He entrado en el Instituto Nacional de Estadística para averiguar datos interesantes en relación con la fecha de mi nacimiento, 4 de junio de 1947, aunque oficialmente figura en el Registro Civil el 7 de junio. Como la estadística es una ciencia seria y objetiva no he querido analizar el día de mi nacimiento con datos erróneos sino ciertos y la certeza la confío a mi madre que siempre me habló de este día con datos concretos de lugar, hora y situación familiar en ese momento. Esta es la razón por la que utilizo la cifra de 1.059, constatando que somos menos los españolitos que vinimos al mundo ese día a diferencia del 7, un total de 1.139.
La imaginación vuela al pensar que 1.059 españolitos y españolitas vinimos al mundo en esa fecha exacta con el deseo de Antonio Machado de que nos guardara Dios (1), porque una de las dos Españas iba a helarnos el corazón. Me queda la seguridad de que el presagio de Machado en 1912 se hizo patente cuando antes del aviso planteaba de forma magistral la situación de este país en 1947, porque el 4 de junio, casi sin saberlo, yo era un español que quería vivir y así empecé a hacerlo entre una España que moría y otra España que bostezaba a los cuatro vientos.
Sevilla, como casi todo el país, estaba en plena reconstrucción, porque era una odisea vivir dignamente. 1.059 niños y niñas, probablemente la mayoría, teníamos poco pero quizá nos consolaba el apoyo de la familia, con sus escasos recursos, que le permitían traernos por Reyes, como en mi caso, un caballo de cartón que recuerdo perfectamente, el de la parábola del mismo paisano, Machado, a continuación del presagio en el día de mi nacimiento:
Era un niño que soñaba un caballo de cartón. Abrió los ojos el niño y el caballito no vio. Con un caballito blanco el niño volvió a soñar; y por la crin lo cogía… ¡Ahora no te escaparás! Apenas lo hubo cogido, el niño se despertó. Tenía el puño cerrado. ¡El caballito voló! Quedose el niño muy serio pensando que no es verdad un caballito soñado. Y ya no volvió a soñar. Pero el niño se hizo mozo y el mozo tuvo un amor, y a su amada le decía: ¿Tú eres de verdad o no? Cuando el mozo se hizo viejo pensaba: Todo es soñar, el caballito soñado y el caballo de verdad. Y cuando vino la muerte, el viejo a su corazón preguntaba: ¿Tú eres sueño? ¡Quién sabe si despertó!
Esta herramienta del INE me ha ayudado a recordar momentos difíciles de este país, de mi familia y de mi infancia, una odisea, en un día en el que vinimos a este mundo 1.059 personas, pero me ha devuelto el consuelo a través de las palabras sabias de Antonio Machado, que no he olvidado nunca y que quizá hubiera sido emocionante celebrar con él en un cumpleaños conjunto e imaginario. Él era un poeta nacido también en Sevilla, cerca de un patio que conozco y de un huerto claro donde siguen madurando limoneros.
CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja para ninguna empresa u organización religiosa, política, gubernamental o no gubernamental, que pueda beneficiarse de este artículo, no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de jubilado.
Entrevista al poeta y teólogo nicaragüense Ernesto Cardenal, en la entrega del premio Theodor Wanner en 2015.
Hay hombres y [mujeres] que luchan un día y son buenos, otros [y otras] luchan un año y son mejores, hay quienes luchan muchos años y son muy buenos, pero están los [hombres y mujeres] que luchan toda la vida, y esos son los imprescindibles
Adaptado de un texto de Bertolt Brecht en Elogio a los combatientes
Sevilla, 2/III/2020
Ernesto Cardenal falleció ayer a los 95 años de edad, persona a la que he admirado siempre por su compromiso activo con la Teología de la Liberación, tan alejada de Roma. Creo que la humanidad ha perdido a una persona de las llamadas imprescindibles, en el sentido que Bertolt Brecht calificaba a las personas singulares como Cardenal, porque luchó toda la vida por un mundo mejor en un pequeño rincón de Nicaragua. En homenaje póstumo a él recupero un post que escribí en 2015 en este cuaderno digital con motivo de la entrega en Alemania del premio Theodor Wanner por la Paz, el Entendimiento entre los Pueblos y el Diálogo Intercultural.
El compromiso revolucionario de Ernesto Cardenal
Siempre he admirado a Ernesto Cardenal. Lo conocí hace más de cuarenta y cinco años, cuando vivía este profeta en Solentiname, un enclave revolucionario de Nicaragua. Eran años muy difíciles para un pueblo desatendido globalmente en plena dictadura del general Somoza. Vivíamos en España una situación crítica, también desatendida por el general Franco, desde la perspectiva democrática a la que aspirábamos vivir un día no muy lejano.
El pasado 20 de enero cumplió 90 años y puse a trabajar la moviola de mi vida, no para hablar de homenajes y panegíricos para celebrar su cumpleaños, porque me consta que no le gusta, sino para agradecerle lo que me aportó en momentos cruciales de mi experiencia vital. La admiración personal se debía a su discurso permanente de no violencia para alcanzar objetivos que hicieran la vida más amable a las personas que vivían con él en Solentiname, en los años setenta, aunque al final fuera necesaria una acción de fuerza del Frente Sandinista para derrocar a Somoza y formar parte del primer gobierno revolucionario nicaragüense como ministro de cultura.
¿Por qué lo he recordado estos días? Fundamentalmente, porque su compromiso me animó un día a querer acompañarle en su lucha, ante una situación en España que se demoraba y que se hacía insoportable en mi persona de secreto, perteneciente a la iglesia católica, apostólica y romana, que a veces no veía a Dios por ningún sitio, como le ocurría a Rafael Alberti en sus paseos por Roma, peligro para caminantes.
Le escribí una larga carta. Le explicaba con ilusión inquebrantable que España y la Iglesia me habían helado el corazón y que quería incorporarme a su lucha porque era un líder creíble, que pertenecía a una iglesia diferente, comprometida con los más débiles.
Nunca recibí respuesta. No sé si la llegó a leer, pero no inicié el viaje hacia esa parte del mundo, tan querida para mí en ese momento. Me quedé para trabajar por un mundo mejor en este país y hoy tengo que reconocer que era necesario que fuera así, porque aquí, con tu quiero y mi puedo de muchas personas, pudimos caminar juntos como compañeros en momentos cruciales para nuestra democracia.
Gracias, Ernesto Cardenal, por tu gran ejemplo. Me consta que estás convencido de que otro dios es posible a través de ese otro mundo, bastante más humano, por el que luchamos todavía muchas personas sin descanso alguno.
Sevilla, 30/I/2015
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Recurro con frecuencia a la poesía de Ángel González para intentar comprender la cotidianidad amable de la vida. Hoy es domingo, primer día de marzo, según el calendario gregoriano que convirtió al romano en homenaje al dios Marte, el dios de la guerra. Veo imágenes de la guerra en Siria y el terrible dolor de los exiliados hacia Turquía para alcanzar un supuesto mundo mejor y sigo sin comprender en este domingo a los dioses de las guerras. Busco un refugio en un poema de Ángel González, Domingo, para dar sentido a este día, con lectura pausada, comprendiendo que sus palabras pueden ayudarme a inaugurar un día y un mes de forma singular, diferente.
Domingo, flor de luz, casi increíble
día. Bajas sobre la tierra
como un ángel inútil y dorado.
Besas
a las muchachas
de turbia cabellera,
vistes de azul marino
a los hombres que te aman, y dejas
en las manos del niño
un aro de madera
o una simple esperanza. Repartes
golondrinas, globos de primavera,
te subes a las torres
y giras las veletas
oxidadas. Tu viento agita faldas
de colores, estremece banderas,
lleva lejos canciones
y sonrisas, llena
las estancias de polvo plateado.
Los árboles esperan tu llegada para cubrirse de gorriones. Sabe más fresca el agua de las fuentes. Las campanas dispersan palomas imprevistas que vuelan de otro modo. No hay nadie que no sepa que es domingo, domingo. Tu presencia de espuma lava, eleva, hace flotar las cosas y los seres en un nítido cielo que no era —el lunes— de verdad: apenas desteñido papel, vidrio olvidado, polvo tedioso sobre las aceras.
Es verdad que no hay nadie en este país, con su huso horario, que no sepa que hoy, 1 de marzo de 2020, es domingo. En las antípodas ya sabían antes que nosotros que hoy era domingo. Otro continente va con cierto retraso, pero lo que es indudable es que todos saben cuándo es domingo, un día increíble. Lo más importante es comprender a Ángel González cuando nos lleva de la mano al lunes, porque descubrimos que vuelve la rutina de la vida, porque no existen los nítidos cielos del ayer imaginario. Nos enfrentamos a páginas y trabajos en blanco, donde tenemos la oportunidad de decir nada o todo sobre desteñidos papeles, vidrios olvidados que ayer estaban limpios, intentado quitar el polvo tedioso sobre las aceras de nuestro caminar diario.
Ítalo Calvino nos indicó antes de morir un camino ante el dilema de la página en blanco, como me ha pasado hoy, domingo 1 de marzo, al escribir estas palabras: “…es un instante crucial, como cuando se empieza a escribir una novela… Es el instante de la elección: se nos ofrece la oportunidad de decirlo todo, de todos los modos posibles; y tenemos que llegar a decir algo, de una manera especial” (1).
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Estamos atravesando una crisis importante de ideologías. No son inocentes y cualquiera no sirve para transformar el mundo y hacerlo más habitable, más amable y más confortable para todos. Sé que cuando se habla de esta realidad interior, personal o colectiva, rápidamente se nos tacha de utópicos equivocados de siglo. No lo percibo así, más aún cuando defiendo una ideología de marcado carácter social que ayuda a cambiar ese mundo que no nos gusta, a veces tan próximo que incluso nos asusta.
Navegando en esta patera frágil de la vida, en la que suelo embarcar a diario, suelo recurrir a un recurso barato (no está en el mercado), que es soñar despierto, creando historias imaginables e incluso reales como la vida misma. Vivo rodeado de personas que sueñan con un mundo diferente, porque no les gusta el actual, porque hay que cambiarlo. A mí me gusta ir más allá, es decir, el mundo hay que transformarlo. Pero surge siempre la pregunta incómoda, ¿cómo?, si las eminencias del lugar, cualquier lugar, dicen que eso es imposible, una utopía, un desiderátum, como si ser singular fuera un principio extraterrestre, un ente de razón que no tiene futuro alguno. No me resigno a aceptarlo y por esta razón sigo yendo con frecuencia de mi corazón y sueños a mis asuntos, del timbo al tambo, como decía García Márquez en sus cuentos peregrinos, buscando como Diógenes personas con las que compartir formas diferentes de ser y estar en el mundo, que sean capaces de ilusionarse con alguien o por algo. De soñar creando, porque los ojos, cuando están cerrados, preguntan.
Estas razones anteriores me han recordado una pregunta que hice en un post que escribí en este cuaderno digital en 2015, Ideología, ¿por qué te vas?, que vuelvo a publicar a continuación. Creo que mantiene su vigencia en su fondo y forma. Tenemos derecho a soñar despiertos y las ideologías de izquierda siguen siendo imprescindibles para transformar este mundo que a muchos no nos gusta.
Ideología, ¿por qué te vas?
Tengo asociada esta pregunta a la escena de Cría cuervos, excelente película de Carlos Saura, que se estrenó el año que murió Franco, en la que Ana (Ana Torrent) la bailaba con sus hermanas. Es probable que los censores no comprendieran el trasfondo de la película que jugaba con el retrato político de España en esos momentos. La he recordado hoy al conocer la investigación científica que se ha desarrollado por la Universidad de Washington en la que se ha descubierto que los cuervos aprenden cuando a un miembro de su especie no le van bien las cosas: “La presencia del cuervo muerto podía decir a los otros pájaros que un lugar es peligroso y debería visitarse con precaución. Los graznidos ruidosos que emiten los pájaros podrían ser una forma de compartir información con el resto del grupo”.
Me ha parecido una metáfora que se puede aplicar a las personas y sus creencias políticas que se ausentan de nuestras vidas y de nuestros proyectos vitales e ideológicos, donde nadie es imprescindible, aunque a veces sí necesarios, porque los seres humanos pertenecemos a ese club selecto de atención a lo que ocurre alrededor de la muerte y sólo nosotros sabemos qué ocurre cuando desaparecen las ideologías. Deberíamos aprender de esta situación y de sus circunstancias, por qué no están, por qué se fueron o los echaron, por qué les corrompió la política y murieron para la decencia y la dignidad y por qué no dejan pasar a personas más jóvenes, más dignas, que saben cambiar las cosas en este momento en el que hay muchas cosas que cambiar. Así podríamos compartir la información veraz con los miembros de nuestros grupos humanos más queridos, para no volver a pisar caminos que no se deben andar.
Cualquier parecido de esta reflexión política con la realidad actual, no es como en el cine pura coincidencia. Aunque recuerde ahora a Carlos Saura escuchando esta canción de Jeannette como telón de fondo de una situación de España que como a él, en 1975, me agrada cada vez menos. Es la ideología, pero ¿por qué se va?
Sevilla, 20/X/2015
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Pero no es más andaluz quien de andaluz se disfraza, sino quien lleva intacto dentro de sí, límpido y seductor, el reflejo de esta tierra misteriosa, perezosa y activa, vívida y soñadora.
Luis Cernuda, en Divagación sobre la Andalucía romántica, 1936
Sevilla, 27/II/2020, horas antes del Día de Andalucía
Luis Cernuda, el poeta universal nacido en Sevilla, dijo en 1931 en un artículo publicado sobre “José Moreno Villa o los andaluces en España”, que “Andalucía, ya se sabe, es el Norte de España; pero no la busquéis en parte alguna, porque no estará allí. Andalucía es un sueño que varios andaluces llevamos dentro”. Es una metáfora preciosa basada en la actitud transformadora del aquel poeta malagueño, olvidado por muchas personas instaladas en el síndrome del Sur o que sufren el complejo territorial español de nuevo cuño, por mucho que Mario Benedetti se esforzara en resaltar las virtudes de esta localización privilegiada.
Mañana se cumple el 40º aniversario de la celebración del referéndum sobre la iniciativa del proceso autonómico de Andalucía del año 1980 que dio autonomía plena a la comunidad andaluza. Me reitero en la idea ya expresada en este cuaderno digital al recordar otra fecha memorable, el 4 de diciembre de 1977, para reivindicar la identidad de Andalucía en el nuevo escenario que se abría en el país después de tantos años de dictadura, recordando esta idea preciosa de Cernuda para acabar de una vez por todas con el complejo del Sur, para salir de las trincheras de la ignominia histórica que pesa como una losa en el ideario de esta tierra. Porque a pesar de lacras como el paro, la pobreza infantil y familiar, escasez de tejido industrial, problemas crónicos de sus agricultura y ganadería o los abandonos tempranos en educación, Andalucía puede ser el Norte de España en muchos caminos que se hacen hoy al andar.
La razón es clara y es la que deberíamos celebrar mañana en una fecha muy importante: Andalucía es un sueño que varios andaluces, no todos, llevamos dentro. Esta apreciación de algunos y no todos no era inocente para Cernuda porque él, mejor que nadie, sabía del comportamiento de sus paisanos en muchas manifestaciones sociales, culturales y políticas, porque todos los andaluces no somos iguales. En 2017 recordé en este día de celebración a Juan Ramón Jiménez, otro poeta andaluz en el exilio como tantos otros, porque tenemos la suerte de comprobar que aunque ligeros de equipaje llevaban en sus maletas luz y sueños dentro: “[…] como Juan Ramón Jiménez entendía su pueblo y las personas que vivían en él; que somos nobles porque sabemos perdonar y comprender tanto a los que nos ofenden con el paro y la corrupción que a veces no hay nada que perdonar.
También, porque somos un enigma a pesar de la luz interior que el dolor de nuestra historia no olvida, siempre con el tiempo dentro, amor desbordante, pasión en nuestra música que acompaña siempre la alegría y calma el dolor, que compartimos hasta buscar la luz con el tiempo fuera. Nos tratamos como hermanos, cuando a veces no sabemos si somos amigos o seres lejanos, porque lo único que sabemos, en tiempos políticos, es que unos de otros -no inocentes- lejos estamos, como Manuel Gerena me enseño personalmente en un poema suyo muy querido. Con la esperanza de que el dios que corresponda comprenda qué significa hoy ser andaluz en Andalucía, más allá de los que nos llevan al diccionario de uso del andaluz corriente como una sola palabra, cuando lo que necesitamos es una definición urgente como personas con luz interior, pero con un enigma de fuego y nieve dentro. Como Cernuda soñó un día esperando el alba de su tierra”.
Son mis principios andaluces y no tengo otros. Es verdad, porque Andalucía es un sueño que varios andaluces llevamos con su luz y su tiempo dentro.
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Se acaba de publicar la relación de hijos predilectos y de personas a las que se les ha concedido la medalla de Andalucía 2020. Vaya por delante que cada vez que ocurre esta acción pública soy consciente de que no están todos los que son ni son todos los que están, causando estupor, a veces, cómo se han elegido determinadas personas y personajes para tal reconocimiento. Obras son amores y no solo buenas razones. Tengo que reconocer que este año me cuesta aceptar que la Comunidad tenga predilección, entendida como “cariño especial con que se distingue a alguien o algo entre otros” según la RAE, respecto de determinadas personas premiadas en esta ceremonia institucional.
Dicho lo anterior, a modo de declaración de principios, creo que habría que crear un medallero alternativo y un listado de hijas e hijos predilectos de Andalucía, también alternativo, que ocuparían en primer lugar los miles de personas anónimas que trabajan todos los días para y por Andalucía y no los identificamos en los medios de comunicación, porque hacen una labor sorda y eficaz en pro de las personas más débiles y que menos tienen en esta sacrosanta tierra que, por cierto, son cientos de miles de personas. También, para reconocer a los trabajadores y trabajadoras de los servicios públicos que velan diariamente por la mejor atención para todos, en un anonimato que merece nuestro respeto y atención, nuestra predilección o «cariño especial» según la RAE.
Recuerdo ahora los últimos estudios sobre la realidad social en Andalucía de los que he ofrecido datos objetivos en este cuaderno digital. Empezando por los niños y niñas andaluces que en número aproximado de casi cuatrocientos mil son pobres según lo expresaba un informe reciente de la OCDE: “Según la OCDE un niño o niña que nazca hoy en una familia pobre en España va a necesitar cuatro generaciones, el equivalente a 120 años, para alcanzar el nivel de renta medio de la sociedad en la que vive. Esta es, ciertamente, una situación profundamente injusta para los más de dos millones de niños y niñas en España que viven en hogares pobres, así como para sus padres y madres, que movilizan todos sus recursos para evitar esta herencia y dar a sus hijos las mejores oportunidades, y se enfrentan a las grandes dificultades que tiene criar a un niño en un país que no invierte lo suficiente en familia y en infancia” (1).
Ante esta situación, muy representativa de que esta Comunidad no está para muchas medallas en el momento actual, con un paro que asola a centenares de miles de familias, propongo que en un hipotético medallero y relación de hijos e hijas predilectos de Andalucía, virtuales, figuraran al menos por una vez los centenares de miles de padres, madres, abuelos, parientes próximos y lejanos, amigos y organizaciones no gubernamentales, entre otros actores solidarios, que hacen la vida un poco más amable a estos niños, niñas y familias andaluzas que no tienen lo imprescindible para vivir cada día dignamente y viven en la pobreza más absoluta.
Como no pretendo amargar la fiesta a nadie, pongo también un ejemplo, solo un ejemplo, revelador de cómo tratamos a veces a nuestros paisanos andaluces a través de la cultura, en concreto en su expresión musical. He presentado en este blog en varias ocasiones a un oboísta de fama mundial, Lucas Macías Navarro, nacido en Valverde del Camino (Huelva), que no acaba de ser reconocido como merece en nuestra Comunidad (no hablo de medallas, por supuesto, sino de más «presencia» en el pleno sentido de la palabra). Pasea nuestro país por el mundo entero a través de conciertos en los que se le reconoce su enorme valía, habiendo obtenido premios de un alcance extraordinario a nivel mundial. Es un ejemplo, nada más, pero traduce un problema en el reconocimiento de Andalucía a sus paisanos, en vida, que ya lo dejó claro Luis Cernuda cuando se dirigía con cierto dolor íntimo desde el exilio a sus paisanos sevillanos, andaluces en definitiva, con estas palabras: “Más el trabajo humano, con amor hecho, merece el reconocimiento de los otros”.
Esta es la razón por la que incorporo a partir de hoy en la cabecera del blog y para quien lo quiera escuchar y llenarse de un espíritu diferente de predilecciones y medallas honoríficas, una interpretación preciosa de Lucas Macías, de una obra de J.S. Bach, Concierto para oboe en La mayor (BWV 1055R), con el sonido mágico de su oboe d´amore. Mi reconocimiento virtual y predilección ya los tiene desde hace muchos años.
De eso de trata al final, que reflexionemos por qué y cómo se otorgan reconocimientos de predilecciones y medallas con motivo del 40º aniversario de la celebración del referéndum sobre la iniciativa del proceso autonómico de Andalucía del año 1980 que dio autonomía plena a la comunidad andaluza. Ese día, 28 de febrero de 1980, tampoco estuvieron determinados partidos políticos a la altura de lo que se decidía en un día tan trascendental para Andalucía. No olvido ese día tan especial, ni sus circunstancias.
NOTA: la imagen de la cabecera se ha recuperado del informe Familias en riesgo, un análisis de la situación de pobreza en los hogares con hijos e hijas en España, publicado recientemente por la ONG Save the Children.
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Para la libertad sangro, lucho, pervivo. Para la libertad, mis ojos y mis manos, como un árbol carnal, generoso y cautivo, doy a los cirujanos.
Sevilla, 22/II/2020
Este poema de Miguel Hernández, El herido (II), publicado en «El hombre acecha» 1937-1939, sigue presente en mi alma de todos y en la de secreto, como si fuese ayer el primer día que conocí estas palabras en una España que tenía helado el corazón de personas que buscaban la libertad perdida en una dictadura implacable. Esta es la razón de por qué escribo hoy sobre los últimos acontecimientos ocurridos en Madrid en relación con este poema que debía haber figurado en el Memorial de la Guerra Civil, que se paralizó a la llegada del nuevo Consistorio y que tuvo su primer reflejo de demolición y derribo en noviembre pasado cuando se comenzaron a retirar las placas con los nombres de los fusilados por el dictador Franco en los años 1939 y 1944. Este Memorial se había aprobado construir en el Cementerio de La Almudena en Madrid, durante el mandato de la alcaldesa Manuela Carmena. Como Miguel Hernández amaba la verdad y por ella entregó la vida, creo que la mejor forma de hacerle un homenaje de desagravio es abordar lo ocurrido desde la Verdad con mayúsculas.
Es verdad que el Ayuntamiento aprobó constituir un Comisionado de Memoria Histórica con objeto de que presentara un documento final, informativo pero no vinculante, sobre el tratamiento que se debía dar en el Consistorio a las víctimas de la Guerra Civil, presidido por Francisca Sauquillo, más allá de toda sospecha de partidismo, persona de sensatez extrema acreditada a lo largo de su vida personal y profesional, a la que profeso admiración y respeto.
Es verdad que en el informe de 2018 se proponía por parte del Comisionado la construcción de un Memorial sin nombres y en el que solo figurara un código QR que llevaría al listado de asesinados. Los siete expertos del Comisionado propusieron homenajear por separado tanto a las víctimas del Madrid republicano en la Guerra Civil (1936-1939) como a las del Madrid franquista en la posguerra (1939-1944), siendo las de este último periodo las únicas que figuraban, finalmente, en el proyecto paralizado y desmontado en la actualidad.
Es verdad que el poema de Miguel Hernández, El herido, iba a figurar en el citado memorial, en tres placas que lo recogían íntegro, pero también es verdad que no llegaron a colocarse las citadas placas porque se contemplaba esta acción al finalizar la obra inicial, parada a la llegada del nuevo consistorio.
Para la libertad sangro, lucho, pervivo. Para la libertad, mis ojos y mis manos, como un árbol carnal, generoso y cautivo, doy a los cirujanos.
Es verdad que el Comisionado se disolvió con bastante desencanto por parte de todos sus integrantes porque lo recomendado no surtió efecto alguno. El proyecto había cobrado cuerpo administrativo en el Ayuntamiento antes de que se presentaran las conclusiones.
Para la libertad siento más corazones que arenas en mi pecho: dan espumas mis venas, y entro en los hospitales, y entro en los algodones como en las azucenas.
Es verdad que el auténtico motivo de fricción actual es la decisión tomada por el Ayuntamiento actual, porque separándose también de la propuesta del Comisionado ha decidido colocar una sola placa, sin nombre alguno y con una frase lapidaria: “El pueblo de Madrid a todos los madrileños que del 36 al 44 sufrieron la violencia por razones políticas, ideológicas y religiosas. Paz, piedad y perdón», dando idéntico tratamiento histórico a los dos bandos en liza. Hecho que no se comprende a pesar de los esfuerzos de reconciliación con los que se debe tratar este asunto tan delicado, porque la verdad es que no es lo mismo.
Para la libertad me desprendo a balazos de los que han revolcado su estatua por el lodo. Y me desprendo a golpes de mis pies, de mis brazos, de mi casa, de todo.
Es verdad que la presidenta del Comisionado, Francisca Sauquillo ha manifestado al respecto: “Lo que quiere hacer ahora el Ayuntamiento es bonito como monumento por la reconciliación y la paz, pero no tiene nada que ver con el cometido que nosotros hicimos, que era velar por el cumplimiento de la ley de memoria histórica. El monumento que ahora quieren hacer es un gasto absurdo”.
Porque donde unas cuencas vacías amanezcan, ella pondrá dos piedras de futura mirada y hará que nuevos brazos y nuevas piernas crezcan en la carne talada.
Es verdad que la decisión de poner los nombres fue una decisión tomada en el pleno de Consistorio: Mauricio Valiente, integrante del Gobierno del Ayuntamiento con Manuela Carmena, explica por qué el Consistorio adoptó una decisión diferente a la que había recomendado el comisionado: “Incluir los nombres de los fusilados en la posguerra por el franquismo fue una decisión del equipo de gobierno, y del pleno, posterior a oír la opinión del comisionado», explica. «El comisionado era un órgano asesor, no decisorio».
Retoñarán aladas de savia sin otoño reliquias de mi cuerpo que pierdo en cada herida. Porque soy como el árbol talado, que retoño: porque aún tengo la vida.
Es verdad que la verdad hay que buscarla en común y guardarse cada uno la suya para intentar comprender qué significa la memoria histórica de lo ocurrido en la guerra civil de infeliz recuerdo. Lo verdaderamente lamentable es tirar por tierra decisiones soberanas y de dinero público en una inversión tan reciente que se ha podido completar y mejorar con lo recomendado por el Comisionado, aunque fuera parcialmente y abrocharlo con el poema precioso de Miguel Hernández.
Es verdad que así se hubiera comprendido mejor lo que también nos legó en palabras preciosas el propio Miguel Hernández, porque los familiares de los que ahora se ven en placas desmontadas y apiladas sin sentido en el suelo, después de haber sido colocadas en el Memorial, con respeto a lo sucedido realmente en páginas muy delicadas de la historia de este controvertido país, siguen con tres heridas abiertas, la del amor, la de la muerte y la de la vida.
Es verdad, por último, que la mejor forma de grabar las palabras de su poema completo, mejor que en granito debe ser en la mente y en el corazón de los que siempre han respetado lo sucedido en la guerra civil y defienden a diario la reconciliación y transición después de la muerte del dictador, leyendo pausadamente e intentando comprender el mensaje de las palabras escritas con el corazón por Miguel Hernández, porque sufro en muchos momentos de desconcierto político las heridas del amor, de la muerte y de la vida en mi cancionero de ausencias de ideologías y compromiso activo para luchar por un mundo mejor y lejos de las mentiras y medias verdades en las que nos tenemos que desenvolver a diario.
CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN José Antonio Cobeña Fernández no trabaja para ninguna empresa u organización religiosa, política, gubernamental o no gubernamental, que pueda beneficiarse de este artículo, no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de jubilado.
El helicóptero de Mediaset España está ya sobrevolando sobre las cabezas de millones de personas que conforman la audiencia del programa de supervivientes que se estrena esta noche en Tele 5, la hermana española de la italiana “telecinque”, ambas bajo el imperio de Berlusconi. Mañana comprobaremos el abismo de datos de audiencia que existe entre esta cadena y todas sus rivales, entre las que incluyo, obviamente, Radio Televisión Española. Aseguro que la diferencia será abrumadora y creo que estos datos deberían hacernos pensar sobre las ideologías subyacentes que hay detrás de cada cadena de televisión y, sobre todo, la cadena pública por excelencia.
Estoy convencido de que las ideologías no son inocentes, ninguna. Siendo esto así, no es lo mismo la ideología sustentada solo por el capital y el mercado que la que defiende exclusivamente el interés general, pero hay una palabra fetiche ”entretenimiento” que se ha convertido en un paraguas que lo cubre todo. Bajo este término se ampara todo tipo de “sálvames”, de amplio espectro frutero o de casquería, qué más da si da lo mismo. O si todos los presentadores de cualquier espacio, incluido los informativos, acaban anunciado los implantes de zirconio monolítico, donde al final no sabes a qué le dan más importancia determinadas cadenas, si a ti como telespectador o a la propia empresa anunciante. La cuestión es entretener a cualquier precio.
Es la razón por la que defiendo a toda costa la televisión y radio públicas, cuyas cifras de audiencia caen en picado mes a mes, salvo algunas excepciones. ¿Dónde está el problema? Creo, sin lugar a dudas, que se confunden permanentemente los términos. Una cadena pública no tiene por qué ser “aburrida” frente a la “divertida” contraria, ni el entretenimiento tiene por qué ser una paliza frigia frente al llamado “ entretenimiento alegre” de los rivales. Lo que una cadena pública no debe hacer nunca, aunque está visto que sí pueden, es amagar con flirteos de vodevil o determinados “patrocinios” o “proveedores de confianza” tal y como, eufemísticamente, se cubren los gastos mayoritarios de determinados programas de entretenimiento público tipo, Masterchef, Prodigios o Maestros de la costura, o recurrir a programas donde el escarnio hacia todo lo que se mueve, ya sea a través de la opinión o de contertulios, se convierte en garantía de éxito. No es ético contratar a opinadores u opinadoras mayores de cada reino social para obtener audiencias de amplio espectro, donde no hay mezcla alguna de verdad sustentada por verificaciones contrastadas de cada noticia.
Millones de jóvenes de este país están viendo ya lo que ganarán otros jóvenes o algunos en edad madura (la frontera entre viejos y jóvenes -viejóvenes- es cada vez más difusa) en el programa que se estrena esta noche de “Supervivientes”. Cada personaje tiene su caché que es vergonzante desde mi punto de vista. Dinero fácil por “trabajar” dicen ellos y los “colaboradores” de otros programas del corazón, donde cobran por semanas de permanencia unas cifras que sonrojan a los que menos tienen. La cultura del esfuerzo brilla por su ausencia y la diversión está garantizada si está trufada de morbo en cualquiera de sus manifestaciones posibles.
Muchos de estos jóvenes son los que todavía no se han repuesto de la isla de las tentaciones que acaba de triunfar en la denominada televisión transversal, que ha superado todas las barreras conocidas de audiencia, dejando hijuelas en otras cadenas del mismo grupo porque la fiesta continúa. Por no hablar del maletín de un determinado tiempo de descuento, nombre ficticio de un gran hermano que se ha tenido que ocultar en actitud vergonzante ante las denuncias en un juzgado por el silencio cómplice de una cadena, productora y anunciantes durante un tiempo hasta que han dicho algunas empresas ¡basta! ante tanto despropósito.
Sinceramente, sé que vivimos en un país de libertades para elegir la televisión que más nos guste, faltaría más. Pero quiero defender hoy a la RTVE pública en sus variadas formas de hacerse presente en nuestras vidas, por tierra, mar y aire, radio o televisión, con la oportunidad de tener a la carta todo lo que producen y se financia con dinero público. Las parrillas públicas tendrán que revisarse, no para conformar a la audiencia o para servirles estrictamente lo que quieran, para salvar una frase que me da miedo: los españoles tienen la televisión que quiere la mayoría, porque hay una responsabilidad de Estado en la programación que tiene y debe de salvar exclusivamente, ahí no se equivocan, el interés público y general, tanto televisivo como radiofónico, que también existe. Todavía peor sería conformarse desde el espacio, tiempo y dineros públicos con una frase lapidaria que me da mas miedo todavía: los españoles tienen la televisión y radio que se merecen.
También, porque el entretenimiento televisivo y radiofónico no es inocente, como no lo son las ideologías de cualquier tipo que están detrás de estos fenómenos de masas donde la razón pública debe presidir cualquier decisión. Lo comprendí el día que leí a Lukács, en El asalto a la razón: “[…] no hay ninguna ideología inocente: la actitud favorable o contraria a la razón decide, al mismo tiempo, en cuanto a la esencia de una filosofía como tal filosofía en cuanto a la misión que está llamada a cumplir en el desarrollo social. Entre otras razones, porque la razón misma no es ni puede ser algo que flota por encima del desarrollo social, algo neutral o imparcial, sino que refleja siempre el carácter racional (o irracional) concreto de una situación social, de una tendencia del desarrollo, dándole claridad conceptual y; por tanto, impulsándola o entorpeciéndola” (1).
En definitiva, la cultura del entretenimiento televisivo y de masas, de carácter público, que defiendo expresamente hoy frente a las alternativas actuales del entretenimiento de mercado puro y duro, cueste lo que cueste, a cualquier precio, debe reflejar, porque nunca debe ser inocente, su marcado carácter social y no individual, porque no debe ser neutral sino que debe reflejar la situación social de cada momento en España, atendiendo en sus franjas horarias las situaciones que más duelen en este país en relación con el bienestar social. Esa debe ser su seña de identidad y ahí no se equivocará nunca. Un ejemplo, para terminar, puede ser clarificador: la promoción del empleo para todos, con programas específicos en horario de máxima audiencia, prime time, sería un buen planteamiento ante programas para ganar dinero fácil a costa del mercado que está detrás de cada uno de ellos. Es lo que más duele a millones de hogares españoles en este momento. El patrocinio de estos programas debe ser exclusivamente el de la ética pública, nada más. Espacios, tiempo y dinero públicos, exclusivamente.
(1) LUKACS, G (1976). El asalto a la razón. Barcelona: Grijalbo, pág. 5.
CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN José Antonio Cobeña Fernández no trabaja para ninguna empresa u organización religiosa, política, gubernamental o no gubernamental, que pueda beneficiarse de este artículo, no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de jubilado.
Betty y Ángel Garma, la Residencia de Estudiantes y Federico García Lorca y su hermana Isabel / Fotocomposición personal
Sevilla, 19/II/2020
He recibido puntualmente la Revista Norte de Salud Mental y he encontrado en su sumario un artículo de Iñaki Márquez, La Residencia de Estudiantes. Garma, García Lorca y la homosexualidad, que me ha llamado la atención y sobre el que deseo escribir hoy una reflexión sobre su fondo y forma, no tratado habitualmente en las múltiples publicaciones sobre García Lorca y porque el resumen del mismo es la carta de presentación de una realidad humana que es interesante descubrir bien por desconocida en la persona de secreto del poeta, mediante un hilo conductor que honra su azarosa vida de todos y, especialmente, la de secreto.
Dice el autor del artículo de referencia que “La Residencia de Estudiantes acogió desde 1919 a un amplio alumnado que, en su mayoría, llegarían a destacar en todo tipo de especialidades de las ciencias. En el derecho, la salud, las artes o cualquier rama de interés científico tuvo su acogida en la Residencia. Allí coincidió Federico García Lorca, en su grupo de amistad, con quienes serían ilustres de la pintura, la literatura, el cine, periodismo, el psicoanálisis, el derecho… Entre ellos destacó una amistad escasamente divulgada, la de Ángel Garma y García Lorca, y que ahora se ofrecen algunas aportaciones. Como también existe cierto desconocimiento sobre los amores del gran poeta” (1).
Leyendo el artículo en profundidad y una vez conocido el perfil biográfico y el paso de Ángel Garma por la Residencia de Estudiantes, he querido detenerme en el epígrafe dedicado a “Amores en el alma de Lorca”, en el que se trata de componer con profundo respeto el perfil psicológico de García Lorca, deteniéndose en una dedicatoria que se hizo a sí mismo en su primer libro, Impresiones y paisajes, publicado en 1918, cuando solo tenía 20 años: “A mi queridísimo Federico García Lorca, único que me conoce y sabe ahondar todo el encanto de tristezas que tiene mi corazón. Su propio corazón». Su persona de secreto era un mundo por descubrir todavía, ante una sociedad intransigente y una moral católica, apostólica y romana que lo invadía todo: “Sólo hombres he conocido (…) La normalidad no es ni lo tuyo de conocer sólo a la mujer, ni lo mío», le contestó Federico García Lorca al director de escena Cipriano Rivas Cherif cuando éste, querido amigo y colaborador del poeta y dramaturgo granadino, le preguntó por su orientación sexual. Así lo recoge Iñaki Márquez en su artículo: “Lo normal es el amor sin límites, porque el amor es más y mejor que la moral de un dogma, la moral católica. No hay quien mande, no hay quien domine, no hay sometimiento. Se necesita una verdadera revolución. Una nueva moral, una moral de libertad entera».
Sigue describiendo los amores sucesivos de Lorca, Rafael Rodríguez Rapún, Emilio Aladrén, Salvador Dalí, Sánchez Mejías, Eduardo Rodríguez Valdivieso y el que se cree que fue el último amor en vida: Juan Ramírez de Lucas: “Se separaron en Julio de 1936 días después el golpe militar, para ver a sus familias en Albacete y Granada”. Puede que en la cajita que legó a su hermana antes de morir, se encuentren claves para comprender muchas cosas de la relación con Lorca que nos permitan profundizar en su forma de ser y existir, singulares, en su trayecto final de vida.
Ángel Garma, psicoanalista y compañero de Lorca en la Residencia de Estudiantes, que marchó al exilio a Francia y Argentina, donde fundó junto con Enrique Pichón Rivière, Marie Langer, Ernesto Cárcamo, Ferrari-Hardoy y Arnaldo Rascovsky la Asociación Psicoanalítica Argentina de arraigada tradición científica, citó varias veces a García Lorca en sus trabajos científicos. Trató como paciente a una persona, de la que nunca reveló su nombre, que sufrió un desencanto patológico por el reiterado rechazo de García Lorca, según narraba el propio afectado, resultando años más tarde como el inicio de una investigación psicoanalítica relacionada con el psicoanálisis de los ulcerosos, dado que la inestabilidad psíquica es la que provocaba, según Garma, la úlcera en sus pacientes.
Finaliza el artículo con una narración breve y dura sobre el asesinato de García Lorca en los barrancos entre Víznar y Alfacar, sintetizando el sentir democrático de este país a través de unas palabras de Leonard Cohen: «No entiendo cómo España no ha excavado con sus manos todo el campo de Granada para recuperar el cuerpo de su poeta. No entiendo una nación que no le haya dado un castigo histórico a sus asesinos». También, con la reproducción de una carta manuscrita dirigida por Ángel Garma a Ian Gibson, a solicitud de éste, en los que rememora la estrecha amistad con García Lorca: “[…] él era una persona como poeta y como persona”. Cuenta la referencia que figura anteriormente de la atención profesional como médico psicoanalista (1931-1932) que prestó a un profesional muy enamorado de García Lorca, del que nunca reveló su identidad, manifestando en la carta que “no tengo conocimiento alguno de maltratos de García Lorca hacia sus enamorados”. Cuenta también que la poesía de García Lorca le entusiasmó, que las mujeres se interesaron mucho por su obra La casada infiel, los lirios de la Residencia de Estudiantes que inspiraron sus poemas y su avanzado desenfado en la forma de vestir porque solo a él se le permitía vestir de sport, moda que él impuso, cuando todo el mundo utilizaba la corbata “en reuniones de alto nivel”.
Hace unos años leí en un periódico de Granada un artículo revelador de la amistad entre Ángel Garma y Federico García Lorca: “Federico García Lorca escribió poemas como Ciudad sin sueño y Ángel Garma culminó sus estudios con la publicación de Psicoanálisis de los sueños. «Constituyen situaciones traumáticas (pesadillas) enmascaradas, que son percibidas por el individuo de un modo alucinatorio, es decir, como si fueran vivencias reales debido a los mecanismos de defensa del yo», escribió el bilbaíno. «No es sueño la vida. ¡Alerta!», sentenció por su parte el escritor granadino”.
Con esta alerta premonitoria, con la amistad y el sueño de ambos me quedo hoy en mi rincón de pensar. Gracias a un artículo excelente de Iñaki Márquez, un psiquiatra del Instituto Vasco de Psicoterapia con sede en Bilbao, preocupado por recuperar la memoria histórica de una amistad que no debe caer en el olvido fácil y colectivo de las páginas menos amables de este país tan controvertido.
(1) Márquez, I. La Residencia de Estudiantes. Garma, García Lorca y la homosexualidad. Norte de Salud Mental 2020 Enero; XVI (62): 95-108.
CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN José Antonio Cobeña Fernández no trabaja para ninguna empresa u organización religiosa, política, gubernamental o no gubernamental, que pueda beneficiarse de este artículo, no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de jubilado.
Ayer falleció en Madrid a los 87 años la pintora María Moreno, una gran desconocida a nivel popular, pero que representa de forma indiscutible al movimiento artístico del realismo madrileño, junto con un grupo admirable, que tuvo su reconocimiento en la última muestra colectiva llevada a cabo en 2016 en el Museo Thyssen bajo el título “Realismo de Madrid” y que recomiendo visualizar en la revista digital dedicada a la citada exposición temporal. Allí estuvo presente con obras que reflejan su sentir como artista de la luz y el aura que acompaña muchas veces a la vida.
He leído con atención reverencial, de nuevo, la vida y obras de María Moreno, que se puede consultar en su página web oficial, donde se puede comprobar que fue una pintora extraordinaria, cuidadosa hasta el último detalle de la vida, de la naturaleza viva y que en su trasvase vital y profesional de la oscuridad a la luz, la hizo brillar con luz propia a pesar de que no se prodigara en el mundo exterior. Es igual que su proceso pictórico donde los pasillos, puertas, habitaciones y ventanas de casas queridas dieron paso a la luz de los patios, jardines, flores, hasta simbolizarlo plenamente en la luz de los membrillos, recogida pacientemente y de forma magistral en la película El sol del membrillo de la que fue productora.
María Moreno, Mari, era la compañera de vida del pintor Antonio López. Lo he manifestado en diversas ocasiones en este cuaderno digital al recordar a Zenobia Camprubí o a María Teresa León: han representado a la inteligencia creadora y comprometida de las mujeres del segundo plano, de aquellas que han dejado todo, en el pleno sentido de la palabra, para acompañar el éxito de sus parejas masculinas, en el que la retroalimentación ha sido en el mayor número de ocasiones un auténtico calvario de vaciamiento existencial.
Lo decía Calderón de la Barca en La vida es sueño: La tierra sus flores, / el agua su espejo, / sus auras el aire, / sus luces el fuego. María tenía aura y sus obras también: flores, espejos, aire y fuego.
CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN José Antonio Cobeña Fernández no trabaja para ninguna empresa u organización religiosa, política, gubernamental o no gubernamental, que pueda beneficiarse de este artículo, no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de jubilado.