p” minúscula indica que en esas Comunidades el Presupuesto anual estaba prorrogado).

El pasado 15 de octubre publiqué un artículo, Andalucía sigue presentando datos muy preocupantes de pobreza y exclusión social, en el que afirmaba con rotundidad algo que estremece en este territorio, aunque no lo queramos leer o escuchar por su dureza: “Conocer con datos científicos que 2.738.318 ciudadanos y ciudadanas en Andalucía, es decir un 32,3% del total de población,  están viviendo la pobreza en sus vidas y, de forma más aguda, la pobreza severa, en un porcentaje del 8,1% del total, es decir, casi un millón y medio de personas, son cifras lo suficientemente elocuentes que confirman que algo no estamos haciendo bien en esta Comunidad, porque contra datos no valen argumentos” Conocer ahora estos datos sobre inversión real en gasto social en Andalucía, creo que incrementa nuestro desasosiego e incertidumbre desde la solidaridad que debemos mostrar con los andaluces y las andaluzas, niños y niñas de esta tierra, que están sufriendo el Estado de Malestar a diario.

Personalmente, tengo claro que hay que compartir datos para estar todos bien informados y que sólo con un gobierno de Estado o Comunidad Autónoma, pre-ocupado (así, con guion) por la desigualdad actual económica, laboral y social en la población, no cualquier gobierno, porque todos no son iguales, que dicte leyes con urgencia para solucionar esta situación transformando la sociedad española, podremos avanzar en derechos y libertades que mejoren las condiciones de vida para salir de la pobreza en cualquiera de sus estadios, que afectan a millones de ciudadanos en este país, de andaluces y andaluzas, niños y niñas sobre todo, los más desfavorecidos, los pobres severos, los nadies, que son los que más necesitan políticas sociales dignas del Estado del Bienestar. 

No pretendo aburrir con datos, porque para eso están los informes a disposición pública para quienes los quieran leer. Lo que sí pretendo al escribir estas líneas es volver a insistir en un hilo conductor tantas veces expuesto en este cuaderno digital: las políticas sociales no son inocentes y obedecen a intereses partidistas de cada Gobierno en particular, alejándose clamorosamente del interés general, objetivo constitucional que debe observar toda Administración Pública en el país, que depende del Gobierno correspondiente, no inocente, desdibujándose esta atención esencial en el país por las injustas desigualdades territoriales en la aplicación de estas políticas como se puede ver en cada informe que se publica en una u otra dirección, pero siempre con el denominador común del debilitamiento del Estado del Bienestar. O del Malestar, a la vista de lo que acontece a diario y muy cerca de cada ciudadano en su cada día.

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Siempre ha habido “sangre rebelde” en Hollywood

Clara Bow, en Sangre Rebelde, dirigida por John Francis Dillon, 1932.

Sevilla, 27/X/2022

Una vez más regreso al mundo al cine como homenaje a una etapa en su larga y fructífera historia, porque se demuestra que encumbra el papel de la cultura: respetar los auténticos valores populares, dignos, con el tiempo dentro. En esta ocasión he encontrado una isla bastante desconocida, la del cine americano de Hollywood en la época previa a la entrada en vigor del llamado Código Hays (Motion Picture Production Code), a través de un nuevo Ciclo de la Fundación Juan March, Protagonistas del Hollywood Pre-Code, coordinado por Carlos F. Heredero, con la proyección de ocho películas “que se rodaron en los albores del cine sonoro y justo antes de que se empezara a aplicar el llamado Código Hays, una serie de normas aprobadas por los grandes estudios que transformaron el cine en EEUU a partir de los años 30. El ciclo, coordinado por el crítico Carlos F. Heredero, explora títulos que reflejan la atmósfera libertina de Hollywood antes de este código, que prohibió el sexo, los desnudos y la violencia más explícita en pantalla a partir de 1934”. 

El Ciclo comienza con la proyección de la película “Sangre rebelde”, “estrenada en 1932 por el cineasta John Francis Dillon. Protagonizada por la actriz Clara Bow, la película cuenta la historia de una atractiva joven tejana de buena familia que se abre camino en la vida en un entorno hostil. Este texto explica en detalle los motivos por los que este título es un buen ejemplo de las películas que se rodaron antes del código: dos camareros vestidos de mujer, referencias explícitas al sexo o un comunista gritando un eslogan a favor del proletariado”.

En la sinopsis del ciclo se detalla que “Clara Bow, Miriam Hopkins, Jean Harlow, Barbara Stanwyck, Katharine Hepburn, Mae West, Greta Garbo y Joan Blondell son solo algunas de las grandes estrellas de Hollywood que, en los comienzos del cine sonoro, a principios de los años treinta, desafiaban abiertamente desde la pantalla los códigos morales y las tradiciones conservadoras de buena parte de la sociedad estadounidense de la época. Mujeres que hacían valer sus deseos y su sensualidad, que hablaban con descaro, luchaban con decisión por escalar peldaños en la pirámide social, tenían profesiones tradicionalmente asociadas a los hombres y ponían en cuestión las ataduras de su propia clase. Aquel Hollywood abordaba con atrevimiento temas, historias y situaciones que rompían con los cánones establecidos durante los tiempos en los que todavía el denominado Código Hays no se aplicaba con extremo rigor. Y lo hacía desde todos los géneros de la producción: el cine de gánsteres, el melodrama, el musical, la comedia sofisticada, las aventuras exóticas e incluso el cine histórico”.

El Código Hays, un conjunto de normas a observar por la producción cinematográfica, redactadas básicamente por William H. Hays, miembro destacado de la Asociación de Productores Cinematográficos (MPPA), se estableció en 1930, aunque no comenzó a aplicarse hasta 1934. Estuvo en vigor hasta 1967 y fue fiel reflejo del doble rasero ético que siempre ha estado presente en el cine americano, constituyéndose Hollywood como el embajador mundial de la doble moral del país a través de sus productores y películas, porque se creó con un manto de acción progresista nació con carácter progresista, para aislar el belicismo, la igualdad entre clases y como plataforma de denunciar contra el abuso de poder, pero la realidad es que fue una férrea censura acabó siendo una censura que tergiversó guiones hasta límites ridículos. La censura de Estado ha hecho siempre de las suyas y esta película con la que comienza el Ciclo citado, Sangre rebelde, es un ejemplo de cómo la “sangre rebelde” siempre ha existido en la sociedad americana por mucho que se la haya querido contener a través de códigos estrictos que enmascaraban siempre una realidad terca y presente en cualquiera de sus múltiples manifestaciones.

Una muestra de este Código Hays nos puede ayudar a comprender bien la forma de abordar la ética cinematográfica cuando se refiere a las “Decisiones particulares sobre la sexualidad”: “Por respecto al carácter sagrado del matrimonio y del hogar el “triángulo” –si se entiende por tal el amor de un tercero por una persona ya casada— será objeto de un tratamiento particularmente circunspecto. No debe presentar la institución del matrimonio como antipática. Las escenas de pasión deber ser tratadas sin olvidar qué es la naturaleza humana, y cuáles son las acciones habituales. Numerosas escenas no pueden ser presentadas sin despertar emociones peligrosas en los jóvenes, los retardados y los criminales. Incluso en los límites del amor puro, hay hechos cuya presentación ha sido siempre considerada por los juristas como peligrosas. Cuando se trata de un amor impuro, de un amor que la sociedad siempre ha tenido por malo o que la ley divina condena, importa observar las reglas siguientes: un amor impuro nunca debe parecer atractivo o hermoso, No debe ser objeto de una comedia o de una farsa o utilizado para provocar la risa, no debe originar en el espectador el deseo o una curiosidad malsana, no debe parecer justo ni permitido y, en general, no se deben detallar ni en el método ni en la manera”. Creo que sobran comentarios, aún respetando el contexto dual en el que se promulgó el Código, porque estoy convencido, una vez más, que ese conjunto de normas, redactadas por “mentes calenturientas”, eran reflejo exacto de los vicios privados y públicas virtudes de aquellos representantes de la sociedad americana.

En este contexto recuerdo un artículo que escribí en 2018, La trastienda de la doble moral de Hollywood, en el que exponía esta triste realidad: “Siempre me ha llamado la atención la trastienda ética de Hollywood. He crecido con el glamur de las grandes producciones rodadas en la meca del cine americano durante décadas inolvidables del siglo pasado, en un país como España donde nunca se hablaba de la que se cocía de verdad entre bambalinas americanas, aunque fueran secretos a voces. Traigo a colación esta reflexión a pocos días del estreno en España de una película paradigmática, Las estrellas americanas no mueren en Liverpool, porque representa muy bien la doble moral de Hollywood y su atracción fatal hasta la muerte. Lo que ocurre es que una gran actriz americana, protagonista de la película, Gloria Grahame, la ganadora del Oscar por “Cautivos del mal”, lanza un mensaje en la película contradictorio, poniendo a Hollywood en su sitio al final de su vida, porque su auténtico amor no estaba finalmente allí. La historia que se cuenta en la película es real como la vida misma, donde el protagonista es Peter Turner, que en 1978 “era un actor de Liverpool de 26 años que intentaba ganarse la vida en Londres con muy poco éxito. En la pensión en la que vivía llegó un día una actriz veterana estadounidense de 54 años, que había sido repudiada de Hollywood, y se había pasado al teatro. «Recuerdo la primera vez que la vi. Yo ocupaba una de las habitaciones superiores y ella el apartamento principal de abajo», rememora Turner en Madrid. «Un segundo que lo visualizo». Para un momento. «No era como yo me la esperaba. Me habían hablado de una estrella de Hollywood, y recuerdo que abrió la puerta como escondiéndose, con pinta de haber llegado cinco minutos antes». Ella necesitaba 4 libras y 75 peniques; él se los prestó. «Nunca supe para qué, pero me lo devolvió en un cheque que aún conservo». Un par de días después se pusieron a bailar juntos en la casa Saturday Night Fever, y semanas más tarde se hicieron amantes” (1).

Dije en aquél artículo que admiraba a las actrices y actores americanos, su “sangre rebelde” hoy, “que se enfrentaron al mundo mafioso de Hollywood durante décadas y se siguen enfrentando en nuestros días, cuando estalló recientemente el escándalo del productor Weinstein. Esa es la razón por la que deseo ensalzar el discreto encanto de esta excelente actriz, Gloria Grahame, que iniciando su exilio interior y exterior en Liverpool y con solo una petición humilde de 4 libras y 75 peniques a un chico desconocido que se alojaba en su pensión, 28 años más joven que ella, escribió realmente las páginas más bellas de su vida y la de la persona con la que compartió las postrimerías de un viaje hacia una parte importante de su alma de secreto. Aunque a nadie le dijera la razón de por qué no quería morir en Liverpool, donde encontró su razón de existir y, paradójicamente, pidiera regresar a Hollywood que tanto le había negado en su azarosa vida. Con esta decisión final, creo que ganó el Oscar a la actriz más digna de Hollywood”, una de las representantes de “sangre rebelde”.

Sé que Peter Turner rodó hace ya bastantes años un documental, I Used to Be in Pictures, que me parece fundamental para comprender el maleficio del Código Hays. ¿Saben por qué? Porque creo que ha encontrado muchas y sorprendentes razones del comportamiento de los actores y actrices de Hollywood, en su trastienda, con un identificador común: todos y todas protagonizaron el cine mudo y ahora compartían los últimos días de su vida en un Asilo de la Academia del Cine en Hollywood. Eran lo que se veía. No hablaban en aquellas películas, pero nos enseñaban a sentir su pasión por aquello que hacían con una dignidad absoluta. Con sus noventa años contaron a Turner, en voz baja, cómo funcionaba la trastienda de Hollywood y, quizá, cómo era el alma auténtica de Gloria Grahame o de Clara Bow en Sangre Rebelde, sin ir más lejos.  Maravilloso y aleccionador.

(1) https://elpais.com/cultura/2018/04/26/actualidad/1524744847_367894.htm

UCRANIA, ¡Paz y Libertad

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓNJosé Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

La memoria democrática de este país necesitaba el amparo de una Ley

SER / Podcast especial Miguel Hernández | Cuando el miedo se puede leer

Sevilla, 24/X/2022

El pasado viernes 21 de octubre, entró en vigor en nuestro país la nueva Ley 20/2022, de 19 de octubre, de Memoria Democrática. Son cincuenta y cinco páginas, imprescindibles, que ordenan en su objeto y finalidad la recuperación, salvaguarda y difusión de la memoria democrática, entendida ésta como conocimiento de la reivindicación y defensa de los valores democráticos y los derechos y libertades fundamentales a lo largo de la historia contemporánea de España, con el fin de fomentar la cohesión y solidaridad entre las diversas generaciones en torno a los principios, valores y libertades constitucionales: “Asimismo, es objeto de la ley el reconocimiento de quienes padecieron persecución o violencia, por razones políticas, ideológicas, de pensamiento u opinión, de conciencia o creencia religiosa, de orientación e identidad sexual, durante el período comprendido entre el golpe de Estado de 18 de julio de 1936, la Guerra de España y la Dictadura franquista hasta la entrada en vigor de la Constitución Española de 1978, así como promover su reparación moral y la recuperación de su memoria personal, familiar y colectiva, adoptar medidas complementarias destinadas a suprimir elementos de división entre la ciudadanía y promover lazos de unión en torno a los valores, principios y derechos constitucionales. Se repudia y condena el golpe de Estado del 18 de julio de 1936 y la posterior dictadura franquista, en afirmación de los principios y valores democráticos y la dignidad de las víctimas. Se declara ilegal el régimen surgido de la contienda militar iniciada con dicho golpe militar y que, como consecuencia de las luchas de los movimientos sociales antifranquistas y de diferentes actores políticos, fue sustituido con la proclamación de un Estado Social y Democrático de Derecho a la entrada en vigor de la Constitución el 29 de diciembre de 1978, tras la Transición democrática”.

Ha sido un momento histórico justo y necesario en este país tan dual y cainita, que no abandona antiguas formas de la dictadura a pesar de lo que se sufrió durante la guerra civil y los primeros años de la Transición. En este contexto he conocido hoy un sufrimiento simbólico, el del poeta Miguel Hernández porque, personalmente, he leído muchas veces el miedo a la dictadura en sus ojos, que sufrió la represión como tantos cientos de miles de personas durante la guerra civil y en los años posteriores hasta el fin de la opresión maligna del Régimen Franquista. Me ha ocurrido leyendo hoy un artículo publicado en el diario El País, que recomiendo como ejemplo de lo que no debemos olvidar, con un título doloroso para el alma humana: Una carta inédita detalla las penalidades de Miguel Hernández en su cautiverio infernal. Lo he leído con un respeto reverencial hacia su vida y obra, sobrecogiéndome la constatación del sufrimiento de él y de centenares de presos represaliados que compartieron el cautiverio en la enfermería de la cárcel de Alicante, el Reformatorio de Adultos, en el que estaban hacinados 9.000 presos en un espacio diseñado para 2.000, donde cumplía su condena y de la que su hermano fue fiel testigo: “En la carta, Vicente Hernández relataba cómo encontró a su hermano durante una de sus visitas: “Estaba tan malo en aquella enfermería donde había 90-100 hombres tendidos quitándose las puses los unos a los otros con trapos sucios, pues allí no entraba un médico o un practicante en siete u ocho días, aquello era inhumano; en fin, para qué decirte más”. En otra carta, Miguel Hernández escribía estas duras palabras a su esposa, Josefina Manresa: “Josefina, mándame inmediatamente tres o cuatro kilos de algodón y gasas que no podré curarme hoy si no me los mandas. Se ha acabado todo en esta enfermería. Comprenderás lo difícil que es curarme aquí. Ayer se me hizo una cura con trapos y mal. Quiero salir de aquí cuanto antes. Se me hacen unas curas a fuerza de tirones y todo es desidia, ignorancia, despreocupación”.

Creo que ejemplos como éste, tan significativo, justifican por sí solos que esta Ley se haya publicado finalmente, después de numerosos avatares que he recogido puntualmente en este cuaderno digital. La carta citada se encuentra depositada en el Museo dedicado al poeta, situado en Quesada (Jaén), la localidad natal de la esposa del poeta, Josefina Manresa: “La carta se ha incorporado al legado hernandiano que conserva el IEG [Instituto de Estudios Giennenses] en sus dependencias, un archivo que contiene más de 5.800 registros bibliográficos, entre manuscritos, folletos, partituras, prensa histórica o grabaciones, y también cerca de 27.000 imágenes, documentos que, como ha recordado el presidente de la Diputación de Jaén, «pueden ser consultados a través de internet por todo el mundo», cumpliendo así «el doble compromiso que asumimos con la familia de Miguel Hernández hace una década cuando adquirimos su legado: por un lado, preservarlo y, por otro, contribuir a que su figura y su obra fueran aún más conocidos en todo el mundo».

Esta noticia coincide en el tiempo con la carta que hoy ha enviado el secretario de Estado de Memoria Democrática, Fernando Martínez López, al Hermano Mayor de la Hermandad de La Macarena, aquí en Sevilla, tan cerca de mi memoria democrática, para que proceda «a la mayor brevedad» a dar cumplimiento con la Ley de Memoria Democrática y para que lleve a cabo la exhumación y posterior traslado de los restos del general Gonzalo Queipo de Llano y Sierra, así como los de Francisco Bohórquez Vecina, menos conocido pero que fue auditor de guerra y responsable de la ejecución de sentencias con aplicación de bando de guerra, que también se encuentra en la Basílica de La Macarena. Esta situación la conozco bien porque la he podido comprobar con bastante dolor en alguna visita personal a esa iglesia. Allí intenté comprender lo que “el corazón anonadado de Dios”, según Rafael Alberti en Roma, peligro para caminantes, quería decirme cuando gemía con aquella situación. Un fragmento de la carta recoge muy bien lo que significa esta petición de Estado: “esta nueva norma [la Ley de Memoria Democrática] pretende cerrar una deuda de la democracia española con su pasado y fomentar un discurso común basado en la defensa de la paz, el pluralismo y la condena de toda forma de totalitarismo político que ponga en riesgo el efectivo disfrute de los derechos y libertades inherentes a la dignidad humana».

El pasado 28 de marzo se cumplió el 80º aniversario del fallecimiento del poeta en la cárcel de Alicante. Lo recordé unos días antes en este cuaderno digital, mediante un artículo con un título que es una constante en mi vida, Cerca, siempre, de Miguel Hernández, siendo hoy, de nuevo,  un buen momento para recordarlo, aunque vuelva a ser doloroso por la forma en que ocurrió todo y cómo lo trató la dictadura hasta su muerte. En torno a su vida y obra, se ha publicado este año una revisión actualizada de Miguel Hernández. Pasiones, cárcel y muerte de un poeta, escrita por José Luis Ferris (Alicante, 1960), una biografía que se editó por primera vez en 2002 por la Fundación José Manuel Lara. En ella se han actualizado bastantes datos y hechos, fundamentalmente por la entrega del Tribunal Militar Territorial al Archivo General e Histórico de Defensa, de los procedimientos judiciales militares, el 24 de noviembre de 2020, entre los que se encuentran los juicios sumarísimos llevados a cabo contra el poeta Miguel Hernández Gilabert, al finalizar la guerra civil, clasificados junto a los que figuran en más de 20.000 cajas con legajos y documentos de ese Tribunal, pudiéndose consultar algunos de ellos a través del acceso a la página principal web de Patrimonio Cultural de Defensa.

Aporté en aquel pequeño homenaje personal al poeta un enlace al podcast que se puede visualizar completo y que abría aquellas palabras, elaborado por la cadena SER, con un título del primero que sobrecoge: Cuando el miedo se puede leer. Acceder de nuevo a esta información es un privilegio para poder emitir posteriormente juicios bien informados, al habernos secuestrado la dictadura y los primeros años de transición, durante tanto tiempo, datos relevantes para conocer a fondo la figura de Miguel Hernández, que se agranda por días y que con la entrada en vigor de la Ley de Memoria Democrática rescata una acción de Estado justa y necesaria en democracia. También la de cientos de miles de personas que murieron en la guerra civil y años posteriores por el mero hecho de pensar y obrar de forma diferente a los golpistas y que merecieron siempre ser reconocidos por la memoria histórica de este país tan dual y cainita. Es justo decir ahora que la memoria democrática necesitaba ser amparada mediante una Ley como la que, afortunadamente y por dignidad humana, entró en vigor el pasado viernes 21 de octubre y que nos permite intentar “cerrar una deuda de la democracia española con su pasado y fomentar un discurso común basado en la defensa de la paz, el pluralismo y la condena de toda forma de totalitarismo político que ponga en riesgo el efectivo disfrute de los derechos y libertades inherentes a la dignidad humana”. Como demócrata, deseo expresar con estas palabras mi agradecimiento al poder legislativo de este país. Nada más. Escuchar de nuevo la voz de Miguel Hernández, hoy, me reconforta:

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓNJosé Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.