Daniel Barenboim da un paso atrás a la hora malva

Daniel Barenboim, Salón Dorado del Musikverein (Viena) y mariposa Apolo / Concierto de Año Nuevo 2022

Sevilla, 5/X/2022

Ayer, a la hora malva que quería tanto Gabriel García Márquez, el director de orquesta Daniel Barenboim, del que tantas veces he escrito reseñas en este cuaderno digital, anunció en Twitter que daba un paso atrás en algunas de sus actividades escénicas, especialmente en los compromisos de dirección de orquesta, durante los próximos meses, porque su salud se ha deteriorado en este último tiempo, debiéndose concentrar en su bienestar físico tanto como sea posible. Asimismo, manifestó que la música “siempre ha sido y sigue siendo una parte esencial y duradera” de su vida y que seguirá viviendo a través de la música mientras su salud se lo permita: “Miro hacia atrás y hacia adelante y no solo estoy contento, sino también profundamente realizado”.

Su llamativa ausencia desde el mes de mayo pasado, por prescripción facultativa, para ponerse al frente, un año más, de un proyecto muy querido por él y tan ligado a Andalucía, la gira de la West-Eastern Divan Orchestra, fue un aviso para navegantes musicales que lo admiramos tanto. La última vez que escribí unas palabras de homenaje a su actuación como director de orquesta fue por el Concierto de Año Nuevo 2022, que se celebró en el Salón Dorado del Musikverein de Viena, el pasado 1 de enero, siguiendo un rito de buenas costumbres, dirigido precisamente por Daniel Barenboim, a quien tanto apreciamos en Andalucía y especialmente en esta ciudad, por su vinculación a ella en la Fundación Barenboim-Said desde su creación en 2004, cuyos fines son “promover el espíritu de paz, diálogo y reconciliación, fundamentalmente a través de la música».

En este contexto, que me conturba y emociona, vuelvo a publicar el artículo citado, La mariposa Apolo volará sobre el concierto de Año Nuevo, enviándole al maestro Barenboim un mensaje de agradecimiento profundo porque él mejor que nadie ha sabido transmitir al mundo a través de sus maravillosas interpretaciones al piano, a lo largo de su vida y, también como director excepcional de orquesta, que al igual que ocurrió en ese concierto de su digna dirección, todos podemos experimentar en nuestra vida el gran aserto musical del barroco y del clasicismo: musica laetitiae comes, medicina dolorum, es decir, la música puede ser compañera en la alegría y medicina para el dolor. Así lo sentí en aquel momento y así lo vuelvo a sentir hoy al leer el mensaje de Barenboim diciéndonos cómo se encuentra. Al igual que pasó en aquel día, sobrevolará sobre su cabeza y muy cerca de sus armoniosas manos directoras, la mariposa Apolo, la que voló también en el Salón Dorado del Musikverein en Viena, llevando en sus alas la letra “D”, la última de la palabra libertad, una “D de decisión para todos, sin excepción alguna, para que volemos siempre junto a la música en sueños libres y posibles. Es lo que Barenboim creo que sueña en estos días especiales, porque sabe que la música “siempre ha sido y sigue siendo una parte esencial y duradera” de su vida y que seguirá viviendo a través de la música mientras su salud se lo permita: “Miro hacia atrás y hacia adelante y no solo estoy contento, sino también profundamente realizado”.

La mariposa Apolo volará sobre el concierto de Año Nuevo

Sevilla, 31/XII/2021

Este año habrá una protagonista especial en el Concierto de Año Nuevo 2022, que se celebrará en el Salón Dorado del Musikverein de Viena, mañana 1 de enero de 2022, siguiendo un rito de buenas costumbres, dirigido esta vez por Daniel Barenboim, a quien tanto apreciamos en Andalucía y especialmente en esta ciudad, por su vinculación a ella en la Fundación Barenboim-Said desde su creación en 2004, cuyos fines son “promover el espíritu de paz, diálogo y reconciliación, fundamentalmente a través de la música. En ese espíritu, será un referente esencial la historia de convivencia pacífica a lo largo de los siglos en Andalucía entre las distintas culturas; promover la acción formativa en el ámbito de la música, siempre con el objetivo de la formación integral humanística; elaborar, promover, ejecutar y difundir proyectos de formación y cooperación para el desarrollo en Andalucía, en los Territorios Palestinos y en otros países de Oriente Próximo, promover la investigación y la experimentación musical y promover el intercambio de información sobre cuestiones relativas a los derechos humanos, a la lucha contra el racismo y la xenofobia garantizando el respeto a la diversidad y el pluralismo”.

Junto a Daniel Barenboim y la Filarmónica de Viena, habrá otra protagonista que no pasará desapercibida, una mariposa Apolo, autóctona en Austria, que viajará durante el concierto por los sitios que ostentan el título de Patrimonio de la Humanidad en ese país y que lleva en sus alas la letra “D” final de Libertad, según explico más adelante. Asimismo, recomiendo la lectura previa de contenidos acerca del concierto de este año que ha preparado la Radiotelevisión de España (RTVE), en su página oficial, donde podrán observar hasta el último detalle de este gran acontecimiento musical, en la que el musicólogo Martín Llade nos acercará con sus comentarios a los momentos clave de este encuentro.

Según la página oficial de esta orquesta “La estrecha asociación musical de Daniel Barenboim con la Filarmónica de Viena comenzó en 1965. Después de 2009 y 2014, el concierto del 1 de enero marca la tercera vez que Daniel Barenboim dirige este prestigioso concierto”, con un programa con obras de insignes compositores como la representación habitual de la familia Strauss: Josef Strauss, Johann Strauss Jr., Joseph Hellmesberger Jr., Eduard Strauss y Carl Michael Ziehrer, que se podrán escuchar y ver en directo gracias a la retransmisión de la radiotelevisión austriaca que posibilitará la señal a más de noventa países en el mundo, con una audiencia media de 55 millones de telespectadores y un potencial de 1.000 millones.

El concierto de este año contará con la intervención habitual del Ballet Estatal de Viena, con una obra emblemática, el Vals de Las Mil y Una Noches (Johann Strauss, Jr.), en el Palacio de Schönbrunn, que conozco bien y que todavía recuerdo en mi memoria de secreto. También se podrá contemplar y escuchar otra obra, la Polca de las Ninfas, de Josef Strauss, en la Escuela Española de Equitación, que nos recordará la presencia regia de nuestro país en aquel territorio austriaco. Quizás sea el intervalo o descanso entre las dos partes del concierto la que más me ha llamado la atención en esta ocasión. Explicaré el motivo. Este año se ha querido resaltar una vez más la tríada que compone este acontecimiento musical, la Filarmónica, Viena y Austria, en definitiva, uniendo mediante imágenes y música la localización de los 12 sitios del Patrimonio de la Humanidad en Austria, al cumplirse el 30º aniversario de su adhesión al Patrimonio Cultural Mundial de la UNESCO, la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura, que en 2022 cumplirá a su vez su 50 aniversario también. Con este motivo se ha elegido a la mariposa Apolo, una especia autóctona protegida en la actualidad, a la que acompañará por las cámaras “en su poético vuelo por los lugares del Patrimonio Mundial austríacos, conectando los 12 monumentos y paisajes naturales que han sido merecedores de este reconocimiento”: Centro histórico de Salzburgo, Palacio y Jardines de Schönbrunn, Paisaje cultural de Hallstatt-Dachstein / Salzkammergut, Ferrocarril de Semmering, Ciudad de Graz, Centro histórico y Palacio de Eggenberg, Paisaje cultural de Wachau, Centro histórico de Viena, Paisaje cultural de Fertö / Neusiedlersee, Hayedos primarios de los Cárpatos y otras regiones de Europa, Palafitos prehistóricos en el entorno de los Alpes, Fronteras del Imperio Romano / Limes del Danubio en Carnuntum-Petronell, y Grandes ciudades balnearios de Europa / Baden bei Wien, siendo estas cinco últimas localizaciones compartidas con otros países.

Libertad alada

Curiosamente no es la primera vez que cito a esta mariposa Apolo en este cuaderno digital, porque cuando lo hice la vinculé con una misión en sus alas: señalar que en ellas aparece siempre una “D”, como última letra de la palabra “LIBERTAD”, una propuesta que hice en su momento para ensalzar esta hermosa palabra: “Si uno las imágenes, no las alas disecadas, de las mariposas de la especia Metálica, de la Selva peruana y de las Guayanas, la Satúrnida de Ghana, la Noctuida negra de Venezuela, la Tigre nocturna de Boston, la Marrón de Guatemala, la Papilio de Nueva Guinea y la Apolo de Suiza, conformo con ellas la palabra LIBERTAD, porque ordenadas como acrónimo, todas ellas, enumeradas por el orden que he expuesto, nos brindan la oportunidad de leer en sus alas esta palabra mágica, libertad, a la que aspiramos alcanzar cuidando con esmero las quimeras de la dignidad. He unido las dos Metálicas, con la L y la I en sus alas; la Satúrnida, mostrándome una B hermosa; la Noctuida, son la E bien trazada; la Tigre, con una R resplandeciente; la Marrón, dibujando una T de Tierra; la Papilio, mostrando una A de asombro y, finalmente, la Apolo, con una D de decisión para volar siempre en sueños posibles. Me he paseado en ellas por el mundo, volando de norte a sur y de este a oeste, en mi mapamundi imaginario de libertad, mostrándome siempre que es urgente no faltar al respeto de la madre naturaleza, en todas y cada una de sus manifestaciones”.

Esta reflexión simbólica ronda por mi cabeza desde que el escritor Manuel Rivas me orientó una lectura urgente para almas aladas, El alfabeto alado (1), un libro precioso de Mario Satz, que descubrí por un resumen apresurado del mismo, programático para almas entusiasmadas y por el trabajo llevado a cabo por el naturalista y fotógrafo noruego Kjell Sandved: “Entre el alma humana y las mariposas existe un estrecho parentesco: lo que en una es oscilación y ascenso en las otras es aleteo y color. Aristóteles fue el primero en acuñar la palabra psique para designar ese nexo, y, tras él, poetas y pintores representaron el alma alada, frágil e inasible pero hermosa. Hoy es la fotografía la que documenta la vida de estos espléndidos insectos, cuya milagrosa existencia muestra a su vez cuán volátil y extraordinaria es la vida humana. Breves e intensos, los relatos que Mario Satz reúne en este bellísimo libro dan cuenta de las aventuras y desventuras de esas joyas aladas que han dado lugar a tantos mitos, leyendas y fábulas dignos de ser recordados”.

Libertad alada, libertad. Naturaleza libre y alada, naturaleza. Alma alada y libre, solo alma. Una vez más y en plena explosión de la sexta ola de la pandemia tendremos la oportunidad, a través de este Concierto de Año Nuevo, de experimentar en nuestra vida el gran aserto musical del barroco y del clasicismo: musica laetitiae comes, medicina dolorum, es decir, la música puede ser compañera en la alegría y medicina para el dolor. Ahora, de las manos de Daniel Barenboim y de los miembros de la Filarmónica de Viena, sabiendo de antemano que sobrevolará durante el concierto la mariposa Apolo en el Salón Dorado del Musikverein en Viena, llevando en sus alas la letra “D”, la última de la palabra libertad, una “D de decisión para todos, sin excepción alguna, para que volemos siempre junto a la música en sueños libres y posibles.

(1) Satz, Mario, El alfabeto alado, 2019. Barcelona: Acantilado-Quaderns Crema.

NOTA: la imagen de cabecera es un fotomontaje de elaboración propia sobre imágenes recuperadas de la página web de la Filarmónica de Viena, excepto la de la mariposa Apolo. La de la palabra LIBERTAD, es un montaje fotográfico de elaboración propia, sobre el alfabeto alado descubierto por el naturalista y fotógrafo noruego Kjell Sandved.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

Michelangelo Merisi, “Caravaggio”, pintor de los nadies

Michelangelo Merisi, Caravaggio, La muerte de la Virgen (detalle), 1601 / 1606 – Museo del Louvre

Sevilla, 4/X/2022

Era muy difícil en el Barroco pintar la parte más alternativa de la sociedad, pintar a los nadies o a los miembros “depravados”, según las etiquetas de la época, de cualquier época. Es lo que le sucedió a Michelangelo Merisi, nacido en Caravaggio, cerca de Milán, en 1571, hace ahora 451 años, algo que en su fondo comprendió muy bien Rafael Alberti en el siglo pasado entrando en las iglesias de Roma: Confiésalo, Señor. Sólo tus fieles / hoy son esos anónimos tropeles / que en todo ven una lección de arte. // Miran acá, miran allá, asombrados, / ángeles, puertas, cúpulas, dorados… / Y no te encuentran por ninguna parte. En la obra de Caravaggio no querían encontrar sus contemporáneos del poder real y eclesiástico a los nadies que tan maravillosamente dibujó y pintó. Por ninguna parte.

En este contexto, he leído un artículo precioso en elDiario.es, Caravaggio, ese luminoso rescate del comunismo italiano, en el que se plantea las realidad social que rodeó la vida y obra del gran pintor barroco: “La tormenta de insultos y críticas que sufrió la obra de Michelangelo Merisi da Caravaggio (1571-1610) al poco de su muerte silenció, durante casi cuatro siglos, al maestro del Barroco. Quedó arrinconado porque sus queridos enemigos se apresuraron a rendir cuentas con el ariete del realismo y escribieron, entre otras lindezas, que por más fuerza real que tenían sus personajes, carecían “de movimiento, afecciones y gracia”. Y de esta manera la corriente clasicista se impuso a la naturalista que el Merisi representaba y así sucedió el triunfo del boloñés y empedernido misógino Guido Reni. La idea ganó a la verdad y la llama del caravaggismo que iluminó Europa el primer cuarto del siglo XVII se apagó. Hasta 1951”.

¿Por qué hasta 1951? La razón es clara y tiene nombre propio, Roberto Longhi (1890-1970), cuando consagra al gran pintor de Caravaggio, el topónimo por el que pasaría a la historia de la puntura, en la primera gran exposición retrospectiva de su obra, en el Palacio Real de Milán: “El análisis que Longhi escribió para la muestra de 1951 es un hecho histórico: acabó con la cancelación que habían alimentado pintores como Poussin, que en 1650 llega a Roma y al conocer la obra de Caravaggio le acusa de “haber venido al mundo para destruir la pintura”. O Stendhal, que pasea por Roma entre 1828 y 1834 y en sus crónicas alaba la obra de Reni y critica la del otro”.

Si cobra especial interés la operación rescate internacional de la obra de Caravaggio, no inocente ideológicamente hablando, se debe fundamentalmente a Roberto Longhi. En este sentido se acaba de publicar la mejor obra que podemos encontrar en la actualidad sobre el valor auténtico de su pintura, Caravaggio (1), una nueva edición actualizada de la que se publicó por primera vez en 1952. La sinopsis oficial de esta publicación no deja lugar a duda alguna, atendiendo a las palabras introductorias de Longhi: “No puede sorprender que, para una peripecia vital tan tormentosa y desgraciada como la de Caravaggio, los historiógrafos del siglo XVII más novelesco y del más romántico siglo XIX se las ingeniasen para transformar cada paso, desde sus inicios, para usarlo con fines a un retrato que resultase de lo más popular (lo que para ellos sonaba a plebeyo), es decir, apto para explicar la desprejuiciada y, se decía, indecorosa naturaleza del artista. Fue así como Caravaggio, ya desde niño, en Lombardía, se transmutó en el hijo de un albañil, en mezclador de argamasa y preparador de colas para los encaladores milaneses. Para el resto de su vida, sobre todo durante los años de Roma, Nápoles y Malta, no había ciertamente necesidad de cargar las tintas, cosa que sin embargo no se dejó de hacer y hasta su muerte, por razones de correspondencia simbólica, complaciéndose en adelantar en un año la fecha real de ésta”. Así empieza el ensayo de Roberto Longhi sobre la figura de Caravaggio, tan moderna como enigmática. Sirviéndose de su singular capacidad para imitar voces, Longhi se cuela en la vida del pintor como si hubiese sido su contemporáneo, un amigo íntimo incluso. Repasa sus encargos, explora sus obras maestras, trazando astutas e inesperadas correspondencias entre ellas y la vida del artista. Caravaggio trabaja a un ritmo vertiginoso, con una rapidez y facilidad pasmosas, desde la adolescencia hasta el desorden de sus últimos días romanos, y pasará buena parte de su vida como artista nómada y fugitivo de la justicia. Setenta años después de su publicación, el ensayo de Longhi sigue considerándose una contribución esencial a la bibliografía sobre el pintor, por ser el primero en brindar una visión de contexto de su obra y posiblemente por ser, hasta la fecha, el crítico que ofrece una mirada más limpia, una lectura más sobria e incontaminada, de la trayectoria y la producción del gran maestro”.

Pero lo que verdaderamente me ha entusiasmado al leer el artículo citado es su referencia ala gran admiración que sintió siempre Pier Paolo Pasolini por el pintor de Caravaggio: “El pintor que transformó la mitología en calle, el artista que convirtió lo sagrado en cotidiano, el que demostró que el arte no reside en la historia que narra, sino en la verdad humana que muestra, Caravaggio, fue la inspiración de Pier Paolo Pasolini (1922-1975). El director de El Evangelio según San Mateo (1964) conoció de estudiante a Caravaggio en las clases de Roberto Longhi, en la Universidad de Bolonia. Y su encuentro con el pintor cuajó en su pasión por el cine, como él mismo reconoció”. Longhi lo deja claro en su obra: “La verdad es que cada pintor no ofrece a fin de cuentas sino lo que el mundo le demanda”. Una referencia del artículo me ha llevado de la mano a contemplar una obra magna pintada por Merisi en 1604, La muerte de la Virgen, que se muestra en el Museo del Louvre, “casi cuatro metros de altura de lienzo en el que ha utilizado a su amiga cortesana Lena Antognetti para interpretar a María fallecida. Viste un simple vestido rojo con mangas largas y una falda ancha que le llega a los tobillos y deja ver los pies descalzos. Un cuadro en el que se ofrecía muy poca esperanza de reencarnación. Es la muerte como final del camino. Un cadáver. Ahora se le considera “el cuadro más profundamente religioso del Seicento italiano”, pero cuando los curas de la iglesia carmelita de Santa María della Scala, en el barrio del Trastevere, le vieron entrar con aquello, lo rechazaron de inmediato. Nunca se llegó a colgar. Era una muerte en el barrio pobre que rodeaba a la iglesia”.

Para finalizar, lo que me ha conmovido ha sido leer un texto de Pasolini sobre “la luz de Caravaggio”, donde resume de forma magistral la gran aportación de Michelangelo Merisi a la historia de la pintura, porque fue un gran inventor al servicio de la sociedad, para transformarla, no sólo cambiarla, con tres aportaciones maestras: “Caravaggio inventó, en primer lugar, un nuevo modo que, según la terminología cinematográfica, se denomina «profílmico» (entiendo por tal todo lo que está delante de la cámara). Es decir, Caravaggio inventó todo un mundo para poner delante del caballete en su estudio: nuevos tipos de personas, en sentido social y caracteriológico, nuevos tipos de objetos, nuevos tipos de paisajes. En segundo lugar, inventó una nueva luz: sustituyó la iluminación universal del Renacimiento platónico por una luz cotidiana y dramática. Si Caravaggio inventó tanto los nuevos tipos de personas y de cosas como el nuevo tipo de luz fue porque los había visto en la realidad. Se dio cuenta de que a su alrededor –excluidos por la ideología cultural vigente desde hacía casi dos siglos– había formas de iluminación lábiles pero absolutas que nunca habían sido reproducidas y, así, cada vez más alejadas de la costumbre y de la norma, habían acabado por resultar escandalosas y se las había suprimido de forma que, hasta Caravaggio, lo más probable es que ni los pintores ni los hombres en general las vieran. El tercer invento de Caravaggio es un diafragma (también luminoso, pero de una luminosidad artificial que sólo pertenece a la pintura y no a la realidad) que lo separa tanto a él, el autor, como a nosotros, los espectadores, de sus personajes, de sus naturalezas muertas, de sus paisajes. Este diafragma, que traslada las cosas pintadas por Caravaggio a un universo separado, muerto en cierto modo –al menos respecto a la vida y al realismo con el que esas cosas habían sido percibidas y pintadas–, lo ha explicado espléndidamente Roberto Longhi con la hipótesis de que Caravaggio pintaba mirando sus figuras reflejadas en un espejo. Estas figuras eran las que Caravaggio había seleccionado en la realidad –desaliñados aprendices de frutero, mujeres del pueblo que jamás habían sido tomadas en cuenta, etc.– y estaban bañadas por esa luz real de una hora del día concreta, con todo su sol y todas sus sombras. Y, sin embargo… sin embargo, dentro del espejo todo parece como suspendido, como con un exceso de verdad, un exceso de evidencia que lo hace parecer muerto”.

Pasolini admiraba el realismo de Caravaggio, como él intentó llevar la realidad de la calle al cine en toda su obra cinematográfica: “Un nuevo modo de percibir la luz me entusiasma mucho menos que un nuevo modo de percibir, pongamos, la rodilla de una virgen bajo el manto o el escorzo del primer plano de un santo: me gustan las invenciones y las aboliciones de los claroscuros, de las geometrías, de las composiciones”. La muerte de la Virgen, es una muestra clara de la luz que quiso transmitir Caravaggio a la humanidad, a través de una amiga, Lena Antognetti, donde no quedaba mucho resquicio para la metafísica: “Caravaggio, el pintor de la clase obrera, había mostrado a una mujer carnal, humana, abandonada, un ser real. Inaceptable. Longhi se pregunta la razón del rechazo sin explicación: ”¿Porque había hecho con poco decoro a la Virgen hinchada y con las piernas al descubierto?“. Este realismo humano es lo que aprendió de él Artemisia Gentileschi (Roma, 1593 – Nápoles, 1654), cuando pintó María Magdalena como la melancolía,  que me consta que era muy querida por su autora por su identificación con ella como mujer “pecadora” (?) que sufrió mucho en su vida ajetreada y singular aunque ha sido muy maltratada por la historia y por la Iglesia oficial. Artemisia sufrió un triste episodio de juventud, concretamente la violación cuando solo tenía 17 años, en 1612, por parte del mentor propuesto por su padre, Agostino Tassi (1566-1644), ya que al ser mujer no podía cursar los estudios oficiales de pintura en las Academias correspondientes, solo para hombres, lo que propició un juicio promovido por su padre, muy estudiado, que ganó y que se puede conocer con detalle en una obra muy interesante dedicada a esta pintora (2).

Al contemplar varias veces determinados detalles de La muerte de la Virgen he sentido algo parecido a lo que me ocurrió cuando estuve cerca de la Gentileschi en tres obras suyas emblemáticas, en los que la protagonista era siempre la misma mujer, María Magdalena en estado de melancolía, pero sobre todo cuando vi un tercero, el de María Magdalena en éxtasis, dando la razón a una reflexión muy acertada de Víctor Hugo, la melancolía es la felicidad de estar triste, porque no creo tanto en la situación de éxtasis de la Magdalena como en la de su auténtica melancolía, es decir, un estado de soledad y tristeza, un sentimiento que puede inundar el alma humana y recrearnos en él porque siempre queda la esperanza de la espera de algo o alguien que estuvo o que llegará a tiempo para hacernos felices. Contemplando esta María Magdalena, suenan muy bien las palabras de Neruda en este momento: Mariposa de sueño, te pareces a mi alma y te pareces a la palabra melancolía.

Es verdad que no existen pintores y pintoras inocentes, como casi nada de lo que existe en la vida, que tampoco lo es en la cadaunada que cada uno vive. Dicho esto, pocos se acordaron y se acuerdan, a lo largo de los siglos, de pintar a los nadies. De ahí la importancia de recordar hoy a Michelangelo Merisi, nacido en Caravaggio en 1571. O a Artemisia Gentileschi, nacida en Roma en 1593, pintora del dolor propio y ajeno, de la melancolía.

(1) Longhi, Roberto, Caravaggio, 2022, Barcelona: Elba. Traducción: José Ramón Monreal.

(2) Gentileschi, Artemisia, Cartas precedidas de las actas del proceso por estupro (Edición de Eva Menzio), 2016. Madrid: Anaya (Cuadernos de Arte Cátedra).

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Lula da Silva ha hecho y hace más que otros

Solo con imaginación no cambiamos la realidad, pero sin imaginación corremos el riesgo de quedar presos en el conformismo.

Lula da Silva en Tengo un sueño, 2003

Sevilla, 2/X/2022

Hoy se celebran en Brasil las elecciones generales de ese gran país, en las que las encuestas dan una ligera ventaja al expresidente Luiz Inácio Lula da Silva (76 años, Garanhuns, Pernambuco). Personalmente, me alegra conocer esta posibilidad porque abrocharía un giro a la izquierda de Latinoamérica, que es una buena señal de las ganancias de los nadies de Brasil, del mundo en definitiva, a los que hay que defender siempre y como aviso para navegantes en el desconcierto político actual, por una galopante ausencia de valores democráticos en casi todo lo que se mueve en el mundo al revés en el que estamos instalados. Durante la presidencia anterior de Lula seguí de cerca su llegada al Gobierno y sus programas políticos, de los que siempre hice mención en algunas de mis intervenciones públicas.

Si escribo hoy por el candidato Lula a la presidencia de la República Federativa de Brasil, es porque necesito creer que la transformación el mundo es posible, después del último varapalo en Italia. Catorce años después de la publicación en este cuaderno digital de un artículo de fondo cervantino, No es una persona más que otra…, creo que resumía en él la quintaesencia de Lula da Silva en su ideología y valores en favor, siempre, de los más débiles. Me reitero en su fondo y forma y vuelvo a publicarlo íntegro porque no ha perdido actualidad alguna. ¡Ojalá venza hoy, democráticamente, Lula da Silva en Brasil! Su sueño actual se habrá cumplido. Uno de los míos, también.

No es una persona más que otra…

En una época carente de valores, como la actual, el Quijote debe verse como una metáfora relevante. En el mundo en transición en el que vivió, luchó por ideales que consideraba vigentes y nobles. Su idealismo, por distante que estuviese de la realidad, acabó, sin embargo, por transformarlo en una referencia fundamental para la cultura mundial en estos últimos siglos. Don Quijote pone de relieve, con su aparente locura, la importancia de la audacia y de la imaginación en la construcción de otro mundo.

(Fragmento del discurso de agradecimiento pronunciado por el Presidente de Brasil, Lula da Silva, en la ceremonia de entrega del Premio Internacional «Don Quijote de La Mancha”, en Toledo, el 13 de octubre de 2008)

El sábado 11 de octubre leí un texto premonitorio de este post, en un anuncio con motivo de la entrega del Premio Internacional Don Quijote de la Mancha, a dos personas a las que admiro y respeto mucho: Lula da Silva y Carlos Fuentes: no es un hombre más que otro sino [sic] hace mas que otro. Es una frase cervantina, que sugiere muchas reflexiones si no se la saca de su contexto. Veamos. El texto original de Cervantes dice exactamente: “sábete, Sancho, que no es un hombre mas que otro sino [sic] hace mas que otro”, en una expresión llena de sentimiento y esperanza por parte de Don Quijote, en un gesto lleno de ternura hacia Sancho porque “todas estas borrascas que nos suceden son señales de que presto ha de serenar el tiempo, y han de sucedernos bien las cosas, porque no es posible que el mal ni el bien sean durables…”. Extraordinaria construcción de la didáctica humana de la comprensión en el alcance que se expresa con la solidaridad ante situaciones que son personales e intransferibles y que por mucho que se quieran cooptar, en auténtica com-pasión [sic], se demuestra que el sufrimiento no es delegable, ni asumible por los demás en su justa medida, porque las personas no son más que otras si no hacen más que otras.

“Levantóse en esto don Quijote y, puesta la mano izquierda en la boca, porque no se le acabasen de salir los dientes, asió con la otra las riendas de Rocinante, que nunca se había movido de junto a su amo —tal era de leal y bien acondicionado—83, y fuese adonde su escudero estaba, de pechos sobre su asno84, con la mano en la mejilla, en guisa de hombre pensativo además85. Y viéndole don Quijote de aquella manera, con muestras de tanta tristeza, le dijo:

—Sábete, Sancho, que no es un hombre más que otro, si no hace más que otro86. Todas estas borrascas que nos suceden son señales de que presto ha de serenar el tiempo87 y han de sucedernos bien las cosas, porque no es posible que el mal ni el bien sean durables88, y de aquí se sigue que, habiendo durado mucho el mal, el bien está ya cerca. Así que no debes congojarte por las desgracias que a mí me suceden, pues a ti no te cabe parte dellas” (1).

Pero es una realidad inquebrantable que sí hay personas que hacen más que otras, yendo más allá del reclamo del anuncio. Y por ello, son más importantes en la sociedad, desde una perspectiva ética, unas determinadas personas que otras. En el caso de los personas premiadas, Lula da Silva y Carlos Fuentes, existen sobradas razones para alinearse tanto con Sancho como con Don Quijote, en el reconocimiento del Premio, porque ante ellos es fácil que nos pudiéramos poner “de pechos” sobre nuestras cabalgaduras vitales “con la mano en la mejilla en guisa de personas pensativas”, intentando solidarizarnos con ellos por tanta tristeza que en algunos momentos nos han trasladado, aunque convengamos con Don Quijote que presto ha de serenar el tiempo y han de sucedernos bien las cosas. Así lo aprendí de Lula da Silva cuando leí con pasión el libro de recopilación de sus cinco propuestas para cambiar la historia, con un título que sobrecoge “Lula. Tengo un sueño”, que guardo con respeto reverencial en mi biblioteca, en mi clínica del alma (2): “Obstinadamente me digo todo el santo día: tengo que realizar un sueño, que no es sólo mío, sino el sueño de todos vosotros; llegará un día que en este país ninguna criatura se irá a dormir sin un plato de comida, y ninguna criatura se despertará sin ningún desayuno (…) Llegará un día en que la gente tendrá conciencia de que este país que sueño y que vosotros soñáis puede ser construido. Depende de nuestra disposición para realizarlo. Depende de nuestro coraje. Depende de nuestra disposición”. Utilizando el símil del idealismo de Don Quijote, ayer nos dejó un mensaje para “cabalgantes”: «Solo con imaginación no cambiamos la realidad, pero sin imaginación corremos el riesgo de quedar presos en el conformismo». Depende de nuestra disposición. Carlos Fuentes resumió en el acto del Premio un mensaje aleccionador para los que hacen más que otros: «tenemos un porvenir que desear y un pasado que recordar, pero sólo deseamos y recordamos en el presente. Toda gran obra es un llamado a la acción». Depende de nuestra disposición. Lula Sancho y Carlos Quijano, cabalgaron ayer juntos al recibir el Premio Internacional Don Quijote, sin descomponer sus figuras. Porque son grandes al enfrentarse a molinos de viento que no son imaginarios, cada uno a su estilo, cada uno a su aire cervantino, a través de las palabras que les quedan, porque saben que en sus respectivos compromisos vitales no es posible que el mal ni el bien sean durables…

Evidentemente, todo depende de nuestra disposición, porque las personas no son más que otras sino hacen más que otras. Como Lula, como Carlos.

Sevilla, 14/X/2008

(1) Cervantes, Miguel de, El Ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha: CVC. «Don Quijote de la Mancha». Primera parte. Capítulo XVIII (4 de 4). (cervantes.es).

(2) Luiz Inácio Lula da Silva (2003). Tengo un sueño. Barcelona: Península, p. 52s.

NOTA: la imagen se ha recuperado hoy de: lula-da-silva-1920-1536×863.jpg (1536×863) (mundopoder.com)

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

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Luis Cernuda nos enseña a abrir sueños en Octubre

Luis Cernuda Bidón (Sevilla, 21 de septiembre de 1902 – Ciudad de México, 5 de noviembre de 1963)

Dedicado a Loli y a quienes la queríamos y queremos tanto.

Sevilla, 1/X/2022

Siempre recurro a poetas, entre otras fuentes de inspiración, para interpretar la vida presente de forma diferente porque muchas veces, en su cada día, lo que llamamos «vida» es sólo un ensayo personal y colectivo en el gran teatro del mundo y porque nos llevan de la mente, no sólo de la mano, a pensar en símbolos que nos ayudan a soñar en la libertad mental, lejos de la presión de los mercados, a abrir sueños. Conservo en mi mente versos de Juan Ramón Jiménez, inquietantes, bajo el nombre de “Octubre”: Pensé arrancarme el corazón, y echarlo, / pleno de su sentir alto y profundo, / al ancho surco del terruño tierno, / a ver si con romperlo y con sembrarlo, / la primavera le mostraba al mundo / el árbol puro del amor eterno. Son palabras profundas que crean desasosiego ante lo que está pasando porque, a veces, lo que sentimos es que nuestro corazón, hecho trizas, puede servir a propios y extraños para descubrir una nueva semilla que transforme la sociedad a pesar de todo.

Si vuelvo de nuevo a encontrarme hoy con Luis Cernuda en el primer día de Octubre, en los primeros días del Otoño, como hago todos los años a esta altura del año, es para conocer mejor qué pensaba de él sobre este equinoccio, sobre este mes, en su mente tan abierta a la vida. Abro Ocnos, título que encontró en Goethe, como “un personaje mítico que trenza los juncos que han de servir como alimento a su asno”, como símbolo del tiempo que todo lo consume, o del público igualmente inconsciente y destructor”, dedicando una reflexión intimista, la tercera, al otoño en su tierra, que la vuelvo a leer de forma pausada con la ilusión y expectativa de la primera vez, porque me aporta otra forma de vivir con encanto esta estación tan mágica y controvertida, enseñoreada por una palabra mágica, Octubre, el octavo mes del calendario romano, con una asignación ordinal y temporal diferente, desde hace muchos siglos, gracias a la “gracia” de la Iglesia de Roma:

Encanto de tus otoños infantiles, seducción de una época del año que es la tuya, porque en ella has nacido.

La atmósfera del verano, densa hasta entonces, se aligeraba y adquiría una acuidad a través de la cual los sonidos eran casi dolorosos, punzando la carne como la espina de una flor. Caían las primeras lluvias a mediados de septiembre, anunciándolas el trueno y el súbito nublarse del cielo, con un chocar acerado de aguas libres contra prisiones de cristal. La voz de la madre decía: “Que descorran la vela”, y tras aquel quejido agudo (semejante al de las golondrinas cuando revolaban por el cielo azul sobre el patio), que levantaba el toldo al plegarse en los alambres de donde colgaba, la lluvia entraba dentro de casa, moviendo ligera sus pies de plata con rumor rítmico sobre las losas de mármol.

De las hojas mojadas, de la tierra húmeda, brotaba entonces un aroma delicioso, y el agua de la lluvia recogida en el hueco de tu mano tenía el sabor de aquel aroma, siendo tal la sustancia de donde aquél emanaba, oscuro y penetrante, como el de un pétalo ajado de magnolia. Te parecía volver a una dulce costumbre desde lo extraño y distante. Y por la noche, ya en la cama, encogías tu cuerpo, sintiéndolo joven, ligero y puro, en torno de tu alma, fundido con ella, hecho alma también él mismo.

Al igual que el año pasado y el otro y el otro, cuando finalizo su lectura, recupero el sentimiento de otoño que tenía Cernuda, expresado también en otro poema con palabras bellas: Llueve el otoño aún verde como entonces / Sobre los viejos mármoles, / Con aroma vacío, abriendo sueños. / Y el cuerpo se abandona. Me consuela saber que puedo abrir sueños, abandonando todo lo que hoy nos sobra para comprenderlos este otoño, este mes de octubre que comienza hoy, porque el tiempo consume todo lo que ocurre y hay que saber alimentarlo, como sabía hacer Ocnos, el personaje mítico de Goethe que hace muchos años entusiasmó a Cernuda. También, a Juan Ramón Jiménez, cuando pensaba sembrar su corazón hecho trizas para que nacieran árboles puros del amor eterno.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓNJosé Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

Gabriel García Márquez tiene siempre quien le escriba

Feria Internacional del Libro (LIBER 22)

Sevilla, 30/IX/2022

Hablar y escribir sobre libros siempre es una experiencia sublime. Hoy, comparto también una excelente noticia: el próximo 5 de octubre se inaugurará en Barcelona la 40 edición de la Feria Internacional del Libro (LIBER 22), en la que Colombia será el país invitado de honor: “Siendo uno de los mercados editoriales más importantes de América Latina, Colombia aprovechará su participación en este evento para impulsar la internacionalización de su rica y variada narrativa contemporánea y recuperar el nivel de exportaciones prepandemia”, según fuentes oficiales de este gran evento relacionado con el mundo libro. Este año, “el sector del libro se reencuentra presencialmente en Barcelona para seguir generando contactos profesionales, oportunidades comerciales y conocimiento compartido”.

En este contexto, se celebrará un evento el día de la inauguración de la Feria, un concierto -lectura para conmemorar el 40 aniversario de la entrega del Premio Nobel a Gabriel García Márquez organizado por la Embajada de Colombia en España en colaboración con la Cámara Colombiana del Libro, la Biblioteca Gabriel García Márquez, la Casa América Catalunya, el Conservatorio Superior de Música del Liceo de Barcelona y la editorial Penguin Random House. En dicho acto se realizará la premiación [así, en el español exquisito que se habla en Colombia] del Concurso literario “El coronel sí tiene quien le escriba”, en una nueva edición del concurso El coronel sí tiene quien le escriba: “Se trata de una iniciativa en la que invitamos a los y las lectoras de Gabo a escribir una carta al coronel, protagonista de la novela El coronel no tiene quien le escriba y personaje mítico en la obra del autor colombiano”. El concurso tiene una base sencilla y muy clara: “Se necesita tener esa paciencia de buey que tú tienes para esperar una carta durante quince años” le dice su mujer al coronel en la novela El coronel no tiene quien le escriba y más adelante leemos “El coronel se metió en la hamaca a leer los periódicos. Pero en realidad estaba apenas sostenido por la esperanza de la carta. Salió a la calle estimulado por el presentimiento de que esa tarde llegaría la carta”. Te invitamos a escribir una carta al coronel, ese personaje tan emblemático dentro de la obra de Gabriel García Márquez y que durante años espera recibir una misiva que le confirme la pensión a la que tiene derecho”.

Concurso literario: “El coronel sí tiene quien le escriba”.

Gabriel García Márquez está muy presente en mi vida. A la espera de conocer la “premiación” de la mejor carta en el concurso citado anteriormente, me gustaría escribir a Gabo , que sí tiene a millones de personas que lo leen y que también le escriben todavía hoy, diciéndole que no olvido el acto conmemorativo que se llevó a cabo el 21 de mayo de 2016, fecha del segundo aniversario de su fallecimiento, en Cartagena de Indias (Colombia), para recibir sus cenizas a su querida hora malva, porque allí nació de nuevo un sentimiento de leerle con pasión, para que lo contáramos los que aún vivimos. Es curioso, porque lo experimentamos a diario con el sobresalto de noticias que se generan en un mundo diseñado a veces por el enemigo y precisamente este viernes lo he vuelto a ver como protagonista de FIRA 22, yendo del timbo al tambo de la vida de secreto, como tantas veces en mi caminar diario.

Gabriel García Márquez, mi querido Gabo, me ha recordado también hoy la necesidad de volver a leer su prólogo de Doce cuentos peregrinos -obra que recomendaré siempre para las mesillas de noche de las personas que me acompañan en nuestra “Isla Desconocida”-, una obligación ética al escribir palabras que se entregan a los demás, cuando se navega en los mares procelosos atómicos y digitales de la turbación ignaciana. Hoy, cuando me enfrento de nuevo a la página en blanco de mi cuaderno digital resuenan sus palabras con una fuerza especial: “Aquí está, listo para ser llevado a la mesa después de tanto andar del timbo al tambo peleando para sobrevivir a las perversidades de la incertidumbre”. Es verdad. Aquí está listo el artículo de hoy, para ser llevado a tu mesa, lector, lectora, cuando voy permanentemente de mi corazón a mis asuntos, del timbo al tambo particular, personal e intransferible. Cerebro y corazón, básicamente el cerebro, para los que nos acercamos con tanto respeto a él, que nos recuerda permanentemente su papel estelar en la vida, porque diversas estructuras cerebrales todavía atómicas hacen posible escribir la historia jamás contada de vivir de forma controlada para no ir del timbo al tambo. A ser posible, para garantizar que se camina en la búsqueda de asuntos importantes para la felicidad. Y estos días que pasan, pero que en algunas y algunos se quedan, estamos viviendo momentos trascendentales para cada persona, para la sociedad, para la política del país, para la ciudadanía, para las familias, para las amigas y amigos a los que queremos, con los que estamos obligatoriamente obligados a vivir, estar y, lo más difícil, ser.

En la hora malva de Gabo, esperando la mejor carta para su querido coronel Buendía, comprendo bien un mensaje implícito: somos peregrinos en un camino hacia alguna parte, aunque a veces vayamos del timbo al tambo, como desorientados por la incertidumbre de lo que nos pasa en la vida, para comprender lo que solo se puede alcanzar en una disciplina de silencio y de encuentro con nosotros mismos, para responder a situaciones, preguntas y fracasos humanos y sociales que no alcanzamos a entender nunca. Por eso doy tantas vueltas a mi corazón, a mis asuntos. Porque no todos vamos en el mismo barco, porque suelo decir que navego casi siempre en patera, al lado de algún barco fletado para orientar a la “Isla Desconocida”, una patera sin quilla pero con Norte. Un barco en el que me suelo sentar en la amura de babor ideológico al que tanto quiero, porque no todas las ideologías son iguales, porque tampoco todas y todos somos iguales, porque no me da lo mismo lo que pasa cada día. Porque no todo es mercancía y mercado. Porque no hay que confundir valor y precio. No es lo mismo, no es lo mismo… Lleva razón Gabriel García Márquez en su prólogo: el que lea estas palabras hoy sabrá qué hacer con ellas. Como me pasa a mí al escribirlas. Porque la perspectiva del tiempo es lo que permite poner cada cosa en su sitio y hacer, de vez en cuando, una parada en la posada más querida. Como hizo él siempre en Cartagena de Indias. Como peregrino de la felicidad, de la vida, feliz ahora, cuando se entregue el próximo 5 de octubre en Barcelona, en la Feria internacional del Libro, la “premiación” de la mejor carta a su coronel querido. A la hora malva, también, cuando salga a la calle de su Cielo particular, «estimulado por el presentimiento» de que hoy llegaría la carta que le he escrito ahora, de puño y alma.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓNJosé Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

Nada tan humano como un gorrión

Sevilla, 29/IX/2022

Nada tan humano como un gorrión es lo que me viene a la cabeza cuando hablo de estas aves diminutas, pero tan cercanas en la vida ordinaria de nuestros barrios y ciudades, porque acuden en masa a ellas en busca de la comida que les falta, cada día más, en el campo. Hace tan sólo unos días, compartieron conmigo un desayuno con tostadas y aceite que provocaban auténticas peleas infantiles, ¡cómo no!, por llevarse el trozo de miga más grande aunque, nunca mejor dicho, eran tan sólo migajas humanas cuando su comida necesaria y preferida no es precisamente esa. La Fundación ENDESA, ha lanzado una campaña en defensa de los gorriones, Gorriones. Un ave de barrio, apoyada por datos de la Sociedad española de Ornitología (SEO/Birdlife), aportando un dato desolador: “En SEO/BirdLife llevamos muchos años trabajando para proteger al gorrión, identificando constantemente sus problemas y promoviendo medidas de protección. Lo hacemos porque somos la organización conservacionista más antigua de España pero también porque un mundo no apto para gorriones tampoco puede ser un mundo para las personas”.

Es verdad que no soy biólogo y que desconozco las diversas variedades de este pequeño pájaro que convive con nosotros a diario, como representante de varias especies de su familia. Junto a los gorriones comunes vuelan y se posan, a veces de forma atrevida y desafiante, en nuestros campos y ciudades, los morunos, chillones, molineros o alpinos, incluso los saharianos cuando deciden venir a España a pasar unos días. Pero al que conozco bien creo que es al gorrión común, al más popular de todos, que tengo asociado a su identificación en Galicia como Pardal, el niño de nombre homónimo y protagonista de un maravilloso relato de mi apreciado Manuel Rivas, La lengua de las mariposas (1), que tantas veces he comentado en este cuaderno digital.

Siento un respeto especial hacia este pájaro tan diminuto, que he conocido bien a lo largo de mi vida. Desde el Parque del Retiro en Madrid, hasta el de María Luisa en Sevilla, es de los pocos pájaros que he distinguido bien en su alegre caminar, saltarín por excelencia y de una nobleza más que encomiable, porque se posa en tu mano con cierto descaro con solo ofrecerle una migaja de pan. Pero hay dos gorriones que me han marcado en mi vida, el de Serrat en su delicada canción Como un gorrión y el de Manuel Rivas, que citaba anteriormente, en su precioso relato La lengua de las mariposas, a través de Pardal (gorrión, en gallego), un niño con ese nombre que llevo dentro de mi persona de secreto. Conocí en 2017 a través de un fotoensayo de Juan Millás que los gorriones desaparecen y sentí entonces como si los gorriones a los que he querido especialmente fueran a desaparecer algún día también de mi vida interior: «Contrariamente a otras aves urbanas que en las plazas nos miran desde el desafecto, el gorrión tiene algo de hombrecillo emplumado que anhela nuestra suerte y forma de vida».

Lo he manifestado en numerosas ocasiones y lo repito ahora: siempre me ha asombrado el papel de Papageno, el protagonista de una ópera especial de Mozart, La Flauta Mágica, por su profesión, encantador de pájaros, por su simbología tan cercana a la vida, frente a la muerte tan propicia para la Reina de la Noche. Todavía recuerdo de mi viaje a Viena en 2007 la mirada de Papageno en su puerta del teatro sobre el río Viena (mi querido Teatro de barrio), sintiéndose cómplice del movimiento de la Secesión, a escasos metros de su deteriorada figura, cubierto de plumas y con su inseparable jaula para meter/sacar los pájaros encantados (sin saber nunca a qué tipo de pájaros –uccellaci o uccellini, pasolinianos- se estaba refiriendo en su larga andanza). He recordado a este personaje tan entrañable como si fuera posible invitarle a rescatar hoy en su jaula a los gorriones en peligro de extinción. Sería una ópera magna inolvidable, sabiendo que el libreto de Millás está garantizado.

Pardal era un niño-gorrión que estaba asombrado con su profesor republicano porque un día le dijo que podría ver la lengua de las mariposas con el microscopio que esperaban con ardiente impaciencia de los de la Instrucción Pública, “[…] una trompeta enroscada como un muelle de reloj. Si hay una flor que la atrae, la desenrolla y la mete en el cáliz para chupar. Cuando lleváis el dedo humedecido a un tarro de azúcar, ¿a que sentís ya el dulce en la boca como si la yema fuese la punta de la lengua? Pues así es la lengua de la mariposa”. Y aquel niño, como un gorrión, tuvo siempre envidia de las mariposas: “Qué maravilla. Ir por el mundo volando con esos trajes de fiesta…”. Así, ensimismado con la vida, hasta que un día el maestro, Don Gregorio, desaparece en una cordada de presos durante la guerra civil española, a los que incluso él insulta y tira piedras por el sinsentido de la vida, por tanto silencio cómplice que nos asola ¡Qué paradoja tan cercana!

Cuántos recuerdos me trajo entonces el reportaje de Millás. Cuando he visto y leído hoy el publirreportaje de la Fundación ENDESA sobre los gorriones, me he retirado a mi rincón de pensar para volver a escuchar la canción de Serrat que tanto me aportó en mi vida joven, porque soy consciente, todavía hoy, que el niño que vive dentro de mí, de nosotros, hace años que nació libre como el viento, / no tiene amo ni patrón / y se mueve por instinto / como un gorrión. Con el estribillo de la vida que cada uno pone a su verdad verdadera. La de Papageno, encantador de pájaros, sin ir más lejos o… sí, para tutearnos con las nubes mientras lo permita el cambio climático. Como un gorrión y con dolor humano al saber que en los últimos veinticinco años se han perdido 9 millones de ejemplares (dato de la Sociedad Española de Ornitología en 2018), un descenso que ya se acerca al 13% desde 1998. Todo por la acción humana que dice quererlos tanto: “la increíble adaptación del gorrión al ser humano está siendo la causa de su desaparición” […] “A los gorriones les afecta el exceso de contaminación atmosférica y la escasez de espacios verdes donde alimentarse equilibradamente. Según los datos que recabamos periódicamente en SEO/BirdLife sobre su estado -gracias a la colaboración de miles de voluntarios- los gorriones sufren anemia, malnutrición y un funcionamiento deficitario de sus sistemas de defensa”, asegura Juan Carlos del Moral, coordinador del Área de Ciencia Ciudadana de SEO/BirdLife”.

Canto del gorrión común / SEO/BirdLife

Leí un día ya lejano a Manuel Rivas en una columna inolvidable en el diario El País que “Según Louis Lefebvre, los gorriones son los mejores estrategas en los procesos de adaptación y los más innovadores según las necesidades. Pero ¿quién escucha hoy en España a un gorrión?”. Lo comenté en un artículo publicado en este cuaderno digital en 2018, que llevaba un título muy cercano a Pier Paolo Pasolini (1922-1975), Pajarracos y pajarillos (Uccelacci e uccellini), al que dedico con estas palabras un nuevo homenaje al cumplirse este año el centenario de su nacimiento. Era una pregunta inquietante para los que queremos seguir aprendiendo el lenguaje de la naturaleza, el de los gorriones, la auténtica vida.

(1) Rivas, Manuel, La lengua de las mariposas, en ¿Qué me quieres, amor?, 1999. Madrid: Alfaguara.

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Es urgente aprobar estrategias públicas ante la soledad no deseada

Yo no creo en la edad.

Todos los viejos
llevan
en los ojos
un niño,
y los niños
a veces
nos observan
como ancianos profundos.

Pablo Neruda, Oda a la edad

Sevilla, 28/IX/2022

En estos tiempos de turbación, es muy positivo que en el Congreso de los Diputados se comience a hablar de un problema social de dimensiones incalculables. Me refiero a la soledad no deseada, una realidad social que ya he abordado en este cuaderno digital y que rescato hoy de nuevo porque, al paso que vamos, no es extraño que imitando al Reino Unido (desde 2018) o Japón (en 2021), acabemos creando un Ministerio de la Soledad, una Consejería específica en nuestra Comunidad Autónoma o Servicios de Soledad en el aseguramiento público y privado. Para ser justos, hay que reconocer que es importante poner el altavoz para que se conozca que el partido político Más País ha presentado en el Congreso una proposición no de ley para combatir el aislamiento involuntario y elaborar un censo nacional para dimensionar el problema, cumpliendo el objetivo de esta actividad parlamentaria consistente en cumplir una función de orientación política. Así lo ha recogido hoy el diario El País, en un interesante artículo, La soledad no deseada: “No es un fracaso individual, sino un fracaso como sociedad”, que pone el foco en una realidad que hace sufrir a muchas personas en nuestro país.

La realidad social de la soledad no deseada, tan lejos aparentemente, tan cerca, ha merecido una atención especial por la Cátedra Cruz Roja Sevilla en Estudios sobre Soledad no Deseada, dirigida por Juan María García González, profesor del Departamento de Sociología de la Universidad Pablo de Olavide (UPO), en Sevilla, que ya comenté en el mes de abril de este año, porque lleva a cabo un trabajo de campo del primer proyecto para conocer principalmente las necesidades de las personas mayores en esta ciudad, que es por donde hay que empezar, trabajando con datos objetivos y no meras conjeturas. Estimo que es una iniciativa de carácter público excelente, con el apoyo incuestionable de Cruz Roja. Se ha elegido para empezar un barrio emblemático de la ciudad, el de La Macarena, para conocer de cerca una situación a la que el año pasado ya dediqué un artículo, La soledad no deseada debería ser una cuestión de Estado, como realidad incuestionable y que merece la atención de la sociedad y la Administración.

En este sentido, vuelvo a publicar el citado artículo porque considero que es una aproximación documentada sobre la soledad no deseada, un oscuro objeto de atención social que se debe abordar institucionalmente con urgencia. Tengo muy claro que si algo califica de humanidad a la mujer y al hombre es la capacidad y necesidad de comunicarse, de no estar solos. A pesar de los tiempos que corren que incluso nos impiden mirarnos a la cara para decirnos algo. Sin ruidos, en silencio y, a veces, en soledad no deseada.

Un dato actual nos permite valorar la importancia de atender en nuestro país y con urgencia absoluta, el abordaje por el Estado, con normas sustantivas, de estrategias públicas concretas ante la soledad no deseada: casi el 20% de la población en España sufría en 2021 esta situación tan dolorosa, lo que significa en términos estadísticos que este problema es una realidad en nuestro país que afecta a cerca de nueve millones y medio de personas, distribuidas entre hombres y mujeres, como población residente en el país, en torno a un 50% por el rango de sexo, con una ligera desviación al alza en las mujeres. Se vive esta alarmante situación no sólo en las personas mayores, claro objeto de este estado dramático, sino también en jóvenes y personas en la madurez de su vida, que pueden acabar en suicidios, así como en niños y niñas de nuestro país que viven de forma dolorosa la separatidad de padres y abuelos, sin mezcla de protección alguna en muchos casos, por vivir en una sociedad fría y distante de los problemas humanos, que muchas veces les son ajenos. Como señalé en el artículo publicado en abril de este año, la vicepresidenta de la Comisión Europea para la Democracia y Demografía, Dubravka Šuica, manifestaba en el Prólogo del Estudio Soledad en la UE. Perspectivas de encuestas y datos de medios en línea, que cita el artículo del diario El País, citado anteriormente, publicado por el Joint Research Centre (JRC) de la Comisión Europea, difundido en julio de 2021 y que ofrece una descripción general del estado actual de los conocimientos sobre la soledad y el aislamiento social en la UE, que “cualquier comunidad se define, entre otras cosas, por las conexiones significativas entre sus miembros y que la pandemia “nos recordó la importancia de las conexiones personales positivas, de pertenencia a comunidad. El último año y medio sacó a la luz a muchos individuos y desafíos sociales que existían antes, pero que en su mayoría permanecieron ignorados o desatendidos”. Es donde ha cobrado una fuerza inusual el fenómeno de la soledad y el aislamiento social en nuestras sociedades. Es una responsabilidad de la Unión Europea abordar urgentemente esta situación, sobre todo cuando se constata que “existe evidencia científica de que la soledad afecta la salud física y mental y podría reducir la cohesión social y confianza de la comunidad y, en última instancia, en sus resultados económicos”. Por tanto hay que hacerlo como comunidad, para “mejorar la resiliencia de nuestras sociedades y nuestro desempeño económico. Esta es una responsabilidad de todos nosotros, a nivel local, a nivel nacional y de la UE, para las autoridades, la sociedad en su conjunto y todas y cada una de las personas”. Estas son las razones de fondo para haber solicitado el apoyo del Centro Común de Investigación [Joint Research Centre (JRC)], cuyo resultado ahora se presenta en este Estudio”.

La soledad no deseada debería ser una cuestión de Estado

Sevilla, 14/VIII/2021

El dato es rotundo: el porcentaje de españoles que asegura sentirse solos ha pasado del 11,6% al 18,8% (ver tabla adjunta), según un estudio del Joint Research Centre (JRC) de la Comisión Europea, difundido en julio y que ofrece una descripción general del estado actual de los conocimientos sobre la soledad y el aislamiento social en la UE. El estudio, que lleva por título Soledad en la UE. Perspectivas de encuestas y datos de medios en línea, parte de una realidad contrastada por las investigaciones llevadas a cabo, que “muestran que la soledad y el aislamiento social también tienen repercusiones nocivas en la salud física y mental como consecuencias significativas para la cohesión social y la confianza de la comunidad. Por tanto, tanto la soledad como el aislamiento social son cada vez más reconocidos como problemas críticos de salud pública que merecen atención y deben abordarse con eficacia estrategias de intervención”. Obviamente, la pandemia de COVID-19 “también ha reformado drásticamente la vida y las prácticas sociales de los europeos”. Además, “Las restricciones a la movilidad y las medidas de distanciamiento social adoptadas para contener la propagación del virus han provocado discusiones sobre los efectos secundarios no deseados de tales medidas, particularmente en forma de soledad y aislamiento”.

Tengo que reconocer que una frase del Informe me ha impactado por su contenido cara al futuro: “Algunos temen que el precio de la soledad pueda tener consecuencias mucho después de que el virus retroceda”. Para aplicar el principio de realidad que lo sustenta, presenta los principales resultados de dos análisis empíricos realizados por el CCI (Centro Común de Investigación) utilizando dos fuentes de información complementarias, a saber, encuestas y datos en línea: “El análisis basado en datos de encuestas ofrece una imagen de las tendencias recientes en los niveles de autoinformación de la soledad en toda la UE e identifica las características sociodemográficas y geográficas predominantes asociadas con la soledad antes y durante los primeros meses de la pandemia de COVID-19. Los datos de la encuesta muestran que la pandemia ha magnificado el problema. La proporción de encuestados que se sentían solos con frecuencia se duplicó después del brote de COVID-19. Además, los adultos jóvenes fueron golpeados con mayor severidad. El análisis basado en datos en línea analiza las tendencias en los medios en línea que informan sobre la soledad y el aislamiento social entre enero de 2018 y enero de 2021. El volumen de los artículos sobre estos temas se mide mensualmente y por Estado miembro, y los artículos recopilados se analizan en profundidad para identificar los sentimientos predominantes contenidos en ellos y detectar patrones en las narrativas subyacentes”.

La realidad cruda es que cuando se ha trabajado sobre datos en línea publicados en medios sobre la soledad y el aislamiento social, se observa que se han duplicado durante la pandemia. Las narrativas se referían en gran medida “a las consecuencias para la salud de la soledad. El análisis de catálogos de informes de medios en línea, muestran también tipologías y ejemplos de iniciativas políticas destinadas a combatir la soledad y el aislamiento social. Las iniciativas públicas varían de un Estado miembro a otro. Generalmente, la mayoría de las intervenciones están diseñadas a nivel local y rara vez forman parte de programas más sistemáticos”.

Dubravka Šuica, vicepresidenta de la Comisión Europea para la Democracia y Demografía, manifiesta en el Prólogo del Estudio que cualquier comunidad se define, entre otras cosas, por las conexiones significativas entre sus miembros y que la pandemia “nos recordó la importancia de las conexiones personales positivas, de pertenencia a comunidad. El último año y medio sacó a la luz a muchos individuos y desafíos sociales que existían antes, pero que en su mayoría permanecieron ignorados o desatendidos”. Es donde ha cobrado una fuerza inusual el fenómeno de la soledad y el aislamiento social en nuestras sociedades. Es una responsabilidad de la Unión Europea abordar urgentemente esta situación, sobre todo cuando se constata que “existe evidencia científica de que la soledad afecta la salud física y mental y podría reducir la cohesión social y confianza de la comunidad y, en última instancia, en sus resultados económicos”. Por tanto hay que hacerlo como comunidad, para “mejorar la resiliencia de nuestras sociedades y nuestro desempeño económico. Esta es una responsabilidad de todos nosotros, a nivel local, a nivel nacional y de la UE, para las autoridades, la sociedad en su conjunto y todas y cada una de las personas”. Estas son las razones de fondo para haber solicitado el apoyo del Centro Común de Investigación, cuyo resultado ahora se presenta en este Estudio.

Las principales conclusiones de los trabajos realizados en relación con encuestas, muestran que las medidas de distanciamiento social han sido fundamentales para limitar la expansión del virus, pero también que existe una creciente preocupación por el impacto que la remodelación de la vida social del año pasado podría tener sobre la soledad, en particular para las personas que ya eran más propensas a la soledad en el período prepandémico. En tal sentido se compararon dos encuestas llevadas a cabo sobre este asunto en 2016 y en abril-julio de 2021, respectivamente y los resultados no dejan lugar a dudas sobre el aumento drástico de la prevalencia de la soledad en los primeros meses tras el brote de COVID-19. Mientras que en 2016, el 12% de los ciudadanos de la UE indicó sentirse solo más de la mitad, este dato aumentó al 25% en los primeros meses tras el brote de COVID-19. Otras emociones negativas, como sentirse tenso o desanimado siguió la misma tendencia, mientras que las emociones positivas como sentirse alegre, tranquilo, activo o descansado se movió en la dirección opuesta. También es interesante resaltar que hasta ahora se había centrado el debate público sobre la soledad en la población mayor, considerada como las más vulnerable, fundamentalmente porque el envejecimiento se asocia a otros factores de riesgo de soledad: “Sin embargo, durante los primeros meses de la pandemia, los adultos jóvenes han ha sido, con mucho, los más afectados por las medidas de distanciamiento social. Más específicamente, la proporción de personas de 18 a 25 años indica sentirse solo casi cuatro veces más en los primeros meses de la pandemia (del 9% en 2016 al 35% a principios de 2020). A pesar de todo, este sentimiento de soledad entre los adultos jóvenes es de naturaleza transitoria. Sin embargo, hay que destacar que también es una etapa de la vida asociada a menudo con dejar a la familia, la casa y pasar a una nueva etapa en la vida. En este contexto, el impacto de más de un año de reducción de contactos en persona, podría seguir sintiéndose mucho después de que la pandemia desaparezca.

Sin lugar a duda, las personas que viven solas experimentaron un aumento en la prevalencia de soledad en 23 puntos porcentuales en comparación con los niveles observados antes de la pandemia. También hay una serie de factores de riesgo cuya importancia no se ha visto agravada por la pandemia, como es el caso de las condiciones económicas favorables (ingresos del hogar), que protegen contra la soledad: esto era igualmente cierto antes y durante la pandemia. De forma contraria, la salud delicada suele estar asociada con la soledad, porque en el período previo a la pandemia, alrededor del 32% de los encuestados, que se encontraban en mal estado de salud también informaron sentirse solos más de la mitad de su tiempo. Esta situación contrasta con el 8% entre personas con buena salud. En los primeros meses de la pandemia, la incidencia de la soledad se elevó al 46% para los encuestados con mala salud y al 20% para los buena salud. Por lo tanto, la brecha en los niveles de soledad por el estado de salud no cambió mucho después de la COVID-19 y esto sugiere que la incidencia de mala salud como un factor de riesgo de soledad se aplica en todas las circunstancias.

En esta primera parte del estudio, se ha observado que las mujeres han tenido la misma probabilidad que los hombres de sentir soledad. Esto no ha cambiado con la implementación de redes sociales durante las medidas de distanciamiento. Del mismo modo, vivir en una ciudad o en una zona rural área no afectó los niveles de soledad antes o durante la pandemia. Por último, en el período previo a la pandemia, la soledad fue más baja en el norte de Europa, con alrededor del 6% de las personas que informaron que se sentían solas más de la mitad de su tiempo. En Europa occidental, meridional y del Este, se muestra una mayor prevalencia de soledad, en un rango que va del 11% al 13%. Sin embargo, siguiendo los datos en relación con la COVID-19, Europa occidental y septentrional experimentaron el porcentaje más acusado en soledad. Esto es un poco sorprendente ya que el norte de Europa mostró datos más suaves que el sur y Europa Oriental. Es curioso constatar que la pandemia podría haber fomentado inicialmente un sentido de pertenencia en varios países, en particular en el sur de Europa por las características de la población, pero todo obedece también a los patrones de conducta macrorregionales y nacionales. De hecho, cuando contamos con estos factores, observamos que, todo lo demás es igual, dentro de cada país, es decir, “cuanto más difícil es el bloqueo por las medidas COVID, más agudo es el sentimiento de soledad. En definitiva, se ha demostrado con estos datos que las conexiones sociales son fundamentales en nuestra vida diaria y que la angustia experimentada en todo el mundo durante los últimos 16 meses es, en parte, impulsada por las limitaciones impuestas a las interacciones sociales.

En la segunda parte del estudio, las principales conclusiones de los trabajos realizados en relación con la metodología observada, los medios en línea, es decir, el análisis de los medios de comunicación de la UE sobre la soledad y el aislamiento social, realizado mediante la búsqueda del índice de artículos recopilados por el sistema Europe Media Monitor, “un Sistema interno del CCI que procesa más de 300.000 artículos al día, en más de 70 idiomas, con una amplia cobertura de fuentes de noticias nacionales y locales de la UE”, cuyo “procesamiento automático etiqueta cada artículo por emociones (ira, miedo, tristeza, disgusto, sorpresa, alegría) y valores de sentimiento (positivo, negativo y neutral)”, se centraron sobre dos descriptores homologados por todos los países y válidos para estas conclusiones: “soledad” y “aislamiento social”.

El análisis cuantitativo reveló que ambos temas cobraron una gran relevancia en el panorama de los medios de comunicación de la UE, especialmente desde el inicio de la pandemia COVID-19 en marzo de 2020, con reportajes sobre el tema de la soledad, registrando una duplicación del volumen en los primeros meses de la pandemia y siguiendo un patrón similar al de la propia pandemia, disminuyendo en los meses de verano de 2020 y aumentando con nuevos picos en el inicio de la segunda ola. Desde el ámbito cuantitativo, también mostró que los volúmenes de informes, sin embargo, varían ampliamente entre los Estados miembros de la UE, al igual que el número y tipos de iniciativas propuestas para abordar el problema.

En relación con el análisis cualitativo hay que decir que las narrativas subyacentes están relacionadas con los efectos negativos que tiene la soledad sobre la salud, tanto emocional como física, y para las consecuencias económicas de la soledad y el aislamiento social, en términos de costes de salud, desempleo y en el largo plazo el impacto en el desarrollo social y personal, especialmente de la Generación Z y las categorías sociales ya vulnerables. Esto fue especialmente visible durante la pandemia para los jóvenes (19-25 años) y mujeres, las categorías más afectadas por las pérdidas de empleo. Las narrativas también se relacionan con las causas subyacentes de soledad, mirando las tendencias individualistas promovidas por las sociedades occidentales, así como la necesidad de nuevos tipos de arquitectura y planificación urbana para disminuir el aislamiento y la soledad.

En general hay numerosas iniciativas que abordan la soledad en Europa, pero se muestra en el estudio que rara vez forman parte de programas sistematizados para alcanzar los mejores resultados.  El estudio detallado sobre 10 países, que se adjunta al estudio,  muestra que existen grandes diferencias entre los Estados miembros en cuanto a si la soledad se percibe como una preocupación pública o personal, dividiéndose las iniciativas para abordarlo, por tanto, entre programas de apoyo comunitario y soluciones individuales centradas en las consecuencias psicológicas de la soledad.

Visto el panorama y aunque este estudio ofrece datos de gran calidad para ser tomados en cuenta, se propugna desde la UE que junto a la lista inicial de iniciativas y medidas en 10 países, ésta podría desarrollarse y completarse por expertos locales, con la creación de una base de datos europea de iniciativas para la atención a la soledad, de tal forma que las medidas políticas a tomar por los diferentes países, podrían utilizarse en el futuro para crear una red europea de soledad en la que las mejores prácticas se compartan y evalúen de forma más sistemática.

Para finalizar, es muy interesante señalar la relación que aporta el estudio sobre once iniciativas, para atender la soledad: cuidar y cambiar el estado de ánimo, sensibilización, creación de conectividad múltiple, ayuda profesional, red de alarmas, actividades grupales, soluciones tecnológicas, espacios de encuentro, proyectos de innovación social, comunidades intergeneracionales y lucha contra la estigmatización. Soluciones en las que nuestro país muestra un avance considerable en iniciativas públicas y privadas, pero todavía lejos de una acción sistematizada, equitativa y distribuida, sobre todo, desde la perspectiva consagrada de atención al interés general por parte del Estado y como marca la Constitución y cuando sabemos por este estudio que el porcentaje de españoles que asegura sentirse solos ha pasado del 11,6% al 18,8%, en tan sólo cinco años.

Una última reflexión. El silencio se confunde muchas veces con la soledad, aunque no es lo mismo. Pasa como en los tiempos que corren, donde en todos los terrenos sociales, políticos, empresariales, universitarios, familiares, nos esforzamos en hablar porque nos aterra la soledad. Mucho más por el aislamiento aprendido durante el confinamiento y la pertinaz distancia social impuesta por la pandemia. Quizás porque cuando el chimpancé dio el salto a la humanización se dio cuenta de que después de tantos años era necesario un primer motor inmóvil (Aristóteles), algunos lo llaman Dios o deidad, que justificara la puesta en marcha de la maquinaria del mundo y que permitiera a las células controladas por el cerebro articular sonidos estructurados de necesidad y deseo consciente para que nos entendiéramos y, después, lo expresáramos con sentimientos y emociones. Lo escribí hace ya muchos años en torno al silencio que necesita todos los días el cerebro. Si algo califica de humanidad a la mujer y al hombre es la capacidad y necesidad de comunicarse, de no estar solos. A pesar de los tiempos que corren que incluso nos impiden mirarnos a la cara para decirnos algo. Sin ruidos, en silencio y, a veces, en soledad no deseada.

¡UCRANIA, Paz y Libertad!

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓNJosé Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

Los nadies sufrirán la supresión del impuesto de patrimonio en Andalucía

Eduardo Galeano

Uno de cada cuatro habitantes de la Comunidad [Autónoma de Andalucía] —en torno a 2,2 millones de personas— se encuentra en 2021 en una situación de exclusión moderada o severa.

 Informe territorial sobre exclusión y desarrollo social en Andalucía, 2022

Sevilla, 23/IX/2022

Recién estrenado el otoño y siguiendo los pasos de Ángel González, deseo ver luz, fuego y vida en unos momento difíciles en Andalucía, que sufre desde hace muchos años una pobreza crónica,  después de conocer que la Comunidad se permite el lujo de prescindir del impuesto de patrimonio de los más ricos de la Comunidad, un total de unos 100 millones de euros al año, aproximadamente, que me va y me viene en una actitud solidaria y de ruptura de los silencios cómplices, ante una oposición timorata en el Parlamento de Andalucía que no se hace sentir en las calles de Andalucía. No sólo es un problema de cantidad económica a perder por los que menos tienen, sino de amparo a quien más tiene. Para explicarlo todo, es verdad también que han aprobado simultáneamente la denominada deflactación del tramo autonómico del IRPF, que supondrá según «sus fuentes oficiales» un ahorro de 360 millones de euros para los contribuyentes andaluces, sufriendo una vez más la cultura tributaria de la corresponsabilidad social para el estado del bienestar, en la que siempre hay que trabajar para que no decaiga. Ambas medidas, para los nadies y para los pobres severos en Andalucía, no les benefician en nada, sólo en daños colaterales que sufrirán en recursos de salud, educación y servicios sociales, de carácter público.

Existe una realidad lacerante que asola esta Comunidad, con un ejemplo muy claro y que me produce profunda tristeza y desazón, al comprobar, una vez más, con rigor del dato objetivo y no sólo palabras, facilitados por la publicación del INE “Proyecto de Indicadores Urbanos en España”, edición de 2022, que Sevilla, por ejemplo, ocupa un lugar destacado en la relación de los barrios con menor renta del país, en concreto los dos primeros puestos, que corresponden a las zonas 5-A (barrio Polígono Sur del distrito Sur) y 4-E (barrios de Los Pajaritos y Amate del distrito Cerro-Amate), ambas en Sevilla capital, aunque lo verdaderamente preocupante es que en esta “lista” del INE, figuran seis barrios más de Sevilla, Colores-Entreparques, en cuarto lugar, La Oliva-Letanías, Juan XXIII y Polígono Norte, en decimotercer lugar), algo que debería movilizar con carácter de emergencia social y preferente las respuestas públicas a esta situación, teniendo en cuenta globalmente, en este listado, que de las quince localidades señaladas, once pertenecen a Andalucía. Un ejemplo vale más que mil palabras aunque el fondo y forma del artículo que publiqué al respecto este año con motivo de su proceso electoral, Elecciones al Parlamento de Andalucía 2022 / 5. Andalucía sufre una pobreza crónica, presenta una realidad de pobreza severa en Andalucía que debería preocuparnos ante decisiones políticas como la que trato hoy sobre la supresión de un impuesto importante para esta Comunidad, porque produce bastantes daños colaterales para los más desprotegidos en la sociedad andaluza.

Es verdaderamente incomprensible, incluso indecente, que un elemento de equidad en la desigualdad, el citado impuesto de patrimonio que, repito, afecta sobre todo a los que no les inquieta nada la situación económica actual del Mundo, porque para ellos siempre al derecho que no al revés, se suprima en una presentación a bombo y platillo llevada a cabo por el Presidente de la Comunidad Autónoma de Andalucía, el pasado lunes 19 de septiembre, en un foro patrocinado por una empresa editora, acompañado por la cúpula del Partido Popular y en olor de multitudes de derechas de toda la vida. En aquél foro no había nadies de Andalucía, ni sombra de ellos, a los que describía perfectamente Eduardo Galeano, hace unos años:

Sueñan las pulgas con comprarse un perro
y sueñan los nadies con salir de pobres,
que algún mágico día
llueva de pronto la buena suerte,
que llueva a cántaros la buena suerte;
pero la buena suerte no llueve ayer,
ni hoy, ni mañana, ni nunca,
ni en lloviznita cae del cielo la buena suerte,
por mucho que los nadies la llamen
y aunque les pique la mano izquierda,
o se levanten con el pie derecho,
o empiecen el año cambiando de escoba.

Los nadies: los hijos de nadie, los dueños de nada.
Los nadies: los ningunos, los ninguneados,
corriendo la liebre, muriendo la vida, jodidos, rejodidos:

Que no son, aunque sean.
Que no hablan idiomas, sino dialectos.
Que no profesan religiones, sino supersticiones.
Que no hacen arte, sino artesanía.
Que no practican cultura, sino folclore.
Que no son seres humanos, sino recursos humanos.
Que no tienen cara, sino brazos.
Que no tienen nombre, sino número.
Que no figuran en la historia universal,
sino en la crónica roja de la prensa local.

Los nadies que cuestan menos que la bala que los mata.

Con tristeza he recordado la clase a la que asistí este verano en el II Curso de verano para entender el mundo al revés, en la que abordamos una cuestión de Estado: hay que priorizar respuestas de Estado a las condiciones de vida de los nadies, en este caso los de la Comunidad de Andalucía, fundamentalmente porque los asistentes a esta escuela lo teníamos claro, en palabras de Galeano, como alumnos de una contraescuela necesaria, ante decisiones del mundo al revés, de la política al revés, como esta decisión de supresión del impuesto de patrimonio en Andalucía: “La escuela del mundo al revés es la más democrática de las instituciones educativas. No exige examen de admisión, no cobra matrícula y gratuitamente dicta sus cursos, a todos y en todas partes, así en la tierra como en el cielo: por algo es hija del sistema que ha conquistado, por primera vez en toda la historia de la humanidad, el poder universal. En la escuela del mundo al revés, el plomo aprende a flotar y el corcho, a hundirse. Las víboras aprenden a volar y las nubes aprenden a arrastrarse por los caminos”. Desde hace años tengo muy cerca de mi ordenador el libro Patas arriba. La escuela del mundo al revés (1), de Eduardo Galeano, porque si no será muy difícil comprender el hilo conductor de todos los asuntos que suelo tratar en la vida ordinaria o al escribir, por ejemplo, este artículo.

Si hoy recuerdo especialmente esta clase es porque aquel día escogimos, entre todos los alumnos y alumnas asistentes al Curso, la noticia del día o de la semana que más nos hubiera impactado desde la perspectiva del mundo al revés, en el que debíamos tener especial cuidado en su vertiente aplicada a nuestro país. La noticia escogida fue la que había publicado el 29 de junio de este año, referida a los resultados definitivos, publicados por el INE, de la Encuesta de Condiciones de Vida (ECV). Año 2021, sobre la que había que destacar que el porcentaje de población en riesgo de pobreza o exclusión social (nueva definición) en España aumentó al 27,8%, desde el 27,0% de 2020 y que el 8,3% de la población se encontraba en situación de carencia material y social severa, frente al 8,5% del año anterior [2020]. Para ser objetivos, había que trabajar básicamente sobre la Nota de Prensa oficial del INE, señalando aquellos aspectos que después se debían resaltar en el Curso citado.

Era muy importante considerar un detalle técnico de la encuesta que sigue teniendo unas derivadas muy claras en los resultados obtenidos y que creo conveniente recordar hoy de nuevo. Se trata de la nueva definición de la tasa de riesgo de pobreza o exclusión social, AROPE; (por sus siglas en inglés, ARisk OPoverty or social Exclusion), «que se creó en 2010 a efectos de medir la pobreza relativa en Europa ampliando el concepto de la tasa de riesgo de pobreza, que solo contempla los ingresos. La tasa AROPE se ha venido construyendo con la unión de la población que se encuentra en riesgo de pobreza, o con carencias materiales o con baja intensidad en el empleo. En 2021 se ha introducido un cambio metodológico que ha afectado a dos de sus tres dimensiones. Así, la tasa AROPE (nueva definición 2021) se define como aquella población que está al menos en alguna de estas tres situaciones: riesgo de pobreza (no cambia su definición con respecto al indicador antiguo), carencia material y social severa, y baja intensidad en el empleo (nueva definición 2021). Por tanto, en el indicador nuevo se han modificado dos de sus tres componentes, en concreto la ‘carencia material severa’, que es sustituida por la ‘carencia material y social severa’ y la ‘baja intensidad en el empleo’».

Para que se comprenda bien estos cambios y no abrumar de nuevo con datos ante la decisión política de supresión del impuesto de patrimonio en Andalucía, expongo a continuación los resultados obtenidos en la encuesta en los que se analiza la actualización de la tasa AROPE:

Fuente: Encuesta de Condiciones de Vida (ECV). Año 2021,

Por mi parte, dado el contexto en el que nos encontramos en esta semana trágica para Andalucía, señalo a continuación unos datos que reflejan la situación de dificultad económica actual de los hogares españoles, con cifras que sobrecogen, especialmente cuando me detengo a analizar algunos resultados en mi Comunidad Autónoma, Andalucía, “con la que está cayendo”, que se dice en argot popular, que siempre está “señalada” por encima de la media, punto crítico del debate del grupo de la clase virtual en la que participamos (imaginariamente) alumnos y alumnas de diversas Comunidades:

Fuente: Encuesta de Condiciones de Vida (ECV). Año 2021,

Deseo resaltar también los cambios introducidos en la tasa AROPE enunciada anteriormente, en relación con el segundo indicador, la carencia material y social severa, «que se calcula de forma separada para cada miembro del hogar. Este nuevo indicador se construye con 13 componentes, de los cuales siete se definen a nivel de hogar y seis son personales, diferentes para cada miembro del hogar. Una persona está en situación de carencia material y social severa si padece al menos siete de las 13 limitaciones que forman la lista, definidos a nivel de hogar:

  • No puede permitirse ir de vacaciones al menos una semana al año.
  • No puede permitirse una comida de carne, pollo o pescado al menos cada dos días.
  • No puede permitirse mantener la vivienda con una temperatura adecuada.
  • No tiene capacidad para afrontar gastos imprevistos.
  • Ha tenido retrasos en el pago de gastos relacionados con la vivienda principal (hipoteca o alquiler, recibos de gas, comunidad…) o en compras a plazos en los últimos 12 meses.
  • No puede permitirse disponer de un automóvil.
  • No puede sustituir muebles estropeados o viejos.

    Los seis primeros ya figuraban en la lista anterior y se ha añadido el último. En cambio, desaparecen de la lista de carencias la disponibilidad de teléfono, televisor o lavadora, una vez contrastada su poca utilidad para explicar situaciones de privaciones materiales. Por su parte, los seis nuevos conceptos definidos a nivel de persona son:
  • No puede permitirse sustituir ropa estropeada por otra nueva.
  • No puede permitirse tener dos pares de zapatos en buenas condiciones.
  • No puede permitirse reunirse con amigos/familia para comer o tomar algo al menos una vez al mes.
  • No puede permitirse participar regularmente en actividades de ocio.
  • No puede permitirse gastar una pequeña cantidad de dinero en sí mismo.
  • No puede permitirse conexión a internet.

    En el caso de los menores de 16 años no se dispone de los seis conceptos enumerados anteriormente a nivel de persona. Para estos menores los valores de esos elementos se imputan a partir de los valores recogidos para los miembros de su hogar con 16 o más años.

Sólo un dato más en relación con la población en riesgo de pobreza, que mide fundamentalmente la desigualdad, porque «no mide pobreza absoluta, sino cuántas personas tienen ingresos bajos en relación al conjunto de la población. En 2021 (teniendo en cuenta los ingresos de 2020) el porcentaje de población con ingresos por debajo del umbral de riesgo de pobreza (la llamada tasa de riesgo de pobreza) se situó en el 21,7% de la población residente en España, frente al 21,0% del año anterior».

Fuente: Encuesta de Condiciones de Vida (ECV). Año 2021,

Visto lo visto, una vez más y con cierto dolor existencial, he vuelto a leer páginas de este libro de Galeano que me sigue acompañando como manual ante un mundo o Comunidad Autónoma al revés: “Caminar es un peligro y respirar es una hazaña en las grandes ciudades del mundo al revés. Quien no está preso de la necesidad, está preso del miedo: unos no duermen por la ansiedad de tener las cosas que no tienen, y otros no duermen por el pánico de perder las cosas que tienen. El mundo al revés nos entrena para ver al prójimo como una amenaza y no como una promesa, nos reduce a la soledad y nos consuela con drogas químicas y con amigos cibernéticos. Estamos condenados a morirnos de hambre, a morirnos de miedo o a morirnos de aburrimiento, si es que alguna bala perdida no nos abrevia la existencia. ¿Será esta libertad, la libertad de elegir entre esas desdichas amenazadas, nuestra única libertad posible? El mundo al revés nos enseña a padecer la realidad en lugar de cambiarla, a olvidar el pasado en lugar de escucharlo y a aceptar el futuro en lugar de imaginarlo: así practica el crimen, y así lo recomienda. En su escuela, escuela del crimen son obligatorias las clases de impotencia, amnesia y resignación. Pero está visto que no hay desgracia sin gracia, ni cara que no tenga su contracara, ni desaliento que no busque su aliento. Ni tampoco hay escuela que no encuentre su contraescuela”.

Sigo pensando, luchando y soñando que el mundo al derecho es posible. Me quedo ahora con una frase preciosa de Galeano en mis primeros apuntes en este cuaderno de inteligencia digital para buscar islas desconocidas, en una singladura diaria para comprender qué significa un posible mundo al derecho (los corchetes son míos): “Lo mejor que el mundo [al derecho] tiene está en los muchos mundos que el mundo [al derecho] contiene, las distintas músicas de la vida, sus dolores y colores: las mil y una maneras de vivir y decir, creer y crear, comer, trabajar, bailar, jugar, amar, sufrir y celebrar, que hemos ido descubriendo a lo largo de miles y miles de años”. Respetarlo todo es nuestra gran tarea de aprendizaje actual para vivir y construir diariamente un mundo al derecho, en el que cabemos todos, sin excepción alguna, por mucho que los diseñadores diarios del mundo al revés se empeñen en evitarlo.

Ahí están los datos anteriormente expuestos, desnudos, junto a la gran pregunta que nos compromete a todos, qué hacer en una contraescuela del mundo al revés en nuestro país. En mi Comunidad Autónoma. Personalmente, lo tengo claro: compartir con datos, que sólo con un gobierno de Estado o Comunidad Autónoma, pre-ocupado (así, con guion) por la desigualdad actual económica, laboral y social en la población, no cualquier gobierno, porque todos no son iguales, que dicte leyes con urgencia para solucionar esta situación transformando la sociedad española, podremos avanzar en derechos y libertades que mejoren las condiciones de vida expuestas anteriormente, que afectan a millones de ciudadanos en este país, los más desfavorecidos, los pobres severos, los nadies. Hay que decirlo alto y claro y escribirlo con negrita, como acabo de hacer. Lo decía también hace dos años en este cuaderno digital con motivo de la aprobación del Ingreso Mínimo Vital (IMV): “ […] viene a dar respuesta constitucional a derechos fundamentales en términos de equidad en el acceso a un ingreso económico para determinadas personas y familias que permitirá atender la pobreza estructural del país como itinerario de reconocimiento del conjunto de derechos y deberes constitucionales que ayuden a la población a salir de esta situación con un trabajo digno y bien remunerado: “El Ingreso Mínimo Vital es toda una política social que se engarza alrededor de una prestación, de forma que, más allá de la ayuda monetaria incluye estrategias de inclusión, en coordinación con las comunidades autónomas y los ayuntamientos, que permitan a las personas en vulnerabilidad transitar a una situación mejor. Los beneficiarios contarán con incentivos a la contratación y también se creará un “Sello Social” para las empresas que les ofrezcan formación y empleo”. La palabra “itinerario” me parece excelente porque este reconocimiento es un kilómetro cero para ayudar a salir de la situación de pobreza y no para instalarse en ella en régimen permanente de subsidio. Ese es su gran reto […] porque el ingreso mínimo vital es, fundamentalmente, un ingreso para permitir, a toda la población española, alcanzar la entrada en el itinerario de la dignidad constitucional expresada en sus derechos fundamentales y, concretamente en el recogido en el artículo 35 de la Carta Magna: 1. Todos los españoles tienen el deber de trabajar y el derecho al trabajo, a la libre elección de profesión u oficio, a la promoción a través del trabajo y a una remuneración suficiente para satisfacer sus necesidades y las de su familia, sin que en ningún caso pueda hacerse discriminación por razón de sexo.

Queda claro que el mundo al revés de la desigualdad tributaria no es inocente y debemos denunciarlo para construir uno nuevo, porque nuestra fuerza es la esperanza, que debe regarse todos los días con rocío, el del conocimiento y la libertad, como respuesta firme a lo que fue en su momento una pregunta inquietante de Neruda: ¿Es verdad que las esperanzas deben regarse con rocío? Uno de los caminos es la denuncia y estas palabras forman parte de ella, como altavoz mundial de lo que se hace en detrimento de los nadies en Andalucía. Sabemos dónde están los pobres en Andalucía y así lo manifesté en la última ocasión que escribí sobre esta realidad, en general, bajo el título Sabemos dónde están los pobres en Andalucía, donde abordaba la realidad de la pobreza y la exclusión social en esta Comunidad Autónoma, de acuerdo con lo publicado en el Informe territorial sobre exclusión y desarrollo social en Andalucía, de 2022, llevado a cabo por Cáritas y la Fundación FOESSA, en el que destaqué algo muy importante y que, lógicamente, es el resultado de la situación social en esos barrios de Sevilla, que indicaba anteriormente, de forma más aguda y lacerante, como representación dolorosa de esta Comunidad: “en 2021, el 41,7% de la población de Andalucía se encuentra en una situación de integración plena, el 32,0% en una situación de integración precaria, el 12,4% en una situación de exclusión moderada y el 13,9% en una situación de exclusión severa. Las personas en situación de exclusión social representan el 26,3% de la población de Andalucía, lo que implica que, aproximadamente, uno de cada cuatro habitantes de la Comunidad —en torno a 2,2 millones de personas— se encuentra en 2021 en una situación de exclusión moderada o severa. Sabemos, por tanto, dónde están los pobres en Andalucía, los nadies, “los hijos de nadie, los dueños de nada. Los nadies: los ningunos, los ninguneados, corriendo la liebre, muriendo la vida, jodidos, rejodidos”, a los que describió de forma emocionada tantas veces Eduardo Galeano. Ellos sufrirán, más que nadie, la supresión de este impuesto de patrimonio. De ahí mi enfado, consternación y denuncia.

(1) Eduardo Galeano, Patas arriba. La escuela del mundo al revés, 1998. Madrid: Siglo XXI Editores de España.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓNJosé Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

Podemos otoñar en otoño

Ángel González

Sevilla, 22/IX/2022

Quien frecuenta estas páginas sabe mi aprecio por Ángel González. También, cuando se acerca el otoño, suelo recordarlo con emoción y conciencia de clase humana. Cuando en la próxima madrugada sean las 3 horas y 4 minutos en horario peninsular (02.04 en Canarias), se igualarán el día y la noche en el hemisferio norte, en una ceremonia temporal y puntual que nunca falla y que los sabios del lugar llaman equinoccio de otoño (aequinoctiumaequus nocte, «noche igual»). Es un aviso para los que nos gusta otoñar, porque también se puede humanizar este tiempo y su momento si somos capaces de aprehenderlo en su justo sentido. Por ejemplo, acudir prestos a compartir esta estación con el poeta Ángel González, aunque él me acompaña siempre a lo largo del año y sus otras estaciones, siendo consciente de que estamos saliendo hoy de un verano obstinado en perpetuarse, / cuya suntuosa cola aún brilla hacia el oeste.

Vuelvo a leer en las horas preparatorias del nuevo equinoccio de otoño sus poemas dedicados a los Otoños, en plural, porque existen millones de otoños, los que vive cada ser humano a su forma y manera: mi otoño, tu otoño, su otoño, nuestro otoño, vuestro otoño, el otoño de ellos, de ellas…, el otoñar de todos. De todas formas, los otoños de González me inspiran otra forma de comprender la vida y me gusta compartirlo para hacer más llevadero ese ser y estar en el mundo de todos y cada uno, otoñando la vida. Comienza su entrega de sentimientos y emociones con un poema precioso, El otoño se acerca, que vuelvo a compartir hoy:

El otoño se acerca con muy poco ruido:
apagadas cigarras, unos grillos apenas,
defienden el reducto
de un verano obstinado en perpetuarse,
cuya suntuosa cola aún brilla hacia el oeste.

Se diría que aquí no pasa nada,
pero un silencio súbito ilumina el prodigio:
ha pasado
un ángel
que se llamaba luz, o fuego, o vida.

Y lo perdimos para siempre.

Lo he manifestado en otoños anteriores y hoy, vuelvo a buscar el ángel que se llamaba luz, fuego, o vida, y no lo encuentro, rodeado de malas noticias por todas partes, en un país con desasosiego permanente desde hace ya varios años, en este otoño tan especial que sigue entrando con el ruido de los malos augurios de guerras y economía maltrecha, estando obligatoriamente obligados a entenderlo. Al menos, podemos encontrar un ángel, en medio de tantos demonios, de apellido González. Lo agradezco una vez más, porque necesitamos momentos amables en esta azarosa vida, en este otoño en el que también estamos obligatoriamente obligados a otoñar, que es soñar de una forma diferente, para no perder para siempre ángeles que necesita este país, que necesitamos todos, con nombres preciosos y que hoy día tienen más valor que nunca: luz, fuego y vida.

Gracias, Ángel González, un otoño más, porque sé que te llamas así por los solsticios y equinoccios que alumbraron con su cambiante luz, su vario cielo, el viaje milenario de tu carne trepando por los siglos y los huesos (1). No te olvido.

(1) González, Ángel. Para que yo me llame Ángel González, en Áspero mundo, 1956. Madrid: Rialp.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓNJosé Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

Ser guardianes de la igualdad social depende de todos

¿Mostrará la humanidad cómo puede lograr lo que todos antes pensaban imposible e innovar nuestra manera de salir de un agujero profundo? Eso depende de todos nosotros.

Melinda French Gates y Bill Gates, El futuro del progreso

Sevilla, 19/IX/2022

La situación actual del mundo al revés en el que estamos instalados, requiere tomar posiciones claras en defensa de la igualdad humana. Sólo se puede actuar cuando emitimos juicios bien informados, no los que proporcionan los tertulianos de pro que nos asaltan a diario en los medios de comunicación social, por tierra, mar y aire, aunque hay que decir alto y claro que todos no son iguales. En este contexto, el miércoles pasado publicó la Fundación Bill y Melinda Gates un informe, El futuro del progreso, dentro del movimiento Goalkeepers (porteros), “una comunidad de agentes de cambio que están promoviendo los Objetivos Globales [de Desarrollo Sostenible] de diversas maneras. Desde las bases hasta el mundo, estos líderes representan una gama ecléctica de culturas, profesiones e intereses”.

Lo más importante es trabajar con datos y este informe los ofrece: “Cada año, Goalkeepers comparte los últimos datos sobre 18 indicadores de datos clave, que van desde la pobreza hasta la mortalidad materna y la educación. Estos indicadores nos ayudan a comprender nuestro progreso hacia los Objetivos Globales, donde la innovación y la inversión están creando puntos brillantes, y donde colectivamente nos estamos quedando cortos. En conjunto, los datos nos recuerdan que el progreso es posible, pero no inevitable”. Los dieciocho indicadores son: pobreza, retraso en el crecimiento entre los niños menores de 5 años, mortalidad materna, mortalidad neonatal, mortalidad de menores de cinco años, VIH, tuberculosis, malaria, enfermedades tropicales desatendidas, planificación familiar, cobertura universal de salud, tabaquismo, vacunas, educación, igualdad de género, saneamiento, servicios financieros para los más pobres y agricultura.

Los codirectores de la Fundación presentan datos y propuestas claras de soluciones a los problemas actuales enunciados en el citado informe, que reproduzco íntegro por su interés solidario:

Somos personas de datos, y este es un informe de datos. Más o menos. En 2015, los líderes de 193 países acordaron los Objetivos de Desarrollo Sostenible, los ODS. Estos eran objetivos grandes y audaces que queríamos lograr para 2030, desde poner fin a la pobreza hasta lograr la igualdad de género. Y cada año, este informe intenta responder a la pregunta: «¿Cómo está el mundo?» Queremos que la gente comprenda lo que dicen los números sobre la trayectoria del progreso humano. Pero este año, creemos que es igual de importante que la gente entienda lo que los números no pueden decir sobre el progreso. Porque hay dos cosas importantes que ningún dato en este informe refleja plenamente: la crisis y la innovación.

Cuando los expertos en desarrollo de todo el mundo elaboraron los ODS hace siete años, no tenían idea de que dentro de cuatro años, un nuevo virus saltaría a la población humana, provocando una pandemia única en un siglo. No anticiparon que las guerras comenzarían en Ucrania o Yemen, o que desde Afganistán hasta los Estados Unidos, los derechos de las mujeres se retrasarían décadas. Tal como está ahora, tendríamos que acelerar el ritmo de nuestro progreso cinco veces más rápido para cumplir con la mayoría de nuestros objetivos, e incluso eso podría ser una subestimación, porque algunas de las proyecciones aún no tienen en cuenta el impacto de la pandemia, y mucho menos la guerra en Ucrania o la crisis alimentaria que comenzó en África.

Por muy malos que parezcan los datos, la situación real podría ser aún peor. O podría ser mejor. Porque lo que tampoco se refleja en los números es el potencial para el ingenio humano. Ninguna proyección puede explicar la posibilidad de una innovación que cambie el juego porque cuando ocurren esos avances, cambian todas las suposiciones fundamentales incrustadas en esa ecuación. Las matemáticas se rompen (en el buen sentido). Mira lo que pasó con el VIH. Antes de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, existían los Objetivos de Desarrollo del Milenio — los ODM — y uno era revertir la propagación del VIH/SIDA. Esto parecía imposible en ese momento, pero gracias al arduo trabajo y el ingenio de una coalición de defensores, gobiernos y otros, aceleramos rápidamente el progreso. De 2000 a 2020, vimos una reducción de casi el 60% en las muertes anuales. Creemos que es posible que algún día miremos hacia atrás a los datos de este informe de la misma manera que miramos los datos sobre el SIDA del cambio de milenio: con incredulidad por lo rápido y dramático que cambiaron las cosas.

El ingenio humano puede hacer que nuestras proyecciones cuidadosas sean irrelevantes y hacer que nuestras aspiraciones más audaces parezcan tímidas. En los siguientes ensayos, escribimos sobre cómo las nuevas formas de pensar sobre dos viejos problemas, la seguridad alimentaria y la igualdad de género, pueden hacer precisamente eso. De los 17 ODS, estos dos podrían tener el mayor delta entre lo que estamos en camino de lograr y lo que podemos lograr, debido al potencial de avances. Hay momentos en la historia en que el camino del progreso es predecible y lineal; cuando se puede predecir lo que sucederá mañana en función de lo que ocurrió hoy. Pero no vivimos en esos tiempos.

Durante la primera mitad de la era de los ODS, vimos cómo las crisis inesperadas podrían retrasar el progreso de maneras imprevistas. ¿Veremos lo contrario en la segunda mitad de la era de los ODS? ¿Mostrará la humanidad cómo puede lograr lo que todos antes pensaban imposible e innovar nuestra manera de salir de un agujero profundo? Eso depende de todos nosotros.

Recomiendo la lectura de este informe para que podamos emitir juicios bien informados de nuestro presente y futuro mundial, porque nada humano nos debería ser ajeno y, además, “lo que pasa fuera”, acaba afectando a toda la sociedad. Tenemos un ejemplo claro y cercano en la invasión de Ucrania, tan lejos, tan cerca. La metodología científica utilizada en el informe está avalada por el Instituto de Métricas y Evaluación de la Salud (IHME), que ha utilizado métodos novedosos para generar un conjunto de estimaciones contemporáneas sobre cómo la pandemia ha afectado el progreso mundial en los ODS. Es muy importante analizar estos datos de los dieciocho indicadores señalados anteriormente, porque una sociedad libre es una sociedad informada. Es una condición sin la cual es difícil comprender la situación del mundo actual y comprender por qué nos afecta tanto lo que está ocurriendo, está pasando y lo estamos viendo; al menos, debemos estar informados para tomar las decisiones más oportunas y solidarias como guardianes o “porteros” de la igualdad social en el mundo actual, que también puede ser en relación con nuestra familia, ámbito laboral, barrio, ciudad, Comunidad y País, sin ir más lejos.

Personalmente, estoy convencido de que la economía democrática es un camino que se hace andando, transformando la sociedad, no sólo cambiándola. No es la primera vez que abordo esta realidad social tan urgente, porque recientemente he escrito sobre este constructo avalado científicamente por el eminente profesor de economía Thomas Piketty, especialista en desigualdad económica ​ y distribución de la renta, que también viene siendo un ardiente defensor del socialismo participativo ante la situación económica que estamos atravesando, que exige una urgente revisión científica, técnica y su correlato político imprescindible por parte de los Gobiernos de una determinada ideología de izquierda, que los llevan en la actualidad a armar una democracia económica, con teoría económica científica y aplicando el principio de realidad, ante los signos de ocaso que acusa, en beneficio del interés general de la sociedad en general y no sólo de su élite inmune e impune ante cambios drásticos en la economía, que ahora se siente perjudicada por los derroteros económicos actuales: “Para armar la democracia económica que reclama actualmente Piketty, su propuesta se funde en la idea del socialismo participativo. Visión que se alinea con un federalismo europeo, que defiende la mancomunidad de la deuda soberana de los países de la Unión Europea, la urgencia para que paguen más los que más tienen –y que suelen eludir su responsabilidad fiscal evadiendo capital hacia paraísos fiscales, tal y como han constatado las investigaciones de Gabriel Zucman–. Y, a la vez, se hace una seria advertencia: sólo con fórmulas de gobernanza pero, al mismo tiempo, de contundencia política, los más ricos –ese uno por ciento que se detalla en las estadísticas oficiales, que detenta el grueso de la riqueza mundial (esto no es una opinión: son datos)– se avendrán a pagar lo que les corresponde por justicia social”. Como ejemplo, es lo que hacen en la actualidad, de forma ejemplar, Melinda French Gates y Bill Gates, codirectores del informe citado anteriormente, que aporta claridad y verdad científica ante lo que está ocurriendo en un mundo al revés y totalmente injusto con los que menos tienen, los nadies de Eduardo Galeano.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓNJosé Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.