Mujeres admirables que se conocen…, luego existen

Contar una historia que atraiga se convierte en una tarea fascinante para cualquier persona que crea en las posibilidades que nos ofrece la inteligencia humana. El cine es un medio que ofrece esta posibilidad de mil formas diferentes y en estos días cobra especial relevancia por la incorporación a la preselección de los Oscar, en el ámbito de cine documental, de un corto español, Minerita, que cuenta una historia asombrosa y que ya obtuvo el reconocimiento al mejor cortometraje documental en la pasada edición de los Goya 2015.

Según la ficha técnica del cortometraje, que ofrece la productora, “El Cerro Rico de Potosí (Bolivia) es un territorio sin ley, de violencia brutal. Aquí los mineros se juegan la vida en galerías destartaladas para extraer plata y cinc. Los que salen con vida, se creen con derecho a todo. Entonces, comienza la caza de mujeres. Minerita es la historia de tres mujeres, Lucía (40), Ivone (16) y Abigail (17) que trabajan como serenas o dentro de la mina y luchan por sobrevivir en un infierno no apto para la vida. Su única arma, coraje… y dinamita”.

Los documentales cumplen muchas veces una función social impecable porque nos descubren historias anónimas dignas de encomio, tal y como nos lo comentaba ayer de forma magistral Rocío Ayuso en El País, con un reportaje de sumo interés sobre esta brillante realización del director, Raúl de la Fuente y de la productora Amaia Remírez: “Todos nuestros trabajos nacen de una admiración”, reconoce el realizador, con amplia experiencia en el mundo documental en cualquier formato. Admiración por la gente que lucha y vive en la injusticia y día a día trata de salir adelante. De ahí que Minerita sea el retrato “duro y real, poético y artístico” de las vidas de estas tres mujeres. Además de una llamada de atención. Porque como dicen ambos, “cuando un tema no se conoce, no existe”. Y esa sí es la meta de Minerita: “Visibilizar” los problemas de aquellos desconocidos que sí existen”.

Tenemos una experiencia extraordinaria en Andalucía de este compromiso activo que se puede llevar a cabo a través del cine documental, en territorio del Sur, que también existe. Me refiero al corto “Silencio”, de Remedios Malvárez, con un palmarés muy brillante y que recientemente ha recibido su último premio RTVA (Radio Televisión de Andalucía) en el Concurso Audiovisual Gitano, Tikinó (“corto”, en romanó), y que próximamente se proyectará en Canal Sur Televisión. Como he comentado en otras ocasiones en este blog, “Silencio” es una historia preciosa basada en la vida real de María Ángeles Narváez, La Niña de los Cupones, “probablemente anónima para muchas personas que viven en Andalucía, porque pesan más otras historias muy tristes y decepcionantes en estos momentos. Su historia es una sucesión de acontecimientos que forman un conjunto de experiencias personales que debemos conocer por ser sencillamente ejemplares. Es una sevillana hija de emigrantes, que nació en Aarau (Suiza), en el año 1975, que con solo 6 años de edad y a causa de un producto farmacológico, se quedó totalmente sorda del oído derecho, conservando algunos restos auditivos en el izquierdo, concretamente, deja de oír sonidos por debajo de los 30 decibelios. Finalizó su carrera de danza española en el año 1999, llegando a ser la primera persona sorda en España graduada en esta disciplina por el Conservatorio de Sevilla y pionera en el cante y baile flamenco en lenguaje de signos, que ella considera como su forma de transmitir la sensibilidad y la expresión de los sentimientos en el flamenco. Alterna en la actualidad la venta de cupones de la ONCE con esta expresión de belleza y sensibilidad paradójicamente sonoras. Y “Silencio” traduce a bellas imágenes esta realidad que no se conocía, luego no existía para la sociedad en general.

Creo que ambos cortos, salvando lo que haya que salvar, comparten un objetivo claro y preciso: contar una historia de mujeres que son un ejemplo para quien todavía sea capaz de emocionarse con historias que probablemente fueran jamás contadas si no existieran creadores de retratos duros, reales, poéticos y artísticos a la vez, que un día decidieron hacerlos visibles a través de un medio tan fantástico como el cine documental, tan cortos como el mejor relato que podamos imaginar, pero de una belleza extrema que perdura en el tiempo.

Sevilla, 5/XI/2015

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