Andalucía estuvo anoche en París

JAVIER PERIANES

Anoche estuvo Andalucía en el corazón de París y en el de los asistentes al concierto que el pianista onubense Javier Perianes ofreció en un teatro emblemático de la ciudad de la luz, el de Champs Elysées, donde la cultura se hizo presente a través de la música como elemento dinamizador de la paz ante la barbarie terrorista.

Su interpretación del Nocturno de Chopin con el que abrió el concierto, sobrecogió al auditorio porque era el primer acto cultural que se celebraba desde el fatídico 13 de noviembre. Así lo manifestó desde su camerino: «Lo mejor que podemos hacer es reaccionar con nuestra normalidad. Demostrarles a los terroristas que no han alterado nuestra vida ni nuestra celebración de la cultura».

Es una forma extraordinaria de hacer visible la inteligencia humana junto a los despliegues bélicos tan inquietantes que se están desarrollando ante esta provocación yihadista. La cultura es imprescindible para comprender la necesidad de diálogo sereno a la hora de dar respuesta a estas provocaciones y reunir a las personas en actos culturales puede ser un camino de encuentro para desarrollar de forma activa la paz y no la guerra.

Gracias Javier por haber dado ayer este ejemplo en representación simbólica de Andalucía. El Quinto Concierto para piano de Beethoven tuvo que sonar de forma especial porque se compuso como testamento musical de este gran compositor y dedicado en su momento a Napoleón en su época más noble.

Javier tocó la paz con sus manos y se la ofreció a todos los asistentes, a todo el mundo que lo quiera oír hoy de forma diferente.

Sevilla, 18/XI/2015

Con eñe de España / 1. Españarse

LOS HIJOS

Conocí esta palabra italiana, spagnarsi (espantarse, españarse en sentido literal), equivalente del verbo italiano spaventarsi, a través de un amigo calabrés, que me dio todo tipo de detalles sobre la utilización actual de la misma en la conversación ordinaria de su región, junto a otras palabras derivadas del español de uso común en la actualidad tales como addirizzari (aderezar), angarijari (haraganear), granatu (granado), posata (posada), scupetta (escopeta), entre otras. Spagnarsi (Españarse, literalmente, llenarse de España, de espanto) significa tener miedo, temer, espantarse y se atribuye al dominio español en el sur de Italia desde finales del siglo XV hasta principios del XIX.

La historia no ha dejado un buen recuerdo en este territorio donde España hizo de las suyas históricas a través de la batalla de Seminara, llevada a cabo el 21 de abril de 1503, en el contexto de la guerra de Nápoles, que enfrentó a las tropas francesas de Robert Stuart d’Aubigny contra las españolas mandadas por Fernando de Andrade, resultando victoriosas estas últimas. La responsabilidad bélica de Fernando el Católico, de la Corona de Aragón, fue total, después del reparto acordado en el tratado de Granada sobre el reino de Nápoles. Gonzalo Fernández de Córdoba, el Gran Capitán fue el gran vencedor real en la batalla de Seminara, en la que las tropas españolas derrotaron a las francesas, que se retiraron hacia el norte perseguidos por los españoles. Desde entonces recuerdan allí esta historia como el comienzo de un dominio español caracterizado esencialmente por la corrupción administrativa y una fiscalización que arruinó la economía existente.

He leído recientemente unas páginas de un libro autobiográfico que recoge estas vivencias italianas sobre España, Los hijos, de Gay Talese (1), en el que se cita expresamente este verbo, spagnarsi, y su contexto histórico en la voz de Don Achille, maestro y director de una escuela del sur de Italia, muy didáctico pero con un recuerdo pésimo de Fernando el Católico: “No debéis olvidar nunca -añadió- que nuestras antepasados de esta parte de Italia vivieron durante casi tres siglos y medio bajo gobernantes vinculados a la corona española. Exceptuando el breve reinado de la realeza austriaca a principios del siglo XVIII, e incluso el reinado más breve de los parientes de Napoleón Bonaparte en Nápoles a principios del siglo XIX, el sur de Italia estuvo gobernado por virreyes que eran miembros de las familias más nobles de España, casi todos los cuales habían venido a Nápoles después de haber servido en Roma como embajadores españoles ante el Papa. Esas autoridades españolas eran tan crueles que incluso nuestra palabra spagnarsi, que significa “tener miedo”, guarda relación con los españoles”.

Aprendiendo de la historia y de la literatura útil para colaborar como ciudadano a que no se vuelva a repetir en este país lo que aconteció, no bueno, dentro y fuera de sus fronteras, he contrastado este verbo italiano tan enigmático y de profundas raíces españolas, spagnarsi, en el registro de Wikipedia con el uso simultáneo en el dialecto calabrés, pero más restringido, del término catalán [sic] espanyarse (sentir irritación). Esta acepción quizá nos pueda ayudar hoy a comprender mejor que muchas personas en Catalunya, con raíz romance de eñe monástica, sientan irritación por lo que está pasando en torno a su independencia anunciada, temerosos del comportamiento político que ha llevado a este país, en general, a una situación incomprensible. Quizá es que nos estamos españando todos, casi sin darnos cuenta, por una forma de hacer las cosas que recuerdan la historia que cuentan todavía en Calabria sobre la forma de ser de determinados políticos españoles cuando estuvieron o… están en el poder sin tener en cuenta la mayoría democrática de la ciudadanía.

Sevilla, 17/XI/2015

(1) Talese, Gay (2014). Los hijos. Madrid: Alfaguara.

Con eñe de España

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A mis 12 años de edad estuve a punto de ser atropellado por una bicicleta. Un señor cura que pasaba me salvó con un grito: “¡Cuidado!” El ciclista cayó a tierra. El señor cura, sin detenerse, me dijo: “¿Ya vio lo que es el poder de la palabra?” Ese día lo supe. Ahora sabemos, además, que los mayas lo sabían desde los tiempos de Cristo, y con tanto rigor que tenían un dios especial para las palabras.

Gabriel García Márquez, en Botella al mar para el Dios de las palabras. Zacatecas (México), 7 de abril de 1997.

Convivo -no sin dificultad a veces- con la letra eñe (Ñ) de mi apellido desde que nací y por su identidad autóctona en España. Se puede comprobar esta marca de idioma español y de territorio, con respeto a la cultura maya, acercándonos al cura que salvó a García Márquez porque era un señor [sic] cura, no un “sennor”. Siempre he querido conocer con detalle el origen de esta letra, un elemento autóctono del castellano según lo reconoció en el siglo XV un andaluz por cierto, el lebrijano Antonio Martínez de Cala y Xarava (Lebrija, Sevilla, 1441 – Alcalá de Henares, 5 de julio de 1522), más conocido como Elio Antonio de Nebrija, de Nebrixa o de Lebrija, al no tener precedente ni en griego, ni en latín, ni en árabe. En otras lenguas romances de este país, su sonido se representa mediante dígrafos: en catalán se hace con las letras NY, en portugués con NH, mientras que en gallego se usa la grafía del castellano Ñ, aunque en los últimos diez años existe una vacilación entre la grafía Ñ y la portuguesa NH. En otras lenguas románicas, como el francés o el italiano, es el dígrafo GN el que representa el mismo sonido.

Es la decimoquinta letra del alfabeto español, consonante nasal palatal sonora y su grafía actual procede de la consonante “n”: “La virgulilla que lleva en la parte superior tiene su origen en la escritura de los copistas medievales, que la emplearon desde el siglo XII como signo escrito sobre una letra y que significaba carácter repetido, es decir, ñ = nn, õ =oo. Dos siglos más tarde este uso quedó restringido para la letra N” como premonición de lo que García Márquez dijo en aquél contexto en el que contó su salvación mediante una palabra: “Simplifiquemos la gramática antes de que la gramática termine por simplificarnos a nosotros”.

La consolidación de la letra surgió en 1993 en España mediante un Real Decreto de 23 de abril, acogiéndose al Tratado de Maastricht de la UE, que admite excepciones de carácter cultural, por la propuesta que hizo la Comunidad Europea para eliminarla por razones estrictamente comerciales, uniéndola hasta que la muerte la separe, a las tecnologías de la información y comunicación, atendiendo al título de la citada disposición: Real Decreto 564/1993, de 16 de abril, sobre presencia de la letra «ñ» y demás caracteres específicos del idioma castellano en los teclados de determinados aparatos de funcionamiento mecánico, eléctrico o electrónico que se utilicen para la escritura. Esta medida se completó el 2 de octubre de 2007 a las 6 de la madrugada, con la iniciativa de Red.es, entidad del Ministerio de Industria, Turismo y Comercio de España que tiene asignada en España la autoridad de registro de dominios, al posibilitar que la letra la “ñ” junto con las tildes o las diéresis pudieran formar parte del nombre de un dominio «.es», cumpliendo con la medida contemplada por Ley de Medidas de Impulso de la Sociedad de la Información.

Gabriel García Márquez intervino con su maestría escrita en la intromisión de la Comunidad Europea citada anteriormente: “Es escandaloso que la CE (Comunidad Europea) se haya atrevido a proponer a España la eliminación de la eñe (…) sólo por razones de comodidad comercial (…) Los autores de semejante abuso y de tamaña arrogancia deberían saber que la eñe no es una antigualla arqueológica, sino todo lo contrario: un salto cultural de una lengua romance que dejó atrás a las otras al expresar con una sola letra un sonido que en otras lenguas sigue expresándose con dos”.

Sobre la “eñe” nunca planteó García Márquez un problema especial, es más la defendió con ardor guerrero como hemos citado anteriormente, ni hizo preguntas especiales, aunque en 1997 estaba preocupado por una lengua extraordinaria rica pero que “desde hace tiempos no cabe en su pellejo”. Es más, planteó revisar la gramática y la ortografía compleja con ejemplos clarificadores que levantaron en su momento un gran revuelo: “[…] Jubilemos la ortografía, terror del ser humano desde la cuna: enterremos las haches rupestres, firmemos un tratado de límites entre la ge y jota, y pongamos más uso de razón en los acentos escritos, que al fin y al cabo nadie ha de leer lagrima donde diga lágrima ni confundirá revolver con revólver, y ¿qué de nuestra be de burro y nuestra ve de vaca, que los abuelos españoles nos trajeron como si fueran dos y siempre sobra una?”.

No ocurre esto con la “eñe”, según sus propias palabras, porque hubo un momento histórico en que se produjo un salto cultural de una lengua romance que dejó atrás otras al expresar con la “ñ” un sonido que en otras lenguas necesitan dos. Incluso en la lógica interna de los teclados en español, tan presumidos ellos, cuando sin darnos cuenta escribimos dos enes juntas de la palabra “sennor” que sabe que se escribe con eñe y basta que pulsemos la tecla de retorno para sacarnos de un apuro ortográfico. Hagan la prueba. Aunque estoy de acuerdo con el Nobel colombiano en que sus preguntas son “al azar, por supuesto, como botellas arrojadas a la mar con la esperanza de que les lleguen al dios de las palabras”. En concreto, a las que contienen la letra “eñe”, que cabe en el pellejo de España aunque Catalunya se empeñe en necesitar dos letras para sonar igual -¡por una vez y que se repita!- que cuando la citamos utilizando el castellano que nos ha unido durante tantos siglos, gracias a unos copistas medievales anónimos a los que engrandeció un andaluz, Nebrija, poniendo la letra eñe en su sitio para deleite de muchos. Mientras…, el dios maya de la eñe sigue vigilando esta letra para que no se pierda en un mar de lenguas.

Sevilla, 16/XI/2015

NOTA: la imagen se ha recuperado hoy de https://www.pinterest.com/pin/403283341604509789/

En estos días soy, somos París


Dedico hoy unas palabras al pueblo francés, a los hijos de esa patria golpeada por el terrorismo. Creo que debemos conocer el texto de “La Marsellesa” para comprender la reacción del pueblo francés a los atentados del pasado viernes, cuando la cantaban en cualquier rincón entre lágrimas y dolor de corazón. Nada mejor para comprender lo que sienten en estos momentos y para recordar este hermoso canto a la libertad, con texto difícil de comprender hoy pero que tiene su valor en la memoria histórica de su país, que no quieren olvidar. Hoy día, solo se suele cantar la primera estrofa y el estribillo, pero conviene conocerla completa para comprender mejor su pasado de libertad, igualdad y fraternidad, porque ahora soy, somos… París.

JE SUIS PARIS

Letra en francés y castellano

Primera estrofa
(Himno de Francia)

Allons enfants de la Patrie,
Le jour de gloire est arrivé!
Contre nous de la tyrannie
L’étendard sanglant est levé (bis)

Entendez-vous dans les campagnes
Mugir ces féroces soldats?
Ils viennent jusque dans vos bras
Égorger vos fils, vos compagnes!

¡En marcha, hijos de la Patria,
ha llegado el día de gloria!
Contra nosotros, la tiranía alza
su sangriento pendón. (bis)

¿Oís en los campos el bramido
de aquellos feroces soldados?
¡Vienen hasta vosotros a degollar
a vuestros hijos y vuestras esposas!

Estribillo

Aux armes, citoyens!
Formez vos bataillons!
Marchons, marchons!
Qu’un sang impur
Abreuve nos sillons!

¡A las armas, ciudadanos!
¡Formad vuestros batallones!
¡Marchemos, marchemos!
¡Que una sangre impura
inunde nuestros surcos!

Segunda estrofa

Que veut cette horde d’esclaves,
De traîtres, de rois conjurés?
Pour qui ces ignobles entraves,
Ces fers dès longtemps préparés? (bis)

Français, pour nous, ah, quel outrage!
Quels transports il doit exciter!
C’est nous qu’on ose méditer
De rendre à l’antique esclavage!

¿Qué pretende esa horda de esclavos,
de traidores, de reyes conjurados?
¿Para quién son esas innobles cadenas,
esos grilletes preparados de hace tiempo? (bis)

Para nosotros, franceses, ¡ah, qué ultraje!
¡Qué transportes debe suscitar!
¡A nosotros, se atreven a intentar
reducirnos a la antigua servidumbre!

Tercera estrofa

Quoi des cohortes étrangères
Feraient la loi dans nos foyers!
Quoi ces phalanges mercenaires
Terrasseraient nos fils guerriers! (bis)

Grand Dieu! par des mains enchaînées
Nos fronts sous le joug se ploieraient
De vils despotes deviendraient
Les maîtres de nos destinées!

¡Cómo, cohortes extranjeras,
harían la ley en nuestros hogares!
¡Cómo, esas falanges mercenarias,
abatirían a nuestros fieros guerreros! (bis)

¡Dios santo! Encadenadas por otras manos,
nuestras frentes se inclinarían bajo el yugo.
Unos déspotas viles serían
los dueños de nuestros destinos.

Cuarta estrofa

Tremblez, tyrans et vous perfides
L’opprobre de tous les partis
Tremblez ! vos projets parricides
Vont enfin recevoir leurs prix! (bis)

Tout est soldat pour vous combattre,
S’ils tombent, nos jeunes héros,
La France en produit de nouveaux,
Contre vous tout prêts à se battre!

Temblad, tiranos, y vosotros, pérfidos,
oprobio de todos los partidos,
¡temblad! ¡Vuestros planes parricidas
recibirán por fin su merecido! (bis)

Todos son soldados para combatiros,
Si nuestros jóvenes héroes caen,
Francia produce otros,
¡listos para luchar contra vosotros.

Quinta estrofa

Français, en guerriers magnanimes
Portez ou retenez vos coups!
Épargnez ces tristes victimes
À regret s’armant contre nous. (bis)

Mais ces despotes sanguinaires,
Mais ces complices de Bouillé,
Tous ces tigres qui, sans pitié,
Déchirent le sein de leur mère!

¡Franceses, asestad vuestros golpes
o retenedlos, magnánimos guerreros!
perdonad a esas víctimas tristes,
que a su pesar se arman contra nosotros. (bis)

¡Pero no a esos déspotas sanguinarios,
esos cómplices de Bouillé,
todos esos tigres que, despiadados,
desgarran el seno de su madre!

Sexta estrofa

Amour sacré de la Patrie,
Conduis, soutiens nos bras vengeurs
Liberté, Liberté chérie,
Combats avec tes défenseurs! (bis)

Sous nos drapeaux que la victoire
Accoure à tes mâles accents,
Que tes ennemis expirants
Voient ton triomphe et notre gloire!

¡Amor sagrado de la Patria,
conduce y sostén nuestros brazos vengadores!
¡Libertad, Libertad amada,
combate con tus defensores! (bis)

¡Que la victoria, a tus voces viriles,
acuda bajo nuestras banderas!
¡Que tus enemigos, al expirar,
vean tu triunfo y nuestra gloria!

Séptima estrofa

Nous entrerons dans la carrière
Quand nos aînés n’y seront plus,
Nous y trouverons leur poussière
Et la trace de leurs vertus (bis)

Bien moins jaloux de leur survivre
Que de partager leur cercueil,
Nous aurons le sublime orgueil
De les venger ou de les suivre

Entraremos en el camino
cuando nuestros mayores ya no estén aquí,
encontraremos sus cenizas
y la huella de sus virtudes. (bis)

Menos deseosos de sobrevivirles
que de compartir su tumba,
tendremos el orgullo sublime
de vengarlos o de seguirlos.

Sevilla, 15/XI/2015

Pobreza en España y desigualdad de género

MUJER Y GENERO

Lo he leído en un artículo demoledor de Ana I. Lima, presidenta del Consejo General del Trabajo Social, en referencia a la Memoria oficial de Rentas Mínimas del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, de 2014: “La población más afectada por el colapso de las rentas mínimas son las mujeres. Esta tendencia no para de avanzar, dejando claro que la crisis se ha cebado con el crecimiento de la desigualdad de género. Los datos oficiales explican que el perfil mayoritario de las Rentas Mínimas es el de una mujer de 35 a 44 años con pareja, hijos e hijas a cargo, estudios primarios y vivienda en alquiler”.

Podemos mirar a otro lado o marcar estas declaraciones como el rayo que no cesa de la crisis, pero lo que no debemos hacer es ignorarlas y ahora se presenta una nueva oportunidad en el país por las próximas elecciones generales. Desde la base de ciudadanía común, es importante conocer bien los programas políticos para abordar de una vez por todas esta situación tan lacerante para millones de personas.

Los datos que ofrece Ana Lima son tercos y contundentes: emergencia social fuera del marco del sistema público de servicios sociales, desgaste humano por la larga duración de la crisis en cuanto al aumento de la vulnerabilidad de las personas de 45 a 54 años que viven solas y llevan una larga temporada en desempleo, lista de espera de solicitudes de rentas mínimas de inserción que se han duplicado anualmente (80.645 familias), discriminación social por el lugar donde viven estas personas, porque según dice “muchas personas sentimos que hasta para ser pobre hay que tener suerte y ella depende mucho del número del código postal, con diferentes requisitos de acceso, tiempo de permanencia y apoyos complementarios y cuantías muy distintas”.

Es urgente tomar conciencia de la situación y luchar por crear el clima social imprescindible parta acometer soluciones viables que no engañen más a la gente de buena voluntad y creencia. Para ello es importante la reflexión que comentaba anteriormente, la anterior al depósito del voto hacia el partido que ofrezca las mejores soluciones a esta situación en las elecciones de 20 de diciembre, sabiendo de antemano que las ideologías no son inocentes y que todos no somos ni son iguales.

Ante situaciones tan dramáticas es necesario recordar que estamos obligatoriamente obligados a votar. Ante la situación que atraviesa el país, donde hay un sentimiento generalizado de desencanto hacia la política y quienes la ejercen de forma directa, es imprescindible ejercer el derecho a votar por la opción política que mejor responda a intereses generales en los que cada persona se vea reflejada. Lo peor que podría pasar sería engrosar la lista de abstencionistas o de voto en blanco, bajo la excusa de que quien así actúa es porque no es político o política, recurso tan simple como dañino para un país democrático.

Estamos obligatoriamente obligados a votar, por diversa razones. La primera, porque la democracia se construye entre todos y la traducción inmediata para vivir en ella es formar parte activa de su configuración que, hoy por hoy, pasa por participar en procesos electorales y ser consecuentes con lo votado. La segunda razón estriba en ejercer la responsabilidad activa de ciudadanía, porque ser responsable es la conjunción de conocimiento y libertad. Conocimiento, porque la inteligencia es el bien más preciado del ser humano, entendida como la capacidad de resolver problemas en el día a día, considerando siempre que es lo más bello que tiene el ser humano. Guido Orefice o Roberto Benigni, tanto monta-monta tanto, el protagonista de La vida es bella, explicaba bien cómo podíamos ser inteligentes al soñar en proyectos: poniendo (creando) una librería, leyendo a Schopenhauer por su canto a la voluntad como motor de la vida y sabiendo distinguir el norte del sur. También, porque cuidaba de forma impecable la amistad con su amigo Ferruccio, tapicero y poeta. Hasta el último momento. Y la libertad, sin ira, libertad, para dar respuestas a las cuestiones cotidianas en las que estamos inmersos en el acontecer diario. Esa es la dialéctica de la responsabilidad, conocimiento más libertad, entendida como respuestabilidad (perdón por el neologismo), quedando probado que se puede librar de convertirse en mercancía cuando se sabe distinguir valor y precio.

En tercer lugar, porque hay que pensar en el día después de las elecciones, porque detrás del voto debe haber siempre un compromiso activo con mi voto fiado a terceros que probablemente ni conozco, a través de un papel de color blanco, alargado como la sombra ética y decente que lo protege. Es decir, tengo que mantener activo el compromiso diario de mi opción a través de la participación activa, como ciudadano o ciudadana que vive en un ámbito local concreto, en la consecución de aquellos objetivos que me han llevado a elegir una determinada opción política volcada en un programa, que nunca se debe entender como flor de un día. El éxito político es para quien lo trabaja y no hay que olvidar que cuando la política se entiende así podemos ser protagonistas de la misma en mi casa, mi barrio, mi trabajo o entre mis amigos.
De lo que pasa a las mujeres discriminadas por la pobreza en España, sabemos cada día más, aunque nos duela conocerlo. De lo que pasa en este mundo político casi todos sabemos a veces poco. Y sin embargo, estamos aquí obligatoriamente obligados a entenderlo.

Sevilla, 11/X/2015

NOTA: la imagen la he recuperado hoy de: http://blogs.elpais.com/cosas-que-importan/2014/03/lo-que-queda-del-esp%C3%ADritu-del-45.html

A la Virgen, un collar…

RAFAEL ALBERTI

Di, Jesucristo, ¿Por qué
me besan tanto los pies?
Soy San Pedro aquí sentado,
en bronce inmovilizado,
no puedo mirar de lado
ni pegar un puntapié,
pues tengo los pies gastados,
como ves.

Haz un milagro, Señor.
Déjame bajar al río;
volver a ser pescador,
que es lo mío.

Rafael Alberti, Basílica de San Pedro

Ha saltado a los medios de comunicación una noticia que tiene que ver mucho con el esperpento de un Estado que no se resigna a no ser confesional, en un país que tiene cada día las iglesias más vacías, como nos recordaba Rafael Alberti en Roma peligro para caminantes: Entro Señor en tus iglesias… Se trata de la revisión que está haciendo la Audiencia Nacional sobre la medalla de oro al mérito policial que el Ministerio de Interior dio a la Virgen de Nuestra Señora María Santísima del Amor, en Málaga, en febrero de 2014, con motivo de un recurso presentado por la asociación Europa Laica, por considerar que esta actuación es «arbitraria» e «irracional» desde todos los puntos de vista, considerando que tiene un contenido imposible al atribuir a un «ente impersonal», “como es una «figura religiosa», la máxima condecoración de la Policía Nacional, la cual está concebida para premiar actuaciones «concretas» de «personas» que hayan prestado servicios extraordinarios”.

He recordado también un poema precioso de Rafael Alberti, El platero, publicado en El alba del alhelí, que siempre he sentido como la gran paradoja de la creencia descreída en el dios que nos conmueve y en la Virgen que solo acepta el regalo de un beso a su niño, mucho más allá de medallas, collares y anillos, porque nos puede servir para comprender la quintaesencia de la religión bien entendida y no mezclada con decisiones que nunca debería tomar un Estado laico:

A la Virgen, un collar
y al niño Dios, un anillo,
Platerillo,
no te los podré pagar,
¡Si yo no quiero dinero!
¿Y entonces qué? di.
Besar al niño es lo que yo quiero.
Besa, sí

Espero que la Audiencia comprenda que leyendo a Alberti en el libro sobre Roma citado anteriormente, se puede entender muy bien por qué San Pedro, sentado en bronce inmovilizado en la Basílica que lleva su nombre, pide a Dios todos los días que le dejen de besar sus pies gastados, para bajar al río y volver a ser pescador, que “es lo mío”. Como la Virgen del Amor, que es madre solo para quienes la comprenden así, sin necesidad de medalla alguna. Como el papa Francisco en estos días, sin ir más lejos, que quiere cambiar el Vaticano para que sea una casa auténtica de Dios, una Iglesia, pero bajando al río, porque al fin y al cabo, como él lo aprendió de San Pedro, “es lo suyo”.

Sevilla, 10/XI/2015

Hablando (por guasap…), ¿se entiende la gente?

Sabemos qué queremos decir al utilizar este refrán de base tuneado con la realidad tecnológica de hoy día, pero lo que no está tan claro es si sabemos discernir cómo se habla con los demás en la actualidad, cuando las tecnologías de la información y comunicación nos permiten utilizar otros medios que anulan cada vez más el diálogo interpersonal, sobre todo el presencial. Esta duda, que no es metafísica, la ha planteado de forma rotunda la psicóloga estadounidense del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), Sherry Turkle, analista de la digitalización de nuestras vidas, que “quiere saber por qué cada vez nos comunicamos más a través de dispositivos móviles en lugar de hacerlo cara a cara, por qué elegimos enviar mensajes de texto y llamamos menos, y por qué chateamos con un amigo mientras estamos sentados en la mesa con nuestros hijos a la hora de la cena” (1).

SHERRY TURKLE

Estas cuestiones son de un interés especial porque están más cerca de nosotros de lo que a veces pensamos. Casi siempre se analizan estos fenómenos desde extremos irreconciliables, pero es importante tomar conciencia de lo que está pasando, porque lo estamos viendo y, lo que es peor, sufriendo (que es lo que no nos dice el eslogan de la CNN…). Basta mirar a nuestro alrededor en el autobús de todos los días o cuando tomamos el desayuno, compartimos una copa con amigo o una cena con la familia, para ver que casi todo el mundo, con mayor o menor disimulo, está mirando el teléfono con el martilleo incesante del guasap.

La tecnofobia y la tecnofilia en torno a este fenómeno galopante están en un debate abierto para buscar razones de uno y otro lado para justificarse a sí mismas, pero es conveniente estar muy atentos a estos estudios científicos para considerar en su justo sentido qué está pasando por la mente de las personas que acuden de forma compulsiva a consultar el teléfono porque no pueden pasar ni un segundo sin saber que le dice la llamada inteligencia de su teléfono en todas y cada una de sus manifestaciones posibles. La que sufre verdaderamente es la inteligencia del otro que está al lado o enfrente, porque se sume el encuentro a dos o a varios en un silencio compulsivo, lleno solo de ruido ambiente, pero no de la voz del que supuestamente está cerca, sean uno, muchos o solo unos cuantos.

Cada vez hablamos menos y se suelen encontrar todos los días personas que hablan solas por la calle, sin que medio artefacto tecnológico alguno por medio, a modo de cajas de trucos pragmáticas en expresión feliz de Hans Magnus Enzensberger, dedicada en ese caso a los ordenadores y que, salvando lo que haya que salvar, podríamos atribuir ahora a la telefonía inteligente o torpe, según se mire, aunque la responsabilidad de esta calificación extrema se vuelve inmediatamente contra quien no la sabe utilizar adecuadamente. Si a esto le añades la vivencia irrefrenable del síndrome de la última versión, porque no tengo lo último de lo último en “desconexión hablada”, el último modelo, el drama está servido.

Ante esta situación, recuerdo cómo en el matrimonio clásico canónico la única causa que podía justificar la separación era el miedo reverencial. Es probable que haya que ir pensando en incorporar a las rupturas de parejas el miedo reverencial a hablar sin ningún artilugio tecnológico por medio, cara a cara, cuando hay muy poco que decir de forma directa o en conversaciones imposibles. La culpa de todo eso no la tiene el teléfono inteligente sino el uso irracional del mismo, porque traduce que algo está pasando en la vida de secreto y en la de todos, de cada persona, para que se tenga que buscar la comunicación o el hilo de conversación en un artilugio inhumano, desesperadamente. Eso sí, no de forma inocente, porque si no estás vigilante se convierte en pura mercancía, no generador de la empatía que todos necesitamos, tal y como nos lo recuerda Sherry Turkle: “Cada vez que consultas tu teléfono en presencia de otras personas, estimulas tus neuronas, pero también te pierdes lo que tu amigo, tu profesor, tu pareja o tu familiar te acaba de decir”. Irremediablemente.

La palabra y su expresión maravillosa en el diálogo humano, en la conversación, es de los pocos recursos que nos quedan en nuestros ecosistemas personales e intransferibles, para mucho tiempo, si sabemos cuidarlo, incluso con utilización racional de las TIC. Algunos, como los Académicos de la Lengua, todos los días la limpian, la fijan y le dan esplendor. Otros, la pronuncian solo para ofender a sus seres más queridos o a los ciudadanos de calle. Los de aquí y allí la utilizan para alcanzar diálogos a veces imposibles, como está pasando hoy mismo en Cataluña. Pero todos y todas anhelamos pronunciarlas alguna vez en la vida para que sepan los demás que existimos y que vivimos desesperadamente aferrados, a veces, a las tecnologías de la información y comunicación como único remedio. Al fin y al cabo, queremos que nos escuchen los demás, aunque sea recomendable cuidar el arte de callar, cuando no tenemos casi nada que decir (Solo se debe dejar de callar cuando se tiene algo que decir más valioso que el silencio. El Arte de callar, Abate Dinouart. Principio 1º, necesario para callar). Pero no por el silencio impuesto por el sonido incesante y paradójico del guasap de turno. O escondidos en aparatos sofisticados de Samsung, Google, Apple, Microsoft, HTC, Motorola, etc. que nos acompañan de forma no inocente a todas partes y hablando en nuestro nombre con apps sin empatía alguna.

Sevilla, 9/XI/2015

(1) Pereda, Cristina F. (2015, 8 de noviembre). ¿Ya nadie quiere hablar?. El País.com.

Mi rincón de pensar

Deseo con este post sumarme a la nueva campaña de la FAD (Fundación de Ayuda contra la Drogadicción) de Homenaje al Maestro, iniciada la semana pasada con el eslogan “Hay cosas que te enseñan de pequeño y te das cuenta de mayor. Gracias maestras y maestros por ayudarnos a construir”, que pretende “resaltar la importancia de la labor docente no solo en la transmisión de conocimientos, sino también en la construcción de personas. Porque ser solidario, tolerante o respetuoso también puede aprenderse. Y puede aprenderse no solo en el ámbito familiar, sino también en el escolar. Parte de la idea creativa de que las maestras y los maestros, al mandar a sus alumnos al rincón de pensar, les están enseñando a reflexionar, a recapacitar, a perdonar, a construir…»

Lo aprendí de mi maestra, Dª Antonia, a la que tanto agradezco su dedicación en mis primeros años de Colegio. Era una persona extraordinaria, a la que siempre recuerdo por enseñarnos a ser personas respetuosas con aquellas situaciones mágicas docentes que nos explicaba cada día con una paciencia infinita; a compartir la vida pequeña con las compañeras y compañeros de la clase tan pequeños como yo, atenta a cualquier momento de necesidad sentida que atisbara en nuestras caras de todos y en las de secreto. Siempre llevaba caramelos de colores en sus bolsillos para premiar cualquier situación de reconocimiento al trabajo bien hecho o a la conducta correcta en la convivencia de la clase. O simplemente porque era muy cariñosa con nosotros y su natural era siempre amable sin necesitar casi nada a cambio.

Recuerdo que un día me manché el pantalón de tinta que me volcó un compañero de clase, “sin querer” decía ella, quitándole importancia, porque los tinteros se sostenían de forma imposible en la banca que compartíamos. Para que no me regañaran en casa, porque conocía bien la educación espartana que recibí en el discreto encanto de la burguesía del barrio de Salamanca en Madrid, me llevó a su casa que estaba frente al Colegio, me quitó la mancha y procuró secarla para que cuando volviera a casa a mediodía no se notara, evitando una bronca monumental por parte de mi tía, que no entendía nada del sufrimiento de mi pequeña vida como niño del Sur en tierras de Castilla. El autor de la “fechoría” aprendió aquél día que había que tener cuidado con las cosas de manchar, cómo una maestra podía actuar como una madre y, sobre todo, que no le había castigado con el rincón de mirar a la pared, como acostumbraban otros maestros del lugar. Le enseñó a construir.

Dª Antonia nos enseñaba a pensar, a reflexionar, a recapacitar, a perdonar, a construir, para que cuando fuéramos el domingo por la mañana a ver el guiñol del Parque del Retiro, aprendiéramos que nuestro héroe, Chacolí, tenía que estar atento a una mujer, la bruja, para que no le pegara por la espalda con una palmeta muy parecida a la que tenían algunos profesores de nuestro Colegio. Aunque yo pensaba que ella no la tenía en clase porque no la necesitaba. Nos había enseñado a mirar siempre de frente, a no temer a una maestra de la vida, que no tenía que avisar nunca en momentos de peligro como el de la bruja porque siempre estaba allí Dª Antonia para cogerte de la mano y llevarte a pasear por la clase, sentándose contigo en su rincón preferido: el de querer, desinteresadamente, con su calidad humana que nunca he olvidado.

Así lo viví y así lo he contado: me lo enseñaron de pequeño y lo he recordado siempre de mayor. Lo leí esta mañana en el cartel de la Campaña de la FAD este año, en una parada del autobús de la libertad, de la vida.

Sevilla, 08/XI/2015

Mujeres admirables que se conocen…, luego existen

Contar una historia que atraiga se convierte en una tarea fascinante para cualquier persona que crea en las posibilidades que nos ofrece la inteligencia humana. El cine es un medio que ofrece esta posibilidad de mil formas diferentes y en estos días cobra especial relevancia por la incorporación a la preselección de los Oscar, en el ámbito de cine documental, de un corto español, Minerita, que cuenta una historia asombrosa y que ya obtuvo el reconocimiento al mejor cortometraje documental en la pasada edición de los Goya 2015.

Según la ficha técnica del cortometraje, que ofrece la productora, “El Cerro Rico de Potosí (Bolivia) es un territorio sin ley, de violencia brutal. Aquí los mineros se juegan la vida en galerías destartaladas para extraer plata y cinc. Los que salen con vida, se creen con derecho a todo. Entonces, comienza la caza de mujeres. Minerita es la historia de tres mujeres, Lucía (40), Ivone (16) y Abigail (17) que trabajan como serenas o dentro de la mina y luchan por sobrevivir en un infierno no apto para la vida. Su única arma, coraje… y dinamita».

Los documentales cumplen muchas veces una función social impecable porque nos descubren historias anónimas dignas de encomio, tal y como nos lo comentaba ayer de forma magistral Rocío Ayuso en El País, con un reportaje de sumo interés sobre esta brillante realización del director, Raúl de la Fuente y de la productora Amaia Remírez: “Todos nuestros trabajos nacen de una admiración”, reconoce el realizador, con amplia experiencia en el mundo documental en cualquier formato. Admiración por la gente que lucha y vive en la injusticia y día a día trata de salir adelante. De ahí que Minerita sea el retrato “duro y real, poético y artístico” de las vidas de estas tres mujeres. Además de una llamada de atención. Porque como dicen ambos, “cuando un tema no se conoce, no existe”. Y esa sí es la meta de Minerita: “Visibilizar” los problemas de aquellos desconocidos que sí existen”.

Tenemos una experiencia extraordinaria en Andalucía de este compromiso activo que se puede llevar a cabo a través del cine documental, en territorio del Sur, que también existe. Me refiero al corto “Silencio”, de Remedios Malvárez, con un palmarés muy brillante y que recientemente ha recibido su último premio RTVA (Radio Televisión de Andalucía) en el Concurso Audiovisual Gitano, Tikinó («corto», en romanó), y que próximamente se proyectará en Canal Sur Televisión. Como he comentado en otras ocasiones en este blog, “Silencio” es una historia preciosa basada en la vida real de María Ángeles Narváez, La Niña de los Cupones, “probablemente anónima para muchas personas que viven en Andalucía, porque pesan más otras historias muy tristes y decepcionantes en estos momentos. Su historia es una sucesión de acontecimientos que forman un conjunto de experiencias personales que debemos conocer por ser sencillamente ejemplares. Es una sevillana hija de emigrantes, que nació en Aarau (Suiza), en el año 1975, que con solo 6 años de edad y a causa de un producto farmacológico, se quedó totalmente sorda del oído derecho, conservando algunos restos auditivos en el izquierdo, concretamente, deja de oír sonidos por debajo de los 30 decibelios. Finalizó su carrera de danza española en el año 1999, llegando a ser la primera persona sorda en España graduada en esta disciplina por el Conservatorio de Sevilla y pionera en el cante y baile flamenco en lenguaje de signos, que ella considera como su forma de transmitir la sensibilidad y la expresión de los sentimientos en el flamenco. Alterna en la actualidad la venta de cupones de la ONCE con esta expresión de belleza y sensibilidad paradójicamente sonoras. Y “Silencio” traduce a bellas imágenes esta realidad que no se conocía, luego no existía para la sociedad en general.

Creo que ambos cortos, salvando lo que haya que salvar, comparten un objetivo claro y preciso: contar una historia de mujeres que son un ejemplo para quien todavía sea capaz de emocionarse con historias que probablemente fueran jamás contadas si no existieran creadores de retratos duros, reales, poéticos y artísticos a la vez, que un día decidieron hacerlos visibles a través de un medio tan fantástico como el cine documental, tan cortos como el mejor relato que podamos imaginar, pero de una belleza extrema que perdura en el tiempo.

Sevilla, 5/XI/2015

Las TIC en el NO-DO

NODO16021981
NO-DO- nº 1959-A (16 de febrero de 1981)

Las generaciones más jóvenes de este país desconocen probablemente la historia del NO-DO, noticiarios de la dictadura, bajo el eufemismo de Revista Cinematográfica Española, que se incorpora al siglo XXI a través de las tecnologías de la información y comunicación, como lección de respeto a la historia que debe estudiarse para no repetirla, entre otras razones de ética y estética pública e individual. Del total de 4.018 noticiarios realizados hasta 1981 durante treinta y ocho años, se conservan 4.011, junto a la revista Imágenes, “varios documentales, archivos históricos y el archivo real de Alfonso XIII… 6.573 documentos y 1.719 horas que desde ayer se pueden ver, gracias a su digitalización y apertura al público, en http://www.rtve.es/filmoteca” (1).

Como fenómeno inverso a esta disponibilidad de acceso público a través de las TIC, he investigado la sensibilidad de estos noticiarios con las citadas tecnologías en sus últimos años de existencia y he localizado el nº 1.959, que se proyectó en todos los cines españoles de forma obligatoria el 16 de febrero de 1981, año que finalizó la emisión de NO-DO, iniciándolo con un reportaje que recomiendo ver y escuchar con atención reverencial a la historia de nuestro país, porque no es inocente: “El niño español entre el ayer y el mañana o cómo incorporar a la juventud a la civilización de las computadoras sin que pierdan sus raíces” (Programa de mano de la Revista Cinematográfica Española -NO-DO- nº 1959-A) y que se puede consultar en los citados archivos digitalizados. El locutor, con la voz en off engolada y tan característica de aquellas imágenes terminaba el reportaje diciendo: “El microprocesador, con sus infinitas posibilidades aún inexploradas, sería el símbolo de esa nueva era, más justa, más feliz y más humana”.

Tres meses después de aquél aviso para navegantes de la tecnología, se puede comprobar de nuevo el peso de la historia en nuestro país, cuando se iniciaba mediante la Transición una etapa extraordinaria. Esta verificación histórica se puede llevar a cabo en el último NO-DO, de 25 de mayo de 1981: Los jóvenes años sesenta.

Gracias a las TIC podemos hoy estudiar años de este país que marcaron desgraciadamente a varias generaciones por la falta de libertades. Es precisamente la democracia instaurada en la Transición la que nos permite hoy día, con la ayuda de las citadas tecnologías, visualizar imágenes y mensajes para comprender la importancia de lo que ocurrió con la aprobación de la Constitución en 1978, que tanto nos ha unido y nos une. Porque durante más de treinta años fueron noticiarios de una época triste de este país en los que cualquier parecido con la realidad sentida y popular era a veces, como en las películas, pura coincidencia.

Sevilla, 4/XI/2015

(1) Belinchón, Gregorio (2015, 3 de noviembre). El NO-DO salta al siglo XXI. El País.com.