Ser guardianes de la igualdad social depende de todos

¿Mostrará la humanidad cómo puede lograr lo que todos antes pensaban imposible e innovar nuestra manera de salir de un agujero profundo? Eso depende de todos nosotros.

Melinda French Gates y Bill Gates, El futuro del progreso

Sevilla, 19/IX/2022

La situación actual del mundo al revés en el que estamos instalados, requiere tomar posiciones claras en defensa de la igualdad humana. Sólo se puede actuar cuando emitimos juicios bien informados, no los que proporcionan los tertulianos de pro que nos asaltan a diario en los medios de comunicación social, por tierra, mar y aire, aunque hay que decir alto y claro que todos no son iguales. En este contexto, el miércoles pasado publicó la Fundación Bill y Melinda Gates un informe, El futuro del progreso, dentro del movimiento Goalkeepers (porteros), “una comunidad de agentes de cambio que están promoviendo los Objetivos Globales [de Desarrollo Sostenible] de diversas maneras. Desde las bases hasta el mundo, estos líderes representan una gama ecléctica de culturas, profesiones e intereses”.

Lo más importante es trabajar con datos y este informe los ofrece: “Cada año, Goalkeepers comparte los últimos datos sobre 18 indicadores de datos clave, que van desde la pobreza hasta la mortalidad materna y la educación. Estos indicadores nos ayudan a comprender nuestro progreso hacia los Objetivos Globales, donde la innovación y la inversión están creando puntos brillantes, y donde colectivamente nos estamos quedando cortos. En conjunto, los datos nos recuerdan que el progreso es posible, pero no inevitable”. Los dieciocho indicadores son: pobreza, retraso en el crecimiento entre los niños menores de 5 años, mortalidad materna, mortalidad neonatal, mortalidad de menores de cinco años, VIH, tuberculosis, malaria, enfermedades tropicales desatendidas, planificación familiar, cobertura universal de salud, tabaquismo, vacunas, educación, igualdad de género, saneamiento, servicios financieros para los más pobres y agricultura.

Los codirectores de la Fundación presentan datos y propuestas claras de soluciones a los problemas actuales enunciados en el citado informe, que reproduzco íntegro por su interés solidario:

Somos personas de datos, y este es un informe de datos. Más o menos. En 2015, los líderes de 193 países acordaron los Objetivos de Desarrollo Sostenible, los ODS. Estos eran objetivos grandes y audaces que queríamos lograr para 2030, desde poner fin a la pobreza hasta lograr la igualdad de género. Y cada año, este informe intenta responder a la pregunta: «¿Cómo está el mundo?» Queremos que la gente comprenda lo que dicen los números sobre la trayectoria del progreso humano. Pero este año, creemos que es igual de importante que la gente entienda lo que los números no pueden decir sobre el progreso. Porque hay dos cosas importantes que ningún dato en este informe refleja plenamente: la crisis y la innovación.

Cuando los expertos en desarrollo de todo el mundo elaboraron los ODS hace siete años, no tenían idea de que dentro de cuatro años, un nuevo virus saltaría a la población humana, provocando una pandemia única en un siglo. No anticiparon que las guerras comenzarían en Ucrania o Yemen, o que desde Afganistán hasta los Estados Unidos, los derechos de las mujeres se retrasarían décadas. Tal como está ahora, tendríamos que acelerar el ritmo de nuestro progreso cinco veces más rápido para cumplir con la mayoría de nuestros objetivos, e incluso eso podría ser una subestimación, porque algunas de las proyecciones aún no tienen en cuenta el impacto de la pandemia, y mucho menos la guerra en Ucrania o la crisis alimentaria que comenzó en África.

Por muy malos que parezcan los datos, la situación real podría ser aún peor. O podría ser mejor. Porque lo que tampoco se refleja en los números es el potencial para el ingenio humano. Ninguna proyección puede explicar la posibilidad de una innovación que cambie el juego porque cuando ocurren esos avances, cambian todas las suposiciones fundamentales incrustadas en esa ecuación. Las matemáticas se rompen (en el buen sentido). Mira lo que pasó con el VIH. Antes de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, existían los Objetivos de Desarrollo del Milenio — los ODM — y uno era revertir la propagación del VIH/SIDA. Esto parecía imposible en ese momento, pero gracias al arduo trabajo y el ingenio de una coalición de defensores, gobiernos y otros, aceleramos rápidamente el progreso. De 2000 a 2020, vimos una reducción de casi el 60% en las muertes anuales. Creemos que es posible que algún día miremos hacia atrás a los datos de este informe de la misma manera que miramos los datos sobre el SIDA del cambio de milenio: con incredulidad por lo rápido y dramático que cambiaron las cosas.

El ingenio humano puede hacer que nuestras proyecciones cuidadosas sean irrelevantes y hacer que nuestras aspiraciones más audaces parezcan tímidas. En los siguientes ensayos, escribimos sobre cómo las nuevas formas de pensar sobre dos viejos problemas, la seguridad alimentaria y la igualdad de género, pueden hacer precisamente eso. De los 17 ODS, estos dos podrían tener el mayor delta entre lo que estamos en camino de lograr y lo que podemos lograr, debido al potencial de avances. Hay momentos en la historia en que el camino del progreso es predecible y lineal; cuando se puede predecir lo que sucederá mañana en función de lo que ocurrió hoy. Pero no vivimos en esos tiempos.

Durante la primera mitad de la era de los ODS, vimos cómo las crisis inesperadas podrían retrasar el progreso de maneras imprevistas. ¿Veremos lo contrario en la segunda mitad de la era de los ODS? ¿Mostrará la humanidad cómo puede lograr lo que todos antes pensaban imposible e innovar nuestra manera de salir de un agujero profundo? Eso depende de todos nosotros.

Recomiendo la lectura de este informe para que podamos emitir juicios bien informados de nuestro presente y futuro mundial, porque nada humano nos debería ser ajeno y, además, “lo que pasa fuera”, acaba afectando a toda la sociedad. Tenemos un ejemplo claro y cercano en la invasión de Ucrania, tan lejos, tan cerca. La metodología científica utilizada en el informe está avalada por el Instituto de Métricas y Evaluación de la Salud (IHME), que ha utilizado métodos novedosos para generar un conjunto de estimaciones contemporáneas sobre cómo la pandemia ha afectado el progreso mundial en los ODS. Es muy importante analizar estos datos de los dieciocho indicadores señalados anteriormente, porque una sociedad libre es una sociedad informada. Es una condición sin la cual es difícil comprender la situación del mundo actual y comprender por qué nos afecta tanto lo que está ocurriendo, está pasando y lo estamos viendo; al menos, debemos estar informados para tomar las decisiones más oportunas y solidarias como guardianes o “porteros” de la igualdad social en el mundo actual, que también puede ser en relación con nuestra familia, ámbito laboral, barrio, ciudad, Comunidad y País, sin ir más lejos.

Personalmente, estoy convencido de que la economía democrática es un camino que se hace andando, transformando la sociedad, no sólo cambiándola. No es la primera vez que abordo esta realidad social tan urgente, porque recientemente he escrito sobre este constructo avalado científicamente por el eminente profesor de economía Thomas Piketty, especialista en desigualdad económica ​ y distribución de la renta, que también viene siendo un ardiente defensor del socialismo participativo ante la situación económica que estamos atravesando, que exige una urgente revisión científica, técnica y su correlato político imprescindible por parte de los Gobiernos de una determinada ideología de izquierda, que los llevan en la actualidad a armar una democracia económica, con teoría económica científica y aplicando el principio de realidad, ante los signos de ocaso que acusa, en beneficio del interés general de la sociedad en general y no sólo de su élite inmune e impune ante cambios drásticos en la economía, que ahora se siente perjudicada por los derroteros económicos actuales: “Para armar la democracia económica que reclama actualmente Piketty, su propuesta se funde en la idea del socialismo participativo. Visión que se alinea con un federalismo europeo, que defiende la mancomunidad de la deuda soberana de los países de la Unión Europea, la urgencia para que paguen más los que más tienen –y que suelen eludir su responsabilidad fiscal evadiendo capital hacia paraísos fiscales, tal y como han constatado las investigaciones de Gabriel Zucman–. Y, a la vez, se hace una seria advertencia: sólo con fórmulas de gobernanza pero, al mismo tiempo, de contundencia política, los más ricos –ese uno por ciento que se detalla en las estadísticas oficiales, que detenta el grueso de la riqueza mundial (esto no es una opinión: son datos)– se avendrán a pagar lo que les corresponde por justicia social”. Como ejemplo, es lo que hacen en la actualidad, de forma ejemplar, Melinda French Gates y Bill Gates, codirectores del informe citado anteriormente, que aporta claridad y verdad científica ante lo que está ocurriendo en un mundo al revés y totalmente injusto con los que menos tienen, los nadies de Eduardo Galeano.

UCRANIA, ¡Paz y Libertad!

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓNJosé Antonio Cobeña Fernández no trabaja en la actualidad para empresas u organizaciones religiosas, políticas, gubernamentales o no gubernamentales, que puedan beneficiarse de este artículo; no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de persona jubilada.

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