Andalucía sigue presentando datos muy preocupantes de pobreza y exclusión social

El Estado de la Pobreza. Seguimiento de los indicadores de la Agenda 2030 UE 2015 – 2021 / Informe general y sobre Las Comunidades Autónomas

Conocer con datos científicos que 2.738.318 ciudadanos y ciudadanas en Andalucía, es decir un 32,3% del total de población,  están viviendo la pobreza en sus vidas y, de forma más aguda, la pobreza severa, en un porcentaje del 8,1% del total, es decir, casi un millón y medio de personas, son cifras lo suficientemente elocuentes que confirman que algo no estamos haciendo bien en esta Comunidad, porque contra datos no valen argumentos.

Sevilla, 25/X/2022

La Red Europea de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social en el Estado Español (EAPN-ES) presentó ayer en el Congreso de los Diputados su XII Informe “El Estado de la Pobreza. Seguimiento de los indicadores de la Agenda 2030 UE 2015 – 2021”’, de sumo interés social porque por primera vez se recogen “los datos oficiales de pobreza tras la pandemia de la COVID-19, mediante un análisis detallado de todos los indicadores sociales disponibles a nivel estatal y autonómico”. El indicador AROPE (At Risk Of Poverty or social Exclusion), que ya he explicado en artículos anteriores su evolución estadística, “sitúa la tasa de riesgo de pobreza o exclusión social en 2021 en el 27,8 % de la población residente en España, frente al 27% registrado el año anterior. Este porcentaje se traduce en 13.176.837 personas, 380.000 más que en 2020 […] El XII Informe está marcado por el cambio metodológico del indicador AROPE, que se modificó en 2021 de acuerdo con los objetivos de la Estrategia Europa 2030. La tasa AROPE, con la nueva metodología, se define como población en riesgo de pobreza o exclusión social a aquellas personas que se encuentran al menos en una de estas tres situaciones: riesgo de pobreza, carencia material y social severa, o baja intensidad en el empleo”.

Hay que reconocer que el estudio muestra un empeoramiento de los principales indicadores de pobreza en 2021, “aunque en menor intensidad si se tienen en cuenta las estimaciones realizadas al inicio de la pandemia de COVID-19, que apuntaban a un incremento de un millón de personas (el aumento ha sido de 319.000 personas más en situación de pobreza respecto a 2020)”. Todo hay que decirlo y reconocer que el Escudo Social impulsado por el Gobierno ante la pandemia ha permitido que un millón y medio de personas ha evitado entrar en situación de pobreza durante la COVID-19: “Sin embargo, esta cifra no puede ocultar la gravedad de una situación que nos coloca como el cuarto país en Europa con más personas en situación de pobreza y exclusión social, unas cifras que ya venían empeorando antes de pandemia, y cuyo impacto no ha hecho más que agravar”.

En la citada presentación se hizo especial hincapié en que es muy preocupante “la situación de los hogares monoparentales con uno o más menores a cargo: más de la mitad, el 54,3 %, se encuentra en riesgo de pobreza o exclusión social, 4,5 puntos porcentuales por encima de la registrada en 2020, y la más alta desde 2014, año a partir del cual comienzan los registros de esta nueva metodología. La vivienda y los suministros básicos se han convertido en un quebradero de cabeza para los hogares en situación más vulnerable. Así, el 36,2 % de las personas en situación de pobreza refiere gastar más del 40% de su renta en la vivienda, mientras el 14,3% de la población española no puede mantener su hogar a una temperatura adecuada. Respecto a las dificultades para llegar a fin de mes, el 44,9 % de las personas presentan alguna clase de dificultad, una cifra ligeramente inferior a la del año pasado. Sin embargo, debe destacarse que se registra un importante descenso de personas que llegan con mucha dificultad a fin de mes: de 4,7 millones en 2020 a 4,1 millones en 2021”.

Hay una novedad que se resalta en este estudio que considero de especial interés social. Me refiero al nuevo perfil de pobreza porque hay un incremento de las personas pobres con empleo y de las personas pobres con estudios medios y/o universitarios, frente a los dos de estudios anteriores, desempleo y bajo nivel de estudios. Personas con educación superior alcanzan una tasa AROPE del 10,4 %: “Además, han crecido en un 16,2 % las personas ocupadas en situación de pobreza o exclusión social, mientras el grupo de las personas paradas sigue siendo el que más sufre: el 58,6 % está en AROPE”. Al final, los datos de este informe revelan que la pobreza en este país se está convirtiendo en algo estructural, con muchos niveles intervinientes a tener en cuenta.

Una vez más, si grave es esta situación como país, lo que el estudio revela es que se recrudecen las desigualdades territoriales por Autonomías. Vuelve a dividirse España en dos mitades, Norte y Sur, donde sale perdiendo de forma abrumadora esta última. Si se compara en AROPE, las tasas más bajas son de Navarra y País Vasco, con el 14,7 % y el 16 % respectivamente. Las más altas se registran en Andalucía y Extremadura, ambas con el 38,7 %. En el informe se expresa literalmente que “el territorio es una significativa fuente de desigualdad y la cohesión territorial debería ser, no solo desde un punto de vista formal, un importante objetivo político”.

Junto al informe general, recomiendo la lectura del Resumen Ejecutivo del estudio, porque permite tener una visión completa de lo anteriormente expuesto, a través de veintidós páginas excelentes para comprender el alcance real del exhaustivo trabajo científico llevado a cabo por la Red Europea de Lucha contra la Pobreza y la Exclusión Social en el Estado Español (EAPN-ES), que ofrece datos para quien corresponde asumirlos e intervenir para mejorar los resultados en la transformación del país y su Bienestar Social. Las dianas de la pobreza muestran que la población pobre y las personas con discapacidad sufren de forma clara la inferior calidad de vida que soportan con respecto al total de la población.

Junto a lo anterior es de especial interés analizar también el informe realizado por Comunidades Autónomas, para bajar al detalle de la territorialidad y lo que supone en este país tan invertebrado. Con independencia de que cada persona debe analizar ,los datos según sus posiciones previas de interés social, incluyo en este artículo determinados datos para facilitar la comprensión del informe. Comienzo por la importancia que se da a la territorialidad en el informe: “Desde hace muchos años este informe viene mostrando las grandes disparidades en la calidad de vida de las personas según el territorio donde viven. Nuevamente, debe insistirse en que las desigualdades territoriales no aparecen de la nada. Es cierto que la pobreza y la exclusión social se distribuyen diferencialmente en los territorios en función de la configuración histórica de las comunidades autónomas, la posición geográfica, la naturaleza de la economía y la evolución del PIB, la distribución de la población y otros aspectos estructurales; pero también dependen de la gestión política, la inversión pública del Estado, la inversión de fondos europeos y las políticas comunes, es decir, de las distintas estrategias de cohesión e integración social que se ponen en marcha en los distintos niveles de la administración -local, regional, nacional, europeo-. Todo ello es importante, especialmente en estos tiempos –no solo a causa de la pandemia–, también porque parece reactivarse el interés por enfrentarse de una vez al problema de la financiación territorial. En los términos que interesan aquí, el territorio es una significativa fuente de desigualdad y la cohesión territorial debería ser, no solo desde un punto de vista formal, un importante objetivo político”.

Cuando se analiza en el informe la pobreza en las Comunidades Autónomas, las principales conclusiones obtenidas en el análisis del AROPE también son aplicables a la tasa de riesgo de pobreza, es decir, la desigualdad territorial es muy elevada, existe una clara diferenciación norte-sur y un deterioro en función de los objetivos de la Agenda 2030. La distribución regional de la tasa de riesgo de pobreza en 2021 y los datos para comparar la evolución con respecto al año 2008, 2015 y 2020 se pueden verificar en los gráficos del informe: ”En primer lugar, tal como sucede prácticamente todos los años, en 2021, Andalucía, Extremadura y Canarias mantienen las tasas más altas de población en riesgo de pobreza, con cifras entre el 32,3% y el 30,1 %. Por otra parte, Navarra con el 9,8% y País Vasco, con el 12,2% son las de mejor desempeño:

Se vuelve a apreciar respecto del informe del año pasado, que “algunas regiones que históricamente han presentado menores tasas de pobreza sufren un deterioro significativo de sus datos, mientras que se ha producido una mejora en otras que, a lo largo de los años, han sido más castigadas por la pobreza. En este sentido, debe destacarse la agresiva evolución registrada en Baleares, País Vasco, Castilla y León y Andalucía, con incrementos en su tasa de riesgo de pobreza entre el 25% y el 13%, con tasas que se elevaron en 3,5, 2,2, 2,8 y 3,8 puntos porcentuales sobre las de 2020. Por otra parte, Canarias, Asturias y Galicia registraron mejoras entre el 5% y el 10%, con reducciones de 1,5, 1,8, y 1,9 puntos porcentuales respectivamente y Cataluña y Cantabria con mejoras superiores al 10% y 1,9 y 2,6 puntos porcentuales, respectivamente”.

La pobreza severa es otra realidad lacerante: “el 47 % de las personas pobres están en pobreza severa, esto es, casi la mitad de las personas pobres viven en hogares con un ingreso inferior al 40% de la renta mediana nacional que, en términos absolutos, equivale a 530 € mensuales por unidad de consumo. Con respecto al año pasado, la cifra ha crecido en 2 puntos porcentuales (45 % en 2020) lo que evidencia un incremento en la intensidad de la pobreza; esto es, para este año no solo hay más personas pobres sino que son aún más pobres de lo que lo eran el año anterior. En la actualidad, el 10,2% de la población española está en pobreza severa, cifra que es siete décimas superior al 9,5% registrado en 2020. Sin embargo, este moderado incremento oculta importantes variaciones a nivel regional. Éste último año, la tasa de pobreza severa ha aumentado en 12 comunidades autónomas. Destaca especialmente el incremento en La Rioja (3,2 puntos porcentuales, 81 % de crecimiento), en Baleares (3,2 puntos porcentuales, 52 % de crecimiento) y en Andalucía (4,3 puntos porcentuales, 37 % de crecimiento). Por otra parte, la pobreza severa se ha reducido intensamente en Cantabria (-2,7 puntos porcentuales; -31 %), Cataluña (-2,3 puntos porcentuales; -25 %) y la C. Valenciana (-2,3 puntos porcentuales; 17,5 %), y más moderadamente en Asturias y Galicia.

No quiero abrumar con más datos, porque los aportados son muy significativos. Los diferentes Informes citados están a nuestra disposición y, sobre todo, de las Autoridades Públicas, a quienes corresponde tomar medidas urgentes, algunas de emergencia social, para paliar la situación actual en de pobreza en Andalucía. Conocer con datos científicos que 2.738.318 ciudadanos y ciudadanas en Andalucía, es decir un 32,3% del total de población,  están viviendo la pobreza en sus vidas y, de forma más aguda, la pobreza severa en un porcentaje del 8,1% del total, es decir, casi un millón y medio de personas, son cifras lo suficientemente elocuentes que confirman que algo no estamos haciendo bien en esta Comunidad, porque contra datos no valen argumentos. Medidas como el ingreso mínimo vital (IMV), el incremento del salario mínimo y los ERTEs, han paliado en parte estas cifras, pero se demuestra con este informe que a pesar de ello Andalucía arrastra una pobreza que no le permite levantar cabeza desde la corresponsabilidad social y territorial. Lo decía al comenzar este artículo: el Escudo Social que impulsó el Gobierno ante la pandemia ha permitido que un millón y medio de personas haya evitado entrar en situación de pobreza durante la COVID-19: “Sin embargo, esta cifra no puede ocultar la gravedad de una situación que nos coloca como el cuarto país en Europa con más personas en situación de pobreza y exclusión social, unas cifras que ya venían empeorando antes de pandemia, y cuyo impacto no ha hecho más que agravar”.

Recientemente he publicado en este cuaderno digital un artículo, Los nadies sufrirán la supresión del impuesto de patrimonio en Andalucía, que puede ser de utilidad plena para darse cuenta de que cualquier medida regresiva en Andalucía para obtener recaudación pública en beneficio de los que menos tienen, los pobres citados en el informa anterior, nos debería preocupar y mucho ante la realidad expuesta con cifras elocuentes por sí mismas. Lo digo una vez más: ahí están los datos anteriormente expuestos, desnudos, junto a la gran pregunta que nos compromete a todos, qué hacer en una contraescuela del mundo al revés en nuestro país. En mi Comunidad Autónoma. Personalmente, lo tengo claro: compartir con datos, que sólo con un gobierno de Estado o Comunidad Autónoma, pre-ocupado (así, con guion) por la desigualdad actual económica, laboral y social en la población, no cualquier gobierno, porque todos no son iguales, que dicte leyes con urgencia para solucionar esta situación transformando la sociedad española, podremos avanzar en derechos y libertades que mejoren las condiciones de vida para salir de la pobreza en cualquiera de sus estadios, que afectan a millones de ciudadanos en este país, de andaluces y andaluzas, niños y niñas sobre todo, los más desfavorecidos, los pobres severos, los nadies

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓNJosé Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

No se hizo la miel para la boca del asno

Grabado de Gustavo Doré para la edición de El Quijote, publicada por Eduardo Perino en Roma, en 1888, que ilustra el capítulo 55 de la Segunda Parte.

Sevilla, 13/X/2022

En nuestro país se siguen utilizando refranes a diario que reflejan la forma del decir y sentir popular desde hace muchos siglos, expresados como “dichos agudos y sentenciosos de uso común” (DLE, RAE, 2021). Hoy, por el contexto en el que vivimos en la actualidad, en el que se desprecia muchas veces la cultura y la educación en su sentido más profundo, traigo a colación uno que necesitamos recordar por su verdadero significado, que tiene una antigüedad sustancial –Diógenes de Sínope dicen que ya lo utilizaba–, No es la miel para la boca del asno, que lo volví a encontrar un día ya lejano en la lectura de Don Quijote de la Mancha, en un diálogo precioso de Sancho Panza con su mujer, Juana Panza, que no tiene desperdicio (Don Quijote de la Mancha, I, 52). También, porque me solidarizo con él, en su búsqueda de ínsulas (islas) desconocidas junto a Don Quijote porque, al fin y al cabo, es el claro objeto de mi deseo al escribir a diario en este cuaderno digital:

A las nuevas desta venida de don Quijote, acudió la mujer de Sancho Panza, que ya había sabido que había ido con él sirviéndole de escudero, y así como vio a Sancho, lo primero que le preguntó fue que si venía bueno el asno. Sancho respondió que venía mejor que su amo.

—Gracias sean dadas a Dios —replicó ella—, que tanto bien me ha hecho; pero contadme agora, amigo, qué bien habéis sacado de vuestras escuderías. ¿Qué saboyana [faldilla abierta por delante en forma de “V”] me traéis a mí? ¿Qué zapaticos a vuestros hijos?

—No traigo nada deso —dijo Sancho—, mujer mía, aunque traigo otras cosas de más momento y consideración.

—Deso recibo yo mucho gusto —respondió la mujer—. Mostradme esas cosas de más consideración y más momento, amigo mío, que las quiero ver, para que se me alegre este corazón, que tan triste y descontento ha estado en todos los siglos de vuestra ausencia.

—En casa os las mostraré, mujer —dijo Panza—, y por agora estad contenta, que siendo Dios servido de que otra vez salgamos en viaje a buscar aventuras, vos me veréis presto conde, o gobernador de una ínsula, y no de las de por ahí, sino la mejor que pueda hallarse.

—Quiéralo así el cielo, marido mío, que bien lo habemos menester. Mas decidme qué es eso de ínsulas, que no lo entiendo.

—No es la miel para la boca del asno —respondió Sancho—; a su tiempo lo verás, mujer, y aun te admirarás de oírte llamar señoría de todos tus vasallos.

—¿Qué es lo que decís, Sancho, de señorías, ínsulas y vasallos? —respondió Juana Panza, que así se llamaba la mujer de Sancho, aunque no eran parientes, sino porque se usa en la Mancha tomar las mujeres el apellido de sus maridos.

—No te acucies, Juana, por saber todo esto tan apriesa: basta que te digo verdad, y cose la boca. Solo te sabré decir, así de paso, que no hay cosa más gustosa en el mundo que ser un hombre honrado escudero de un caballero andante buscador de aventuras. Bien es verdad que las más que se hallan no salen tan a gusto como el hombre querría, porque, de ciento que se encuentran, las noventa y nueve suelen salir aviesas y torcidas. Sélo yo de expiriencia, porque de algunas he salido manteado y de otras molido; pero, con todo eso, es linda cosa esperar los sucesos atravesando montes, escudriñando selvas, pisando peñas, visitando castillos, alojando en ventas a toda discreción, sin pagar ofrecido sea al diablo el maravedí.

Anteriormente, en los siglos XV y XVI, fue Erasmo de Roterdam quien explicó de forma extraordinaria el significado profundo de la primera acepción de este “adagio”, Asno en ungüento, tomado de su literal griego: Ὄνος ἐν μύρῳ, es decir, un asno en ungüento. Cuando los lujos se usan para aquellos de quienes no son dignos, ni saben usarlos ni se deleitan en ellos. Porque el asno prefiere la hojarasca y el heno al oro o al perfume, por lo cual también tropieza. Hay lugar para este adagio, si alguna vez una persona inculta se topa con los mejores autores, a los que descuida o incluso distorsiona por ignorancia, o si convive con los hombres más eruditos, cuya costumbre no sabe disfrutar ni disfruta en absoluto. Diógenes relata un proverbio”.

Posteriormente, el Diccionario de Autoridades explicaba en siglo XVIII y de forma excelente este refrán (RAE A 1726, pág. 433, 2), que transcribo por su cuidada redacción de respeto a Autoridades Literarias que ya la habían utilizado en sus escritos, con la expresión concreta “No se hizo la miel para la boca del asno”:  “Refrán que reprehende a los necios, que ordinariamente se ríen y desprecian las sutilezas y discreciones de los hombres entendidos y sabios: y aprecian y celebran las necedades de los ignorantes, a imitación del asno que deja el panal de miel por comer el cardo”. Asimismo, orienta sobre la raíz latina del refrán, citada anteriormente: Asinus in unguento (asno en ungüento).

El refrán tiene hoy plena actualidad. Basta escuchar a diario a los Opinadores Mayores de Nuestro Reino, donde entran gente de todo tipo e identidad, mediocres en general y políticos ultras sobre todo, para comprender al momento este viejo refrán. Fundamentalmente son personas necias y mediocres, a las que hay que hacer oídos sordos, cuando estamos convencidos de que, efectivamente, no está hecha la miel para el asno, porque ordinariamente se ríen y desprecian las sutilezas y discreciones de las personas que tienen conocimiento leal y verdadero de las cosas, aunque sabemos que solo aprecian y celebran las necedades de los ignorantes, a imitación del asno, que “deja el panal de miel por comer el cardo”.

Continúo con la lectura del Quijote, aunque sólo sea para convencerme de que Sancho Panza fue un escudero fiel, que al volver de sus viajes llenos de sorpresas con Don Quijote, traía cosas de “más momento y consideración” que los regalos de toda la vida, una “saboyana” para Juana, su mujer, o unos “zapaticos” para sus hijos, porque soñaba con ser “presto conde, o gobernador de una ínsula, y no de las de por ahí, sino la mejor que pueda hallarse”, sabiendo que “no hay cosa más gustosa en el mundo que ser un hombre honrado escudero de un caballero andante buscador de aventuras”. Lo que le dolía era la incomprensión de Juana y de la gente que les rodeaban, porque su sueño, a pesar de los contrariedades de la vida y de eso sabía mucho junto al Quijote, “Sélo yo de expiriencia, porque de algunas he salido manteado y de otras molido”, lo concretaba en una frase para la posteridad: “es linda cosa esperar los sucesos atravesando montes, escudriñando selvas, pisando peñas, visitando castillos, alojando en ventas a toda discreción, sin pagar ofrecido sea al diablo el maravedí”.

Es lo que pasa cuando perseguimos sueños, los contamos y se ríen de nosotros. El sueño, por ejemplo, de que otro mundo es posible aunque comprobemos en nuestra propia carne que, efectivamente, no se hizo la miel para la boca del asno, animal al que, por cierto, Sancho Panza conocía bien y cuidaba con esmero. Volvía de los viajes “mejor que su amo” y todavía resuenan en mi alma de secreto su voz temblorosa al dirigirse a su rucio después de mil batallas perdidas: “[…] llegándose al rucio le abrazó y le dio un beso de paz en la frente, y no sin lágrimas en los ojos le dijo: Venid vos acá, compañero mío y amigo mío y conllevador de mis trabajos y miserias: cuando yo me avenía con vos y no tenía otros pensamientos que los que me daban los cuidados de remendar vuestros aparejos y de sustentar vuestro corpezuelo, dichosas eran mis horas, mis días y mis años; pero después que os dejé y me subí sobre las torres de la ambición y de la soberbia, se me han entrado por el alma adentro mil miserias, mil trabajos y cuatro mil desasosiegos”. Al buen entendedor con pocas palabras basta. Sancho Panza sabía que la miel no estaba hecha para él, pero sí el respeto y el aprecio a la forma de estar el rucio en su vida, para enriquecer sus sueños.

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CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓNJosé Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

Un eclipse en el Día de la Hispanidad, nada que celebrar

Augusto Monterroso (Tegucigalpa, 1921 – Ciudad de México, 2003 – Eduardo Galeano (Montevideo, 1940 -2015)

El arzobispo Desmond Tutu se refiere al África, pero también vale para América: “Vinieron. Ellos tenían la Biblia y nosotros teníamos la tierra. Y nos dijeron: «Cierren los ojos y recen». Y cuando abrimos los ojos, ellos tenían la tierra y nosotros teníamos la Biblia”.

Eduardo Galeano, en Ser como ellos y otros artículos.

Sevilla, 12/X/2022

Nuestro país debería ser prudente a la hora de tratar la Hispanidad, rememorando épocas pasadas que no son precisamente encomiables. Sobre todo en aspectos triunfalistas y nacionalistas que nada tienen que ver con las culturas arrasadas en territorios “conquistados”, que ya estaban allí cuando llegaron nuestros antepasados en el siglo XV. Todavía resuenan en mi alma de secreto cómo se trató en este país al Papa Francisco cuando dirigió el año pasado, concretamente el 16 de septiembre de 2021, una carta a Monseñor Rogelio Cabrera López, presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano, con motivo del Bicentenario de la declaración de la Independencia del Pueblo Mexicano. La derecha cavernícola de este país, junto a la ultraderecha, se unieron en un ataque sin piedad a Francisco por lo expresado en la citada carta, donde lo único que se explicaba con detalle eran los hilos conductores de la misma: fortalecer las raíces y reafirmar los valores de México como nación, sin menospreciar nada ni a nadie.

Como es habitual en la diplomacia vaticana el lenguaje es exquisito y cuidado hasta la saciedad, aunque es bueno reconocer en este tiempo actual que se cometieron muchos errores durante la llamada “conquista de América”, a lo que Francisco llama “purificar la memoria”: “Por eso, en diversas ocasiones, tantos mis antecesores como yo mismo, hemos pedido perdón por los pecados personales y sociales, por todas las acciones u omisiones que no contribuyeron a la evangelización. ¿Es malo y anticristiano o anticatólico, pedir perdón por los errores cometidos? Francisco, además, insistía en su misiva en que no hay que quedarse en el pasado sino frecuentar el futuro que nos llevará a sanar las heridas, a cultivar un diálogo abierto y respetuoso entre las diferencias, y a construir la tan anhelada fraternidad, priorizando el bien común por encima de los intereses particulares, las tensiones y los conflictos. Para mí, nada que objetar. También, abordaba la necesaria reafirmación de valores que identifican al Pueblo mexicano, –valores por los que tanto han luchado e incluso han dado la vida muchos de vuestros antecesores– como son la independencia, la unión y la religión.

La Hispanidad y sus celebraciones deberían revisarse a fondo con este espíritu. Un ejemplo claro nos lo ofrece Eduardo Galeano, a quien tanto admiro, que lo resumió bien en unas reflexiones suyas sobre el 12 de octubre, fecha que conmemoramos hoy con fastos de todo tipo, militares también, por supuesto, de las que entresaco tres, con un epígrafe común, Cinco siglos de prohibición del arco iris en el cielo americano, cuando él sentía en su alma de secreto que en cada cita anual del 12 de Octubre, no hay nada que celebrar:

El Descubrimiento: el 12 de octubre de 1492, América descubrió el capitalismo. Cristóbal Colón, financiado por los reyes de España y los banqueros de Génova, trajo la novedad a las islas del mar Caribe. En su diario del Descubrimiento, el almirante escribió 139 veces la palabra oro y 51 veces la palabra Dios o Nuestro Señor. Él no podía cansar los ojos de ver tanta lindeza en aquellas playas, y el 27 de noviembre profetizó: Tendrá toda la cristiandad negocio en ellas. Y en eso no se equivocó. Colón creyó que Haití era Japón y que Cuba era China, y creyó que los habitantes de China y Japón eran indios de la India; pero en eso no se equivocó.

Al cabo de cinco siglos de negocio de toda la cristiandad, ha sido aniquilada una tercera parte de las selvas americanas, está yerma mucha tierra que fue fértil y más de la mitad de la población come salteado. Los indios, víctimas del más gigantesco despojo de la historia universal, siguen sufriendo la usurpación de los últimos restos de sus tierras, y siguen condenados a la negación de su identidad diferente. Se les sigue prohibiendo vivir a su modo y manera, se les sigue negando el derecho de ser. Al principio, el saqueo y el otrocidio fueron ejecutados en nombre del Dios de los cielos. Ahora se cumplen en nombre del dios del Progreso.

Sin embargo, en esa identidad prohibida y despreciada fulguran todavía algunas claves de otra América posible. América, ciega de racismo, no las ve.

***

El 12 de octubre de 1492, Cristóbal Colón escribió en su diario que él quería llevarse algunos indios a España para que aprendan a hablar («que deprendan fablar»). Cinco siglos después, el 12 de octubre de 1989, en una corte de justicia de los Estados Unidos, un indio mixteco fue considerado retardado mental («mentally retarded») porque no hablaba correctamente la lengua castellana. Ladislao Pastrana, mexicano de Oaxaca, bracero ilegal en los campos de California, iba a ser encerrado de por vida en un asilo público. Pastrana no se entendía con la intérprete española y el psicólogo diagnosticó un claro déficit intelectual. Finalmente, los antropólogos aclararon la situación: Pastrana se expresaba perfectamente en su lengua, la lengua mixteca, que hablan los indios herederos de una alta cultura que tiene más de dos mil años de antigüedad.

***

Para despojar a los indios de su libertad y de sus bienes, se despoja a los indios de sus símbolos de identidad. Se les prohíbe cantar y danzar y soñar a sus dioses, aunque ellos habían sido por sus dioses cantados y danzados y soñados en el lejano día de la Creación. Desde los frailes y funcionarios del reino colonial, hasta los misioneros de las sectas norteamericanas que hoy proliferan en América Latina, se crucifica a los indios en nombre de Cristo: para salvarlos del infierno, hay que evangelizar a los paganos idólatras. Se usa al Dios de los cristianos como coartada para el saqueo. El arzobispo Desmond Tutu se refiere al África, pero también vale para América:

– Vinieron. Ellos tenían la Biblia y nosotros teníamos la tierra. Y nos dijeron: «Cierren los ojos y recen». Y cuando abrimos los ojos, ellos tenían la tierra y nosotros teníamos la Biblia.

Un ejemplo más de esta desafección sobre el Día de la Hispanidad nos lo ofrece un escritor de la brevedad, Augusto Monterroso, maestro por excelencia en expresar la síntesis de la vida a través de sus palabras, a través de un relato que no olvido, El eclipse, que recojo hoy como símbolo de lo que verdaderamente ensombrece la Hispanidad:

Cuando Fray Bartolomé Arrazola se sintió perdido aceptó que ya nada podría salvarlos. La selva poderosa de Guatemala lo había apresado, implacable y definitivamente. Ante su ignorancia topográfica se sentó con tranquilidad a esperar la muerte. Quiso morir allí, sin ninguna esperanza, aislado con el pensamiento fijo en la España distante, particularmente en el convento de Los Abrojos, donde Carlos Quinto condescendiera una vez a bajar de su eminencia para decirle que confiaba en el celo religioso de su labor redentora.

Al despertar se encontró rodeado por un grupo de indígenas de rostro impasible que se disponían a sacrificarlo ante un altar, un altar que a Bartolomé le pareció como el lecho en que descansaría, al fin, de sus temores, de su destino, de sí mismo.

Tres años en el país le habían conferido un mediano dominio de las lenguas nativas. Intentó algo. Dijo algunas palabras que fueron comprendidas.

Entonces floreció en él una idea que tuvo por digna de su talento y de su cultura universal y de su arduo conocimiento de Aristóteles.

Recordó que para ese día se esperaba un eclipse total de sol. Y dispuso, en lo más íntimo, valerse de ese conocimiento para engañar a sus opresores y salvar la vida.

-Si me matáis -les dijo- puedo hacer que el sol se oscurezca en su altura.

Los indígenas lo miraron fijamente y Bartolomé sorprendió la incredulidad en sus ojos. Vio que se produjo un pequeño consejo, y esperó confiado, no sin cierto desdén.

Dos horas después el corazón de fray Bartolomé Arrazola chorreaba su sangre vehemente sobre la piedra de los sacrificios (brillante bajo la opaca luz de un sol eclipsado), mientras uno de los indígenas recitaba sin ninguna inflexión de voz, sin prisa, una por una, las infinitas fechas en que se producirían eclipses solares y lunares, que los astrónomos de la comunidad maya habían previsto y anotado en sus códices sin la valiosa ayuda de Aristóteles.

Los mayas sabían mucho de su pasado presente, igual que los aimaras o los aztecas en México. No les hacía falta la insolencia divina y humana del fraile sabiondo que quiso remedar al sabio sol de aquellas tierras, intentando predecir su futuro personal, cuando los que le rodeaban solo conocían el pasado presente a través de los siglos. Al buen entendedor, pocas palabras bastan, porque la inculturación a la que se refería Francisco en la carta citada, es la que sabemos que ocurrió y no con las mejores artes por parte de la Iglesia del siglo XV y siguientes, es decir, el proceso de integración de muchos territorios “conquistados” para la Hispanidad, en la cultura y en la sociedad de la Iglesia Católica, Apostólica y Romana, con la que entró en contacto desde el descubrimiento de América por los españoles, cuando no se respetaron las culturas y creencias propias que ya estaban allí desde hacía muchos siglos antes de que llegara la evangelización a sus tierras y parentelas. También por reyes que asolaron tierras fértiles y con personas dentro.

Al final, un eclipse acabó con aquella aventura de Guatemala, por la insolencia del poder divino sobre el rey Sol de toda la vida. Nada que celebrar hoy, por tanto, como pedía Galeano en sus bellas palabras de denuncia pública de una Hispanidad muy mal entendida.

(1) Galeano, Eduardo, Ser como ellos y otros artículos, 1992. México: Siglo XXI Editores.

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He descubierto una escritora portuguesa excepcional, Agustina Bessa-Luís

Si hay en Portugal una escritora que participe de la naturaleza del genio, es Agustina Bessa-Luís.

José Saramago

Sevilla, 10/X/2022

La balsa de piedra de Saramago se hace real cuando descubrimos que ambos países, Portugal y España, estamos unidos por la cultura de una historia social y literaria que engrandeció siglos atrás la península ibérica unida, a la que cuando yo era niño dibujaba completa, casi sin fronteras, en mi cuaderno “Diario” que tan primorosamente nos enseñó a conservar mi maestra de vida, Doña Antonia León, natural de Granada, un ejemplo de maestría diaria. Personalmente, tan cerca de José Saramago, tengo que reconocer que Portugal también ha estado presente en mi vida a través de Camôes, por ejemplo y, más recientemente, de Fernando Pessoa, con el que compartí una silla vacía en el Chiado, en mi última visita a Lisboa, él en bronce inmovilizado y yo, vivo y despierto en mis sueños con el tiempo dentro.

Este contexto anterior justifica de forma sobrada que hoy recoja la presentación de una escritora excepcional, Agustina Bessa-Luís (Vila Meã, Amarante, Portugal, 15 de octubre de 1922-Oporto, 3 de junio de 2019), creo que bastante desconocida en este país a pesar de ser nieta de una zamorana, que inició sus andanzas en un mundo alternativo para la mujer de su época, a partir de la publicación de un anuncio en el periódico de Oporto O Primeiro de Janeiro del sábado 5 de febrero de 1942, en el que figuraba este texto: “Joven instruida desea correspondencia con persona inteligente y culta”: “Nacida en Vila Meâ en 1922 y fallecida en Oporto en 2019, Agustina Bessa-Luís consideraba que la fama, al igual que la posteridad, era caprichosa. Todos la conocían en Portugal: había dirigido un periódico —el mismo donde puso el anuncio— y el teatro más importante del país, salía en la tele, escribía casi compulsivamente desde los 19 años y ganaba todos los galardones de lustre (incluido el Camôes en 2004), pero no tantos habían leído una obra que exige esfuerzo. “Su técnica es muy depurada, juega mucho con la ironía y necesita un lector a su altura”, precisa Antonio Sáez Delgado, profesor de la Universidad de Évora y traductor de Pessoa y Saramago. Quizás su relación con el público se perciba del tirón con una anécdota que le gustaba repetir. Un día se le acercó una mujer humilde y le dijo: “Doña Agustina, me gusta usted tanto que cualquier día incluso le compro un libro” (1).

El próximo sábado se conmemora el centenario de su nacimiento y Portugal va a rendirle diversos homenajes con tal motivo. Su obra es ingente, hasta casi setenta publicaciones de diversa índole. Para conocerla bien, es importante leer su autobiografía, O livro de Agustina, con fotos y documentos familiares. También, ver con suma atención el documental, Nací adulta y moriré niña, porque «es una videografía de 55 minutos en la que la escritora habla de su infancia, de sus memorias, del exilio en el Duero, de las aventuras de juventud, del inicio de su larga carrera como escritora y de la madurez de su experiencia vital». Es muy importante conocer estos detalles vitales en directo, porque tiene escasas traducciones de su obra literaria en este país, destacando el esfuerzo de Athenaica Ediciones y Serie Gong, editoras sevillanas al alimón, con dos publicaciones muy significativas, Joya de familia (2001), de la primera, siendo además la que abre la trilogía sobre “El principio de la incertidumbre” y sobre todo, La sibila, por ser esta última la que ha alcanzado mayor número de traducciones a otros idiomas, cuya sinopsis nos abre interrogantes que se pueden resolver con la lectura atenta de sus páginas: “Publicada en 1954 y celebrada en toda Europa como una de las grandes novelas del siglo XX, esta epopeya familiar y rural del norte portugués supuso para Agustina Bessa-Luís la temprana confirmación, con poco más de treinta años, de una carrera literaria marcada por la calidad de la escritura y la singularidad de la mirada. En La sibila asistimos al relato exuberante, con incontables meandros, de la vida de tres generaciones de mujeres de la casa de la Vessada, finca escenario donde las poderosas integrantes de la saga, que se mueven entre la aversión hacia los hombres y una forma de misantropía controlada, se convierten en las verdaderas herederas y guardianas del legado familiar. Son ellas aquí las de la voluntad inquebrantable, las astutas, las que cuidan las formas sutiles y las viejas costumbres, las que equilibran violencia y razón, autodisciplina e indulgencia. Entre la abuela Maria, capaz de conservar milagrosamente un terruño dilapidado por su marido, y la nieta Germana, es Joaquina, Quina, «un ser raro y apasionante», la que mejor muestra esa personalidad digna y compleja, calculadora y trascendente, envanecida y discreta que le valió el apodo de «la sibila». La inolvidable historia de Maria, Quina, Estina y Germana, narrada con lirismo y contundencia, se eleva en virtud de las ideas y reflexiones que desbordan violentamente el relato y le dan el sentido y la profundidad de una obra exigente e inmortal”. No hay que olvidar tampoco la publicación de El alma de los ricos (2002), segunda obra de la trilogía citada, que fue llevada al cine por el gran director Manoel de Oliveira, con el título de Espejo mágico (1955), así como Los espacios en blanco (2003), que cierra la trilogía.

No caerá en saco roto la recomendación de José Saramago sobre esta escritora: Si hay en Portugal una escritora que participe de la naturaleza del genio, es Agustina Bessa-Luís. Esta calificación merece que la descubra en mi vida como isla literaria desconocida hasta ahora. No es casual esta situación, porque de los 67 libros que publicó en su larga y fructífera vida, que recorren la prosa en todas sus formas (novela, biografía, memorias, cuento, ensayo, teatro, libros infantiles y crónica de viajes), solo seis se han traducido a nuestro idioma hasta ahora. De ahí mi empeño en rescatarla en la balsa de piedra soñada por Saramago.

(1) https://elpais.com/babelia/2022-10-08/agustina-bessa-luis-la-escritura-como-maldicion.html

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓNJosé Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

Las razones del corazón que nuestro cerebro sí conoce

Los ojos envían la información y luego la mente trabaja por su cuenta.

Manuel Rivas, en Las voces bajas

Sevilla, 9/X/2022

Navegando al desvío, tal y como recomendaba hace unos años el excelente escritor Manuel Rivas en el diario El País, he vuelto a encontrarme con Blas Pascal, un filósofo que leía profusamente en mi juventud, cuando decía entre otras muchas cosas de interés que el corazón tiene razones que la razón no conoce. No era un mero juego de palabras, sino la afirmación sin ambages de que cada uno va por su sitio, la mente y el corazón, cada uno a lo suyo. Algunos años después descubrí que eso no era así, porque quien manda en nuestras vidas es el cerebro, en una sinfonía armónica de todas las estructuras cerebrales que lo conforman, constituyendo el suelo firme de nuestras vidas que acaba justificando todos nuestros actos humanos. Así lo he demostrado a lo largo de los años en este cuaderno digital, que después recopilé en una publicación con el título Origen y futuro de la ética cerebral, donde explicaba en su prólogo que “No he querido escribir un tratado de ética, pero sí ensayar una reflexión compartida de la razón y del corazón, que siempre coexisten, para abordar una tesis que me acompaña en mi persona de secreto desde hace ya muchos años. Se trata, nada más y nada menos, de intentar descubrir que los actos humanos nacen siempre de la solería que hemos ido instalando a lo largo de la vida en nuestro cerebro, es decir, el suelo firme que hemos construido en la vida diaria, que justifica todos los actos humanos, en frase muy feliz del Profesor López Aranguren, que aprendí hace también muchos años, pero que nunca logré comprender bien hasta que descubrí qué es el cerebro y qué papel juega en nuestras vidas y en su proyección ética. Esta es la razón de ser de este libro, entregar a la Noosfera, a la malla pensante de la humanidad, es decir, a aquellas personas que lo quieran leer con pre-ocupación [sic] e interés social, unas reflexiones que demuestran que el cerebro es la base donde residen todos los actos humanos, el lugar donde se forja la historia de cada uno, su intrahistoria, en una estructura cerebral que se llama hipocampo, por ejemplo, y entre muchas otras como podrán comprobar, que trabajan incansablemente con independencia de lo que queramos hacer y entender cada día”.

El encuentro con la dialéctica pascaliana entre razón y corazón, se ha producido al conocer la publicación de la tercera novela del escritor colombiano Héctor Abad Faciolince, Salvo mi corazón, todo está bien (1), que trata, en el fondo, de una historia del corazón: “todo lo que se puede escribir sobre el corazón se convierte en imagen y metáfora” que ayuda a conocer con todas “sus razones que la razón no conoce”, como dijo Pascal, centrándose sobre todo en el Amor. ¿Saben por qué he descubierto este libro hasta ahora desconocido, como una isla entre las que busco a diario? Porque aprecio la escritura sentida, con alma, de este autor colombiano, sobre todo después de haber leído una obra suya emblemática, El olvido que seremos (2),

La experiencia que motiva estas palabras, escritas hoy con el vértigo que siento siempre ante la página en blanco, es el descubrimiento de una historia que leí con detalle a través de un extenso artículo de Héctor Abad Faciolince, protagonizada por una nota encontrada en el bolsillo de la chaqueta de su padre, el doctor y activista de derechos humanos Héctor Abad Gómez, el día que lo asesinaron (probablemente a manos de paramilitares), el 25 de agosto de 1987, en la calle Argentina, en Medellín (Colombia), donde figuraba un poema de Borges, tal y como lo describió meses después en el Magazín Dominical de El Espectador. Fue el momento en el que dijo que el poema era de Borges. Lo que sucedió después, a lo largo de los años, es una historia muy larga de contar que propició la publicación de El olvido que seremos, que fue la base del guion de una película dirigida por Fernando Trueba y que ha sido premiada en diversos foros internacionales del cine, entre los que destaco el Goya que recibió en 2021 y que traté en este cuaderno digital como un pequeño homenaje al fondo y forma de la película. Esta concatenación de hechos fue para mí muy sugerente, a modo de una novela no de ficción, sino de realismo mágico y trágico colombiano que tan bien trató siempre Gabriel García Márquez, aunque en esta ocasión con visión plena y triste de una gran realidad vivida y sentida en primera persona por otro colombiano digno de admiración, Héctor Abad Faciolince.

Ya somos el olvido que seremos.
El polvo elemental que nos ignora
y que fue el rojo Adán y que es ahora
todos los hombres y los que seremos.

Jorge Luis Borges, en Aquí. Hoy.

Si quieren conocer con detalle el contenido de Salvo mi corazón, todo está bien, les recomiendo conocer primero la sinopsis oficial del libro para situar su hilo conductor: “El sacerdote Luis Córdoba está a la espera de un trasplante de corazón. Es un cura amable, alto, gordo, pero su mismo tamaño hace que no sea fácil encontrar un donante. Como los médicos le aconsejan reposo y su residencia tiene muchas escaleras, recibe hospedaje en una casa donde viven dos mujeres, una de ellas recién separada, y tres niños. Córdoba, que es bueno y culto -crítico de cine y experto en ópera-, goza compartiendo lo que sabe con las mujeres sin esposo y los niños sin padre. Pronto se ve envuelto y fascinado por la vida familiar y, sin pretenderlo, empieza a desempeñar el papel de paterfamilias y a replantearse sus opciones de vida. Salvo mi corazón, todo está bien es la historia de un sacerdote bondadoso -inspirado en un cura real- que pone a prueba sus creencias y su optimismo inquebrantable en un mundo hostil. Su crisis existencial, en medio de personajes llenos de ganas de vivir, nos muestra una visión del matrimonio como una fortaleza sitiada: los que están adentro quieren salir, y los que están afuera quieren entrar”. Después, la lectura atenta del artículo publicado en el diario El País, Héctor Abad y las razones del corazón, como homenaje a un autor que aprecio y admiro por su escritura con alma, algo imprescindible al enfrentarnos siempre a la hoja en blanco y que nos permite entregar algo especial a los demás, trascendiendo el poder del mercado, de sus mercancías. Lo que puedo asegurar en la dialéctica “razón y corazón”, es que siempre triunfa el cerebro. De ahí la necesidad de conocerlo muy bien, porque es un conjunto de estructuras maravillosas, que de forma sinfónica se conforma a diario y se manifiesta gracias a la singularidad que contiene, porque hoy sabemos a través de la ciencia que nos hay dos cerebros iguales. Ni almas, ni razones, ni corazones iguales. Tan sólo, de origen, cerebros sorprendentemente maravillosos, cuyas conexiones internas acaban transformándose en razones indignas, sin que el “corazón» tenga «culpa» de nada. Sólo es eso, corazón.

(1) Abad Faciolince, Héctor, Salvo mi corazón, todo está bien, 2022. Madrid: Alfaguara.

(2) Abad Faciolince, Héctor, El olvido que seremos, 2017. Madrid: Alfaguara.

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Lo que a nadie le dirías

Sevilla, 8/X/2022

Reconozco que unos versos de Rafael Alberti, Respóndeme, Señor, si te deprime / decirme lo que a nadie le dirías, en su soneto “Entro Señor en tus iglesias” (1), son como una parábola laica en un mundo cada vez más descreído de todo y de todos, unos versos escalofriantes que resuenan muchas veces en mi interior, aunque vengan curiosamente de un comunista de pro, ideología que se fustiga diariamente en este país como si no pasara nada, siendo tan respetable como las demás en términos democráticos puros y duros:

Entro, Señor, en tus iglesias… Dime,
si tienes voz, ¿por qué siempre vacías?
Te lo pregunto por si no sabías
que ya a muy pocos tu pasión redime.

Respóndeme, Señor, si te deprime
decirme lo que a nadie le dirías:
si entre las sombras de esas naves frías
tu corazón anonadado gime
.

Confiésalo, Señor. Sólo tus fieles
hoy son esos anónimos tropeles
que en todo ven una lección de arte.

Miran acá, miran allá, asombrados,
ángeles, puertas, cúpulas, dorados…
Y no te encuentran por ninguna parte.

Alberti apea al Señor de su peana habitual y lo acerca a las personas, sospechando que a veces se queda Mudo ante lo que Ve, con un Corazón anonadado que Gime, necesitando Confesar a las personas que tal y como camina la Iglesia de Roma es difícil que lo Encuentren alguna vez en la vida. Es una parábola de lo que sucede en la actualidad con la Verdad encarnada que tanto necesitamos en todas sus proyecciones posibles. La descreencia desbordada y desbordante ha aflorado esta situación en las iglesias de Roma según Alberti, en la Asamblea del Mundo según los agnósticos y laicos que en el mundo son millones. Lo que verdaderamente me conturba y emociona es saber que quizás Dios o los Dioses de la Verdad repartidos por el mundo, desde América hasta Oceanía, andan buscando a millones de personas para susurrarles al oído lo que a casi nadie les dirían: que ante la situación mundial actual, cuando vemos el espectáculo dantesco en Ucrania, por ejemplo, que ayer me hizo cerrar los ojos al ver tantos cadáveres de adultos, niños y niñas que huían en caravanas hacia la seguridad individual y colectiva en una carretera cerca de Zaporiyia o lo sucedido en una guardería de Tailandia, donde los niños y niñas vuelven a llevarse la peor parte de este loco mundo, necesitan encontrar personas a las que contarles cómo se encuentran ante tanta sinrazón humana, deprimidos también entre las sombras de un mundo frío.

Para que sepamos, por si nos quedaba alguna duda, que sus Corazones Anonadados también gimen…, que quieren bajar otra vez al río de la vida para transformarla, porque es “lo suyo”, como haría San Pedro en el Vaticano (recordando otra vez a Alberti), “en bronce inmovilizado”, que tiene los pies gastados por los besos, como vemos, para Hacer la Vida más habitable y digna, para mezclarse con todos, sobre todo con los que menos tienen, con los nadies de Galeano. Para consolarnos también ante tanta desazón, porque falta nos hace. Cada uno, cada una, con su Creencia: en Dios, la Naturaleza, la Sociedad, en Nada o… en las Personas Dignas, lo que más ennoblece la vida.

(1) Alberti, Rafael, Entro Señor en tus iglesias, en Roma, peligro para caminantes, 1968. México: Joaquín Mortiz.

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Por qué debemos leer a Annie Ernaux, Premio Nobel de Literatura 2022

Annie Ernaux (Lillebonne, Seine-Maritime, 1940), Premio Nobel de Literatura 2022

Sevilla, 7/X/2022

Tengo que confesar que no conozco bien a Annie Ernaux (Lillebonne, Seine-Maritime, 1940), Premio Nobel de Literatura 2022, concedido ayer en Estocolmo por la Academia Sueca, “por el coraje y la agudeza clínica con la que descubre las raíces, los distanciamientos y las restricciones colectivas de la memoria personal. En sus escritos, Ernaux, de manera consistente y desde diferentes ángulos, examina una vida marcada por fuertes disparidades en cuanto a género, idioma y clase. Su camino como autora ha sido largo y arduo”. Mi vida me ha llevado siempre de la mano y de los ojos a leer sobre todo trabajos científicos, ensayo y autores clásicos, sin dejarme mucho tiempo a la ficción y otros géneros literarios, con incursiones esporádicas en la poesía social. Desde que conocí el resultado del premio de este año, he contrastado diversas fuentes fiables que me han alumbrado aspectos muy interesantes de esta autora que, a sus ochenta y dos años, recibe un reconocimiento mundial por haber desarrollado un género híbrido entre la biografía y la ficción, entre la introspección más profunda en sí misma y la novela de su vida, una biografía novelada, en suma, una sociobiografía según la definición propia de su obra.

La primera vez que conocí sus señas de identidad, con garantía plena, fue por un artículo publicado en Babelia en 2019, Annie Ernaux: “Feminista era un insulto hace no tanto”, de Álex Vicente, una conversación con ella a lo largo de dos horas, con motivo de la entrega del Premio Internacional “Formentor” de las Letras, como reconocimiento a una trayectoria vital como escritora a través de sus 20 obras  que nos permiten conocerla a fondo y sin fisuras, de forma desgarrada a veces, cortantes sus palabras como un cuchillo, sin compasión alguna incluso con ella misma: “ Ernaux es consciente de poseer “una singularidad” como escritora, una obcecación por reflejar la experiencia femenina centrándose en todo aquello que, por estar vinculado a ese género, no tenía reflejo literario. Eso la llevó a relatar vivencias como el aborto (El acontecimiento), la muerte de su padre (El lugar), la enfermedad de su madre (No he salido de mi noche), el cáncer (El uso de la foto), las miserias del matrimonio (La mujer helada) o la lujuria reencontrada (Pura pasión). Esa diferencia le permitió sobresalir entre los émulos tardíos de un nouveau roman que daba sus últimos coletazos. Pero también hizo que se la arrinconara como una escritora menor, denostada por su miserabilismo y sensacionalismo. “No tuvo incidencia en mi trabajo. He tenido enemigos de los que me siento orgullosa. Venían de la derecha, pero también de la izquierda caviar. Ahora ya no se atreven, pero durante mucho tiempo me masacraron”, responde”.

Me ha conmovido conocer el momento en que abandonó la ficción. Fue con motivo del fallecimiento de su padre, según contaba en una entrevista de 2016 en la que manifiesta qué es lo que ocurrió realmente para abrazar su propia vida y publicarla por entregas: “Fue cuando escribí El lugar (1983), a partir de la muerte de mi padre. Utilizar la ficción me pareció una especie de traición. Sentí que no tenía derecho a transformar su experiencia real en una novela. Su fallecimiento fue brutal. Murió cuando yo tenía 26 años, me había casado con un hombre de otra clase social y me había distanciado del núcleo familiar. Con su muerte, despertó mi conciencia de clase, que hasta entonces siempre había logrado reprimir… […] Desde mi adolescencia, había reprimido todo lo que no me gustaba de mi familia. Por ejemplo, que no éramos intelectuales, sino proletarios. Nunca me reconcilié del todo con el mundo de mi padre, ni tampoco con él. No por haber escrito ese libro se solucionó el problema, aunque era lo mejor que podía hacer. Pero era mejor que limitarme a olvidar. Creo que El lugar es el libro del que estoy más orgullosa, a título individual y colectivo. Mucha gente que vivió ese mismo luto [al cambiar de clase social] se dijo que no estaba sola, puede que por primera vez…”. Creo que ella misma nos ofrece una seña de identidad a través de El lugar, lo que significa que es un buen motivo para comenzar a conocer bien su sociobiografía.

Es curioso pero en la entrevista que cito en su casa cerca de París dice algo fundamental: “Mi primer libro, que firmé a los 22 años y del que nunca he hablado en público, mezclaba la exigencia flaubertiana con la herencia del nouveau roman. Era un ensayo, más que una novela, que nunca publiqué. Un objeto literario no identificado”. Por mi debilidad hacia los ensayos me gustaría leerlo porque lo que sí he comprendido de Annie Ernaux es que la vida se guarda en la memoria de hipocampo, una estructura mental que conozco bien y que hay que cuidar todos los días. Escribirla para los demás es harina de otro costal, pero Annie Ernaux ha demostrado que es posible. Incluso que se lo reconozcan como el hilo conductor de este Premio Nobel de Literatura 2022, concedido a ella “por el coraje y la agudeza clínica con la que descubre las raíces, los distanciamientos y las restricciones colectivas de la memoria personal”.

La editorial Cabaret Voltaire ha anunciado que publicará el 26 de octubre una obra suya de 2002, La ocupación, para ir completando el fondo de esta autora, compartido los últimos años con Tusquets, aunque a partir de 2027 recuperará todos los derechos de publicación en este país. Estaré atento, aunque me espera una lectura inmediata de El lugar, el libro del que Annie Ernaux está más orgullosa, a título individual y colectivo, porque demuestra su conciencia de clase, su alma literaria, no un sentimiento pasajero para caminar a duras penas por la vida sin ofrecernos capacidad alguna para transformar nada, ni la vida propia ni la de los demás. Ideología pura.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓNJosé Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

Daniel Barenboim da un paso atrás a la hora malva

Daniel Barenboim, Salón Dorado del Musikverein (Viena) y mariposa Apolo / Concierto de Año Nuevo 2022

Sevilla, 5/X/2022

Ayer, a la hora malva que quería tanto Gabriel García Márquez, el director de orquesta Daniel Barenboim, del que tantas veces he escrito reseñas en este cuaderno digital, anunció en Twitter que daba un paso atrás en algunas de sus actividades escénicas, especialmente en los compromisos de dirección de orquesta, durante los próximos meses, porque su salud se ha deteriorado en este último tiempo, debiéndose concentrar en su bienestar físico tanto como sea posible. Asimismo, manifestó que la música “siempre ha sido y sigue siendo una parte esencial y duradera” de su vida y que seguirá viviendo a través de la música mientras su salud se lo permita: “Miro hacia atrás y hacia adelante y no solo estoy contento, sino también profundamente realizado”.

Su llamativa ausencia desde el mes de mayo pasado, por prescripción facultativa, para ponerse al frente, un año más, de un proyecto muy querido por él y tan ligado a Andalucía, la gira de la West-Eastern Divan Orchestra, fue un aviso para navegantes musicales que lo admiramos tanto. La última vez que escribí unas palabras de homenaje a su actuación como director de orquesta fue por el Concierto de Año Nuevo 2022, que se celebró en el Salón Dorado del Musikverein de Viena, el pasado 1 de enero, siguiendo un rito de buenas costumbres, dirigido precisamente por Daniel Barenboim, a quien tanto apreciamos en Andalucía y especialmente en esta ciudad, por su vinculación a ella en la Fundación Barenboim-Said desde su creación en 2004, cuyos fines son “promover el espíritu de paz, diálogo y reconciliación, fundamentalmente a través de la música».

En este contexto, que me conturba y emociona, vuelvo a publicar el artículo citado, La mariposa Apolo volará sobre el concierto de Año Nuevo, enviándole al maestro Barenboim un mensaje de agradecimiento profundo porque él mejor que nadie ha sabido transmitir al mundo a través de sus maravillosas interpretaciones al piano, a lo largo de su vida y, también como director excepcional de orquesta, que al igual que ocurrió en ese concierto de su digna dirección, todos podemos experimentar en nuestra vida el gran aserto musical del barroco y del clasicismo: musica laetitiae comes, medicina dolorum, es decir, la música puede ser compañera en la alegría y medicina para el dolor. Así lo sentí en aquel momento y así lo vuelvo a sentir hoy al leer el mensaje de Barenboim diciéndonos cómo se encuentra. Al igual que pasó en aquel día, sobrevolará sobre su cabeza y muy cerca de sus armoniosas manos directoras, la mariposa Apolo, la que voló también en el Salón Dorado del Musikverein en Viena, llevando en sus alas la letra “D”, la última de la palabra libertad, una “D de decisión para todos, sin excepción alguna, para que volemos siempre junto a la música en sueños libres y posibles. Es lo que Barenboim creo que sueña en estos días especiales, porque sabe que la música “siempre ha sido y sigue siendo una parte esencial y duradera” de su vida y que seguirá viviendo a través de la música mientras su salud se lo permita: “Miro hacia atrás y hacia adelante y no solo estoy contento, sino también profundamente realizado”.

La mariposa Apolo volará sobre el concierto de Año Nuevo

Sevilla, 31/XII/2021

Este año habrá una protagonista especial en el Concierto de Año Nuevo 2022, que se celebrará en el Salón Dorado del Musikverein de Viena, mañana 1 de enero de 2022, siguiendo un rito de buenas costumbres, dirigido esta vez por Daniel Barenboim, a quien tanto apreciamos en Andalucía y especialmente en esta ciudad, por su vinculación a ella en la Fundación Barenboim-Said desde su creación en 2004, cuyos fines son “promover el espíritu de paz, diálogo y reconciliación, fundamentalmente a través de la música. En ese espíritu, será un referente esencial la historia de convivencia pacífica a lo largo de los siglos en Andalucía entre las distintas culturas; promover la acción formativa en el ámbito de la música, siempre con el objetivo de la formación integral humanística; elaborar, promover, ejecutar y difundir proyectos de formación y cooperación para el desarrollo en Andalucía, en los Territorios Palestinos y en otros países de Oriente Próximo, promover la investigación y la experimentación musical y promover el intercambio de información sobre cuestiones relativas a los derechos humanos, a la lucha contra el racismo y la xenofobia garantizando el respeto a la diversidad y el pluralismo”.

Junto a Daniel Barenboim y la Filarmónica de Viena, habrá otra protagonista que no pasará desapercibida, una mariposa Apolo, autóctona en Austria, que viajará durante el concierto por los sitios que ostentan el título de Patrimonio de la Humanidad en ese país y que lleva en sus alas la letra “D” final de Libertad, según explico más adelante. Asimismo, recomiendo la lectura previa de contenidos acerca del concierto de este año que ha preparado la Radiotelevisión de España (RTVE), en su página oficial, donde podrán observar hasta el último detalle de este gran acontecimiento musical, en la que el musicólogo Martín Llade nos acercará con sus comentarios a los momentos clave de este encuentro.

Según la página oficial de esta orquesta “La estrecha asociación musical de Daniel Barenboim con la Filarmónica de Viena comenzó en 1965. Después de 2009 y 2014, el concierto del 1 de enero marca la tercera vez que Daniel Barenboim dirige este prestigioso concierto”, con un programa con obras de insignes compositores como la representación habitual de la familia Strauss: Josef Strauss, Johann Strauss Jr., Joseph Hellmesberger Jr., Eduard Strauss y Carl Michael Ziehrer, que se podrán escuchar y ver en directo gracias a la retransmisión de la radiotelevisión austriaca que posibilitará la señal a más de noventa países en el mundo, con una audiencia media de 55 millones de telespectadores y un potencial de 1.000 millones.

El concierto de este año contará con la intervención habitual del Ballet Estatal de Viena, con una obra emblemática, el Vals de Las Mil y Una Noches (Johann Strauss, Jr.), en el Palacio de Schönbrunn, que conozco bien y que todavía recuerdo en mi memoria de secreto. También se podrá contemplar y escuchar otra obra, la Polca de las Ninfas, de Josef Strauss, en la Escuela Española de Equitación, que nos recordará la presencia regia de nuestro país en aquel territorio austriaco. Quizás sea el intervalo o descanso entre las dos partes del concierto la que más me ha llamado la atención en esta ocasión. Explicaré el motivo. Este año se ha querido resaltar una vez más la tríada que compone este acontecimiento musical, la Filarmónica, Viena y Austria, en definitiva, uniendo mediante imágenes y música la localización de los 12 sitios del Patrimonio de la Humanidad en Austria, al cumplirse el 30º aniversario de su adhesión al Patrimonio Cultural Mundial de la UNESCO, la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, que en 2022 cumplirá a su vez su 50 aniversario también. Con este motivo se ha elegido a la mariposa Apolo, una especia autóctona protegida en la actualidad, a la que acompañará por las cámaras “en su poético vuelo por los lugares del Patrimonio Mundial austríacos, conectando los 12 monumentos y paisajes naturales que han sido merecedores de este reconocimiento”: Centro histórico de Salzburgo, Palacio y Jardines de Schönbrunn, Paisaje cultural de Hallstatt-Dachstein / Salzkammergut, Ferrocarril de Semmering, Ciudad de Graz, Centro histórico y Palacio de Eggenberg, Paisaje cultural de Wachau, Centro histórico de Viena, Paisaje cultural de Fertö / Neusiedlersee, Hayedos primarios de los Cárpatos y otras regiones de Europa, Palafitos prehistóricos en el entorno de los Alpes, Fronteras del Imperio Romano / Limes del Danubio en Carnuntum-Petronell, y Grandes ciudades balnearios de Europa / Baden bei Wien, siendo estas cinco últimas localizaciones compartidas con otros países.

Libertad alada

Curiosamente no es la primera vez que cito a esta mariposa Apolo en este cuaderno digital, porque cuando lo hice la vinculé con una misión en sus alas: señalar que en ellas aparece siempre una “D”, como última letra de la palabra “LIBERTAD”, una propuesta que hice en su momento para ensalzar esta hermosa palabra: “Si uno las imágenes, no las alas disecadas, de las mariposas de la especia Metálica, de la Selva peruana y de las Guayanas, la Satúrnida de Ghana, la Noctuida negra de Venezuela, la Tigre nocturna de Boston, la Marrón de Guatemala, la Papilio de Nueva Guinea y la Apolo de Suiza, conformo con ellas la palabra LIBERTAD, porque ordenadas como acrónimo, todas ellas, enumeradas por el orden que he expuesto, nos brindan la oportunidad de leer en sus alas esta palabra mágica, libertad, a la que aspiramos alcanzar cuidando con esmero las quimeras de la dignidad. He unido las dos Metálicas, con la L y la I en sus alas; la Satúrnida, mostrándome una B hermosa; la Noctuida, son la E bien trazada; la Tigre, con una R resplandeciente; la Marrón, dibujando una T de Tierra; la Papilio, mostrando una A de asombro y, finalmente, la Apolo, con una D de decisión para volar siempre en sueños posibles. Me he paseado en ellas por el mundo, volando de norte a sur y de este a oeste, en mi mapamundi imaginario de libertad, mostrándome siempre que es urgente no faltar al respeto de la madre naturaleza, en todas y cada una de sus manifestaciones”.

Esta reflexión simbólica ronda por mi cabeza desde que el escritor Manuel Rivas me orientó una lectura urgente para almas aladas, El alfabeto alado (1), un libro precioso de Mario Satz, que descubrí por un resumen apresurado del mismo, programático para almas entusiasmadas y por el trabajo llevado a cabo por el naturalista y fotógrafo noruego Kjell Sandved: “Entre el alma humana y las mariposas existe un estrecho parentesco: lo que en una es oscilación y ascenso en las otras es aleteo y color. Aristóteles fue el primero en acuñar la palabra psique para designar ese nexo, y, tras él, poetas y pintores representaron el alma alada, frágil e inasible pero hermosa. Hoy es la fotografía la que documenta la vida de estos espléndidos insectos, cuya milagrosa existencia muestra a su vez cuán volátil y extraordinaria es la vida humana. Breves e intensos, los relatos que Mario Satz reúne en este bellísimo libro dan cuenta de las aventuras y desventuras de esas joyas aladas que han dado lugar a tantos mitos, leyendas y fábulas dignos de ser recordados”.

Libertad alada, libertad. Naturaleza libre y alada, naturaleza. Alma alada y libre, solo alma. Una vez más y en plena explosión de la sexta ola de la pandemia tendremos la oportunidad, a través de este Concierto de Año Nuevo, de experimentar en nuestra vida el gran aserto musical del barroco y del clasicismo: musica laetitiae comes, medicina dolorum, es decir, la música puede ser compañera en la alegría y medicina para el dolor. Ahora, de las manos de Daniel Barenboim y de los miembros de la Filarmónica de Viena, sabiendo de antemano que sobrevolará durante el concierto la mariposa Apolo en el Salón Dorado del Musikverein en Viena, llevando en sus alas la letra “D”, la última de la palabra libertad, una “D de decisión para todos, sin excepción alguna, para que volemos siempre junto a la música en sueños libres y posibles.

(1) Satz, Mario, El alfabeto alado, 2019. Barcelona: Acantilado-Quaderns Crema.

NOTA: la imagen de cabecera es un fotomontaje de elaboración propia sobre imágenes recuperadas de la página web de la Filarmónica de Viena, excepto la de la mariposa Apolo. La de la palabra LIBERTAD, es un montaje fotográfico de elaboración propia, sobre el alfabeto alado descubierto por el naturalista y fotógrafo noruego Kjell Sandved.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

Michelangelo Merisi, “Caravaggio”, pintor de los nadies

Michelangelo Merisi, Caravaggio, La muerte de la Virgen (detalle), 1601 / 1606 – Museo del Louvre

Sevilla, 4/X/2022

Era muy difícil en el Barroco pintar la parte más alternativa de la sociedad, pintar a los nadies o a los miembros “depravados”, según las etiquetas de la época, de cualquier época. Es lo que le sucedió a Michelangelo Merisi, nacido en Caravaggio, cerca de Milán, en 1571, hace ahora 451 años, algo que en su fondo comprendió muy bien Rafael Alberti en el siglo pasado entrando en las iglesias de Roma: Confiésalo, Señor. Sólo tus fieles / hoy son esos anónimos tropeles / que en todo ven una lección de arte. // Miran acá, miran allá, asombrados, / ángeles, puertas, cúpulas, dorados… / Y no te encuentran por ninguna parte. En la obra de Caravaggio no querían encontrar sus contemporáneos del poder real y eclesiástico a los nadies que tan maravillosamente dibujó y pintó. Por ninguna parte.

En este contexto, he leído un artículo precioso en elDiario.es, Caravaggio, ese luminoso rescate del comunismo italiano, en el que se plantea las realidad social que rodeó la vida y obra del gran pintor barroco: “La tormenta de insultos y críticas que sufrió la obra de Michelangelo Merisi da Caravaggio (1571-1610) al poco de su muerte silenció, durante casi cuatro siglos, al maestro del Barroco. Quedó arrinconado porque sus queridos enemigos se apresuraron a rendir cuentas con el ariete del realismo y escribieron, entre otras lindezas, que por más fuerza real que tenían sus personajes, carecían “de movimiento, afecciones y gracia”. Y de esta manera la corriente clasicista se impuso a la naturalista que el Merisi representaba y así sucedió el triunfo del boloñés y empedernido misógino Guido Reni. La idea ganó a la verdad y la llama del caravaggismo que iluminó Europa el primer cuarto del siglo XVII se apagó. Hasta 1951”.

¿Por qué hasta 1951? La razón es clara y tiene nombre propio, Roberto Longhi (1890-1970), cuando consagra al gran pintor de Caravaggio, el topónimo por el que pasaría a la historia de la puntura, en la primera gran exposición retrospectiva de su obra, en el Palacio Real de Milán: “El análisis que Longhi escribió para la muestra de 1951 es un hecho histórico: acabó con la cancelación que habían alimentado pintores como Poussin, que en 1650 llega a Roma y al conocer la obra de Caravaggio le acusa de “haber venido al mundo para destruir la pintura”. O Stendhal, que pasea por Roma entre 1828 y 1834 y en sus crónicas alaba la obra de Reni y critica la del otro”.

Si cobra especial interés la operación rescate internacional de la obra de Caravaggio, no inocente ideológicamente hablando, se debe fundamentalmente a Roberto Longhi. En este sentido se acaba de publicar la mejor obra que podemos encontrar en la actualidad sobre el valor auténtico de su pintura, Caravaggio (1), una nueva edición actualizada de la que se publicó por primera vez en 1952. La sinopsis oficial de esta publicación no deja lugar a duda alguna, atendiendo a las palabras introductorias de Longhi: “No puede sorprender que, para una peripecia vital tan tormentosa y desgraciada como la de Caravaggio, los historiógrafos del siglo XVII más novelesco y del más romántico siglo XIX se las ingeniasen para transformar cada paso, desde sus inicios, para usarlo con fines a un retrato que resultase de lo más popular (lo que para ellos sonaba a plebeyo), es decir, apto para explicar la desprejuiciada y, se decía, indecorosa naturaleza del artista. Fue así como Caravaggio, ya desde niño, en Lombardía, se transmutó en el hijo de un albañil, en mezclador de argamasa y preparador de colas para los encaladores milaneses. Para el resto de su vida, sobre todo durante los años de Roma, Nápoles y Malta, no había ciertamente necesidad de cargar las tintas, cosa que sin embargo no se dejó de hacer y hasta su muerte, por razones de correspondencia simbólica, complaciéndose en adelantar en un año la fecha real de ésta”. Así empieza el ensayo de Roberto Longhi sobre la figura de Caravaggio, tan moderna como enigmática. Sirviéndose de su singular capacidad para imitar voces, Longhi se cuela en la vida del pintor como si hubiese sido su contemporáneo, un amigo íntimo incluso. Repasa sus encargos, explora sus obras maestras, trazando astutas e inesperadas correspondencias entre ellas y la vida del artista. Caravaggio trabaja a un ritmo vertiginoso, con una rapidez y facilidad pasmosas, desde la adolescencia hasta el desorden de sus últimos días romanos, y pasará buena parte de su vida como artista nómada y fugitivo de la justicia. Setenta años después de su publicación, el ensayo de Longhi sigue considerándose una contribución esencial a la bibliografía sobre el pintor, por ser el primero en brindar una visión de contexto de su obra y posiblemente por ser, hasta la fecha, el crítico que ofrece una mirada más limpia, una lectura más sobria e incontaminada, de la trayectoria y la producción del gran maestro”.

Pero lo que verdaderamente me ha entusiasmado al leer el artículo citado es su referencia ala gran admiración que sintió siempre Pier Paolo Pasolini por el pintor de Caravaggio: “El pintor que transformó la mitología en calle, el artista que convirtió lo sagrado en cotidiano, el que demostró que el arte no reside en la historia que narra, sino en la verdad humana que muestra, Caravaggio, fue la inspiración de Pier Paolo Pasolini (1922-1975). El director de El Evangelio según San Mateo (1964) conoció de estudiante a Caravaggio en las clases de Roberto Longhi, en la Universidad de Bolonia. Y su encuentro con el pintor cuajó en su pasión por el cine, como él mismo reconoció”. Longhi lo deja claro en su obra: “La verdad es que cada pintor no ofrece a fin de cuentas sino lo que el mundo le demanda”. Una referencia del artículo me ha llevado de la mano a contemplar una obra magna pintada por Merisi en 1604, La muerte de la Virgen, que se muestra en el Museo del Louvre, “casi cuatro metros de altura de lienzo en el que ha utilizado a su amiga cortesana Lena Antognetti para interpretar a María fallecida. Viste un simple vestido rojo con mangas largas y una falda ancha que le llega a los tobillos y deja ver los pies descalzos. Un cuadro en el que se ofrecía muy poca esperanza de reencarnación. Es la muerte como final del camino. Un cadáver. Ahora se le considera “el cuadro más profundamente religioso del Seicento italiano”, pero cuando los curas de la iglesia carmelita de Santa María della Scala, en el barrio del Trastevere, le vieron entrar con aquello, lo rechazaron de inmediato. Nunca se llegó a colgar. Era una muerte en el barrio pobre que rodeaba a la iglesia”.

Para finalizar, lo que me ha conmovido ha sido leer un texto de Pasolini sobre “la luz de Caravaggio”, donde resume de forma magistral la gran aportación de Michelangelo Merisi a la historia de la pintura, porque fue un gran inventor al servicio de la sociedad, para transformarla, no sólo cambiarla, con tres aportaciones maestras: “Caravaggio inventó, en primer lugar, un nuevo modo que, según la terminología cinematográfica, se denomina «profílmico» (entiendo por tal todo lo que está delante de la cámara). Es decir, Caravaggio inventó todo un mundo para poner delante del caballete en su estudio: nuevos tipos de personas, en sentido social y caracteriológico, nuevos tipos de objetos, nuevos tipos de paisajes. En segundo lugar, inventó una nueva luz: sustituyó la iluminación universal del Renacimiento platónico por una luz cotidiana y dramática. Si Caravaggio inventó tanto los nuevos tipos de personas y de cosas como el nuevo tipo de luz fue porque los había visto en la realidad. Se dio cuenta de que a su alrededor –excluidos por la ideología cultural vigente desde hacía casi dos siglos– había formas de iluminación lábiles pero absolutas que nunca habían sido reproducidas y, así, cada vez más alejadas de la costumbre y de la norma, habían acabado por resultar escandalosas y se las había suprimido de forma que, hasta Caravaggio, lo más probable es que ni los pintores ni los hombres en general las vieran. El tercer invento de Caravaggio es un diafragma (también luminoso, pero de una luminosidad artificial que sólo pertenece a la pintura y no a la realidad) que lo separa tanto a él, el autor, como a nosotros, los espectadores, de sus personajes, de sus naturalezas muertas, de sus paisajes. Este diafragma, que traslada las cosas pintadas por Caravaggio a un universo separado, muerto en cierto modo –al menos respecto a la vida y al realismo con el que esas cosas habían sido percibidas y pintadas–, lo ha explicado espléndidamente Roberto Longhi con la hipótesis de que Caravaggio pintaba mirando sus figuras reflejadas en un espejo. Estas figuras eran las que Caravaggio había seleccionado en la realidad –desaliñados aprendices de frutero, mujeres del pueblo que jamás habían sido tomadas en cuenta, etc.– y estaban bañadas por esa luz real de una hora del día concreta, con todo su sol y todas sus sombras. Y, sin embargo… sin embargo, dentro del espejo todo parece como suspendido, como con un exceso de verdad, un exceso de evidencia que lo hace parecer muerto”.

Pasolini admiraba el realismo de Caravaggio, como él intentó llevar la realidad de la calle al cine en toda su obra cinematográfica: “Un nuevo modo de percibir la luz me entusiasma mucho menos que un nuevo modo de percibir, pongamos, la rodilla de una virgen bajo el manto o el escorzo del primer plano de un santo: me gustan las invenciones y las aboliciones de los claroscuros, de las geometrías, de las composiciones”. La muerte de la Virgen, es una muestra clara de la luz que quiso transmitir Caravaggio a la humanidad, a través de una amiga, Lena Antognetti, donde no quedaba mucho resquicio para la metafísica: “Caravaggio, el pintor de la clase obrera, había mostrado a una mujer carnal, humana, abandonada, un ser real. Inaceptable. Longhi se pregunta la razón del rechazo sin explicación: ”¿Porque había hecho con poco decoro a la Virgen hinchada y con las piernas al descubierto?“. Este realismo humano es lo que aprendió de él Artemisia Gentileschi (Roma, 1593 – Nápoles, 1654), cuando pintó María Magdalena como la melancolía,  que me consta que era muy querida por su autora por su identificación con ella como mujer “pecadora” (?) que sufrió mucho en su vida ajetreada y singular aunque ha sido muy maltratada por la historia y por la Iglesia oficial. Artemisia sufrió un triste episodio de juventud, concretamente la violación cuando solo tenía 17 años, en 1612, por parte del mentor propuesto por su padre, Agostino Tassi (1566-1644), ya que al ser mujer no podía cursar los estudios oficiales de pintura en las Academias correspondientes, solo para hombres, lo que propició un juicio promovido por su padre, muy estudiado, que ganó y que se puede conocer con detalle en una obra muy interesante dedicada a esta pintora (2).

Al contemplar varias veces determinados detalles de La muerte de la Virgen he sentido algo parecido a lo que me ocurrió cuando estuve cerca de la Gentileschi en tres obras suyas emblemáticas, en los que la protagonista era siempre la misma mujer, María Magdalena en estado de melancolía, pero sobre todo cuando vi un tercero, el de María Magdalena en éxtasis, dando la razón a una reflexión muy acertada de Víctor Hugo, la melancolía es la felicidad de estar triste, porque no creo tanto en la situación de éxtasis de la Magdalena como en la de su auténtica melancolía, es decir, un estado de soledad y tristeza, un sentimiento que puede inundar el alma humana y recrearnos en él porque siempre queda la esperanza de la espera de algo o alguien que estuvo o que llegará a tiempo para hacernos felices. Contemplando esta María Magdalena, suenan muy bien las palabras de Neruda en este momento: Mariposa de sueño, te pareces a mi alma y te pareces a la palabra melancolía.

Es verdad que no existen pintores y pintoras inocentes, como casi nada de lo que existe en la vida, que tampoco lo es en la cadaunada que cada uno vive. Dicho esto, pocos se acordaron y se acuerdan, a lo largo de los siglos, de pintar a los nadies. De ahí la importancia de recordar hoy a Michelangelo Merisi, nacido en Caravaggio en 1571. O a Artemisia Gentileschi, nacida en Roma en 1593, pintora del dolor propio y ajeno, de la melancolía.

(1) Longhi, Roberto, Caravaggio, 2022, Barcelona: Elba. Traducción: José Ramón Monreal.

(2) Gentileschi, Artemisia, Cartas precedidas de las actas del proceso por estupro (Edición de Eva Menzio), 2016. Madrid: Anaya (Cuadernos de Arte Cátedra).

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

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Lula da Silva ha hecho y hace más que otros

Solo con imaginación no cambiamos la realidad, pero sin imaginación corremos el riesgo de quedar presos en el conformismo.

Lula da Silva en Tengo un sueño, 2003

Sevilla, 2/X/2022

Hoy se celebran en Brasil las elecciones generales de ese gran país, en las que las encuestas dan una ligera ventaja al expresidente Luiz Inácio Lula da Silva (76 años, Garanhuns, Pernambuco). Personalmente, me alegra conocer esta posibilidad porque abrocharía un giro a la izquierda de Latinoamérica, que es una buena señal de las ganancias de los nadies de Brasil, del mundo en definitiva, a los que hay que defender siempre y como aviso para navegantes en el desconcierto político actual, por una galopante ausencia de valores democráticos en casi todo lo que se mueve en el mundo al revés en el que estamos instalados. Durante la presidencia anterior de Lula seguí de cerca su llegada al Gobierno y sus programas políticos, de los que siempre hice mención en algunas de mis intervenciones públicas.

Si escribo hoy por el candidato Lula a la presidencia de la República Federativa de Brasil, es porque necesito creer que la transformación el mundo es posible, después del último varapalo en Italia. Catorce años después de la publicación en este cuaderno digital de un artículo de fondo cervantino, No es una persona más que otra…, creo que resumía en él la quintaesencia de Lula da Silva en su ideología y valores en favor, siempre, de los más débiles. Me reitero en su fondo y forma y vuelvo a publicarlo íntegro porque no ha perdido actualidad alguna. ¡Ojalá venza hoy, democráticamente, Lula da Silva en Brasil! Su sueño actual se habrá cumplido. Uno de los míos, también.

No es una persona más que otra…

En una época carente de valores, como la actual, el Quijote debe verse como una metáfora relevante. En el mundo en transición en el que vivió, luchó por ideales que consideraba vigentes y nobles. Su idealismo, por distante que estuviese de la realidad, acabó, sin embargo, por transformarlo en una referencia fundamental para la cultura mundial en estos últimos siglos. Don Quijote pone de relieve, con su aparente locura, la importancia de la audacia y de la imaginación en la construcción de otro mundo.

(Fragmento del discurso de agradecimiento pronunciado por el Presidente de Brasil, Lula da Silva, en la ceremonia de entrega del Premio Internacional «Don Quijote de La Mancha”, en Toledo, el 13 de octubre de 2008)

El sábado 11 de octubre leí un texto premonitorio de este post, en un anuncio con motivo de la entrega del Premio Internacional Don Quijote de la Mancha, a dos personas a las que admiro y respeto mucho: Lula da Silva y Carlos Fuentes: no es un hombre más que otro sino [sic] hace mas que otro. Es una frase cervantina, que sugiere muchas reflexiones si no se la saca de su contexto. Veamos. El texto original de Cervantes dice exactamente: “sábete, Sancho, que no es un hombre mas que otro sino [sic] hace mas que otro”, en una expresión llena de sentimiento y esperanza por parte de Don Quijote, en un gesto lleno de ternura hacia Sancho porque “todas estas borrascas que nos suceden son señales de que presto ha de serenar el tiempo, y han de sucedernos bien las cosas, porque no es posible que el mal ni el bien sean durables…”. Extraordinaria construcción de la didáctica humana de la comprensión en el alcance que se expresa con la solidaridad ante situaciones que son personales e intransferibles y que por mucho que se quieran cooptar, en auténtica com-pasión [sic], se demuestra que el sufrimiento no es delegable, ni asumible por los demás en su justa medida, porque las personas no son más que otras si no hacen más que otras.

“Levantóse en esto don Quijote y, puesta la mano izquierda en la boca, porque no se le acabasen de salir los dientes, asió con la otra las riendas de Rocinante, que nunca se había movido de junto a su amo —tal era de leal y bien acondicionado—83, y fuese adonde su escudero estaba, de pechos sobre su asno84, con la mano en la mejilla, en guisa de hombre pensativo además85. Y viéndole don Quijote de aquella manera, con muestras de tanta tristeza, le dijo:

—Sábete, Sancho, que no es un hombre más que otro, si no hace más que otro86. Todas estas borrascas que nos suceden son señales de que presto ha de serenar el tiempo87 y han de sucedernos bien las cosas, porque no es posible que el mal ni el bien sean durables88, y de aquí se sigue que, habiendo durado mucho el mal, el bien está ya cerca. Así que no debes congojarte por las desgracias que a mí me suceden, pues a ti no te cabe parte dellas” (1).

Pero es una realidad inquebrantable que sí hay personas que hacen más que otras, yendo más allá del reclamo del anuncio. Y por ello, son más importantes en la sociedad, desde una perspectiva ética, unas determinadas personas que otras. En el caso de los personas premiadas, Lula da Silva y Carlos Fuentes, existen sobradas razones para alinearse tanto con Sancho como con Don Quijote, en el reconocimiento del Premio, porque ante ellos es fácil que nos pudiéramos poner “de pechos” sobre nuestras cabalgaduras vitales “con la mano en la mejilla en guisa de personas pensativas”, intentando solidarizarnos con ellos por tanta tristeza que en algunos momentos nos han trasladado, aunque convengamos con Don Quijote que presto ha de serenar el tiempo y han de sucedernos bien las cosas. Así lo aprendí de Lula da Silva cuando leí con pasión el libro de recopilación de sus cinco propuestas para cambiar la historia, con un título que sobrecoge “Lula. Tengo un sueño”, que guardo con respeto reverencial en mi biblioteca, en mi clínica del alma (2): “Obstinadamente me digo todo el santo día: tengo que realizar un sueño, que no es sólo mío, sino el sueño de todos vosotros; llegará un día que en este país ninguna criatura se irá a dormir sin un plato de comida, y ninguna criatura se despertará sin ningún desayuno (…) Llegará un día en que la gente tendrá conciencia de que este país que sueño y que vosotros soñáis puede ser construido. Depende de nuestra disposición para realizarlo. Depende de nuestro coraje. Depende de nuestra disposición”. Utilizando el símil del idealismo de Don Quijote, ayer nos dejó un mensaje para “cabalgantes”: «Solo con imaginación no cambiamos la realidad, pero sin imaginación corremos el riesgo de quedar presos en el conformismo». Depende de nuestra disposición. Carlos Fuentes resumió en el acto del Premio un mensaje aleccionador para los que hacen más que otros: «tenemos un porvenir que desear y un pasado que recordar, pero sólo deseamos y recordamos en el presente. Toda gran obra es un llamado a la acción». Depende de nuestra disposición. Lula Sancho y Carlos Quijano, cabalgaron ayer juntos al recibir el Premio Internacional Don Quijote, sin descomponer sus figuras. Porque son grandes al enfrentarse a molinos de viento que no son imaginarios, cada uno a su estilo, cada uno a su aire cervantino, a través de las palabras que les quedan, porque saben que en sus respectivos compromisos vitales no es posible que el mal ni el bien sean durables…

Evidentemente, todo depende de nuestra disposición, porque las personas no son más que otras sino hacen más que otras. Como Lula, como Carlos.

Sevilla, 14/X/2008

(1) Cervantes, Miguel de, El Ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha: CVC. «Don Quijote de la Mancha». Primera parte. Capítulo XVIII (4 de 4). (cervantes.es).

(2) Luiz Inácio Lula da Silva (2003). Tengo un sueño. Barcelona: Península, p. 52s.

NOTA: la imagen se ha recuperado hoy de: lula-da-silva-1920-1536×863.jpg (1536×863) (mundopoder.com)

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