Con eñe de España

https://www.pinterest.com/pin/403283341604509789/
A mis 12 años de edad estuve a punto de ser atropellado por una bicicleta. Un señor cura que pasaba me salvó con un grito: “¡Cuidado!” El ciclista cayó a tierra. El señor cura, sin detenerse, me dijo: “¿Ya vio lo que es el poder de la palabra?” Ese día lo supe. Ahora sabemos, además, que los mayas lo sabían desde los tiempos de Cristo, y con tanto rigor que tenían un dios especial para las palabras.

Gabriel García Márquez, en Botella al mar para el Dios de las palabras. Zacatecas (México), 7 de abril de 1997.

Convivo -no sin dificultad a veces- con la letra eñe (Ñ) de mi apellido desde que nací y por su identidad autóctona en España. Se puede comprobar esta marca de idioma español y de territorio, con respeto a la cultura maya, acercándonos al cura que salvó a García Márquez porque era un señor [sic] cura, no un “sennor”. Siempre he querido conocer con detalle el origen de esta letra, un elemento autóctono del castellano según lo reconoció en el siglo XV un andaluz por cierto, el lebrijano Antonio Martínez de Cala y Xarava (Lebrija, Sevilla, 1441 – Alcalá de Henares, 5 de julio de 1522), más conocido como Elio Antonio de Nebrija, de Nebrixa o de Lebrija, al no tener precedente ni en griego, ni en latín, ni en árabe. En otras lenguas romances de este país, su sonido se representa mediante dígrafos: en catalán se hace con las letras NY, en portugués con NH, mientras que en gallego se usa la grafía del castellano Ñ, aunque en los últimos diez años existe una vacilación entre la grafía Ñ y la portuguesa NH. En otras lenguas románicas, como el francés o el italiano, es el dígrafo GN el que representa el mismo sonido.

Es la decimoquinta letra del alfabeto español, consonante nasal palatal sonora y su grafía actual procede de la consonante “n”: “La virgulilla que lleva en la parte superior tiene su origen en la escritura de los copistas medievales, que la emplearon desde el siglo XII como signo escrito sobre una letra y que significaba carácter repetido, es decir, ñ = nn, õ =oo. Dos siglos más tarde este uso quedó restringido para la letra N” como premonición de lo que García Márquez dijo en aquél contexto en el que contó su salvación mediante una palabra: “Simplifiquemos la gramática antes de que la gramática termine por simplificarnos a nosotros”.

La consolidación de la letra surgió en 1993 en España mediante un Real Decreto de 23 de abril, acogiéndose al Tratado de Maastricht de la UE, que admite excepciones de carácter cultural, por la propuesta que hizo la Comunidad Europea para eliminarla por razones estrictamente comerciales, uniéndola hasta que la muerte la separe, a las tecnologías de la información y comunicación, atendiendo al título de la citada disposición: Real Decreto 564/1993, de 16 de abril, sobre presencia de la letra “ñ” y demás caracteres específicos del idioma castellano en los teclados de determinados aparatos de funcionamiento mecánico, eléctrico o electrónico que se utilicen para la escritura. Esta medida se completó el 2 de octubre de 2007 a las 6 de la madrugada, con la iniciativa de Red.es, entidad del Ministerio de Industria, Turismo y Comercio de España que tiene asignada en España la autoridad de registro de dominios, al posibilitar que la letra la “ñ” junto con las tildes o las diéresis pudieran formar parte del nombre de un dominio «.es», cumpliendo con la medida contemplada por Ley de Medidas de Impulso de la Sociedad de la Información.

Gabriel García Márquez intervino con su maestría escrita en la intromisión de la Comunidad Europea citada anteriormente: “Es escandaloso que la CE (Comunidad Europea) se haya atrevido a proponer a España la eliminación de la eñe (…) sólo por razones de comodidad comercial (…) Los autores de semejante abuso y de tamaña arrogancia deberían saber que la eñe no es una antigualla arqueológica, sino todo lo contrario: un salto cultural de una lengua romance que dejó atrás a las otras al expresar con una sola letra un sonido que en otras lenguas sigue expresándose con dos”.

Sobre la “eñe” nunca planteó García Márquez un problema especial, es más la defendió con ardor guerrero como hemos citado anteriormente, ni hizo preguntas especiales, aunque en 1997 estaba preocupado por una lengua extraordinaria rica pero que “desde hace tiempos no cabe en su pellejo”. Es más, planteó revisar la gramática y la ortografía compleja con ejemplos clarificadores que levantaron en su momento un gran revuelo: “[…] Jubilemos la ortografía, terror del ser humano desde la cuna: enterremos las haches rupestres, firmemos un tratado de límites entre la ge y jota, y pongamos más uso de razón en los acentos escritos, que al fin y al cabo nadie ha de leer lagrima donde diga lágrima ni confundirá revolver con revólver, y ¿qué de nuestra be de burro y nuestra ve de vaca, que los abuelos españoles nos trajeron como si fueran dos y siempre sobra una?”.

No ocurre esto con la “eñe”, según sus propias palabras, porque hubo un momento histórico en que se produjo un salto cultural de una lengua romance que dejó atrás otras al expresar con la “ñ” un sonido que en otras lenguas necesitan dos. Incluso en la lógica interna de los teclados en español, tan presumidos ellos, cuando sin darnos cuenta escribimos dos enes juntas de la palabra “sennor” que sabe que se escribe con eñe y basta que pulsemos la tecla de retorno para sacarnos de un apuro ortográfico. Hagan la prueba. Aunque estoy de acuerdo con el Nobel colombiano en que sus preguntas son “al azar, por supuesto, como botellas arrojadas a la mar con la esperanza de que les lleguen al dios de las palabras”. En concreto, a las que contienen la letra “eñe”, que cabe en el pellejo de España aunque Catalunya se empeñe en necesitar dos letras para sonar igual -¡por una vez y que se repita!- que cuando la citamos utilizando el castellano que nos ha unido durante tantos siglos, gracias a unos copistas medievales anónimos a los que engrandeció un andaluz, Nebrija, poniendo la letra eñe en su sitio para deleite de muchos. Mientras…, el dios maya de la eñe sigue vigilando esta letra para que no se pierda en un mar de lenguas.

Sevilla, 16/XI/2015

NOTA: la imagen se ha recuperado hoy de https://www.pinterest.com/pin/403283341604509789/

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s