La estrategia del océano verde

 

Sevilla, 3/VI/2020

Un niño mejicano de 6 años preguntó recientemente de qué color es el coronavirus, a lo que uno de los infectólogos más reconocidos de México respondió que “lo pintamos de muchos colores, pero en realidad los virus no tienen color. El color lo determina nuestra vista. Lo pintamos así para identificarlo, lo más común que yo he visto es que lo pinten de verde, de azul o de maneras fantasiosas” (1). Esta referencia me ha llevado a pensar que ante la situación actual de la pandemia de la COVID-19 y sus daños colaterales, la economía tendrá que plantear una nueva estrategia para que las empresas puedan emerger de nuevo con nuevas visiones que superen a las ya clásicas, denominadas del océano rojo y, la última, del océano azul. Yo propondría, en la clave de las proposiciones que aprendí hace ya muchos años de Pablo Milanés, porque la pandemia ha trastocado casi todas las teorías economías vigentes en la actualidad: Propongo compartir lo que es mi empeño / Y el empeño de muchos que se afanan / Propongo, en fin, tu entrega apasionada / Cual si fuera a cumplir mi último sueño.

Hace tan solo tres años, el color verde, con una tonalidad específica de nombre Greenery (15-0343), fue anunciado el color oficial del año, que marcaría tendencia en todas las variantes cromáticas de la vida. Me llamó en ese momento la atención de cómo se construye todo en el ecosistema de mercado en el que estamos instalados malgré tout (a pesar de todo). Esta declaración internacional inundó de verde Greenery todo lo que se mueve en el mundo y se eligió de forma no inocente, atendiendo las palabras de presentación de Leatrice Eiseman, Directora Ejecutiva del Pantone Color Institute: “Greenery irrumpe con fuerza en 2017 y nos ofrece la confianza que anhelamos en el tumultuoso contexto social y político en el que vivimos. Al satisfacer nuestro deseo creciente por re-juvenecer, re-vitalizar y unir, Greenery simboliza la re-conexión que buscamos con la naturaleza, con nosotros mismos y con un sentido más amplio de nuestras vidas”. El prefijo “re” es el que verdaderamente marcaria la tendencia, poniendo color a nuestras vidas, la de todos y la de secreto. Según ellos, utilizando el plural mayestático, una re-volución de mercado en toda regla.

Creo que lo que estamos viviendo desde la perspectiva económica con la pandemia es una auténtica revolución para la economía y para los mercados internacionales. Ya nada va a ser igual y un ejemplo basta para comprender que todo ha cambiado ya. El Circo del Sol, uno de los mayores espectáculos del mundo, por el que reconozco que siento desde que era un niño una gran admiración y debilidad personal, está atravesando momentos muy difíciles a consecuencia del coronavirus. Ha sido un ejemplo de gran proyecto empresarial basado en la estrategia denominada del océano azul, frente al rojo de toda la vida, debido a su búsqueda incesante de nuevos nichos que respondieran a su sentido de espectáculo envuelto en calidad e innovación. He conocido hoy (2) su situación de casi bancarrota y me ha entristecido. Es cierto que el poderoso caballero don dinero, a través de grandes fondos de inversión, cambiaron hace años la filosofía del Circo del Sol, porque la magia de su creador Guy Laliberté se perdió en el momento que desapareció de su esfera decisoria. ¡No todo es economía, payasos de negro!, se podría gritar hoy, sabiendo que el gran secreto del circo siempre ha sido abrir el espectáculo con alegría, abordar el más difícil todavía, porque el espectáculo siempre debe continuar. He recordado que cuando era niño y pensaba como niño, se presentó una vez en el Circo Price de Madrid, tan querido para mí, un espectáculo de motos voladoras. El director de pista, con voz engolada, anunció el número ¡más difícil todavía!, con una frase memorable, porque unos artistas portugueses tenían que subir y bajar en vertical por un majestuoso cilindro metálico a gran velocidad, obviamente sin caerse: “en el ejercicio que van a ver ahora, la palabra “miedo” ha sido sustituida por intrepideeez…”, con una “e” prolongada hasta el infinito que sobrecogía a nuestras almas pequeñas. Es verdad, en la nueva economía del océano verde habrá que sustituir la palabra miedo por intrepidez.

La economía tiene que analizar cómo se define la estrategia del océano verde. Todo cambia en el nuevo orden mundial o nueva normalidad, que no es tal. Problemas de distancia, aforo, protección, prelaciones y expectativas personales y sociales, necesitarán estudiarse por las Universidades y Escuelas de Negocio de todo el mundo (incluido el Circo del Sol, obviamente), porque ya nada es lo mismo. Cambiando lo que haya que cambiar, siguen siendo muy válidas las palabras que justifican la declaración del color verde para el año 2017, que ahora se deben rescatar para declararlo color oficial de la vida después del maremoto del coronavirus: “[…] nos ofrece la confianza que anhelamos en el tumultuoso contexto social y político en el que vivimos. Al satisfacer nuestro deseo creciente por re-juvenecer, re-vitalizar y unir, [el color verde] Greenery simboliza la re-conexión que buscamos con la naturaleza, con nosotros mismos y con un sentido más amplio de nuestras vidas”. Podría ser una re-volución de mercado en toda regla, porque el gran espectáculo de vivir dignamente debe continuar.

(1) https://verne.elpais.com/verne/2020/04/27/mexico/1588010389_405576.html
(2) https://elpais.com/cultura/2020-05-30/circo-del-sol-del-esplendor-a-la-ruina-en-tan-solo-tres-meses.html

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja para ninguna empresa u organización religiosa, política, gubernamental o no gubernamental, que pueda beneficiarse de este artículo, no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de jubilado.

Hopper nos retrató a todos

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Hopper: más vivo que nunca / RTVE

Sevilla, 2/VI/2020

Edward Hopper (1882-1967) nos lleva frecuentemente de los ojos, de la mano también, para situarnos frente a ventanas y puertas de la vida cuando contemplamos sus obras, su realismo de eterna soledad y fría espera. Anoche, la televisión pública, una ventana no inocente, nos ofreció en el cierre del informativo 2 una referencia a un documental que el director Win Wenders ha recreado sobre determinadas obras de Hopper, que actualmente se pueden contemplar en la Fundación Beyeler, situándolo en el contexto tan cercano en el que nos ha instalado el estado de alarma y su largo confinamiento. Es muy interesante recrearse en sus personajes porque nos aportan algo que ya señalé en la serie que dediqué en este blog a la pandemia, en las primeras semanas de confinamiento: todos podemos ser en algún momento modelos de Hopper.

Hopper abordaba con frecuencia la realidad de la espera en muchos cuadros con ventanas y puertas que suponen un respiro en la soledad de cada protagonista y en situaciones personales, familiares, de pareja, a modo de juego existencial en las que cada uno tenemos que buscar la mejor salida al conflicto de vivir confinados con virus o sin él. Los óleos representan muy bien nuestra situación actual, porque son retratos anticipados. Estamos muchas veces solos ante el peligro, en silencio y permitiéndonos algo muy importante: reflexionar, reflexionar, reflexionar y pasar a la acción, porque las ventanas de la vida ofrecen siempre oportunidades. Parando un momento. Estamos viviendo todavía, durante el estado de alarma, en espacios cerrados frente al enemigo único, atrincherados, aunque siempre nos quedan ventanas amplias o pequeñas, desnudas, como invitando a saltar a través de ellas observando los cuadros de Hopper, porque no tienen limitación alguna, solo el vértigo existencial legítimo para trascenderlas y volver a la vida para recorrer las grandes alamedas de la desescalada en libertad.

HOPPER 2020

Aunque siempre nos queda la palabra para expresarnos, cuando frecuentamos la soledad y el silencio necesitamos la cultura de la pintura, como expresaba el autor: “Si determinadas situaciones vitales pudiesen contarse con palabras no sería necesario pintar”. La voz en off del documental finaliza con unas palabras inquietantes, que las recreo contemplando de nuevo algunos cuadros que tengo grabados en mi memoria de hipocampo: Hopper nos retrató a todos cuando éramos personajes vivientes de sus cuadros.

NOTA: la primera imagen es una recreación en vivo del cuadro de Hopper, Noche de verano, pintado en 1947. La segunda imagen, es otra recreación sobre una obra de Hopper, Sol de la mañana, fechado en 1952.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja para ninguna empresa u organización religiosa, política, gubernamental o no gubernamental, que pueda beneficiarse de este artículo, no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de jubilado.

El miedo a la desescalada final

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Sevilla, 1/VI/2020

En el fondo, es el miedo legítimo a la libertad del día después. Cuando leí por primera vez El miedo a la libertad, de Erich Fromm, recuerdo que lo que más me impactó fue su página de presentación anterior al prefacio, que me ha acompañado a lo largo de mi vida, siendo uno de los libros que me llevaré, entre otros, a una isla desconocida que ahora se llama “nueva normalidad”, cuando tenga que hacer la maleta para iniciar esta singladura tan especial, con una rapidez inusitada y el día después a tenor de los acontecimientos actuales. Además, viajando en patera, en mar abierto:

“No te di, Adán, ni un puesto determinado ni un aspecto propio ni función alguna que te fuera peculiar, con el fin de que aquel puesto, aquel aspecto, aquella función por los que te decidieras, los obtengas y conserves según tu deseo y designio. La naturaleza limitada de los otros se halla determinada por las leyes que yo he dictado. La tuya, tú mismo la determinarás sin estar limitado por barrera ninguna, por tu propia voluntad, en cuyas manos te he confiado. Te puse en el centro del mundo con el fin de que pudieras observar desde allí todo lo que existe en el mundo. No te hice ni celestial ni terrenal, ni mortal ni inmortal, con el fin de que —casi libre y soberano artífice de ti mismo— te plasmaras y te esculpieras en la forma que te hubieras elegido. Podrás degenerar hacia las cosas inferiores que son los brutos; podrás —de acuerdo con la decisión de tu voluntad— regenerarte hacia las cosas superiores que son divinas”.

Este texto, presentado bajo el epígrafe de “El discurso de Dios al hombre”, corresponde a la Oratio de hominis dignitate, un texto introductorio de Giovanni Pico della Mirandola (1463-1494) a las 900 Tesis (Conclusiones Filosóficas Cabalistas y Teológicas) que presentó a la Iglesia de Roma en 1486, en las que buscaba una confluencia sincrética entre diversas creencias y postulados religiosos de la época, con una trazabilidad importante de filósofos y teólogos latinos y árabes. Es importante conocer este contexto histórico, que le costó finalmente la excomunión al poner al hombre (como ser humano primigenio) en un puesto muy importante en la vida humana gracias a su libertad. Tras este breve análisis, comprendo mucho mejor por qué Fromm lo eligió como texto introductorio de su libro, de su miedo personal a la libertad y por qué ha pasado a la posteridad como el Manifiesto del Renacimiento.

Se aproxima el final de la desescalada con una fecha mágica, 21 de junio, como entrada libre en la “nueva normalidad”, siendo conscientes de que la Covid-19 sigue ahí, como el dinosaurio de Monterroso. Repasar palabra a palabra el texto expuesto nos puede dar una idea de lo que se llegó a pensar de la libertad humana en tiempos en los que lo más importante que había que hacer, visto cómo estaba la sociedad en general, era reforzar al ser humano por encima de todas las cosas: Te puse en el centro del mundo con el fin de que pudieras observar desde allí todo lo que existe en el mundo. No te hice ni celestial ni terrenal, ni mortal ni inmortal, con el fin de que —casi libre y soberano artífice de ti mismo— te plasmaras y te esculpieras en la forma que te hubieras elegido.

Se comprende perfectamente que el miedo a la libertad estriba en la decisión de finalizar la desescalada como un bruto (no hacen falta muchas explicaciones) o ir y hacer “cosas superiores” que nos devuelvan la alegría de vivir despiertos y libres en el nuevo Renacimiento del Mundo, que algunos llaman ahora “Reconstrucción Mundial”.

NOTA: la imagen es del autor

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja para ninguna empresa u organización religiosa, política, gubernamental o no gubernamental, que pueda beneficiarse de este artículo, no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de jubilado.

Tengo derecho a hacerme ilusiones

MAN RAY

Recuerdo los ojos de mi esposa otra vez. Nunca veré cualquier cosa más aparte de esos ojos. Ellos preguntan.

Antoine de Saint Exupéry, Terre des Hommes, 1939

Sevilla, 31/V/2020

Lo decía extraordinariamente bien Juan José Tamayo en una conferencia pronunciada en Madrid en noviembre de 2013, en la Fundación Juan March, sobre la necesidad de creer en las utopías en tiempos de crisis: “En la actualidad cuando calificamos a una persona, a un proyecto, o a un colectivo de utópicos, no es precisamente un piropo. Más bien todo lo contrario: es una descalificación en toda regla. Estamos diciendo que está en las nubes, que no tiene sentido de la realidad, que crea mundos imaginarios, que es un iluso… Por eso, las personas utópicas, los proyectos utópicos, los movimientos utópicos están siendo desterrados en nuestro mundo y en nuestro tiempo. Les pasa algo parecido a lo que les sucedía a los poetas en la República de Platón: eran excluidos, porque no eran capaces de alcanzar la verdad, lo único que hacían era fabular. Esto mismo sucede en nuestra sociedad: suele imperar el realismo, y las personas o los proyectos utópicos son desterrados de todos los campos del saber y del quehacer humano. Por ejemplo, me han transmitido desde muy pequeño una serie de máximas: “niño, no te hagas ilusiones; ten los pies en la tierra; no te vayas por las ramas…”. Esas tres afirmaciones dichas en la infancia, repetidas en la adolescencia y ratificadas en la juventud, surten el mismo efecto que el de un pájaro al que se le cortan las alas, te quedas sin futuro, te quedas sin horizonte”.

Es verdad porque ahora, saliendo poco a poco del estado de alarma a través de la desescalada hacia la nueva normalidad, me preocupa que ésta no deje mucho lugar a la utopía, a hacernos ilusiones de que las cosas pueden cambiar. Antonio Muñoz Molina escribió hace años un artículo, Notas en un cuaderno, que me hizo reflexionar sobre qué significa hacernos ilusiones de que la vida puede cambiar en un nuevo orden mundial. El artículo citado me ha devuelto de nuevo y de forma paradójica la ilusión de fijarme otra vez y con detenimiento en las cosas y en los humanos (todo lo humano me pertenece), a pesar del razonamiento contrario que allí reflejaba en torno a una publicación de gran interés social, South and West: From a Notebook, que vuelve a tener especial relevancia por los últimos sucesos acaecidos en Minneapolis: “Joan Didion [su autor] es una de esas inteligencias muy realistas que se fijan demasiado en las cosas y en los seres humanos como para hacerse demasiadas ilusiones sobre ellos, o para dejarse llevar por abstracciones celebradoras o condenatorias. El mundo es como es. Y comprender algo requiere un extraordinario ejercicio de atención que no siempre lleva a conclusiones satisfactorias”. Es verdad, pero la memoria fotográfica que mantengo de todo lo ocurrido en este país durante muchos años, a partir también de los setenta y en el sur de España, me hace meditar sobre lo que creemos que hemos conquistado con tanto esfuerzo, así como soñar despierto en la transformación de España, de Andalucía y de una sociedad que tanto sufre como aldea global por la pandemia del coronavirus.

Me reitero en una declaración de principios que ya escribí en este blog en 2017, porque vivo rodeado de personas “que sueñan con un mundo diferente, porque no les gusta el actual, porque hay que cambiarlo. A mí me gusta ir más allá, es decir, el mundo hay que transformarlo. Pero surge siempre la pregunta incómoda, ¿cómo?, si las eminencias del lugar, cualquier lugar, dicen que eso es imposible, una utopía, un desiderátum, como si ser singular fuera un principio extraterrestre, un ente de razón que no tiene futuro alguno”. No me resigno a aceptarlo y por esta razón sigo yendo con frecuencia de mi corazón a mis asuntos utópicos, del timbo al tambo, como decía García Márquez en sus cuentos peregrinos, buscando como Diógenes personas con las que compartir formas diferentes de ser y estar en el mundo, que sean capaces de hacerse ilusiones con alguien o por algo.

Esta es la razón de por qué comprendo mejor cómo finaliza Muñoz Molina el artículo citado contemplando lo sucedido en EEUU: “En 1970, en el sur de Estados Unidos, Joan Didion se dio cuenta de que el pasado de cerrazón, oscurantismo y resentimiento no desaparece de un día para otro. Cuarenta y siete años después, una parte de esa negrura se ha mantenido intacta, y ha proliferado. Una parte de lo peor del pasado es ahora el presente y parece que va a ser el porvenir”. Para que no lo olvide en mis sueños e ilusiones, cincuenta años después, porque el mundo es como es por culpa de algunos. Para hacerme ilusiones también y seguir creyendo en utopías, a pesar de todo.

La vida sigue, dispuesta siempre a ofrecernos miles de oportunidades para creer que todavía es posible ser y estar en el mundo de otra forma, soñando despiertos, hacernos ilusiones, ¿habrá algo más bello?, porque deseamos cambiar aquello que no nos hace felices, que mina a diario la persona de todos o la de secreto que llevamos dentro. El cine de mi infancia contemplaba siempre descansos en las sesiones continuas pero, cuando soñamos, la vida no se detiene sino que solo esperamos, mientras caminamos, que se cumplan los deseos irrefrenables de alcanzar resultados pretendidos en las ilusiones que hemos fabricado.

Salir de este estado de alarma es un sueño reparador para despertar a nuevas experiencias de lo que está por venir, donde cualquier parecido con la realidad, a diferencia de lo que ocurre con las películas, no es pura coincidencia, sino el fruto de un sueño realizado, de unas ilusiones legítimas que se cumplen, porque es legítimo que así sea. Como en el campo de la libertad, los sueños realizados y las ilusiones que nos hacemos, son solo para quienes lo trabajan. A pesar de lo que afirmaban Joan Didion: el mundo es como es o Antoine de Saint-Exupéry: los ojos preguntan.

Lo decía muy bien Juan José Tamayo en su conferencia: “en tiempos de crisis, las utopías son más necesarias que nunca, porque nos devuelven la esperanza y nos permiten soñar”. Esa es la razón de por qué tenemos derecho a hacernos ilusiones. Algo más que acudir a encuentros en la tercera fase [sic] y que nunca se publicará en esos periódicos oficiales o privados que nos abruman, en estos tiempos difíciles, con sus noticias flexibilizadoras de última hora.

NOTA: la imagen es un fragmento de una fotografía de Man Ray, Le somneil, realizada en 1937 y en la que aparecen Consuelo de Saint-Exupéry (esposa-rosa del autor de El principito, tan de actualidad siempre) y Germaine Huguet, que figuraba en el programa oficial de una exposición sobre El surrealismo y el sueño, celebrada en Madrid, en 2014 en el Museo Thyssen-Bornemisza.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja para ninguna empresa u organización religiosa, política, gubernamental o no gubernamental, que pueda beneficiarse de este artículo, no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de jubilado.

Ingreso económico para garantizar la dignidad en el itinerario vital

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Sevilla, 30/V/2020

Ayer se aprobó en el Consejo de Ministros el Real Decreto-ley por el que se pone en marcha un Ingreso Mínimo Vital, que viene a dar respuesta constitucional a un mal endémico en España como es el de la pobreza severa en porcentajes muy altos de su población, afectando directamente a los niños y niñas de familias que viven en pobreza estructural. A lo largo de los últimos años he escrito en este cuaderno digital, en muchas ocasiones, sobre la realidad de la pobreza severa en España, poniendo el acento especialmente en Andalucía y en los datos de la pobreza infantil en España y en esta región por alcanzar un porcentaje muy alto de personas afectadas. Pero los datos siguen siendo muy tercos y basta tener la sensibilidad suficiente para conocer la situación objetiva en relación con esta situación real y objetiva, para darse cuenta de que las colas del hambre durante la pandemia de la COVID-19 son una expresión lacerante de esta lacra social que ha perdurado durante mucho tiempo en este país.

Lo aprobado en este Real Decreto viene a dar respuesta a un clamor popular en relación con los que menos tienen y, sobre todo, a dar una respuesta de Estado a una situación que ya estaba desbordando a las instituciones y organizaciones no gubernamentales que se han volcado a lo largo de los últimos años en atender las clamorosas necesidades de un porcentaje muy alto de la población española, por mucho que algunos no quieran reconocerlo. Es verdad que desde hace años se habían iniciado ya en España actuaciones gubernamentales para atender las denominadas genéricamente “rentas mínimas vitales”, pero como se afirmaba recientemente en un excelente artículo en un diario digital: “En la actualidad, la cobertura de las rentas mínimas regionales es limitadísima y muy diferente según las Comunidades Autónomas. Un reciente estudio para la Comisión Europea de los investigadores Adrián Hernández, Fidel Picos y Sara Riscado detalla que la cobertura media de estas ayudas autonómicas alcanza de media al 13% de los hogares en pobreza severa, con grandes diferencias entre regiones: alcanza el 100% de las familias en esta situación extrema en Euskadi mientras que solo cubre al 3,6% de los hogares de Castilla-La Mancha”.

El estudio citado, publicado este mes y realizado aquí en Sevilla por el Centro Común de Investigación (JRC, Joint Research Centre, principal organismo asesor científico y tecnológico de la Comisión Europea), con un título sugerente, Avanzar hacia sistemas de rentas mínimas más justos en España, aún reconociendo la idoneidad de estos sistemas en este país por proporcionar unos ingresos mínimos vitales, son en la actualidad y hasta que se ha aprobado este nuevo marco legislativo, “una colección heterogénea y compleja de beneficios regionales diseñados e implementados por las Comunidades Autónomas, sin tener el principio de equidad de Estado, creando desajustes clamorosos de reconocimiento de derechos en el país. Esto genera importantes discrepancias regionales entre las personas más pobres, socavando la igualdad de acceso, la asistencia social adecuada y, en última instancia, la equidad de estas redes de seguridad de último recurso”.

El estudio ayuda a comprender y contextualizar mejor lo que está ocurriendo en España en la actualidad en términos de cobertura y adecuación. Evalúa los efectos presupuestarios, distributivos y de pobreza de los actuales sistemas regionales de renta mínima, así como el impacto del aumento tanto de las tasas de cobertura como de los niveles de adecuación. Utiliza el modelo europeo de microsimulación EUROMOD junto con los microdatos de las Estadísticas de la Unión Europea sobre Ingresos y Condiciones de Vida, simulando una secuencia de escenarios teóricos con diferentes combinaciones de cobertura y niveles de adecuación utilizando líneas estadísticas de pobreza nacionales y regionales como referencias. Sus resultados sugieren que el aumento de la adecuación tendría un mayor impacto en las tasas de pobreza que el aumento de la cobertura, pero sería menos eficaz para reducir la intensidad de la pobreza: “Es importante destacar que todos los escenarios implican aumentos significativos del gasto, más aún para mayores disminuciones en la intensidad de la pobreza, como se esperaría. Cabe destacar que los resultados difieren en gran medida entre las regiones y son sensibles a medir la pobreza bajo un criterio nacional o regional, lo que refleja las disparidades regionales españolas en términos de pobreza”. De obligada lectura para poder emitir juicios bien informados en relación con el Ingreso Mínimo Vital aprobado ayer por el Consejo de Ministros.

Según la información oficial disponible, el Ingreso Mínimo Vital «es la respuesta del Gobierno al problema estructural de pobreza que existe en España y su puesta en marcha se ha acelerado para ayudar a cubrir las situaciones de vulnerabilidad causadas por la COVID-19, que se suman a las de las familias que ya se encontraban en dificultades previamente. Según las estimaciones, la nueva prestación podría alcanzar los 850.000 hogares beneficiarios, en los que viven más de 2,3 millones de personas, con especial incidencia en los hogares con niños. De hecho, de los 2,3 millones de potenciales beneficiarios, un 30% son menores. También habrá una incidencia mayor entre los hogares monoparentales, que supondrán el 16% de los beneficiarios. Dentro de ellos, casi un 90% están encabezados por una mujer».

El Ingreso Mínimo Vital viene a dar respuesta constitucional a derechos fundamentales en términos de equidad en el acceso a un ingreso económico para determinadas personas y familias que permitirá atender la pobreza estructural del país como itinerario de reconocimiento del conjunto de derechos y deberes constitucionales que ayuden a la población a salir de esta situación con un trabajo digno y bien remunerado: «El Ingreso Mínimo Vital es toda una política social que se engarza alrededor de una prestación, de forma que, más allá de la ayuda monetaria incluye estrategias de inclusión, en coordinación con las comunidades autónomas y los ayuntamientos, que permitan a las personas en vulnerabilidad transitar a una situación mejor. Los beneficiarios contarán con incentivos a la contratación y también se creará un «Sello Social» para las empresas que les ofrezcan formación y empleo».

La palabra “itinerario” me parece excelente porque este reconocimiento es un kilómetro cero para ayudar a salir de la situación de pobreza y no para instalarse en ella en régimen permanente de subsidio. Ese es su gran reto y es el motivo que me ha inspirado el título de este post porque el ingreso mínimo vital es, fundamentalmente, un ingreso para permitir, a toda la población española, alcanzar la entrada en el itinerario de la dignidad constitucional expresada en sus derechos fundamentales y, concretamente en el recogido en el artículo 35 de la Carta Magna: 1. Todos los españoles tienen el deber de trabajar y el derecho al trabajo, a la libre elección de profesión u oficio, a la promoción a través del trabajo y a una remuneración suficiente para satisfacer sus necesidades y las de su familia, sin que en ningún caso pueda hacerse discriminación por razón de sexo.

NOTA: la imagen de la cabecera se ha recuperado del informe Familias en riesgo, publicado en Enero de 2020 por la ONG Save the Children, como análisis de la situación de pobreza en los hogares con hijos e hijas en España.

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Cuando nos equivocamos, siempre hay espacio para pedir disculpas

Sevilla, 29/V/2020 (actualizado a las 11:57)

El pasado 25 de mayo publiqué un post con el título En el alma enferma de Alzheimer, siempre hay espacio para la música, como homenaje a dos extraordinarios directores de orquesta, Zubin Mehta y Seiji Ozawa, en una actuación conjunta en el concierto que se celebró el 1 de octubre de 2016, con motivo de la celebración del 30 aniversario de la inauguración del Suntory Hall de Tokyo, una de las salas de conciertos más importantes del mundo. Escribí ese día unas palabras, recordando un vídeo que había visto en el muro de Facebook de un amigo entrañable, en el que aparecía el director de orquesta japonés Seiji Ozawa, junto a Zubin Mehta y donde personalmente afirmaba que Ozawa estaba ya aquejado de la enfermedad de Alzheimer, dirigiendo ambos a la Filarmónica de Viena en la tercera y última parte del concierto citado.

He recibido un comentario muy amable por parte de un lector de este blog en el que me confirma que Seiji Ozawa no sufre esta enfermedad, tal y como se puede apreciar en el video dirigiendo en mayo de 2019 el concierto para piano n. 1 de Beethoven junto a Marta Argerich y la Orquesta de Cámara de Mirto (Japón), grabado en vivo con motivo de la celebración del 250 aniversario de la muerte de este compositor, en una edición especial de DECCA CLASSICS que ha salido a la venta el pasado 8 de mayo. Gracias sinceras por esta información esclarecedora de Josep María.

Siento no haber detectado a tiempo que la noticia que acompañaba al video en las redes sociales y de la que tomé la base de mi post, era falsa. Como símbolo de respeto y admiración al gran director Seiji Ozawa, he retirado inmediatamente de este blog el post citado, en el que me esforcé por verificar el fondo y la forma del video que había visto en Facebook, entrando en la web del Suntory Hall de Tokyo donde se celebró el citado concierto y repasando el programa completo del acto de celebración de su 30 aniversario de la inauguración.

Pido disculpas por el error cometido a cuantas personas leyeron el post. De alguna forma, con la reproducción hoy de la dirección del concierto de Beethoven, por parte del maestro Seiji Ozawa, que acompaña a estas palabras, también se las pido a él, aunque siempre le traté con profundo respeto y admiración con mis palabras del post ya borrado, donde solo quería reafirmar de fondo el gran aserto de la música que tantas veces he citado en este cuaderno digital: musica laetitiae comes, medicina dolorum (La música es compañera en la alegría y medicina para el dolor). También, porque pienso que cuando nos equivocamos, siempre hay espacio para pedir disculpas.

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Duelo oficial, personal y democrático

LUTO OFICIAL2

Sevilla, 28/V/2020

El Boletín Oficial del Estado publicó ayer el Real Decreto 538/2020, de 26 de mayo, por el que se declaraba luto oficial, en señal de duelo, durante diez días, por los fallecidos como consecuencia de la pandemia COVID-19, con unos razonamientos que recojo textualmente por respeto a una decisión de Estado que me concierne en su fondo y forma:

“Porque es bueno que la sociedad que trabaja junta por el bien común pueda manifestar también junta su dolor,

porque es digno consolidar los vínculos sociales con un duelo colectivo y unitario en recuerdo de todas las víctimas provocadas por la violencia, el terror, las catástrofes o la enfermedad,

porque es justo homenajear a los compatriotas que han sacrificado sus vidas en el cumplimiento del deber ante una amenaza insólita contra la salud y el bienestar de la Nación,

porque es necesario expresar el respeto a las generaciones mayores que, después de trabajar durante años difíciles por nuestro progreso, se han visto especialmente afectadas por la pandemia,

y porque es proporcionado expresar el convencimiento de que la valoración de los cuidados en las decisiones públicas es la apuesta más fecunda por el futuro, en memoria de las víctimas por el COVID-19”.

Decía recientemente, rememorando una canción triste de Rafael Alberti, Te marchaste sin decirnos adiós, que en el prólogo del libro (1) que la recoge, entre otras, el autor las justificaba de la siguiente forma: “[…] como por transparencia, entrelazados al río y raro paisaje que las provocan, se ven latir en ellas todos los años de dolor y nostalgia que andan dentro de mí, al mismo ritmo de la sangre; porque yo no podré cantar ya nunca dividiendo en dos partes el correr de mi vida; aquí, de este lado, lo sereno, luminoso, optimista, y de este otro, lo dramático, oscuro, triste, todo lo señalado por los signos crueles de mi tiempo. Por esta causa son así, no de otro modo”. Me ocurre hoy lo mismo. No puedo estar tan tranquilo con lo que está sucediendo aunque yo esté del lado de los no afectados directamente por la pandemia, porque al escribir hoy siento el dolor de lo que está ocurriendo y no puedo escribir solo en este blog sobre lo sereno, luminoso u optimista, porque estas ausencias me llegan a lo más profundo de mi corazón.

Estamos viviendo los estragos de un tsunami de contagio y propagación de una enfermedad desconocida en su manifestación actual, aunque no en su base científica. En este desconcierto mundial nos queda la palabra y hoy, de nuevo, quiero dedicarla a estas personas que han fallecido sin que hayamos podido decirles adiós, comenzando obviamente por sus familiares más allegados. También, para reivindicar otra vez, con todas mis fuerzas, que el mejor homenaje que podemos hacerles hoy, más allá de la declaración de luto oficial, banderas a media asta, corbatas y trajes negros, crespones también negros y funerales de Estado, es urgir a nuestros gobernantes para que comiencen a trabajar inmediatamente sobre un Pacto de Estado de Atención Integral a las Personas Mayores, porque el dato estadístico actualizado a 11 de mayo era estremecedor: casi el 66% de las personas fallecidas (exactamente el 65,86%) ha sido en residencias o centros de acogida de personas mayores, la gran mayoría atendidas en centros privados o concertados con una lejanía, que se palpa, de la atención, financiación y supervisión pública. Así se informó por la radio y televisión públicas (RTVE): “A falta de realizar test generalizados, ha sido imposible hasta ahora saber el número de víctimas mortales que el coronavirus ha dejado en las aproximadamente 5.457 residencias de ancianos españolas, ya sean públicas, concertadas o privadas. Pero, según los datos proporcionados por las comunidades autónomas y que ya obran en poder del Gobierno -aunque aún no las ha dado a conocer-, los usuarios de este tipo de centros que han fallecido con COVID-19 o síntomas similares se sitúan en 17.730, la mayoría en Madrid, Cataluña, Castilla y León y Castilla-La Mancha. Así, los fallecidos en residencias de ancianos equivaldrían al 66% del total notificado oficialmente por el Ministerio de Sanidad”.

Reitero una vez más que no es el momento de jugar con las cifras para utilizarlas como arma arrojadiza en la disputa política, pero es obligado, por transparencia y dignidad pública, que se sepa la verdad de lo ocurrido a la mayor brevedad ética posible. La evaluación de carácter público proporciona siempre juicios bien informados. En este momento de dolor profundo por las consecuencias devastadoras de la COVID-19, recuerdo de nuevo la estrofa final de la canción 55 de Alberti, escrita desde la orilla del dolor y sufrimiento de la lejanía de su querida tierra y océano del Sur: Tiempos malditos y tristes / en los que hasta un triste adiós / hay sombras que lo prohíben.

(1) Alberti, Rafael (1955), Baladas y canciones del Paraná (1953-1954), Buenos Aires: Losada, Canción 55.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja para ninguna empresa u organización religiosa, política, gubernamental o no gubernamental, que pueda beneficiarse de este artículo, no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de jubilado.

 

¡Hola Andalucía, España, Mundo!

Sevilla, 27/V/2020

Estamos iniciando un nuevo viaje en nuestras vidas a través de la desescalada y hacia la nueva normalidad en un nuevo orden o desorden mundial, según se mire. Ya nada es y será igual en nuestras vidas singulares, mejor que ordinarias, porque nosotros tampoco somos ya los mismos. La vida es un viaje hacia alguna o ninguna parte, según lo planteemos a lo largo de nuestro caminar mundano. En este cuaderno de bitácora, también llamado a veces de derrota, en lenguaje del mar, controlando siempre la aguja de desvío, he mencionado de forma reiterada la importancia de comprender nuestra vida como un largo viaje a islas desconocidas, aunque el secreto radique en conocernos primero a nosotros mismos, saliendo de nosotros y atendiendo siempre la recomendación de Saramago a través de su heterónimo literario, la mujer de la limpieza en el palacio del rey, en su precioso cuento de la isla desconocida: “Si no sales de ti, no llegas a saber quién eres, El filósofo del rey, cuando no tenía nada que hacer, se sentaba junto a mí, para verme zurcir las medias de los pajes, y a veces le daba por filosofar, decía que todo hombre es una isla, yo, como aquello no iba conmigo, visto que soy mujer, no le daba importancia, tú qué crees, Que es necesario salir de la isla para ver la isla, que no nos vemos si no nos salimos de nosotros, Si no salimos de nosotros mismos, quieres decir, No es igual…”.

Llegados a este punto de la desescalada, haciendo acopio de avíos en tierra para navegar de nuevo, he recordado un documental que se estrenó el 9 de enero de 2020, ¡Hola, mundo!, como una premonición de lo que íbamos a necesitar solo casi cinco meses después, quizá como símbolo de que es probable que tengamos que dar un giro copernicano a nuestras vidas, salvando lo que haya que salvar, en este viaje que iniciamos hacia lo desconocido por las secuelas de la pandemia. La historia que cuenta el documental es muy interesante porque “nació con la idea de dar argumentos a todos aquellos que quieren viajar en familia pero no se atreven. Bien por miedos propios o por el peso del entorno. Queríamos ofrecer algunas certezas, eliminar ciertos miedos y regalar algunos consejos. Según fue tomando forma el proyecto, pasó de ser un documental eminentemente viajero a uno en el que se hablaba de algo más: la importancia de los primeros años para la vida de un ser humano. Así, el viaje pasaba a ser un hilo conductor”. El viaje que iniciamos en la desescalada va a ser también, en muchas ocasiones, un viaje en familia, como si lo hiciéramos por primera vez ante un mundo desconocido.

Ahora, atendiendo a las recomendaciones que Pablo Neruda y Saramago han hecho siempre sobre la atención que debemos prestar al niño que siempre llevamos dentro, es probable que comprendamos la importancia de cualquier viaje en nuestras vidas, más si lo concebimos como dirigido hacia alguna parte, extrayendo desde las primeras imágenes aquellas reflexiones necesarias para un buen viajero en la vida. Necesitamos en estos momentos refuerzos positivos después de un desgaste evidente por lo vivido durante el estado de alarma, porque ya nada es igual que antes y porque no existen guías para este tipo de viajes que no preocupan al mercado turístico sino solo al justo, digno y solidario.

El hilo conductor del documental es lo importante al aplicar el principio de realidad en la situación actual: los primeros pasos por la nueva vida, marcarán el resto del camino (la cursiva es mía). Construiremos un mundo mejor si organizamos bien nuestro próximo viaje cuando finalice el estado de alarma y busquemos el mejor destino para viajar no solos, sino acompañados y juntos ante el peligro de no soñar despiertos o de no vivir unidos.

NOTA: recomiendo leer las notas del documental en la dirección web: https://youtu.be/rGSLv0PjgF0, donde se ofrece información del proyecto “Algo que recordar”. La voz en off de Alejandro Sanz, siempre reconocible, aporta un plus de creatividad y compromiso, porque con la música que lleva dentro nos llena de alegría en la felicidad y, otras veces, de consuelo en momentos difíciles.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja para ninguna empresa u organización religiosa, política, gubernamental o no gubernamental, que pueda beneficiarse de este artículo, no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de jubilado.

La ciencia garantiza también las pensiones

Sevilla, 26/V/2020

Lo decía ayer el ministro de ciencia e innovación, Pedro Duque, contestando en una entrevista muy interesante a una pregunta que debería estar presente en cualquier cuestionario actual de economía de Estado: “Habla de la escasez de recursos de la ciencia y la investigación, ¿es el momento para revertir esta situación?”, a la que el ministro Duque responde con una proyección que valoro profundamente: “Estoy convencido de que esta es la única decisión inteligente que se puede tomar en cuanto al fomento de la investigación y desarrollo en España. Espero que no haya nadie que no haya entendido que con el doble de innovación podemos pagar las pensiones a medio plazo. La innovación es la base para tener márgenes en las empresas y estar por delante del mercado, y a su vez para que sus trabajadores tengan sueldos cercanos a los que tienen en Centroeuropa, y eso además implica que puedan contribuir a la Seguridad Social y poder pagar las pensiones de nuestros jubilados. No podemos pretender que el sistema de bienestar español pueda ser sostenible si no invertimos en conocimiento e innovación. Las empresas tienen que exportar producto de alto valor añadido, y eso no sale de otro sitio que no sea de la innovación y de la aplicación de la ciencia básica y de la transferencia de conocimiento”.

Creo que un DAFO (análisis de debilidades, amenazas, fortalezas y oportunidades) ultrarrápido de esta epidemia, nos abre un capítulo muy esperanzador en relación con las oportunidades y fortalezas que nos brinda la situación actual de descalabro económico y científico, donde ha quedado clara y manifiesta la dependencia vergonzante de la investigación, innovación y desarrollo en España respecto de otros países, que se ha tenido que buscar fuera para dar respuesta a situaciones extremas en las que, paradójicamente, ha aflorado de forma esplendorosa la inteligencia de un gran sector de profesionales, que estaba oculta y trabajando en muchos casos en áreas de innovación estratégica para el Estado con sueldos miserables y en perpetua economía precaria.

Me ha parecido un gran logro un ejemplo que ya funciona en este país en relación con la Oficina de Compra Pública Innovadora, “un método cercano a los programas aeroespaciales, por el que los poderes públicos compran el primer prototipo de algo prometedor. Esa compra pública de innovación revierte en unos servicios públicos más eficientes, y a la industria le favorece porque le ayuda a dar el último empujón de innovación para la conversión de la idea en un producto. Lo estamos relanzando y estamos creando programas de este tipo que no existían. Se trata de tener un primer cliente ancla, que en este caso es el Estado, que además se beneficia con una propiedad compartida de los derechos generados de propiedad intelectual. Al Estado le costaría un poco menos comprar más de este producto y la empresa puede venderlo con beneficio. Estamos en buen camino, aunque creo que esta crisis tiene que ayudarnos a acelerar esta evolución y que llegue a los Presupuestos generales. Es importante que todo el mundo lo entienda, pero sobre todo que ningún elector achaque a su partido un fallo por utilizar algo de dinero en ciencia e innovación y no a arreglar los problemas de hoy”.

Me detengo en esta experiencia, implantada en nuestro país en 2018, al ser la Compra Pública de Innovación (CPI) una herramienta para fomentar la innovación desde el sector público, concretamente a través de la adquisición de soluciones innovadoras o de soluciones en fase de desarrollo. La Oficina de Compra Pública Innovadora (OCPI), cuyo objetivo es, esencialmente, impulsar la CPI en la modalidad de Compra Pública Precomercial (CPP) se cofinancia a través de los fondos FEDER: “A través de este instrumento, el CDTI [Centro de Desarrollo Tecnológico Industrial] adquirirá servicios de I+D que puedan resultar en prototipos de primeros productos o servicios, en forma de series de prueba, tecnológicamente innovadores y que satisfagan necesidades públicas. El prototipo que en su caso se desarrolle, será cedido a la Administración Pública española que esté interesada en el mismo y pueda proporcionar el entorno real necesario para validar la tecnología propuesta. El prototipo deberá utilizarse exclusivamente para validar tecnología, sin fines comerciales posteriores”. Se puede acceder en su portal web específico a las subvenciones a proyectos de I+D y de Inversión para hacer frente a la emergencia sanitaria declarada por la enfermedad COVID-19, como ejemplo de la inversión científica actual en términos de oportunidades de investigación.

Como un ejemplo vale más que mil palabras, es interesante dar a conocer una experiencia concreta de una empresa sevillana, Airvant Mediciones Ambientales, S.L., que ayer se reunió por videoconferencia con el Ministro Duque, para explicarle el desarrollo de un proyecto, denominado PREVENZAL, financiado por su Ministerio a través del Centro de Desarrollo Tecnológico Industrial (CDTI), empresa pública ya citada y dependiente del Ministerio de Ciencia e Innovación, que generará puestos de trabajo y cotizaciones a la Seguridad Social, beneficiando a los pensionistas de hoy y de mañana, como ejemplo claro de que con ocasión de la pandemia de la COVID-19, se puede innovar y crear un nuevo tejido empresarial en beneficio de todos.

Aprovecho el fondo y forma de esta reflexión como un pequeño homenaje a la visión estratégica de Bill Gates, al cumplirse hoy 25 años de la publicación de un memorándum interno a su empresa (Microsoft), con un título premonitorio, El maremoto Internet, donde detallaba su visión en torno al fenómeno mundial de las tecnologías de la información y comunicación, que se ha hecho viral, nunca mejor dicho, en todos los supuestos que se contemplaban en aquel documento: “Internet es el desarrollo singular más importante que llega después de que el PC de IBM fue presentado en 1981. Es incluso más importante que la llegada de la interfaz gráfica del usuario (GUI) […] Internet es un maremoto. Cambia las reglas”.

El ejemplo de los hiperenlaces, que también los citaba en el documento, es una muestra de ello y al utilizarlos y compartirlos hoy con la Noosfera, he sentido la necesidad de agradecer lo que queda en el fondo y forma de estas palabras que escribo ahora, con la emoción de un usuario de la innovación que, hace ya veinticinco años, determinados científicos pusieron en marcha, con todo su empeño en avanzar y justificar que el mundo solo tiene interés hacia adelante y que la sociedad es una red tupida de relaciones humanas, políticas y comerciales, como bien preconizó el ministro Castells en una publicación estelar, La galaxia Internet (1), en la que irónicamente nos anunciaba algo importante: “Existen malas noticias para los que sólo quieren vivir su vida: si no nos relacionamos con las redes, las redes si se relacionan con nosotros. Mientras queramos seguir viviendo en sociedad, en este tiempo y en este lugar, tenemos que tratar con la sociedad red. Porque vivimos en la galaxia Internet”.

Sinceramente, creo que las propuestas planteadas desde el Ministerio de Ciencia e Innovación garantizan una determinada inversión pública en ciencia, en todas y cada una de sus proyecciones prioritarias que se deben marcar en una estrategia del Estado del Bienestar, pero queda mucho por hacer. El Estado tiene que plantear con urgencia una inversión pública revolucionaria y transformadora en ciencia y tecnología, en sus bases de investigación, innovación y desarrollo, así como en la proyección nacional e internacional de sus resultados. La pandemia ha mostrado las debilidades del Estado en muchos recursos públicos que se han tenido que buscar fuera, generando un gasto insoportable, solo gasto, cuando con una buena previsión e inversión científica se podría haber generado un tejido empresarial innovador, joven, atractivo para estudiantes recién egresados de la Universidad e instituciones científicas del país que ahora, por miles, trabajan fuera de España, en una sangría de conocimiento de la que vamos a tardar muchos años en recuperarnos. No olvidemos las palabras de Manuel Castells: vivimos en una sociedad red llena de oportunidades. Aprovechémoslas. El ejemplo de la empresa sevillana es un claro exponente de que también podemos inventar e innovar nosotros. Los mayores lo agradecemos ya, olvidando el sentido controvertido de la frase de Unamuno, «Que inventen, pues, ellos y nosotros nos aprovecharemos de sus invenciones», porque pensamos que inventando nosotros se beneficiará probablemente el mundo en general y los pensionistas, en particular, en el presente y futuro de este país que envejece por días, una cuestión de Estado que, en beneficio de todo el país, no se debe olvidar ni siquiera un momento.

(1) Castells, Manuel (2001). La Galaxia Internet. Barcelona: Areté.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja para ninguna empresa u organización religiosa, política, gubernamental o no gubernamental, que pueda beneficiarse de este artículo, no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de jubilado.

¡Estoy contigo, todo saldrá bien y no quiero que te sientas sola!

Sevilla, 24/V/2020

Quiero decirlo alto y claro: ¡Estoy contigo, todo saldrá bien y no quiero que te sientas sola! No es solo una exclamación publicitaria sino un deseo personal y colectivo de las personas que pertenecemos al Club Virtual de Personas Dignas, al conocer que desde el inicio del confinamiento, se han recibido ya 19.000 peticiones de ayuda a los servicios de atención a mujeres víctimas de violencia de género.

En este sentido, el Ministerio de igualdad ha elaborado un plan de contingencia contra la violencia de género ante la crisis derivada del covid-19, dado que “en sus múltiples manifestaciones es una grave vulneración de derechos humanos que se ejerce en cualquier contexto político y social, como parte estructural de la discriminación histórica hacia las mujeres. La Organización Mundial de la Salud reconoce además (28 de marzo de 2020) que la violencia hacia las mujeres es el mayor problema de salud pública global, acentuándose su prevalencia en tiempos de emergencia, incluyendo cuando se producen graves epidemias”. Debería hacernos reflexionar esta última frase: la violencia hacia las mujeres es el mayor problema de salud pública global. Por extensión, también la que probablemente están sufriendo sus hijos.

TODOSALDRA BIEN1

Invito a conocer con detalle el resumen ejecutivo publicado por el Ministerio, citado anteriormente, en el que se pueden conocer con detalle y de forma directa las dos fases que contempla:

1ª fase: Se adoptan medidas focalizadas en reforzar las actuaciones que ya se desarrollan de manera normalizada en el ámbito de la violencia de género en el entorno de la pareja y expareja, así como en relación a otras formas de violencia machista, como la violencia sexual, declarando servicio esencial todos los servicios de violencia contra las mujeres (incluidos los servicios de trata y explotación sexual). En esta fase se han desarrollado además otras nuevas medidas adaptadas a la dificultad añadida que supone para las mujeres víctimas de violencia de género la situación de confinamiento.

2ª fase: Se adoptan también medidas adicionales que amplían la primera fase, mediante un Plan de Acción Urgente para víctimas de trata, explotación sexual y para mujeres en contexto de prostitución.

Me ha llamado la atención una medida específica en el entorno de la pareja o expareja y en relación a otras violencias de género, como la violencia sexual, a través de la publicación de una “Guía de actuación para mujeres que estén sufriendo violencia de género en situación de permanencia domiciliaria derivada del estado de alarma por COVID-19”, porque junto a otras medidas que ya se venían atendiendo, ésta se centra específicamente en el tiempo que dure el estado de alarma. El mensaje introductorio es una declaración de principios que no deberíamos olvidar en esta actuación solidaria y responsable contra esta violencia en tiempos de confinamiento: “La violencia de género no es un problema privado, es una violación de derechos humanos que incumbe a toda la sociedad, especialmente a los poderes públicos. Por eso, en esta situación de estado de alarma, con las dificultades que añade el aislamiento en los hogares y el cierre de muchos servicios, desde el Ministerio de Igualdad queremos informar a todas las mujeres que puedan estar viviendo estas situaciones de violencia de las acciones de prevención y respuesta frente a la violencia de género que siguen en marcha, especialmente si se trata de situaciones de emergencia”.

Queda mucho por hacer y cada uno, cada una, en la medida de sus posibilidades debemos actuar con los medios que tenemos, propagando sobre todo la información objetiva y veraz como mejor contribución para salir adelante en este espacio de vida irrespirable que en el que se convierte el hogar de mujeres que sufren violencia de género. Diecinueve mil peticiones de ayuda durante el tiempo transcurrido en el estado de alarma, debería hacernos reflexionar sobre qué podemos hacer cada uno por separado y todos juntos también, para ayudar a erradicar esta lacra social que tanto nos debería conmover para estar cerca de estas mujeres que nunca se deberían sentir solas. Menos, en el tiempo actual de confinamiento forzado.

La mejor forma de colaborar también con este plan es emitir juicios bien informados. Es el sentido de este post y su contenido con referencias oficiales específicas, en el que lo que llamo responsabilidad social se debe traducir en respuestas sociales, como resultado de la dialéctica continua que debemos mantener entre el conocimiento de lo que está pasando realmente en este ámbito triste de la sociedad y la libertad para llevarlas a cabo. Esa es la cuestión.

CLÁUSULA ÉTICA DE DIVULGACIÓN: José Antonio Cobeña Fernández no trabaja para ninguna empresa u organización religiosa, política, gubernamental o no gubernamental, que pueda beneficiarse de este artículo, no las asesora, no posee acciones en ellas ni recibe financiación o prebenda alguna de ellas. Tampoco declara otras vinculaciones relevantes aparte de su situación actual de jubilado.