El futuro no se puede comprar

Ayer volví a recordar este gran aserto, por un mensaje explícito de una película muy bella, Brooklyn, que retrata una forma diferente de abordar todos los momentos presentes que conforman cada futuro real, personal e intransferible. Precisamente, el futuro es eso, la concatenación de presentes, de sucesivos carpe diem, sin concesión alguna a la seguridad plena de lo que ocurrirá hoy o mañana en cada momento después.

Se pueden comprar cosas, pero no el futuro, porque no es una mercancía que esté a la venta en el gran mercado del mundo, sino un derecho y un deber. Se puede planificar o soñar, pero garantizar lo que ocurrirá en un futuro próximo o lejano no es posible. Existe siempre un factor sorpresa llamado libertad que puede dar al traste el mejor futuro soñado, sin tener que recurrir a la melancolía de Groucho Marx cuando afirmaba de forma rotunda que el futuro ya no es lo que era.

La vida es una oportunidad para atender el mundo presente a través de la inteligencia, lo más preciado que tiene el ser humano. He estudiado durante muchos años la proximidad real al concepto [la inteligencia] y hoy, más que nunca, comprendo que la mejor definición sería aquella que asume la realidad social de cada uno en cada carpe diem: ser inteligente es ser capaz de resolver problemas en la relación consigo mismo y con los otros. Donde somos, estamos y vivimos. Desde la perspectiva actual no hay nada más ultramoderno e inteligente, en la clave de José Antonio Marina: explicar, embellecer y transformar la realidad a través de la inteligencia creadora. Siempre que nos demos cuenta que también es importante e inteligente frecuentar el futuro, tal y como recomendaba el Dr. Cardoso al Sr. Pereira en “Sostiene Pereira”: “… deje ya de frecuentar el pasado, frecuente el futuro. ¡Qué expresión más hermosa!, dijo Pereira”.

Quizá necesitamos hoy y siempre recordar al Sr. Pereira cuando perdió de vista al Dr. Cardoso al salir de su querido Café Orquídea, en Lisboa, sintiendo la nostalgia de lo vivido por la inseguridad que nos crea salir del confort en determinados momentos presentes, en los de la vida pasada, pero también por lo que nos pueda ocurrir en la futura que a veces soñamos y abrazamos hasta perdernos en ella. Hasta el día en el que nos enfrentamos a nuestro yo hegemónico, poniendo orden en la confederación de almas inquietas, como le decía aquél sorprendente doctor Cardoso en la Clínica Talasoterápica de Parede, un presente real con necesidad de futuro. Porque contrariamente a lo que el evangelista Mateo escribió para la posteridad a lo largo de los siglos, a cada día humano no le suele bastar a veces su propio afán.

Sevilla, 27/III/2016

Hasta Tintín llora en Bélgica

TINTIN

He crecido de la mano de Tintín y me ha acompañado en muchas horas de soledad sonora en Madrid, ciudad en la que crecí y me eduqué para vivir apasionadamente. He visto una viñeta en las redes sociales muy simbólica sobre los atentados de ayer en Bruselas, en la que aparece llorando el héroe de sempiterna juventud, Tintín, junto a su perro fiel, Milou. Sé que el último álbum inconcluso del dibujante belga Hergé sobre su personaje tan querido, Tintín y el Arte-Alfa, “finaliza con una viñeta en la que los malos se llevan a Tintín con una pistola apuntándole su espalda. Podría parecer evidente que Tintín se hubiera salvado, de haberse finalizado la historia. Sin embargo, diversos datos apuntan a que realmente podría no haber sido así: el testimonio de personas cercanas a Hergé, así como el hecho de que Hergé consultara a un amigo acerca de si podía hacer que Tintín muriera en la terraza de su casa. Estos indicios parecen apuntar a un final poco usual” (1).

¿Una premonición? No lo sé, pero Hergé nos deja una pregunta en el aire ante situaciones en las que todo es posible, incluso matar personas, personajes y sueños tan queridos por niños y adultos de un mundo diseñado a veces por el enemigo. Hoy no me quiero bajar de él, porque hay que luchar contra el terrorismo, cada uno desde su posición de coherencia social en la vida, aunque en mi persona de secreto tenga que imitar en este momento a Tintín y llorar, mirando a Bélgica desde la pequeña ventana de la vida en la que a veces vivo sin vivir en mí.

Sevilla, 23/III/2016

(1) https://es.wikipedia.org/wiki/Tint%C3%ADn_y_el_Arte-Alfa

 

Política digital en España

GOBIERNO DIGITAL

Empezar una serie de artículos sobre política digital “es un instante crucial, como cuando se empieza a escribir una novela…Es el instante de la elección: se nos ofrece la oportunidad de decirlo todo, de todos los modos posibles; y tenemos que llegar a decir algo, de una manera especial”.

Adaptado de ITALO CALVINO, El arte de empezar y el arte de acabar

He tomado la decisión de iniciar una serie de artículos sobre un asunto candente en el ámbito público, referido a la política digital en España y en un momento candente de elección de un nuevo Presidente y de un nuevo Gobierno. Soy consciente de las prioridades políticas actuales centradas en la generación de empleo y en el blindaje constitucional de derechos y deberes sociales referidos a educación, salud y atención social, sobre todo de los que menos tienen, del envejecimiento y en la realidad inexorable de la dependencia. Pero la realidad digital está ahí, cada día más presente en nuestras vidas, siendo lo más íntimo de nuestra propia intimidad (según el aserto agustiniano) a través de instrumentos digitales tan útiles e imprescindibles ya como los teléfonos inteligentes, tabletas, portátiles y televisiones interactivas.

Vivimos en un mundo digital, tal y como lo aprendí hace casi veinte años de Nicholas Negroponte, que me abrió una perspectiva diferente de la vida, aunque siempre estuve de acuerdo con él en un aserto irreversible, para poner cada cosa en su sitio y no se nos suban las tecnologías de la información y comunicación a la cabeza: “Los bits no se comen; en este sentido no pueden calmar el hambre. Los ordenadores tampoco son entes morales; no pueden resolver temas complejos como el derecho a la vida o a la muerte. Sin embargo, ser digital nos proporciona motivos para ser optimistas. Como ocurre con las fuerzas de la naturaleza, no podemos negar o interrumpir la era digital”.

Se trata de reconocer que somos ya digitales en un mundo digital por excelencia, que nos puede hacer la vida más amable en todas las perspectivas de la vida desde una perspectiva de nueva revolución digital que supere con creces a la industrial que tanto ha beneficiado ya a la humanidad. Por esta razón, creo que la política digital es un asunto de Estado, no una cuestión baladí protagonizada solo por los amantes de las tecnologías de la información y comunicación. Además, cuando sustenta las políticas sociales por excelencia, se troca en un asunto que nos pertenece a todos, sin excepción. El marco de la política digital no es un asunto tecnológico sino constitucional. Esa es su gran fortaleza en el argumentarlo de elevarla a asunto de Estado, máxime cuando tiene que atender a realidades tan inexorables como la salud y la enfermedad o los servicios sociales.

He escrito en este blog muchas veces sobre política digital. Valga como ejemplo la serie dedicada al Gobierno electrónico, abierto, en Andalucía, en un momento ilusionante para este territorio autonómico. El jueves pasado retomé mi presencia pública presentando este constructo en un Máster en la Escuela Nacional de Sanidad, que me devolvió la ilusión por construir teoría crítica sobre esta realidad que trasciende a la salud en sí misma, pero que la comprende con carácter prioritario porque las tecnologías de la información y comunicación no son inocentes, como no lo son las ideologías políticas subyacentes en su implantación, que no mera instalación tecnológica. Sabia distinción que se constituye en un elemento de gran interés público en la construcción de un nuevo paradigma público de carácter digital que podríamos construir mediante estas plataformas digitales y a la que invito desde hoy a quien desee participar en la generación de teoría crítica digital que se pudiera convertir en un movimiento celular, de tejidos sociales co-creadores mediante foros digitales en principio, con actividades virtuales y presenciales, que acabe en la definición de sistemas y aparatos políticos digitales que permitan la toma de decisiones públicas de gran relevancia social, preservando el interés general como raíz de la que deben nacer todos los actos digitales que nazcan en la sabia política digital del Gobierno digital correspondiente.

Publico a continuación mi intervención en Madrid en la Escuela Nacional de Sanidad,  Política Digital en el Sistema Nacional de Salud. Hacia un nuevo paradigma tecnológico de carácter público y estratégico, el jueves pasado, como homenaje a los alumnos y alumnas que me desafiaban en sus preguntas (¿rompiendo la cuarta pared?) sobre cómo se podría abordar ya una política digital de amplio espectro en el ámbito de la salud, por ejemplo. Es solo una presentación de apoyo, porque lo que sucedió allí no se puede repetir: nadie se baña dos veces en el mismo río. Pero puede ser un buen punto de partida para compartir pre-ocupación [sic] sobre este asunto de Estado y que debería estar presente en las agendas políticas de los que preparan en el Congreso de los Diputados acuerdos de Gobierno y Estado.

¿Qué te/le parece? Lo que puedo asegurar es que deseo decir y construir entre todos algo diferente, de una manera especial, tal y como lo aprendí hace ya muchos años de Ítalo Calvino, a quien tanto debo.

Sevilla, 20/III/2016

 

España no es laica

Acabamos de conocer por los medios de comunicación la sentencia del juicio penal celebrado hace hoy un mes exactamente, contra Rita Maestre y otros, por el denominado “asalto” a la capilla de la Universidad de Somosaguas, en 2011, que ha adquirido un protagonismo especial por la presencia política actual de Rita en el Ayuntamiento de Madrid.

Creo que esta sentencia de culpabilidad, con calificación de delito por ofensas a los sentimientos religiosos, manifiesta que España tiene problemas con el tratamiento de la laicidad de la vida ordinaria, sobre todo si la ofendida es la Iglesia Católica, Apostólica y Romana, como en este caso. En tal sentido vuelvo a publicar el post que el 19 de febrero pasado dediqué a este asunto, Noches laicas…, en España, aprovechando la inauguración de una exposición temporal, preciosa, en el Museo del Prado, del pintor de la laicidad social, Georges de La Tour.

Se debería analizar en profundidad lo ocurrido y como dije en el artículo citado anteriormente, abordar de una vez por todas, en la reforma constitucional tan deseada, la laicidad total del Estado.

Sevilla, 18/III/2016

Noches laicas…, en España

EL RECIEN NACIDO-LA TOUR

Este óleo de Georges de La Tour, El recién nacido, un pintor desconocido durante siglos para la historia del arte, se podrá contemplar a partir del 23 de febrero en la exposición temporal sobre este autor en el Museo de Prado. Sobrecoge el silencio y austeridad en este cuadro tan realista en los últimos años del pintor: “Sus célebres “noches”, de aparente simplicidad, silenciosas y conmovedoras, dan vida a personajes que surgen con magia en espacios sumidos en el silencio, de colorido casi monocromo y formas geometrizadas. La total inexistencia de halos u otros atributos sacros, así como los tipos populares empleados, justifican la lectura laica que a veces se ha hecho de sus nocturnos en obras como La Adoración de los pastores del Louvre o El recién nacido de Rennes“(1).

Necesitamos lecturas laicas como las de La Tour en el realismo cotidiano de este país, carente de la magia de García Márquez. Ayer asistimos al juicio penal de Rita Maestre, por su “performance” (así lo llamaron sus correligionarios) en la ocupación de la capilla de la Universidad de Somosaguas, en 2011, que considero irreverente y nada oportuna, pero que más allá de las formas, tiene una crítica de fondo que sí se debería tratar con urgencia en este país, tan descreído por horas, por mucho que le cueste reconocerlo a la Iglesia de toda la vida. No es lógico que un Estado laico siga manteniendo a día de hoy espacios católicos, apostólicos y romanos, sólo de una determinada creencia y con exclusividad absoluta, en edificios públicos y no se hagan análisis críticos de esta situación para abordarla legalmente como corresponde.

Soy consciente de la existencia del Concordato y de los Convenios con las Diócesis, pero esta lección realista de la religión según de La Tour es una metáfora que no deberíamos olvidar. Un nuevo Gobierno de cambio y progreso debe analizar lo sucedido e incorporar en el lugar que corresponda de prioridades (hay otras mucho más candentes y urgentes por supuesto) la declaración laica de estas circunstancias tan discriminatorias sobre la presencia de la Iglesia Católica en nuestro país.

Creo sinceramente que era lo que en el fondo quería denunciar Rita Maestre en su representación crítica con sus 21 años y a través de su compromiso activo con el realismo difícil de nuestro país, en un área que muchos entienden como de heridas de sentimientos religiosos, legítimos por supuesto, pero que obvian el análisis objetivo y certero de la necesidad de laicidad total en nuestro Estado. Espero que la nueva Constitución resuelva a favor del Estado su laicidad real y objetiva, dejando que la Iglesia copie a de La Tour la sencillez de sus noches de silencio laicas y no religiosas, con el afán evangélico del cada día, según San Mateo, para que nazca quizá una fe nueva en un mundo cada vez más descreído y con menos luz en su alma de secreto. Por mucho que algunos hayan querido renombrar el cuadro como La Navidad, cuando no era eso lo que se quería representar. Esa es la lección magistral de laicidad por parte de La Tour.

Sevilla, 19/II/2016

(1) https://www.museodelprado.es/actualidad/exposicion/georges-de-la-tour/369d61b8-c430-4c43-9f51-8ed8995aa949

 

 

 

La educación es bella

LA MUJER CONQUISTA AL MUNDO

Nena Sánchez (2010). Educándose, la mujer conquista el mundo – JA COBEÑA

Hoy se ha inaugurado en San Juan de Puerto Rico el VII Congreso Internacional de la Lengua Española. Con este motivo quiero dedicar unas palabras a un lema, educación, que se comprende de la misma forma por parte de más de quinientos millones de personas que hablan nuestra lengua. Nos queda, afortunadamente, la palabra “educación”, un lema que nos une de forma extraordinaria al comprender todos, sin excepción, su significado de “crianza, enseñanza y doctrina que se da a los niños y a los jóvenes” para ser personas libres y responsables, así como ciudadanos del mundo. Aunque la educación no es una acción inocente porque debido a los contextos sociales en los que se desarrolla, debe ser un derecho fundamental a proteger en cualquier país por la legislación y gobierno correspondiente.

He leído recientemente un “españolario” de autor, en el que 27 lingüistas y escritores de las dos orillas del Atlántico han retratado un idioma que pone distintas músicas a las mismas letras. Cada lema, en argot académico, brilla, fija y da esplendor a las diferentes formas de comprender un todo semántico, pero sin sacarlo de contexto. De todas las palabras “retratadas”, me he detenido en una que marca la pauta de una forma de entender la quintaesencia de la vida. Me refiero a “educación”, que la define Ángel Gabilondo, catedrático de Filosofía en la Universidad Autónoma de Madrid y exministro de Educación de España entre 2009 y 2011, con estas palabras tan bellas:

E: EDUCACIÓN En el aprendizaje de la lengua, cabe enseñar y transmitir el cuidado de la palabra. Educar ya desde el hogar para hablar, leer y escribir bien es decisivo para el adecuado ejercicio de la libertad y la convivencia. Y dominar la lengua materna es condición para el plurilingüismo. En la literatura, las artes, la cultura y la ciencia late y vive una forma de comprenderla, un legado que hemos de recrear. Singularmente, con la lectura, la escritura, el libro, las nuevas tecnologías y la conversación se propicia el amor y el conocimiento de la lengua española. Y nada sustituye al profesorado, al aula y a la biblioteca.

La educación se expresa siempre en un texto y un contexto. Creo que, desde una postura razonable, del día a día, todas y todos coincidimos en que este país ha avanzado mucho en todos los frentes y que los últimos cuarenta años vienen a dar la razón a aquellas personas que hicieron lo posible para que pudiéramos vivir para convivir, juntos, después de la muerte de Franco y que se enterrara su régimen. Contra facta non valent argumenta, en latín castizo (contra hechos, no valen argumentos). Pero lo que también constatamos a diario es que existe una crisis galopante de valores básicos, de educación para vivir y con-vivir con los demás, que se traduce en actitudes cotidianas de mala o pésima educación –así, a palo seco-, de cada mañana, en cada trabajo, en las vivencias familiares, en las diversiones individuales y colectivas, siendo fiel exponente de ello la televisión feroz que se come la educación de las niñas y niños, de las adolescentes y jóvenes en general (por cierto cada vez está más alto el valor de joven: 30 años?…), de adultos, de personas mayores, como si fuera turrón. La mala educación, un secreto a voces que muchas personas ocultan, probablemente porque viven inmersos en ella.

La pregunta es obvia: ¿por qué? ¿No hemos avanzado tanto en casi cuarenta años, en democracia, en libertades? ¿Por qué, ahora, lo que recogemos es desaires, malas contestaciones, agresividad a flor de piel (si no, que nos lo cuenten las estadísticas de peleas resultantes del tráfico diario), en casa, en el trabajo, con las amigas y amigos, en la cola del cine, en la gasolinera, en la panadería, en el hipermercado? ¿Cómo es que hemos votado a partidos que desafían muchas veces la justicia y el derecho, con vocabulario insultante hacia el Estado de derecho, revalidando mayorías aparentemente imposibles desde una ética sensata, nada más? Y no pararíamos en el rosario de preguntas sobre el desconcierto al que estamos asistiendo por la mala educación como personas en el mundo, ciudadanas y ciudadanos, como peatones, como compradores de servicios sin IVA, por definición, como parejas que necesitan espacios de libertad personal y no se consienten (llevándose casi siempre la peor parte la mujer), como compañeras y compañeros de viaje con emigrantes que nos sirven, normalmente, que cuidan sistemáticamente de nuestros padres mayores porque ya no es trabajo digno para los nativos del lugar, que lavan nuestros coches del primer mundo, que cocinan hasta horas inadmisibles nuestras cenas de amistad y, por último, como votantes que nos permitimos -con más frecuencia de lo habitual- exigir diariamente lo que luego no consolidamos con el acto más democrático, por excelencia: el voto. Como ciudadanía que se traduce en posturas tan extendidas por desgracia en el sentido de que “si no gano”, justifico la derrota solo con la teoría de la conspiración o volcando la tinta del calamar diciendo aquello de que “todos los políticos son corruptos, sin excepción alguna”.

Mala educación por tener mal perder en todas las manifestaciones posibles que nos ofrece la vida diaria. Mala educación al no comprender la diversidad plena para ser y estar en el mundo, para aquellas personas que su carné genético, que su cerebro, las preparó para ser de otra manera, pero con los mismos derechos humanos, no los de la letra del libro de la declaración universal, sino la que hace posible vivir y convivir sin hacernos daño.

Porque, sinceramente, la educación es bella, pero hay que cuidarla todos los días en el diccionario ético de la vida, tal y como lo explicaba Gabilondo: “Educar ya desde el hogar para hablar, leer y escribir bien es decisivo para el adecuado ejercicio de la libertad y la convivencia”. Impecable.

Sevilla, 15/III/2016

Si Beethoven levantara la cabeza

El 4 de noviembre de 2015 tuvo lugar en Hamburgo una experiencia extraordinaria en torno a un nuevo concepto, spaxel (palabra formada por space -espacio- y pixel), a modo de 3D, acuñado por Horst Hörtner, director senior del Ars Electronic Future Lab, aplicado a distintos campos como la arquitectura, el diseño, exhibiciones interactivas o la realidad virtual: “¿Quién dice que no será posible en unos pocos años construir spaxels del tamaño de los píxeles que hoy vemos en los monitores de nuestros ordenadores? Y, si asumimos que será así, ¿quién preferiría sentarse frente a una pantalla plana si puede salir y ver imágenes tridimensionales e interactuar con ellas”.

La experiencia consistió en que al mismo tiempo que se tocaba la 5ª Sinfonía de Beethoven, cien drones lanzaban luces radiantes mediante leds instalados en ellos, dibujando en el cielo de Hamburgo imágenes que daban corporeidad a las notas sinfónicas mediante una coreografía digital jamás soñada.

Es inteligencia digital en estado puro, entendida como la habilidad artística para expresar sentimientos y emociones mediante las tecnologías de la información y comunicación más avanzadas. Comprenderíamos la gran meta de Hörtner con estas experiencias: “conseguir que el arte nos ayude a entender la ciencia y la tecnología que nos rodea” (1).

CARRIL BICI FLUORESCENTE

El primer carril bici fluorescente del mundo, en Nuenen. El cielo estrellado de Van Gogh sobre el asfalto.

Esta experiencia me ha recordado la unión de tecnología y arte sobre la que escribí en un post dedicado a Van Gogh el año pasado, cuando comentaba un cuadro pintado por él al que tengo un gran aprecio, La cosecha, sobre el que el gran maestro opinaba que «En la llanura de la Crau, en Arlés, donde está situada su pintura, “no hay nada más que… infinitud y… eternidad”.

He comprendido bien el mensaje del pintor y su rareza en un mundo diseñado a veces por el enemigo, así como el de Beethoven y Hörtner. Mundo infinito y eterno, para hacerlo más habitable y humano a través del arte. Es lo que en el fondo y forma quise pintar siempre o quiero tocar ahora en el piano, incluso con palabras, recorriendo virtualmente un carril-bici en su pueblo adoptivo, en un homenaje diario de sus paisanos que simboliza el cielo estrellado al que Van Gogh tanto quiso. O quedarnos asombrados ante el cielo iluminado por cien drones sobre el que Beethoven nos diría, al igual que en el cuento de Monterroso, que al despertar en el siglo XXI su sinfonía todavía estaba allí.

Sevilla, 11/III/2016

(1) http://one.elpais.com/una-espectacular-coreografia-de-100-drones-ilumina-el-cielo-con-musica-de-beethoven/

Por un planeta 50-50

HUELLA MUJERES

La huella de las mujeres en la historia

Se celebra hoy el Día Internacional de la Mujer, con un mensaje que pretende unificar la lucha solidaria por la igualdad de género: Por un Planeta 50-50 en 2030: Demos el paso para la igualdad de género. Este tema contribuirá a reflexionar sobre cómo acelerar la Agenda 2030 para el desarrollo sostenible con objeto de impulsar la aplicación efectiva de los nuevos Objetivos de Desarrollo Sostenible. Asimismo, se centrará en nuevos compromisos de los gobiernos bajo la iniciativa “Demos el paso” de ONU Mujeres y otros compromisos existentes en materia de igualdad de género, el empoderamiento y los derechos humanos de las mujeres.

En el cuento de la isla desconocida de Jose Saramago, queda claro el papel de la mujer en la vida de cada persona de todos y en la de secreto. Hay que saber hacia dónde navegamos en el río de la vida todos los días y a qué puerta se llama de las ofertas reales que se nos ofrecen para descubrir el amor que lo mueve todo, pero saliendo cada uno de sí mismo para contemplar lo que hay que cambiar en cada persona de secreto para compartirlo con los demás. Existen, además, varias puertas a modo de oportunidades, a las que podemos llamar y entrar dependiendo de nuestra actitud ante la vida: la Puerta de las Peticiones, la de los Obsequios y… la del Compromiso. Además, ese atlas de nuestras islas desconocidas de género, a configurar, es siempre personal e intransferible, de difícil localización por personas ajenas a nuestro barco de secreto. A menos que la mujer de la limpieza que nos presentó Saramago en su cuento acuda también en nuestra ayuda…

Conozco muy bien a esas personas que nos ayudan a salir de nosotros mismos y suelen ser mujeres excelentes que nos enseñan otra forma de ser en el mundo. Hoy es su día y podemos agradecérselo con palabras y hechos especiales que deben ser amores y no solo buenas razones.

Sevilla, 8/III/2016, Día Internacional de la Mujer

Harnoncourt miró siempre al cielo

Sus expresiones faciales dirigiendo la Filarmónica de Viena, en los Conciertos de Año Nuevo de 2001 y 2003, dejaron huella para siempre ante millones de telespectadores. Todo lo mostraba con su mirada y con el baile armónico de sus manos, siempre sin batuta, para dejar volar la música en estado puro. Nikolaus Harnoncourt luchó hasta el final de su vida para que se respetara la quintaesencia de la música antigua sin reinterpretaciones de sonidos que nunca emitieron los instrumentos de época en el barroco o en el clasicismo. Ese fue su proyecto de vida representado por el Concentus Musicus Wien hasta el sábado pasado, el día de su silencio definitivo al apagarse definitivamente los focos de su dilatada existencia.

El pasado 6 de diciembre anunció su ausencia del concierto habitual en el Musikverein de Viena, su querida ciudad, mediante el programa de mano de ese día, en el que figuraba una carta facsímil suya, manuscrita, con palabras especiales y sentidas de despedida de una vida que le ha dado tanto. Eran palabras cargadas de respeto a su querido público, así comenzaba la carta, a quien tanto amó cuando les transmitía la autenticidad de las obras de Bach o Mozart, por poner solo algunos ejemplos especiales: “Se ha desarrollado una relación increíblemente profunda entre nosotros en el escenario y con ustedes en la sala de conciertos —¡nos hemos convertido en una venturosa comunidad de descubridores! —“.

HARNONCOURT

Se atrevió un día a decir que Mozart “no era un genio” y se ganó la antipatía de la cohorte de musicólogos defensores a ultranza del mito salzburgués, sin ver más allá de sus manos. Lo cuestionaba todo porque no quería que se sacara nada de contexto histórico y esa opinión era solo un reflejo del proyecto que inició con tan solo 23 años un día ya lejano de 1953 con su querido Concentus Musicus Wien.

En una entrevista con motivo de su 85 cumpleaños, ante la pregunta sobre la composición que le gustaría escuchar cuando estuviera próxima su partida de este mundo, afirmó después de sus famosos silencios el nombre del coral de Bach, que resume su vida de respeto reverencial a uno de sus maestros preferidos: “Vor deinen Thron tret’ ich hiermit” (“Con esto me presento ante tu trono”). Mirando a Dios como solo él sabía hacerlo, a sus músicos, a su querido público.

He entrado en su página web oficial y se puede leer con detalle la extensa programación de conciertos que tenía por delante, como si no pasara nada, sabiendo que difícilmente se puede agregar un solo día a la vida. Le bastaba solo su afán diario, como lo aprendió siendo muy joven del evangelista Mateo, al que conoció muy bien de la mano prolífica de Juan Sebastián Bach en una de las composiciones más brillantes de la Pasión sufrida por un hombre bueno. Así lo aprendió e interpretó con sus manos desnudas ante orquestas y público en los cinco continentes, dedos que mejor que nadie sabían dibujar bellas partituras barrocas en el aire, mirando al cielo.

Sevilla, 7/III/2016

 

 

Días de reflexión

Congreso_de_Diputados

Estuve muy atento ayer a la sesión de investidura de un nuevo Presidente del Gobierno. El balance de la sesión ya se conoce y a tenor del desarrollo del debate es muy difícil pronosticar un cambio de votos que saque adelante mañana la investidura de Pedro Sánchez. Todo fue una representación real del voto emitido el 20 de diciembre, aunque con una diferencia esencial. Por estar viviendo este país una democracia representativa en un escenario de voto fragmentado, ayer era un día en el que se pedían acuerdos y consensos para sacar adelante el país a quienes tienen confiada esa grandiosa responsabilidad derivada de los resultados del 20 de diciembre. Y eso no ocurrió. Me temo que muchos pensarán que esa responsabilidad hay que derivarla entonces a los que votaron fragmentación, es decir, al final la culpa de todo eso… la tiene la gente.

He vuelto a reflexionar sobre los contenidos que publiqué durante la etapa electoral previa al pasado 20 de diciembre y me reafirmo en todas y cada una de las reflexiones que eran su hilo conductor: el diálogo y el interés general, un Congreso llamado consenso, la obligación ética de votar y la quintaesencia de las campañas electorales. Quizá doy en estos días de reflexión especial relevancia a un post dedicado a la verdad política, imprescindible en estos momentos: en política es imprescindible decir siempre la verdad. Vuelvo a leerlo una y mil veces y creo que en un día tan importante como el de hoy y parte de mañana para los diputados y diputadas del Congreso, sería necesario recordarlo porque en ella, la verdad que buscamos entre todos guardando cada uno la suya, está el secreto de la democracia auténtica.

Sevilla, 3/III/2016

En política es imprescindible decir siempre la verdad

MUJICA

Yo no estoy de acuerdo con Bertolt Brecht, porque no hay hombres imprescindibles, sino causas imprescindibles, caminos imprescindibles.

Jose Mujica, expresidente de Uruguay

Estamos viviendo momentos muy importantes para este país. Se acercan las elecciones generales que van a marcar un rumbo político diferente al actual atendiendo al mapa que se dibuja por la terca, necesaria e higiénica realidad de partidos emergentes dispuestos a romper el bipartidismo imperante. Y una solución para recuperar la credibilidad política que anda por los suelos, es recuperar la verdad, con la reflexión aleccionadora que nos entregó Antonio Machado, como telón de fondo: ¿Tu verdad? No, la Verdad, / y ven conmigo a buscarla. / La tuya, guárdatela.

Estoy leyendo la biografía inspiradora de Jose Mujica (1), porque creo que es un referente hoy en el buen hacer político. También porque afirma, cuando habla de su trayectoria de compromiso ciudadano en relación con la verdad, que ha aprendido a decirla porque “al fin y al cabo lo más cómodo de la vida es la verdad. Lo que es hay que reconocerlo” (2). Nunca ha perdido la oportunidad de decirla, incluso reconociendo sus propios errores, sus “metidas de pata”. Asombra escucharlo porque desde su humilde condición de chacarero, jornalero o trabajador del campo a secas, dice cosas que convencen porque están rodeadas de verdad, la que buscamos todos los días, porque es una realidad que no sólo hay que exigirla a los políticos, sino que atañe a todos por el mero hecho de practicar la inteligencia en sociedad.

La cosa anda por decir escuetamente la verdad en política: de lo que se va a hacer, de lo que se promete, de lo que se analiza, de lo que se critica, de los programas, de la transparencia. En política es a veces un camino arduo y casi clandestino, porque la falsa tutela numérica de los votos, a cualquier precio en la feria política del todo vale, constituye la piedra angular de las mentiras, donde la verdad es la gran ausente.

Cuando nos convencemos que necesitamos la política para defender causas y caminos imprescindibles, la verdad también se constituye en elemento no solo necesario sino imprescindible. Vuelvo a sus palabras: “Pero no hay milagro, eso es pura poesía, y fantasía, tu progreso sale del trabajo, del compromiso, de la ciencia, de la seriedad, del levantarse todos los días y volver a empezar, y sentir una derrota. Y, finalmente, tengo el derecho para gritar que en este mundo derrotados son solo aquellos que dejan de luchar”. El progreso político de la sociedad sale sólo de la verdad. Aunque tengamos que reconocer con Michael Ignatieff, político canadiense que mordió el polvo de la mentira, que “Nada te va a causar más problemas en la política que decir la verdad”. Ya lo afirmé en su momento, cuando escribí sobre el fuego y las cenizas de su trayectoria (3): “Es escalofriante el poder de esta reflexión, porque es una realidad ciudadana que emerge sobre todas las querellas más o menos criminales en torno a las personas que trabajan en política, porque muchas personas están convencidas de que en política se miente continuamente: “los políticos, mienten más que hablan”.

La cuestión está en buscarla en común, sabiendo guardarla, aunque nademos en ella y nos mojemos a veces sin más remedio. Porque es un asunto de todos como ciudadanos, sin excepción: lo que es hay que reconocerlo.

Sevilla, 26/X/2015

(1) Percy, Allan y col. (2015). MUJICA. Una biografía inspiradora. Ediciones B: Barcelona.

(2) Palabras de Jose Mujica en la CNN2 en español, el 13 de diciembre de 2013.

(3) Cobeña, José Antonio (2014, 25 de agosto). HAGAMOS UN AGOSTO DIFERENTE (VII) Una reflexión política ejemplar: Michael Ignatieff.

En un lugar de… Sevilla

Tal es mi búsqueda / Seguir la estrella / Poco me importan mis posibilidades / Poco me importa el tiempo / O mi desesperación / Y luego luchar siempre / Sin preguntas ni descanso / Condenarse / Por el oro de una palabra de amor

Jacques Brel, La quête (La búsqueda)

Se celebra este año el cuarto centenario de la muerte de Cervantes y es un clamor unánime la frialdad institucional ante esta celebración que debería ser un referente mundial de la cultura de nuestro país. Es un ejemplo palpable de la consideración política de la cultura enmarcada en el macrocosmos del recorte, donde una vez más se confunde valor y precio.

No quiero participar de este silencio cómplice y he decidido tomar una iniciativa que tendré presente a lo largo del año. Consiste en volver a leer El Quijote, de principio a fin, en una edición muy cuidada que se publicó en 2004 por la Real Academia Española, con motivo del IV Centenario de su primera impresión en Madrid, por Juan de la Cuesta. De esta lectura surgirán reflexiones en este blog que sigue buscando siempre islas desconocidas. Asimismo, pasando por el túnel del tiempo, voy a viajar en esta aventura a través de Twitter con el hashtag #EnUnLugarDe, en el que cada persona que lo etiquete podrá comprometerse a estar cerca de Cervantes desde su lugar de descubrimiento del mismo, en la forma que mejor estime, pero participando en la universidad popular que lee en zapatillas a este gran maestro de la literatura universal, tal y como le gusta concebirla a Michel Onfray.

Hoy vuelvo a leer las primeras palabras del prólogo del Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha: «Desocupado lector: sin juramento me podrás creer que quisiera que este libro, como hijo del entendimiento, fuera el más hermoso, el más gallardo y más discreto que pudiera imaginarse», escuchando de fondo a Jacques Brel, en una actuación memorable encarnando a Don Quijote en el Teatro de los Campos Elíseos de París, en el contexto social de mayo del 1968, cantando La quête. Hizo una interpretación muy personal de la comedia musical El Hombre de la Mancha, donde dejó muy claro que aún es posible soñar cabalgando en un rocinante muy particular, quizá la carabela de Saramago en La Isla Desconocida, que nos conduce todavía hoy a buscar caminos o surcar mares en el terreno de la pregunta. Probablemente, en una sana locura quijotesca de compromiso social, porque a pesar de todo hay que seguir la estrella, el oro de una palabra de amor, como le ocurría a Alonso Quijano, el Quijote que puede nacer hoy en el lugar en el que cada uno vive.

Sevilla, 26/II/2016